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Día: 18 de agosto de 2016 (página 1 de 1)

Reino Unido debe hacer ‘preguntas difíciles a amigos cercanos’

Rori Donaghy
Un informe parlamentario británico publicado a mediados de julio concluye que existen “pruebas históricas” que demuestran que el grupo Califato Islámico ha recibido fondos procedentes de los Estados árabes del Golfo. El ministerio de Defensa ha presentado esas pruebas al Comité Especial de Asuntos Exteriores declarando lo siguiente: “Existen pruebas históricas de entregas de dinero al Califato Islámico procedente de los Estados del Golfo. Además, se rumorea que se hacen al Califato Islámico entregas familiares mediante sistemas alternativos de transferencias de fondos no reglamentados”.

Entre estos sistemas alternativos figuran métodos de transferencia de dinero a escala mundial que solo contienen unas informaciones muy escasas sobre las personas implicadas en la transacción; por ejemplo, la divisa manejada a través de internet, el bitcoin.

El Ministerio de Defensa británico menciona como prueba un incidente sucedido en septiembre de 2004, cuando un responsable del Califato Islámico fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos tras haber recibido una entrega de dos millones de dólares “procedentes del Golfo”. Igualmente, ese Ministerio ha declarado que las donaciones privadas al Califato Islámico son “mínimas” en relación a sus otras fuentes de ingresos, entre las cuales se encuentran el petróleo y los impuestos.

En una evaluación de las finanzas del Califato Islámico, el comité ha estimado que Gran Bretaña debiera estar en disposición de “hacer preguntas difíciles a amigos cercanos”, cuando se trata de discutir la manera en que esas entregas llegan al grupo militante con base en Siria e Irak.

El informe concluye que el Califato Islámico ha estado sometido a una fuerte presión financiera tras una campaña internacional continuada que ha obligado al grupo a emplear el “gangsterismo y el chantaje de protección” para obtener dinero.

El informe considera que la caída de los precios del petróleo y los ataques aéreos en Siria e Irak han reducido la capacidad operativa del grupo. Sin embargo, la parte más controvertida es sin ninguna duda la sección relativa a las donaciones al Califato Islámico.

Mientras que el gobierno ha indicado al comité que no había ninguna prueba de ningún país hubiera dado fondos al Califato Islámico como parte de una “política”, se han despertado preocupaciones respecto a cómo han reaccionado los Estados del Golfo al impulso inicial del grupo, antes y durante la toma de la ciudad irakí de Mosul en junio de 2014. Según el Ministerio de Defensa, Turquía, Arabia saudí, Kuwait y Qatar han jugado un “papel importante” en la coalición contra el Califato Islámico, pero los responsables de Asuntos Exteriores han precisado que “algunos gobiernos de la región no han podido impedir que transferencias de sus ciudadanos hayan llegado al Califato Islámico”.

El ministro encargado del Medio Oriente, Tobias Ellwood, ha indicado al comité que, tras “atraerse inicialmente la atención internacional”, el grupo “puede haber sido contemplado como un defensor de los musulmanes sunitas en las guerras de Irak y Siria”.

El antiguo primer ministro irakí Nuri Al-Maliki, que ejerció entre 2006 y 2014, fue acusado en numerosas ocasiones de favorecer a su confesión chiíta y oprimir a los musulmanes sunitas irakíes. En Siria, donde tiene lugar una guerra civil brutal desde el año 2011, el presidente Bashar Al-Assad ha sido acusado de tomar como blanco a los musulmanes sunitas que desean su derrocamiento.

Ellwood ha declarado que el período durante el que el Califato Islámico era considerado como un defensor de los sunitas se remontaba a “antes de 2014”. Dan Chugg, jefe del grupo de trabajo de Asuntos Exteriores dedicado al Califato Islámico, ha declarado al comité que “hace unos dos años”, el Califato Islámico “tal vez consiguió atraer donaciones de sunitas favorables, los Estados más ricos de la región, las monarquías sunitas del Golfo, produciendo una especial inquietud”.

“Esto ha constituido un problema en los primeros momentos de la organización Califato Islámico, ya proviniera el dinero de los países del Golfo o de otros lugares”, declara Chugg. El comité ha solicitado la opinión de Ellwood sobre los informes que especulan que las transferencias podrían haber sido enviadas al Califato Islámico por individuos cercanos a las familias reales del Golfo. La respuesta de Ellwood es que “tenemos que reconocer que es muy opaco. Que alguien cercano a los miembros principales de una familia real sea un rico donante y decida financiar es algo muy probable”. Sobre la misma cuestión de una implicación de las familias reales, de forma directa o indirecta, en la financiación del Califato Islámico, Chugg ha declarado al comité: “Con algunos de estos países es difícil saber exactamente lo que financia el gobierno y lo que no, cuando se trata de familias reales, ricos príncipes y cosas similares. Nuestra estrategia es no intentar determinar de quién es el problema, sino poner fin a la financiación del Califato Islámico. Eso es lo importante. Ver sobre qué debemos concentrar nuestros esfuerzos”.

Los Estados del Golfo y Turquía han negado siempre las acusaciones de financiación del Califato Islámico, y han defendido sus acciones destacando su papel en la coalición internacional que intenta vencer al grupo.

Sin embargo Chugg ha explicado que aunque él “no esté al tanto de pruebas tangibles que demuestren que estos países financiaban al Califato Islámico” hace dos años, “existían numerosas especulaciones indicando que estos países no desempeñaban un papel nada útil” en la ofensiva contra el grupo.

El informe pone a las claras que los Estados de la zona han puesto en marcha, posteriormente, infraestructuras jurídicas e institucionales para poner fin a la capacidad del Califato Islámico de recoger fondos; pero añade que algunos Estados han sido “lentos” a la hora de establecer estas medidas. Por ejemplo, Arabia saudí declaró ilegal la financiación del Califato Islámico por parte de sus ciudadanos en marzo de 2015, mientras que Gran Bretaña había clasificado el grupo como “terrorista” en junio de 2014. El informe termina su sección sobre las transferencias al Califato Islámico apelando a que Gran Bretaña trabaje con sus aliados regionales “para vigilar que tengan la capacidad y la voluntad de hacer respetar rigurosamente las leyes locales, para impedir la financiación del Califato Islámico, de manera que el grupo no pueda beneficiarse en el futuro de donaciones”.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/fr/reportages/l-ei-re-u-un-financement-secret-des-tats-du-golfe-selon-un-rapport-du-parlement

Turquía vacía las cárceles de presos para meter a los golpistas

Turquía va a liberar a 38.000 presos condenados por hechos que se hayan producido antes de 1 de julio, es decir, antes del fallido golpe de Estado, acaba de anunciar el ministro de Justicia, Bekir Bozdag.

Después de las detenciones masivas practicadas tras el golpe, las cárceles están hacinadas y no hay sitio para más.

Según Amnistía Internacional, desde el intento de golpe han sido detenidas más de 10.000 personas, entre ellos 2.101 jueces y fiscales. Se han dictado 42 órdenes de detención contra periodistas (a 25 de julio) y había seis periodistas detenidos (a 26 de julio).

El 23 de julio se amplió el plazo máximo de la detención preventiva sin cargos de cuatro a 30 días, en virtud del primer decreto promulgado bajo el estado de excepción.

Las conversaciones entre los acusados y sus abogados pueden ser grabadas por la Fiscalía.

Además, al menos 270 personas murieron durante la intentona y más de 2.000 resultaron heridas.

Más de 45.000 personas han sido suspendidas de empleo o despedidas, entre ellas policías, jueces y fiscales.

Otro de los principales objetivos de la purga es el sistema educativo: 21.000 profesores de escuelas privadas han perdido su licencia educativa y más de 10.000 funcionarios del Ministerio de Educación han sido apartados; cerca de 1.500 decanos han sido forzados a dimitir; 1.000 escuelas educativas privadas y 15 universidades han sido cerradas

En los días siguientes al intento de golpe el gobierno bloqueó 20 sitios web de noticias.

Se han revocado las autorizaciones de más de 100 medios de comunicación y cancelado las credenciales de prensa a decenas de periodistas.

El periodo inicial del estado de excepción impuesto el 20 de julio es de 3 meses. La situación confiere al consejo de ministros la facultad de gobernar por decreto para eludir el control parlamentario.

Estados Unidos construyó una base militar secreta bajo el hielo de Groenlandia

En 1959 el cuerpo de ingenieros de Estados Unidos construyó una base militar subterránea en Groenlandia. La obra se encubrió con el pretexto de investigar la viabilidad de trabajar bajo hielo. En realidad, Estados Unidos estuvo trabajando de 1960 a 1966 en el Proyecto Iceworm para construir una red de misiles nucleares móviles bajo hielo, que le permitiera atacar a la URSS.

La base que Estados Unidos construyó bajo hielo se conoce hoy en día como Camp Century. Tiene 8 metros de profundidad y recorre 1,6 kilómetros. En ella vivieron cerca de 200 soldados. En ella Estados Unidos almacenó toda clase de elementos biológicos, químicos y radioactivos. Al interrumpir el proyecto, dejaron abandonados los residuos tóxicos.

En la Guerra Fría, Groenlandia se convirtió en un punto estratégico para Estados Unidos, pues era el camino más corto para que los bombarderos y los misiles alcanzaran la URSS.

El Proyecto Iceworm pretendía almacenar 600 misiles balísticos intercontinentales, que eran transportados por un sistema de rieles y túneles bajo la capa de hielo.

Para ocultarlo, el Pentágono engañó a todo el mundo hablando del proyecto Camp Century, que planeaba la construcción de una supuesta ciudad bajo el hielo en la que científicos, ingenieros y militares trabajarían juntos. Ni siquiera al gobierno de Dinamarca, bajo cuya soberanía está Groenlandia, le informaron de los verdaderos planes del Pentágono.

Excavaron 21 túneles de tres kilómetros de largo bajo la capa de hielo. Allí se construyeron laboratorios, una biblioteca, una iglesia, un café, salas de descanso, lavanderías y cuarteles. Gracias al reactor nuclear móvil Alco PM-2A, el primero en su tipo, el campamento contaba con energía, sistemas de filtrado de agua y calefacción para las 200 personas que allí vivían.

El Pentágono convirtió a Camp Century en parte de su propaganda acerca de la superioridad tecnológica de Estados Unidos. Pero fue un fracaso rotundo, tanto científico como militar, sobre todo teniendo en cuenta los millones de dólares invertidos. Los soldados debían retirar más de 120 toneladas de nieve y hielo para evitar que las paredes y el techo de la construcción se vinieran abajo.

En 1962 la estación de energía atómica se vio amenazada por la caída del techo y en 1964 por la deformación de los túneles, por lo que ese año fue desmontada. La estación trabajó un año más con generadores diésel, pero en 1965 fue totalmente evacuada.

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