La web más censurada en internet

Día: 12 de marzo de 2017 (página 1 de 1)

‘Nuestro hermano, García Caparrós, fue asesinado por la policía durante la transición’

García Caparrós, asesinado por la policía en 1977
El 4 de diciembre de 1977 miles de personas salieron a las calles en las principales ciudades de Andalucía para reclamar su estatuto de autonomía. En Málaga las fuerzas policiales cargaron contra los manifestantes para impedir que se colgara la bandera andaluza en el edificio de la Diputación. En dichos incidentes, Manuel José García Caparrós, un joven de 19 años, militante de CCOO fue disparado. 40 años después su familia sigue tratando de descubrir quién fue el responsable tanto directo como político en aquellas cargas. Sus hermanas no se cansan de pedir información en el Congreso de los Diputados.

“Nuestro hermano se cruzó en una de aquellas balas y murió camino del hospital, ayudado por gente buena y un pueblo de Málaga, y toda Andalucía, que lloró la muerte de un sencillo y humilde trabajador de 19 años. Nuestro hermano fue así asesinado por la violencia policial”, señala una carta enviada a todos los grupos parlamentarios por Dolores y Purificación García Caparrós, hermanas del asesinado. “Exigimos que se abra de nuevo el caso de nuestro hermano y de aquellas muertes por violencia policial que se han dado en nuestra tierra y en otras tierras también”, añaden.

La familia “nos pide que no lo olvidemos, que ya es hora de acabar con el pacto de silencio”, apunta la diputada malagueña Eva García Sempere, aunque no aclara qué se refiere con eso del “pacto de silencio”. ¿Quién ha pactado el silencio?, ¿qué organizaciones?, ¿cuándo  se firmó ese pacto?

Los documentos cuyo contenido se desconocen son el informe elaborado por la comisión de investigación parlamentaria -denominada entonces Comisión de Encuesta- y tres días de las sesiones parlamentarias sobre este asunto. “No se suele contestar por qué no lo proporcionan, sino que te dicen que es lo que hay publicado y disponible. Lo que queremos es cuando se hicieron las entrevistas a las personas implicadas. Es lo interesante, no sabemos a quién se entrevistó ni qué se dijo”, señala la diputada.

“Queremos que haya una reparación, que se investigue qué pasó con mi hermano. Aquel 4 de diciembre alguien tuvo que dar la orden para que la policía disparara. No con balas de gomas sino con balas de las que matan. Por desgracia le tocó a él. Queremos que haya justicia y que esto salga a la luz”, explicó Purificación el viernes en el Congreso.

Su hermana recuerda que lo único que les dijeron aquel día que tienen grabado en la memoria es que García Caparrós había muerto por un accidente de coche. “A mi padre, cuando fue al hospital, le dijeron que había muerto por ese accidente y no le permitían reconocer el cadáver”, afirma. Hasta última hora, y tras mucha insistencia, el padre no pudo ver a su hijo comprobando que no había signos de accidente sino de disparos.

“De la investigación y los documentos que hay a nosotras nunca nos han dado una respuesta y jamás nos han dicho nada. Cuando se han ido a pedir siempre han estado perdidos o no existían. Estamos a 40 años exactamente como en el primer minuto, después de 40 años ya es hora de qué sepamos qué pasó aquel día”, insiste una de las hermanas. Dolores, por su parte, señala que fue mucho lo que se sufrió aquel día. “Se llevaron la vida de nuestros padres y también la nuestra”, afirma. “40 años mirando para otro lado creo que ya no es de justicia”, afirma.

Según Dolores, el caso de su hermano estuvo silenciado por completo casi 20 años. Hasta que no pasaron dos décadas la gente no empezó a preguntar. Para tapar el crimen y acallar las bocas, en 2013 le nombraron “hijo predilecto de Andalucía”. Una verdadera tomadura de pelo.

En IU empiezan a decir ahora que durante la transición existió mucha impunidad: “Como ocurre con el caso Caparrós, había un encubrimiento de todo el aparato del Estado para que no se resolvieran” los crímenes. Lo que no dicen es que durante 40 años ellos han sido responsables de dicha impunidad.

Nuevos vientos, viejas isobaras

B.

