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Día: 13 de septiembre de 2016 (página 1 de 1)

Dirigente kurdo reconoce haber sido adiestrado por Estados Unidos

Hossein Yazdan Panah
El dirigente de la organización kurda iraní PJAK, filial del PKK, Hossein Yazdan Panah, ha reconocido haber sido adiestrado por consejeros militares del Pentágono.

En declaraciones a la agencia Associated Press, Yazdan Panah reconoce que tanto él como sus tropas han recibido instrucción militar, así como manejo de armas y explosivos de las fuerzas especiales de Estados Unidos.

La instrucción se llevó a cabo entre los meses de marzo y setiembre del pasado año en un campamento de Kirkuk, en el norte de Irak.

El dirigente kurdo justifica su colaboración con los imperialistas dentro de un programa de lucha contra el Califato Islámico, aunque el PJAK no actúa ni en Siria ni en Irak, sino en el noreste de Irán.

En sus declaraciones Yazdan Panah también asegura que, en cualquier caso, dicha lucha jamás podrá reemplazar al objetivo principal de su organización, que está dirigida contra el régimen de Irán.

El dirigente kurdo añade que los consejeros del Pentágono estaban al corriente de los objetivos políticos del PJAK, a pesar de lo cual no plantearon ningún obstáculo para entrenar a sus milicianos porque sirven de instrumento en contra de Irán.

Según el periodista Seymour Hersh, Estados Unidos creó el PJAK en 2004 con el apoyo del ejército israelí (*). Tiene sus bases en el Kurdistán irakí, desde donde atraviesan la frontera para ejecutar las acciones que les indican sus instructores del Pentágono. Por este procedimiento en 2005 y 2006 llegaron a matar a 120 militares iraníes al año.

En abril de 2006 el congresista Dennis Kucinich pidió al presidente Bush una clarificación del papel de la Casa Blanca en las operaciones fronterizas del PJAK, lo que dio lugar a una respuesta en la que se negó cualquier intervención del Pentágono en las operaciones del PJAK.

En junio de este año los Guardianes de la Revolución abatieron a 12 milicianos del PJAK en una emboscada cerca de la frontera con Turquía, confiscando grandes cantidades de armas, municiones y explosivos.

Con tal motivo los Guardianes de la Revolución difundieron un comunicado en que afirmaban que vigilan a “todos los movimientos de los afiliados del imperialismo mundial” y a los enemigos de la Revolución, advirtiendo que responderán de manera contundente cualquier acción que socave la seguridad de Irán.

(*) Seymour Hersh, The Next Act, The New Yorker, 19 de noviembre de 2006 (http://www.newyorker.com/fact/content/articles/061127fa_fact).

Gran Bretaña sobornó a los generales franquistas para que España no entrara en la Segunda Guerra Mundial

En su último libro el historiador Ángel Viñas relata los sobornos pagados por Gran Bretaña a los generales fascistas españoles para que la dictadura se mantuviera neutral durante la Segunda Guerra Mundial.

No se conoce la cifra aproximada que cobraron, pero oscila entre 350 y 380 millones de euros actuales, que podrían llegar fácilmente a los mil millones a distribuir entre 20 ó 30 generales y caciques del régimen.

Una de las falsedades difundidas durante décadas por los franquistas es que Franco salvó a España de la Segunda Guerra Mundial y evitó así la muerte de miles de españoles. En realidad, como buen matarife, Franco deseaba entrar en la guerra, pero Hitler no aceptó sus exigencias para apoderarse de las colonias francesas del norte de África.

Otra de las falsedades con la que se llenan la boca los fascistas siempre que pueden es el “nacionalismo”. Lo cierto es que, como buenos mercenarios, los fascistas se venden al mejor postor. A los generales de Franco no les importó cobrar un buen dinero de Gran Bretaña, a pesar de Gibraltar y de toda la demagogia antibritánica.

El libro de Ángel Viñas, que se titula “Sobornos. De cómo Churchill y March compraron a los generales de Franco”, se apoya en los documentos británicos de los Archivos Nacionales de Kew desclasificados en 2013.

Los ingleses buscaban construir un escudo protector con diversas capas para evitar que Franco apoyara militarmente al Eje. Las capas más conocidas fueron las políticas y diplomáticas. Luego la regulación de las importaciones, la llamada guerra económica que incluyó la célebre adquisición de wolframio. También fue importante la planificación militar que incluía quitar Canarias a España si entraban en la guerra. Y por último están las operaciones clandestinas de espionaje e inteligencia, de las que se conoce poco.

La inteligencia británica tenía varios puntos de apoyo. El primero era la recopilación de información por espías españoles a sueldo del MI6 inglés. El segundo correspondía a la actividad del SOE, un invento de Churchill para realizar operaciones de guerra subversiva y sabotaje por toda la Europa ocupada por los nazis. Luego estaba lo que los ingleses llamaban el PWE.

En España el SOE y el MI6 se subordinaron a la capa última, los sobornos, la pieza
fundamental y más oscura. Para que tuvieran éxito, los sobornos tenían que aplicarse bajo ciertas condiciones ambientales. Había que garantizar la seguridad de una dictadura neutral. Para ello utilizaron al mercenario y banquero Juan March.

Cuatro días después de llegar a Madrid el 1 de junio de 1940, el embajador Hoare escribió a Churchill solicitándole medio millón de libras para sobornar a los jerarcas fascistas. Churchill no sólo aceptó sino que ampara la operación desde el principio hasta el fin.

En aquel momento Gibraltar era vital para los ingleses y aún no era inexpugnable. Franco podía haberla tomado con ayuda alemana. Lo que los ingleses buscan en un primer momento con la Operación Sobornos es ganar tiempo, en concreto seis meses para hacer Gibraltar inexpugnable. Y lo consiguieron.

No sabemos los nombre de todos los generales corruptos sobornados por March sino sólo algunos nombres: Nicolás Franco, el hermano del dictador, que era un corrupto total, Kindelán, Orgaz, Aranda. Se les prometió que cobrarían si lograban que España se mantuviera al margen de la guerra, lo que obtuvieron después, en 1944 porque la operación, que en principio iba a durar seis meses, se fue prolongando.

En aquella segunda etapa, los británicos ya no buscaban que España se mantuviera neutral sino que, si los alemanes invadían España, el régimen ofreciera resistencia. Y ahí interviene Nicolás Franco.

Los vendidos recibieron los sobornos de dos formas. March les daba pequeñas sumas en efectivo pero el grueso del dinero se depositó de una manera muy patriótica, a la manera actual, es decir, en cuentas en el extranjero, en Nueva York y en Ginebra.

En aquella época tener cuentas abiertas en el extranjero era ilegal, mucho más ilegal que hoy. Mediante la Operación Navíos el banquero March blanqueó el dinero comprando barcos por medios estrictamente legales y autorizados por el consejo de ministros -al que March por supuesto engañó- y se autorizaron una serie de importaciones fuera de cupo financiadas por el SOE que permitían a March importar mercancías para vender legalmente en el mercado intervenido con la condición de que una parte de esas mercancías March las vendiera en el mercado negro. March se convirtió así en un estraperlista autorizado por el gobierno.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/cultura/2016-09-13/vinas-churchill-franco-sobornos-guerra-mundial_1258665/

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