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Día: 29 de junio de 2017 (página 1 de 1)

Acusan al banco BNP de participar en el genocidio de Ruanda

Las asociaciones Sherpa e Ibukahan y el Colectivo de afectados por el genocidio de Ruanda han presentado una querella contra el banco francés BNP Paribas por “complicidad en el genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra”, según ha informado Radio France.

El banco financió una compra ilegal de armas con destino a Ruanda en junio 1994, en el momento mismo en el que se estaba cometiendo el genocidio. En dicho momento el país estaba sometido a un embargo de armas ordenado por la ONU. El 17 de mayo de 1994 el Consejo de Seguridad de la ONU votó una resolución prohibiendo la venta de armas a Ruanda.

El cargamento procedente de las Seychelles se componía, fundamentalmente, de kalashnikovs AK-47, centenares de miles de balas de fusil y metralleta, granadas, obuses y morteros.

Según la querella, a mediados de junio de 1994 se enviaron 80 millones de toneladas de armas desde las Islas Seychelles hasta Goma, en la frontera del Congo con Ruanda, cuyo aeropuerto estaba controlado por Francia.

Las armas procedían de una captura que realizó en marzo de 1993 el gobierno de las Islas en un buque y se entregaron por carretera a las Fuerzas Armadas Ruandesas, que en ese preciso momento estaban cometiendo la gran matanza.

Las armas sirvieron para equipar a los milicianos que participaron en el genocidio, aseguró el especialista Jacques Morel, autor del libro “Francia en el corazón del genocidio tutsi”. Aunque muchas de las matanzas se llevaron a cabo con machetes, hubo otras que se hicieron con armas automáticas.

El genocidio de Ruanda en uno de los mayores crímenes de la historia de la humanidad. Entre abril y julio de 1994 causó cerca de un millón de muertos, la mayor parte de ellos tutsis y la otra parte hutus. Fue provocado por la rivalidad imperialista entre Francia y Estados Unidos, enfrentados por el control de la región de los Grandes Lagos.

Es la primera vez que se presenta un querella similar contra un banco en Francia.

https://www.franceinter.fr/justice/genocide-rwandais-une-plainte-deposee-contre-bnp-paribas
 

Los ‘progres’ de hoy están empeñados en una caza de brujas al más viejo estilo ‘carca’ de toda la vida

Rachel Maddow es una conocida vedette que presenta un programa —no menos conocido— en la cadena de televisión por cable MSNBC. Desde hace un tiempo dedica una gran parte del tiempo de emisión a denunciar la colusión entre Putin y Tramp, un verdadera paranoia en Estados Unidos, al nivel de la caza de brujas de los años cincuenta.

Escuchemos una de sus frases, pronunciada el 17 de abril en antena: “Si esta presidencia [Trump] es efectivamente el resultado de una operación de los rusos, si es la colusión entre los servicios de inteligencia rusos y un equipo de la campaña presidencial de Estados Unidos [Trump], quiero decir que es algo enorme […] No es una parte de la política americana; como ven, ya no se trata de la batalla partidista entre republicanos y demócratas. Es una guerra internacional dirigida contra nuestro país. En otras palabras: Trump ha iniciado una guerra contra Estados Unidos desde la Casa Blanca y de la mano de Putin.

Si el lector cree que Maddow es una especie de senador McCarthy travestido para las ondas, está en un error. A diferencia del senador, Maddow es el prototipo de “progre” que, al estilo Occupy Wall Street o Podemos, defiende las causas humanitarias y a las minorías, como el movimiento LGTB, del que forma parte integrante.

Al menos en parte, este fenómeno yanqui se ha importado a Europa: los “progres” desempeñan el mismo papel que los reaccionarios como  McCarthy desempeñaban en los tiempos de la Guerra Fría. Su anti-sovietismo feroz se ha travestido en un anti-rusismo no menos feroz. Unos veían comunistas por todas partes y los otros ven rusos. En la modernidad lo “políticamente correcto” ha pasado de la reacción pura y dura a este nuevo progrerío.

El despliegue que está llevando a cabo Telemadrid, una cadena ultrareaccionaria, con motivo del World Pride, antes llamado “Día del Orgullo Gay”, sólo sorprende por su magnitud. Ha sacado a las cámaras y a los reporteros a la calle para que podamos presenciar cada minuto del evento en vivo y en directo; sin perder detalle.

Los “progres” son hoy los reaccionarios de ayer. Han sustituido el viejo tradicionalismo conservador, rancio, por la posmodernidad más rabiosa, que consiste en ponerse a sí mismos en un primer plano. Ellos son el modelo, la vara de medir, es decir, miden a los demás según los criterios ideológicos propios.

