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Día: 11 de abril de 2016 (página 1 de 1)

Anguita

Bianchi

No se prodiga mucho, la verdad sea dicha, Julio Anguita en las tertulias televisivas y, cuando lo hace, es porque le llaman en calidad de oráculo nimbado con aura de quien quiere ser califa en lugar del califa, como le pasaba al visir Iznogud en la Bagdad esplendorosa de los mil cuentos.

Despotrica el exalcalde de Córdoba y exdirigente de Izquierda Unida del sistema actual -le cuesta decir “capitalista”-, la corrupción y la molicie, lo que está muy bien sobre todo, qué menos, si lo dice un reclamado comunista, como quien se reclama rey del mambo, o como James Cagney “en la cima del mundo, mamá” en “Al rojo vivo” (la película, ojo, no el programa de televisión filopodemita de La Sexta) un segundo antes de volar en la explosión de un depósito de gas.

Afirma, hoy mismo, día 11, cuando escribimos esta nota, que ya no ve los telediarios, lo que es loable higiénicamente hablando, pero, eso sí, aprovecha para arremeter contra algo que ya se nos antoja, a nuestro juicio, obsesión (se lo he oído ya varias veces), esto es, meterse -casi acusar- con la gente -con “las masas”, diríamos los comunistas que queremos seguir siéndolo- por seguir votando a “los ladrones”. Se refería a los chorizos de guante blanco que han salido en los llamados “Papeles de Panamá”, concretamente banqueros y politicastros (la palabra “político” la reservamos a gente honrada, o sea, a los proscritos), el último Mario Conde. Al menos no entra al trapo de este penúltimo timo del imperialismo que da carnaza a la plebe con el famoseo de Messi, Almodóvar, Arias, etc., para que estén entretenidos en las barras de las tascas y sublimen sus penas apuntando a este chocolate del loro.

No hace aspaviento Anguita con estas gentecillas menores, pero tampoco apunta a los grandes traficantes de toda clase de negocios fraudulentos que lavan dinero negro o evaden impuestos en paraísos fiscales. O el intento de los Estados Unidos por centralizar las “off-shores” o cuentas opacas en su propio territorio, como ya hicieron con los cártels colombianos de la droga, aparte de apuntar directamente contra Putin, que esta es otra y no menor. De esto no dice ni pamplona el bueno de Anguita -contra cuya persona nada tenemos en contra, sólo faltaría, y sólo juzgamos lo que dice y lo que hace, nada más, como asumimos que se haga lo mismo con nosotros-, y ello, por lo que se ve, porque sólo le importa, y le molesta sobremanera, el comportamiento de “la gente” votando a los “ladrones” (sic), ya se dijo. Sólo le falta añadir, pero el hombre se contiene a duras penas, que hay que ser idiota para hacer eso, o ser más tonto que un obrero de derechas. Repetimos que le hemos visto ya más de una, dos y tres veces con este latiguillo. De ahí a agarrar por la solapa al trabajador y llamarle tonto de baba, poca distancia.

En un menchevique como Anguita -Llamazares ni eso-, que entiende esta “democracia” como punto de llegada, manifiestamente mejorable, sí, y esas cosas, donde el “poder” -y las correlaciones de fuerzas, que se decía en fraseología marxista- se decide en clave electoral y las grandes decisiones en el Parlamento, le subleva, no decir que todo es un tinglado de una antigua farsa benaventiana (de Jacinto Benavente, dramaturgo primisecular), sino el comportamiento ¿estúpido? de la gente, de las masas, de la grey, del rebaño, de la purria, que demuestra serlo por votar a “ladrones” y no, deducimos, a sensu contrario, a ellos, a Alberto Garzón (al “Koletas” le tiene paquete, ya somos dos), pero no seamos demagogos. Un comunista que se precie de serlo lo primero que hace es analizar situaciones concretas, y lo último echar la culpa a las masas -en lugar de apoyarse en ellas siempre, repito siempre- porque no encaminan sus pasos en la dirección que uno cree la correcta. Una “corrección” que difícilmente puede darse en clave electoral sin denunciar esta farsa de “democracia”, eso para empezar, que hasta el 11-M decía “le llaman democracia y no lo es”, para que no nos llamen “maximalistas”, como le llamaba a Lenin la prensa burguesa europea cuando todavía no le conocía ni dios hasta que la lió, no él sólo, claro, porque sin “masas” no hay nada que hacer, algo que Lenin tenía clarísimo. Pero hete aquí que Anguita se ve defraudado por gente que vota lo que no debe, a “ladrones”, que no espabila, con lo que uno se esfuerza en inyectarles conciencia política y llevarlas por la senda correcta en, eso sí, esta “democracia” a la que amamos tanto y por eso la criticamos, como el poeta noventayochista decía que “nos duele España porque la amamos”.

El día que el vulgo vote como es debido, volverán las oscuras golondrinas y España será feliz, pero mira que la gente es burra, oye…

Buenos días.

Ataque de Sendero Luminoso contra una columna militar

El sábado siete personas murieron tras un ataque realizado por el movimiento guerrillero peruano Sendero Luminoso a una columna militar que se dirigía a custodiar los locales de votación en el centro del Perú.

“Hubo un atentado donde han fallecido siete personas, y cinco personas están heridas”, informó el domingo a la prensa el fiscal general del Estado, Pablo Sánchez. Según la Fiscalía, en su mayoría los fallecidos son militares.

El ataque se produjo en la región Junín (centro), donde tropas del Ejercito, a bordo de seis vehículos, se dirigían a custodiar locales en los que se celebran las votaciones, en el distrito de Santo Domingo de Acobamba.

En conferencia de prensa el presidente Ollanta Humala calificó el atentado como un “acto demencial” y aseguró que Sendero Luminoso aprovecha momentos políticos importantes, como las elecciones, para golpear.

Un segundo ataque de Sendero Luminoso se produjo también el sábado en la región de Ayacucho (sureste), que dejó a dos militares heridos. La última acción de la guerrilla con consecuencias fatales se había registrado en agosto del año pasado, con un soldado muerto en Junín.

Unos 23 millones de peruanos votaron el domingo para elegir un nuevo presidente, 130 congresistas y representantes al Parlamento Andino.

Ambos ataques fueron cometidos en el valle de los ríos Apurimac, Ene y Mantaro, una franja de selva entre montañas que une las regiones de Junín, Ayacucho, Apurimac y Cuzco, refugio actual de la guerrilla, donde las autoridades peruanas reconocen que los enfrentamientos son constantes.

Entre 1980 y 2000, el momento de mayor auge guerrillero de Sendero Luminoso, se produjeron casi 70.000 víctimas entre muertos y desaparecidos, según datos de la Comisión de la Verdad y Reconciliación de 2003.

Un pelele que se despide de su poltrona: Yatseniuk

Arseni Yatseniuk
Ayer Arseni Yatseniuk, primer ministro de Ucrania, anunció su dimisión en el canal de televisión 112 en el curso de una declaración en la que puso de manifiesto la descomposición interna del gobierno golpista después de dos años de llegar al poder.

Ni siquiera el apoyo incondicional del imperialismo ha bastado para que “Yats”, como le llaman sus amiguetes en Washington, aguante, mientras el nombre del Presidente Petro Poroshenko ha salido a relucir en los “Papeles de Panamá”.

En una conversación de Victoria Nuland, número dos del Departamento de Estado, con el embajador estadounidense en Kiev, Geoffrey Pyatt, que se difundió en febrero de 2014 gracias a una filtración, aquella se refería familiarmente a Yatsniuk como “Yats”, alguien que no merecía ni su apellido completo.

Como Mouriño, “Yats is the One”, decía Nuland: “Nuestro hombre en Kiev”, el más “idóneo” para ocupar el cargo después del golpe de Estado en ciernes.

El desprecio hacia la Unión Europea no era menor que hacia Ucrania: “Fuck de EU” (“Que se joda la Unión Europea”, eran las palabras de Nuland, las auténticas, esas que a los políticos sólo se les escuchan cuando creen que nadie les oye.

Poroshenko y Yatseniuk, y tantos otros repartidos por el mundo, son ese tipo de sujetos mediocres que necesita el imperialismo, verdaderos hombres de paja cuyo papel se limita a estampar la firma en cualquier papel que el embajador de Estados Unidos le ponga delante de sus narices.

En Ucrania la mediocridad se pudo medir en sondeos de aceptación, que a “Yats” le daban unos porcentajes entre el 0,5 y el 3 por ciento. Ahora ni siquiera los suyos le quieren. “Nuestro hombre más idóneo” se va y los imperialistas necesitan un recambio, otro sujeto mediocre de la misma factura, como Vladimir Groisman, Presidente de la Rada. Pero en Kiev nadie mueve un músculo de la nariz sin el visto bueno de Nuland y el Departamento de Estado, por lo que antes de cualquier designación Poroshenko ha viajado a Washington a consultar a sus jefes más inmediatos.

La no proliferación nuclear como instrumento de competencia económica

Jean Baptiste Darphin
Estados Unidos presiona a los Estados en el terreno de la energía nuclear civil mediante la lucha contra la proliferación de materia fisibles y su empleo por terroristas. Desarrollan acuerdos bilaterales y orientan las elecciones estratégicas más allá de aspecto puramente de seguridad. China, que representará el 50% del mercado mundial del átomo en 2030, es un objetivo prioritario.

En 2010 Barack Obama organizó un encuentro sobre seguridad nuclear en Washington. El encuentro se centró en la lucha contra la proliferación de uranio y plutonio de tipo militar, a fin de evitar los riesgos del terrorismo nuclear. Fue la mayor reunión de jefes de Estado desde la Conferencia Naciones Unidas en 1945. En el marco de la cumbre, los políticos chinos y norteamericanos acordaron la necesidad de establecer un centro de seguridad nuclear en Pekín.

Seis años mas tarde, el pasado 19 de marzo, ese centro, el mayor de la región Asia-Pacífico, se ha inaugurado en presencia del viceprimer ministro chino Ma Kai y del secretario de Energía norteamericano Ernest Moniz. Está financiado únicamente por China y por Estados Unidos. Fue concebido  por la China Atomic Energy Authority (CAEA) y el Departamento de Energía (DOE) norteamericano. Según Xu Dazhe, director del CAEA, tiene capacidad para formar en seguridad nuclear a 2.000 personas (tanto chinas como de otras naciones de la región Asia-Pacífico) al año. Como explica Wang Yiren, director adjunto del CAEA: “Este centro es una realización importante en la cooperación chino-americana sobre seguridad nuclear, y va a potenciar la cooperación en la región Asia-Pacífico y en el mundo […] También promoverá el uso de la energía nuclear civil”. Las misiones de este centro irán muy por delante del objetivo inicial, la lucha contra la proliferación y el terrorismo nuclear.

Es un importante acontecimiento que asienta la influencia norteamericana sobre la energía nuclear china, y favorece las normas, los standards y la concepción norteamericana de la protección y la seguridad nuclear.

Grupos de presión organizados en el seno de prestigiosas universidades norteamericanas influyen sobre la estrategia china de retirada del combustible usado de las centrales atómicas. Pekín decidió reciclar sus materias nucleares, lo que permite valorizar mejor el uranio, disminuyendo el almacenamiento de desechos. Esta estrategia china es favorable a Francia, que podría encontrar oportunidades comerciales importantes, principalmente la entrega de una planta de tratamiento de combustible estimada en 20.000 millones de euros. Las conversaciones comerciales están en curso entre AREVA y la China National Nuclear Corporation (CNNC).

Las críticas norteamericanas comienzan a dar sus frutos, alcanzando eco entre ciertos responsables de la industria nuclear china. El argumento principal esgrimido por los grupos de presión norteamericanos es de orden político. Se trata del riesgo de proliferación. Matthew Pennington (Asociated Press Washington) explica: “Los defensores de la no-proliferación advierten que los residuos resultado del tratamiento producirían plutonio de calidad militar, planteando un riesgo de seguridad, y exacerbando las rivalidades nucleares en Asia”.

La Unión de Científicos Comprometidos (UCS), importante grupo de presión fundado por científicos y estudiantes de Massachusetts Institute of Technology (MIT), declaraba que el tratamiento de residuos no reduce la necesidad de un almacenamiento seguro para los desechos. Igualmente, Henry Sokolski, antiguo funcionario del Ministerio de Defensa norteamericano y actual director de Nonproliferation Policy Education Center (NPEC), con sede en Washington, aclara que “los expertos nucleares chinos que se encargan de asegurar que el programa electronuclear chino esté al día y seguro están realmente inquietos por los riesgos financieros, técnicos y diplomáticos que representa el reciclaje de plutonio”.

El informe de enero de 2016 de la Universidad de Harvard (Belfer Center) explica que la estrategia de tratamiento de residuos  no tiene sentido desde un punto de vista económico. El estudio muestra que China podría ahorrar miles de millones de dólares almacenando el combustible usado (sin tratamiento), e invertir más bien en nuevas centrales: “China tiene tiempo porque tiene acceso a cantidades de uranio que le permiten alimentar su crecimiento nuclear durante muchas decenas de años, y el almacenamiento en seco puede proporcionar un medio seguro y económico de gestión de combustible usado para décadas, dejando las demás opciones posibles para el futuro”. Hay que destacar que este estudio ha sido redactado junto con un ingeniero de la China Nuclear Power Engineering (CNPE), director adjunto de la División de Evaluación Económica en la CNNC. Matthew Bunn, otro autor de este informe es un antiguo consejero de la Casa Blanca. El informe ha sido publicado entre dos rondas de las negociaciones comerciales entre AREVA y la CNNC para la venta de la planta de tratamiento mencionada mas arriba.

Las acciones de los políticos, las instituciones y grupos de de presión académicos norteamericanos son coherentes. La Nuclear Regulatory Commission (NRC) y el departamento de Energía (DOE) son grandes exportadores de sus criterios y standards, y utilizan muy satisfechos las vías diplomáticas, como la lucha contra el terrorismo nuclear, para difundirlos.

De la misma forma, Estados Unidos desarrolla su influencia gracias a las redes creadas por los intercambios académicos y al prestigio de universidades como Harvard o el MIT. Estos se benefician de numerosos contactos en el seno de instituciones e industrias mundiales, sobre todo en China. Entre otras cosas, continúan acogiendo y formando  abundantes futuros dirigentes extranjeros, a través del programa “Jóvenes Dirigentes” y de las bolsas de estudio.

Estas acciones, aplicadas durante numerosas décadas, preparan eficazmente el terreno a las industrias norteamericanas, en detrimento de sus competidoras. Podemos preguntarnos cuándo las instituciones francesas y europeas estarán en disposición de aportar un nivel de influencia tan avanzado, coherente y a largo plazo a los empresarios franceses.

Fuente: http://www.knowckers.org/2016/04/le-contre-terrorisme-nucleaire-au-service-des-interets-economiques-americains/

El fabuloso negocio de las enfermedades y sus cómplices enfermos

El pasado 7 de abril, con motivo del Día Mundial de la Diabetes, la Organización Mundial de la Salud publicó su primer informe mundial sobre esta enfermedad. En el mundo hay 422 millones de personas afectadas por el exceso de glucosa en la sangre. En 1980 el número era de 108 millones, por lo que se ha multiplicado por cuatro el número de enfermos.

En porcentajes, los enfermos han pasado del 4,7 al 8,5 por ciento de la población adulta, siendo superior en España, del orden del 10 por ciento aproximadamente: uno de cada diez.

Las multinacionales farmacéuticas tienen aquí uno de sus negocios más fabulosos: cada vez hay más enfermos y los precios de las medicinas se disparan. El precio de la insulina se ha triplicado entre 2002 y 2013. El coste anual del tratamiento de un diabético ronda los 700 euros.

Si el precio del tabaco se sobrecarga con una tasa debido a las enfermedades que provoca, no hay explicación posible de que no se haga lo mismo en España con los alimentos y las bebidas azucaradas que causan la diabetes, salvo una: que deliberadamente se persiga incrementar el número de enfermos y de beneficios de las multinacionales del medicamento: la danesa Novo Nordisk, con el 47 por ciento del negocio, la francesa Sanofi y la estadounidense Elly Lilly.

El año pasado Nordisk incrementó sus beneficios un 32 por ciento sobre 2014, llegando al récord de 4.670 millones de euros de ganancias. La insulina representa el 85 por ciento del negocio de la multinacional danesa y las previsiones han logrado que sus acciones se revaloricen el 800 por ciento en diez años en plena crisis capitalista.

La diabetes es una de esas enfermedades en las que no es frecuente oír hablar de la necesidad de erradicarla, como se habla de erradicar otras. Tampoco se habla de las causas o, mejor dicho, se ocultan porque afectan a otras multinacionales, como Coca-Cola, que en noviembre del año pasado patrocinó la IV Carrera Popular contra la Diabetes, con la complicidad de la Fundación para la Diabetes y la Asociación de Diabéticos de Madrid.

Unas multinacionales fabrican las enfermedades, otras los medicamentos contra ellas y, en medio, las asociaciones de enfermos lavan la cara a los culpables de su enfermedad y participan de los dos negocios, a cada cual más rentable, todo ello en nombre de una “lucha” contra la enfermedad, que es igual de hipócrita que la “lucha” contra el yihadismo.

Gracias a un intenso lavado de cerebro publicitario, los monopolios causantes de las enfermedades, como Cola-Cola, tienen sus marcas comerciales asociadas a todo lo contrario: a la salud y a una vida sana. Con la ayuda de las ONG y fundaciones de enfermos, sus mentirosas campañas tienen como fin “concienciarnos” sobre el grave problema de esta enfermedad o de aquella otra.

Como venimos advirtiendo, el capitalismo se está convirtiendo en un problema de salud pública cada vez más importante. Hay que llevar esta terapia a las Facultades de Medicina: sin acabar con el capitalismo no se podrá impedir jamás que determinadas enfermedades, como la diabetes, proliferen de manera exponencial.

La maldición del ‘hacker’ (un cuento moderno)

Los medios de comunicación quieren hacer creer al mundo entero que los “Papeles de Panamá” fueron obtenidos por un pirata (“hacker”) habilidoso que se introdujo, como un ladrón, en los equipos informáticos del bufete de abogados Mossack Fonseca, encontró la llave, se apoderó de los documentos y salió de estampida.

Hoy día con un ordenador se pueden hacer muchas cosas desde la confortable habitación de una vivienda, pero los piratas (“hackers”) son mucho más que eso: verdaderos dioses para los que nada es imposible, desde desencadenar “revoluciones” de colores y Primaveras Árabes, cuyos protagonistas han sido -según dicen por ahí- entusiastas espontáneos del móvil, interconectados (horizontalmente) a través de las redes sociales…

Es un cuento moderno; la realidad es otra cosa, mucho menos espontánea de lo que relatan los medios. Por ejemplo, el viernes el Presidente de Bolivia, Evo Morales, informó que Estados Unidos había enviado 12 “hackers” para que triunfase el “No” en el referéndum constitucional celebrado el 21 febrero.

Lo más probable es que Morales se haya quedado corto; serían bastantes más de 12 y no sólo se llevaron el móvil consigo.

En cualquier caso, la noticia descubre que las redes sociales son mucho menos espontáneas de lo que dicen los medios; de hecho, no son diferentes de los propios medios. Del mismo modo que Estados Unidos “fabrica” la mayor parte de la información que difunden los medios, “fabrica” exactamente igual la mayor parte de la información que difunden las redes sociales, las páginas web o el WhatsApp.

Ambas forman parte de la misma ideología dominante, son tan falsas (o tan ciertas) como la misma ideología dominante y proceden de los mismos centros de producción del cúmulo de ideas que proliferan en nuestro tiempo, que se difunden anónimamente y cuyo origen también parece igualmente anónimo.

Los propios “hackers” han sido fabricados de esa manera ideológica, tan científica y tan mítica a la vez como la manzana que le cayó a Newton en la cabeza, permitiéndole descubrir (y describir) la ley de la gravedad, algo de lo que hasta entonces no se había apercibido, ni él ni nadie.

Son como Jano, el legendario personaje con dos rostros, capaz de mirar en dos direcciones opuestas a la vez. Cuando el “hacker” descarga películas sin pagar el peaje que corresponde a la propiedad privada es un pirata, un delincuente, pero si se lleva los “Papeles de Panamá” esa misma palabra se traduce de otra manera y se transforma en un benefactor de la humanidad.

Como los científicos y los ingenieros, los informáticos crean sus propias leyendas, que luego se acaban creyendo ellos mismos, posiblemente porque así se ven como personajes legendarios. Esos relatos son la Ilíada y la Odisea del mundo moderno: esos jóvenes trasteando en el garaje encima del teclado de un ordenador que acaban siendo multimillonarios y creando imperios, como Microsoft o Google, a los que nadie acusaría de aprovecharse de la piratería.

Todo lo contrario: resulta que los capitalistas de la informática luchan contra la piratería. Si los “hackers” son piratas, ellos no son “hackers”.

Hasta las palabras se prostituyen, tanto en inglés como en castellano, y su uso es prostitución pura, lo mismo que su traducción. En un principio, la palabra “hack” se utilizaba en los centros de investigación de Estados Unidos como sinónimo de “trastear” e incluso de “jugar”. Entonces el “hacker” era el “manitas” de la informática que exploraba las múltiples posibilidades de un lenguaje de programación, de un sistema operativo o de un programa.

En el principio de todo, incluida la informática, no está una teoría que luego “se aplica” a la práctica, sino al revés. En este caso eso es aún más claro porque algunos programas informáticos se llaman precisamente “aplicaciones” (app, “applications”).

La propiedad privada llegó a la informática mucho después y ocurrió lo que describe Marx cuando en “El Capital” analiza la acumulación originaria: algunos avispados expropiaron lo que hasta entonces era de uso colectivo, lo patentaron y lo llevaron al Registro Mercantil. Desde entonces la informática tiene nombres y apellidos, de personas o de multinacionales. Antes era anónima, abierta, libre y colectiva.

Ahora los piratas le dan la vuelta a la historia, acusan de pirateo a los demás y se han propuesto acabar con la proliferación del pirateo en la informática. Según dicen, con los ordenadores e internet nos hemos acostumbrado a la “barra libre”, a que todo sea gratuito y eso, por lo visto, se ha convertido en un serio problema para las multinacionales, que están llevando a los piratas a la cárcel.

Como se sienten identificadas con esta ingeniería, las multinacionales dicen que a quien perjudica la gratuidad es a la programación, al desarrollo de los sistemas operativos o las aplicaciones digitales, lo cual es falso. Hasta la fecha, una parte importante de la expansión de este conjunto de nuevas técnicas procede de los aficionados y no de los profesionales. La gratuidad no ha frenado sino que ha promovido el desarrollo de la informática.

Pero, lo mismo que la astronomía, la informática no es sólo un conglomerado de habilidades técnicas que se estudian en las facultades de ingeniería correspondientes, sino bastante más: una “cultura” o, mejor dicho, una “subcultura” con sus propios códigos, su argot, su cine (Annonymous, Matrix), sus propios entusiastas (“geeks”) e incluso sus propios partidos políticos piratas.

En los cuentos y las leyendas es difícil separar la realidad de la fantasía. Por eso, quien quiera estudiar las relaciones entre la ciencia y la ideología, a los que la burguesía presenta como mundos antitéticos, tiene en la informática uno de los terrenos mejor abonados y de más actualidad.

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