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Día: 1 de febrero de 2017 (página 1 de 1)

¿Trump y Hitler son lo mismo?

Bianchi

Es evidente que no, pero para la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, sí, algo que ha puesto de acuerdo a tirios y troyanos, zegríes y abencerrajes, merengues y culés, en elevar la nota y poner la antífona argumentando (?) que cómo se puede decir tamaña barbaridad. Desde luego, Trump está más cerca de Hitler que de Martin Luther King, por ejemplo. Pero no, no son lo mismo, a pesar de la Ley (o enunciado) de Godwin que viene a decir que en una discusión (sobre todo en Internet) que se alarga «la posibilidad de que alguien mencione a Hitler o a los nazis crece». Carmena sabe perfectamente que no son lo mismo -o lo suponemos-; lo dijo para señalar el silencio cómplice del Gobierno de Rajoy con respecto a las medidas parafascistas del Presidente Trump comparándolo con el hacerse el loco de la comunidad internacional cuando Hitler se encaramó en el poder mediante las urnas. No es cierto del todo, pues ya ha habido gobiernos europeos que han criticado a Trump, pero Carmena dirigía los dardos al Gobierno de Mariano.

Seremos breves y haremos sólo dos comentarios que se nos ocurren a este tenor: 1) El automatismo que conlleva poner a parir al burro Trump a convertirte en un «demócrata» de toda la vida y de pro, sobre todo en el «género tertuliano». No hay nada como poner a caer de un burro al asno Trump para, ya digo, metamorfosearte en un «liberal» o un «demócrata» con pedigrí y, a continuación, y como exige el guión, insultar a los catalanes que están por celebrar un referéndum en Catalunya, medida que dice mucho del nivel democrático de esta gentuza de paniaguados e intelectualillos áulicos de pitiminí que, por cierto, no tienen media hostia dialécticamente hablando. Y 2) Señalar el fallo garrafal de M. Carmena de comparar a Trump con Hitler, a quién se le ocurre, y no con lo que procedía en estos casos y es lo «políticamente correcto» desde la «Cool War» (Guerra Fría), esto es, comparar a Hitler con… Stalin, o sea, nazis y comunistas y, por supuesto, ambos dictadores, insaculados, la vieja cantinela de la que todavía echan mano -a falta de argumentario- para decir que ellos son los «demócratas», como Espe Aguirre, por ejemplo. Nos han salido todos «aristotélicos» o el «término medio» como virtud.

Si Carmena hubiera establecido esta comparación, entre Hitler y Stalin, indudablemente izas, rabizas y colipoterras se hubieran puesto de acuerdo y la hubieran aplaudido a rabiar como perros sarnosos que son. ¡Vaya fallo Carmena! Para mí que fue un «lapsus linguae».

Pasen un buen día.

Los informes del FBI los fabrican en la ‘Loca Academia de Policía’

El FBI sigue a lo suyo, haciendo un ridículo cada vez más espantoso. El lunes publicó un anexo a su informe (1) en el que “demostraba” que eran los rusos quienes habían pirateado los servidores del partido democrata durante las elecciones para que ganara Trump, el maldito ‘candidato manchú’.

En el anexo confunde a Swazilandia, un país africano, con Suiza, un país europeo a miles de kilómetros de distancia. El anexo es un listado de 875 direcciones IP desde las que se llevaron a cabo los ataques informáticos. Según el FBI, tres de ellos corresponden a Swazilandia cuando, en realidad, corresponden a Suiza.

Si el FBI no es capaz de diferenciar a las IP de un país de las de otro país distinto, se pueden imaginar Ustedes el nivel de la “inteligencia” policiaca de Estados Unidos y la fiabilidad de sus informes.

El descubrimiento lo ha realizado el sitio especializado danés Version2 (2), que ha hecho lo que debería haber hecho el FBI, analizar el país de origen de esas IP, algo que resulta relativamente fácil de llevar a cabo, ya que en internet hay varias páginas que se dedican a ello. Por ejemplo, el lector puede pulsar en el enlace https://www.cual-es-mi-ip.net/ que le dará su número IP, a partir de el cual puede localizar su ubicación geográfica en el mundo o la de cualquier otra IP.

Los tres servidores suizos fueron utilizados por los piratas de Fancy Bears para llevar a cabo sus ataques y el FBI sostiene que dichos piratas forman parte del espionaje ruso, algo tan poco fiable como todo lo demás.

