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Día: 1 de marzo de 2017 (página 1 de 1)

¿Hasta qué punto es fiable la alianza entre Rusia e Irán?

Hoy la prensa iraní reacciona a un artículo del Weekly Standard, que se hace una pregunta muy pertinente tras el desembarco de Trump en la Casa Blaca: ¿cómo es posible que Estados Unidos se aproxime a Rusia y al mismo tiempo poner a Irán en el punto de mira?, ¿suponen en Washington que la alianza entre Rusia e Irán no es tan fuerte como parece?, ¿confían en que Putin venderá a Irán por un plato de lentejas?

En Irán están convencidos que, tras la experiencia de Siria, la alianza con Rusia tiene un carácter estratégico y a largo plazo y ponen un ejemplo extraído de los arcanos de la Guerra Fría: Egipto en la época de Anuar Al-Sadat.

Tras la guerra que los israelíes llamaron del Yom Kippur de 1973, cuando fueron atacados por Siria y Egipto, Sadat decidió cambiar su alianza con la URSS por Estados Unidos, un regalo fastuoso para el imperialismo.

En Washington creyeron que si Egipto había cambiado de bando, podían lograr lo mismo en Siria, entonces dirigida por Hafez Al-Assad, padre del actual Presidente, que no se dejó camelar.

Desde entonces hasta ahora el imperialismo nunca dejó de adular a los gobiernos sirios, lo que combinó con toda clase de presiones, chantajes y amenazas, como acostumbra. Tras la Revolución Islámica de 1979 en Irán, el intento se extendió a la ruptura de cualquier clase de lazos entre Damasco y Teherán.

Pero los Al-Assad siempre se mantuvieron en la misma línea. ¿Es posible comparar a Al-Assad con Sadat?, se preguntan los iraníes. La actual correlación de fuerzas en Oriente Medio, afirman, es similar a la de los setenta. Los imperialistas cuentan con poderosos aliados en la región, aunque en la última época de Obama han perdido bastante fuerza, lo cual ha beneficiado a Rusia.

Sólo hay un país al que no han podido incar el diente, Irán, una realidad a la que Rusia no puede ser ajena, como tampoco a Hezbollah. Si los rusos abandonan Irán, no tienen nada que hacer en Oriente Medio, dicen los medios de Teherán.

No obstante, añaden, al mismo tiempo a Estados Unidos no le queda otro remedio que buscar un acuerdo con Rusia y cerrarle el paso por Turquía. El gobierno de Trump debe replantearse la supremacía aérea de Israel en el Mediterráneo oriental, debilitada desde la llegada a Siria de los sistemas de defensa S-300 y S-400. También debería pensar en la enorme fuerza adquirida por Hezbollah en los altos del Golan, las puertas mismas de Israel.

¿Qué puede ofrecer Estados Unidos a Rusia a cambio de renunciar al apoyo de Irán?, se preguntan. ¿Tiene Estados Unidos en sus manos algo de más valor que Irán en Oriente Medio? Los propios implicados creen que no. Si Rusia abandona a Irán, abandona Oriente Medio.

El criminal Franco acumuló una fortuna de 400 millones con su entramado corrupto

Juan Miguel Baquero
El dictador filtró para sí parte de las donaciones “a la causa nacional” en plena guerra civil y revendió 600 toneladas de café donado por Brasil a España en 1939. El general golpista tenía en agosto de 1940 una fortuna cercana a los 400 millones de euros y el “holding empresarial” de El Pardo acumuló sueldos, comisiones, regalos y gratificaciones para amasar su riqueza.

Franco era un corrupto que ejecutó mordidas desde la guerra civil. Un opresor que aflojó las cuentas públicas de España y estableció un entramado que desaguaba riqueza en su figura omnímoda. “Nuestra Cruzada es la única lucha en la que los ricos que fueron a la guerra salieron más ricos”, dijo el dictador en un discurso (Lugo, 1942). Es el lado oscuro, e ilegal, de una fortuna que engordó en plena dictadura al calor de la corrupción sistémica del régimen franquista.

El perfil latrocínico del militar arranca a lo grande: se hizo con casi 400 millones de euros tras la “cruzada” contra la República. Queda en pañales la trama Gürtel y las cuentas en Suiza de Francisco Correa (18,6 millones) o Luis Bárcenas (47). Francisco Franco (El Ferrol, 4 de diciembre de 1892 – Madrid, 20 de noviembre de 1975) disfrutó cuatro décadas como Jefe de Estado para acumular donaciones, sueldos, regalos y comisiones.