Así, desde 2010 la sección europea de ILGA elabora un escalafón sobre el estado de los derechos de las personas LGTB, en donde los dos que están a la cola son Rusia y Azerbaián. Eso descalifica hoy per se a cualquier país como “atrasado”, que es lo peor que se puede decir de él: que no es moderno. Conclusión geoestratégica: Putin se entiende tan bien con Trump porque ambos son antiguos, están desfasados, etc.

No se trata sólo de que como vara de medir se tome al colectivo LGTB, sino exactamente sus derechos, es decir, no una realidad sociológica sino los repertorios de legislación y jurisprudencia. Es siempre la vieja hipocresía anglosaja de origen protestante que consiste en admitir una homofobia social siempre que no sea, al mismo tiempo, legal.

Una ley se puede cambiar en un momento; una sociedad tarda mucho más. Después de desfilar durante un día por las calles de Madrid como realmente nos sentimos, al día siguiente metemos nuestros disfraces en la maleta porque volvemos a la rutina. No podemos sentarnos en el autobús de vuelta a casa de esas “pintas”. ¿Se les ha ocurrido pensar por qué cada año sigue ocurriendo eso? Porque si algún seguidor habitual de Telemadrid nos ve en la estación con nuestros zapatos de plataforma, nos pega una paliza mortal.

40 años de las primeras elecciones o pelillos a la mar

B.

Todos, sin excepción, salvo alguna, seguramente, tímidamente, periodistas, tertulistos, politiquillos y demás fauna, y para no tener que decir que la «Transición», así llamada, fue un timo con un montón de muertos en comisarías y en la calle, han tenido que echar mano, por aquello de pelillos a la mar, olvidemos las viejas heridas y brindemos, viva el ron, de la, decimos, «reconciliación nacional» que impusiera como línea política (?) Santiago Carrillo, Secretario General del Partido Comunista de España en 1956, no hay errata: 1956.

Olvidemos rencores, malas caras, muertos, torturados y asesinados y sacrifiquémonos en el ara del dios Moloch de la democracia que ya vemos lo que da de sí: pobreza, corrupción, muertos, represión y partidos y sindicatos como aparatos del Estado y sostenedores de una «democracia» hecha a su medida que niega hasta un referéndum en Catalunya.

Nada de Memoria Histórica ni cuentos góticos de terror: ¡¡ reconciliación nacional !! (hasta Ana Pastor lo ha dicho en su discurso, una fraguista —de Fraga Iribarne— que en su día denostaba a Carrillo porque tocaba así hacerlo, no por su alicorta visión de futuro y de la jugada, cosa que Fraga sí tenía) entre vencedores y vencidos, fachas y antifascistas, como pasó en un Desfile Militar juntando a un anciano republicano con un legionario con la cabra, todo en aras del advenimiento de la «democracia», la paz y la libertad de los españoles todos (y todas, no se me mosqueen, pero usamos pangenérico).

Nunca se ha visto tanto despropósito y tamaña vileza. Tener que echar mano de un slogan de quien se encargó de destruir, desbaratar y desarzonar el PCE: Carrillo y su reconciliación nacional y Pacto por la Libertad tragando la bandera fascista, la Monarquía, etc.

Los más avispados, o sea, los más desalmados y amorales, dicen que no hay democracia perfecta —por los pelos dejados en la gatera en forma de muertos y asesinados bajo, por ejemplo, un Martin Villa, ministro a la sazón, a quien colocan una medalla en las Cortes sin que se les mueva un músculo de la cara—, pero, oye, pelillos a la mar, mereció la pena, mira qué bien nos va.

Lo más perfecto son las dictaduras, dice el cínico profesional José María Calleja, sobre todo la «dictadura comunista» (ahora la venezolana, como si Maduro fuera un peligroso bolchevique, lo que ya me gustaría, ya) y ya lo dijo el maestro de todos estos payasos, paniaguados y estómagos agradecidos, el maestro Carrillo (a quien Pablo Iglesias entrevistara en su día cayéndosele la baba viendo al gurú mientras monta un paripé con claveles rojos). «¡Dictadura, ni la del proletariado!»

Lo dicho: pelillos a la mar y a vivir que son dos días, qué cojones, carpe diem, el resto, o sea, el pueblo, que se joda. O mejor, ¡a votar!, jajajajajaaaaaaaaa…

¿Guerra eterna?

Darío Herchhoren

Para aquellos que como yo nos gusta hurgar en la historia, no es ningún secreto que en la historia y en la política, que están siempre unidas, no existen las casualidades. Lo que existe en ambos casos es la causalidad; es decir que los hechos nunca ocurren por casualidad, sino que hay siempre una relación de causa a efecto.

