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Día: 17 de septiembre de 2015 (página 1 de 1)

El aluvión de refugiados sirios fue planeado por Turquía y Arabia saudí

Nazanín Armanian

Entre 2011 y agosto de 2014 Turquía había acogido 1,5 millones de refugiados sirios. Otros 40.000 entraron en octubre, y a pesar de su dramática situación, permanecieron en los campos. ¿Por qué, de repente, miles de ellos no sólo deciden salir de Turquía sino que pueden hacerlo, a pesar del cerco militar? ¿Por qué se les dirige a Europa y no a las petromonarquías árabes del Golfo Pérsico o Irán? Eso sí, la Casa Saud ha ofrecido a Alemania la construcción de 200 mezquitas (wahabitas) para que los supervivientes sirios no olviden el terror del Estado Islámico.

Desde 2011, Turquía, Arabia Saudí y Qatar, incapaces de derrotar a Bashar Al Assad, lo han intentado todo con tal de convencer a Barak Obama de la necesidad de acabar con el mandatario sirio. Así, no dudaron en acusarle de derribar un avión turco en junio de 2012, del uso de gases químicos en agosto de 2013 o de ser incapaz de contener al Estado Islámico —monstruo creado por la CIA, el Mosad y el MI6, según el ex empleado de la NSA, Edward Snowden, y financiado por los jeques árabes según Hillary Clinton—, mostrando al mundo, a través del canal catarí Al Jazira, las impactantes imágenes de decapitaciones, de mujeres violadas y esclavas sexuales, de monumentos milenarios destruidos —como el Buda afgano—, y demás barbaries. Y Obama ni caso. ¡Pero si son casi las mismas imágenes protagonizadas por muyahidines (o sea, yihadistas), también Made in CIA, con las que George Bush, hace 15 años, consiguió conmover al mundo e  invadir a Afganistán! En cambio, Obama parece más preocupado por el avance de China que por las peleas vecinales en aquella región.

Todo indica que ambos países deciden inundar Europa de refugiados sirios, provocando conmoción social, y ofreciendo de paso a sus mandatarios el perfecto pretexto para “hacer algo serio por el pueblo sirio”.

Cuando las fotos de los cuerpos de un centenar de adultos sirios asfixiados o congelados en camiones no hirieron las sensibilidades, se intentó de nuevo con la imagen del cuerpo de Alan (“Roca” en kurdo), niño kurdo-sirio ahogado en una playa turca, acompañado del siguiente pie de foto: “Ha muerto porque Occidente no ha eliminado a Assad“, a sabiendas de que toda esta gente huye del terror del Estado Islámico.

¡Y objetivo conseguido! En Londres, Berlín y París ya se baraja bombardear a este devastado país, aunque sea ilegal incluso con sus propias leyes. Sorprende que la misma Angela Merkel que semanas atrás hizo llorar a una niña palestina denegando la petición de asilo para su familia de 5 miembros, se vuelva generosa y acoja a miles de sirios. ¡Hipócritas belicistas! Hasta julio de 2015 Alemania ganó unos 7,9 millones de euros por la venta de armas a los jeques árabes, un aumento del 30% con respecto al mismo periodo de 2014, mientras sus medios de comunicación censuran las imágenes de miles de niños y adultos yemeníes asesinados por las bombas de EEUU y Arabia, quienes además han destruido los depósitos de agua y alimentos, centrales eléctricas y hospitales matando a otras decenas de miles de civiles de hambre, enfermedades y heridas.

Ocultan que su llamada “Guerra Global contra el Terror”, desatada en Afganistán, Pakistán, Irak, Libia, Siria, Yemen, Somalia, Mali, Sudán, etc., ha generado decenas de millones de desplazados. 

