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Día: 16 de mayo de 2017 (página 1 de 1)

La Audiencia Nacional se salta las leyes a la torera en el Caso Altsasu

‘No a los montajes policiales’
Tres encarcelados, seis meses de reclusión por la cara, 90.000 kilómetros recorridos y 37.000 euros gastados. Esas dos cifras resumen lo vivido durante los últimos seis meses por tres familias de Altsasu (Navarra). Sus hijos llevan medio año presos en la cárcel de Soto del Real, acusados de haber protagonizado una de las peleas más publicitadas de los últimos años: la reyerta nocturna con dos guardias civiles de paisano en un bar de esta localidad, lo que derivó en unas insólitas acusaciones de terrorismo que podrían dejar penas de hasta 15 años de cárcel para cada uno de ellos.

“Tristeza, rabia y cansancio”. Así se expresa Idoia Goikoetxea, tía de uno de los jóvenes encarcelados, en una carta. Tristeza por una justicia que no acaba de llegar. Rabia por un señalamiento mediático casi sin precedentes. Y cansancio, precisamente, por lo que no dudan en calificar como una injusticia. “Tres jóvenes siguen en la cárcel de Soto del Real en un régimen de especial vigilancia aplicado a terroristas; diez mantienen su imputación en un caso donde lo que menos importa es el suceso del 15 de octubre”, subraya Goikoetxea.

Aquel 15 de octubre Altsasu vivía las “ferias”, una de las principales fiestas populares de su calendario. Sobre las cinco de la madrugada, tras una larga jornada de jolgorio, se produjo una pelea en uno de sus bares. Al día siguiente, los medios empezaron a fijarse en aquel hecho, subrayando que se trataba de una agresión a dos guardias civiles por el mero hecho de serlo. En cuestión de horas, varios medios estatales fabricaron la versión de una supuesta horda de aproximadamente sesenta personas contra dos guardias civiles y sus respectivas parejas. Luego aparecerían las fotos de algunos jóvenes de esa localidad, acompañadas por varios datos personales. Una de las chicas señaladas ni siquiera fue imputada, pero no valió de nada: el diario digital que la señaló no se retractó ni pidió disculpas.

“El pueblo de Alsasua no ha recibido ninguna explicación (mucho menos rectificación) de la actuación de la prensa en aquel momento, que por cargar tintas se metió hasta con los pasos de cebra de la localidad”, ironiza Goikoetxea. Después de un mes de intensa campaña mediática, la Audiencia Nacional ordenó varias detenciones. En total, siete jóvenes fueron enviados a la cárcel, acusados de terrorismo –también hay dos menores imputados-. Cuatro de ellos salieron en libertad provisional en diciembre pasado, pero los tres restantes continúan en Soto del Real bajo régimen FIES, un severo sistema penitenciario que se aplica contra los “terroristas”.

El pasado 24 de marzo, la Audiencia de Navarra rechazó las acusaciones de terrorismo y pidió que el caso fuese nuevamente enviado al juzgado de Pamplona, lo que implicaría que fuesen juzgados por delitos notoriamente menores. Este choque de competencias debe ser resuelto ahora por el Tribunal Supremo. Mientras tanto, la Audiencia Nacional está obligada a paralizar el proceso, lo que abriría la puerta a que los tres jóvenes que siguen encarcelados sean puestos en libertad condicional. “Está obligada, pero no lo hace”, señalaron fuentes judiciales a este periódico.

La ley establece que ante un conflicto de competencias, el procedimiento en cuestión debe paralizarse hasta que exista una resolución firme al respecto. Sin embargo, la sección primera de la Audiencia Nacional esgrime que no ha recibido ninguna “notificación oficial” de que se haya dictado ese auto, a pesar de que ya fue aportado por los abogados de los jóvenes. Ante esa situación, la defensa legal de los imputados teme que se llegue a juicio sin que se haya resuelto cuál es el tribunal competente para juzgarlos, por lo que las garantías de los imputados “están siendo arrastradas”.