La historia es siempre la historia de la lucha de clases, como enseñaba Marx, y es por ello que debemos aprender de ella. Siempre hablamos de los ejemplos, y solemos hablar de malos ejemplos y de buenos ejemplos; pero los ejemplos no son ni buenos ni malos; son simplemente ejemplos de los cuales siempre aprendemos, ya sea para seguirlos o para no seguirlos.

Esto viene a cuento de lo que está pasando en estos momentos en lo que se da por llamar el “medio oriente ampliado”, que es la región del mundo donde huele a petróleo, y donde huele a petróleo ya sabemos que hay conflictos para apoderarse de él.

Hace muy pocos años, el general norteamericano Petreus, un experto imperial para desarrollar guerras de rapiña dijo que iban a atacar cinco o seis países, con el objeto de hacerse con dicho hidrocarbro. Y se quedó tan satisfecho. Efectivamente poco tiempo después se desató la guerra contra Siria, y el Estado Islámico, esa creación diabólica salida de las entrañas del imperio USA, atacó también a Irak, a Sudán, a Libia, y a Nigeria. Todos esos países (¿casualmente?) son grandes productores de crudo.

La ¿profecía? del general se ha cumplido, pero ello no lo vió en la bola de cristal; simplemente dijo lo que el imperio ya había planificado, es decir, guerras que el imperio ha desatado y nos han dejado una enseñanza, que es la siguiente: el imperio sólo intenta sembrar el caos, para una vez logrado ese objetivo, intervenir ya de forma desembozada para instaurar el “orden”.

Se trata de un nuevo orden y el mejor ejemplo de ello es Afghanistan, donde los imperialistas crearon a los talibanes, que cometieron todo tipo de crímenes y excesos, y luego las tropas imperiales, llegaron a poner orden y paz. Sólo se llevaron de allí el opio, y lograron que el petróleo y el gas de Asia Central no atravesara el territorio afgano y el de Pakistán como había planificado antes la URSS y luego Rusia.  Es decir que el imperio actúa a veces como incendiario y otras como bombero según le convenga. En Siria fabricaron al Estado Islámico, y luego crearon lo que llaman la “coalición internacional” para “luchar” contra el terrorismo.

Es una vieja  costumbre de los imperios antiguos y modernos. Primero crean enfermos para después hacer el hospital.

Me viene a la memoria cuando Roma invadió Grecia para protegerla de los persas. Se quedaron allí hasta la muerte del emperador Constantino.

Igualmente es enternecedor escuchar cuando el imperio quiere proteger al pueblo sirio. Lo que quiere en realidad es esclavizarlo, someterlo, e implantar la “democracia”; su democracia.

El imperio nuevamente está amenazando al pueblo y “al régimen” sirios con graves consecuencias si utilizan armas químicas contra los yihadistas. No existen pruebas de que algo así haya sucedido. De lo que sí hay pruebas es de que el estado islámico ha utilizado esas armas.

Habla el imperio de un ataque preventivo por si el régimen (no el gobierno legítimo de Siria) está tramando un ataque químico. Igual ocurrió cuando la invasión de Irak que tenía armas de destrucción masiva, que nunca aparecieron. Pero hay algo más: se sabe que la entidad sionista, ha vendido a Arabia Saudí (una de las grandes democracias del Medio Oriente ampliado) bombas atómicas de su arsenal secreto que no está declarado ante el organismo internacional de Viena que se encarga de controlar su posesión.

Se sabe que Israel sí tiene armas de destrucción masiva, y con ellas chantajea a sus vecinos árabes. Las democracias como Israel y Arabia Saudí se unen, y las “dictaduras” se unen (Siria, Irak, Yemen, Irán, Rusia) también para defenderse de esas “democracias” ejemplares.

La bazofia de la prensa imperialista sale a la luz (incluso la de los ‘progres’)

El 4 de abril los portavoces del imperialismo difunden una calumnia (otra más) acerca de un ataque químico del ejército sirio. Dos días después, tras una reunión, Trump ordena el bombardeo de un aeródromo sirio como represalia. Dos meses después, como anunciamos en una entrada anterior, el periodista Seymour Hersh informa de que todo era una de tantas patrañas y que Trump había sido informado por sus servicios de inteligencia de que el gobierno de Siria no empleó armas químicas.

Todo esto lo daremos ahora por sabido. Lo que no es interesa es detacar que Hersh tuvo que publicar su artículo en un medio alemán, para lo cual nos apoyaremos en otro artículo que publica un antiguo analista de la CIA, Ray McGovern, en ConsortiumNews (*). Se trata de llamar la atención hacia el boicot de la prensa anglosajona a Hersh, que es tanto como decir casi toda la prensa mundial.

