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Día: 29 de octubre de 2015 (página 1 de 1)

La Guardia Civil recurre a la ayuda de Philip Morris para reprimir el contrabando

Esta mañana la Guardia Civil ha firmado un acuerdo con el monopolio estadounidense del tabaco Philip Morris que pone de manifiesto el estado de servidumbre al que ha llegado un gobierno que presume de españolismo.

La Guardia Civil se siente impotente y recurre a la ayuda de Philip Morris para cumplir con su cometido. Será el monopolio quien ponga sus medios a disposición de la Guardia Civil para la represión del contrabando de tabaco.

El acuerdo lo firmaron el falangista y director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, el director general de Philip Morris, Mario Alejandro Masseroli y el director de Asuntos Corporativos de dicho monopolio, Francisco Javier Figaredo.

Los medios que la empresa estadounidense proporcionará a la Guardia Civil son cámaras acuáticas para el examen de la carga, endoscopios-videoscopios con sonda flexible inalámbrica para inspección de dobles fondos y densímetros detectores de material de contrabando con control remoto.

También dotará a los guardias civiles de sistemas de visión nocturna para patrulleras del Servicio Marítimo, así como dos furgonetas tipo escáner para bultos pequeños, que permitan su inspección.

Las unidades de la Guardia Civil especializadas en la persecución del contrabando contarán con 100 dispositivos móviles compatibles con un sistema que facilitará la autentificación y rastreo de tabaco mediante un código que aporta información relativa al producto, como fecha y hora de fabricación o el mercado al que va destinado, entre otros datos.

Pero Philip Morris no sólo pondrá los medios sino mucho más, casi todo: una “red nacional de contactos” para apoyar, en tiempo real, las investigaciones que, con motivo de inspecciones y decomisos de tabaco falso, lleve a cabo la Guardia Civil.

El Ministerio del Interior convierte a la Guardia Civil en el brazo armado de Philip Morris, ya que el monopolio también se encargará de facilitar apoyo informático, a escala internacional, de las actividades ilícitas relacionadas con toda la cadena de producción y distribución de tabaco.

Por último, a la Guardia Civil los tratan como a analfabetos porque la empresa estadounidense le va a suministrar, de forma periódica, investigaciones y estudios realizados por universidades, institutos de investigación y otras entidades especializadas, para que aprendan el funcionamiento del contrabando de tabaco a escala nacional e internacional.

La burbuja inmobililaria puede reventar en todo el mundo

Según el índice Global Real Estate Bubble Index del banco suizo UBS, el precio medio de la vivienda es hoy muy superior a los niveles previos a la crisis de 2007 en un número importante de ciudades de todo el mundo. Las políticas monetarias implementadas por los bancos centrales de medio mundo han impedido que los precios de la vivienda se normalicen durante estos años: «Se han alimentado las burbujas en determinadas zonas».

Según destaca el informe, «las ciudades que se encuentran cerca de la zona ‘riesgo de burbuja’ tienen serias posibilidades de sufrir una gran corrección del precio de estos activos. Un pequeño cambio de los indicadores macroeconómicos, una variación en el sentimiento de los inversores o un fuerte incremento de la oferta podrían desencadenar una caída de los precios de la vivienda».

Los economistas de UBS explican que «entre 1985 y 2009, siempre que el índice ha superado el grado 1.0, es decir, que la vivienda entró en grado de fuerte sobrevaloración, el precio real de estos activos corrigió de promedio un 30  por ciento en un plazo de tres años, esto se cumplió en un 95 por ciento de los casos».

Los precios de la vivienda están relativamente altos si se comparan con otras épocas de la historia: «Los precios inmobiliarios en muchas ciudades del mundo se han duplicado en términos reales desde 1998. De promedio son ahora más altos que antes de la crisis financiera de 2007», indica el informe.

