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Mes: septiembre 2016 (página 7 de 11)

El comercio soviético en la época de Stalin

Anatoli V. Gussev

Cuando trabajaba en el libro “La vida cotidiana de los habitantes de Pervouralsk en los años de la Gran Guerra Patriótica”, acumulé una gran cantidad de materiales sobre el país en su conjunto. Todo este material me llevó a pensar: ¿cómo sería la URSS de Stalin si no hubiese sucedido la Gran Guerra Patriótica?

Creo que no es posible dar una respuesta completa a esta cuestión, pero podemos hacernos una idea de la realidad existente en la Unión Soviética en 1939, 1940 y a principios de 1941.

Veamos, por ejemplo, cómo funcionaba el comercio.

Para la mayoría de los ciudadanos rusos y de los países vecinos, el comercio soviético era aquello que se observó en el período de Gorbachov: estanterías vacías, largas colas, etc. Las generaciones más viejas recuerdan, probablemente, el comercio de los años de gobierno de Leonid Brezhnev: precios bastante bajos, disponibilidad de artículos de primera necesidad, pero penuria permanente de aquello que estaba de moda, de artículos de divulgación, de productos importados…

Esto no sucedía en la época de Stalin. ¿Por qué? Porque el socialismo de Stalin era otro y el comercio también.

Inevitablemente tendremos que empezar por el periodo de la Primera Guerra Mundial y de las guerras civiles. Como es bien sabido, el sistema de vales de racionamiento fue introducido en Rusia en los tiempos del zar. El “sistema de vales”, normalmente, presupone un tipo de comercio distributivo, en el que cada persona puede adquirir una cantidad fija de mercancías al precio establecido.

El “sistema de vales” es, generalmente, una característica del tiempo de guerra. Pero no siempre es así. El comercio distributivo por vales existe en la actualidad, por ejemplo, en los EE.UU. Aquí, el “sistema de vales” se destina a apoyar a los ciudadanos que están en una situación difícil.

Después de la guerra civil, las principales organizaciones, a través de las cuales se realizaba el “comercio por vales”, eran las secciones de abastecimiento de los trabajadores (ORS)(1).

Fue una medida necesaria. La Revolución de Febrero, que derrocó la autocracia, se inició con la revuelta de las “ollas vacías”, en un momento en el que las familias trabajadoras ya no conseguían obtener vales para el pan. Los kúlaks, que habían sido creados por las reformas de Nicolás II, fueron los enterradores del zarismo. Por codicia, liquidaron el régimen que los había creado y así se liquidaron a sí mismos como clase.

El poder soviético enfrentó al problema seriamente, y mientras los kúlaks dominaban el campo, las ORS y el sistema de vales se mantuvieron. Con la liquidación de la explotación agrícola de tipo kúlak y la adhesión de la mayoría de los campesinos a las cooperativas, se crearon las condiciones para la abolición de los vales de racionamiento de los productos alimentarios.

Las cooperativas agrícolas (cuy forma principal era el koljós) estaban obligadas a entregar al Estado parte de la cosecha a precios bajos. Por ejemplo, en el Oblast de Sverdlovsk, en vísperas de la guerra, el estándar promedio por hectárea era de 133,5 kg (99,9 kg de suministros obligatorios y 33,6 kg de pago por el trabajo de las MTS (2)). En 1939, estas reglas eran bastante inferiores. Los suministros obligatorios por parte de los koljoses permitieron al gobierno soviético comercializar los productos agrícolas a precios fijados por el Estado.

Una persona que haya vivido en la época de Brezhnev, difícilmente entenderá lo que estamos diciendo. Esto se debe a que en 1939 había varios tipos de precios en el comercio al por menor en la URSS.

El primer tipo eran los precios estatales. Eran precios muy bajos que inicialmente fueron utilizados en el comercio distributivo, a través de las ORS y de otras estructuras.

En 1939, las ORS ya no existían, y los productos de primera necesidad eran vendidos libremente en los establecimientos comerciales del Estado a precios estatales.

¡Los precios estatales en la URSS de Stalin eran precios sociales! Estaban destinados a garantizar a todos los ciudadanos, independientemente de los ingresos, un consumo mínimo. Cuando la industria comenzaba a producir algún artículo en grandes cantidades, por ejemplo, tejidos de algodón, el gobierno tomaba la decisión de efectuar su comercialización en las tiendas del Estado a precios estatales.

A veces, la falta de un producto en el comercio del Estado era causada, no por factores objetivos, sino por factores subjetivos. En 1939 el periódico local de Pervouralsk escribía:

“En la tienda Nº 41, en la localidad de Dinas, no hay algunos productos a la venta. Esta tienda no es abastecida desde el 2 de agosto porque los productos no salen del almacén. El 11 de agosto había paquetes de cigarrillos en el almacén, pero en la tienda no. El mismo día, el almacén tenía salchichas, pero no podía llevarlos a la tienda por falta de transporte…”

La gran afluencia a la “Feria del Libro Escolar”, realizada en una librería de Pervouralsk en 1939, permite comprender por qué la URSS era el país con los más altos índices de lectura. El periódico local escribió lo siguiente:

“En apenas unos días del mes de agosto, la librería Koguiz vendió 1.200 ejemplares de los ‘Informes de Problemas de Aritmética’, 1.380 ejemplares de la ‘Gramática de la Lengua Rusa’, 1.680 ejemplares de libros de lectura, etc. En total fueron vendidos 10.300 libros”.

¡Esto en una pequeña ciudad de provincia!

Otra información confirma que la gente de Pervouralsk no pensaban sólo en pan. En esta ciudad de provincia, con 44.000 habitantes, un único jardín municipal vendía seis mil flores al día. ¿Es poco?… Alrededor de una flor por cada tres mujeres.

Hay que decir que el principal vendedor de flores en Pervouralsk era la empresa local Gorkom-khoz. En 1940 vendió a la población de la ciudad 210.000 flores. ¡Casi diez flores por mujer!

Los ingresos procedentes de la venta de flores fue de 45.000 rublos, es decir, cada flor era vendida a unos 21 kopeks.

Sin embargo, la gente de aquella época no siempre entendía el significado de los precios sociales de las tiendas del Estado. Naturalmente, querían no sólo productos de primera necesidad, sino también que otros artículos fuesen vendidos a esos precios sociales.

Pero cuando el salario de cada uno permite comprar cualquier cosa a precios subvencionados, la escasez es inevitable.

¡Sin embargo, en 1939 no había verdadera escasez de mercancías!

Esto se debe a que, más allá del comercio con precios estatales, también existía el comercio con precios de mercado. Estas tiendas también eran del Estado, pero los precios aquí eran mucho más altos. En diferentes períodos podrían superar los precios estatales en docenas de veces, y al final de la guerra hasta en cientos de veces. Cuando comenzó la guerra, estas tiendas fueron cerradas y sólo volvieron a abrir en 1944.

El Estado trataba de garantizar precios bajos a los ciudadanos sólo en los productos básicos. Para vivir mejor que los demás, la gente tenía que estar trabajando, y gracias que, en la URSS de Stalin (a diferencia de la época de Brezhnev), los salarios eran pagados por pieza o tarea en casi todas partes.

También existía el comercio cooperativo, que estaba particularmente extendido en las zonas rurales. Se trata de las conocidas cooperativas de consumo urbanas y rurales (RAIPO y SELPO)(3).

En mi juventud pude conocer una y otra. Y por lo que recuerdo, más allá de los nombres, no se distinguían de los restantes establecimientos comerciales.

