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Día: 27 de octubre de 2015 (página 1 de 1)

En España hay que prostituirse con los caciques para encontrar trabajo

Una mujer de Ourense ha acusado al presidente de la Diputación Provincial, José Manuel Baltar, de haberla empujado a mantener relaciones sexuales a cambio de un puesto de trabajo fijo en ese organismo público. «Baltar me prometió una plaza fija si mantenía relaciones sexuales con él», dice en el escrito de denuncia presentado el 13 de octubre en la Fiscalía.

Los hechos a los que se refiere la denuncia se remontan a 2010. En aquel año, José Manuel Baltar aún no presidía la Diputación. Lo hacía su padre, José Luis Baltar, pero José Manuel ya sabía que el cargo llevaba su nombre; él iba a ser el heredero del «cacique bueno». Se haría con la Presidencia de la Diputación dos años después. Ya entonces, cuando aún no había accedido al cargo, Baltar se comprometió a dar un empleo fijo a la mujer.

La denunciante tuvo varios empleos eventuales en la Diputación (entre 2003 y 2009) y colaboró con el Partido Popular en la organización del Congreso de enero de 2010, en el que Baltar hijo vapuleó al candidato propuesto por Rajoy y Feijóo. Su relación con el cacique del PP se fue haciendo más cercana y no tardaron en llegar las primeras insinuaciones. Sin tapujos, Baltar empezó a subir el tono de sus mensajes.

Según el relato de la mujer, el cacique del Partido Popular la citó en la habitación 505 del Hotel Francisco II de Ourense. El contacto sexual tuvo lugar el 15 de marzo de 2010. Antes de esa noche el político preparó el terreno con una sucesión de mensajes en los que se insinuaba que su cita en la suite era el modo de celebrar que iban a trabajar juntos: «¿Te gusta el champagne? Celebramos que estaremos muy juntos. Chispas. Relax. Bs.»

La autora de la denuncia declaró que decidió acceder a la petición. «Me encontraba en una situación desesperada y pensé que si no iba a ese hotel nunca me darían el trabajo. No me siento orgullosa, pero pude quedar más veces y no quise».

En su denuncia ante la fiscalía la mujer señala que ha sufrido «una enfermedad muy grave de la que estoy en periodo de curación y me siento humillada por lo que considero fue un abuso de mi situación de necesidad para aprovecharse sexualmente de mí, con promesas de darme un puesto de trabajo en la Diputación o incluso en otro lugar».

Siempre a través de SMS el presidente de la Diputación de Ourense dio indicaciones a la denunciante para cerrar el encuentro en la suite 505. Ante las dudas de su invitada y el temor a ser vista o ser preguntada sobre su destino, Baltar escribe: «Nadie te lo preguntará… Si lo hacen dices el número de la habitación y punto… Con decisión al ascensor. No problem!».

La 505 es una de las tres suites con las que cuenta el Hotel Francisco II. Cuesta 120 euros la noche, desayuno y botella de champán incluidos.

Tras el encuentro sexual, José Manuel Baltar incumplió su compromiso y nunca llegó a contratar a la mujer. Es entonces cuando la denunciante empezó un periplo de años exigiendo el cumplimiento del pacto. A partir de ese momento grabó cada una de las conversaciones en las que le exigía el cumplimiento del trato: un puesto de trabajo en la Diputación que siempre parecía estar al alcance de la mano pero que nunca llegó a concretarse. 

La primera conversación se produce cuando Baltar espera todavía a que su padre le ceda el testigo al frente del organismo provincial. El político gallego se excusa en el control que tiene su padre de las contrataciones de la Diputación y promete que cuando acceda al cargo se encargará de cumplir su promesa.

En junio de 2012 el cacique hijo vuelve a hablar con la denunciante a la que recibe en su despacho. Han pasado cuatro meses desde su llegada al poder provincial y dos años desde la cita en la suite del Hotel Francisco II. El barón ourensano se jacta de estar más ocupado que Obama y se queja de los despidos que va a tener que impulsar por el ERE que afecta a la institución: «Tengo que echar a 130 tíos a la calle. A mí me van a joder porque todos son hijos de no sé cuantos, cuñados de no sé quien, hermanos de no sé que…» Aún así, mantiene su promesa y reconoce su poder para cambiar las notas de los exámenes de acceso a las plazas de funcionario.

La última de las conversaciones se produce ya en un tono encendido. Baltar se muestra molesto cuando la mujer denunciante le vuelve a recriminar sus incumplimientos en plena calle. Ella le echa en cara haber estado «prometiendo esto y aquello, cuando mandabas mensajes para acostarte conmigo». Baltar responde con rotundidad: «Eres tú la que está pidiendo. Si tú quieres algo, no la cagues. No hagas el ridículo y el gilipollas».

Fuente: http://www.eldiario.es/politica/Denuncian-presidente-Diputacion-Ourense-trabajo_0_445506077.html

Hitler y el gran muftí de Jerusalén

Ante el 37 congreso sionista mundial, celebrado el 20 de octubre, el Primer Ministro de Israel, Netanyahu, sostuvo que fue gran muftí de Jerusalén, Amin Al-Husseini, quien inspiró las matanzas de judíos cometidos por el el III Reich durante la Segunda Guerra Mundial.

Netanyahu tiene un rencor tan visceral hacia los palestinos que se ha pasado de rosca, inventándose una “historia” que ha provocado las protestas incluso de los propios investigadores judíos del Holocausto.

Mohammed Amin Al-Husseini es una figura prominente del nacionalismo palestino. Era hijo del muftí de Jerusalén, título de la más alta autoridad de la antigua Palestina, una región que perteneció al Imperio Otomano y sometida por los británicos tras la Primera Guerra Mundial.

La declaración de Balfour de 1917 definió los objetivos del imperialismo británico en Palestina: crear un “hogar nacional” para el pueblo judío, lo cual levantó los ánimos de los palestinos que vivían allí.

En 1920 los levantamientos palestinos contra el imperialismo causaron numerosas víctimas. Al-Husseini fue condenado a 10 años de cárcel, aunque luego los británicos le amnistiaron y le nombraron muftí de Jerusalén.

Cuando en cumplimiento de los planes imperialistas los judíos comenzaron a invadir Palestina, la lucha contra los británicos se transformó en una lucha contra los ocupantes judíos y Al-Husseini se puso a la cabeza del movimiento.

En 1936 se produjo otra revuelta palestina exigiendo la independencia y Al-Husseini tuvo que exiliarse en Irak, desde donde se trasladó a Berlín en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, en la que los alemanes estaban enfrentados al mismo enemigo que los palestinos: Inglaterra.

A la causa palestina se le unía entonces una segunda causa: los imperialistas británicos habían aplastado al régimen nacionalista antibritánico de Rachid Ali Al-Gillani en Irak, que también se volcó pidiendo el apoyo de los alemanes.

En Berlín Al-Husseini se entrevistó personalmente con Hitler el 28 de noviembre de 1941, aunque la conversación no condujo a nada concreto. Hitler le dijo a Al-Husseini que Alemania pretendía la destrucción de los judíos que vivían en los territorios árabes sometidos al protectorado británico.

El muftí de Jerusalén trató de movilizar algunas milicias musulmanas para ponerlas a disposición del ejército alemán, pero no tuvo mucho éxito. Según algunos cálculos sólo llegó a reclutar 6.300 soldados procedentes de los países árabes, de los que 1.300 eran palestinos, sirios e irakíes. Los demás procedían del norte de África.

Por si alguien quiere hacer un uso demagógico de este dato, hay que añadir la otra cara de la moneda: hubo muchos más palestinos luchando en el bando contrario, en las filas del ejército británico, a pesar de los atropellos de los imperialistas en los territorios sometidos.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, Al-Husseini fue detenido por los franceses y Yugoeslavia quiso juzgarle como criminal de guerra. Pero Francia le envió a Egipto, desde donde continuó luchando por la independencia de Palestina, hasta que en 1974 murió en Beirut.

Al-Husseini es una de las coartadas de los “historiadores” sionistas para justificar sus crímenes contra Palestina. Su tarea es la de suministrar la demagogia retórica de sujetos tan execrables como el Primer Ministro Netanyahu, que no es la primera vez que realiza declaraciones similares. En 2012 ya dijo que el muftí de Jerusalén era “uno de los arquitectos claves” del Holocausto, lo cual es absolutamente falso.

En el Memorial que Jerusalén tiene dedicado al Holocausto, Al-Husseini ocupa un espacio en un muro para dar la impresión de connivencia entre los crímenes nazis y la lucha palestina contra la invasión judía de sus territorios.

El momento elegido por Netanyahu tampoco es inofensivo. Coincide con los salvajes ataques que vienen padeciendo los palestinos, como en la explanada de Al-Aqsa, un lugar sagrado de los musulmanes que ha sido profanado varias veces.

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