El domingo en Altsasu tuvo lugar una manifestación a favor de los detenidos. Poco antes de que comenzara la movilización, la Guardia Civil instaló varios controles “antiterroristas” en los alrededores de la localidad, una de las más militarizadas de Europa.

Las movilizaciones continuarán mañana frente al Monumento de los Fueros de Pamplona, el mismo lugar donde los padres de los imputados realizan concentraciones quincenales junto a representantes de distintos sectores de la sociedad.

http://www.publico.es/politica/audiencia-nacional-incumple-ley-mantener.html

La Revolución Socialista de 1917 en Rusia cambió el mundo para siempre

El aliento de la Revolución Rusa de hace un siglo todavía mantiene su acalorada temperatura emocional cien años después. La temporada está repleta de exposiciones, recolecciones de memorias, publicaciones y eventos que recuerdan el centenario de uno de los momentos más trascendentes de la historia: la primera toma del poder político, económico y social protagonizada por obreros, campesinos y soldados.

El colapso de la dinastía despótica de los zares, que reinaba sobre un país inmenso, empobrecido, hambriento y gestionado según un modelo medieval de siervos y señores feudales, cruzó la Tierra como un terremoto y trajo, con el triunfo sobre el absolutismo, la extensión del socialismo como esperanza para los desheredados del mundo. La Biblioteca Británica se suma ahora a las conmemoraciones con la exposición “Russian Revolution: Hope, Tragedy, Myths” (La Revolución Rusa: esperanza, tragedia, mitos).

Definida por la institución —tras la del Congreso de Estados Unidos, la segunda biblioteca del mundo en tamaño, con 150 millones de objetos a los que se añaden seis millones más cada año— como la “exposición definitiva” sobre la revolución triunfal de los soviets, la muestra abarca un arco temporal que va del reinado del último zar, Nicolás II, hasta la muerte, en 1924, del dirigente bolchevique, Lenin.

En cartel hasta el 29 de agosto, la muestra promete a los visitantes la posibilidad de convertirse en testigos de un mundo interrumpido, conmocionado y cambiado para siempre” mediante el análisis y la contemplación de material gráfico, fotos, cine, grabaciones sonoras, publicaciones y propaganda, así como artículos raramente vistos.

Destacan una primera edición del Manifiesto Comunista, escrito por Marx y Engels y editado por primera vez precisamente en Londres en 1848, hasta una orden policial de Scotland Yard de 1922 prohibiendo a la biblioteca el préstamo o consulta de propaganda revolucionaria, que el gobierno británico consideraba “incendiario y demasiado peligroso” para la estabilidad política del país. También se exhibe material antibolchevique, muy poco difundido.

Los organizadores desean ofrecer la oportunidad de “entender las historias personales menos conocidas detrás de los eventos que cambiaron el mundo”, uniendo lo político con lo personal, resaltando el elenco de los grandes protagonistas de la Revolución y a la “gente común que vivió aquellos tiempos extraordinarios”.

La exposición contará la historia a través de carteles, cartas, fotografías, pancartas, armas, grabaciones y películas. El material es tan variado que va desde desde un álbum de souvenirs de lujo de la coronación del zar hasta la propaganda pintada a mano por los obreros de las fábricas.

Destacan también prendas de los uniformes del Ejército Rojo y una solicitud escrita de puño y letra por Lenin en abril de 1902 solicitando ser lector de la biblioteca del Museo Británico. Aparece firmada con el seudónimo Jacob Richter, que usaba para evadir la persecución ser lector de la biblioteca del Museo Británico. Aparece firmada con el seudónimo Jacob Richter, que usaba para evadir la persecución internacional de la policía zarista.