En 1939 las RAIPO y SELPO eran formas de comercio cooperativo reservadas a sus miembros. En la práctica todo se procesaba de manera muy sencilla: fulano suministraba 500 kg de patatas y recibía un producto al precio estatal; mengano tenía 2,5 toneladas de patatas y podía adquirir un reloj y un gramófono a precios estatales. El comercio en las tiendas cooperativas se realizaba a través de listas.

Pero no se puede dejar de mencionar los mercados que existían en la URSS de Stalin. Eran, a menudo, llamados mercados de los koljoses, pero allí todos comerciaban, koljoses y koljosianos, comerciantes individuales, ciudadanos y asociaciones cooperativas.

En la URSS de Stalin, los mercados de los koljoses tenían una enorme importancia. El volumen de sus transacciones tenía una magnitud incomparable con el volumen realizado en los mercados de la época de Brezhnev e incluso actualmente.

He aquí algunas cifras del mercado de Pervouralsk: sólo en junio de 1939 fueron vendidas 31 toneladas de patatas, otras tantas toneladas de cebollas, más de cinco toneladas de pepinos, 4.000 pollos, 213 cerdos, 16 toneladas de carne y casi una tonelada de pequeños frutos.

También había muchas críticas a los mercados. En el periódico local de Pervouralsk se pudo leer:

“En los puestos hay verduras sucias y otros productos a la venta, junto a los cuales están personas con ropa sucia que se sientan en bancos sucios. El comercio de congelados es aún peor”.

El que sólo haya conocido la URSS de la época de Brezhnev no puede tener una noción justa del comercio antes de la guerra. Esto es porque era un comercio completamente diferente. En los mercados de la URSS de Brezhnev sólo se vendían productos de huertas particulares, producción agrícola no procesada y trastos viejos. La venta de artículos nuevos era considerada especulación, una vez que la producción industrial se realizaba sólo en las empresas estatales.

En la URSS de antes de la guerra, una parte significativa de los artículos de gran consumo era producida por cooperativas industriales. Estas, tanto como si utilizaban materias primas propias o compradas sobre la base de un contrato con el Estado, podían vender su producción en el mercado a precios libres.

Los impuestos sobre estos comerciantes eran muy pequeños y algunas categorías de productos estaban exentas de impuestos.

Por supuesto, también había especuladores. En el mercado de Pervouralsk era particularmente frecuente la venta especulativa de cigarrillos. Sin embargo, la venta de tabaco producido de forma individual no estaba prohibida. Se suponía que la gente vendía en los mercados sólo sus propios productos, pero, en realidad, ya en ese momento había intermediarios en los alrededores de los mercados.

Por ejemplo, mi madre tenía un cultivo de tabaco en su huerta en la aldea de Verkh-Tissa, en Krasnoufimsk. Como no podía permanecer mucho tiempo en la ciudad, ya que no tenía dónde vivir, vendía a un precio muy bajo sacos enteros de tabaco a un anciano de la tierra, y este los vendía mucho más caros a la población de la ciudad, midiendo el tabaco en tazas.

El comercio de la URSS antes de la guerra es totalmente desconocido por la gente de hoy en día. Por eso muchos consideran que el período soviético fue todo uniforme, ignorando las diferencias entre la URSS de Stalin y la URSS de Jruschov o Brezhnev.

La televisión muestra las estanterías vacías de la época de la perestroika de Gorbachov en programas sobre la época de Brezhnev. Y la gente se lo cree.

Se usan declaraciones de personas mayores que dicen que en la época de Stalin “sólo había pan y cerillas en las tiendas”, para crear la idea de que había pocas cosas en todas las tiendas, y no sólo en las tiendas del Estado, en donde los productos eran vendidos a precios fijados por el Estado.

Notas:

(1) ORS, acrónimo ruso de Otdel Rabotchevo Snabjenia (Sección de Suministros de Trabajadores) (N. Ed.)

(2) MTS, acrónimo ruso de Machínno-Tráktornaia Stántsia (Estación de Máquinas y Tractores). Al parecer, estas cantidades se refieren a los cereales (N. Ed.)

(3) RAIPO y SELPO, acrónimos rusos de Raionoi Potrbitelskoi Obchestvo y Selskoi Potrbitelskoi Obchestvo respectivamente, asociación de consumo de distrito y asociación de consumo rural. (N. Ed.)


Fuente: https://culturaproletaria.wordpress.com/2016/09/14/la-urss-olvidada-el-comercio-en-la-epoca-de-stalin
 

El G20 evidencia la crisis del imperialismo estadounidense

Manuel de Diéguez

Los grandes acontecimientos solamente se comprenden con lentitud y paso a paso, porque el espíritu humano rechaza asistir a desórdenes en el tablero del conocimiento. Así será en lo referente a la reunión del G20 del 4 y 5 de setiembre en China, que llevará el sello de la salida de Europa de la arena internacional. Solo entonces se comprenderá en su profundidad las causas de la caída lenta e inexorable del imperio americano hacia su hundimiento, interrumpido solamente por algunos sobresaltos. Se verá a los dos nuevos dirigentes mundiales, Rusia y China, enterrar sin flores ni coronas un G8 del que Estados Unidos había tomado el control desde el tiempo de su creación por Giscard d’Estaing, y del que habían hecho instrumento de su omnipotencia. Veremos a los nuevos dirigentes del planeta asentar su bien merecida hegemonía sobre la urgencia de las naciones para conquistar los beneficios de un nuevo juego.

Se asiste a un traspaso espectacular de poder y, de alguna manera, a una suave entronización del nuevo equilibro de fuerzas a escala planetaria. Ningún Estado europeo ha participado de manera viva y a la escala de los acontecimientos en la promulgación tácita de las nuevas reglas de la alianza entre la potencia de los verdaderos Estados con la visión del nuevo mundo que a todos se impone. Teresa May, nueva primer ministro británica, había pedido, con un adelanto de varias semanas, una cita con Vladimir Putin, que obtuvo inmediatamente. Igualmente había solicitado una cita con el primer dirigente de China, y había doblado su apuesta. Putin tuvo entrevistas separadas con diez dirigentes de peso de nuestro planeta. Se ha visto a un presidente de Estados Unidos prácticamente fuera de juego y con quien todo el mundo ha dejado de mostrarse atento, porque el vasallaje respecto a él ya no renta. En cambio, se hizo decisivo entrevistarse con Putin o con Jinping, en un modo de relaciones que ya no es el de sumisión de tipo norteamericano.

No sabiendo como encontrar un sitio nuevo en la corte, Hollande intentaba salvar la cara llegando a todos los sitios el último; pero este truco no engaña a nadie. Estaba escrito que los dirigentes europeos, desprovistos de todo conocimiento del destino de las naciones y del destino reservado a los ignorantes y a los incompetentes, pagarían el precio de su desconocimiento de las leyes elementales de la geopolítica. No se está a la altura de los acontecimientos ignorando en que sentido corre la historia y sobre que eje gira el planeta. Todo el “establishment” combate a Trump, pero nadie refuta sus declaraciones, ni se arriesga a mencionarlas. Ha formulado dos evidencias estridentes: la primera, que Europa no se constituirá nunca en una nación unida, y la segunda que ese fantasma se había dotado de una capital imaginaria, y estrictamente administrativa.

