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Día: 30 de junio de 2017 (página 1 de 1)

Estados Unidos seguirá invadiendo Siria tras la derrota del Califato Islámico

El comandante de las fuerzas imperialistas en Siria e Irak, el general Stephen J. Townsend, ha afirmado que tras la derrota del Califato Islámico no abandonarán Siria, pronosticando “una larga ocupación del país”.

El general realizó estas declaraciones a la CBS el miércoles durante el acto de promoción de un joven oficial al grado de teniente.

La justificación es que tras la derrota habrá “guerrillas” por parte de los yihadistas. “Es la próxima etapa del Califato Islámico”, por lo que Estados Unidos deberá permanecer en los “parajes” de Siria.

Esa segunda etapa, a la que los imperialistas lo llaman “Isis 2.0”, será una “insurrección rural”, por lo que “siempre estaremos ahí para hacer frente al problema planteado durante mucho tiempo”, añadió el oficial.

La Guerra de Siria, que ya dura más tiempo que la Segunda Guerra Mundial, no sólo amenaza con enquistarse, sino con eternizarse en una forma que hasta ahora ha quedado velada por la intervención de sicarios. Si alguna potencia no lo impide, puede acabar siendo una guerra abierta y declarada de Estados Unidos contra el ejército sirio.

La Guerra ha causado el mayor éxodo que ha conocido la historia de la humanidad. En marzo el ACNUR reconoció que el número de rugiados había superado los cinco millones, casi un cuarto de la población total del país. A ellos hay que añadir 6,3 millones de “desplazados internos”.

Pero nadie sabe el número de muertos porque la ONU paró el recuento a finales de 2014. Para entonces, la cifra ascendía a 250.000. En abril, el enviado especial para Siria, Staffan de Mistura, subió la cifra hasta los 400.000.

Este es el negro balance de situación que Estados Unidos quiere dilatar en el tiempo.

http://www.cbsnews.com/news/us-troops-just-getting-started-raqqa-syria-stephen-townsend-isis/

Ponga un/a eurocomunista en su plató (de tv)

B.

Seguimiento y despliegue del Mundial Gay en Madrid el que ha hecho La Sexta, canal «progre». Todas las causas guay tienen cabida en este canal (La Cuatro es más «dura» y más cañera, pensamos) con tal de no sacar a un comunista si no es para pintarlo de «dogmático» y «antediluviano». Esta vez han paseado -por enésima vez y previa cura fotogénica de adelgazamiento- a la carrillista y eurocomunista Cristina Almeida, la «Agustina de Aragón» (que nació en Barcelona, por cierto) de las causas perdidas y encontradas dentro de un orden, por supuesto. La causa gay la pintaban calva para esta esforzada de la ruta y luchadora indesmayable de aspecto bonachón y que va de graciosilla (todo vale en este tinglado de la antigua farsa).

Pero a lo que voy (antes de que me tilden de «homófobo», como si fuera un cura trabucaire y ultramontano). Dan noticias de pueblos cuyos alcaldes han retirado la bandera del «arco iris», símbolo gay, como muestra de la España «negra» y antimoderna que no bebe los tiempos modernos que corren y sin ver en Madrid el non plus ultra de la modernez «rrrrrevolucionaria», con muchas erres, como decía el liberal pequeñoburgués Manuel Azaña. Esta es la mía, aquí me luzco y me rejuvenezco enarbolando la bandera de la emancipación de la clase obrera, que para algo soy -fuí, pues ahora está en el PsoE- comunista, debió pensar esta abogada otrora laboralista.

Y si me ponen asotanados preconciliares con soflamas cavernícolas, pues miel sobre hojuelas, fácil me lo ponen. Y, en efecto, se despacha a gusto. Lo que no dice, y nunca dirá, o bien porque no le da el coco, o por mala conciencia, o, sencillamente, porque se espera de ella que diga algo que regale los oídos del espectáculotariado, es que fue precisamente «gracias» a la venta de unos principios ideológicos (abandonados hacía mucho, por otra parte) a la oligarquía fascista por un plato de lentejas (la legalización del PCE), esto es, olvidar la Ruptura democrática y abrazar la Reforma, que testimonios como esos, de los que fingen escandalizarse, que se dan esas manifestaciones troglodíticas y cavernarias, con y sin sotana. En otras palabras, gracias a su colaboración en embellecer el rostro podrido del fascismo.

