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Día: 14 de abril de 2017 (página 1 de 1)

El banco del Opus Dei se va al infierno

El banco del Opus Dei, llamado “Banco Popular” se hunde. La Semana Santa ha reducido la cotización de sus acciones un 20 por ciento, alcanzando el nivel mínimo de los últimos 30 años. El valor ha caído un 99 por ciento desde su pico en 2007, mientras los grandes de la banca privada española se han revalorizado notablemente durante el último año.

En 2016 tuvo pérdidas históricas. La ampliación de capital demostró que el banco estaba mucho menos saneado de lo que pretendía hacer creer. Al poco tiempo, la entidad anunciaba despidos masivos.

El banco está lastrado por la crisis del ladrillo. Llegó tarde a la burbuja y ha sido el último en tratar de salir de ella. Como consecuencia de ello, se cargó de activos tóxicos que siguen pesando en su balance. El año pasado tenía 16.074 millones de euros en inmuebles adjudicados y 19.602 millones en créditos dudosos. Ningún otro banco español arrastra una carga tan pesada en relación con su tamaño. Además, es propietario de suelo por importe de 7.000 millones de euros, más que el BBVA o el Santander, que rondan los 5.000 millones.

Ha tratado de purgar sus pecados ampliando capital. Ya lleva dos, una en 2012 y la última de ellas hace sólo seis meses, pero no es suficiente. Se habla de una tercera, de emitir bonos convertibles… Ya no saben qué hacer.

Es un banco destinado a desaparecer absorbido por alguno de mayor tamaño a precio de ganga. Los marxistas lo llaman “centralización de capitales”.

Pero no cabe olvidar que ni siquiera eso sea posible porque el banco no vale nada. Antes el Estado tendría que salir al rescate, poner el dinero encima de la mesa… para que finalmente los tiburones se animen a tragarse el anzuelo.

El mundo está de nuevo al borde de una guerra imperialista

Thierry Meyssan

En dos semanas de intensa lucha en el seno de la administración Trump, Estados Unidos atacó ilegalmente la base aérea de Shayrat, en Siria, y multiplicó posteriormente las señales contradictorias antes de mostrar sus cartas. En definitiva, Washington vuelve a su política imperialista.

En menos de 2 semanas, la administración Trump defendió 7 posiciones diferentes sobre la República Árabe Siria.

Estados Unidos realizó otro importante cambio de posición el 12 de abril de 2017.

Al mismo tiempo, el secretario de Estado Rex Tillerson viajaba a Moscú para intentar un último acercamiento pacífico mientras que el Consejo de Seguridad de la ONU se reunía en Nueva York y tomaba nota del enfrentamiento y el presidente Trump volvía a lanzar la OTAN contra Rusia.

El consejero especial del presidente Trump, Steve Bannon, y su adjunto, Sebastian Gorka se preparaban para correr la misma suerte que el general Michael Flynn mientras que la prensa que anteriormente defendió a Trump hacía un balance de las actividades de los tres. Según los rumores, Jared Kushner, el yerno del presidente, es el único que goza ahora de verdadera influencia sobre Donald Trump, información que por el momento no es verificable.

Parece que la Casa Blanca ha modificado su posición bajo la influencia de los británicos, empeñados en preservar a toda costa el sistema yihadista que ellos mismos crearon. El ministro británico de Exteriores Boris Johnson se apoyó en los dirigentes europeos que se habían dejado convencer por los neoconservadores durante la Conferencia de Munich, el 19 de febrero.

Para justificar la agresión contra un Estado soberano miembro de la ONU, Rex Tillerson pudo referirse solamente a una síntesis de los servicios de “inteligencia” estadounidenses sobre el incidente químico de Jan Sheijun. Pero esa síntesis no presenta ningún indicio que permita sospechar de Siria sino que se limita a mencionar la existencia de información clasificada para terminar con una exhortación a derrocar el “régimen”.

El carácter irreversible de ese brusco cambio de actitud se hace patente en el proyecto de resolución que presentó la OTAN al Consejo de Seguridad de la ONU, que se ganó un nuevo veto ruso. Presentado en Occidente como un simple pedido de investigación neutral sobre el incidente químico de Jan Sheijun, ese proyecto de resolución en realidad estipulaba que la fuerza aérea de Siria tendría que ponerse bajo control del número 2 de la jerarquía onusiana, el estadounidense Jeffrey Feltman. Este ex adjunto de Hillary Clinton es el autor de un plan de capitulación total e incondicional de Siria.

El texto del proyecto de resolución presentado el 12 de abril retoma el contenido del borrador presentado el 6 de abril, sin que Estados Unidos llegasen a someterlo a votación en aquel momento. Ese texto no tiene en cuenta el intento de mediación de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, que trataron de volver a un pedido normal de investigación por parte de la ONU.

El intento tendiente a poner la fuerza aérea de la República Árabe Siria bajo control de la ONU reedita la táctica aplicada contra Serbia hace 19 años, en 1998, hasta el momento de la intervención ilegal de la OTAN.

El presidente Donald Trump culminó su cambio de postura al recibir en la Casa Blanca al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. En una conferencia de prensa conjunta, Trump dijo que ya no cree que la alianza atlántica sea obsoleta, agradeció su respaldo contra Siria y dijo que se dispone a trabajar en estrecha coordinación con sus aliados.

En respuesta, Rusia anunció que acaba de actualizar el 60% de su fuerza nuclear y que está lista para la guerra.

Nos hallamos así de vuelta en el mismo punto de hace 6 meses, cuando los Estados Unidos de Barack Obama se negaban a trabajar con China, Rusia y sus aliados –la Organización de Cooperación de Shanghai y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC). Washington se disponía entonces a dividir el mundo en dos partes completamente separadas, que ya no tendrían contacto alguno entre sí.

http://www.voltairenet.org/article195982.html

Los chinos que combatieron al fascismo en las Brigadas Internacionales

Un centenar de chinos, venidos de todas partes, lucharon como brigadistas en la guerra civil española. El matrimonio de científicos taiwaneses Hwei-Ru y Len Tsou ha investigado durante más de diez años la vida de trece de ellos y las ha hilvanado en el libro Los brigadistas chinos en la guerra civil. La llamada de España (1936-1939) que ahora ve la luz en España y también en la propia China. Esta es su historia.

Emigrantes, obreros, médicos, masajistas, periodistas, pequeños comerciantes… “Nosotros, los chinos, hemos combatido en los frentes de todos los lugares”. Es lo que le dijo Zhang Ji, un voluntario en nuestra guerra, a Yan Jiazhi, el primer chino que llegó a España tras el inicio de la contienda. Se trataba de un masajista residente en París sobre el que documentos de los archivos de la Internacional Comunista señalan que no se pudo confirmar su condición de militante. “Los que en esos momentos llegaban a España para combatir, con riesgo para sus vidas -señalan los Tsou- no eran, evidentemente, personas corrientes”.

Lo extraordinario se convierte en el hilo conductor de sus historias. Recuerda Laureano Ramírez Bellerín, Premio Nacional de Traducción y coordinador de la edición española del libro editado por Catarata, la sorpresa que le produjo conocer quiénes eran y cuál fue la vida de aquel puñado de chinos, que los autores del hallazgo desglosaron en su casa de Barcelona gracias a la mediación de otro chino de la Ciudad Condal.

“El matrimonio, ella ingeniero químico y él especialista en semiconductores y por tanto nada que ver con la investigación histórica, llevaba años en Nueva York dedicándose a lo suyo hasta que, ojeando un álbum publicado por la Brigada Lincoln, que conmemoraba su 50 aniversario, advirtieron que algunos de los muchos nombres citados en sus páginas parecían chinos. Entonces -relata el profesor- empezaron a tirar del ovillo y se embarcaron en un trabajo de reconstrucción de aquellos acontecimientos que duró más de diez años y les condujo por tres continentes (Europa, América y Asia) y multitud de archivos. En España visitaron, entre otros, los de Salamanca, de Asuntos Exteriores y de la Biblioteca Nacional; los más importantes de EE.UU. y, por entonces, se abrieron los nacionales rusos donde hay muchísimo material sobre la guerra civil”. Los autores habían publicado su investigación en Taiwán en 2001 y el profesor, titular de la Universidad Autónoma de Barcelona, se comprometió a traducirlo “porque esto debía conocerse en España”. Consiguió para ello fondos de la UAB y creó un equipo de traducción formado por tres chinos y la española Maialen Marín Lacarta, al que se unió un investigador responsable de la difusión.

Cuenta este traductor, que ha trabajado codo con codo con los investigadores, que le llamaron la atención las edades de las personas que vinieron a la guerra, unas cuantas cercanas a los 50, “con lo que significa a esos años embarcarse en semejante aventura, y las de los más jóvenes, alrededor de los veinticuatro, uno de los cuales acabó en el frente de Gandesa”. Su nombre era Chen Wenrao. Había llegado en junio de 1937 desde Nueva York, donde entre otros trabajos había tenido el de camarero, y una vez en el cuartel general de las Brigadas Internacionales en Albacete fue enviado durante un mes a un campo cercano para realizar la instrucción; luego fue trasladado al Batallón Lincoln y, después, pasó a engrosar las filas del 24 Batallón de la XV Brigada. El relato de su final ha quedado escrito por los Tsou: “Los brigadistas atacaron Gandesa a cuerpo descubierto y sus cadáveres cubrieron el valle. Allí murió Wenrao. Nadie los enterró. Permanecen en ese lugar y forman parte de la tierra española”.

Chen Wenrao era de Guangdong, pero también hubo brigadistas de Qingtian, pueblo al este de China donde nació más del 70% de los chinos que hoy vive en España. Es el caso de Zhang Shuseng, “que debía de hablar bien español, ya que combatía con soldados españoles”. Tenía, según explica el profesor Ramírez, “un hermano en Valencia que estaba en el Ejército de la República y por ahí aparecen otros nombres de los que se podía seguir la pista. De hecho, muchos de estos emigrantes chinos en Cataluña, concretamente de una asociación de Tarragona, mostraron interés en hacer ahí un pequeño monumento que recordara a su compatriota que había luchado en la guerra española”.

El rostro de otro brigadista, Tchang Jaui Sau, fue portada de la revista Estampa. Este combatiente llegó desde la planta de automóviles de Renault y era miembro del Partido Comunista de Francia. Se embarcó en nuestra guerra civil para, según escriben los autores, “combatir al fascismo y luchar por la libertad”.

Otro brigadista, Xie Weijing, fue miembro del Partido Comunista alemán y llegó a ocupar el cargo de comisario político del Batallón de Artillería, el cargo más alto que ocupó un voluntario chino de las Brigadas Internacionales. “Era periodista y pertenecía también al Partido Comunista chino. Intervino en todas las publicaciones izquierdistas de la época. Era el que tenía la idea de hacer una unidad china, sobre todo por facilitar las tareas administrativas, en las Brigadas con los voluntarios y los que servían en el ejército de la república, alrededor de unos cien que andaban disgregados, pero nunca se llegó a concretar”.

Hwei-Ru y Len Tsou no llegaron a encontrar a ninguno de sus protagonistas vivos. En total, trece combatientes chinos de al menos ese centenar que, como subraya Ramírez, no eran una multitud, pero si “un número significativo, si tenemos en cuenta que no vino nadie de muchos países mucho más próximos, y tan solo un japonés de una nación vecina a la suya”. Por cierto, el nipón, que se llamaba Jack Shirai, había llegado desde San Francisco y fue cocinero, a su pesar –“Yo he venido a luchar y no a manejar cazuelas”-, el más famoso de las Brigadas. Lo mató una bala perdida mientras llevaba comida a la zona de combate.

La última sorpresa la encontraron los Tsou siguiendo la pista del brigadista médico Tio Oen Bik, cuando descubrieron el grupo de “los médicos españoles” que lucharon en la guerra china con Japón. “Los llamaban así porque todos habían estado en la guerra civil española, pero no había entre ellos ningún compatriota nuestro, eran todos checoslovacos, polacos, alemanes… Después de España, se marcharon a China a seguir en el combate contra aquellas ideas que representaban el auge de Hitler y Mussolini, y si hubiera habido otras batallas por esta causa hasta allá se hubieran marchado. Recientemente, se ha celebrado en China un congreso muy interesante con algún descendiente de aquellos médicos, y constituye otra línea de investigación sobre la que aún se sabe muy poco. Pero esa es otra historia”.

Para Laureano Ramírez, “lo importante no es su huella en España, sino la impresión que les quedó a ellos y que duró toda su vida. Nunca ninguno de ellos se pudo quitar a España de la cabeza”.

Los brigadistas atacaron Gandesa a cuerpo descubierto y sus
cadáveres cubrieron el valle. Nadie los enterró.
Permanecen en ese lugar y forman parte de la tierra española

España es uno de los países de Europa con un mayor porcentaje de menores en situación de pobreza

España es el tercer país de la Unión Europea con un mayor porcentaje de menores en situación de pobreza relativa y de pobreza anclada, según un informe publicado por Unicef que analiza la situación de la infancia y la protección de los derechos de los menores tras la crisis económica en 41 países de la Unión Europea y de la OCDE.

Según el documento, titulado “Children of Austerity” (Los niños de la austeridad), los únicos países de la Unión Europea con mayor proporción de menores en situación de pobreza (según los índices utilizados) son Grecia y Rumanía.

En el estudio sobre el caso de España se subraya que la pobreza infantil se incrementó en el país un total de 9 puntos porcentuales entre 2009 y 2014 hasta alcanzar “casi al 40 por ciento” de los menores, si se utiliza la medida de “pobreza anclada”, que emplea un único umbral de pobreza (el de pobreza relativa de 2008) con independencia de las variaciones de la renta de la población durante este periodo.

El informe hace hincapié en los efectos que han tenido la crisis económica y las políticas de austeridad sobre la infancia en la Unión Europea, y concluye que, en conjunto, “la pobreza infantil aumentó en dos tercios de los países europeos”. El incremento fue de más de 15 puntos porcentuales en Chipre, Islandia y Grecia, y de 7 a 9 puntos porcentuales en Hungría, Italia, Irlanda y España, especifica el informe.

Los efectos han sido desiguales y en un mismo país como Reino Unido se da la situación de que en Irlanda del norte, la pobreza infantil anclada pasó del 23 por ciento al 27 por ciento, mientras que en territorios como Escocia, Inglaterra y Gales se redujo entre 2 y 4 puntos.

Los efectos de los recortes en los países europeos los sufrieron de forma particular las familias con hijos, algo que, según los responsables del estudio, en ocasiones queda “enmascarado” por la pobreza en términos de ingresos. “Las tasas de necesidades médicas desatendidas aumentaron de manera significativa entre los hogares pobres en Grecia. En España, los recortes en sanidad y educación afectaron a los niños”, aseguran.

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