«Unas expectativas optimistas, fundamentos económicos favorables y entradas de capital extranjero han provocado un fuerte incremento de las valoraciones en algunas ciudades en los últimos años. Las políticas monetarias ultraexpansivas han impedido la normalización de los mercados inmobiliarios y ha alimentado los riesgos de burbujas en determinadas zonas», asegura el informe del banco suizo.

Gurús, guiris,‘tripis’, viajes…

N. Bianchi

Decíamos en la anterior entrega que el «Sistema» -por emplear términos más sociológicos burgueses que marxistas- oficiaba de «antisistema» para distraer y desviar la atención de la juventud de posibles preocupaciones de índole sociopolítica mediante la introducción de esoterismos y ocultismos varios, el consumo de drogas y el nuevo sonido rock and roll que a nuestras abuelas les parecía «diabólico» y algo de ello había en los planes de la CIA, aunque por otros motivos, evidentemente.

¿De dónde obtuvieron los antropólogos y sociólogos de la CIA y la inteligencia británica la idea de combinar orientalismos, música rock y drogas? Pues, aunque parezca alucinante, de los rituales de iniciación de diferentes pueblos indígenas y de varias ceremonias de los adoradores de la diosa Isis en los imperios egipcio y romano. Puedo adivinar cierta sorna en el lector ante lo que parece invención y hasta desvarío, pero no se olvide que, por ejemplo, el cristianismo, su liturgia y atavíos, son una amalgama «expropiada», vale decir, de otras religiones y ritos precristianos, como, digamos, el mitraísmo persa (la tiara que lleva el Papa de Roma sin ir más lejos y se pone en la ventana de la Basílica de San Pedro para apacentar a su rebaño, como quien se pone sus mejores galas en un domingo, ¿no es cierto?).

En esos rituales se consumían sustancias alucinógenas como el peyote, el mescal para entrar en trance (no conocieron el kalimotxo ni el torombolo), como si estuvieran en los Misterios de Eleusis griegos, acompañados de una música de tambores repetitiva y monorrítmica con la finalidad de provocar un estado alterado de conciencia. En estas faenas y labores destacó el famoso escritor inglés Aldous Huxley, autor de la celebérrima distopía «Un mundo feliz». Huxley colaboró ya desde su juventud con la inteligencia británica y fue miembro fundador de la «Mesa Redonda de Rhodes» (un magnate inglés que fundó en África la Rhodesia, modesto él), una organización entonces comandada por el historiador Arnold Toynbee, que tuviera cierta notoriedad en su día aupado por su clase burguesa, a la que pertenecían los miembros más importantes de la oligarquía británica.

Toynbee perteneció durante casi cincuenta años al consejo del «Real Instituto de Asuntos Internacionales» y dirigió la División de Investigaciones de la inteligencia británica en la II Guerra Mundial, a la vez que hacía de oficial de información del primer ministro Winston Churchill.

Huxley se pasó la guerra tranquilamente en Estados Unidos escribiendo guiones para la Metro, la Warner Bross y la Factoría Disney. Regresó a Gran Bretaña donde permaneció algún tiempo hasta que a principios de 1952 volvió a asentarse en los USA, esta vez acompañado por su médico personal y fiel amigo Humphrey Osmond. En ese mismo año la CIA puso en marcha el programa de control mental «MK-Ultra» bajo la dirección personal del director de la agencia norteamericana, Allen Dulles.

El director de la CIA colocó en un lugar destacado del proyecto a Osmond, quien de este modo empezó a trabajar para el servicio secreto de los Estados Unidos. Pocos meses después, Osmond y su amigo Huxley celebraron una serie de reuniones en la Universidad de Chicago para poner en marcha un plan de experimentación con mescalina y LSD. En esta época Huxley empezó a consumir mescalina lo que le indujo a escribir el libro titulado «Las Puertas de la Percepción», obra que puso de moda la idea entre la juventud norteamericana que los alucinógenos tenían la capacidad de «expandir la conciencia» hacia otras realidades desconocidas, quintas dimensiones, etc. Huxley estaba convencido que la renovación religiosa de USA vendría de las drogas y no de los predicadores, al igual que el alter ego español de Huxley, Sánchez Dragó, decía que lo que había en el Árbol del Paraíso, el fruto prohibido, no era una vulgar manzana, sino un hongo psicotrópico, y si cuela, cuela, y a vivir, qué carajo.