No hay que remontarse a los tiempos de maricastaña para ver que, en capitales, ciudades y pueblos vascos, había casi siempre movidas y manifestaciones en favor de los presos políticos vascos y la amnistía, sobre todo los fines de semana, y especialmente, en Pamplona-Iruña, con enfrentamientos entre quienes no se olvidan de su gente y los esbirros del Capital. Si se nos permite la humorada, se podría decir que formaba parte de la guía turística: sábado, a las 7.30, bronca, carreras, pelotazos, etc. Emocionante, excitante, para quienes gustan de deportes de riesgo.

Esto pasó el sábado pasado en Pamplona entre manifestantes convocados por el Movimiento por la Amnistía y contra la Represión, que la prensa al servicio de su amo ya ha dado en llamar ATA (jugando con resonancias y ecos lingüísticos que asocian ATA=ETA para, a no tardar, preparar el terreno represivo contra este movimiento pro-amnistía), siendo la noticia, esta vez, no ya que todos los partidos han condenado «los incidentes», sino que, esta vez, por primera vez, Bildu también reprueba «los incidentes» habidos en el casco viejo irundarra por «recordar otros tiempos que se creían superados» (dice el alcalde abertzale de Pamplona, Joseba Asirón), o sea, el discurso de siempre valedor de las fuerzas represivas. He aquí a qué conducen los «nuevos tiempos y cambios de ciclos», a sumarse al coro de las condenas oficiales que se repetían como loros hasta aburrir.

Antes se decía que todos condenaban los incidentes… menos la izquierda abertzale. Ahora no, ahora todos los partidos políticos «condenan» (como si fueran teólogos o curas o jueces) ¡incluido Bildu, Sortu y demás! Esta es la noticia. Esto es lo que esperaban de ellos los fascistas. Bueno, ya han dado el paso. Veremos cuáles son los siguientes en esta degeneración ideológico-política y despeñadero reformista sin solución de continuidad.

Quienes luchan por la amnistía no han cambiado porque ni han cambiado los tiempos ni las circunstancias, en lo esencial, ni el Gobierno; quienes sí han cambiado son los que suspiran por el viejo «qué hay de lo mío» que visten con banderas y consignas hace tiempo, tampoco tanto, abandonadas de facto.

En Canarias buen tiempo.

Buenas noches.

La oscura historia de los Cascos Blancos

Pablo Jofre Leal

La entrega de los Premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos –los denominados Premios Oscar– mostraron el poder de las Agencias de Relaciones Públicas occidentales y la buena correspondencia, que suelen tener con el poder político. La afirmación se sustenta en la entrega de la famosa estatuilla de la cultura cinematográfica estadounidense, en la categoría de mejor cortometraje documental a la historia “Los Cascos Blancos Sirios” (The White Helmets por su título en inglés), el mismo cortometraje que fue usado como caballito de batalla, para lograr que la mencionada entidad postulara al Premio Nobel de la Paz 2016, que finalmente fue otorgado al Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos por sus esfuerzos en el proceso de paz en su nación junto a las FARC.

Los Cascos Blancos, presentados en el mundo como una especie de organización de héroes anónimos, que ayudan, supuestamente, a rescatar de los escombros (en las zonas controladas por Fath al Sham, la franquicia de Al Qaeda en Siria y otras organizaciones armadas consideradas por Estados Unidos y sus aliados como rebeldes moderados) a sus compatriotas sujetos a bombardeos de las Fuerzas del Ejército Árabe Sirio y las Fuerzas Aeroespaciales Rusas, tuvo así, la mejor exposición mediática que podría tener una entidad como esta, ante 33 millones de espectadores en Estados Unidos y cerca de 300 millones en todo el mundo, que suelen conmoverse ante las lágrimas frente a este tipo de guiones fantasiosos, en esta ocasión realizado por el director británico Orlando Von Einsiedel bajo el auspicio de Netflix.

