La web más censurada en internet

Día: 5 de abril de 2016 (página 1 de 1)

Lumpen de guante blanco

Bianchi

De las cuentas opacas en sociedades-pantalla sitas en «paraísos fiscales» por políticos, potentados, gentecillas del famoseo, futbolistas, etc. se dice que no tienen por qué ser delito salvo que no se declaren al Fisco del país de origen, aparte de la ética personal (como si tuvieran alguna) de estas personas, lo primero que me choca es el origen de esos dineros no declarados y, sobre todo, que esas inmensas sumas y montos pecuniarios ya en sí mismas son «delito», pues no existe fortuna adquirida honradamente, como dijera Balzac («detrás de cada gran fortuna hay un crimen»), y menos en el capitalismo, un sistema depredador y salvaje donde impera la jungla de asfalto y la ley del más fuerte.

Resulta irónico exonerar capitales inmensos si se declaran en el país propio cuando son precisamente bancos «nativos» quienes operan como intermediarios entre la firma consultora Mossack-Fonseca, en este caso, y sus clientes en el llamado «Panamá Papers». Y ya resulta casi hasta cómico si no fuera por lo sangrante pretender la licitud de un dinero colocado en un paraíso fiscal con la clara y exclusiva finalidad de eludir a la Hacienda propia, es decir, evadir el pago de impuestos. Incluso aunque los declararan no dejarían de ser unos ladrones como cualquier mafioso ruso.

No se diferencian estos delincuentes de los piratas que, al menos, tenían un aura romántica y novelesca. Estos buscaban islas donde esconder los tesoros robados a galeones de cualquier bandera ya que no tenían domicilio fijo, particular o social. Las islas actuales de los piratas modernos son los paraísos fiscales donde crean sociedades offshore (empresas puramente instrumentales sin ninguna actividad económica). Les une a ambos la improductividad de un tesoro acumulado pero inamovible -un «thesaurus»– y un capital pensado para el lujo improductivo. Otra cosa es blanquear dinero negro y la economía sumergida.

Un hacker informático, probablemente, ha podido entrar en las cuentas del despacho de abogados Mossack-Fonseca, que se dedica a la creación de empresas offshore para gente y firmas con mucho dinero y con la deliberada y expresa intención de no pagar impuestos, y ha sacado a relucir la información de todos los clientes -habrá más que saldrán a la palestra- que llevaba.

Estas empresas se constituyen fuera del país de residencia en paraísos fiscales justamente para no pagar impuestos, o sea, robar al pueblo, al erario público, algo que en la Roma imperial te costaba la vida. O en la China actual.

O como los futbolistas extranjeros de la Real Sociedad en el 2000 que el club paga un sueldo a un jugador a una offshore domiciliada en un paraíso fiscal, el 90% de la ficha y siempre sin la firma del jugador, y otro contrato, esta vez con la firma del jugador, donde consta la soldada del futbolista legal a todos los efectos de cara a la Federación local de fútbol y la Hacienda estatal. Como diría Piterman (un presidente semimafioso que tuvo el Alavés), «todo legal».

Lo tragicómico de estas actividades lumpenburguesas es que quien se ve perseguido es el denunciante que saca trapos sucios de esta gentuza, véase, Falciani y su denuncia de cuentas secretas suizas, y donde nunca aparece el dinero defraudado y ni dios va al trullo o no se interceptan las cuentas corrientes materiales.

Cuando de vez en cuando sale algo, escarmientan y aprenden a hacerlo mejor la próxima vez. Es la naturaleza del sistema capitalista.

Buenos días.

Los ‘Papeles de Panamá’ forman parte del golpe de Estado judicial (3)

Los “Papeles de Panamá”, la filtración de once millones de documentos reservados, la mayor de la historia del periodismo, forman parte del golpe de Estado judicial en curso en varios países, incluidos Brasil, Venezuela, Siria y, naturalmente, Rusia.Lo mismo que las últimas maniobras desestabilizadoras que se han producido en el mundo, como las “revoluciones” de colores o la Primavera Árabe, detrás está la mano de Estados Unidos. Los medios de comunicación que trabajan con el imperialismo en la desestabilización son uno de sus largos tentáculos.

Los periodistas se rasgan las vestimentas como buenos fariseos. Los hechos ni siquiera son nuevos. Hace ya tiempo que Yves Smith publicó (1) varios reportajes sobre el bufete panameño Mossak Fonseca. En diciembre de 2014 Ken Silverstein publicó otro en la revista Vice (2). Entonces la revista “Intercept” de Pierre Omidyar, rechazó la publicación.

En aquel momento el malo de la película se llamaba Bashar Al-Assad y lo que Silverstein quería contar era que un primo suyo millonario, Rami Makhlouf, tenía dinero escondido en el bufete panameño. Naturalmente se trataba de un testaferro de Al-Assad… Es “casi” seguro.

Hay que empezar todo este asunto, como dice el diario “Moon of Alabama” (3), preguntando por lo que no aparece entre las toneladas de papeles. ¿No hay bancos implicados?, ¿no hay fondos buitre?, ¿no hay grandes multinacionales?, ¿no hay senadores y congresistas de Estados Unidos? Los abogados panameños, titula la web “ZeroHedge”, tenían 441 clientes estadounidenses (4), ¿dónde están?

No, la pieza maestra de la corrupción mundial es el Primer Ministro… de Islandia.

No cabe duda: además de quitarse de encima a sujetos incómodos para Estados Unidos, en el listado de los 14.000 clientes sólo hay hombres de paja destinados a alimentar el morbo y el cotilleo de los medios de comunicación, empezando por Almodóvar y siguiendo por Messi, en el caso de España, aunque naturalmente al poner en marcha el ventilador la mierda pueda ir un poco más allá. Pero merece la pena correr algún riesgo.

Sin embargo, como ha reconocido el periódico británico The Guardian, “la parte más sustancial de las informaciones capturadas jamás se divulgará”. Ya nos vamos enterando de que la tarea de la prensa imperialista no es publicar lo que sabe sino callar la mayor parte de la información. Pues a mí personalmente lo que me gustaría saber no es lo que cuentan sino lo que callan…

El segundo pilar de las filtraciones, el “Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación”, es una organización creada y financiada por el llamado “Centro de Estados Unidos para la integridad pública”, a su vez creado y financiado por la Fundación Ford, la Fundación Carnegie, la Fundación Rockefeller, la Fundación W.K.Kellogg y la Fundación para una sociedad abierta, o sea, el especulador internacional George Soros, que de paraísos fiscales sabe bastante.

A través de la USAID, que doy por conocida, el referido “Consorcio” forma parte de un proyecto más amplio del imperialismo de control de lo que califican como crimen organizado y corrupción (OCCRP, Organized Crime and Corruption Reporting Project) pero que, en realidad, vigila a la mafia… rusa, es decir, vigila a Rusia con la disculpa de la mafia, tal y como muestran las últimas películas fabricadas en Hollywood.

La foto que encabeza este artículo está tomada en la sede del despacho de abogados de Panamá; pero si alguien ha creído ver ahí el emblema de la OTAN, ha padecido un espejismo. Sólo se parecen, y además eso no significa nada.

Lo que no es ningún espejismo es que la fuga no procede de ese bufete sino de los organismos de inteligencia de Estados Unidos y la filtración se irá dosificando a los medios internacionales en función de los intereses políticos y económicos de Estados Unidos.

La manera en que se va a divulgar la información gota a gota es un instrumento descarado de chantaje por parte del imperialismo, que filtrará unos datos y callará otros en función de la sumisión del hombre de paja correspondiente en algún remoto país.

(1) http://www.nakedcapitalism.com/?s=Mossack+Fonseca+
(2) http://www.vice.com/read/evil-llc-0000524-v21n12
(3) http://www.moonofalabama.org/2016/04/selected-leak-of-the-panamapapers-creates-huge-blackmail-potential.html
(4) http://www.zerohedge.com/news/2016-04-04/mossack-fonseca-has-441-us-clients-who-are-they

Más información:
— El golpe de Estado judicial. Primera parte
— Del árbol caído todos hacen leña

El feminismo según una negra… musulmana

Ndella Paye
Ndella Paye

Hace algunos días, una compañera en clase de inglés, en Londres, respondía a la pregunta: “Si tuvieras una varita mágica, ¿qué te gustaría ser?” Respuesta: “Un hombre”. Porque, nos ha dicho, los hombres tienen una vida mucho más fácil…

