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Día: 5 de marzo de 2016 (página 1 de 1)

Los capitalistas utilizan la ciencia como instrumento de presión

Cuatro de las principales corporaciones del sector cárnico en España contrataron a cinco expertos para contrarrestar las informaciones difundidas por la Organización Mundial de la Salud que relacionaban el consumo de carne procesada con la probabilidad de sufrir cáncer.

Fue uno de los bombazos del año en materia de salud pública. En octubre de 2015, y por primera vez en la historia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) relacionaba de manera directa la carne procesada -hamburguesas, salchichas o embutidos- con el aumento en las posibilidades de sufrir cáncer, situando su consumo en el mismo grupo de riesgo que el de sustancias como el tabaco o el alcohol. Al mismo tiempo, establecía que la carne roja (vacuno, cerdo, cordero…) es “probablemente cancerígena”. El informe se basaba en un estudio realizado por 22 científicos de la Asociación Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés).

La poderosa industria cárnica reaccionó rápidamente. Según acredita un documento, cuatro de las principales corporaciones del sector en España (Interporc, Provacuno, Asici e Interovic) aunaron fuerzas para tratar de contrarrestar las informaciones y estudios de la OMS.

Lo hicieron a través de SPRIM, una agencia de comunicación cuyo principal cometido es, según reza su propia web, “transformar la información científica en soluciones de negocio con valor estratégico añadido”.


El plan consistió, fundamentalmente, en contar con la colaboración de cinco expertos de primer nivel con el objetivo de que trasladaran “a los distintos medios de comunicación, así como a las sociedades científicas y médicas, argumentos científicos en defensa del sector”, según detalla el propio documento.

También se puso en marcha una estrategia digital con la que, textualmente, se trataba de “contrarrestar la información negativa aparecida por la publicación del informe de IARC”. Artículos en blogs, publicidad online, identificación y estudio de las informaciones relacionadas con el informe, trabajo en SEO para que los argumentos de la industria “alcancen las primeras posiciones del ránking de los buscadores”, intervención en foros… Todo ello, como parte de lo que el documento califica de proceso de “evangelización” en favor de sus intereses.

Los cinco expertos contactados por SPRIM fueron Carmen Vidal Carou, catedrática de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Barcelona; Abel Mariné, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona; Carmen Gómez Candela, jefa de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital de La Paz, en Madrid; Antonio Villarino, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA). y Susana Monereo, jefa del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Gregorio Marañón (Madrid).

La maniobra no tardó en dar sus frutos. Según recoge el documento, y a los pocos días de publicarse el controvertido informe de la OMS, la Asociación Española de Pediatría Extrahospitalaria y atención primaria emitió una nota de prensa en la que recomendaban un consumo de carne en niños de “entre 5 y 8 veces por semana”.

Otro de los logros que se atribuye la maniobra del lobby cárnico fue haber conseguido que “se multiplicaran las críticas a la forma de comunicar el informe de la OMS, hasta el punto de que tuvieron que matizar su primer comunicado y no recomendar a la gente que dejase de comer carne roja o procesada, sino que redujese el consumo”.

Todo ello formó parte de la primera fase del plan de acción. La segunda y tercera, recogidas en el documento, se prolongarán durante la primera mitad de 2016 y cuentan con un presupuesto de 102.000 euros. Ese dinero incluye, además de lo que califica de “honorarios a los expertos colaboradores” (4.500 euros), conceptos como “Mantenimiento del Gabinete de coordinación de Crisis unificado” (6.000 euros), “Análisis de los estudios científicos referenciados en el resumen de las evaluaciones de la IARC e identificación y análisis de los estudios científicos de los últimos 5 años que relacionan el consumo de carne con el cáncer” (23.500 euros) o “Desarrollo de contenidos SEO + Estrategia SEM + Evangelización” (25.00 euros), entre otros.

Desde SPRIM, la empresa encargada de elaborar el plan de acción, defienden “el máximo rigor y objetividad” de su trabajo, y explican que “al ser un tema que hacía referencia a la salud, las interprofesionales del sector decidieron que era más lógico que fueran los profesionales de la salud quienes respondieran a las preguntas de los medios de comunicación”.