En la base del proyecto MK-Ultra estaba también estudiar los efectos de las drogas en los seres humanos. Entre los voluntarios «conejillos de indias» de Osmond y Huxley se encontraban Alan Watts y Gregory Bateson, de quien ya hablamos. También Stanislav Grof y, cómo no, nuestro viejo conocido Timothy Leary, acusado en múltiples ocasiones de trabajar en el proyecto MK-Ultra junto con su íntimo amigo Richard Alpert. Leary solía decir que en los años 50 la CIA había estado experimentando en Harvard con LSD, de forma secreta, tratando de averiguar qué uso podría dársele a la droga en la «guerra sucia» («silenciosa», le llaman allá). La CIA -continúa Leary- permitió que Harvard «nos financiara por una sencilla razón: pensaban que quizá nosotros podríamos triunfar donde ellos no lo habían hecho» (la CIA descubrió que los efectos de la droga eran demasiado impredecibles para poder darle una utilidad militar. Años antes, en 1947, se fundaría el Instituto Tavistock en Londres, pero esta es otra historia), Leary, junto con Alpert, «demostró» -eso dice él- poder controlar sus efectos que dependían no tanto de la dosis como de las expectativas y el estado mental del consumidor, así como del entorno físico en el que se administra la droga. «Descubrimos» -dice- que era posible «programar un viaje», pero no en función de los deseos de la CIA. De hecho, en 1963 fueron expulsados de Harvard, como ya se dijo, por «experimentar» -voluntariamente, esto sí- con alumnos suyos con drogas.

La vida de Leary se llenó de avatares. Se medio exilió a Europa. En Argelia estuvo con Eldridge Cleaver, uno de los primeros líderes de los Black Panthers quien puso a Leary bajo «arresto» por ser contrarrevolucionaria la promoción del uso de drogas que Leary hacía. Ideó un plan de colonización del espacio. En 1988 recaudó fondos para el candidato «anarcocapitalista» Ron Paul. En la década de los 80, se sintió fascinado por las computadoras, el Internet y la realidad virtual. A principios de los 90, se relacionó con actores liberal-progresistas, vale decir, como Johnny Depp, Susan Sarandon (y su entonces pareja Tim Robbins) o Dan Aykroyd, que iba para sacerdote católico.

Antes de morir de cáncer se pasó los días chutándose óxido nitroso y sus «Galletas Leary» (un snack -pincho o bokata- con queso y un pequeño brote de marihuana), heroína y morfina.

El Proycto MK-Ultra

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana se dedicó, en buena parte de su siniestra historia, a experimentar con todo un complejo arsenal de drogas, implantes electrónicos, hipnosis y otros modos de lavado de cerebro hasta llegar al Proyecto MK-Ultra («MK» es el prefijo de todas las operaciones de control mental («mind control») y «Ultra» provenía de la red de inteligencia organizada por los estadounidenses en la Europa dominada por el III Reich.

En los años 20 del siglo pasado, el doctor Albert Hofmann, que trabajaba en los laboratorios de la empresa farmacéutica Sandoz de Basilea estaba a punto de realizar un hallazgo que cambiaría para siempre la historia de las drogas: la síntesis del LSD, el alucinógeno por antonomasia. Su descubrimiento, como tantos otros, había sido fortuito y se debió en realidad a un accidente de laboratorio. Hofmann trabajaba en un proyecto encaminado a encontrar una cura para la migraña. Suponía que la dietilamida del ácido d-lisérgico, un compuesto sintetizado a partir del cornezuelo del centeno, podría ser parte de la solución al problema. Cierto día, trabajando en el laboratorio, uno de sus guantes de goma se rompió sin que él se diese cuenta, e inadvertidamente su piel entró en contacto con la sustancia. Al principio no notó nada, pero al poco rato se vio asaltado por una serie de alucinaciones que lo acojonaron. Cuando se repuso estaba seguro de que aquello, de curar migrañas, cero, «rien de rien».