No se sabe que es más interesante observar, si el hundimiento del imperio americano o el de la Europa de las utopías. Si un Nicolas Sarkozy, que había reintroducido a Francia en la OTAN en 2008, había llegado en 2016 a denunciar el imperialismo norteamericano y su dictado sobre los bancos de todo el mundo, su gaullismo tardío no había sido reseñado por una prensa y unos medios franceses bloqueados, de manera que toda la atención de los nuevos antropólogos se centraba en la agonía política de Europa, al igual que la potencia quebrantada de los Estados Unidos no sabía que hacer ante los desprecios sufridos por los servidores de su hegemonía de ayer.

La servidumbre del Viejo Continente a las leyes americanas de comercio había fracasado. En todas partes el patriotismo reencontraba su voz. Se descubría que Washington obedecía a una política extranjera de tipo romano y que el tratado de Westfalia de 1648 que debemos al genio político de Mazarino había explotado. Julio César no se preguntaba cómo debía protegerse el derecho de los galos bajo las espadas de las legiones. Washington tampoco. ¡Y ahora Putin exigía al Pentágono nada menos que conservar el derecho de defender los intereses de su país!

El imperio americano moría por el anacronismo y la potencia de tipo romano a la que los Estados Unidos habían creído poder seguir siendo fieles. Un Estado pretendidamente democrático y que había hecho del sestercio el símbolo del dólar no podía cambiar de cultura política ante la adversidad: necesitaba agonizar en la alianza de la ética calvinista de los negocios y la cansada espada de los romanos de hoy.

El nuevo tono de la potencia ha sido muy bien ilustrada por un diálogo de Vladimir Putin con François Hollande. Después de haber simulado creer que el destino del planeta dependía todavía del diálogo de Francia con todo el universo, Putin ha añadido gentilmente: “Y ahora que hemos recorrido el mundo, vamos al examen más modesto de las relaciones de Rusia con Francia”.

Porque Hollande había tenido la ingenuidad de invitar a Putin a “mirar los problemas de frente”. Pero esta vez mirar los problemas de frente suponía plantear la cuestión de las relaciones concretas de Rusia con Francia. Sin duda, Hollande se ha visto sorprendido de encontrar en Putin a un interlocutor respetuoso de los intereses propios de Francia. No hay conquista mayor de una dignidad nueva, y ante todo de una nueva soberanía para Francia, que dirigirse a ella como nación con el derecho de defender sus intereses propios y su independencia.

En realidad, desde el 4 de septiembre de 2016, el G20 ha mostrado con claridad a todo el mundo como Rusia sustituía las relaciones de vasallaje de Estados Unidos con sus supuestos “aliados”, negociaciones de nuevo fundadas sobre el tratado de Westfalia de 1648, y como esta nueva conquista de una diplomacia civilizada entre dos Estados soberanos no es más que una gran conquista de la civilización mundial.

Rusia bien podría revelarse más potente de lo que el imperio norteamericano nunca lo haya sido. Pero, por el solo hecho de que el estilo nuevo del poder surgido de este G20 destruya la política de subordinación que el imperio norteamericano ha mantenido con sus aliados avasallados, el mundo ha cambiado de aspecto, de manera que desde el 4 de septiembre, incluso antes de la finalización de este G20, el nuevo estilo de poder en la escena internacional ha metamorfoseado la diplomacia mundial.

Pero el gran vencedor de este G20 habrá sido una Rusia invitada a figurar en el rango de invitados de honor en Hangzhou. Ya no se defendía un supuesto “orden mundial” que nunca ha existido y que nunca existirá, porque este beatífico concepto no era más que la máscara de la potencia hegemónica del momento. El realismo político se revela, en realidad, como la auténtica fuente de una política humanista y respetuosa de los Estados. La civilización mundial ha cambiado de guía.

Fuente: http://www.comite-valmy.org/spip.php?article7579

Dirigente kurdo reconoce haber sido adiestrado por Estados Unidos

Hossein Yazdan Panah
El dirigente de la organización kurda iraní PJAK, filial del PKK, Hossein Yazdan Panah, ha reconocido haber sido adiestrado por consejeros militares del Pentágono.

En declaraciones a la agencia Associated Press, Yazdan Panah reconoce que tanto él como sus tropas han recibido instrucción militar, así como manejo de armas y explosivos de las fuerzas especiales de Estados Unidos.

La instrucción se llevó a cabo entre los meses de marzo y setiembre del pasado año en un campamento de Kirkuk, en el norte de Irak.

El dirigente kurdo justifica su colaboración con los imperialistas dentro de un programa de lucha contra el Califato Islámico, aunque el PJAK no actúa ni en Siria ni en Irak, sino en el noreste de Irán.

En sus declaraciones Yazdan Panah también asegura que, en cualquier caso, dicha lucha jamás podrá reemplazar al objetivo principal de su organización, que está dirigida contra el régimen de Irán.

El dirigente kurdo añade que los consejeros del Pentágono estaban al corriente de los objetivos políticos del PJAK, a pesar de lo cual no plantearon ningún obstáculo para entrenar a sus milicianos porque sirven de instrumento en contra de Irán.

Según el periodista Seymour Hersh, Estados Unidos creó el PJAK en 2004 con el apoyo del ejército israelí (*). Tiene sus bases en el Kurdistán irakí, desde donde atraviesan la frontera para ejecutar las acciones que les indican sus instructores del Pentágono. Por este procedimiento en 2005 y 2006 llegaron a matar a 120 militares iraníes al año.

En abril de 2006 el congresista Dennis Kucinich pidió al presidente Bush una clarificación del papel de la Casa Blanca en las operaciones fronterizas del PJAK, lo que dio lugar a una respuesta en la que se negó cualquier intervención del Pentágono en las operaciones del PJAK.

En junio de este año los Guardianes de la Revolución abatieron a 12 milicianos del PJAK en una emboscada cerca de la frontera con Turquía, confiscando grandes cantidades de armas, municiones y explosivos.

Con tal motivo los Guardianes de la Revolución difundieron un comunicado en que afirmaban que vigilan a “todos los movimientos de los afiliados del imperialismo mundial” y a los enemigos de la Revolución, advirtiendo que responderán de manera contundente cualquier acción que socave la seguridad de Irán.

(*) Seymour Hersh, The Next Act, The New Yorker, 19 de noviembre de 2006 (http://www.newyorker.com/fact/content/articles/061127fa_fact).

Gran Bretaña sobornó a los generales franquistas para que España no entrara en la Segunda Guerra Mundial

En su último libro el historiador Ángel Viñas relata los sobornos pagados por Gran Bretaña a los generales fascistas españoles para que la dictadura se mantuviera neutral durante la Segunda Guerra Mundial.

No se conoce la cifra aproximada que cobraron, pero oscila entre 350 y 380 millones de euros actuales, que podrían llegar fácilmente a los mil millones a distribuir entre 20 ó 30 generales y caciques del régimen.

Una de las falsedades difundidas durante décadas por los franquistas es que Franco salvó a España de la Segunda Guerra Mundial y evitó así la muerte de miles de españoles. En realidad, como buen matarife, Franco deseaba entrar en la guerra, pero Hitler no aceptó sus exigencias para apoderarse de las colonias francesas del norte de África.

Otra de las falsedades con la que se llenan la boca los fascistas siempre que pueden es el “nacionalismo”. Lo cierto es que, como buenos mercenarios, los fascistas se venden al mejor postor. A los generales de Franco no les importó cobrar un buen dinero de Gran Bretaña, a pesar de Gibraltar y de toda la demagogia antibritánica.

El libro de Ángel Viñas, que se titula “Sobornos. De cómo Churchill y March compraron a los generales de Franco”, se apoya en los documentos británicos de los Archivos Nacionales de Kew desclasificados en 2013.