Me he preguntado mucho por qué no está orgullosa de ser mujer. He terminado por comprender que no era cuestión de orgullo, sino solamente un deseo de tener una vida más apacible, un poco de descanso en un mundo sin reposo para las mujeres que somos. Hace años que lucho por la igualdad hombre/mujer, a todos los niveles de lo que me caracteriza; lo primero, en tanto que mujer en un mundo patriarcal, dominado por los hombres. Siempre he estado orgullosa de ser mujer, y nunca he querido ser un hombre por nada del mundo, ni siquiera por un poco de reposo, pero si que comprendo que una mujer pueda estar tan fatigada de su vida y de su condición de mujer que pueda llegar a desear ser un hombre.

Yo me definía en 2003 como feminista a secas, sin adjetivo: estamos dominadas por todos los hombres sin distinción, cualesquiera que sean las creencias o el color de piel. Pero rápidamente me di cuenta de que ser feminista a secas podía fácilmente llegar a fundamentarse en el “universalismo” del feminismo blanco. Como mucho, se daba garantía a sus aberraciones negativas de nuestras especificidades, y puestos en lo peor, nos alienábamos. De todas maneras, desde 2004, basta ser visiblemente musulmana para quedar excluida de oficio del feminismo “tout court”. Para estas feministas a secas, o “feministas universales”, ser visiblemente musulmana significa ser sumisa a un hombre por lo menos, y cuando una mujer que lleva el velo está sometida a un hombre, no tiene el derecho de participar en la lucha por la liberación. Hay que dar la vuelta a su sumisión y librarse de ella a lo grande: ninguna solidaridad con las que se definen como sumisas, solamente desprecio, condescendencia, rechazo.

Por lo tanto tuve que añadir un adjetivo a mi feminismo, definiéndome ahora como feminista islámica. Porque me he dado cuenta de que en el interior del Islam los hombres musulmanes dominan a las mujeres justificando su dominación en el Corán. Ha sido necesario emplear otra estrategia; seleccionar textos de las escrituras se convertía en algo esencial para reivindicar la igualdad hombre/mujer. Era urgente armarse teológicamente para usar las mismas armas y poder al menos debatir, ser escuchada. Me oía a mí misma decir que más que iguales éramos complementarias. Era la misma complementariedad esgrimida en otros lugares, entre ellos otros lugares sexistas, no musulmanes, y que consistía en asignar bizarramente a las mujeres los mismos papeles inmutables y exclusivos de esposas y de madres. Claro, no estamos en la misma categoría deportiva en los Juegos Olímpicos. Si quieres igualdad, me decían, corre como los hombres.

Déjenme recordar de pasada que los hombres que me salían con esto no corrían como los atletas de los JO.OO. Comprendí rápidamente que el que quiere dominar encuentra siempre un texto en algún sitio, en la religión o en otra temática (ciencias naturales, textos legales) para justificar su necesidad de estar por encima, de ser venerado, porque está detrás de dios, o casi a su nivel. Lo cual, desde mi punto de vista de feminista islámica, vuelve a ofrecer al dios verdadero su status de Ser único digno de adorar, cayendo en el pecado del asociacionismo (consistente en asociar el hombre a dios), el más grave de los pecados, el único que dios no perdona. En resumen, como escribía Simone de Beauvoir en otro contexto (también sexista), las mujeres deben construirse y evolucionarían lastradas por estos “dioses con rostro humano” que son… ¡los hombres!

En fin, tras algunos años, me he definido más bien como afro-feminista, porque siendo negra y marchando junto a mujeres negras como yo, he comprendido que me situaba en el cruce de muchas dominaciones, sin por ello abandonar mi feminismo islámico. Ahora, las dominaciones y las discriminaciones que he sufrido a causa del color de mi piel se contemplan teniendo en cuenta mi análisis del sistema patriarcal. En mi comunidad musulmana se me repetía sin cesar que el color de piel no era importante, porque el día del juicio final, dios solamente mirará los corazones. Salvo que aquí abajo, los hombres y las mujeres ven los colores muy claramente, y actúan en función de ellos. Por lo tanto, tuve que resistir y no negar lo que yo era: una mujer negra musulmana.