“Es imposible entender el mundo de hoy sin una comprensión de la Revolución Rusa”, dice la coordinadora de la muestra, Katya Rogatchevskaia. “Además de dar una visión general de acontecimientos trascendentales, desde los últimos días del Imperio Ruso y la caída del último zar, Nicolás II, hasta el surgimiento del primer estado socialista bajo la dirección de Lenin, también nos centraremos en las vidas de la gente común utilizando cartas, diarios y fotografías”.

http://www.20minutos.es/noticia/3033171/0/biblioteca-britanica-exposicion-centenario-revolucion-sovietica/
 

Enaltecimiento de un ‘terrorista’: Francesc Ferrer i Guardia

Francesc Ferrer i Guardia (1859-1909)
El pedagogo catalán Francesc Ferrer i Guardia es uno de los más grandes personajes que ha conocido la historia de Catalunya (y de España). Si hubiera nacido un siglo después estaría en la cárcel, condenado por la Audiencia Nacional. Pero en aquellos tiempos todo era más sencillo: consejo de guerra y fusilamiento. Era lo que hoy la prensa calificaría como “un terrorista”.

Fue el fundador en 1901 de una nueva escuela de pedagogía, la “Escuela Moderna”, por dos veces le acusaron de intentar ejecutar al rey Alfonso XIII en 1906 y 1906 y tres años después de participar en el levantamiento de Barcelona, que ha pasado a la historia como “La Semana Trágica”.

La lucha política también es pedagogía y desde joven Ferrer i Guardia participó en el intento de golpe militar republicano del general Villacampa de septiembre de 1886, a causa de lo cual tuvo que huir al exilio, a París, donde permaneció hasta 1901.

Al regresar a España fundó la Escuela Moderna. Uno de sus mejores discípulos y amigo fue otro “terrorista” Mateo Morral, que trabajó como bibliotecario y traductor en la Escuela Moderna.


Sin ninguna clase de pruebas, algunos historiadores acusan a ambos, Ferrer i Guardia y Matero Morral, de participar en mayo de 1905 en un atentado fallido en la capital francesa contra Alfonso XIII, cuando volvía de la ópera en compañía del Presidente de la República.

Pero ninguno de los dos fue detenido. En el juicio los acusados afirmaron que el gobierno español había montado una provocación, para forzar a Francia a perseguir a los anarquistas españoles exiliados en París.

Lo que son los tiempos: en aquella época ante el tribunal de París desfilaron numerosos hombres ilustres, políticos y escritores para solidarizarse con “el terrorismo” y justificar el atentado contra el rey.

Uno de ellos,  Lerroux, le explicó al jurado francés que la policía española era “la heredera de la Inquisición”.
Al declarar inocentes acusados, la sala “estalló en aplausos”, dicen las crónicas de entonces.

Dos años después, en la calle Mayor de Madrid, Mateo Morral repitió el intento de ejecución de Alfonso XIII con una bomba de fabricación casera. Esta vez Ferrer i Guardia se tuvo que sentar en el banquillo acusado de ser el inductor. El juicio se inició en junio de 1907 y, través del periódico republicano “España Nueva”, Lerroux volvió a lanzar una campaña de solidaridad a favor de Ferrer i Guardia.

Como aquello aún no era la Audiencia Nacional, la acusación no logró su objetivo y, a pesar de que a Ferrer i Guardia no le importó reconocerse culpable, dando muestras de su coraje, fue absuelto.

Entre 1901 y 1903 el pedagogo colaboró en el periódico “La Huelga General”, que había fundado y subvencionado. Entre 1901 y 1903 escribió una serie de editoriales para el periódico bajo el seudónimo “Cero”, algunos de ellos en colaboración con el anarquista Anselmo Lorenzo. Apoyaba la huelga general de los trabajadores como instrumento de lucha revolucionaria y reconocía abiertamente que “habría “sangre… sí, mucha en cualquier huelga de esas características”. Fue premonitorio de lo que iba a ocurrir: la sangre derramada sería la de los trabajadores, incluida la suya propia.