Los ingleses buscaban construir un escudo protector con diversas capas para evitar que Franco apoyara militarmente al Eje. Las capas más conocidas fueron las políticas y diplomáticas. Luego la regulación de las importaciones, la llamada guerra económica que incluyó la célebre adquisición de wolframio. También fue importante la planificación militar que incluía quitar Canarias a España si entraban en la guerra. Y por último están las operaciones clandestinas de espionaje e inteligencia, de las que se conoce poco.

La inteligencia británica tenía varios puntos de apoyo. El primero era la recopilación de información por espías españoles a sueldo del MI6 inglés. El segundo correspondía a la actividad del SOE, un invento de Churchill para realizar operaciones de guerra subversiva y sabotaje por toda la Europa ocupada por los nazis. Luego estaba lo que los ingleses llamaban el PWE.

En España el SOE y el MI6 se subordinaron a la capa última, los sobornos, la pieza
fundamental y más oscura. Para que tuvieran éxito, los sobornos tenían que aplicarse bajo ciertas condiciones ambientales. Había que garantizar la seguridad de una dictadura neutral. Para ello utilizaron al mercenario y banquero Juan March.

Cuatro días después de llegar a Madrid el 1 de junio de 1940, el embajador Hoare escribió a Churchill solicitándole medio millón de libras para sobornar a los jerarcas fascistas. Churchill no sólo aceptó sino que ampara la operación desde el principio hasta el fin.

En aquel momento Gibraltar era vital para los ingleses y aún no era inexpugnable. Franco podía haberla tomado con ayuda alemana. Lo que los ingleses buscan en un primer momento con la Operación Sobornos es ganar tiempo, en concreto seis meses para hacer Gibraltar inexpugnable. Y lo consiguieron.

No sabemos los nombre de todos los generales corruptos sobornados por March sino sólo algunos nombres: Nicolás Franco, el hermano del dictador, que era un corrupto total, Kindelán, Orgaz, Aranda. Se les prometió que cobrarían si lograban que España se mantuviera al margen de la guerra, lo que obtuvieron después, en 1944 porque la operación, que en principio iba a durar seis meses, se fue prolongando.

En aquella segunda etapa, los británicos ya no buscaban que España se mantuviera neutral sino que, si los alemanes invadían España, el régimen ofreciera resistencia. Y ahí interviene Nicolás Franco.

Los vendidos recibieron los sobornos de dos formas. March les daba pequeñas sumas en efectivo pero el grueso del dinero se depositó de una manera muy patriótica, a la manera actual, es decir, en cuentas en el extranjero, en Nueva York y en Ginebra.

En aquella época tener cuentas abiertas en el extranjero era ilegal, mucho más ilegal que hoy. Mediante la Operación Navíos el banquero March blanqueó el dinero comprando barcos por medios estrictamente legales y autorizados por el consejo de ministros -al que March por supuesto engañó- y se autorizaron una serie de importaciones fuera de cupo financiadas por el SOE que permitían a March importar mercancías para vender legalmente en el mercado intervenido con la condición de que una parte de esas mercancías March las vendiera en el mercado negro. March se convirtió así en un estraperlista autorizado por el gobierno.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/cultura/2016-09-13/vinas-churchill-franco-sobornos-guerra-mundial_1258665/

La Fiscalía General del Estado constata el aumento de la islamofobia en España



La Fiscalía General del Estado ha observado un “progresivo crecimiento de los hechos denunciados y cometidos por intolerancia religiosa, siendo la mayoría casos de islamofobia” en España, tras examinar las Memorias de las Fiscalías territoriales.

Así lo pone de manifiesto en la Memoria de la actividad desplegada por el Ministerio Fiscal a lo largo del año pasado, presentada el 6 de setiembre por la Fiscal General del Estado, Consuelo Madrigal, con motivo de la apertura del Año Judicial.

El presidente de la Comisión Islámica de España, Riay Tatary, ha explicado que cuando se producen atentados terroristas, como los sucedidos en Niza o Bruselas, “se nota que hay una reacción o algunos fenómenos” de islamofobia en España. No obstante, ha asegurado que “cuando se disipa el tiempo”, los casos “disminuyen”.

Por otro lado, la institución que dirige Madrigal apunta asimismo que las principales causas de la comisión de delitos (que ahora se llaman “de odio”) son el racismo y la xenofobia, los motivos ideológicos o de orientación política.

Pero el fascismo y la islamofobia no son cosas diferentes. Lo que aumentan son las agresiones fascistas. Por ejemplo, la semana pasada en Barcelona dos fascistas insultaron y propinaron una patada en el vientre a una mujer embarazada a la que recriminaron que vistiera un niqab y agredieron a su pareja cuando se encaró con ellos.

La Fiscalía General del Estado resalta la necesidad de una investigación de los hechos y su motivación desde el primer momento, recogiendo aquellas pruebas que sirvan para acreditar los motivos racistas, xenófobos o constitutivos de cualquier otro tipo de discriminación.

En relación con el Protocolo de actuación de la policía para los delitos que vulneran las normas legales sobre discriminación, aprobado en diciembre de 2014, Madrigal defiende en la memoria que este protocolo “constituye un instrumento de extraordinaria importancia” a la hora de afrontar estas conductas, dada la necesidad de una detección “temprana” de los delitos de odio y por ser el policía quien primero entra en contacto con el hecho ilícito.

‘No teman. Llámenlo libertad de expresión’

Para la CNN los miembros de Al-Qaeda son unos héroes

Ward vestida para la ocasión
El sábado, durante una entrevista en la CNN, a Clarissa Ward, su corresponsal en Oriente Medio, se le escapó que los miembros del Frente Al-Nosra eran “los héroes de la guerra de Siria” que, por supuesto, era una guerra civil entre sirios de uno y otros bando.

“Comprenda Usted, le dijo al presentador Charlie Rose, que aunque algunos de esos grupos extremistas no sean muy populares entre los civiles que viven en las zonas controladas por los rebeldes, se han convertido, desgraciadamente, en los héroes de esta historia porque su intervención ha llenado un vacío. La realidad de la Siria controlada por los rebeldes es tal que en ellos los grupos islamistas han adquirido una influencia considerable. Si ahora Estados Unidos se decide a aliarse con Rusia para desembarazarse de los grupos más extremistas, esta decisión sería muy mal percibida por el pueblo sirio, que vería en ello, de hecho, lo contrario de una pretendida ayuda”.

Los yihadistas viven de los medios y al revés, los medios se nutren de los yihadistas. Sin este tipo de parrafadas la Guerra de Siria y sus yihadistas nunca hubieran sido nada. Pero no sólo son algo; no sólo son rebeldes, sino algo mucho más importante: héroes. En una guerra no hay nada más grande que ser el héroe de la misma… sobre todo cuando el héroe actúa al servicio de Estados Unidos.

La corresponsal ha estado en la parte de Alepo ocupada por los yihadistas, desde donde ha transmitido vestida para la ocasión, con un chador que oculta sus cabellos rubios. Como bien sabe, en cualquier lugar de Siria ocupado por el ejército regular no hubiera necesitado esa prenda.

Cuando el presentador le pregunta a Ward si realmente Jabat Fatah Al-Sham ha roto sus lazos con Al-Qaeda, la corresponsal responde que es improbable en la medida en que sus últimos vídeos elogian a Bin Laden y Ayam Al-Zawahiri.