A principios de los años 60, los medios de comunicación norteamericanos -en especial la revista «Life», cuyo director (o «editor», como le llaman los anglosajones), Henry Luce, ya había probado la droga- comenzaron a divulgar una serie de artículos que promovían descaradamente el consumo de LSD como forma de «abrir la percepción». Luce defendía la absoluta inocuidad del LSD.

La CIA mantenía contactos con los esposos Luce (su mujer, Clare Boothe, también le daba a la cosa) sirviendo de «camello» al matrimonio y sus pudientes e influyentes amigos como, por ejemplo, Ken Kesey, autor de «Alguien voló sobre el nido del cuco» o Huxley.

La CIA no quería depender de una empresa extranjera como Sandoz en el suministro de una sustancia que consideraba vital para la seguridad y los intereses de los Estados Unidos. Así pues, se solicitó a la Eli Lilly Company de Indianápolis que intentase sintetizar un suministro de LSD totalmente gringo. A mediad s de 1954 Eli Lilly obtuvo, no se sabe cómo, la fórmula secreta. Responsables de la firma yanqui aseguraron a la CIA que «en cuestión de meses se podrá disponer de toneladas de LSD». Como anécdota, diremos que fueron científicos de los laboratorios Lilly los que acuñaron la palabra «viaje» («trip» en inglés, como el «Day Tripper» de Los Beatles) para describir la sensación alucinógena. Mientras la élite obtenía el producto mediante recetas médicas, otros acababan tirados.

La LSD fracasó como arma química (se quiso usar la LSD para emponzoñar los depósitos de agua del enemigo pero se comprobó que dicha sustancia se descomponía al entrar en contacto con el cloro utilizado como desinfectante) pero triunfaba como psicofármaco. La experiencia psicodélica era aún una práctica limitada y minoritaria durante la época posterior a la segunda gran guerra, contando con un catálogo de sustancias conocidas bastante reducido, donde la mescalina (aislada en 1897 por Arthur Heffter) era la sustancia más potente conocida hasta la fecha. Fueron varios los autores que hicieron uso de ella como fuente de inspiración tanto artística como mística llegando algunos a escribir sobre ello, como el nazi Ernst Jünger, Henry Michaux o el mismo Sartre.

Una forma de entender la rápida expansión de la LSD entre las capas altas de la sociedad norteamericana es Alfred (Al) Matthew Hubbard, un excéntrico millonario que probó por primera vez la LSD en 1951 y quiso que todo dios la probara para que no se perdiera ese «soma» de la novela de Huxley. Hasta a Nelson Rockefeller le quiso convencer en una reunión privada, pero no.

Leary -no nos olvidamos de los viejos amigos a quien tanto debemos- declaró a la revista «Playboy» que la LSD era un fármaco capaz de curar la homosexualidad, que por entonces se consideraba una patología. En Europa el que pasaría a la pequeña historia como héroe de la «antipsiquiatría», el Dr. Ronald D. Laing, rehusó tratar la esquizofrenia, su fuerte, con la LSD. Otros, no.

Cuando la LSD todavía no era un «accidente» por ocurrir, una serie de etnobotánicos se adentraba en las selvas y poblados de América Central con la intención de redescubrir las plantas mágicas utilizadas por las civilizaciones precolombinas.

En el año 1967 el consumo de LSD era ya masivo y los hippies, término acuñado, por cierto, en 1965 por Michael Fallon del San Francisco Examiner, campaban a sus anchas por «Haight-Ashbury» propagando su mensaje de amor, libertad sexual, no-violencia y expansión de la conciencia. Mejor eso que hacerse otras preguntas más comprometidas e ir a las raíces. Algo típico de la sociología pragmatista norteamericana: cuando te sabes las respuestas, te cambian las preguntas.