En efecto, Version2 afirma que el FBI confunde muchas cosas y es posible que no sean tan gilipollas como para cometer todas esas torpezas. Por ejemplo, además confundir a Swazilandia con Suiza, también confunde los nombres de dominio de Dimamarca con los de Alemania: el sufijo .dk de Dinamarca es diferente del .de de Alemania (Deutschland).

El informe del FBI, pues, es típico de una de esas sagas de la película “Loca Academia de Policía”. No sólo no contiene ninguna prueba de la piratería rusa, sino que hasta los datos más triviales son erróneos.

(1) https://www.us-cert.gov/security-publications/GRIZZLY-STEPPE-Russian-Malicious-Cyber-Activity
(2) https://www.version2.dk/artikel/swaziland-eller-switzerland-mystik-fbis-russerhack-dokumentation-1071438

La pobreza mata más que cualquier enfermedad, pero ¿cuál es el remedio?

Eduard Korniyenko
La evidencia científica es robusta: la pobreza y la desigualdad social perjudican seriamente la salud. Sin embargo, las autoridades sanitarias no ponen el foco sobre estos factores sociales tanto como lo hacen sobre otros cuando tratan de mejorar la salud de los ciudadanos. Un macroestudio sobre 1,7 millones de personas, que publica la revista médica The Lancet, vuelve a la carga con este problema descuidado: la pobreza acorta la vida casi tanto como el sedentarismo y mucho más que la obesidad, la hipertensión y el consumo excesivo de alcohol. El estudio supone una crítica a las políticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por no querer incluir en su agenda este factor determinante de la salud tan importante o más que otros que sí forman parte de sus objetivos y recomendaciones.

“El bajo nivel socioeconómico es uno de los indicadores más fuertes de la morbilidad y mortalidad prematura en todo el mundo. Sin embargo, las estrategias de salud global no consideran las circunstancias socioeconómicas pobres como factores de riesgo modificables”, aseguran los autores del estudio que publica The Lancet, una treintena de especialistas de instituciones tan prestigiosas como la Universidad de Columbia, el King’s College de Londres, la Escuela de Salud Pública de Harvard y el Imperial College de Londres.

Su trabajo se centró en los datos de 1,7 millones de personas para analizar cómo influye el nivel socioeconómico en la salud y la mortalidad en comparación con otros factores más convencionales, como el tabaquismo o la obesidad. El resultado coincide con otros estudios previos: la pobreza es un agente que afecta a la salud de forma tan sólida y consistente como el tabaco, el alcohol, el sedentarismo, la hipertensión, la obesidad y la diabetes. Es más, la capacidad de acortar la vida es mayor que varios de estos factores. El bajo nivel socioeconómico reduce la esperanza de vida en más de 2 años (2,1) en adultos entre 40 y 85 años; el alto consumo de alcohol la reduce en medio año; la obesidad la acorta 0,7 años; la diabetes reduce la esperanza de vida en 3,9 años; la hipertensión en 1,6 años; el sedentarismo, 2,4 años; y el peor, reduciendo la media de vida 4,8 años, el consumo de tabaco.

La elección de estos factores no es casual: son los tomados por la OMS para combatir las enfermedades no contagiosas en su plan para reducir su incidencia en un 25% para el año 2025, el llamado objetivo 25×25. “Nuestros hallazgos sugieren que las estrategias y acciones globales definidas en el plan de salud de la OMS excluye un importante determinante de la salud de su agenda”, critican los investigadores, liderados por Silvia Stringhini, del Hospital Universitario de Lausana. Y añaden: “La adversidad socioeconómica debe ser incluida como un factor de riesgo modificable en las estrategias de salud local y global, las políticas y la vigilancia del riesgo para la salud”.

Del mismo modo que se puede promover el abandono del tabaco o el deporte entre la población, el artículo defiende que el factor socioeconómico también puede modificarse a todos los niveles, con intervenciones como la promoción del desarrollo durante la primera infancia, las políticas de reducción de la pobreza o la mejora del acceso a una educación. Por eso, las estrategias de prevención de las enfermedades crónicas se equivocan al no abordar “poderosas soluciones estructurales”.


“La fuerza de la evidencia del efecto del rango social sobre la mortalidad, como ejemplifica el estudio de Stringhini y sus colegas, es ahora imposible de ignorar”, asegura un comentario en The Lancet firmado por Martin Tobias, especialista del Ministerio de Sanidad de Nueva Zelanda. Y añade: “Basan su argumento no en ideología política sino en ciencia rigurosa”. Según este epidemiólogo, tener bajo nivel socioeconómico “significa ser incapaz de determinar el propio destino, privado de recursos materiales y con oportunidades limitadas, que determinan tanto el estilo de vida como las posibilidades vitales”.

El investigador español Manuel Franco, que no ha participado en el estudio, considera que “es importante que los autores muestren que el factor socioeconómico importa, e importa tanto como los que señala la OMS”. “La evidencia dice que la desigualdad mata. ¿Nos interesa la salud del país, tanto la de los pobres como importa, e importa tanto como los que señala la OMS”. “La evidencia dice que la desigualdad mata. ¿Nos interesa la salud del país, tanto la de los pobres como la de los ricos? No se ataca este factor porque no interesa”, asegura Franco, epidemiólogo de la Universidad de Alcalá de Henares, especialista en cómo afectan los factores sociales y ambientales en la salud.

Franco explica cómo en países ricos (el estudio se centra en datos de Reino Unido, Francia, Suiza, Portugal, Italia, Estados Unidos y Australia) hay diferencias “insoportables” de esperanza de vida dentro de una misma ciudad, como Barcelona, Madrid, Glasgow o Baltimore. “Y la brecha no deja de ampliarse: la esperanza de vida de los pobres no crece como la de los ricos”, denuncia. Y concluye: “Hacemos investigación para mejorar algo. Sabemos que hay factores estructurales que perjudican la salud, pero las autoridades no quieren atacarlos, prefieren hablar solo de los factores individuales: haz deporte, no fumes”.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2017/01/31/ciencia/1485861765_197759.html

La reanudación de la guerra del Donbas sepulta a 200 mineros bajo tierra

Los combates entre las tropas del gobierno ucraniano y las milicias populares de Donetsk y Lugansk se han intensificaron ayer. El ejército ucraniano intentó romper en seis ocasiones la línea de defensa de las milicias.

En la ciudad de Avdiivka, en las afueras de la República de Donetsk, se han reproducido los combates, que causaron la muerte de siete soldados ucranianos y dejaron 20 heridos más. También se informó de un número no especificado de víctimas civiles, con unos 200 mineros de carbón atrapados bajo tierra.

Los ataques han seguido a varios días de bombardeos de artillería pesada y disparos en la misma zona que habían matado a cinco soldados del gobierno un día antes. La cifra total de muertes en los últimos dos días fue de 12 en el más sangriento estallido de violencia desde el alto el fuego acordado el mes pasado.

Desde abril de 2014 el gobierno de Kiev lleva a cabo operaciones militares en varias áreas de las regiones de Donetsk y Lugansk donde se proclamaron Repúblicas Populares en respuesta al golpe de Estado fascista ocurrido en la capital de Ucrania en febrero del mismo año.

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, manifestó que Moscú está muy preocupado por el incidente, que, según él, socava los esfuerzos por implementar los acuerdos de paz de Minsk. Peskov acusa al gobierno de Kiev de socavar el acuerdo de paz firmado en Minsk, sin duda envalentonado por la militarización impuesta por la OTAN en los bordes fronterizos de Rusia.

Aparecen cerca de Mosul fosas comunes con decenas de cadáveres de las matanzas de los yihadistas

El lunes un portavoz militar irakí,  Dhenun Al-Sabaui, ha informado de la aparición de 27 cadáveres en una fosa común en la región de Al-Rashidiya, al noreste de Mosul.

Según la prensa irakí, los cuerpos tenían signos evidentes de haber sido torturados y junto a ellos aparecieron en las fosas documentos de identidad.

Los cadáveres fueron desenterrados y trasladados al centro médico de Al-Rashidiya para ser entregados a sus familiares.

En la localidad de Tal Dhahab, a 10 kilómetros al sur de Mosul, ha aparecido otra fosa común con restos de 40 cadáveres en una zona utilizada por el Califato Islámico para sus ejecuciones colectivas.

Los cuerpos pertenecen a miembros del ejército, fuerzas de seguridad y policía irakí.

Otras dos fosas comunes fueron descubiertas la semana pasada en el centro de la ciudad de Tikrit, en la provincia de Salahuddine, con 89 cadáveres de la masacre de Speicher.

Se llama así a la matanza cometida por el Califato Islámico en junio de 2014, cuando 1.700 estudiantes de la escuela militar de aviación del ejército irakí fueron asesinados en la base militar de Speicher.

El 17 de octubre del año pasado comenzó la batalla por la liberación de Mosul, cabeza estratégica de la provincia de Ninive donde el Califato Islámico tiene su cuartel general. En ella interviene el ejército y la policía irakí junto a las Fuerzas de Movilización Popular y los peshmergas kurdos.

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