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Día: 9 de noviembre de 2015 (página 1 de 1)

Los curas que practican en privado el sexo que condenan en público

El documental “Amores Santos”, dirigido por el periodista Dener Giovanini, desvela la doble moral de las Iglesias cristianas, al mostrar a varios miles de sacerdotes que practican en privado las relaciones homosexuales que condenan en público.

Durante tres meses un joven actor con falsos perfiles en internet mantuvo sexo virtual con 5.000 religiosos de 36 países. Muchos de los curas tenían una edad avanzada, algunos incluso 80 años.

Las grabaciones se llevaron a cabo en Estados Unidos, Italia, el Vaticano, España, Francia, Alemania, Países Bajos, Bélgica, Inglaterra, Costa Rica, México y Filipinas, entre otros.

Las escenas de sexo virtual involucran tanto a obispos y sacerdotes, como pastores. Descubren el submundo de las relaciones homosexuales en las iglesias católica, anglicana, evangélica y baptista. Todos acaban de la misma forma: con una eyaculación grabada a través de una webcam.

En una entrevista publicada por “El Confidencial”, el director del documental afirma que las imágenes son sobrecogedoras. Un obispo se levanta la sotana y muestra una braga roja de encaje. Un sacerdote aúlla y pide que le llamen  perra  y  putita, mientras reclama que le orinen encima. Otro religioso se desnuda en su propia parroquia, delante de una imagen de la Virgen María.

El estudio sobre los hábitos sexuales de los sacerdotes se gestó a través de Facebook. Al principio el director sólo quería averiguar si los religiosos usaban internet para tener contacto con otros hombres.

Las grabaciones se llevaron a cabo durante casi tres meses en un estudio de Brasilia decorado como si fuese un dormitorio. Para ello, se sirvió de un actor de 25 años con tres perfiles. Su nombre artístico es Darico Macedo y se presenta en internet con su foto real.

En el momento en que revelaba que era gay, la actitud de los sacerdotes cambiaba radicalmente. La conversación se volvía más atrevida, más picante, e invariablemente surgía la invitación para que Darico se mostrase desnudo ante la webcam, ha desvelado el director.

“Cuando me invitaron a hacer la película, pensé que sería muy difícil ganarme la confianza de los religiosos, pero ocurrió lo contrario. Al ver a un obispo levantarse la sotana y mostrarme que llevaba bragas rojas me di cuenta de que sería un mundo sin fronteras”, asegura el actor.

En total, el equipo ha grabado más de 500 horas con escenas explícitas de sexo que el documental mostrará, aunque pixelará las caras de los  protagonistas  ante la posibilidad de querellas.

El director del documental reconoce que nunca imaginó que conseguiría grabar a un número tan grande de clérigos en paños menores. “Creía que iban a tener más cuidado. Pero parece que para ellos practicar sexo por la webcam es la cosa más natural del mundo”, revela Giovanini.

Durante la investigación previa, que duró seis meses, realizó un trabajo minucioso y riguroso. El director y su equipo controlaban que los religiosos pertenecían realmente a alguna Iglesia antes de aceptar la invitación a practicar sexo delante la cámara.

“Seleccionamos a los que tenían fotos oficiando misas. Hicimos distintas averiguaciones para cerciorarnos de que realmente eran religiosos en activo”, asegura el director.

Su equipo creó tres perfiles de Darico Macedo, actor cuyo nombre real no se revela. En poco tiempo llegaron a tener más de 5.000 amigos. “Desde el comienzo percibí que en la red no hay límites”, señala el actor, que en su vida real es homosexual.

“Soy consciente de que me estoy exponiendo mucho y que, de alguna forma, me estoy convirtiendo en un activista militante. No ha sido una decisión fácil, pero no me arrepiento”, explica Macedo.

“Normalmente Dener hablaba con ellos por el chat y explicaba que mis padres estaban en el cuarto de al lado, o sea, que yo no podía hablar en voz alta. Mientras Dener escribía, yo actuaba delante de la cámara. Muchas veces tuvimos que recurrir al Google Translator para comunicarnos con ellos. Yo no sé español, italiano ni sueco”, cuenta el actor.

Dener destaca que “fue más fácil grabar a los católicos porque practicaban sexo en cualquier lugar: en el dormitorio, en la parroquia. No tenían el menor reparo”.