Estructurar no es simple ni cuando no hay más que dos cosas que cuadrar. Pero ¿cómo llegar a ello cuando hay multitud de conexiones que hacer? Tengo que combatir el sexismo de los hombres blancos y la islamofobia de los hombres y mujeres blancos y blancas. ¡También tengo que luchar contra el sexismo de los hombres musulmanes, y contra la “negrofobia” de los hombres y mujeres árabe-musulmanes y de los blancos! Al mismo tiempo, lucho contra la jerarquía de colores, el colorismo, en el interior de mi comunidad negra porque yo soy oscura, y contra la “misoginegra”, misoginia que sufrimos en tanto que mujeres negras por parte de los hombres blancos, pero también de los hombres negros. En resumen, nuestras vidas de mujeres comprometidas son políticas y no tienen descanso. No se nos evita nada, y comprobarán que no he tocado la violencia de clase, la pobreza material, que puede hacer de nuestras vidas realmente un infierno.

Lo mejor para el final. Siendo los musulmanes los chivos expiatorios del momento, y especialmente las mujeres musulmanas en particular, puede añadirse a la “misoginegra” y a otras agresiones, lo que yo llamaría la “misoginoislamofobia”. La palabra aún no existe pero nada me impide inventarla para definir el desprecio y el odio hacia las mujeres musulmanas en general, especialmente cuando lo son de manera ostensible, como se dice.


Es cierto que el desprecio por las mujeres musulmanas que llevan el velo no es un dominio reservado solo a los hombres. Este odio puede incluso ser más virulento cuando procede de las feministas a secas, y se sufre mucho más dolorosamente, créanme, porque se espera una solidaridad de género. Cuando la misoginia es reforzada y apoyada por mujeres (mejor dicho, por feministas), es mucho más violento.

Tengo, pues, la impresión de que el 8 de marzo no consigue aflorar toda esta complejidad de mi vida de mujer negra visiblemente musulmana. Tengo la impresión que hace falta que me divida en 1000 pedazos para conseguir luchar contra todas estas violencias, discriminaciones, dominaciones, fragilidades. Peor aún, no consigo encontrar un lugar adecuado en donde llevar todas estas luchas, todas igual de importantes para mí. Me queda la pluma para expresar lo que padezco, mi sufrimiento. Tendrá el mérito de permitirme vaciar mi carga y también dejar pistas, y, quien sabe, hacer reflexionar y al mismo tiempo reconfortar a todas aquellas que se reconozcan en estas palabras.

No os equivoquéis: esto no es un abandono de la lucha, ni siquiera una queja, aunque tenga todo derecho a ello. Christine Delphy lo decía un día: “Nunca he creído que el feminismo fuera a cambiar mi vida, me ha permitido darle un sentido”. Estas palabras de Christine me han ayudado a superar las pretensiones y esperanzas un poco desmesuradas de que mi vida, o incluso la de mis hijas, se vea revolucionada por mis combates, y a comprender que estos combates tienen por sí mismos el mérito de dar sentido a mi vida. Lo que, a la vista del violento sistema al que debo enfrentarme, no está tan mal.

No podría acabar sin aportar todo mi apoyo a mis compañeras y hermanas de lucha Rokhaya Diallo, Sylvie Tissot (de Les Mots Sont Importants) y Sarah Benichou (por el Colectivo 8 mars pour toutes), atacadas judicialmente por la actual alcaldesa del distrito XX de París, ¡que quiso “apagar” el 8 de marzo anterior desprogramando debates organizados en torno a la película “Je ne suis pas feministe, mais…”, de los hermanos Tissot, debates en los que yo debía participar! La señora Calandra (nombre de la alcaldesa) formó parte de los que colgaron el “Je suis Charlie” en la fachada de la alcaldía, invocando a pleno pulmón la “libertad de expresión” frente a los “extremistas”, pero no ha dudado en censurar un debate feminista sobre el 8 de marzo. Ah si, parece incluso que los gastos judiciales pueden ser pagados por los contribuyentes, si Su Alteza Calandra tiene la impudicia de hacer votar su acusación en el consejo de París… Pero la movilización comienza a dar frutos, y los electos parisinos se han comprometido a oponerse.

¡Feliz 8 de marzo, y viva la libertad de expresión en el país de Charlie!

Fuente: http://lmsi.net/misogynislamophobie

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies