La web más censurada en internet

Día: 3 de noviembre de 2015 (página 1 de 1)

30 años de la falacia neoliberal

Hace 30 años, el 22 de septiembre de 1985 las potencias imperialistas más fuertes del G-5 (Francia, Japón, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos) se reunieron en el Hotel Plaza de Nueva York para rescatar a Estados Unidos de la bancarrota.Son los llamados “Acuerdos del Plaza” que pusieron de manifiesto varios aspectos capitales de la crisis del imperialismo.

El primero es que Estados Unidos había perdido definitivamente la hegemonía en la forma en la que la había estado ejerciendo desde el final de la Segunda Guerra Mundial 40 años antes.

El segundo es que Estados Unidos no podía rescatarse a sí mismo por sus propias fuerzas y necesitaba recurrir a otras potencias mundiales, que debían actuar de manera coordinada.

El tercero es que la falacia del neoliberalismo y de eso que llaman “los mercados” se ponía de manifiesto en pleno auge verborreico de Reagan y Thatcher. A la reunión asistieron, además de los gobernadores de los bancos centrales, los ministros de Economía, es decir, el Estado, para intervenir en la cotización de las divisas.

El capitalismo actual es capitalismo monopolista de Estado y si en 1985 las potencias tuvieron que frenar la subida del dólar, dos años después tuvieron que volver a actuar en el sentido contrario: para bajar su cotización. El mercado de divisas está, pues, intervenido y quien lo interviene son las potencias imperialistas más fuertes, lo cual no haría falta ni decirlo, de no ser por las tonterías neoliberales tan en boga.

Hace unos días la agencia Bloomberg difundió un largo artículo (*) que empieza recordando el Acuerdo del Plaza y la necesidad de una actuación conjunta de las potencias imperialistas más fuertes para… hacer subir los precios.

Ya no se trata de manipular la cotización de las divisas sino los precios de las mercancías, pero las conclusiones generales son las mismas: no son “los mercados” sino los gobiernos de las grandes potencias quienes regulan los precios, el neoliberalismo sigue siendo una falacia, Estados Unidos no tiene capacidad para actuar unilateralmente sobre la economía mundial, etc.

En todo el mundo el capitalismo estuvo durante décadas luchando contra la inflación y ahora la echa de menos. En el artículo de Bloomberg la inflación es ya el único remedio que se les ocurre para salir de lo que llaman “estancamiento”, que no es más que una expresión timorata para no hablar de crisis generalizada.

“Ninguno de los grandes bancos centrales está alcanzando sus metas”, reconoce el artículo. El enfermo agoniza; lo tienen con respiración asistida; no responde a la medicación… Por favor, sean compasivos. Desde aquí les recomendamos la eutanasia. El capitalismo no tiene remedio. Sean realmente neoliberales: dejen que el capitalismo se muera plácidamente.

(*) Simon Kennedy, Acuerdo de bancos centrales parece indispensable para atizar inflación, http://www.bloomberg.com/latam/?p=5264

No es de Brecht…

N. Bianchi

… pero como si lo fuera. Nos referimos al célebre poema atribuido erróneamente al poeta y dramaturgo comunista alemán Bertolt Brecht (1898-1956).

Ya saben, aquel que dice:

«Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada».

No solamente no pertenece a Brecht sino que nunca fue escrito exactamente como lo conocemos por su verdadero autor, sufrió numerosas modificaciones en su elaboración: la versión finalmente aprobada es la que dio la segunda esposa del autor, Sibylle Sarah Niemöller von Sell (proveniente de una familia aristocrática prusiana, pero antinazi, al menos ella), cuando éste ya había fallecido. Porque el verdadero gestor de lo que hoy se conoce -en un título apócrifo- como el poema «Ellos vinieron» (en traducción literal del alemán, sospechamos, ya que en español sobraría el sujeto quedando en «Vinieron») fue el germano Friedrich Gustav Emil Martin Niemöller (1892-1984) quien en su larga vida fue desde comandante de un submarino alemán durante la I Guerra Mundial a pastor, pasando por un inicial apoyo al creciente nazismo hasta la lucha contra las guerras desatadas por el imperialismo al punto de visitar en 1965 Vietnam del Norte para reunirse con Ho Chi Minh.

No puede decirse con rigor que simpatizara con el movimiento obrero y sí por el antisemitismo lo que le condujo en los años treinta, como dijimos, a apoyar a Hitler. Se opuso a que la Iglesia estuviera bajo el dictado de Hitler y acabó en los campos de concentración de Sachsenhausen y Dachau.

Cuando termina la II Guerra Mundial recupera la libertad regresando a su actividad como pastor protestante. Y fue precisamente durante sus sermones cuando empezó a gestar el poema que hoy nos trae a colación.

Cuando Niemöller ya había alcanzado los 90 años, de los 92 que vivió, se autodefinía como revolucionario y, «si llego a los 100, acabaré siendo anarquista».

En el Museo del Holocausto en Washington, la presentación del poema tiene una particularidad, por decirlo suavemente: se le ha amputado la primera frase o estrofa, la que alude a los comunistas. Con Niemöller ya fallecido, claro.

No es de Brecht, decimos -algo que ya se va sabiendo, que no vamos aquí con la «exclusiva»-, y lo que nos sorprende y nos extraña es que no lo fuera o, dicho de otra manera, no es de él, pero como si lo fuera, ¿no es cierto?

El ‘desafío’ soberanista de Catalunya

La frase que más se escucha últimamente es la del “desafío soberanista”. Por lo tanto, es evidente que hay quien se ha tomado el rumbo de Catalunya como un desafío, que alguien se siente desafiado, como si se tratara de uno de aquellos duelos de hace 200 años.

Se trata de saber a quién desafía Catalunya y la respuesta también es evidente: al Estado, aunque no se trata de cualquier tipo de Estado sino del que surgió en 1939 y se remozó en 1978, es decir, un Estado fascista.

El propio hecho de que el Estado se tome la voluntad independentista de Catalunya de esa manera, como un desafío, pone al descubierto su naturaleza fascista. Por descontado que quienes se sienten desafiados es porque se consideran partícipes del Estado y de su naturaleza fascista, es decir, porque son fascistas.

En sentido contrario, quienes reclaman sus derechos, sobre todo si se trata de un derecho como la autodeterminación, que es la esencia misma de la democracia, son los únicos demócratas.

Poco más hay que añadir al respecto. No obstante, como uno de nuestros lectores se pregunta extrañado por qué defendemos los derechos de los “ricos” o de una “nación rica”, aprovechamos para decir que nosotros no admitimos ese lenguaje franciscano: no hay ricos ni pobres, ni tampoco naciones ricas ni pobres.

Aunque utilizáramos ese lenguaje santurrón, el asunto no cambiaría absolutamente nada. Ni Marx, ni Engels, ni Lenin restringieron el derecho de autodeterminación sólo a las naciones pobres o proletarias. Todas las naciones tienen los mismos derechos, cualquiera que sea su condición.

El problema es que “la ideología dominante es la ideología de la clase dominante”, lo cual traído a España supone que la ideología dominante es fascista y está ampliamente extendida entre muchos sectores sociales que ven como normal la opresión más repugnante.

Del mismo modo que la burguesía no entiende como explotación las condiciones laborales más agotadoras del trabajador, la nación dominante tampoco ve las secuelas de su dominación nacional. Ni siquiera reconoce la existencia de otra nación que no sea la suya propia, ni una situación colonial, etc.

Los falangistas “de izquierda” como Alberto Garzón justifican así la opresión nacional: “El problema no se da entre catalanes y españoles sino entre ricos y pobres”, dijo ayer. Lo mismo cabe decir de la campaña de Catalunya Sí que es Pot, esa ensalada de ICV, Esquerra Unida, Equo y Podemos, en las últimas elecciones autonómicas.