En el documental aparecen menos evangélicos porque “suelen estar casados y tenían que encerrarse en el baño para mantener las sesiones de sexo online”, revela.

“Hubo un momento que tuve en la pantalla a un religioso al lado de dos ángeles, con una talla de la Virgen María en primer plano y completamente desnudo, masturbándose. Era muy difícil concentrarme, porque las imágenes que estaba viendo eran tremendamente chocantes. Fue un desafío enorme”, reconoce Darico.

Ante la cámara un cura decepcionado con la vida en la Iglesia admite que conoce a muchos religiosos que seducen a jóvenes con drogas, como la heroína y la cocaína, a cambio de sexo, al ser más fácil mantenerlos enganchados.

El documental también pone de relieve la realidad de los seminaristas que entran en la Iglesia para disfrazar su condición sexual. Para ellos es más fácil esconderse socialmente, así no tienen que dar explicaciones sobre por qué no salen con chicas.

Un seminarista de 19 años relata en el documental que es gay y que no tiene la menor vocación religiosa, pero no se atreve a abandonar la Iglesia porque lo único que aprendió a hacer en la vida es rezar. “Yo estoy condenado a ser cura. Todos los días rezo y le pido a Dios que me dé la fuerza necesaria para matarme”, confiesa.

“Amores Santos”
es el primer largometraje para cine grabado íntegramente por internet.

El capital financiero italiano está al borde del abismo

Italia tiene a cuatro bancos pequeños al borde de la quiebra: Banca Marche, CariFerrara, Popolare dell’Etruria y CariChieti. Para poner un parche a la situación, el fondo de garantía de depósitos ha aprobado el desembolso de 2.000 millones de euros, explicó el presidente del fondo, Salvatore Maccarone, ante el Parlamento.

No obstante, Maccarone advirtió que si se tuvieran que reembolsar los depósitos garantizados de los cuatro bancos, serían necesarios 12.500 millones de euros. Se trata de una suma que, como reconoce Maccarone, el fondo “no tiene y no tendrá nunca”.

Un gasto imprevisto de 10.000 millones para salvar los depósitos garantizados sería mucho incluso para el Estado.

Pero la situación -según ha explicado Maccarone- es aún más grave. En Italia se está debatiendo aún el nuevo marco normativo que tendrá que acoger la última directiva europea sobre los rescates bancarios, que prevé, en caso de quiebra, la posibilidad de pedir el dinero a los obligacionistas o a los titulares de cuentas corrientes por la parte que supera los 100.000 euros.

La semana pasada, las Comisiones de Finanzas de Congreso y Senado dieron su visto bueno al plan, pero todavía es necesario que el Gobierno presente un proyecto de ley y que éste tenga el beneplácito del Banco Central Europeo. Por lo tanto, el fondo de garantía no sólo no tiene dinero suficiente sino que tiene también las manos atadas.

“Si falta la confianza se crearía una situación grave, porque tenemos también otros bancos con ciertas dificultades. Si faltara la certeza de la tutela, habría una huida de los depósitos”, advirtió Maccarone, ante los diputados y senadores.

Para que no cunda el pánico la sugerencia del Parlamento italiano al Gobierno es adoptar cuanto antes las directivas europeas. “Espero que haya evaluado bien la situación de los bancos en crisis y que no haya obstáculos a los rescates”, ha comentado Riccardo Maiarelli, presidente de la Fundación que controla a la caja de ahorro CariFerrara, uno de los bancos al borde del abismo.

El riesgo es que la quiebra de los primeros bancos italianos genere un efecto dominó. Italia todavía no ha conseguido encontrar una manera para liberar a los bancos de los créditos dudosos acumulados durante la crisis. Según un informe recién presentado por la banca de datos societarios Cerved, los créditos problemáticos en el país transalpino llegan a los 327.000 millones de euros (eran 87.000 en 2008) y sin la creación de un banco malo seguirán aumentando por lo menos hasta 2018.

La agencia de rating Standard & Poors prevé un total de 388.000 millones en 2016. El ministro de Economía, Pier Carlo Padoan, a finales de octubre volvió a declarar que “la factibilidad del proyecto de un banco malo tendrá que ser comprobada definitivamente durante las próximas semanas”.

El obstáculo principal del proyecto de Padoan es encontrar inversores privados sin la garantía pública (que Roma no puede dar por las normas europeas y por razones presupuestarias). Además de que, hasta ahora, el hecho de recurrir al mercado no ha solucionado el problema: entre 2012 y 2014 los bancos italianos han cedido 11.000 millones de créditos dudosos a los especuladores.

La monarquía se puso al servicio del imperialismo durante la transición

El Borbón con Nixon
«A medida que entramos en el periodo de transición es esencial que yo pueda conservar la confianza del príncipe. Y es muy difícil hacerlo cuando mis mensajes son reenviados a todo el circuito y cuando parece que hay una falta de discreción total en determinadas misiones». El cabreo monumental de Wells Stabler (embajador de EEUU en Madrid entre 1975 y 1978) era comprensible. El 5 de noviembre de 1975 el príncipe Juan Carlos le había desvelado cuáles iban a ser los siguientes movimientos de Franco con respecto al Sáhara justo cuando las relaciones con Marruecos atravesaban un momento crítico y el caudillo estaba a punto de morir.

Stabler envió el correspondiente informe al Departamento de Estado dirigido por Henry Kissinger. Cinco días después, descubrió que las confidencias del Borbón habían llegado hasta la embajada estadounidense en Rabat, que el encargado de la legación las había transmitido a su homólogo francés en la capital marroquí y que éste último hizo lo propio a través de un telegrama a la embajada de Francia en Madrid, lo que, de alguna manera, podía hacer peligrar su impagable cercanía con el aspirante a rey.

¿Qué hacía el príncipe Juan Carlos revelando los planes de España a una potencia extranjera que jugó un papel clave y no precisamente neutral en el conflicto por el Sáhara? WikiLeaks ha compilado 1,7 millones de cables diplomáticos de EEUU entre 1973 y 1976 hoy ya desclasificados aunque difícilmente accesibles a toda la opinión pública. Y los ha organizado en una base de datos que, junto con el Cablegate filtrado en 2010, pretende ser la mayor biblioteca diplomática jamás creada.

El heredero del dictador se convirtió en aquel momento crucial de la historia de España en el mejor informador de EEUU con la esperanza de que con su lealtad se ganaría el respaldo de Washington tras la muerte de Franco.

La respuesta de Kissinger a las quejas de Stabler da una idea de lo importante que era Juan Carlos para los intereses estadounidenses: «Estamos de acuerdo en que tus contactos con el príncipe deben ser tratados con la mayor discreción. Estos informes tienen un grandísimo valor para EEUU y haremos lo que esté en nuestra mano para asegurarnos de que en el futuro se manejen de manera apropiada». En otro mensaje, el secretario de Estado prohibió a sus embajadores en Marruecos, Mauritania y Argelia difundir «un material tan sensible que puede poner en peligro el acceso a la fuente».

Las confidencias de Juan Carlos sobre el Sáhara pueden quedar como una simple anécdota comparado con lo que había sucedido tres semanas antes. El 16 de octubre Franco sufrió una crisis cardíaca que le dejó al borde de la muerte. De hecho, la embajada de Madrid llegó a dar por fallecido al dictador durante varias horas el día 21: «Nos han llegado varias informaciones, aún por confirmar, de que Franco ha muerto». Según explica el historiador Charles Powel en su libro El amigo americano (Galaxia Guttemberg, 2011) no fue Stabler el que envió el cable sino su agregado de Defensa, que pretendía «poder atribuirse la primicia de la noticia».

El príncipe jugó un papel esencial en las comunicaciones con EEUU esos días. Y el 23 envió a ver a Stabler a su confidente Juan José de Areilza, conde de Motrico y futuro ministro de Exteriores, para darle un parte pormenorizado de la evolución clínica del caudillo y comunicarle el plan que había trazado con el marqués de Villaverde, yerno y médico de Franco, para conseguir que firmara su renuncia antes de que falleciera.

El Borbón, impaciente por arrebatar el poder a Franco por si las cosas se complicaban pese a que en 1969 había sido designado su sucesor, llegó incluso a pedir ayuda a Stabler para que convenciera al presidente, Carlos Arias Navarro, de la necesidad de que el caudillo le traspasara los poderes antes de morir. El segundo de a bordo de Kissinger, Arthur A. Hartman, dio su visto bueno a la propuesta pero el secretario de Estado prohibió a Stabler categóricamente que intercediera porque no estaba por la labor de que se le relacionara con el intento de derrocar al dictador: «No estás -repito- no estás autorizado a mediar con Arias en este momento».

EEUU sí preparó toda una batería de mensajes de condolencia y felicitaciones al príncipe que un mes más tarde emplearía tras la muerte, esta vez oficial, de Franco.

Los contactos con el príncipe habían sido regulares en 1974 cuando Horacio Rivero era el embajador en Madrid, sobre todo a partir de julio, cuando Franco sufre una recaída y se ve obligado a ceder por primera vez de manera temporal el mando a Juan Carlos. En 1975 el rey se vio o charló con Stabler en más de 10 ocasiones para informarle de los movimientos de la dictadura

Se intensifican notablemente en 1975 con Stabler a medida que crecen los rumores sobre el deterioro del estado de salud del dictador. En este año hay documentadas más de una decena de conversaciones telefónicas o reuniones formales e informales. La base militar de Torrejón, unas vacaciones en Palma de Mallorca o un encuentro en España con estudiantes del National War College, eran la ocasión perfecta para que el príncipe se explayara con Stabler sobre el humor de los oficiales de las Fuerzas Armadas, la debilidad de Arias Navarro, las perspectivas de su llegada al trono, el Partido Comunista, la ultraderecha, el estado de forma de Franco, las relaciones con Francia y Portugal, o sus viajes a Oriente Medio en busca de acuerdos petroleros.

El cortejo se complementaba con cartas de los presidentes, Richard Nixon y Gerald Ford, y de Kissinger, a quienes vio en varias ocasiones durante sus visitas oficiales, felicitaciones de cumpleaños y hasta invitaciones de la Nasa para presenciar el lanzamiento de la misión del Apolo-Soyuz.

La preocupación de Juan Carlos por tener el beneplácito de Washington a toda costa era, sin embargo, un asunto que sólo le ocupaba a él ya que EEUU tenía bien claro que el futuro rey era su único candidato para controlar España.

El 4 de noviembre de 1975 Stabler envió a Kissinger un informe general del panorama que se abriría en el país con la transición en el que subrayaba que «la desaparición de Franco allana el camino para una era más esperanzadora, pero la desaparición de Juan Carlos abriría las puertas a una lucha de poder donde los comunistas y los extremistas de todos los colores jugarían un papel determinante».

«El interés de EEUU reside en empujar a Juan Carlos a que dé un giro gradual, pero de manera decidida y no demasiado lenta, hacia la democratización». Por ello, «está claro que el interés de EEUU reside en empujar a Juan Carlos a que dé un giro gradual, pero de manera decidida y no demasiado lenta, hacia la democratización. Debemos darle el apoyo que él claramente está pidiendo a EEUU», continuaba Stabler. Kissinger respondió que EEUU «jugará un papel estabilizador y de apoyo en este proceso y se mostrará contrario a cualquier tipo de presión para que los cambios se produzcan de una manera más rápida».

Si Juan Carlos pensó en algún momento que Washington estaría de su lado porque le preocupaba la democratización de España pecaba de ingenuo. A finales de 1975 vencía el acuerdo sobre las bases militares estadounidenses en España. El régimen había torpedeado las negociaciones bajo la premisa de que las instalaciones se usaban para proteger de la amenaza comunista a los países de la OTAN, no sólo a EEUU. Por tanto, si España no formaba parte de la Alianza, a lo que se oponían la mayor parte de los países precisamente por ser una dictadura, entonces los marines tendrían que hacer las maletas.

El príncipe y la transición abrían una puerta vital para Washington, que podría convencer más fácilmente a sus aliados de la OTAN de la necesidad imperiosa de acoger a España por ser la puerta al Mediterráneo. Y así fue. En un cable marcado como ‘Secreto’ el 5 de noviembre Kissinger ordenaba a su embajador ante la Alianza reactivar las gestiones: «Es muy importante hacer énfasis en las posibilidades que se abren ahora para Occidente para alentar la moderación y las instituciones democráticas en la vida política española».

Madrid y Washington firmaron el Tratado de Amistad y Cooperación en 1976 ya con Juan Carlos como rey renovando el acuerdo sobre las bases. España no entraría en la OTAN hasta 1982.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/452776/juan-carlos-se-hizo-confidente-de-la-casa-blanca-y-se-convirtio-en-su-gran-apuesta-para-controlar-espana

Había una vez…

Bianchi

… un circo que alegraba, etc., que cantaban los payasos de la tele que torturaron nuestra infancia con sus machistas letras y separación de roles de género, a estos me refiero, no a los «otros», los que ustedes se imaginan, sí, esos.

Esos que ahora, para llamar la atención del personal como sea, son capaces de guardarse el sentido del ridículo -va en el guión y en el bolsillo- y montarse en un globo aerostático o ponerse a bailar en un programa de variedades (como la vicepresidenta Soraya) o ir de copiloto en un auto de rally y dar unas volteretas y salir diciendo, como el chiste del bilbaíno, «joder, oyesss, para haberme matado, menos mal que soy de Bilbao, ochesss» (Albert Rivera que, recordemos, ya empezó su campaña hace ocho años, en Catalunya, saliendo medio en bolas en los carteles electorales). O tocando -mejor dicho: «rasgueando», no exageremos, que este no es Mark Knopfler, precisamente- la guitarra en «Hormigueros» (y donde haga falta) como Pablo Iglesias o, desinhibido, con Risto Meijide, igual lo transcribo mal, que uno no suele ver estos programas. El que, de momento, no se atreve a dar la nota es el apolíneo Pedro Sánchez, pero por insípido e insustancial (los que somos guapos tenemos este defecto), aunque, ojo, fue él quien llamó al programa de telebasura de Jorge Javier, que no sé cómo se llama, el programa, digo, para decirle, en riguroso directo, que se dice, que no dejara (Jorge Javier) de votar al PsoE, que íbamos a quitar el festejo (?) del Toro de la Vega donde se martiriza de mala manera al bicho. No, alguno me dejaré en el tintero, pero no me olvido del catalán del PSC, Miquel Iceta, bailando -eso no es bailar, es hacer gimnasia- alguna canción: patético. Por no hablar, aunque este es otro rubro, pero afluente del mismo río, de los «tránsfugas» como Irene Lozano que del partido neofalangista UPyD de la egocéntrica -y otras cosas que me callo- Rosa Díez, se pasa al pesebre del PsoE como quien se cambia de camisa (lo de «cambiar de chaqueta» ya sabíamos, pero no conservabas el escaño en Las Cortes, te pirabas por un resto de vergüenza, pero no, tratando con sinvergüenzas, va a ser que no). Esta moda la puso en marcha el PCE yéndose muchos de sus diputados al PsoE (Enrique Curiel, Cristina Almeida, Rosa Aguilar e ttutti quanti), o al PP (Cristina Alberdi, el exsindicalista Fidalgo, Nicolás Redondo Terreros) o al «sursum corda». Ahora le llaman «fichajes», término prestado del «planeta fútbol» (o «furbo», que diría Villar), como el militar, al parecer cesado por «falta de confianza», o sea, por no ser lo suficientemente fascista que es lo que se pide a un militar español, que insinúa la caverna mediática, como si «Podemos» fuera un peligrosísimo partido bolchevique, en fin, esta gente a su bola y a seguir las consignas y a preguntar dónde está la taquilla para cobrar, que ha fichado en el «mercado de invierno» el inefable «Koletas». No se descartan nuevas sorpresas, permanezcan atentos, no se vayan («stay tuned, don’t go»).

¿Estaremos acaso anticuados los que decimos -igual sólo soy yo- estas cosas? ¿No sabemos ver que ahora han cambiado los tiempos y la forma de atraer votos -ah, o sea, que era eso que llaman, manda güevos, «caladero»-, el marketing, las técnicas y hasta las «afinidades electivas» que decía Goethe (aquí les he pillado en renuncio a estos «artistas», que ni saben lo que digo)? Es posible. ¿Todo vale para atraer el voto hipnotizando al ciudadano, que se dice, como un encantador de serpientes? Eso parece.

Lo que nosotros decimos, haciéndonos eco de alguna voz, es que estas abundosidades obedecen a una suerte de «farandulización» de la «política» (la política de verdad es otra cosa, y la revolución el grado máximo de la política, su máxima expresión y mayor orden que derrumba -porque solo no se cae- el desorden de la producción capitalista) donde se aparenta estar más en contacto con la calle, qué guay, qué modernos somos, eso sí, siempre que el numerito salga por televisión, que ahí está la gracia, de tenerla.

Otros, como Zygmunt Bauman, lo llamarían «política líquida», queriendo decir algo así como light, feble y deleznable, desvaído y desleído, descafeinado, vaya. Hubo, hace poco -un diputado del PNV-, que lo llamó «efebocracia» por la presencia de emergentes «políticos» jóvenes que salen en la tele (y, si no sales en la caja tonta, no eres nadie, es sabido y está comprobado). Algo de eso hay, sí, pero no es la edad, mucha o poca, lo que determina el fondo de la cuestión, esto es, ir a la raíz de las cosas, que eso es ser «radical».