SPRIM aclara que “los expertos en ningún caso actuaron como portavoces del sector, sino que hablaron en su calidad de profesionales insistiendo en las recomendaciones de frecuencia de consumo adecuadas, teniendo en cuenta los beneficios del consumo en la frecuencia recomendada y riesgos de los excesos”.

Por su parte, los expertos aludidos apuntan que la maniobra del sector está dentro de lo habitual. “El sector cárnico tiene derecho a defenderse, del mismo modo que hacen todos los sectores: no se trataba de contradecir a la OMS, sino de matizar su comunicado y explicarlo”, argumenta Abel Mariné, que asegura no haber percibido dinero alguno por su colaboración con el estudio de SPRIM.

Mariné, sin embargo, sí admite que la cátedra Carne y Salud de la Universidad de Barcelona, que él mismo se encarga de coordinar, “firmó un convenio con el sector porque estaban preocupados por la aparición de este tipo de informaciones”. Un convenio “de varios miles de euros, no muchos”, orientado a que “las empresas del sector puedan decir a sus consumidores: ‘puede usted comer carne con tranquilidad. No porque lo diga yo, sino porque lo dicen los estudios científicos. En ese sentido, y según el nutricionista, “los expertos venimos diciendo lo mismo desde hace años: hay que comer carne en cantidades moderadas. La toxicidad de las sustancias no está relacionada con su naturaleza, sino con la dosis. En ese sentido, el informe de la OMS fue precipitado”.

Sobre la presunta incompatibilidad de que grandes empresas privadas financien este tipo de estudios enfocados a calar en la sociedad con la opinión de expertos reconocidos, así como en cátedras de universidades públicas, Mariné cuenta una anécdota: “Pasteur empezó trabajando en la industria de la cerveza, y a partir de ahí empezó a observar los microbios. No hay nada de malo en ello”.

Otra de las profesionales que cita el informe, Carmen Vidal Carou, coincide con Mariné y asegura que su postura no representa al sector en modo alguno. “Yo no vendo mi opinión ni represento a la industria cárnica, ni a ninguna otra, porque está en juego mi credibilidad. No estoy a sueldo de nadie”. En ese sentido, la catedrática asegura no haber recibido dinero alguno, al tiempo que clarifica que “los 500 euros brutos que me ofrecían no son honorarios, sino una gratificación que da para pagar los taxis y poco más”.

Para Vidal, el sector cárnico trata de que “los mensajes lleguen al gran público, como hacen otras tantas empresas”. Y añade: “Yo, como experta, simplemente he dado mi opinión respecto a un comunicado de la OMS que generó una gran confusión, y que a la postre no ha repercutido mucho porque la gente ya no sabe a quién creer. Porque hoy en día todo el mundo opina sobre temas alimentarios. En ese sentido, es de agradecer que el sector de la carne cuente con la opinión de los expertos en la materia para arrojar luz sobre el tema.

Fuente: http://www.lamarea.com/2016/03/02/oms-lobby-carne/

Pakistán reconoce su patrocinio sobre los talibanes

Sartaj Aziz
Durante décadas el gobierno de Pakistán ha desmentido que su territorio acogiera a la dirección del movimiento talibán, que dirigió Afganistán entre 1993 y 2001.

No obstante, era conocido que los principales dirigentes talibanes, lo mismo que Bin Laden, vivían en Quetta bajo la protección del servicio de inteligencia pakistaní.

En setiembre de 2011 el almirante estadounidense Mike Muellen denunció que en Afganistán los talibanes llevaban a cabo una “guerra por procuración” al servicio de Pakistán.

Ha habido que esperar al 2 de maarzo de este año para que un responsable pakistaní admita públicamente la presencia de dirigentes talibanes en su territorio. Se trata de Sartaj Aziz, consejero de asuntos exteriores del Primer Ministro Nawaz Sharif.

Lo ha declarado en Washington ante el Consejo de Relaciones Internacional: Pakistán un “refugio seguro” para los talibanes, lo que le permite forzarles a negociar.