«¿Cómo es posible que se puedan oír estas cosas en ‘democracia’?», se pregunta ante la cara embelesada de Ferreras. Pues gracias a usted, señora, entre otros vendidos y traidores al proletariado (aquí ahora toca decir que el proletariado no existe, que lo que hay son «clases medias», como decían los tecnócratas en el tardofranquismo, usaremos este término sociológico burgués).

Buenas tardes.

El recorrido una noticia falsa de Associated Press sobre la muerte del dirigente del Califato Islámico

A las 7:51 del 15 de junio el corresponsal en Moscú de la agencia de noticias Associated Press, Vladimir Isachenkov publica la siguiente información falsa: “Rusia afirma haber matado al dirigente del Califato Islámico, Al-Baghdadi”.

Todos los medios del mundo reprodujeron la falsedad, incluso en titulares, sin ningua clase de comprobaciones porque para ellos dicha agencia es una fuente fiable:

– Rusia asegura haber liquidado al máximo lider del Estado Islámico (El Mundo)
– Rusia anuncia la muerte del líder del Estado Islámico (Diario de Álava)
– Rusia anuncia la muerte de Al Baghdadi, líder de Estado Islámico (BolsaManía)

La enjundia de la noticia estaba en varias circunstancias, tanto en la muerte del yihadista, como en que la información procediera de Rusia, como en la cesión de tan importante galardón mediático a Rusia.

Otro punto extraño: a diferencia de Estados Unidos, los portavoces rusos son extraordinariamente cuidadosos con lo que dicen, precisamente porque todos los medios del mundo están pendientes de un error para proclamarlo a los cuatro vientos, lo que nunca ocurre con la otra parte.

Si alguien se toma la molestia de seguir el recorrido de la noticia, comprobará que surge de la agencia rusa Tass y no dice lo que la Associated Press pretende, sino lo siguiente: el máximo dirigente del Califato Islámico podría haber muerto como consecuencia de un bombardeo ruso y el Ministerio de Defensa trataba de averiguar si era cierto.

Por lo tanto, quien manipula la noticia es la Associated Press y no el Ministerio ruso de Defensa, al que quisieron tender una trampa: si Al-Baghdadi aparecía con vida, quienes quedarían en ridículo, como mentirosos, serían los rusos. Otra mentira más a las muchas que cuentan —los rusos— sobre la Guerra de Siria.

Veamos ahora el recorrido de la trampa. El redactor jefe de CTC Sentinel, el centro de análisis del terrorismo de la cadena CNN, Paul Cruickshank, coautor de un libro al respecto (Agent Storm) y de una de las novelas de espionaje seleccionadas por The Guardian entre las diez mejores del género, escribe lo siguiente en su cuenta de Twitter a las 9:47 del día siguiente a la publicación de la falsa noticia: “Cinco razones por las cuales deberíamos ser profundamente escépticos en cuanto a la declaración rusa sobre Baghdadi”.

El periodista ha pegado el cambiazo a sus lectores desde el principio: en lugar de ser escéptico con la agencia de noticias Associated Press, se muestra escéptico con los rusos.

A las 9:54 este trilero de baja estofa continúa así su relato: “Eso [la noticia] procede de los rusos, a quienes les interesa que les consideren que luchan contra el Califato Islámico, cuando en realidad se concentran sobre otra cosa.

Aquí está el meollo del fraude: Rusia siempre nos engaña; a pesar de lo que dicen, no ha ido a Siria a luchar contra el yihadismo sino “a otra cosa”; algo nos ocultan, nos quieren egañar… Si no combaten al yihadismo, ¿qué hacen los rusos en Siria?, ¿cuáles son sus verdaderas e inconfesables intenciones?

Otro farsante que se apoya en la manipulación de Associated Press para cargar contra Rusia es Charles Lister, un mercenario que escribe a sueldo de los saudíes y, por lo tanto, de los yihadistas que combaten en la Guerra de Siria. “La declaración rusa sobre Baghdadi necesita una verificación”, dice. “Hay que tomársela con muchas suspicacias”, añade, por “Rusia tiene una larga lista de declaraciones falsas y desinformaciones deliberadas difundidas desde su campaña en Siria”.

Ya ven la habilidad de este plumífero para darle una vuelta de 180 grados al asunto: “La reivindicación rusa es probablemente falsa”, escribe ¡Mucho cuidado con los rusos! Por el contrario, con Associated Press no hay que tomar precauciones; son gente seria, fiable, solvente…

Sigamos con el recorrido de la manipulación: muy poco después, el corresponsal de la Associated Press en Beirut envía la información correcta, aunque la edición de la noticia enlaza con la falsa, es decir, que una va junto a la otra.

A regañadientes la Associated Press descubre su sucio juego, pero en la prensa mundial nadie más rectifica, nadie se traga sus propias palabras, a pesar de que la mentira no procede de un modesto blog, precisamente, cuyo recorrido nunca podrá llegar tan lejos como el despacho de una agencia tan (des)prestigiada como la mencionada. Ese es el verdadero problema de las noticias falsas, las grandes cadenas, los grandes medios, no los blogs o los modestos medios digitales.

http://www.moonofalabama.org/2017/06/when-ap-spreads-fakenews-a-forensic-appraisal.html

En las “Mocedades del Cid” que escribió Guillén de Castro en el siglo XVII, el conde Lozano le pega una bofetada al anciano padre del Cid. Los amigos le sugieren que se disculpe para evitar un duelo a muerte con El Cid. Entonces el conde recita los siguientes versos:

Esta opinión es honrada.

Procure siempre acertarla
el honrado y principal,
pero si la acierta mal,
defendella, y no enmendalla

Cómo la propaganda imperialista inventó los ataques químicos de la Guerra de Siria

El miércoles 12 de abril de 2017, y esta vez directamente para “Decodex”, Madjid Zerruky y a Adrien Sénécat, ambos periodistas en “Le Monde”, escribían a propósito del ataque químico de Jan Sheyjun del 4 de abril: “Bombardeo químico en Siria: los intoxicados como prueba de los hechos”.

Los dos periodistas añaden que “las pruebas incontestables que demuestran que Assad miente cuando niega el nuevo ataque químico”. Incluso más groseramente añaden: “Las pruebas han sido proporcionadas por el Pentágono y los rebeldes que vigilan el cielo de forma permanente”. Por consiguiente, “Le Monde” toma como moneda de curso legal las investigaciones de los rebeldes, de quienes no se sabe gran cosa salvo que algunos de ellos intentan desde el inicio del conflicto que algún periodista sea asesinado por el ejército sirio, al menos según lo que relata el periodista Alex Thomson de “Channel Four” en junio de 2012, lo que indica una situación particularmente incierta en la zona, y parece ser la verdadera explicación de la ausencia muy temprana entre los “rebeldes” de periodistas de la prensa occidental refugiados en el Líbano, Israel o Jordania.

Respecto a los hechos en cuestión observemos que a parte de hacer grandilocuente un escrito muy débil, esta parte del artículo de “Le Monde” no tiene gran interés, dado que el Estado sirio reconoce la intervención aérea mediante la declaración del ministro ruso de Defensa: “Según los datos objetivos de control ruso del espacio aéreo, la aviación siria ha golpeado cerca de Jan Sheyjun un gran depósito terrorista”. Y en ese depósito situado en una zona totalmente controlado por Al-Nosra había componentes químicos.

En este asunto, “Le Monde” debía dar un barniz de verosimilitud a sus afirmaciones. El aval científico será aportado en cualquier caso por Olivier Lepick, investigador asociado a la “Fondation pour la Recheche”, a quien “Le Monde” hace decir que rechaza categóricamente la tesis siria.

Pero leyéndole aparece mucho más mesurado, precisando que “si tal stock existiera, sería ‘muy improbable’ que esté bajo el control de grupos rebeldes”. Y con motivo. Esta última hipótesis es muy discutible, efectivamente, como vamos a ver.

En primer lugar observemos que según la CNN, desde diciembre de 2002 agentes privados subcontratistas de la Defensa estadounidense y europea enviados por los gobiernos de los países OTAN han entrenado en Jordania y en Turquía “rebeldes” para seguir, controlar y gestionar stocks de armas químicas en las zonas conquistadas. Por ello, los “rebeldes” han tenido mucho contacto con este tipo de armas, y según todas las apariencias saben manipularlas desde el inicio del conflicto.

Tengamos igualmente en consideración quiénes son estos yihadistas de Liwa Al-Islam y de Al-Nosra, conocidos por sus relaciones con Arabia saudí, que atacaron el 21 de diciembre de 2014 depósitos químicos del ejército sirio para apoderarse de sus stocks, en el momento en que el ejército se preparaba para transportarlos a fin de “evacuarlos desde el puerto sirio de Lataquia, en donde dos cargueros, escoltados por navíos militares daneses y noruegos teniendo como destino el puerto italiano de Gioia Tauro. Las 700 toneladas de agentes químicos más peligrosos potencialmente fueron transferidos al buque ‘Cape Ray’, un navío de la marina estadounidense especialmente equipado para su destrucción, y destruidos en aguas internacionales”.

Destaquemos también que el pasado sábado 15 de abril, el Califato Islámico ha empleado armas químicos en Mossul, y ello no por primera vez según la Agencia AFP.

Recordemos, en fin, que es público y notorio que el juego no interrumpido de alianzas entre brigadas “rebeldes” y brigadas “yihadistas” hace de su clasificación algo muy volátil. Sólo la narración de los medios pro-OTAN es totalmente afirmativa, en perfecta adecuación con las cancillerías oficiales de los países de la OTAN. Por ello estas informaciones indican la posibilidad real y verosímil, aunque esté minimizada por Olivier Lepick, de que los “rebeldes” estén efectivamente en posesión de gases neurotóxicos con el objetivo eventual de poderles usar.

Vamos ahora a las acusaciones. ¿Quién aporta los “mejores argumentos”? La certeza de que “el gas sarín ha sido empleado en Siria en numerosas ocasiones y de forma identificada” es ciertamente real y bien establecida, pero la identidad de los autores de los ataques siempre ha sido debatida.

El determinismo del diario está lejos de ser satisfactorio; por ejemplo en mayo de 2013, el antiguo procurador del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, Carla del Ponte, afirmaba que son los rebeldes sirios quienes emplearon el gas sarín en diciembre de 2012 en Homs, luego en marzo de 2013 en Jobar, cerca de Damasco. El mismo día se podía leer en el diario turco “Turc Zaman” que la policía local turca había encontrado gas sarín a los terroristas de Al Nosra, púdicamente calificados de “grupo rebelde de militantes sirios”, que Estados Unidos incluyó durante mas de un año en su “lista negra” del terrorismo internacional.

¿Y que hacía “Le Monde” en aquella época? Una gran investigación claramente acusador, sin ningún freno deontológico, mientras que los dos periodistas desplazados en la zona que estaban en el origen de los indicios empleados como “pruebas”, reconocían posteriormente y a media voz ser incapaces de determinar quién era el autor de los gaseamientos, y que ningún otro periodista de “Le Monde” estaba en la escena del crimen.

Volviendo al presente, a la entrevista realizada por Les Crises, (un blog condenado al ostracismo por “Decodex”) a Theodore A. Postol, profesor emérito en ciencia, tecnología y política de seguridad nacional en el MIT de Boston, antiguo consejero científico de jefe de operaciones navales del ejército norteamericano.

En la entrevista, Postol rechaza las acusaciones de Elliot Higgins, del blog Bellingcat. Postol declara haber intentado trabajar con él, sin haber obtenido nunca respuesta del bloguero. Elliot había publicado en Bellingcat argumentos para intentar invalidar un informe anterior firmado por Postol y Brown sobre los ataques del 21 de agosto de 2013 en La Ghuta, en las afueras de Damasco.