Ward en compañía de los yihadistas
Pero ese pequeño detalle no le impide a Ward exigir el apoyo de Estados Unidos al grupo yihadista porque, según ella, Hezbollah, que apoya a Assad es un grupo terrorista, con lo cual Ward, que no muestra muchas luces, no hace otra cosa que poner a Estados Unidos a la misma altura que el movimiento libanés de resistencia.

Pero tanta ayuda exterior lo que prueba es que en la Guerra de Siria hay muy poco de autóctono, en contra de lo que Ward quiere aparentar. Nunca hubo niguna clase de levantamiento de la población contra el gobierno, ni mucho menos hubo nada que fuera espontáneo.

Como relata en su web Gearoid O’Colmain, un testigo presencial (*), durante la Primavera Árabe de 2001, las policía no reprimió ninguna manifestación popular, mientras que, lo mismo en Kiev, se produjeron disparos por parte de francotiradores que mataron a manifestantes y policías. Dichos francotiradores, sostiene O’Colmain, actuaban por encargo de los Hermanos Musulmanes. Las ONH “humanitarias” que contaron los sucesos del revés, como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y Cascos Blancos, además de mentir, justificaron la agresión imperialista contra Siria y la actuación criminal de los yihadistas.

Como dice O’Colmain, la instrumentalización de grupos yihadistas, como Al-Qaeda, es absoluta. En Siria justifican una guerra devastadora y en Estados Unidos la represión de la población propia. Si actúan en un determinado lugar son héroes y si actúan en otro son terroristas.

Pero en España las cosas funcionan de otra manera. No nos andamos con tantos remilgos. Aquí la fiscalía de la Audiencia Nacional ya le habría abierto un sumario a Ward por enaltecimiento del terrorismo.

(*) http://www.gearoidocolmain.org/cnn-says-al-qaeda-heroes/
Aquí la tienen sin disfraces de ninguna clase

El gobierno de Bagdad exige la devolución de los territorios ocupados por los kurdos

Haider Al-Abadi
El gobierno central iraquí está reclamando la devolución de los territorios ocupados por el gobierno regional kurdo en 2014.

Un intento de partición de Irak coordinado por Estados Unidos, Israel, Jordania y Turquía, en complicidad con Arabia Saudita y Qatar, se inició en 2014. Según lo previsto en el plan inicial, los yihadistas del Emirato Islámico (Daesh, anteriormente identificado como EIIL) invadieron la región de al-Anbar y el gobierno regional kurdo de Irak se apoderó de los campos petrolíferos de Kirkuk, pertenecientes al gobierno central iraquí [1]. En aquel momento, las tropas iraquíes se retiraron sin oponer resistencia a los yihadistas ni a los kurdos, dejando en manos de esas fuerzas el armamento nuevo que Washington acababa de entregar a Bagdad, lo cual también formaba parte del plan.

Seguidamente, Washington organizó la destitución del entonces primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, quien se oponía al desmembramiento de su país. Para sacarlo del poder, se desató una campaña de prensa internacional en la que se afirmaba que al-Maliki privilegiaba a los chiítas en relación con los sunnitas, cuando en realidad acababa de ser cómodamente reelecto al cargo de primer ministro con el respaldo de ambas comunidades.

Sin embargo, debido al lento pero inexorable avance del ejército sirio del otro lado de la frontera y al acuerdo entre Moscú y Washington, la idea de crear un gran Kurdistán que abarcaría territorios pertenecientes a Irak y a Siria ahora parece haber sido abandonada o pospuesta [2].

Al igual que el norte de Siria, los campos petrolíferos de Kirkuk no son territorios históricamente kurdos. El presupuesto nacional del Estado iraquí prevé la entrada de fondos frescos provenientes de la explotación de los yacimientos de Kirkuk, hoy bajo control del gobierno regional del Kurdistán iraquí, que está explotando ese petróleo para sí mismo y exportándolo a través de su propio oleoducto, junto con el petróleo robado del Emirato Islámico.

Ante esa situación, totalmente negativa para Bagdad, el nuevo primer ministro iraquí, Haider al-Abadi logró deshacerse de algunos de los políticos sobornados por Washington, formó un nuevo gobierno, el 15 de agosto de 2016, y de hecho está retomando la política de su predecesor.

En Erbil, sede del gobierno regional kurdo iraquí, existe inquietud sobre las posibles consecuencias de un proceso de paz ya que el presidente Massud Barzani, cuyo mandato en el Kurdistán iraquí expiró en junio de 2013, aprovechó la confusión creada por la invasión yihadista para posponer sine die las elecciones y mantenerse en el poder eliminando a sus opositores.

La restitución de los territorios conquistados por los kurdos iraquíes aprovechando la invasión yihadista de 2013 reduciría en un 40% la superficie total del territorio actualmente bajo control del clan Barzani. Pero lo más importante es que la pérdida de los campos petrolíferos de Kirkuk provocaría una drástica disminución de sus colosales ganancias actuales y le impediría proseguir el trafico de petróleo que hoy mantiene junto al Emirato Islámico y Turquía.

[1] Revelaciones del PKK sobre la ofensiva del EIIL y la creación del Kurdistán, Red Voltaire, 8 de julio de 2014.
[2] Los proyectos (diferentes) de creación de un Kurdistán, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 5 de septiembre de 2016.
http://www.voltairenet.org/article193222.html

La continuación de la guerra de Siria por otros medios

Lord Palmerston en 1855
En Oriente Medio, en general, y en Siria, en particular, esperan momentos de encuentros y desencuentros, discusiones, debates, negociaciones, acuerdos y desacuerdos… diplomacia y política que, en definitiva, es la continuación de la guerra por otros medios. Mientras en el frente velan las armas, en los despachos afilan los cuchillos. Unos negocian delante de las cámaras, pero otros sólo si se apaga la luz.

No es posible asegurar ni quién negocia, ni qué es lo que negocia, pero nunca es lo que la mayoría creemos ingenuamente. Como dice una frase atribuida a Lord Palmerston, típica del cinismo colonialista británico, en este tipo de asuntos no hay amigos, ni tampoco principios, sino sólo intereses. A los que carecemos de intereses -y menos intereses de ese tipo- se nos hace difícil entender el comportamiento de los interlocutores.

La prueba más evidente de que Lord Palmerston tenía razón es que en la mayor parte de esas negociaciones no está quien debería, el gobierno legítimo de Siria, mientras que participan otros a los que les resultaría difícil justificar su presencia.

De ello no cabe deducir más que una única conclusión: Siria es el objeto y no el sujeto de las conversaciones, lo que resulta especialmente repugnante, al menos para nosotros, por lo que por medios de nuestras modestas líneas siempre defenderemos a la población masacrada de Siria, al gobierno de Siria y a quienes defienden a ambos de una agresión salvaje que, como está quedando claro, procede de fuera del país y, más exactamente, del imperialismo.

Las negociaciones en curso demuestran que el plan de destrucción de Siria ha fracasado, lo que está conduciendo a que algunos cómplices de la agresión, como Turquía, hayan cambiado sustancialmente su posición y buscan acomodo en la nueva correlación de fuerzas que se está creando porque es irreversible.

El cambio de Turquía es un desafío contra al imperialismo. El gobierno de Erdogan parece haber desistido de su intento de ser admitido dentro de la Unión Europea. Al mismo tiempo se ha enfrentado a Berlín el prohibir que una delegación parlamentaria alemana visite la base aérea de Incirlik, donde hay más de 200 soldados alemanes, varios aviones de reconocimiento Tronade y un avión de avituallamiento.

El Ministerio alemán de Defensa había aprobado un presupuesto especial para reforzar su presencia militar en la base que ahora ha tenido que cancelar. Es un golpe para la OTAN, pero mucho menos importante que el boicot al despliegue naval en el Mar Negro, una respuesta de los imperialistas a la anexión de Crimea por Rusia. Ahora ya no se llevará a cabo porque el gobierno de Erdogan ha anunciado que se retira. La OTAN queda fuera del Mar Negro y de las cosas de Rusia en la frontera sur.

La entrevista pendiente en Erdogan y Bashar Al-Assad, que parecía inminente, se ha retrasado porque los desacuerdos entre ambas partes aún son muy importantes. El periódico libanés As Safir que la anunció, dijo que su celebración estaba prevista en Moscú, lo que fue desmentido por el Ministerio ruso de Asuntos Exteriores.

Ahora tenemos una nueva confirmación de la suspensión de dicho encuentro por las declaraciones de Bouthaina Chabaane, un consejero de Bashar Al-Assad, a la cadena de televisión Al-Mayadin.

Sin embargo, las conversaciones entre ambas partes, en las que participan diplomáticos rusos, continúan, lo que prueba que existe un interés mutuo en que prosperen. Recientemente el analista rumano Vasilescu ha proporcionado detalles del acuerdo entre Siria, Turquía y Rusia para la entrada del ejército turco en Jarablus, que comprende los siguientes puntos:

1. Ambas partes, Siria y Turquía, han encomendado a oficiales del ejército ruso desempeñar la función de árbitros para controlar la ejecución del operativo militar en el norte de Siria.

2. Se ha impuesto un límite al despliegue de tropas turcas en la región, 8.000 soldados que forman parte de dos brigadas mecanizadas, un regimiento de artillería, un batallón de fuerzas especiales, un escuadrón de F-16 y un equipo de helicópteros, vehículos de asalto anfibio y vehículos de transporte.

3. También se han impuesto límites al territorio sirio por el que el ejército turco se puede desplazar. Se trata de una franja entre las ciudades de Quarah Kubri y Jarablus que tiene 90 kilómetros de ancho para sellar la frontera y 30 kilómetros de profundidad.

4. El gobierno de Turquía se compromete a que los milicianos del “ejército libre de Siria” no actúen en dicha franja sin órdenes expresas de los oficiales del ejército turco.

5. El sistema de misiles rusos S400 no derribará a los aviones turcos que operen más allá de la franja fronteriza de 90 x 30 cuando ataquen a los objetivos del PKK.

6. Turquía debe retirar del frente a Alepo y de la provincia de Latakia a todos los milicianos yihadistas dirigen sus servicios de inteligencia.

Las consecuencias del 11-S para Estados Unidos y el mundo entero

Thierry Meyssan

Hace 15 años, el 11 de septiembre de 2001, hacia las 10 de la mañana, Richard Clarke, entonces coordinador nacional para la seguridad, la protección de la infraestructura y el contraterrorismo, activaba el “Plan de Continuidad del Gobierno” [1]. Según Richard Clarke, se trataba así de responder a la situación excepcional creada por 2 aviones que se habían estrellado contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York, y por un tercer avión que se había estrellado contra el Pentágono.

Pero el “Plan de Continuidad del Gobierno” había sido concebido como respuesta a la destrucción de las instituciones democráticas provocada, por ejemplo, por un ataque nuclear. Nunca estuvo previsto activarlo en una situación en la que el presidente y el vicepresidente de Estados Unidos así como los presidentes de la Cámara de Representantes y el Senado estuviesen vivos y en condiciones de seguir ejerciendo sus funciones.

La activación de ese plan puso las responsabilidades del presidente de los Estados Unidos en manos de una autoridad militar alternativa con base en Mount Weather [2]. Esa autoridad militar sólo devolvió las prerrogativas presidenciales al presidente George W. Bush Jr, al final de aquel día. La identidad de los miembros de esa autoridad y las decisiones que tomaron durante aquellas horas siguen en secreto.

El 11-S fue un golpe de Estado

Dado el hecho que, el 11 de septiembre de 2001, el presidente estadounidense se vio privado de las prerrogativas inherentes a su cargo durante unas 10 horas, en violación de la Constitución de los Estados Unidos, es técnicamente exacto hablar de “golpe de Estado”. Por supuesto, el uso de esa expresión puede resultar chocante, porque estamos hablando de Estados Unidos, porque el hecho se produjo en circunstancias excepcionales, porque la autoridad militar nunca reivindicó el hecho y porque finalmente devolvió el poder al presidente constitucional. A pesar de todo eso, el hecho es que se trató, stricto sensu, ni más ni menos que de un “golpe de Estado”.

En un libro célebre, publicado en 1968, reeditado y convertido en lectura obligada de los neoconservadores durante la campaña electoral del año 2000, el historiador Edward Luttwak explicaba que un golpe de Estado verdaderamente exitoso es aquel cuya existencia nadie percibe, ya que al no percibirlo nadie tratará de oponerse a él [3].

Seis meses después de aquellos hechos, publiqué un libro sobre las consecuencias políticas de aquel día [4]. Los medios de prensa solamente hablaron de los cuatro primeros capítulos, en los que demostraba que la versión oficial no podía ser cierta. Fui muy criticado por no proponer mi propia versión de aquel día, pero no tengo tal versión y hoy en día sigo abrigando al respecto más preguntas que respuestas.

En todo caso, los 15 años transcurridos nos aclaran lo sucedido aquel día.

Estados Unidos se halla al margen de la Constitución

En primer lugar, aunque la aplicación de algunas de sus disposiciones fueron brevemente suspendidas en 2015, Estados Unidos sigue viviendo actualmente bajo los términos de la USA Patriot Act. Adoptado apresuradamente, 45 días después del golpe de Estado, ese texto constituye una respuesta al terrorismo. Dado su volumen, sería más adecuado hablar de un código antiterrorista que de una simple ley. Se trata, en realidad, de un texto preparado por la Federalist Society durante los 2 años anteriores a los hechos del 11 de septiembre. Sólo 4 parlamentarios se opusieron a su adopción.

La USA Patriot Act, o Acta Patriótica, suspende las limitaciones que la Constitución de los Estados Unidos podría imponer a las iniciativas del Estado federal en materia de lucha contra el terrorismo. Esas limitaciones están formuladas en la “Carta de Derechos”, o sea en las 10 primeras enmiendas de la Constitución y su suspensión corresponde al principio del estado de emergencia permanente. El Estado federal puede entonces practicar la tortura fuera de su territorio y espiar masivamente a su población. Al cabo de 15 años de aplicación de tales prácticas ya no es técnicamente posible que Estados Unidos pretenda presentarse como un “Estado de derecho”.

Para aplicar el Acta Patriótica, el Estado federal comenzó por crear un nuevo ministerio: el Departamento de Seguridad de la Patria (United States Department of Homeland Security). El nombre real de este ministerio estadounidense resulta tan chocante que en el mundo entero lo traducen como “Seguridad Interna” o “Seguridad Nacional”, lo cual es falso.

Posteriormente, el Estado federal se dotó de un conjunto de cuerpos de policía política que, según un amplio estudio del Washington Post empleaban en 2010 al menos 850.000 nuevos funcionarios para espiar a 315 millones de habitantes [5].

La gran innovación institucional de ese periodo es la relectura de la separación de poderes. Hasta entonces se consideraba, según la concepción de Montesquieu, que la separación de poderes permitía mantener un equilibrio entre el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial, equilibrio indispensable para el buen funcionamiento y la preservación de la democracia. Estados Unidos podía enorgullecerse de ser el único país del mundo que aplicaba estrictamente el principio de separación de poderes. Actualmente, por el contrario, la separación de poderes significa que el Poder Legislativo y el Poder Judicial ya no tienen posibilidad de control sobre los actos del Ejecutivo. Es incluso en virtud de esta nueva interpretación que el Congreso estadounidense no fue autorizado a debatir las condiciones del golpe de Estado del 11 de septiembre de 2001.

Contrariamente a lo que escribí en 2002, los Estados de Europa Occidental se resistieron a esa evolución. No fue hasta hace un año y medio que Francia cedió y adoptó el principio del Estado de emergencia permanente, a raíz de la masacre perpetrada en las oficinas del semanario satírico Charlie-Hebdo. Esa mutación interna viene acompañada de un cambio radical en materia de política exterior.

Estados Unidos ha saqueado el Oriente Medio Ampliado

En los días posteriores a los hechos del 11 de septiembre de 2001, George W. Bush –quien ya había recuperado sus prerrogativas presidenciales en la noche del 11 de septiembre– declaró a la prensa: “Esta cruzada, esta cruzada contra el terrorismo, llevará tiempo” [6]. Aunque se excusó después por haberse expresado en esos términos, la selección de las palabras que utilizó en su declaración indicaba que el enemigo decía actuar en nombre del islam y que la guerra sería larga.

En efecto, por primera vez en su historia, Estados Unidos está en guerra ininterrumpidamente desde hace 15 años. Ese país definió su Estrategia Contra el Terrorismo [7], estrategia que la Unión Europea no tardó en copiar [8].

Si las sucesivas administraciones estadounidenses han presentado esa guerra como una persecución de Afganistán a Irak, de Irak hacia África, Pakistán y Filipinas y luego hacia Libia y Siria, el general estadounidense Wesley Clark, ex Comandante Supremo de la OTAN, confirmó, por el contrario, la existencia de un plan a largo plazo. El 11 de septiembre de 2001, los autores del golpe de Estado decidieron cambiar todos los gobiernos amigos existentes en el “Medio Oriente ampliado”, o Gran Medio Oriente, y hacer la guerra a los 7 gobiernos que oponían resistencia en esa región. El presidente Bush Jr. tomó nota de esa orden, 4 días después, durante una reunión organizada en Camp David. Hoy es evidente que ese programa se puso en aplicación y que aún está en marcha.

Estos cambios de regímenes amigos mediante revoluciones de colores y las guerras desatadas contra los regímenes que resistían al dictado estadounidense no tenían como objetivo la conquista de esos países en el sentido imperial clásico –en definitiva, Washington ya tenía a esos aliados bajo control– sino saquearlos. En esta región del mundo, sobre todo en el Levante, la explotación de esos países no sólo encontraba la resistencia de las poblaciones sino que existía un obstáculo adicional: la presencia de una extraordinaria cantidad de ruinas de civilizaciones antiguas. O sea, no sería posible saquearla a fondo sin enfrentar la crítica de los defensores de ese patrimonio histórico de la humanidad.

Según el presidente Bush Jr., los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron perpetrados por al Qaeda, lo cual justificaba el ataque contra Afganistán mucho mejor que la ruptura –en julio de 2001– de las negociaciones petroleras con los talibanes. La teoría de Bush fue desarrollada por su secretario de Estado, el general Colin Powell, quien prometió presentar al Consejo de Seguridad de la ONU un informe sobre ese tema. Pero no sólo Estados Unidos nunca encontró tiempo –en 15 años– para redactar ese informe sino que el pasado 4 de junio el ministro ruso de Relaciones Exteriores reveló que su homólogo estadounidense John Kerry le pidió que Rusia no atacara a al Qaeda –aliado de Estados Unidos– en Siria, revelación extremadamente sorprendente que la parte estadounidense nunca desmintió.

Al principio, el Estado federal estadounidense al margen de la Constitución prosiguió adelante con su plan, mintiendo descaradamente al mundo entero. Después de prometer un informe sobre el papel de Afganistán en los hechos del 11 de septiembre, Colin Powell mintió una y otra vez ante el Consejo de Seguridad de la ONU en un largo discurso destinado a vincular el gobierno de Irak con aquellos atentados y a acusarlo de querer prolongar la masacre utilizando armas de destrucción masiva [9].

El Estado federal liquidó en días la mayor parte del ejército iraquí, saqueó los 7 principales museos de Irak y quemó la Biblioteca Nacional [10]. Puso en el poder una Autoridad Provisional de la Coalición, que no era un órgano de la coalición de países participantes en la invasión de Irak sino una empresa privada, al estilo de la siniestra Compañía de Indias y perteneciente fundamentalmente a Kissinger Associates [11]. Durante todo un año esa compañía saqueó todo lo que se podía saquear en Irak. Finalmente entregó el poder a un gobierno títere iraquí, pero antes le hizo firmar un documento comprometiéndose a que nunca exigiría reparaciones de guerra y que no modificaría –durante un siglo– las leyes comerciales draconianas redactadas por la Autoridad Provisional.

En 15 años, Estados Unidos sacrificó más de 10.000 estadounidenses, mientras que la guerra dejaba más de 2 millones de muertos en el “Medio Oriente ampliado” [12]. Para acabar con aquellos que designa como sus enemigos, Estados Unidos ha gastado más 3.500 millardos [13] de dólares [14]. Y hoy anuncia que la masacre y el derroche de fondos van a continuar.

Extrañamente, ese derroche de miles de millardos de dólares no ha debilitado económicamente a Estados Unidos. Se trataba de una inversión que permitió a ese país saquear toda una región geográfica del mundo, apoderándose de sumas muy superiores.

Contrariamente a la retórica del 11 de septiembre, la retórica de la guerra contra el terrorismo es lógica. Se basa en una gran cantidad de mentiras presentadas como hechos comprobados. Por ejemplo, la filiación entre el Emirato Islámico (Daesh) y al-Qaeda se explica recurriendo a la personalidad de Abu Mussab al-Zarkaui, personaje al que el general Colin Powell dedicó buena parte de su discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU. El problema es que el propio Powell reconoció posteriormente haber mentido descaradamente en el aquel discurso y es imposible verificar ni el menor elemento de la biografía de al-Zarkaui según la CIA.

Si se admite que al-Qaeda es la continuación de la Legión Árabe de Osama ben Laden, creada como tropa mercenaria de la OTAN durante las guerras contra Yugoslavia [15] y contra Libia, también hay que admitir que al-Qaeda en Irak, convertido en Emirato Islámico en Irak y posteriormente en Daesh, es la continuación de esa organización yihadista.

Dado el hecho que, a la luz del derecho internacional, el saqueo y la destrucción del patrimonio histórico son ilegales, el Estado federal estadounidense al margen de la Constitución de Estados Unidos comenzó poniendo el trabajo sucio en manos de ejércitos privados, como Blackwater [16]. Pero su responsabilidad seguía siendo demasiado visible [17]. Así que decidió confiar el trabajo sucio a su nuevo brazo armado: los yihadistas. A partir de ese momento, el saqueo del petróleo –que en definitiva se consume en Occidente– es imputable a esos extremistas y la destrucción del patrimonio histórico se atribuye al fanatismo religioso de estos.