Franco no perdió el tiempo. Arañó dinero recibido por los golpistas en pleno conflicto armado y revendió toneladas de café donadas por Brasil. A lo largo de su vida recibió innumerables “regalos”, caso del Pazo de Meirás o un todoterreno agasajo de Adolf Hitler. Todo era posible bajo su manto omnipotente. Como lo era la gratificación mensual de 10.000 pesetas que recibía de la compañía Telefónica.

“Franco se consideraba el Estado, España. Necesitaba dinero y se apropió de él”, cuenta el historiador Ángel Viñas. A cuatro décadas de la muerte del dictador, el autor publica el libro La otra cara del caudillo (Crítica, 2015), una obra que da “un paso más en el continuo proceso de desmitificación de Franco”.

Tenía un plan y robó, para cumplirlo, una idea al propio Hitler: el Führerprinzip o mandato dictatorial como “fuente de Derecho”. Usaba “leyes reservadas” y ocultas al Boletín Oficial del Estado, disposiciones secretas que explotó “desde los años de la guerra civil hasta 1957”. Una “curiosa y desconocida costumbre de Franco” que solo conocían “aquellos privilegiados que se ocuparon de llevarlas a la práctica”, describe Viñas.

Por ahí filtró a su interés parte de las donaciones “a la causa nacional”. Las mordidas al apoyo económico a la rebelión militar contra la República inauguran en octubre del 36 la cuenta corrupta que vive un episodio de oro al final de la guerra con las 600 toneladas de café entregado por el dictador brasileño Getúlio Vargas. “Un regalo al Estado español” que Franco pasó a la Comisaría de Abastecimientos y Transportes dependiente del Ministerio de Industria y Comercio “y cobró por adelantado su importe”, 7,5 millones de pesetas, que serían hoy unos 85,6 millones de euros.

Con una nómina en 1935 de 2.493 pesetas y de 50.000 como Jefe de Estado, la riqueza del militar llegó en agosto del año 40 a 34,3 millones de pesetas. Un capital “acumulado en diversas cuentas corrientes” que suponen cerca de 388 millones de euros. “Todo ‘ganado’ en cuatro años. No está mal para empezar”, subraya Viñas.

“Sin embargo, ha perdurado la convicción de que Franco era un hombre honesto y austero”, declara el hispanista Paul Preston. El dictador, “y su mujer”, recibían “regalos de varios tipos, desde medallas de oro a fincas y hasta automóviles de lujo”, enumera como “la punta de un iceberg colosal” que arranca en “su acceso particular a las suscripciones que se hicieron para sufragar el coste del esfuerzo bélico de los rebeldes militares”.

“La idea convencional del Franco sin afán de lucro ya no se sostiene”, aclara Preston. En su afán recaudatorio, el general golpista trazó negocios secretos y oscuros manejos de testaferros familiares. Era el “holding empresarial” forjado desde “la corte de El Pardo”, según desveló en Los Franco S.A. o Ricos por la guerra de España el periodista Mariano Sánchez Soler. Un patrimonio difícil de digerir a base de simples sueldos públicos.

El oficio continuó en plena dictadura. Franco “modificó su comportamiento” y había empresas que, “agradecidas por autorizaciones concedidas”, traspasaban “acciones gratuitamente”. El dictador, así, percibía “dividendos”, mordidas, porcentajes por negocios revueltos entre consejos de ministros y de administración. “La corrupción estaba en el ADN de la dictadura”, dice Viñas.

La imagen corrupta del general rebelde toma huella documental con la apertura a investigadores –año 2010– de los “papeles conservados” en la Fundación Nacional Francisco Franco. “Es claro que Régimen de Franco institucionalizó el pillaje a través de los castigos a los derrotados que algo tenían”, continúa Paul Preston. El soporte legal, la Ley de Responsabilidades Políticas, era “en esencia un mecanismo para justificar la expropiación masiva de los vencidos”.

La corrupción servía como pauta de control y la afición cinegética del general golpista, como oficina ambulante: “importantes sumas de dinero cambiaron de manos mientras los aspirantes a los favores de Franco promocionaban cacerías a fin de conseguir acceso a la fuente de patronazgo”, dice el hispanista.

“No se sabe mucho más” de lo publicado hasta ahora, confirma el historiador Francisco Espinosa. “Aquí no se conservan los archivos de los presidentes ni mucho menos de los dictadores”. Porque el enriquecimiento ilícito no quedó en el autócrata. El contubernio ilícito envolvía al régimen y derramó siempre sobre la oligarquía franquista, desde 1936 hasta la Transición.

Franco, corruptor y corrupto, cosió a la clase dirigente en la confusión premeditada entre lo público y lo privado. Y ése carácter sistémico brotaba en cualquier aspecto de la vida, con el estraperlo como gran ejemplo cotidiano: el comercio prohibido con artículos intervenidos por el Estado o sujetos a racionamiento. Amén del tráfico de penicilina en el ámbito sanitario, el “trabajo esclavo” como inagotable fuente de recursos e incluso la “necesidad de recomendaciones para salvar la vida”, enumera el historiador José Luis Gutiérrez Molina.

El dictador lideraba la patria convertido en una suerte de gestor avanzado de puertas giratorias. Corrupción y desarrollo se dieron la mano para amasar patrimonios y consolidar el capitalismo español. Familias del régimen, cuenta Sánchez Soler, pobladas de “empresarios de fortuna, falangistas de clase media, funcionarios oportunistas, latifundistas de gatillo fácil, altos cargos a la búsqueda de multinacionales… unidos a la caza del dinero y entrenados en la autarquía de la posguerra para enriquecerse con el desarrollismo a partir de 1959”. Concluye Viñas: “si Franco se benefició personalmente de la victoria parece sensato que no pensara mal de quienes también lo hacían” bajo la tenaz sombra del franquismo.


Fuente: http://desmemoria.eldiario.es/fortuna-franco/

La nazi murciana agredió una familia junto con otros 30 matones más de su misma calaña

Lucía García de la Calzada
“Nos hemos quedado con vuestras caras; sabemos quiénes sois, guarros”. Ésta y otras frases del mismo tenor sirvieron de despedida para la banda de unos 30 neonazis que agredió con brutalidad a una familia con niños pequeños de muy corta edad mientras comían en el Bar Los Pachiquitos, de la pedanía murciana de Churra.

Entre los atacantes se encontraba Lucía García de la Calzada, alias La Intocable o La Navajera, la nazi que acusó de agresión a un grupo de antifascistas. El Informe Raxen apunta a un auge exponencial de la violencia nazi en Murcia desde 2010, con más de 200 agresiones anuales.

“Todo empezó sobre las dos y media de la tarde. Había una familia de cinco adultos y tres niños comiendo en la terraza, al sol, tranquilamente. En otra mesa de al lado empezaron a llegar chicos jóvenes, algunos con pinta de gimnasio y estética nazi. Empezaron a pedir litronas de cerveza, mientras se liaban porros a la vista de todos”, relata una testigo.

Se veía que algo raro pasaba porque hablaban muy alto, con risotadas y hacían fotos con sus móviles a la familia mientras otros no paraban de hacer llamadas. “Poco a poco, de los cinco o seis del principio pasaron a ser unos treinta o más. Cuando llegaron los últimos, teníamos la sensación de que algo iba a pasar porque no hacían más que mirar y hacer fotos hacía una mesa donde había cuatro chicos y chicas jóvenes, una señora más mayor y tres niños”.

Según esta persona, “no serían las dos y media cuando de pronto se lanzaron como fieras a golpear como locos principalmente a un chico y a una chica, que cayeron al suelo, así como a la señora que intentó detener la agresión. Pero no paraban, mientras se reían y les insultaban. Entre los agresores había tres o cuatro chicas jóvenes. Todos nos quedamos asustados de su brutalidad”. Cuando acabaron la agresión, los agresores abandonaron rápidamente el lugar, unos corriendo y otros en coche y en moto. Pero varios de ellos fueron reconocidos.

Al parecer, los agresores, miembros de la banda neonazi Lo Nuestro -vinculada al Hogar Social Madrid y a los Ultras Murcia-, habían reconocido en la mesa familiar a un chico y a una chica vinculados a los colectivos alternativos y decidieron darles un escarmiento. Algo que se ha convertido en un drama en la región murciana.

Antes de producirse la agresión, la familia ya se percató de que algo se estaba cociendo, así que procuraron identificar al grupo de matones que iba aumentando a sus espaldas, al tiempo que decidieron abandonar el lugar. Por eso llamaron a un taxi para que los recogiera. Una fotografía realizada en esos instantes recoge la imagen de parte del grupo minutos antes de atacar, donde se aprecia que prácticamente todos están pendientes de los movimientos de la familia. La tensión en su grado máximo se alcanzó cuando llegó el taxi y los chicos se levantaron. En ese momento, los nazis se abalanzaron sobre ellos y comenzó la agresión.

Las víctimas, tras ser atendidos por servicios médicos en el lugar de los hechos, identificaron posteriormente ante la Policía a diez de sus agresores. Entre ellos, a Lucía García de la Calzada y al portavoz de Lo Nuestro, Francisco García, alias Fran, así como a otros conocidos nazis, de esos que recogen alimentos sólo para auténticos españoles a las puertas de los supermercados.

Las identidades de los agresores fueron comunicadas a la Policía por las víctimas el mismo sábado, identificándolas en el archivo policial en algunos casos, como con la aportación de fotografías obtenidas en las redes donde los agredidos han podido poner cara a los autores de esta agresión.

Fuente: http://www.publico.es/actualidad/neonazis-identifican-intocable-paliza-murcia.html

7 juicios en una semana en la Audiencia Nacional por ejercer la libertad de expresión

Esta semana la Audiencia Nacional ha batido sus propios récords represivos señalando siete juicios por el ejercicio de la libertad de expresión en las redes sociales, más otro por supuesta pertenencia a una “célula yihadista” en Melilla.

La Audiencia Nacional es un tribunal típicamente fascista que hereda al antiguo Tribunal de Orden Público y ejerce sus mismas competencias en materia de represión política y contra el ejercicio de los derechos más elementales de las personas, como la libertad de expresión.

Durante décadas los medios de comunicación dijeron que en España los partidarios de la lucha armada eran una minoría muy reducida, lo cual contrasta con el enorme número de detenidos y de condenas que se dictan todas las semanas en contra de los que se muestran públicamente partidarios de la violencia revolucionaria, a pesar de que está prohibido.

Hay que aclarar que lo que la Audiencia Nacional persigue no es eso que llaman “el terrorismo” en general, ni tampoco la violencia fascista, sino sólo la defensa de la lucha armada que han practicado las organizaciones revolucionarias o antifascistas, y lo pintoresco de toda esta campaña represiva es que dicha incriminación se hace cuando dichas organizaciones están inactivas.

En los siete juicios de esta semana la Audiencia Nacional condenará a Alfredo Remírez Maralón, Javier Martínez Rastrollo, Jesús María Llastra Herranz, Cassandra Vera Paz, Arkaitz Terrón Vives, Xavier Zalaia Madariaga y Jordi Clara Turón. La Fiscalía pide para los siete acusados penas que oscilan entre uno y dos años y medio de prisión.

Remírez Marañon ya fue condenado en 2009 a un año de prisión por ejercer la libertad de expresión y ahora, por el ejercer el mismo derecho, se enfrenta al doble de pena: dos años de cárcel. Según la Fiscalía, desde 2010 este acusado lleva publicando en Twitter comentarios de “apoyo a organizaciones terroristas, a sus integrantes y acciones cometidas y de vejación a las víctimas del terrorismo”.

También condenará a Martínez Rastrollo porque, según los fiscales, entre los años 2012 y 2015 publicó en Twitter de manera “habitual y continua” una serie de mensajes e imágenes en los que se ensalzan y justifican los actos de ETA y GRAPO. La petición del fiscal es que sea condenado a dos años y medio de prisión.

La familia de Manuel Broseta Pont denunció a Lastra Herranz por un vídeo que encontró en 2014 en el portal Youtube sobre. Bajo el título “1992-Asesinato de Manuel Broseta” un comentario del acusado decía: “Muy bien que mataran a este degenerado blavero repugnante, cada año lo celebro”.

Según el fiscal, Lastra realizaba una “intensa actividad” insertaando “comentarios laudatorios y propagandísticos de las ideas y actividades de ETA en vídeos publicados en distintos servidores de Google, sobre todo en Youtube”, por lo que pide la pena de dos años de prisión.

Esta misma mañana se ha suspendido el juicio contra Cassandra Vera Paz, a quien la Fiscalía pide dos años y medio de prisión por contar chistes sobre el almirante fascista Carrero Blanco en Twitter.

Terrón Vives se enfrenta a una pena de dos años de prisión por difundir diversos comentarios y fotografías en los que se homenajea a miembros de ETA como Argala, Juan Paredes “Txiki” o Ángel Otaegi, además de celebrar la ejecución del fascista de Carrero Blanco.

A Zelaia Madariaga le acusan de publicr en Facebook numerosas imágenes con simbología independentista, así como lemas relacionados con ETA. Aparecen fotografías de miembros de la organización armada, el anagrama de la misma y la estrella roja de cinco puntas, por lo que el fiscal solicita un año y ocho meses de cárcel.

Jordi Clara Turón será juzgado por insertar chistes sobre Irene Villa y pedir la ilegalización de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. La fiscalía le pide un año de prisión.

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