El gobierno de Ucrania restablece la Inquisición

El gobierno golpista de Ucrania ha elaborado una lista negra de actores, cantantes, directores de cine y otros artistas, cuyas obras ha prohibido difundir en el país. Ni la televisión ni los cines pueden emitir películas cuyo director o alguno de los actores estén en la lista negra.

La prohibición afecta retrospectivamente a todo el cine de la época soviética. Cantantes y músicos rusos también están vetados en la radio y la televisión ucranianas.

En la lista negra hay 600 nombres de personalidades del mundo de la cultura, algunos como el conocido cineasta estadounidense Oliver Stone, el también estadounidense Steven Seagal, el director serbio internacionalmente aclamado, Emir Kusturica y el profesor Noam Chomsky, entre otros.

El gobierno golpista también ha amenazado con represalias, a los ciudadanos de cualquier país del mundo que visiten la República de Crimea, la península que votó incorporarse a la Federación de Rusia, tras el golpe de estado en Kiev y que Ucrania sigue reclamando como parte del país.

En la lista ha sido incluido el actor francés Gerard Depardieu, intérprete de “Cyrano de Bergerac”, considerado por los fascistas ucranianos como “una amenaza para la seguridad nacional”.

La mención del actor, quien también tiene la nacionalidad rusa, está prohibida en los medios de comunicación de Ucrania. Depardieu ha sido incluido por declaraciones que hizo en un festival de cine en Letonia en agosto del pasado año. “Amo a Rusia y a Ucrania, que forma parte de Rusia”, declaró el actor en el certamen, un comentario muy mal recibido por el gobierno de Kiev.

En otras declaraciones, Depardieu reiteró que “nadie comprende lo que sucede en Ucrania” y que conocía al anterior presidente ucraniano, Viktor Yushenko, que ocupó el cargo entre 2005 y 2010.

Fuente: http://www.almomento.mx/prohiben-exhibir-las-peliculas-de-gerard-depardieu-en-ucrania/

Una comunista es la primera presidenta de la República de Nepal

La nueva Constitución de Nepal establece la República por vez primera y por vez primera el Parlamento eligió ayer a una mujer comunista, Bidhya Devi Bhandari, como Presidenta.

Son decisiones históricas en un país que hasta hace pocos años era una autocracia medieval en donde el rey era considerado como una entidad más divina que humana.

Bhandari ha sido diputada y ministra de Defensa. También es una dirigente del Partido Comunista Nepalí (Unificación Marxista-Leninista).

Es conocida en Nepal por ser la esposa de Madan Bhandari, un histórico dirigente comunista nepalí fallecido en un accidente de coche sospechoso en 1993.

De un total de 601 diputados, 327 han votado a favor de Bhandari, un 54,4 por ciento.

Por muchas razones, la elección es un vuelco radical en las ancestrales prácticas políticas de Nepal que ha llamado la atención del mundo entero.

Bhandari ha prometido a la prensa que iniciará negociaciones con los pueblos del sur del país que no aceptan la nueva Constitución.

El gobierno nepalí ha cerrado la frontera con la India y ha prohibido las manifestaciones en Terai y las regiones más meridionales del país.

En el Parlamento nepalí están representados 24 partidos políticos, de los que la mayor parte de ellos son locales y sólo hay tres de alcance general, entre ellos los que se autocalifican como comunistas, que son el referido Partido Comunista Nepalí (Unificación Marxista-Leninista) a la que pertenece Bhandari y los maoístas, que ganaron las elecciones ampliamente obteniendo el doble de escaños que cualquier otro.

A pesar de su nombre, el partido al que pertenece Bhandari es una organización nacionalista y reformista surgida en 1991 de la fusión de otros dos: el Partido Comunista de Nepal (marxista-leninista) y el Partido Comunista de Nepal (marxista).

Lo que quiere Catalunya, ¿es una independencia de papel?

Juan Manuel Olarieta

El martes la CUP y Junts pel Sí llevaron al Parlament de Catalunya un escrito anunciando un “proceso constituyente”, al que califican como “no subordinado”, para crear un Estado catalán independiente.