Postol nos confía casi cuatro años mas tarde su último punto de vista sobre este ataque y es muy claro: “Decimos que no sabemos quien efectuó las ataques, pero que sabemos con certeza que las investigaciones presentadas por la Casa Blanca en septiembre de 2013 no pueden ser correctas de ninguna manera”. Pero hay más. Como nos aconseja “Le Monde”, hemos podido completar esta afirmación con el punto de vista de seis congresistas estadounidenses tanto demócratas como republicanos, que solicitaron acceso a las pruebas, y que han declarado exactamente lo mismo en sus diarios locales respecto a ese ataque del 21 de agosto de 2013.

Por lo demás, al final incluso Obama se ha mostrado prudente. Parecería que si el presidente ha reculado es simplemente porque había prometido a los norteamericanos que solicitaría el voto del Congreso y que se preparaba para asumir un fracaso tan notable como el de Cameron.

A la luz de esta suma de informaciones, examinemos la nueva secuencia francesa que siguió al nuevo ataque químico del 4 de abril de 2017, imputado por los países de la OTAN y “Le Monde” a las fuerzas gubernamentales sirias, así analizado al menos por Madjid Zerruky y Adrien Sénecát el 12 de abril de 2017. Su versión se apoya en la declaración oficial del exministro de Asuntos exteriores Jean Marc Ayrault el miércoles 19 de abril de 2017 en la cadena LCP, justo antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas.

El pueblo de Jan Sheyjun, bajo control rebelde, fue bombardeado por un Sujoi-22 sirio que despegó de la base aérea militar de Shayrat, acusada de albergar un arsenal químico no declarado en 2014. Pese a una nueva intervención de Theodore Postol (versión final de su informe publicado el 18 de abril) que niega la culpabilidad de las fuerzas gubernamentales, nuevas “pruebas” francesas fueron publicadas el miércoles 26 de abril, entre las dos vueltas de las elecciones presidenciales, que hicieron reaccionar a los internautas con fuerza, a la vista de su extrema debilidad. Como en el caso de Obama, el verdadero motivo de esta publicación parece residir en otra cosa que no es la solidez de las pruebas.

Es obligatorio una vez más, constatar que el efecto del anuncio prima sobre su contenido, y que “Le Monde”, como a menudo, actúa junto a los intervencionistas, y no de parte de la búsqueda imparcial de la verdad. Una retórica sistemáticamente desencriptada por Anne Morelli quien, en “Principios elementales de propaganda de guerra”, precisa que en el discurso bélico el “enemigo” emplea siempre armas no autorizadas, mientras que nosotros, “los buenos”, no solamente no cometemos atrocidades sino que hacemos la guerra de manera caballeresca.

Esta concatenación de hechos nos lleva al punto central de la discordia entre acusadores y escépticos: la cuestión del móvil. ¿Por qué habría actuada Assad de esta manera? El hecho de que Assad no tenga ningún interés en dar estos golpes parece sin embargo a priori una evidencia que merece ser examinada. Pero para los “decodexeros” de “Le Monde” es un “argumento para despistar”. Los dos compadres de “Le Monde” apartan de un manotazo esta cuestión previa, que es esencial, con la siguiente fórmula: “Un elemento de interpretación que pondría en cuestión la implicación del régimen sirio”.

¿Pero que hay de malo en investigar el móvil de un crimen? ¿No es la base de una investigación interrogarse sobre las razones del criminal? ¿Por qué desde 2013 Assad iba a iniciar una serie de actos tan suicidas? ¿No es ese el mejor método ante la “opinión internacional” de ponerse una cuerda al cuello cuando sabemos que destino tuvo Gaddafi algunos meses antes y Saddam Hussein en 2006?

Comprendemos que a fecha de hoy la única certeza que podemos tener es que solamente una investigación independiente bajo el paraguas de la ONU aportará un verdadero esclarecimiento, y que solo una perfecta clarificación tendrá la capacidad de ser seguida de decisiones diplomáticas fuertes y respetables en tanto que legítimas. Lo que desde luego no es el caso de momento.

—https://anticons.wordpress.com/2017/06/17/le-monde-a-lepreuve-de-la-methode-de-son-decodex/

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