Para entender la colaboración entre la OTAN y los yihadistas, tenemos que preguntarnos qué sería hoy de la influencia de Estados Unidos si no existieran estos yihadistas. El mundo sería multipolar y Washington habría cerrado la mayor parte de sus bases militares a través del mundo. Estados Unidos sería una potencia más.

Esta colaboración entre la OTAN y los yihadistas resulta chocante incluso a numerosos altos responsables estadounidenses, como el general Carter Ham, comandante del AfriCom, quien se negó en 2011 a trabajar con al-Qaeda y tuvo que renunciar al mando de la agresión contra Libia. Otro de esos responsables, el general Michael T. Flynn, director de la Defense Intelligence Agency, se negó a otorgar su aval a la creación del Emirato Islámico y fue obligado a dimitir [18]. Más recientemente, la colaboración CIA-yihadistas se convirtió en tema de la campaña electoral por la presidencia de Estados Unidos: de un lado, Hillary Clinton, miembro de The Family, la secta de los jefes de estado mayor [19]; del otro lado, Donald Trump, quien cuenta entre sus consejeros al ya mencionado general Michael T. Flynn y 88 oficiales superiores [20].

Al igual que en tiempos de la guerra fría, cuando Washington controlaba a sus aliados europeos a través del Gladio, o “los ejércitos secretos de la OTAN” [21], hoy en día Estados Unidos controla el Medio Oriente ampliado, el Cáucaso, el valle de Ferghana y hasta la región de Xinjiang a través del “Gladio B” [22].

Quince años más tarde, las consecuencias del golpe de Estado del 11 de septiembre no son obra de los musulmanes, ni del pueblo estadounidense sino de quienes lo perpetraron y de sus aliados. Son ellos quienes convirtieron la tortura en una simple herramienta, generalizaron las ejecuciones extrajudiciales perpetradas ahora en cualquier lugar del mundo, debilitaron la ONU, masacraron más de 2 millones de personas, saquearon y destruyeron Afganistán, Irak, Libia y gran parte de Siria.

Notas:
[1] Against All Enemies, Inside America’s War on Terror, Richard Clarke, Free Press, 2004, Ver el primer capítulo, titulado “Evacuate the White House”.

[2] A Pretext for War, James Bamford, Anchor Books, 2004, ver el capítulo 4, titulado “Site R”.

[3] Coup d’État: A Practical Handbook, Edward Luttwak, Allen Lane, 1968. Junto a Richard Perle, Peter Wilson y Paul Wolfowitz, Edward Luttwak era uno de los “Cuatro mosqueteros” de Dean Acheson.

[4] La grand impostura, Thierry Meyssan, La Esfera, 2002.

[5] Top Secret America: The Rise of the New American Security State, Dana Priest y William M. Arkin, Little, Brown and Company, 2011.

[6] “A Fight vs. Evil, Bush and Cabinet Tell U.S.”, Kenneth R. Bazinet, Daily News, 17 de septiembre de 2001.

[7] National Strategy for Combating Terrorism, The White House, febrero de 2003.

[8] Una Europa segura en un mundo mejor – Estrategia Europea de Seguridad, Javier Solana, Consejo Europeo, 12 de diciembre de 2003.

[9] “Colin Powell Speech at the UN Security Council”, Colin L. Powell, Voltaire Network, 11 February 2003.

[10] “Discours du directeur général de l’Unesco”, Koichiro Matsuura, 6 de junio de 2003, Réseau Voltaire, 6 de junio de 2003.

[11] The Coalition Provisional Authority (CPA): Origin, Characteristics, and Institutional Authorities, Congressional Research Service, L. Elaine Halchin, April 29, 2004.

[12] Body Count, Casualty Figures after 10 Years of the “War on Terror”, Physicians for Social Responsibility (PSR), marzo de 2015.

[13] 1 millardo = 1 000 millones

[14] The Three Trillion Dollar War, Joseph Stiglitz y Linda Bilmes, W. W. Norton, 2008.

[15] Wie der Dschihad nach Europa Kam, Jürgen Elsässer, NP Verlag, 2005. Existe una edición francesa titulada Comment le Djihad est arrivé en Europe [En español, “Cómo llegó la yihad a Europa”], Xenia, 2006.

[16] Blackwater: The Rise of the World’s Most Powerful Mercenary Army, Jeremy Scahill, Avalon Publishing Group/Nation Books, 2007.

[17] The Powers of War and Peace: The Constitution and Foreign Affairs after 9 11, War by Other Means: An Insider’s Account of the War on Terror, John Yoo, University Of Chicago Press, Atlantic Monthly Press, 2006.

[18] DIA Declassified Report on ISIS, August 12, 2012.

[19] The Family: The Secret Fundamentalism at the Heart of American Power, Jeff Sharlet, Harper, 2008.

[20] “Open Letter From Military Leaders Supporting Donald Trump”, Voltaire Network, 9 September 2016.

[21] Nato’s Secret Armies: Operation Gladio and Terrorism in Western Europe, Daniele Ganser, Frank Cass, 2004. Edición francesa, Les Armées Secrètes de l’OTAN: Réseaux Stay Behind, Opération Gladio et Terrorisme en Europe, Éditions Demi-Lune, 2007. El lector hispanohablante puede encontrar ese libro, traducido al español y publicado por capítulos en nuestro sitio web consultando este vínculo.

[22] Classified Woman, The Sibel Edmonds Story: A Memoir, Sibel D. Edmonds, SE 2012.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article193203.html

Podemos: de la ilusión de gobernar a la depresión más absoluta

Podemos, cuyos promotores se propusieron no ser como las otras fuerzas políticas, es decir, los partidos tradicionales, está sufriendo sus mismas dificultades, con la aparición de enfrentamientos internos entre los líderes y la formación de corrientes, como Adelante Podemos, en Madrid, promovida por el “errejonismo”. Pero no es el único problema que tiene que afrontar Pablo Iglesias.

La cuestión que más inquieta al líder del partido es la situación de profundo desánimo que existe ahora entre la militancia. “En un año hemos pasado de la ilusión de gobernar a la depresión más absoluta”, afirma un dirigente nacional de Podemos.

La cúpula del partido atribuye el bajón a los decepcionantes resultados alcanzados en las segundas elecciones, las generales de junio, una caída que, a su vez,  atribuyen a la serie de decisiones que se tomaron desde los comicios del 20-D.

La misma fuente explica: “El periodo que hubo desde las primeras a las segundas elecciones mató a Podemos”. Una de las manifestaciones del bajón anímico es la desmovilización de los círculos y la escasa participación en las consultas internas, dos datos que preocupan mucho a la ejecutiva nacional presidida por Pablo Iglesias.

Ponen como ejemplo lo ocurrido en las primarias celebradas en el País Vasco, donde se batió el récord de baja participación. También han comprobado que muchas de las actividades y actos que promueve Podemos ya no llaman la atención de los votantes ni despiertan interés, al contrario de lo que ocurría al principio.

Un ejemplo claro se ha vivido, por ejemplo, en Sevilla. Según el relato del citado dirigente, “en apenas unos meses invitamos a Vicenç Navarro a dar dos conferencias. La primera, en la universidad, se abarrotó, y hasta hubo que instalar un circuito cerrado de televisión para que pudieran seguirla los asistentes, tal fue la expectación que despertó. La segunda vez, en el Teatro Duque, apenas congregó a 80 personas”.

Fuente: http://www.elconfidencialdigital.com/politica/problema-Pablo-Iglesias-Podemos-desmoralizadas_0_2780721923.html

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