El premiar a una organización como los Cascos Blancos, cuyos orígenes y actuación han sido cuestionados por su financiamiento, su actuación a contrapelo de la verdadera Defensa Civil Siria (que opera en todo el país y no sólo en las áreas donde actúan los grupos takfirí) pretende, claramente, legitimar su actuar ante el público principalmente occidental, blindarlo frente a las críticas que se han vertido sobre su verdadero objetivo e impulsar por tanto una propaganda destinada a criticar el actuar del gobierno sirio en defensa de su país y el apoyo ruso a esa defensa. Extendiendo esa crítica al soporte entregado por Irán y las milicias de Hezbolá. Ese es el fondo del asunto, lo que subyace en el otorgamiento de este premio, que viene a significar un espaldarazo a los que efectivamente están asesinando a la población siria, como cómplices de las bandas terroristas salafistas.

Ha sido denunciado en numerosas oportunidades sin ser desmentidos –por el portal Moon of Alabama, Rusia Today, Sputnik, Red Voltaire y el Centro de Investigación Misión Verdad entre otros– que los “Cascos Blancos” realizan operaciones de rescate montadas ex profeso. Con puestas en escena donde incluso fabrican falsos positivos y se encuentran en el mismo sitio donde las bandas takfiríes ejecutan sus acciones y asesinatos de soldados sirios, incluso en gestos y acciones de clara complicidad. Todo ello con el objeto de mostrar al mundo el supuesto actuar de bombardeos a diestra y siniestra del gobierno sirio, generando una matriz de opinión para que se detengan los bombardeos del Ejército Árabe Sirio y sus aliados, de tal manera de permitir el reacomodo de las fuerzas de Fath al Sham y lograr la condena del gobierno de al Assad en los medios de comunicación y por extensión en los organismos políticos internacionales. Así, los Cascos Blancos cumplen la función de relaciones públicas para limpiar la cara del terrorismo.

Los Cascos Blancos no surgen en Siria

Los Cascos Blancos no tienen su origen en Siria como podría suponerse. Surgen en territorio turco, específicamente en la ciudad de Estambul, en marzo del año 2013, bajo la guía de un ex militar británico con amplia experiencia en las guerras de agresión contra Serbia en Kosovo, Irak, Líbano y la propia Palestina en apoyo a las fuerzas sionistas. Un militar que ha pasado por puestos de mando en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, la Unión Europea e incluso la ONU: James Le Mesurier es su nombre, ex oficial, que en esa fecha de marzo del año 2013 dedicaba sus esfuerzos como consultor de una empresa de seguridad privada de los Emiratos Árabes Unidos. Los miembros de esta organización Cascos Blancos, pasaron también por campos de entrenamiento de Jordania mostrando que la misión de supuesto rescate era simplemente una tapadera frente a labores de más alto vuelo sindicándolos como aliados del terrorismo takfirí.

Los Cascos Blancos están vinculados a diversas organizaciones estatales y privadas, que le han significado, desde el año 2013 hasta la fecha, recibir la friolera de 60 millones de dólares –según datos entregados por el diario inglés Daily Telegraph– situando a Londres como uno de los principales patrocinadores de esta entidad supuestamente humanitaria. Demostrando, de este modo y en forma evidente el altísimo nivel de injerencia del gobierno del ex Primer Ministro David Cameron y de la actual premier Theresa May en las guerras de agresión contra los pueblos de Oriente Medio.

La Agencia de Estados Unidos Para el Desarrollo Internacional –USAID por sus siglas en inglés– y que ha estado involucrada en cuanta intentona golpista y golpes efectivos se hayan dado en el mundo e incluso en el Golpe de Estado en Ucrania que llevó al poder a los ultranacionalistas, confesó, igualmente, que hasta julio del año 2015 había aportado más de 16 millones de dólares en subvenciones a los Cascos Blancos. ¿Sabe el pueblo estadounidense que sus impuestos van a financiar este tipo de entidades? No, por supuesto, las agencias de relaciones públicas y premios como el Oscar ayudan a encubrir estas operaciones.

La Oficina de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, además de los fondos entregados, la labor de entrenamiento paramilitar efectuada a través de su agencia de seguridad MI6 –encargada a Le Mesurier– ha usado de tapadera a la firma InCOStrat que se encarga de elaborar todo la comunicación y propaganda, no sólo de los Cascos Blancos, sino también ha sido sindicado como el responsable de esa labor para los grupos terroristas takfirí que operan en Siria e Irak. Sumemos a ello el aporte financiero a través de la firma Mayday Rescue con sede en Amsterdam pero con oficinas en Jordania, Turquía y Dubai –todos ellos involucrados en operaciones contra el gobierno sirio– adicionamos la fundación privada estadounidense llamada Chemonics International. La ONG turca Akut y la Agencia Analysis, Research and Knowledge que opera desde los Emiratos Árabes Unidos. Junto al actuar del Mossad israelí y los agentes sionistas que actúan en todo el frente de Oriente Medio.