Todo cambia en julio de 2015 tras la firma de la paz y el acuerdo nuclear entre Occidente e Irán. Se trata de un cambio cualitativo en el equilibrio de las fuerzas en una región que hasta este momento era favorable a Israel, Turquía y Arabia Saudí. La República Islámica, además de salvarse de un ataque militar de EEUU, había conseguido el compromiso de Obama de no intervenir militarmente en Siria. El rey Salmán de Arabia, temeroso de que Irán con el respaldo de EEUU vuelva a ser el “Gendarme del Golfo Pérsico”, y regrese al mercado del petróleo —por eso sigue manteniendo bajos los precios del crudo—, en su  encuentro con el presidente de EEUU en la Casa Blanca —durante la “crisis de refugiados sirios”— no daba crédito al leer la declaración final de la visita: no hubo ni una sola mención a Irán ni a sus fechorías en Siria y Yemen.

De modo que Ankara y Riad están presionando a los europeos para que pongan fin al Estado sirio, y les urge por los siguientes motivos:

– La situación económica de ambos países ya no les permite seguir financiando a los rebeldes armados.

– La negativa de Assad de aceptar los planes de paz de Irán y Rusia —que preveían elecciones anticipadas y un periodo de transición, sin asignar un papel al presidente en el futuro del país— ha cerrado las vías de una salida menos dramática a la crisis política. Él, que ya es historia, ahora se enfrenta al Plan de Obama: su salida del poder (exiliarse), y la instauración de una administración dirigida por los oscurantistas Hermanos Musulmanes. En mayo pasado, EEUU y Turquía acordaron crear una zona de exclusión en tierra siria, supuestamente para proteger a los civiles, que servirá de base militar para los contras sirios y de acoger a los refugiados. Existe también un “Plan Joe Biden”, vicepresidente y candidato demócrata para las presidenciales de 2016, que es consciente que para ganar a Assad éste no debe sobrevivir a Obama, para lo que propone balcanizar el país en zona alauita, kurda y sunita.

Con el caos controlado por el Pentágono en Oriente Próximo, entre los 12 objetivos de acoso a Siria están el cortar las Rutas de la Seda diseñadas por China y seguir chantajeando a Irán, país que está perdiendo también al Líbano, su otra  “profundidad estratégica”, por la crisis política generada por el movimiento indignado de “Apestáis”.

Por su parte, Tayyeb Erdogan convertirá en pesadilla el sueño de los kurdos sirios de fundar su autonomía en el norte del país, mientras que con el ruido mediático de la crisis de refugiados desvía las miradas de la guerra desatada contra los kurdos de su país.

Quienes exigen una intervención militar en Siria para paralizar la huida de los sirios de su tierra ocultan al menos cuatro hechos:

a) Que desde 2012, EEUU, Gran Bretaña, Francia, Turquía e Israel llevan bombardeando este país, además de suministrar armas y dinero a los contras sirios. Según WikiLeaks, Washington, a través de acciones encubiertas, intenta debilitar y derribar su Gobierno desde 2006. Con tantas potencias en el ajo, ¿cómo es posible que se siga diciendo que es una “guerra civil”?

b) Que un ataque militar generaría más refugiados: el asesinato de Moammar al Gadafi fue el inicio del éxodo de los libios y la muerte de miles de sus ciudadanos en el mar.

Las situaciones apocalípticas generadas por la OTAN en los países agredidos ha hecho que sus dictadores asesinados se conviertan automáticamente en mártires, patriotas y mitos populares. La guerra es peor que el régimen de Bashar al Assad, y aunque acabe con otro “chico malo” de EEUU, será también el fin del Estado-Nación sirio.

Fuente: http://blogs.publico.es/puntoyseguido/2967/

Golpe de Estado en Burkina Faso

Ayer un sector del Ejército de Burkina Faso encabezado por la Guardia Presidencial dio un golpe de Estado, secuestró al presidente y al primer ministro y tomó el poder en nombre de un Consejo Nacional para la Democracia, anunciando la disolución del gobierno.

En el origen del golpe se encuentra la exclusión de las elecciones previstas para el próximo 11 de octubre de varios candidatos próximos al expresidente Blaise Compaoré, derrocado hace casi un año por un levantamiento popular.

Miembros de la Guardia Presidencial irrumpieron en el Consejo de Ministros que se estaba celebrando en la capital burkinesa y se llevaron detenidos al presidente de transición, Michel Kafando, al primer ministro, el teniente coronel Yacouba Isaac Zida, y a otros dos ministros, que fueron trasladados a un campamento militar próximo. Durante toda la tarde y la noche la situación fue de enorme confusión y en las calles de Uagadugu, la capital, se escucharon disparos.

Hoy un militar de alto rango ha aparecido en la cadena pública de televisión para anunciar el fin de la transición y la toma del poder por el Consejo Nacional para la Democracia, asegurando que el régimen interino “se había apartado progresivamente de los objetivos de refundación de una democracia consensual”, justificando su acción en el hecho de que varios candidatos próximos a Compaoré habían sido excluidos del proceso electoral así como en la persecución a la que han sido sometidos los próximos al antiguo régimen. “La ley electoral ha creado división y una gran frustración en el seno del pueblo, creando dos clases de ciudadanos”, según los golpistas en un comunicado.

Durante todo el proceso de transición, miembros de la Guardia Presidencial considerados próximos al expresidente habían protagonizado distintos incidentes dirigidos a forzar la dimisión del primer ministro, el teniente coronel Zida, hasta ahora sin éxito. La posible supresión de este reaccionario cuerpo de élite, una medida anunciada por algunos candidatos a las elecciones que iba cobrando fuerza, es otra de las razones que podrían estar en el origen del golpe.

El proceso de transición en Burkina Faso comenzó hace casi un año cuando un levantamiento popular logró derrocar al entonces presidente Blaise Compaoré, que llevaba 27 años en el poder y que pretendía volver a concurrir a las elecciones. Tras este alzamiento, las autoridades de transición, encabezadas por un civil pero con un fuerte peso militar, se comprometieron a organizar elecciones, previstas para el 11 de octubre. A dichos comicios concurrían 14 candidatos, entre los que dos opositores a Compaoré eran claros favoritos, Zéphirin Diabré y el expresidente del Parlamento Marc Roch Christian Kaboré.

Desde la descolonización, es decir, desde hace medio siglo aproximadamente, África ha padecido más cien de golpes de Estado, de los que unos 80 han triunfado. Los más importantes han sido:

1963, Togo, Gnassingbé Eyadema, Sylvanus Olympio
1965, Argelia, Huari Boumedian, Ahmed Ben Bella
1965, Zaire, Mobutu Sese Seko, Joseph Kasavubu
1966, Burundi, Michel Micombero, Ntare
1966, Centroáfrica, Jean Bedel Bokassa, David Dacko
1966, Nigeria, Johnson Aguiyi-Ironsi, Nnamdi Azikiwe
1966, Nigeria, Yakubu Gowon, Johnson Aguiyi-Ironsi
1966, Uganda, Milton Obote, Edward Mutesa
1966, Ghana, Joseph Arthur Ankrah, Kwame Nkrumah
1967, Congo, Marien Ngouabi, Debat Massamba
1968, Mali, Moussa Traoré, Modibo Keita
1969, Libia, Mouammar Kadhafi, Idris
1969, Sudán, Gafar Nimeiry, Ismail al-Azhari
1970, Ghana, Ignatius Kutu Acheamphong, Edward Akufo-Addo
1971, Uganda, Idi Amin Dada, Milton Obote,
1972, Marruecos, Mohamed Oufkir, Hassan II,
1972, Bénin, Mathieu Kérékou, Justin T. Ahomadégbé
1973, Ruanda, Juvenal Habyarimana, Gregoire Kayibanda
1974, Etiopía, Aman Mikael Andom, Haile Selassi
1974, Etiopía, Mengistu Haile Mariam, Aman Andom,
1974, Níger, Seyni Kountché, Hamani Diori,
1975, Comores, Saïd Mohamed Jaffar, Ahmed Abdallah,
1975, Nigeria, Yakubu Gowon, Johnson Aguiyi-Ironsi
1975, Nigeria, Murtala Mohammed, Yakubu Gowon
1975, Chad, Noel Milarew Odingar, François Tombalbaye
1976, Burundi, Jean-Baptiste Bagaza, Michel Micombero
1976, Comores, Ali Soilih, Said Mohamed Jaffar
1976, Nigeria, Olusegun Obasanjo, Murtala Mohammed
1977, Congo, Joachim Yhombi-Opango, Marien Ngouabi
1977, Etiopía, Mengistu Haile Mariam, Tafari Benti
1978, Comores, Said Atthoumani, Ali Soilih
1978, Mauritania, Moustapha Ould Saleck, Moktar Ould Daddah
1978, Ghana, Frederick Fred William Kwasi Akuffo, Ignatius Kutu Acheamphong
1979, Mauritania, Mohamed Khuna Uld Haidalla, Mustafá Uld Saleck
1979, Congo, Denis Sassu-Nguesso, Joachim Yhombi-Opango
1979, Centroáfrica, David Dacko, Bokassa
1979, Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, Francisco Macías Nguema
1979, Chad, Goukouni Oueddei, Félix Mallum
1979, Uganda, Yusuf Lule, Idi Amin Dada
1979, Ghana, Jerry John Rawlings, Frederick Fred William Kwasi Akuffo
1980, Burkina Faso, Saye Zerbo, Sangulé Lamizana
1980, Guinea-Bissau, Joao Bernardo Vieira, Luis de Almeida Cabral
1980, Liberia, Samuel Doe, William Richard Tolbert
1981, Centroáfrica, André Kolingba, David Dacko
1981, Ghana, Jerry John Rawlings, Hilla Limann
1982, Burkina Faso, Jean-Baptiste Uedraogo, Saye Zerbo
1982, Chad, Hissen Habré, Gukouni Ueddei
1983, Burkina Faso, Thomas Sankara, Jean Baptiste Uedraogo
1983, Nigeria, Muhammadu Buhari, Alhaji Shehu Shagar
1984, Guinea, Lansana Conté, Luis Lansana Beavogui
1984, Mauritania, Maauiya Uld Taya, Mohamed Juna Uld Haidalla
1985, Uganda, Bazilio Olara Okello, Milton Obote
1985, Sudán, Swar al-Dahab, Gaafar Nimeiry
1985, Nigeria, Ibrahim Babangida, Muhammadu Buhari
1986, Sudán, Ahmed al-Mirghani, Swar al-Dahab
1987, Burkina Faso, Blaise Compaoré, Thomas Sankara
1987, Burundi, Pierre Buyoya, Jean Baptiste Bagaza
1987, Túnez, Zine El-Abidine Ben Ali, Habib Burguiba
1989, Sudán, Omar el-Bechir, Ahmed al-Mirghani
1990, Liberia, Prince Johnson, Samuel Doe
1990, Chad, Idriss Déby Itno, Hissène Habré
1991, Mali, Amadu Tumani Touré, Moussa Traoré
1992, Argelia, Haut conseil de sécurité, Chadli Bendjedid
1993, Nigeria, Sani Abacha, Ernest Shonekan
1994, Ruanda, Pasteur Bizimungu, Theodore Sindikubwabo
1994, Gambia, Yahya Jammeh, Dawda Jawara
1995, Comores, Ayuba Combo, Said Mohamed Djohar
1996, Burundi, Pierre Buyoya, Sylvestre Ntibantunganya
1996, Níger, Ibrahim Baré Mainassara, Mahamane Usmán
1997, RD del Congo, Laurent-Desiré Kabila, Mobutu Sesé Seko
1997, Congo, Denis Sassou-Nguesso, Pascal Lissuba
1999, Comores, Azali Assumani, Tadjidine Ben Said Massunde
1999, Costa de Marfil, Robert Guei, Henri Konan Bedié
1999, Guinea-Bissau, Ansumane Mané, Joao Bernardo Vieira
1999, Níger, Dauda Malam Wanké, Ibrahim Baré Mainassara
2003, Centroáfrica, François Bozizé, Ange-Félix Patassé
2003, Guinea-Bissau, Verissimo Correia Seabra, Kumba Yala
2005, Mauritania, Ely Uld Mohamed Vall, Maauiya Uld Taya
2005, Togo, Faure Gnassingbé, Fambaré Uattara Natchaba
2008, Mauritania, Mohamed Uld Abdel Aziz, Sidi Mohamed Uld Cheikh Abdallahi
2008, Guinea, Mussa Dadis Camara, Lansana Conté
2009, Madagascar, Andry Rajoelina, Marc Ravalomanana
2010, Níger, Salu Djibo, Mamadu Tandja
2012, Mali, Amadu Haya Sanogo, Amadu Tumani Turé
2012, Guinea-Bissau, Mamadu Turé Kuruma, Carlos Gomes Júnior
2013, Centroáfrica, Michel Djotodia, François Bozizé
2013, Egipto, Al-Sisi, Mohamed Morsi
2014, Gambia, Armée, Yahya Jammeh
2014, Centroáfrica, Michel Djotodia, transición
2014, Burkina Faso, Blaise Compaoré
2015, Burundi, Godefroid Niyombare, Pierre Nkurunziza

A un lado hemos puesto el nombre del presidente destituido y al otro al golpista.

La mayor parte de ellos fueron obra de las grandes potencias imperialistas.

El FBI desata la ofensiva contra los Panteras Negras

Lo realmente nuevo en el Partido de los Panteras Negras no fue el llamamiento a las armas. Ni siquiera fue lo más importante. Lo que les diferenció de otros, es que era una organización y que tenía el proyecto de organizar. Los Panteras Negras no convocaban a las masas a celebrar asambleas o manifestaciones, sino que las encuadraban por regiones, ciudades o barrios, en los que formaban células y comités.

Todo lo demás era consecuencia de ello especialmente el programa y la propaganda. El primero era muy sencillo, elemental, apenas diez puntos que semejaban más bien a un estricto código de conducta del militante, heredado de los movimientos precedentes: no se debía golpear a las mujeres, nada de drogas… Incluso un programa tan sencillo deja bien claro a las masas que los Panteras Negras no tenían ningún interés por reunir cualquier clase de fuerza o por sumar indiscriminadamente. En la organización no entraba quien quería; tenía reservado el derecho de admisión.

Una organización de esas características supone también un rearme ideológico, la difusión de propaganda, una tarea de formación de los militantes, la lectura y el estudio. La propaganda escrita no sustituye a la oral, que sigue siendo la más importante, sino que la complementa. Así se creó una intelectualidad negra de naturaleza militante, no académica, cuyo máximo representante fue Leroy Eldridge Cleaver.

La biografía de Cleaver es parecida a la de otros militantes de aquellos años. Trabajador e hijo de trabajadores en Little Rock, Arkansas, su familia emigra en busca de otro trabajo para acabar en un barrio marginal de Los Ángeles, un paso intermedio que conduce siempre a la cárcel que, para un revolucionario es una universidad.

En 1958 a Cleaver le condenaron, y no era la primera vez, a 14 años de cárcel por violación y tentativa de asesinato de una mujer blanca. En prisión se autocriticó y se unió a “Nation of Islam”, siguiendo luego los pasos de Malcom X cuando rompió con aquella organización. En la cárcel se convirtió en un intelectual cuyo pensamiento no era universitario sino carcelario, militante y revolucionario. Al salir de la cárcel le nombraron redactor de la conocida revista “Ramparts” y posteriormente en director de publicaciones de los Panteras Negras.

La mejor señal de que la línea los Panteras Negras era correcta es que 24 de sus dirigentes empezaron a ser perseguidos y detenidos, a pesar de ser una organización muy pequeña, de apenas 700 militantes repartidos a lo largo de Estados Unidos. La solidaridad y la lucha contra la represión adquieren una importancia creciente, no sólo en los juicios políticos sino también en cualquier clase de persecución policial o de asesinato en los barrios. La organización instala comedores populares en los barrios y recauda dinero para que las familias puedan visitar a los presos.

El 28 de octubre de 1967 la policía detiene a Newton tras un tiroteo en el que resulta gravemente herido. Un policía muere y otro cae herido. Le acusan de asesinato, con una previsible pena de muerte si le condenan. Es el detonante de una amplia campaña de solidaridad que se convierte en el motivo central de la actividad del Partido. Un abogado blanco, Charles R.Garry, asume su defensa. Bobby Seale le llama “el Lenin de los estrados”.

La telaraña de juicios sólo era una parte de la represión. Las fotos de los dirigentes del Partido llenan las paredes de las comisarías. Sus coches son seguidos sistemáticamente por la policía. Las oficinas permanecen vigiladas las 24 del día y periódicamente son registradas. El 25 de enero de 1968, a las dos horas de la madrugada, la policía invade la vivienda de Bobby Seale y su mujer, los levantan de la cama y los detienen por intento de asesinato. Por la noche detienen a otros 6 militantes, por los mismos motivos. El juez declara ilegales los registros domiciliaros y falso el atestado que le presenta la policía. Salen todos en libertad.

En una semana se produjeron 16 detenciones de militantes por motivos espúreos, lo que no frena la represión. El 16 de enero del año siguiente la policía vuelve a penetrar de madrugada en la vivienda de Eldridge y Kathleen Cleaver en San Francisco y les amenazan, así como a Emory Douglas, un miembro de la comisión cultural del Partido que está presente en ese momento. Tras un registro, no encuentran la documentación que esperaban y el montaje fracasa.

El Partido cae en la trampa que le tiende la policía, un combate cuerpo a cuerpo, una clara señal de falta de madurez. Pero sólo era una de tantas maniobras que la policía, y en especial el FBI, empiezan a tender de manera sistemática para acabar con la organización. Son las que luego se conocieron con el nombre de Cointelpro o Programa de Contrainteligencia, una nueva edición del que ya se había practicado durante la “caza de brujas” contra el Partido Comunista.

El FBI tenía, pues, una amplia experiencia política que iba mucho más allá de las detenciones, los juicios y las cárceles. En 1960 el programa Cointelpro se había dirigido contra 2.370 movimientos, como los independentistas puertorriqueños, los estudiantes revolucionarios e incluso contra el propio Martin Luther King. Los Panteras Negras padecen una campaña sistemática de cerco y aniquilamiento que aborda varios frente de manera simultánea:

Vigilancia. Cada militante de cada una de sus células es espiado, seguido, fotografiado y cada uno de sus correos intervenidos y cada una de sus conversaciones telefónicas grabadas. Estas acciones se llevan a cabo tanto de manera reservada como abierta, a fin de intimidar y hacer notar a cada uno de ellos la presencia agobiante del aparato represivo del Estado y sus enormes capacidades.

Correo. El FBI escribe y difunde cartas falsas para enlodar las relaciones políticas y personales entre los diferentes militantes. Además de falsas por su origen, las cartas contienen informaciones también falsas sobre una supuesta vida disoluta de los dirigentes, que manejan gigantescas cantidades de dinero, se emborrachan o dilapidan el dinero en el juego.

Ataques de falsa bandera. El FBI ataca las sedes de otras organizaciones en nombre de los Panteras Negras. También fabrica falsas octavillas, falsos comunicados y falsos carteles firmados con la apariencia de proceder del Partido para entregárselos a otras organizaciones políticas y crear conflictos entre unos y otros.

Redadas. Las detenciones por motivos ridículos se multiplican. Es una guerra de desgaste que obliga a un esfuerzo continuo en litigios y campañas de denuncia, un despilfarro de energías, de tiempo y de dinero que, al mismo tiempo sirve para enturbiar la imagen de la organización: “si le han detenido por algo será”.

Infiltración. La policía introduce a sus agentes y confidentes en la organización, que no sólo sirven para obtener información sino para sembrar el caos interno, las disensiones y las polémicas. Al mismo tiempo, los militantes honestos son acusados de ser infiltrados, lo que siembra la desconfianza.

Provocación. Algunas células llevan a cabo acciones incontroladas e ilegales que justifican una represión indiscriminada contra los demás.

Asesinato. El FBI provoca tiroteos o ejecuta fríamente a los dirigentes más destacados.

Drogas. El FBI puso a sus agentes a introducir las drogas en los barrios más combativos de las ciudades de Estados Unidos.

Son sólo algunos de los mecanismos que formaron parte de Cointelpro. El repertorio es mucho más amplio y en Estados Unidos se ha dirigido contra los Panteras Negras y cualquier clase de movimiento que no esté controlado por los aparatos del Estado.

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