Aquí boicot significa silencio o, dicho on otras palabras, el elemento imprescindible para mantener el doble engaño de forma indefinida, es decir, tanto sobre el (falso) ataque químico sirio como sobre la respuesta (cierta) por parte de Estados Unidos.

Hasta hace poco tiempo Hersh solía publicar en New Yorker, el típico medio “progre”, que empezó a censurarle, precisamente en tiempos de Obama, por lo que en 2009 tuvo que pasarse al London Review of Books para seguir informando, que es lo que el imperialismo no admite. Pues bien, ahora London Review of Books ha hecho lo propio: le pagó a Hersh por el artículo y luego no publicó, lo que vuelve a convertir a Hersh en un periodista censurado. De ahí que tuviera que recurrir a un medio alemán.

¿Por qué le censuran a Hersh? Lo ha explicado London Review of Books, lo que evita especulaciones por nuestra parte: “No queremos ponernos en una situación vulnerable a las críticas porque podríamos dar la impresión de que aceptamos los puntos de vista gubernamentales sirio y ruso sobre el bombardeo del 4 de abril a Jan Sheijun”, se justifica dicho medio a sí mismo.

Para evitar que los demás nos critiquen por parecer pro-sirios o pro-rusos, mantenemos la patraña del ataque químico, como todos los demás medios, concluye avergonzadamente London Review of Books. Ni siquiera van a pedir a Hersh que les devuelva el dinero que le adelantaron por el artículo…

Esta es la primera reflexión de McGovern que llama la atención. Pero tiene otra no menos golosa sobre el verdadero papel de los portavoces del imperialismo, para lo cual también daremos por sabida la campaña de la prensa contra Trump en todo el mundo. Pues bien, en el caso del bombardeo del 4 de abril tenían un buen motivo para lanzarse al cuello: Trump ordenó una agresión a un país soberano por motivos sobre cuya falsedad había sido informado previamente.

¿Por qué la prensa no ha utilizado este argumento contra Trump? Blanco y en botella: porque su verdadero enemigo, el enemigo principal, no es Trump, obviamente, sino Rusia y Siria.

Como ven: nunca podemos hablar de “prensa” en sentido estricto sino de auténtica guerra sicológica, de propaganda imperialista de la peor especie, de burdas mentiras y engaños (uno detrás de otro).
(*) https://consortiumnews.com/2017/06/25/intel-behind-trumps-syria-attack-questioned/

Más información:
— Trump sabía que la aviación siria no había realizado ataques con armas químicas antes de bombardear el aeródromo de Shajrat
 

El rey condecora a un ministro franquista perseguido por crímenes contra la humanidad

El antiguo ministro franquista Rodolfo Martín Villa recibió el miércoles de manos del rey la condecoración otorgada a los miembros de las Cortes que aprobaron la Constitución de 1978, a pesar de su negro pasado como Ministro del Interior, responsable del asesinato de cinco obreros en Vitoria en 1976 (entre otraas hazañas).

El criminal estaba invitado al acto de homenaje organizado por el Congreso como miembro de las Cortes apañadas durante las “elecciones” del 15 de junio de 1977, que algún atrevido ha calificado como “constituyentes”.

El viejo ministro de la represión tiene una orden internacional de busca y captura para ser entregado a los tribunales argentinos, que están reclamando a España su extradición para juzgarle por crímenes de lesa humanidad, lo que el gobierno ha denegado.

En marzo el Ayuntamiento de Barcelona retiró, por una decisión de la
mayoría de su Pleno, la Medalla de Oro de la Ciudad a Martín Villa, una
distinción que se le había concedido apenas un mes después de los
sucesos de Vitoria.

Martín Villa hizo toda su carrera política en el franquismo. Fue ministro de Relaciones Sindicales (1975-1976) y de Interior (1976-1979), responsable de la represión ejercida durante la transición contra las luchas populares.

Durante los sucesos de Vitoria del 3 de marzo de 1976 ordenó la muerte de cinco obreros y ocasionó heridas a otros 150 durante una movilización sindical. Por este motivo la jueza argentina María Servini emitió en 2014 una orden de detención en su contra.

Además, los franquistas no sólo no se juzgan sino que se condecoran entre ellos y en 1977 el viejo ministro franquista le concedió la medalla al “mérito policial” al torturador Roberto Conesa y al sanguinario González Pacheco, alias Billy el Niño.

Los hombres que hicieron la transición eran todos como Martín Villa: fascistas y criminales que se impusieron gracias al terrorismo de Estado.

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