Además de periódicos, Ferrer i Guardia financió a sindicatos de trabajadores, como Solidaridad Obrera y se solidarizó con numerosas luchas de aquella época.

La Semana Trágica comenzó en Barcelona en 1909 como una huelga general y derivó en una insurrección sangrienta, una explosión de violencia revolucionaria que se cobró más de un centenar de vidas, tranvías incendiados, corte de líneas de telégrafo, daños en el sistema de alumbrado público, en los ferrocarriles…

El juicio contra Ferrer i Guardia por su implicación en la Semana Trágica le condenó como “jefe principal de la rebelión”. En eso no cambiaban mucho las cosas con respecto a lo que ocurre ahora en los juicios políticos: cuando no hay pruebas de nada es porque eres el jefe de todo. Si algo quedó claro en el consejo de guerra es que en, efecto, no había ninguna clase de pruebas. Un siglo después sigue sin haberlas, ni falta que hace porque el pedagogo catalán era el chivo expiatorio que necesitaba el gobierno para dar un escarmiento a los trabajadores de Barcelona.

Así son los juicios políticos. Incluso el fundador del PSOE, Pablo Iglesias, llegó a confesar entonces en el Parlamento que ellos también se consideraban terroristas. En España todos los que han luchado por cambiar las cosas han sido considerados así siempre: terroristas.

A raíz de su detención, se levantó en toda Europa un clamor enorme que pedía su libertad, una formidable campaña internacional de solidaridad. Ferrer era “el educador de España”, “el nuevo Galileo”, víctima de “la Inquisición” y la “España negra”.

Pero la solidaridad no fue suficiente esta vez para frenar su fusilamiento cobarde.

De Ferrer i Guardia queda su memoria inolvidable, sus escritos y su obra pedagógica. Durante su primera detención, escribió en 1906 desde la cárcel: “La Escuela Moderna pretende combatir cuantos prejuicios dificulten la emancipación total del individuo, y para ello adopta el racionalismo humanitario, que consiste en inculcar a la infancia el afán de conocer el origen de todas las injusticias sociales para que, con su conocimiento, puedan luego combatirlas y oponerse a ellas. El estudio de cuanto sea favorable a la libertad del individuo y a la armonía de la colectividad, mediante un régimen de paz, de amor y bienestar para todos sin distinción de clases ni de sexos”.

El pedagogo introdujo en España el racionalismo educativo, uno de los experimentos más interesantes de la historia contemporánea, que tuvo una enorme influencia en toda Europa. En sus aulas no se impartían enseñanzas religiosas y sí científicas y humanistas, se fomentaba la no competitividad, el pensamiento libre e individual, el excursionismo al campo, y el desarrollo integral de la infancia.

Según Ferrer Guardia, la educación no puede ser dogmática ni basada en dogmas ni prejuicios, y debía aceptar los métodos de la ciencia, desterrando todo lo que no se puede demostrar por el método científico. La libertad era considerada un valor fundamental, se procuraba la igualdad de todos, niños y niñas, que ese educaban juntos, se rechazaba el espíritu competitivo y por lo tanto toda imposición, exámenes, premios y castigos.

Entre sus contenidos, se declaraba prioritaria la educación del conocimiento, los afectos y la sexualidad, la experimentación y la observación de la naturaleza, la solidaridad, la ayuda mutua y la crítica de las injusticias. Su educación se basaba en la evolución de los niños, y se hacia de forma individualizada.

La Escuela Moderna generó enseguida la reacción de la Iglesia Católica, pues ponía en entredicho sus postulados dogmáticos, sus métodos y el poder económico de los centros educativos de la Iglesia. No cejaron hasta destruir a su fundador y cerrar la Escuela Moderna. Durante todo el primer tercio del siglo XX, decenas de escuelas, ateneos y universidades populares de toda Europa seguirían los planteamientos de la Escuela Moderna.

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