Esos grupos que se llaman “de izquierda” defienden al Estado fascista y centralista y, para disimular, se salen por la tangente. Aparentan que están al margen, no admiten el “desafío” o dicen que hay otros problemas más importantes, como los recortes. Posiblemente ni siquiera lo consideren un problema real.

Catalunya está reclamando un derecho que le pertenece en exclusiva. Cualquiera que sea la decisión que tome sobre su futuro, dicho derecho no perjudica a ningún español, ni a ningún otro pueblo, porque no se trata de una pugna entre dos pueblos sino entre un pueblo y un Estado.

Es más: dado que los demócratas españoles también están luchando contra ese mismo Estado, lo que tienen que hacer es apoyar a los catalanes y a todos los que defienden sus derechos.

Pero ahí hay otro problema: que la ideología fascista dominante también llega a Catalunya y los independentistas (una buena parte de ellos), lo mismo que los falangistas de toda la vida en Madrid, creen que España es una nación y no un Estado.

Por lo tanto, creen que luchan contra otro pueblo, de donde derivan buena parte de las lacras que tienen los independentistas, tanto en Catalunya, como en Galiza o en Euskal Herria.

La existencia de sujetos como Pablo Iglesias, Alberto Garzón y los demás, les confirma en sus temores de que los fascistas españoles son de la misma calaña que los socialfascistas, es decir, que todos son iguales, que es la conclusión a la que llegan los que alcanzan el punto de desesperación.

La lucha contra la opresión nacional de Catalunya es tan importante en Olot como en Alpedrete y en ambos sitios la tiene que dirigir la misma clase social: el proletariado. Cuando eso sea una realidad, nadie hablará de “desafío” porque la lucha por aquello que es justo, por reconocer los derechos, sobre todo por reconocer los derechos de los demás, no separa sino que une.

Cuba no se pudo sentir unida a España más que cuando logró su independencia y ello es posible, entonces y ahora, entre otros motivos, por el movimiento de apoyo y solidaridad que hubo desde la metrópoli hacia los independentistas cubanos, que tuvieron que recurrir a la guerra para liberarse de España.

Es a los demócratas españoles, a todos y cada uno de los grupos y colectivos antifascistas, a quienes corresponde demostrar que no nos sentimos desafiados en absoluto sino que estamos con Catalunya al cien por cien.

Rusia inutiliza los sistemas de mando de la VII Flota

El 27 de octubre un Tupolev 142 ruso realizó maniobras de acercamiento sobre el portaviones USS Ronald Reagan mientras este navío participaba en maniobras, junto a la Séptima Flota estadounidense y la marina de guerra de Corea del Sur, en aguas del este de la península de Corea.

Desde abril de 2014 la aviación rusa ha realizado diferentes acciones para poner a prueba su sistema de interferencia de las comunicaciones y sistemas de mando de la OTAN (*).

Esta vez, la US Navy ya había ordenado el despegue de varios de sus aviones antes de que el avión ruso interfiriera sus comunicaciones y sistemas de mando y fue por eso que lograron alejar al intruso. A pesar de todo, el Tupolev 142 llegó a estar a unos 500 pies del portaviones sin que ni ese ni los demás navíos de la Séptima Flota estadounidense pudieran reaccionar, lo cual demuestra que Rusia tiene actualmente la capacidad real de destruir un navío almirante de la OTAN.

En este momento, el sistema ruso de interferencia de las comunicaciones y sistemas de mando de la OTAN está siendo puesto a prueba en situación de guerra, en Siria, donde está cubriendo un radio de 300 kilómetros alrededor de la localidad siria de Latakia –zona que, por consiguiente, se ha convertido en un «punto ciego» para todos los medios de vigilancia de la alianza atlántica.

Ese sistema ruso de interferencia de las comunicaciones y sistemas de mando y observación de la OTAN está desplegado actualmente en una parte del Mar Negro y en la región de Kaliningrado.

(*) ¿Qué es lo que es lo que espantó al USS Donald Cook en el Mar Negro?, Red Voltaire, 13 de septiembre de 2014, http://www.voltairenet.org/article185319.html

Fuente: http://www.voltairenet.org/article189165.html

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies