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Día: 7 de diciembre de 2016 (página 1 de 1)

Muere un coronel del ejército ruso en la Batalla de Alepo

Posible foto de Ruslan Galitski
Un coronel del ejército ruso, Ruslan Galistki, ha fallecido esta tarde en el frente de Alepo a consecuencia de las heridas recibidas por disparos de los yihadistas en un barrio del oeste de Alepo. El anuncio procede de portavoces oficiales del ejército ruso.

El coronel llegó herido a un hospital hace varios días, durante los cuales los médicos rusos han intentado inútilmente su recuperación.

Aunque en las redes sociales de Rusia ha circulado esta foto, la identificación puede no ser correcta.

El coronel es el oficial ruso de más alta graduación fallecido en la guerra contra los yihadistas de Siria. En Moscú altos funcionarios de la Presidencia han manifestado que el oficial será condecorado a título póstumo.

Su muerte sucede pocas horas después de que el 5 de diciembre los yihadistas bombardearan otro hospital móvil ruso en el que fallecieron dos médicos militares, una noticia que pasó desapercibida en los medios de propaganda imperialista, que sólo hablan de los hospitales que les conviene.

Un pediatra ruso, Vadim Arsentiev, resultó herido y fue evacuado a su país.

Desde la intervención en Siria, 22 oficiales del ejército ruso han fallecido en combate. El caso más conocido es el del joven teniente Alexandre Projorenko, de 25 años de edad, que en marzo de este año pidió que bombardearan sobre su posición cuando fue rodeado por los yihadistas, ya que no quería caer en sus manos.

Desde hace un año la propaganda imperialista recuerda una y otra vez la inificadad de muertes causadas por los bombardeos rusos, pero nunca se acuerda de los rusos muertos en la guerra de Siria.

Estados Unidos quiere llevar a Duterte ante el Tribunal Penal Internacional

Rodrigo Duterte, Presidente de Filipinas
Estados Unidos quiere llevar al presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ante el Tribunal Penal Internacional acusado de haber acabado con el narcotráfico en su país.

Por su parte, Duterte se ha mofado de esta nueva amenaza de los imperialistas de acusarlo ante el Tribunal Penal Internacional: “¿Intentáis asustarme con la amenaza del encarcelamiento?, ¿Tribunal Penal Internacional?”, dijo el lunes durante un discurso.

Según las cifras oficiales de la policía, durante la lucha de Duterte contra el narcotráfico, que comenzó cuando asumió el cargo en junio de este año, más de 2.500 narcotraficantes han muerto por disparos de la policía, que ha desatado una caza implacable.

Duterte afirmó que Estados Unidos es responsable de que el Tribunal Penal Internacional desee investigarlo, señalando que Washington no es ni siquiera país firmante del Tratado que creó el Tribunal.

“Estados Unidos amenaza con llevarme ante el Tribunal Penal Internacional, pero ni tan siquiera es firmante de ese órgano judicial. ¿Por qué? Debido a que ellos tenían miedo de que [el antiguo presidente] Bush fuera procesado por el mismo”.

Uno de los que forma parte de la farsa es el senador filipino Leila de Lima, un abogado que durante años nunca se ha preocupado por los derechos humanos de los guerrilleros (por poner un ejemplo) y ahora pone el grito en el cielo por la guerra que Duterte ha declarado a los narcotraficantes.

Para seguir el juego a Estados Unidos, el mes pasado el Tribunal Penal Internacional anunció que sus competencias son de goma: también podría tenerlas para juzgar a los implicados en las ejecuciones de los narcotraficantes porque éstos son una parte muy importante de la humanidad y, por lo tanto, quien mata a un narco comete un crímen contra ella.

Dentro de poco los medios de todo el mundo sustituirán la campaña contra Bashar Al-Assad por el nuevo ogro, Rodrigo Duterte, si antes los gringos no acaban con él.

El ejército israelí está inmerso en una grave crisis

Desde la ofensiva israelí de 2014 contra la Franja de Gaza, que duró más de 50 días, el ejército israelí sufre una grave crisis. El Departamento de Investigación de las fuerzas armadas ha revelado que profundas divergencias oponen a los soldados conscriptos y a la jerarquía militar. Esto ha llevado a los soldados reclutas a manifestar su descontento e irritación en las redes sociales.

Los reclutas afirman necesitar ayuda urgente frente “a los generales del ejército que les explotan”. Ellos se quejan de “las condiciones extremadamente difíciles en las que llevan a cabo su servicio militar” y subrayan “los problemas económicos que sufren”.

El Centro de Información palestino, que se hizo eco de estos llamamientos, señala que los soldados manifiestan que existe una “grave discriminación en el tratamiento hacia algunas unidades donde realizan su servicio militar”. “Los generales tratan como soldados de segunda a los que estamos en unidades no combatientes”, denunciaron.

En el transcurso de la agresión a Gaza los fallos orgánicos del ejército israelí salieron a la luz. Los comandos palestinos de las Brigadas Al Qassam lograron penetrar en el corazón de la entidad sionista y capturar a soldados utilizando túneles subterráneos.

Además, los militares israelíes se mostraron débiles y divididos en las operaciones terrestres. Tras sufrir varios reveses militares, la jerarquía militar renunció a continuar sus operaciones y aceptó un cese el fuego.

Israel no está seguro de su ejército y esto le ha empujado a frenar o limitar sus agresiones contra Gaza y el Líbano. La prensa israelí afirma de numerosos casos de estrés postraumático en las filas de los soldados israelíes.

Fuente: http://spanish.almanar.com.lb/33724

Aumentar salarios, ¿decisión política o económica?

Darío Herchhoren
Es evidente que la política siempre marca la economía, y que la valoración de la moneda y por lo tanto de los salarios y de todo aquello que se mide en dinero, depende de qué política se quiere hacer.

La fijación del salario mínimo es siempre una decisión política, y depende de lo que la clase gobernante quiera para remunerar el trabajo. En tiempos del primer gobierno de Perón en Argentina, se decidió que la renta nacional se iba a dividir en dos, y que el capital se llevaría el 50 por ciento y el trabajo se iba a llevar el otro 50.

Sin duda era una decisión política de gran calado. En este momento la renta nacional de los países de la Unión Europea está en aproximadamente el 30 por ciento en manos del trabajo y en el 70 en manos del capital.

Todo esto viene a cuento del último aumento del salario mínimo fijado por el gobierno español que se negoció con los sindicatos amarillos UGT y CCOO y que fue de la enorme suma del 8 por ciento y que en la práctica significa unos 50 euros más por mes. Se trata de una nueva burla a los trabajadores.

El poder de la clase dominante surge tal como lo explicaba Mao Zedong de la boca de los fusiles y agrego yo que a ello hay que sumar de la posesión del dinero, que también sale de quien maneja los fusiles.

Quien tiene el dinero, tiene el poder. Si el dinero está repartido entre muchos el poder está repartido entre muchos; y si el dinero está en pocas manos, que siempre son las manos de los burgueses, el poder está en manos de unos pocos burgueses, que como sabemos son una clase minoritaria.

Si admitimos que el dinero circulante está muy repartido el poder está muy repartido, y daremos en la diana del por qué siempre los salarios se suben en forma tan miserable. Con una subida salarial del ocho por ciento que se anunció a bombo y platillo se nos dijo que era la subida salarial más importante de los últimos años quizá para crear culpa entre los trabajadores.

Pero ¿que pasaría si el aumento salarial fuera del cien por ciento? Se me dirá que eso es imposible; que estoy loco; que eso significaría la ruina del país y otras catástrofes. Mi respuesta es que no pasaría absolutamente nada. Meter dinero en el bolsillo de las clases más desfavorecidas, implica entre otras cosas que esas clases ya no son tan desfavorecidas; que pueden gastar más; que pueden comprar más, y que en su conjunto pueden decidir sobre la economía del país y su política.

Y eso es lo que la clase dominante precisamente no quiere. Si pasara lo que acabo de exponer se habría producido una pérdida de poder por parte de la clase dominante, y eso es «casus belli» (causa de guerra). Esto demuestra a las claras  que la decisión política de subir los salarios es una decisión que tiene mucho que ver con la lucha de clases, y que la clase gobernante siempre se niega y se negará a subir los salarios en forma significativa, porque en ello le va la vida. Nunca permitirán que un atajo de desarrapados les quite lo que consideran suyo por derecho divino. Y vaya si es divino tener el poder.

Y como segunda conclusión; habrá que recordar que el poder habrá que arrancarlo de las manos de los que lo tienen para conquistar mejores salarios y hacer que el poder lo tengan los que crean la riqueza y no los que se apoderan de la misma en forma engañosa y fraudulenta.

Gran Torino y el ejército perdido de la CIA

En su película “Gran Torino”, el cineasta Clint Eastwood dibuja una caricatura de sí mismo y de ciertos tipos de estadounidenses, entre los que Trump ha reclutado muchos votos, entre ellos el del propio Eastwood. Es alguien a la vez con grandes dosis de racismo e ignorancia, dos perfiles que casi siempre van de la mano.

Al vecino blanco y americano le llega una familia de “hmongs” cuyo origen el aborregado Eastwood a duras penas logra situar en algún remoto confín de Asia. Sin embargo, no necesita consultar el mapa para expresar su aversión hacia los “hmongs”. Al viejo veterano de la Guerra de Corea no le gusta lo que no conoce y no conoce casi nada.

El guión va del racismo al antiracismo, pero no porque el protagonista se los gane, como debería ser el caso con unos invitados, sino porque éstos se ganan el ánimo de su anfitrión.

Como los sudistas en las películas de la Guerra Civil de Estados Unidos, los “hmongs” ejercen de perdedores y, al margen de la historia, eso es algo que el capitalismo vende muy bien porque ya se han realizado varios documentales sobre su “historia”, es decir, porque su historia ya se ha falsificado. No hay más que leer las crónicas sobre ellos en periódicos españoles como El Mundo (1), El País (2) o El Confidencial (3), algunos de cuyos titulares son elocuentes: los “hmongs” formaban parte del “ejército perdido de la CIA”.

El relato empieza con esa vida idílica y pacífica en el campo… hasta que la Guerra de Indochina cayó sobre ellos como un relámpago. La realidad es siempre mucho más cruda. Con la ayuda del imperialismo británico, los “hmong” vivían del cultivo de opio que introducían clandestinamente en China y que se reactivó aún más con la Revolución China de 1949 y la Guerra de Corea al año siguiente.

La Guerra de Indochina fue una continuación de lo que ya había y los “hmongs” se pusieron, como era su costumbre, junto a los colonialistas franceses, del mismo modo que se pusieron junto a los imperialistas estadounidenses que sustituyeron a los anteriores. Fueron entrenados por la CIA para combatir al Pathet Lao, el movimiento de liberación laosiano, al Vietcong, el movimiento de liberación vietnamita, y para seguir con el cultivo de opio.

Los documentales y la prensa ocultan el verdadero papel de los “hmongs” al servicio de las distintas potencias imperialistas desde los tiempos de la Revolución China para presentar un retrato penoso de un pueblo abandonado luego por las antiguas metrópolis, perseguidos y exterminados por los comunistas laosianos y vietnamitas, etc.

Roma nunca paga a los traidores. Desde Laos los colonialistas franceses se llevaron a más de mil “hmongs” a colonizar la Guyana francesa, donde aún viven en la actualidad, lo mismo que en las ciudades francesas, estadounidenses o en los países vecinos, como Tailandia. El ACNUR les reconoce como refugiados políticos porque Laos es ese tipo de país propicio para tener refugiados políticos que los imperialistas pueden necesitar en cualquier momento para organizar alguna “primavera”.

(1) http://www.elmundo.es/papel/historias/2016/05/24/57444c8d468aebcf098b46de.html
(2) http://elpais.com/diario/2009/03/06/cine/1236294004_850215.html
(3) http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-05-11/la-guerra-de-vietnam-nunca-acabo_1198745/

Letonia pone la svástica nazi en las plazas y calles

Letonia que, como los demás países bálticos, ha vuelto al III Reich desde que se integró en la Unión Europea, vive una verdadera orgía fascista. Es casi como España, con sus desfiles y toda su parafernalia. No puede extrañar que desde la entrada en la Unión (Europea) y la salida de la otra Unión (la Soviética) se sientan tan felices. Los veteranos de las SS han empezado a cobrar su pensión, mientras los del Ejército Rojo han perdido la suya.

Es posible que todo sea culpa nuestra, que vemos fantasmas donde no los hay, pero nos parece que el adorno que el ayuntamiento ha puesto en un parque de Riga no es otra cosa que una cruz gamada. Quizá se hayan aficionado a la simbología indoeuropea o a las viejas runas vikingas, es decir, que no sean nazis sino que tengan las mismas aficiones simbólicas que ellos…

Todo puede pasar, sobre todo si la sensibilidad está a flor de piel, pero vean: en 2013 el equipo de hockey sobre hielo Dínamo de Riga también dibujó una svástica aprovechando un baile tradicional durante un partido contra un equipo… ruso.


Ante la proliferación de simbología nazi por las calles de Riga, los turistas se han sorprendido y los vecinos han protestado con mensajes a los medios de comunicación: no es una buena idea llevar a los niños a jugar a un parque presidido por la svástica. ¿O deben acostumbrarles desde el principio a convivir con la simbología nazi?, ¿a normalizarla?

El alcalde la Riga, Nils Usakovs, ya ha dicho que a pesar de las protestas no va a quitar los símbolos del parque. En la residencia oficial del presidente de Letonia, Raimonds Vejonis, han cortado el césped para dibujar la svástica sobre él y los gabinetes de imagen tuvieron que redactar sibilinas notas de prensa acerca de que se trata de un símbolo pagano, que antiguamente simbolizaba la vitalidad y la felicidad.

Más o menos es lo que dice el PP en España: es mejor dejar los símbolos franquistas tal y como están porque forman parte de “nuestra” historia. O sea, que ellos no tienen otra historia que la franquista.

Los desfiles nazis, convocados por el “Club 415”, también son otra tradición histórica en Letonia, lo mismo que los campos de concentración, donde incineraron a polacos, a rusos, a judíos… a todos los que no eran nazis. No deberíamos extrañarnos si dentro de poco en aquellos lugares alguien organiza una barbacoa para que las tradiciones nacionales de los hornos crematorios no se pierdan.

Letonia fue el país donde se cometieron las peores matanzas de toda Europa. De los 85.000 judíos que había en 1941, cuando se retiró el Ejército Rojo, sólo encontraron vivos a 500 a su regreso. La ciudad de Rumbola se convirtió en el símbolo de la masacre. En dos semanas 30.000 judíos fueron llevados al ghetto de Riga, alineados delante de las fosas y acribillados por las metralletas.

Esos que hoy el gobierno de Letonia considera “héroes”, fueron los que apretaron el gatillo.

Los independentistas gallegos se echan las manos a la cabeza

Independentistas gallegos en el banquillo
Juan Manuel Olarieta

Sí, el quinto aniversario de las detenciones de los cuatro independentistas gallegos Eduardo Vigo, Roberto Rodríguez, Maria Osorio y Antom Santos, acusados de pertenecer a “Resistência Galega” era una buena oportunidad para hacer balance, pero el artículo “Cinco años de represión y criminalización del independentismo gallego” (*) está muy lejos de haberse acercado a lograrlo.

La continua referencia a que “es la primera vez que ocurre algo así” sólo tiene un pequeño desafase de 80 años. Ni empezó en 2011, ni empezó en Galicia, ni tampoco se va quedar ahí. Lo peor que les puede ocurrir a los independentistas gallegos es que se crean el ombligo del mundo cuando ni siquiera son el ombligo de España (afortunadamente para ellos).

No hay nada más frustrante que comprobar que los nacionalistas gallegos no saben ni a qué ni a quién se están enfrentando, y cuando su adversario se esfuerza por dejarles las cosas muy claras con detenciones, juicios y encarcelamientos, meten la cabeza debajo del ala y denuncian que esas “injusticias” sólo les suceden a ellos. ¿Acaso a otros les dejan la vía libre?, ¿a los anarquistas?, ¿a los titiriteros?, ¿a los raperos quizá?

Que el Estado considera como terrorista a todo aquel que, como bien dice el artículo, “cuestione el sistema capitalista” es tan viejo como el mismo capitalismo y por eso en España la Primera Internacional se prohibió desde su aparición en 1869, o sea, hace un siglo y medio. Por eso mismo, en las cárceles purgan largas condenas quienes no se limitan a “cuestionar”, sino que luchan y se enfrentan al capitalismo y a su Estado.

De la misma manera, hay que poner de manifiesto que hay otros que no padecen esa misma represión, y el artículo debería preguntarse por qué motivo. ¿Será que hay anticapitalistas que en realidad no cuestionan el capitalismo?, ¿será que hay independentistas que no cuestionan la unidad del Estado?, ¿qué diferencia a unos, los represaliados, de los otros, los tolerados?

Si hasta 2013 Ceivar no se apercibió de que la Audiencia Nacional mantiene una cacería “de militantes de todo tipo de organizaciones que hasta ahora operaban legalmente”, como afirma el artículo, será porque sus miembros nunca han leído los periódicos, ni escuchado la radio, ni visto la televisión. Desde su mismo origen hace 40 años, es la especialidad de ese tribunal. Es más, Ceivar debería tomar nota de que ha habido organizaciones, dentro y fuera de Galicia, que nunca han podido “operar legalmente” a lo largo de su historia, lo cual les debería llevarse a preguntar: si ha habido organizaciones que han podido “operar legalmente” hasta ahora, ¿qué ha cambiado para que ya no puedan hacerlo?

El artículo incurre en una repetición de la monserga de cada día: en España las personas tienen derechos y libertades, aunque ocasionalmente los mismos resultan violados. Pero al mismo asegura que esa violación es “permanente”, lo cual es una contradicción. Pues bien, sepan que en Galicia no hay ninguna clase de derechos en absoluto para todos aquellos que luchan contra el capitalismo y su Estado centralista. En otras palabras, lo “permanente” es la falta de derechos y lo que ha ocurrido con los independentistas gallegos no es una ninguna excepción sino la regla general.

Después de 80 años es increíble que aún haya alguien en Galicia que se eche las manos a la cabeza y siga haciendo aspavientos, como si estuviera ante algo sorprendente, de tal manera que cada vez todo parezca empezar de nuevo. Lo de Alfon fue un caso único, lo de Bódalo también. Entonces hay que pedir la libertad de cada uno de ellos, y mucho mejor si es por separado, si se crea un comité de colegas para pedir la libertad de uno de ellos, o del otro, o la de los anarquistas de la Operación Pandora, o la de esos 30 que han sido acusados de enaltecimiento del terrorismo por su solidaridad con los gallegos represaliados. ¿No ha oído hablar el autor del artículo de una Operación Araña que ha conducido ante la Audiencia Nacional a decenas de “enaltecedores del terrorismo”?, ¿a quiénes incluye y quiénes deja fuera del recuento?, ¿por qué motivo?

Siempre he entendido que quienes piden la liberación de unos u otros presos, lo mismo que quienes reclaman una “amnistía social” no quieren ser confundidos con “los terroristas de verdad”, con aquellos que sí se han propuesto acabar con el capitalismo. Opino además que con su pronunciamiento lo que quieren es que los otros, “los terroristas de verdad”, permanezcan encerrados de por vida. Es una reedición de la traición de la transición: que salgan unos a costa dejar a los otros dentro.

Los independentistas gallegos, según el artículo que comento, ni siquiera llegan hasta ese punto. No exigen salir de la cárcel sino “sólo” cambiar de cárcel, que los encierren en una más cercana a su lugar de residencia. Seguramente es porque tienen bien asumida su condición de reclusos. Incluso se ha creado una asociación (Que voltem para a casa!) con tal fin, en la que es posible que califiquen como “casa” a lo que no es más que una cárcel inmunda. Si se refieren a otra cosa, ¿por qué no hablan de la liberación de los presos independentistas, o sea, de la amnistía total?

(*) https://borrokagaraia.wordpress.com/2016/12/03/galiza-cinco-anos-de-represion-y-criminalizacion-del-independentismo-gallego/
Cartel pegado en el Metro de Madrid en 1978

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