“Tenemos influencia sobre ellos porque su dirección está en Pakistán, donde son atendido y donde residen sus familias”, dijo Aziz. “Por ello podemos utilizar esos medios de presión para decirles que se sienten en la mesa” de negociaciones, añadió.

En julio de 2015 Pakistán acogió un primer encuentro entre los dirigentes talibanes y el gobierno de Kabul, que fracasó por el anuncio de la muerte del mulah Omar, el máximo dirigente talibán, que había fallecido en 2013.

En Washington Aziz reconoció que la mediación fue posible por la presión ejrecida por el gobierno pakistaní sobre los dirigentes talibanes. “Antes de la última reunión de 7 de julio, tuvimos que utilizar ciertos medios de presión, restringimos sus movimientos, su acceso a los hospitales y a otras infraestructuras, y les amenazamos: ‘si Ustedes no van a negociar, entonces evidentemente les vamos a expulsar’”, explicó Aziz.

Aziz no contó más que una parte. Quedaron muchas lagunas. No detalló los motivos por los cuales en 2010 detuvieron al mulah Baradar, adjunto del mulah Omar en aquel momento, cuando era partidario de negociar con el gobierno de Kabul.

La montaña del hambre

Carlos Berzosa

Enredados como estamos en la política española, de lo que yo también me siento prisionero, han quedado olvidados grandes problemas que se padecen en la economía global, de la que forma parte nuestro país. Se vive en un mundo en el que se dan interdependencias entre los diferentes países, empresas, flujos de capital, movimientos migratorios, de manera que no se puede analizar la realidad como si las diferentes partes que componen la totalidad fueran átomos aislados. Las interdependencias, en todo caso, son asimétricas en las que tienen lugar relaciones de dominio y dependencia.

Una de las grandes tragedias, a la que apenas se presta atención, es el hambre en el mundo. La existencia estructural del hambre, que en ocasiones se encuentra agravado por factores coyunturales como es el desencadenamiento de hambrunas, contrasta con la acumulación y concentración de riqueza, el avance científico y tecnológico, las mejoras en la salud. La opulencia y la pobreza conviven en el mundo actual. El hambre sigue perviviendo a pesar de los progresos científicos y tecnológicos. Resulta evidente que con los conocimientos logrados y los recursos existentes se podría combatir con éxito esta lacra humana.

Se ha avanzado poco en las últimas décadas en la erradicación de la pobreza y el hambre. Todos los hambrientos son pobres pero no todos los pobres son hambrientos, aunque la pobreza suele generar malnutrición, alta mortalidad infantil, enfermedades y una esperanza de vida menor. Los pequeños avances conseguidos en la lucha contra la pobreza y el hambre se dan conjuntamente con los magníficos logros que se han dado en los campos científico y tecnológico.

Cuando echo la vista atrás, ante los escasos éxitos que se han dado para eliminar el hambre en el mundo, me viene a la memoria lo que pasaba ya en la década de los sesenta del siglo pasado. Era febrero de 1965 y se organizaron en la facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales de la Universidad Complutense, donde yo estudiaba economía, unas jornadas sobre el hambre. La conferencia sobre el hambre en el mundo fue impartida por José Luis Sampedro; el hambre en España, por Juan Velarde, y el hambre en la India, por el embajador de este país  en España. Aún tengo grabadas en la memoria aquellas charlas, pero fundamentalmente la de Sampedro, que me impresionó, aunque también me impactó que en aquellos años hubiera hambre en España.

Sampedro hablaba de la montaña del hambre, bastante grande en esa década, al tiempo que consideraba, al igual que explicaba en su clases y en su manual, que debería ser la pobreza la guía de los economistas y no tanto el estudio de la riqueza, como Adam Smith tituló su gran obra. La corriente dominante en la economía considera, por el contrario, que la creación de la riqueza es la que conseguirá acabar con la pobreza. Cincuenta años después, la montaña del hambre sigue existiendo y la riqueza ha crecido exponencialmente. La idea de que la riqueza por sí misma elimina las grandes privaciones no se ha dado en la realidad. Se buscan explicaciones para ello que por lo general son bastante insatisfactorias.

