![]() |
| Serguei Shoigu, ministro ruso de Defensa |
La OTAN estaba dispuesta a arrasar Siria por completo, aseguró Shoigu, lo que Putin pudo impedir intercediendo con el gobierno de Damasco para que destruyera su arsenal químico.
El ministro dijo que tras un bombardeo de esas dimensiones reconstruir la estructura del Estado hubiera sido extraordinariamente difícil.
Por lo demás, Shoigu se mostró confiado en que Rusia y Estados Unidos encontrarán un acuerdo para iniciar la lucha conjunta contra el Califato Islámico en Alepo.
También expresó su esperanza de que un acuerdo así pudiera contribuir a restablecer la paz en la región, devastada por los combates, y que la gente pueda regresar a sus hogares.
El 14 de septiembre de 2013 Rusia y Estados Unidos firmaron un acuerdo para que el gobierno de Damasco destruyera todo su arsenal de armas químicas.
Dicho acuerdo se logró pocas semanas después de un ataque químico el 21 de agosto, en el que 1.400 personas murieron intoxicadas. Los medios que ejercen como portavoces del imperialismo imputaron el ataque al gobierno de Bashar Al-Assad.
Posteriormente se comprobó que dicho ataque fue obra de los “rebeldes moderados” apoyados por Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Turquía y los países del Golfo, que fueron quienes les suministraron dichas armas y les instruyeron en su manejo.
El príncipe Bandar bin Sultan que envió las armas, quería usar los ataques con gas como pretexto para provocar una intervención imperialista contra Siria. Los expertos señalaron más tarde que el gas sarin usado en el ataque no era del tipo que tenía el ejército regular en sus arsenales.
El setiembre del año pasado, la BBC informó de que en la guerra de Siria se había utilizado armamento químico, normalmente gas cloro, en 60 ocasiones, aunque imputaba la responsabilidad del crimen al Califato Islámico.
Recientemente, esos mismos “moderados” volvieron a utilizar armas químicas en la batalla de Alepo. Sin embargo, Estados Unidos nunca les ha bombardeado con misiles crucero. En Washington siempre tienen dos varas de medir.