En fin, los payasos de la tele antaño y estos hogaño. Voy a ver una de Joselito.

Samir Amin ha quedado fuera de juego

Tras el Mayo del 68 en París, el economista egipcio Samir Amin estuvo de moda en los medios universitarios por sus teorías sobre el subdesarrollo, el Tercer Mundo y las economías llamadas “periféricas”.

Recientemente ha publicado un artículo sobre el imperialismo contemporáneo (*) que reincide en los tópicos favoritos de una corriente de economistas cercana a ese marxismo que circula en los medios académicos.

Aparentemente Amin pretende un sincretismo “marxista” en el que mezcla a Lenin con Stalin, Trotski y Bujarin, o a Mao con Chou En-lai y Den Xiao-ping. En el fondo, tras un tercermundismo imposible, lo que prevalecen son las viejas tesis de Kautski en la socialdemocracia alemana.

Hay que agradecer a Amin su voluntad deliberadamente revisionista, es decir, de modificar el marxismo, aunque en él es una prevención frente a posibles críticas, ya que nunca declara qué concepciones han quedado obsoletas y, además, se preocupa por defender sus propias tesis con invocaciones a Lenin que, más bien, son retóricas.

Por lo tanto, como tantos otros, Amin pretende hacer pasar sus propias concepciones sobre el imperialismo como si fueran leninistas, cuando son antileninistas.

Quien haya leído a Lenin sabe que el imperialismo es, más que nada, un etapa histórica que, como cualquier otra, está acotada en el tiempo. El imperialismo es el capitalismo mismo en su última etapa.

Por el contrario, para Amin la etapa premonopolista del siglo XIX también fue imperialista, por lo que confunde el imperialismo con el colonialismo. “El capitalismo histórico, dice, ha sido siempre imperialista”.

Pero luego para Amin el capitalismo tampoco conoce límites históricos. Toda la historia de la humanidad es capitalista, nada menos que “desde el año 1.000 en China”.

Ese tipo de concepciones no sólo derivan de que Amin no entiende el imperialismo como los marxistas, sino que ni siquiera entiende el capitalismo de la misma manera, lo cual es evidente en concepciones suyas que son típicamente proudhonianas, como la siguiente: “La violencia política internacional ocupa el lugar de la competencia económica”.

Como tantos otros tercermundistas, Amin reduce el imperialismo a una única contradicción (norte-sur, centro-periferia) en la que prevalece el saqueo y la violencia. El desarrollo del imperialismo, así entendido, reproduce esa dualidad, que se ensancha progresivamente como si fuera una maldición. Es una tesis lineal característica: los países del centro lo serán siempre, cada vez más poderosos, a costa de la miseria de los periféricos.

Un buen universitario, como Amin, debe poner de manifiesto su originalidad con la invención de neologismos y nuevos términos para vestir esas viejas teorías que parecen agotadas hace tiempo. En el caso de Amin esas teorías se llaman “capitalismo monopolista generalizado”, “superclase dominante emergente”, sistema de producción disperso o “globalizado”, etc.

Lo que Amin pretende es sostener algo parecido a lo que Kautski y Bujarin sostuvieron hace un siglo: que existe un “imperialismo colectivo” ahora representado por la triada (o troika) que forman Estados Unidos, Japón y Europa, que ese colectivo ha tomado “el lugar de los imperialismos nacionales históricos” y lleva a cabo una “gestión conjunta del mundo”.

Es la vieja teoría del ultraimperialismo, aunque Amin no cree que el centro tenga éxito en su “gestión conjunta del mundo” que, por el contrario, marcha hacia el desorden y el desequilibrio.

En fin, los nuevos conceptos y teorías de Amin no son tales. En su seno se ocultan las gastadas corrientes de la socialdemocracia. Amin quiere romper con las “limitaciones” del leninismo para dar un paso hacia atrás. No sólo está fuera de juego sino que se ha quedado anticuado antes de empezar. Sus explicaciones no sólo no explican los nuevos fenómenos, sino tampoco los antiguos.

(*) http://socialismo21.net/elimperialismo-contemporaneo-segun-samir-amin/

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