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Día: 2 de enero de 2017 (página 1 de 1)

Bulgaria aprueba la celebración de la fiesta de la resistencia antifascista

El gobierno búlgaro ha aprobado dedicar el 21 de febrero a homenajear a quienes durante la Segunda Guerra Mundial lucharon contra los nazis en Bulgaria. La resolución se ha presentado como un medio de estimular los valores democráticos en el país balcánico.

La propuesta la presentó Nikolai Nentchev, ministro de Defensa, en el último Consejo de Ministros del año. La fecha se ha elegido porque el 21 de febrero de 1941 la oposición búlgara se reunió por primera vez con Nikola Muchanov, dirigente del Partido Democrático, para hacer frente a la incorporación de Bulgaria a las potencias del Eje.

Para Nentchev se trata de recordar a los búlgaros que combatieron al fascismo y no a la lucha antifascista, en general.

A finales de febrero de 1941 el zar Boris III trató de mantener la neutralidad militar de Bulgaria en la Segunda Guerra Mundial, a pesar de las presiones de Alemania e Italia para que se uniera al Eje.

Sin embargo, con la excusa de evitar una ocupación de las tropas nazis instaladas en Rumanía, el 1 de marzo Bulgaria firmó una alianza con los países fascistas.

El gobierno búlgaro considera que el 21 de febrero se podría homenajear a los combatientes de la guerrilla, llamados partisanos, que desataron la lucha armada contra el fascismo, tanto en Bulgaria como en Yugoeslavia y el conjunto de los Balcanes.

Algunos historiadores han criticado la elección del 21 de febrero como fecha para celebrar el día de la resistencia antifascista. Según Milen Semkov, profesor de las Universidad de Sofia, en esa fecha aún no se había formado un verdadero movimiento antifascista en Bulgaria. En las esferas oficiales sólo había unos pocos políticos que aceptaron el acuerdo del gobierno de 1941.

Esos demócratas, afirma Semkov, no pertenecían a un movimiento de resistencia sino que juzgaron con pragmatismo que la elecciones del gobierno llevaría al país a una catástrofe militar, que se sumaría a las experimentadas durante las guerras balcánicas y la Primera Guerra Mundial.

En el Kremlin los piratas informáticos no dan abasto para atacar a todos los ordenadores de Estados Unidos

Desde los tiempos de Pedro I El Grande, en el Kremlin nunca ha habido otra cosa más que piratas, de uno u otro signo. Después de entrar en los servidores del partido demócrata, se han introducido en los de una central eléctrica de Vermont, según los paranoicos del Washington Post (1), que acabarán convirtiendo a su periódico en una crónica informática.

El periódico se basa, ¡como no!, en un informe del FBI que, por cierto, no tiene en cuenta que los responsables de la central han reconocido que no ha sido pirateada. Pero, ¿a quién le importa ese pequeño detalle?

“Se ha detectado […] un código [informático] asociado a la operación rusa de pirateo en el sistema suministrador [de electricidad] de Vermont, según responsables americanos”, dice el artículo al principio. Al código lo han bautizado como “Grizzly Steppe”.

El Washington Post infla el asunto con unas declaraciones del gobernador demócrata de Vermont, Peter Shumlin, en las que califica a Putin de “uno de los mayores gamberros del mundo” y concluye así: “Este episodio destaca la necesidad urgente de que nuestro gobierno federal persiga vigorosamente y ponga término a este tipo de injerencias rusas”.

Puestos a despotricar, el senador por Vermont Patrick Leahy no se queda a la zaga y en un comunicado habla de “pirateo financiado por el Estado ruso”.

A partir de aquí, con la “información” de un periódico tan “prestigioso” como el Washington Post, respaldado por el informe de “responsables americanos” (el FBI) y las declaraciones del gobernador y un senador, ya está orquestada la campañita en todo el mundo. Como se dice ahora en términos informáticos, se ha convertido en “viral”.

Así, la agencia de prensa AFP titula un despacho: “Piratas rusos penetran en un suministrador de electricidad americano”.

La víctima del ataque informático es la empresa Burlington Electric que, por lo visto, no se apercibió de que habían atacado sus servidores y tuvo que ser alertada de ello por esas “autoridades responsables” (el FBI). Entonces se ponen a revisar sus equipos informáticos y encuentran lo siguiente:

– el código malicioso “Grizzly Steppe” sólo está presente en un único ordenador portátil
– se introdujo en él a través de un correo electrónico
– el ordenador no está conectado a las instalaciones

La conclusión es blanco y en botella: ningún pirata informático ha entrado en el sistema del suministro eléctrico de Vermont. Mala suerte para el Washington Post. Otro día será. Mientras tanto, hay que seguir mejorando porque, de lo contrario, se nota mucho. Por ejemplo, antes de publicar nada podían haber preguntado a la empresa atacada, pero no lo necesitaban porque es intolerable que la realidad te estropee una buena noticia.

El crédito de quienes hasta ahora han sido los grandes dinosaurios de la prensa imperialista se hunde. Se están convirtiendo en el hazmerreir del mundo entero. El 31 de diciembre Hopkins escribió un magnífico artículo sobre ello en CounterPunch (2) calificando a los medios de comunicación y, en particular al Washington Post, de “guardianes de la realidad”, de campaña de marketing, de macarthismo…

Lo mismo hace Glenn Greenwald en The Intercept en relación a la intoxicación sobre el ataque informático a la central eléctrica de Vermont: la histeria a causa de las amenazas procedentes de Moscú forma parte de la “cultura” estadounidense, algo irracional que los políticos y los medios cultivan con esmero.

Sabemos que todas esas informaciones son mentira, y ellos saben que lo sabemos. Pero eso no importa porque la ley de la transformación de los cambios cuantitativos en cualitativos funciona siempre: una mentira que se repite un millón de veces se convierte en su contrario, en una verdad. No falla nunca.

(1) http://www.washingtonpost.com/world/national-security/russian-hackers-penetrated-us-electricity-grid-through-a-utility-in-vermont/2016/12/30/8fc90cc4-ceec-11e6-b8a2-8c2a61b0436f_story.html
(2) http://www.counterpunch.org/2016/12/06/manufacturing-normality/
(3) https://theintercept.com/2016/12/31/russia-hysteria-infects-washpost-again-false-story-about-hacking-u-s-electric-grid/

El imperialismo reconoce su estrepitoso fracaso en Siria

La revista estadounidense Foreign Policy ha publicado un reportaje sobre el alto el fuego alcanzado en Siria en el que declara que es el fin de los intentos de los países árabes y occidentales de derribar al presidente sirio, Bashar Al-Assad, por la fuerza y allana el terreno a una solución negociada.

Foreign Policy llama la atención sobre la ausencia de Estados Unidos de la negociaciones que han allanado el camino a la tregua y que incluyeron a Rusia, Irán y Turquía. La no participación de Estados Unidos hace que las perspectivas del cese el fuego sean más sólidas y significa una victoria para Rusia y Siria, señala el experto estadounidense en temas sirios Joshua Landis.

El experto considera que la insistencia de la Administración Obama en el derrocamiento de Al-Assad le convertían en un interlocutor poco adecuado para negociar este tipo de acuerdos de cese el fuego. De hecho, el actual es el tercer acuerdo de este tipo. Los otros dos anteriores, negociados entre Washington y Moscú, colapsaron a las pocas semanas.

“Al permanecer en silencio y abstenerse de acudir a estas conversaciones, Washington ha permitido la victoria de Assad y de Rusia”, señaló Landis.

Las partes han acordado que la lucha del ejército sirio contra el Frente Al-Nosra, el Califato Islámico y Yund Al-Aqsa continuará como hasta ahora. Sin embargo, otros grandes grupos armados, como Ahrar Al-Sham, no han firmado el acuerdo, lo cual deja la situación militar sobre el terreno en una forma bastante similar a la que existía hasta ahora.

La revista señala que es difícil separar a los grupos sobre el terreno debido a las alianzas locales y temporales que suscriben entre ellos. Las unidades del Frente Al-Nosra están mezcladas además con los grupos llamados “moderados” por Estados Unidos.

Otro problema para la revista es el tema de los kurdos, que han quedado excluidos de las negociaciones por el expreso deseo de Turquía. El cese el fuego no afectará a las operaciones turcas y del llamado Ejército Sirio Libre, apoyado por Turquía, contra las milicias kurdas del YPG, apoyadas por Estados Unidos. Esto podría llevar a una continuación de los combates en el norte de Siria entre las dos fuerzas.

“Turquía, por su parte, ha advertido a los grupos armados que va a cerrar la frontera para ellos y que el mundo ha dado su espalda a cualquier esfuerzo militar para expulsar del poder al presidente sirio, Bashar Al-Assad”, señala Landis. Eso podría allanar el camino hacia la solución política que Al-Assad y los rusos han favorecido durante mucho tiempo: el fin del apoyo internacional a la insurgencia siria, permitiendo a Damasco poner fin al conflicto en sus términos”, señala Foreign Policy.

“El régimen negociará una amnistía con las milicias con las que puede lidiar, y matará o expulsará de Siria a todos aquellos que se nieguen a aceptar la paz, o a quienes considere irredimibles o yihadistas”, escribe Landis.

Fuente: http://es.abna24.com/service/headline//archive/2017/01/01/802121/story.html

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