Ese proceso que el escrito llama de “desconexión” parece versallesco, ficticio, como todo lo que llega envuelto en un lenguaje jurídico. La independencia no comienza con papeles, ni haciendo declaraciones solemnes, ni recogiendo firmas, ni tampoco votos.

Pero es muy posible que sea yo quien esté equivocado. En tal caso, haré otro brindis al sol. Iré a algún ayuntamiento, parlamento autonómico o delegación de gobierno y presentaré mis propios escritos anunciando el inicio de un proceso socialista, aboliendo la propiedad privada por decreto e iniciando el primer plan quinquenal.

No digo que ese tipo de simulacros no sirvan para nada, sino que tienen un defecto importante: no van acompañados de otros actos verdaderos y auténticos que demuestren una determinación real de alcanzar la independencia.

Los independentistas catalanes siguen en el limbo de los gestos y, de momento, no van a ir más allá.

No es algo exclusivo de Catalunya. Cada vez se oye hablar más de “proceso constituyente” por todas partes, pero creo que los que hablan así no saben lo que dicen. Me suena a esos que hablan de autogestión, a los que crean toda clase de cooperativas, a quienes okupan pueblos abandonados para crear su propio Nirvana… dentro del pozo séptico capitalista y fascista, y haciendo como que por encima hay un vacío, o como dice la declaración parlamentaria “desconectado” y “no subordinado”.

En su discurso inaugural la nueva Presidenta del Parlament, Carme Forcadell, dio por concluida la “etapa autonómica”, lo cual es obvio, no sólo respecto a la autonomía sino a todo el entramado institucional del Estado fascista creado en 1939.

Dicha etapa no se ha agotado ahora sino hace ya bastante tiempo. Pero lo que no ha concluido es el Estado y muy pronto se lo va a demostrar a los amantes de los aspavientos, lo cual confirma -por enésima vez- algo que también es obvio: los independentistas no saben con quién se juegan los cuartos, no saben quién es su enemigo y hasta qué punto está dispuesto a llegar para mantener la sacrosanta “unidad nacional”.

La verdadera naturaleza política de este Estado se está poniendo de manifiesto una vez más y para ello ha bastado un gesto infantil, ante el cual está reaccionando de la manera acostumbrada, como si en lugar de tener enfrente al Estado catalán de papel tuviera al Estado Islámico.

Francamente, los independentistas no saben lo que les espera. Se van a enterar de cómo los fascistas entienden la “subordinación” y, sobre todo, la insubordinación, que es un delito militar propio de la tropa de a pie.

La CUP y Junts pel Sí advierten ingenuamente que “no se supeditarán a las decisiones de las instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional”. Esta mención a un órgano seudo-judicial les pone en simetría con Rajoy y las cloacas de Madrid, que se llenan la boca apelando a las leyes y, sobre todo, a la Constitución y a sus muchos artículos.

A ver si en Catalunya se enteran y entienden lo que significa esa “desobediencia” a la que apelan y que se contradice de plano con su loable deseo de iniciar negociaciones con alguien que les ha dicho por activa y por pasiva que no está dispuesto a negociar en absoluto.

A lo largo de sus 75 años de historia, el Estado fascista español ha demostrado una y mil veces que no negocia nada jamás… excepto que haya fuerzas (militares, diplomáticas, económicas, sociales o políticas) que le fuercen a ello. Entonces lo hará a regañadientes.

El que quiera negociar debe aglutinar esas fuerzas pero, mientras tanto, el Estado aglutinará las suyas para aplastarlas a sangre y fuego. Por eso los independentistas catalanes se equivocan de plano si lo que esperan de Madrid son leyes y sentencias.

Por si acaso me equivoco y desde Madrid les llueven leyes y sentencias en lugar de misiles, espero que su llamamiento a la desobediencia sea verdad y lo demuestren empezando por el principio: por desobedecer.

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