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Día: 3 de julio de 2016 (página 1 de 1)

Arabia saudí se prepara para la guerra contra Irán

La guerra de las pistolas de oro
En una carta dirigida al príncipe Salman, un consejero militar saudí, el general saudí Fares Ben Sayf Al-Harbi, alude a una “futura” guerra contra Irán. Según ha informado el diario Daily Beast (*), en ella se vierten varias recomendaciones que muestran la escalada bélica que envuelve a Oriente Medio.

Desde que llegó a la cabeza del Ministerio de Defensa, Salman ha dado pruebas evidentes de su animadversión enfermiza hacia “los persas y los chiítas” y toda su obsesión es reducir la influencia de Irán en la región, para lo cual no ha vacilado en atacar a Yemen, a pesar de la oposición de una parte de la familia real saudí. Hasta ahora su empeño se ha saldado con una importante derrota estratégica frente a los insurgentes.

En su encuentro en Washington con Obama, el autócrata saudí habló de una supuesta “política desestabilizadora de Irán en la región” y Daily Beast ha comentado el compromiso saudí para “reducir las tensiones” en Oriente Medio en el sentido de que pretenden concentrar sus energías contra Irán, como causante de las mismas. Para ello, los jeques de Riad pretenden estrechar sus vínculos con Estados Unidos, ahora muy deteriorados.

Según Daily Beast, tras pactar con Irán, Washington ya no considera que Teherán sea un enemigo tan importante como creen los saudíes, lo que resulta frustrante para éstos, que ahora sólo pueden contar con su propia capacidad militar, económica y diplomática.

En su carta al príncipe, al general habla abiertamente de “una gran batalla contra los persas y los chiítas”, a cuyos soldados reconoce una gran inteligencia. Para derrotarlos, dice, debemos ser más inteligentes y más fuertes que ellos, así como asegurarse de que no irán solos a la guerra.

Una de las amenazas más importantes para los saudíes son las infraestructuras petrolíferas del Golfo. La marina de guerra, los misiles y el Cuerpo de Guardias de la Revolución podrían atacar las refinerías y los pozos de petróleo.

El general Ben Sayf considera que Riad dispone de medios propios suficientes para defenderse de Irán, aunque aconseja incrementar las inversiones en la marina de guerra, la aviación y la defensa antiaérea. En la actualidad los príncipes saudíes quieren comprar submarinos alemanes y optimizar sus misiles Patriot.

Sin embargo, en lugar de comprar costosos buques de guerra estadounidenses, lo que necesitan son destructores y otros pequeños navíos, más rápidos, para contrarrestar la masa enorme de submarinos iraníes. También necesitan helicópteros Apache para desplegarlos cerca de Zahran porque, según la inteligencia militar estadounidense, combinados con los misiles Hellfire, son los idóneos para contrarrestar la potencia de fuego iraní.

El general propone al príncipe “atacar a Irán” porque “la defensa no basta”. La autocracia se debe dotar de capacidad de ataque los pozos de gas y petróleo iraníes. Para ello tienen que hacer lo mismo que los “persas”, dice el general: instalar misiles antinavío en las costas, así como misiles balísticos para mostrarse amenazantes contra Irán.

En su carta, Ben Sayf cuenta con que China y Rusia suministren esos misiles antinavío y balísticos. También propone copiar el ejemplo de los Emiratos Árabes Unidos y poner en pie una fuerza terrestre y otra de intervención marítima ya que Arabia carece de de efectivos humanos y de fuerzas flexibles capaces de adaptarse a las nuevas técnicas, para lo cual propone reclutar “buenos mercenarios” que podrían ser adiestrados por la CIA, según Daily Beast. Para ello, continua el diario, Arabia saudí podría contar, entre otros, con los yihadistas del Califato Islámico y el Frente Al-Nosra que combaten en Siria. Seguirían desempeñando su actual función de “carne de cañon” y enviados a la primera línea de fuego.

Después el consejero saudí repasa la lista de los posibles aliados de Riad en una guerra contra Irán, mencionando a Egipto y Turquía para acabar mencionando a Israel (“nuestro mejor aliado”), que también está interesado en atacar a Irán y ya está apoyando a los independentistas de Baluchistán contra el gobierno de Teherán. Sin embargo, habría que procurar que la alianza entre Arabia saudí e Israel no salga a la luz.

Una guerra contra Irán podría reproducir el error de Sadah Hussein en la década de los ochenta, que se prolongó sin que apareciera un vencedor claro. Para que el ataque a Irán sea rápido, es necesario el apoyo de Estados Unidos, para lo cual la autocracia suspira por la victoria electoral de Hillary Clinton. “Ella se posicionará a nuestro favor”.

(*) http://www.thedailybeast.com/articles/2016/06/23/the-millennial-running-saudi-arabia.html

La CEOE está salivando con el actual gobierno argentino

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Mauricio Macri y Mariano Rajoy
Juan Rosell, presidente de la patronal española, ha afirmado que una de las consecuencias del Brexit podría ser un incremento de las inversiones de la ex metrópoli dada las facilidades en materia de competitividad a las que se ha comprometido el gobierno argentino de Mauricio Macri: flexibilización laboral, reducción de aranceles y facilidades administrativas.
“El Brexit va a tener consecuencias negativas para España y Europa y se espera que redunde en una posible reducción del PBI europeo”, porque “uno de los problemas de la Europa actual es su legislación que normalmente va en contra de buena parte de la competitividad”, pero en este escenario “las empresas españolas apuestan por el mercado argentino y hay que destacar la vocación de permanencia de nuestras inversiones en la Argentina y en la región”, afirmó Rosell en una reciente entrevista a la agencia oficial de noticias TELAM.
“Desde CEOE mantenemos un intenso programa de visitas y encuentros empresariales que estamos desarrollando tanto en Buenos Aires como en España. Y concretamente, el próximo martes celebramos (en Madrid) en la sede de la Confederación Empresarial un encuentro con el secretario de Estado de Comercio argentino, Miguel Braun”.
“Además, recientemente se mantuvieron reuniones en CEOE con el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay y con Jorge Macri, alcalde del municipio de Vicente López en Buenos Aires”, recordó Rosell reflejando el cuadro de sus relaciones institucionales con la economía y la política argentina.
Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de Economía del IE Business School, una de las escuelas de negocios más importantes de Europa y director del informe `Panorama de Inversión Española en Iberoamérica´, entiende que “Argentina, ahora mismo, se puede convertir en un sitio completamente atractivo para las inversión extranjera y, en la medida en que se vaya estabilizando, no creo que el Brexit, un problema que puede afectar a la economía británica y en parte a la europea, vaya a condicionar esa situación”.
El funcionario aprovechó para afirmar que las políticas proteccionistas del ejecutivo de Cristina Fernández de Kirchner no eran de su agrado, y celebra las «correciones» realizadas por Macri. “Si (en Argentina) hay seguridad jurídica, que es lo que no había antes, y hay un marco económico estable, las empresas españolas van a seguir invirtiendo allí con Brexit o sin Brexit”, sostuvo Martínez Lázaro.
“De lo que sí estoy seguro es que todas las inversiones españolas que iban a ir a Reino Unido están paralizadas, y esto abre oportunidades a otros mercados y, en este contexto, Argentina está dando los pasos adecuados para recuperar la confianza, con una política macroeconómica muy seria y con una clara voluntad del gobierno de Macri de captar inversiones”, definió Martínez Lázaro en forma categórica.
Nuria Vilanova, presidenta del Capítulo Ibérico del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL Ibérico), organización constituída por un grupo de alrededor de 70 de los más potentes empresarios privados de España, Portugal y Andorra, con intereses en América Latina y el Caribe, cree que el Brexit “no tendrá impacto sobre las inversiones ibéricas que están programadas en Argentina. O, al menos no de manera directa ni prolongada”, dijo a Télam.
“Hasta que estalló la crisis, España era el principal inversor extranjero en Argentina y, aunque ahora es el segundo después de EE.UU., con la política aperturista y el nuevo modelo macroeconómico impulsado por la administración del presidente Macri, todo hace prever que se producirá un aumento del interés y de la presencia empresarial ibérica en el país”.
La exposición de las empresas españolas en Reino Unido ronda los 37.000 millones de euros, y muchas de éstas, están internacionalizadas y tienen una fuerte presencia en la Argentina.

El medio es el mensaje también en las elecciones

El ministro Margallo con Manolo el del Bombo
Juan Manuel Olarieta

Si la lucha de clases es el motor de la historia es porque cada uno de los acontecimientos sociales y políticos que se suceden forman parte de esa lucha, lo que no sólo significa que hay dos partes sino, además, un choque entre ellas.

Una explicación -teórica o retórica- sobre cada uno de los acontecimientos de esa lucha de clases, refleja la misma lucha de clases, muestra un punto de vista sobre ella y también un posicionamiento, esto es, una toma de partido. Cuando alguien dice que no toma partido, que es neutral, que sólo se atiene a los datos y que su explicación es “científica” es porque ha tomado partido por la clase dominante, que actualmente es la burguesía.

Las últimas elecciones son un buen ejemplo de que las explicaciones que se están ofreciendo sobre ellas expresan los intereses políticos ligados a la dominación de clase de la burguesía, empezando por lo más elemental, a saber, que lo que a la burguesía le interesa, a pesar de la retórica, no son las propias elecciones, el hecho de que las personas puedan ejercer (o no) su derecho de voto y expresarse de esa manera, sino los resultados electorales, que es algo distinto.

Dado que ese punto de vista es burgués, también es dominante y se transmite a los medios “alternativos”, “progres”, de “izquierdas” y demás. A ellos también lo que les preocupa no son las elecciones sino los resultados electorales. En este caso se muestran sorprendidos por los resultados electorales, pero no por la campaña electoral.

A lo máximo, las candidaturas “del cambio” suelen decir, al más puro estilo burgués, que no han sabido “comunicar” bien su proyecto o su programa, aunque nunca se sabe a qué se refieren con eso porque aquí quien realmente “comunica” son los medios de comunicación, cuya naturaleza política, económica e ideológica no creo necesario explicar ahora.

Ese tipo de lenguaje alambicado y académico quiere poner de manifiesto, de muy mala manera, dos cosas: que quienes se presentan a las elecciones aspiran a utilizar los mismos medios y que eso se debe a la falta de medios propios. Aquí habría que añadir ahora aquello que dijo el canadiense Marshall McLuhan en los sesenta (“el medio es el mensaje”) que se hizo tan famoso, o dicho de otra manera: los medios no son neutrales, lo cual es una obviedad. Si en unas elecciones alguien quiere exponer un mensaje distinto, debe utilizar otros medios también distintos.

Ni siquiera debería hablar de “medios” en plural porque hoy en las elecciones no hay otro medio que la televisión; sabemos que ha habido elecciones porque lo hemos visto por la tele; fuera de ella no ha habido eso que llaman “actos electorales”. Personalmente, por la calle no he encontrado carteles, convocatorias o actos de ninguna candidatura. Absolutamente ninguno.

La conclusión es que no ha habido tales elecciones, ni tales actos electorales, de manera que ese tipo de debates que se entablan en algunos grupos seudorrevolucionarios sobre si votar o no, sobre si presentar candidatura o no, o sobre si apoyar a unos o a otros, son ridículos.

Si se pone como metáfora la polémica futbolística entre los “resultadistas” y los partidarios del “jogo bonito”, la conclusión no deja lugar a dudas: las organizaciones realmente antifascistas y revolucionarias son partidarias del “jogo bonito”, defienden el principio realmente deportivo y deportista de que lo importante es participar.

… o no participar, que es otra forma de participar a la que se podría aplicar todo lo que acabo de enunciar porque, en efecto, no basta con no votar sino que, si así lo decide, una organización realmente revolucionaria tiene que desplegar una campaña activa en torno al boicot.

Como en cualquier otro aspecto de la lucha, en unas elecciones las organizaciones revolucionarias no sólo tienen que adoptar una postura partidista sino militante y organizada. Lo mismo si se presentan que si llaman al boicot, tienen que hacer, en la medida de sus fuerzas, campaña electoral que, como cualquier otra campaña, se expresa en la forma combativa que es típica: reuniones, carteles, pintadas, folletos, etc.

Las candidaturas que se han llamado del “cambio” no es que hayan engañado a sus votantes sólo por el programa, por sus principios o por sus objetivos, sino que su campaña ha sido idéntica a las del no-cambio. Creen que así “llegan a más gente”, una expresión típica del reformismo hispánico desde los tiempos de la transición.

Una organización que quiera cambiar algo -de verdad- no sólo debe “llegar a más gente” sino “llegar” por otros medios distintos que, además, son más poderosos que la televisión y que las redes sociales porque la burguesía no los puede utilizar: es el contacto directo con las masas, el boca a boca, las reuniones, los debates y la movilización de sus fuerzas, en definitiva.

Habría que empezar a criticar el uso de un lenguaje tan repugnante como el de los reformistas: una organización revolucionaria no “llega” a las masas sino que forma parte integrante de ellas.

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