El hambre es el resultado de la existencia de subdesarrollo, desigualdad de rentas, de riquezas, de acceso a los recursos, de oportunidades, de relaciones de dependencia de los campesinos frente a los grandes conglomerados internacionales agroindustriales, y de unas instituciones deficientes. A lo que hay que añadir situaciones de guerra civil, y entre países, persecución por motivos ideológicos y políticos que crean desplazamientos de gran parte de la población, que malvive, cuando lo puede hacer, en campos de refugiados. Muchas de estas situaciones, en lugar de atenuarse, se agravan.

La pervivencia del hambre sigue dando lugar a publicaciones como El oprobio del hambre (Taurus, 2016) de David Rieff, y Destrucción masiva. Geopolítica del hambre (Península, 2012) de Jean Ziegler, que ha sido durante varios años relator de las Naciones Unidas sobre el hambre. Estos dos libros ofrecen respuestas diferentes que son, sin embargo, muy enriquecedoras para la comprensión del problema. La obra de Ziegler, muy recomendable, recupera los importantes estudios de Josué de Castro, que con sus obras Geografía del hambre, de 1946, y Geopolítica del hambre, en 1952, fue un pionero como analista de esta problemática y contribuyó a crear conciencia. Este autor fue conocido por nosotros gracias a Sampedro. Ha habido cambios muy significativos desde entonces, pero estas obras siguen en parte vigentes porque la montaña del hambre continúa.

Se puede discutir si la montaña del hambre es mayor ahora que entonces, y resulta evidente que es más pequeña, aunque los 800 millones de hambrientos que estima la FAO existen en el mundo es una cifra que permanece invariable los últimos años. Sin embargo, en términos relativos, si se la compara con la población, es evidente que ha disminuido. Aun así, no deja de ser un escándalo que siga existiendo, si se compara, además, con los progresos realizados.

Fuente: http://www.elsiglodeuropa.es/siglo/historico/2016/1144/1044Berzosa.pdf

Los trabajadores inmigrantes son el futuro de la clase obrera

Los datos del informe sobre el impacto socioeconómico de la inmigración en Euskadi elaborado por el observatorio vasco Ikuspegi desmienten la tan repetida como falsa idea de que el colectivo de nacionalidad extranjera aporta menos de lo que recibe a través de los sistemas de protección social y que, por tanto, supone un coste para las arcas públicas. Los inmigrantes gastan menos de lo que aportan y menos que los autóctonos y contribuyen a que la sociedad pueda pagar, al menos por el momento, el gasto social.

Dicho planteamiento es además contrario a la realidad tanto en épocas de bonanza como de crisis e incluso más allá del mismo balance, que ya sitúa los aportes del colectivo por encima del gasto -631.586.692 millones de ingresos por 593.3888.923 de gastos en 2012- o, por el contrario, de que el capítulo de aportaciones a la protección social procedentes de los inmigrantes haya crecido solo un 1,1% en los últimos cuatro años (del 3,3% del total de 2008 al 4,4% de 2012) frente al 2,4% (del 5% al 7,4% del total) en que se ha incrementado el porcentaje de gastos que se les atribuye.

La inmigración aporta a la sociedad vasca otros beneficios que no son intangibles aun si así se pretende desde ciertos ámbitos, especialmente en el aspecto demográfico y de relevo generacional en una sociedad envejecida como la nuestra, al contribuir al aumento de la tasa de natalidad o reducir la tasa de envejecimiento y de dependencia.

A pesar de que también en Euskadi la fuerza de trabajo inmigrante ha sufrido más el impacto de la crisis, ha contribuido a disminuir la diferencia entre ingresos y gastos con los autóctonos, hasta dejarla en apenas 41 euros por persona y año, de los 3.906 euros de coste por persona inmigrante a los 3.947 por persona autóctona.

Los trabajadores inmigrantes no solo gastan menos de lo que aportan sino que gastan menos que los autóctonos, mayormente por una menor utilización de ciertos servicios, al tiempo que contribuyen a frenar el envejecimiento de la población. Por eso el futuro de la clase obrera pasa por ellos.

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