Así, se aclara que estos Cascos Blancos, no sólo han falseado la realidad de su labor, sino que se presentan como uno más de los elementos de lucha empleados contra la sociedad siria. Son el frente supuestamente humanitario, con herramientas de propaganda armada, tratando así de desvirtuar la realidad de una guerra de agresión contra Siria y su pueblo, argumentando que se estamos en presencia de una guerra civil. Los Cascos Azules y sus 3.000 miembros declarados, no operan en el total del territorio sirio como sí lo hace la verdadera Defensa Civil Siria, que merecería más que un Oscar a una labor anónima y heroica pero que occidente no le dedica una mísera línea. Los protegidos de occidente, los elegidos por Hollywood, los financiados por Washington, Londres y entidades vinculadas al magnate George Soros sólo operan en las zonas controladas por sus socios de Fath al Sham, la franquicia de Al Qaeda en Siria.

Hace un par de meses medios de la Federación Rusa como el canal RT denunciaba que “la página web de los “Cascos Blancos” pertenece al grupo de abogados The Syria Campaing, registrada en el Reino Unido, que ha expresado en reiteradas oportunidades su activa oposición al gobierno de Bashar al Assad y contra el Califato Islámico (Daesh en árabe). Este grupo de jurisconsultos señala en su página, que cuentan con dos líneas principales de acción: la creación de campañas por todo el mundo y la creación de reportes, infografías y videos. Muchas de esas creación visuales, de alto impacto mediático suelen ser después desmentidas cuando se trata de acusaciones contra las fuerzas rusas y sirias respecto a bombardeos a la población civil, que son tomadas literalmente por medios occidentales.

La oscura conducta de los Cascos Blancos

Los Cascos Blancos se inscriben así, en la serie de creaciones de organismos de fachada de las potencias occidentales, como ha sido el caso del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, especializado en la entrega de información que ni siquiera las fuerzas gubernamentales del gobierno sirio u otras potencias presentes en la zona pueden dar con tanta precisión. Un Observatorio cuya única sede se encuentra en Coventry, Reino Unido y cuyas informaciones son recogidas por todos los medios occidentales con contadas excepciones como el periódico The Guardian, que ha calificado al representante de este Observatorio “es un simple vendedor de ropa, solitario, viviendo en Inglaterra y posando como parte de una organización con un nombre grandilocuente” con la sospecha que detrás de él se encuentran los servicios secretos de Gran Bretaña, Estados Unidos, Turquía e Israel.

Tanto el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, como los “Cascos Blancos” se inscriben en los objetivos planteados por un organismos creado por el gobierno inglés, destinado a supervisar todo tipo de propaganda y acciones comunicacionales dirigidas contra Siria. Este organismo se denomina RICU (Research, Information, and Communications Unit), fundado el año 2012 y que ha infiltrado, según señala en una interesante investigación el analista Thierry Meyssan “en todo tipo de asociaciones humanitarias, para recoger información, poder enviar armamento a Siria y así fabricar todo tipo de falsedades sobre lo que sucede en el terreno”.

Este es el grupo de organizaciones creadas por occidente, avaladas, financiadas y elevadas a la categoría de héroes, como es el caso de los Cascos Blancos, en virtud de documentales que después reciben la estatuilla dorada en Hollywood. Organización cuyos miembros más conocidos no pueden pisar territorio estadounidense, por ser considerados miembros de organizaciones terroristas como es el caso de Raed Saleh y Khaled Khatib, que medios occidentales como la Agencia France Press hizo pasar como un tema de prioridades de estos “héroes” y no restricciones por su cercanía al terrorismo. Para eso ensalzó el trabajo de Khaled de quien consignó las siguientes palabras: “No asistiré a los Oscar a causa de la intensidad del trabajo. Nuestra prioridad es ayudar a nuestro pueblo. Además estoy trabajando sobre la producción de otras películas sobre los Cascos Blancos”, declaración que muestra a las claras, que el rio caudaloso de financiamiento para estos grupos no va a cesar.

Con sorna la portavoz de la cancillería Rusa, María Zajarova sostuvo, que ya en noviembre del año 2016 dicha repartición predijo que el documental sobre los Cascos Blancos –que estaba siendo postulado al Premio Nobel de la Paz– obtendría un Oscar: “Estas personas nos aseguran que salvan miles de vidas pero al mismo tiempo hacen videos falsos e incluso no se avergüenzan de publicar sus obras en Internet. ¿Qué es esto: estupidez, rutina diaria, o ambiciones enfermizas… Estas grabaciones son una muestra de cómo pueden imitar la tragedia. Y, con ese talento deben ser nominados al Oscar y no al premio Nobel”.

La profecía se cumplió y tal como sostiene el centro de Investigación Misión Verdad, “en Estados Unidos, en la gala de los Oscar, la organización terrorista Al Qaeda ganó su primera estatuilla”. Mostrando de esa manera la absoluta demencia que anima la política exterior de Washington que crea, avala y dirige a organizaciones terroristas o vinculadas a ella y luego impide el ingreso de parte de sus miembros, para recibir un premio concedido por su industria cinematográfica.

Una conducta que merecería un Oscar a la actuación enajenada y desequilibrada del año, si no fuese por el enorme daño que esas acciones generan en nuestras sociedades y en especial en el pueblo sirio que tras 6 años de agresiones ha tenido que lamentar la muerte de 400.000 de sus hijos, millones de heridos, 9 millones de desplazados, cinco millones de refugiados. Y la destrucción y saqueo de gran parte del país a manos de las bandas terroristas takfirí, que suelen contar con el lavado de imagen de organizaciones como la premiada Cascos Blancos. Fin del Cortometraje.

http://www.telesurtv.net/bloggers/La–oscura–historia–de–los–cascos–blancos–20170310–0002.html

La Guerra de Libia se vuelve contra sus patrocinadores

El general Thomas D. Waldhausser
El jueves, la audiencia en la Comisión mililtar del Senado del general Thomas D. Waldhausser, cabeza del Africom, indica que los desastres creados por la OTAN en Libia se han vuelto contra sus patrocinadores.

El general, que en ningún momento mencionó la resopnsabilidad de su país en la situación creada, calificó la situación en el Magreb a corto plazo como la “amenaza más significativa” que tienen los Estados Unidos en el Continente Negro.

Lo mismo que Afganistán y Siria en su momento, Libia también se ha llenado de “combatientes extranjeros”, lo que amenaza con contagiar a los vecinos de Túnez, Egipto y todo el norte de África.

El general reconoció que tenía puestas sus esperanzas en “contener la inestabilidad” que es tanto como decir que no es capaz de acabar con ella y que sus pretensiones son de mantenerla de manera indefinida.

La estabilidad en Libia es una propuesta “a largo plazo” que exige “paciencia estratégica”, dijo Waldhausser, añadiendo que el gobierno de unidad nacional se debe desarrollar.

Al mismo tiempo habló de “reconciliación política” para incorporar al parlamento de Tobruk y a las fuerzas del general Hafter, aunque reconoció que Estados Unidos tiene muchas dificultades para influir sobre la situación en Libia, aunque tampoco explicó los motivos.

El general advirtió que Estados Unidos debía elegir cuidadosamente a sus socios en Libia para no modificar el equilibrio de fuerzas y provocar una escalada en la guerra que enfrenta a las distintas facciones sobre el terreno.

En cuanto a las operaciones del Africom, el general expuso que si bien la operación Oddyssey Lightning logró sacar al Califato Islámico de Sirte, no ha eliminado los riesgos inherentes a su presencia en el norte de África y el Sahel. La única mención a la presencia de Al-Qaeda en la región fue para expresar que Africom apoya las operaciones francesas contra AQMI, Al-Qaeda en el Magreb y que tratan de mejorar la corrdinación en esa lucha.

La inestabilidad en Libia ha permitido que el Pentágono acerque el Africom a Túnez, uno de los países más afectados por la crisis en el norte de África, donde Estados Unidos tiene previsto crear una academia de inteligencia militar.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies