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Día: 25 de noviembre de 2016 (página 1 de 1)

Algo, no mucho, sobre el ‘populismo’

Bianchi

Últimamente oímos hablar por todas partes de «populismo», semantema de moda, pero casi nadie de lo que llaman -mal- «clase política» se reconoce como «populista», un vocablo que viene de «popular» y no vemos qué cosa tenga de malo o negativo mezclarse con todo aquello que tenga raigambre y sabor popular salvo que se sea un misógino o un «idiota» en el sentido griego que le daba Aristóteles, es decir, como alguien que se excluía voluntariamente de la sociedad y no participaba de los asuntos públicos que atañían a la misma, a la sociedad, a la «polis»: eso era ser «idiota», que no tiene que ver, obviamente, con el sentido actual, injurioso y peyorativo, que le damos a ese término.

Acaso una razón para no reconocerse como «populista» venga de los ámbitos académicos donde los teóricos constitucionalistas del siglo XX asociaban «populismo» con demagogia -otro semantema que habría que revisar, quizá-, esto es -y se ha dicho muchas veces-, «decir al pueblo lo que desea oír», lo que, en principio, tampoco tendría nada de nocivo, pero -añado yo- se regalan los oídos populares a sabiendas de que será imposible cumplir aquello que se dice, o aquello que se promete, y es que, como dijera Tierno Galván (que no es santo de nuestra devoción), con un punto cínico, «las promesas -en campaña electoral- están para no cumplirse». O sea, estaríamos delante, penalmente hablando, de un prevaricador, de un timador, de un prestímano, de, en definitiva, un «populista», en otras palabras, de un demagogo como, por ejemplo, Felipe González -o «GonzáleX»-, personaje mefítico y venal donde los haya sólo parangonable con el felón y traidor rey borbón Fernando VII, que prometía en las elecciones generales de 1982, entre otras cosas, la creación de 800. 000 nuevos puestos de trabajo (los carrocillas se acordarán). Y, claro, ganó. Inmediatamente después de asumir el cargo como Presidente del Reino de España, vino la guerra a la resistencia antifascista, la reconversión industrial, la creación de los GAL y la entrada en la OTAN. Este gusano -que ha vuelto a la actualidad para mangonear y rejoder todo lo que se menea y no es del gusto de la oligarquía-, sería un perfecto ejemplo, pues, de populista identificado como demagogo. Hay más ejemplos.

El origen del populismo tiene raíces campesinas, concretamente, rusas, bajo el zarismo. Fue un movimiento extracampesino propiciado por intelectuales rusos burgueses que luchaban en contra del absolutismo zarista entre 1880 y 1890, intentando -con poco éxito- movilizar al campesinado sometido a formas de servidumbre feudal (la esclavitud en Rusia se abolió tarde, en 1861). No tuvieron, se acaba de decir, apenas éxito, pero, a diferencia de los populistas de hogaño, actuales -estoy pensando en Trump y también en «Podemos», aunque no los insaculo, no los meto en el mismo saco, aclaro para quien le suene indecoroso el «palabro»-, los populistas rusos SÍ se reivindicaban populistas, es decir, se enorgullecían de ello como algo apegado al pueblo, o sea, al contrario que los chiquilicuatres de ahora, que no se asume serlo no vaya a ser que te confundan con un demagogo vendedor de crecepelos, como ya se dijo.

También hubo un populismo norteamericano por esas fechas y años que dio lugar a la aparición del clásico granjero independiente, probo y laborioso, que se veían en las películas.

El populismo, para acabar -y es mucho lo que no dejamos en el tintero y no pocos los que se escapan de nuestro vitriólico cálamo y acerba crítica-, es una planta que crece en eso que dan en llamar «democracias burguesas» donde se celebran liturgias llamadas «elecciones» para poder justificar y medrar y hacer «carrera política» y posteriores «puertas giratorias», o con molinete, jugando y traficando con las ilusiones y sueños del pueblo, de la «gente», como dicen los «podemitas» que encontraron un nuevo sujeto revolucionario, según sus popes Laclau y Mouffe. Son partidos electoralistas que orillan todo lo que huela a lucha de clases.

Es lo de siempre: cuando creíamos tener las respuestas, nos cambian las preguntas.

Buenas tardes.

El mundo al revés en la villa de beodez

Darío Herchhoren
Cuando yo era niño me enseñaron en la escuela primaria un pequeño verso que se titulaba «en la villa de beodez» donde todo estaba al revés. Uno de esos versos decía «en la villa de beodez el ladrón lo juzga al juez; y en la villa de beodez se usan las medias en las manos y los guantes en los pies».

No hace falta ir a esa villa para ver el mundo al revés.

Tras la muerte de la ex alcaldesa de Valencia durante 24 años, Rita Barberá, todo el coro de ratas dirigido por el Flautista de Hamelin y sus mediáticos medios se empleó a fondo en lamentar el infausto suceso. En el Congreso de los Diputados se honró su memoria con un minuto de silencio de todas las bancadas con la honrosa excepción del grupo de Unidos Podemos que se salió del hemicirco negándose a es inmerecido homenaje.

Hay que destacar que Rita Barberá era el mascarón de proa de la corrupción en Valencia en yunta con el ex presidente de la Comunidad Valenciana Francisco Camps.

Rita Barberá intentó destruir un barrio entero de viviendas de un antiguo barrio marinero de Valencia para abrir una avenida que fuera a dar al mar para solaz del turismo arrancando de sus casas a familias que habitaban ese barrio desde hacía más de cien años.

Rita Barberá fué una de las organizadoras de las carreras de fórmula uno en Valencia para que ganen dinero Bernie Eccleston, dueño de la fórmula uno y su amiguito Alejandro Agag, yerno de José María Aznar, el «intelectual» del PP. En fin; Rita Barberá manejó el Ayuntamiento de Valencia con su mayoría absoluta como si fuera su cortijo.

Pero su estrella comenzó a declinar cuando fué acusada de graves actos de corrupción en el manejo del dinero del Ayuntamiento y de financiación irregular del PP valenciano. Cuando eso ocurrió su implicación era tan notable, que el propio PP la presionó para que se vaya del grupo parlamentario, y le retiró su apoyo. Ante eso la Barberá amenazó a su partido con graves revelaciones si no la protegían. Se salió del grupo parlamentario pero conservó el acta de senadora que le garantizaba cierto acorazamiento protector; pero finalmente «su» partido la abandonó y haciendo lugar al suplicatorio del Tribunal Supremo tuvo que declarar como «investigada». Ella que tanto le había dado a «su» partido.

Apenas dos días después murió. ¿Murió o la murieron? No olvidemos que en la mafia es común que a alguien le aceleren la muerte, y luego los aceleradores, muy dolidos vayan al velatorio y acompañen a los deudos en su dolor. Poco tiempo antes; el registrador de la propiedad Mariano Rajoy a la sazón presidente del gobierno español, le dijo «Rita eres estratosférica». Y acto seguido la mandó a la estratosfera.

Solo como hipótesis; supongamos que se levanten sospechas sobre su final y que esas sospechas se traduzcan en una investigación. Rita sabía mucho y por esa razón era muy peligrosa, y ya se sabe; los muertos no hablan. Lo más increíble, es que ahora aquellos que temían su lengua y sus «cantes» le rinden homenaje. Con su muerte les ha prestado un gran servicio. No hablará nada comprometedor.

Pero para mayor parecido con la villa de beodez tenemos lo ocurrido en Alsasua, donde han sido procesados por «terrorismo» jóvenes que supuestamente agredieron a unos guardias civiles en un episodio que huele a montaje; pero a la Fundación Francisco Franco y a sus directivos no los procesan por terrorismo, no procesan por terrorismo a Felipe González, jefe del GAL, ni a Vera y Barrionuevo los procesaron por terrorismo sino que estuvieron presos por el secuestro de Segundo Marey y el manejo y saqueo de los fondos reservados y cuando entraron en prisión lo hicieron con un indulto en el bolsillo que generosamente les otorgó al gobierno de Aznar.

En fin; la lista de beodeces sería larguísima. Conclusión: Hace muchos años que vivimos en la villa de beodez.

Los Cascos Blancos publican otro vídeo falso en internet

De nuevo los Cascos Blancos vuelven a ser objeto de toda clase de críticas después de haber publicado en internet un falso vídeo de un rescate en Siria.

El vídeo de YouTube mostraba a dos miembros de los Cascos Blancos intentando ayudar a un hombre enterrado entre los escombros y que, de repente, vuelve a la vida. El hombre es sacado de los escombros y evacuado.

El vídeo de la falsa operación de rescate lo puso por vez primera en la red la Oficina Mediática de las Fuerzas Revolucionarias de Siria (RFS), un medio vinculado a la oposición anti-Assad.

Tras una serie de reacciones contrarias, la RFS tuvo que quitar el vídeo de YouTube, pero ya era demasiado tarde. Entre los internautas el vídeo ha creado la sospecha de que otros parecidos de la misma organización también sean falsos.

La denuncia ha recorrido las redes sociales. Los mensajes en Facebook y Twitter destacan la cooperación entre los Cascos Blancos y el Frente Al-Nosra, así como la financiación de los primeros por parte de Estados Unidos y otras potencias imperialistas.

A principios de mes, un periodista sirio, Abbas Yomeh, demostró que las imágenes de una niña siria que los Cascos Blancos afirmaron haber rescatado eran falsas. El periodista publicó tres imágenes de una misma niña pequeña que mostraban el supuesto rescate por parte de los miembros de los Cascos Blancos de esta menor en tres diferentes localizaciones, poniendo así de manifiesto las mentiras de la organización en lo que se refiere a sus supuestos rescates en Siria.

En su página de Twitter, el periodista sirio colocó tres imágenes distintas de la niña que fue supuestamente rescatada por los miembros de los Cascos Blancos en los tres diferentes sitios. “Los actores de los Cascos Blancos rescatan a una chica en tres lugares diferentes ¿No pueden desempeñar su papel de una forma mejor en este escenario?”, preguntó Abbas Yomeh.

El domingo la periodista Vanesa Beeley, que investiga de cerca el fraude de los Cascos Blancos, dijo que no son una organización independiente, a pesar de sus afirmaciones, y señaló que recibían apoyo de varios estados occidentales que respaldan a los grupos terroristas en Siria.

“Los Cascos Blancos no son una organización independiente. Trabajan para los intereses de los países occidentales que apoyan a los terroristas en Siria y reciben apoyo financiero de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania”, aseguró Beeley, señalando que este grupo recibe una amplia cobertura de los medios occidentales y algunos de sus miembros han sido incluso recibidos por el presidente de Francia, François Hollande, en el Palacio del Elíseo.

“Parece extraño que los Cascos Blancos actúen constantemente en las regiones controladas por el Califato Islámico, Fatah Al-Sham [Frente Al-Nosra] y sus grupos afines. Las imágenes tomadas en estas regiones muestran que los Cascos Blancos cooperan con los terroristas”, continuó Beeley. “No sólo ofrecen servicios médicos a terroristas sino que han sido filmados participando en la ejecución de un civil en Alepo y también trabajan para derrocar al gobierno sirio”, añadió la periodista. “Difunden vídeos en sus páginas de ejecuciones de soldados y civiles sirios”.

La ONG ha sido nominada para el Premio Nobel de la Paz. Algunos internautas han dicho que, de ahora en adelante, también podrá ser también nominada para los Óscar de Hollywood, por sus impecables puestas en escena.

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