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Día: 6 de septiembre de 2015 (página 1 de 1)

La violación como arma de guerra

El gobierno de la República Democrática de Congo ha prohibido la distribución de una película sobre el doctor Denis Mukwege, que ha dedicado su vida a la lucha contra las violaciones, que en África se utilizan como arma de guerra.

La película, realizada por el director belga Thierry Michel y titulada “The Man Who Mends Women”, relata los esfuerzos del ginecólogo por ayudar a las mujeres que han sido víctimas de violaciones cometidas por los casos azules de la ONU, miembros de las fuerzas armadas y las milicias.

La guerra en la República Democrática del Congo terminó formalmente en 2003, pero el conflicto armado continúa, sobre todo al este del país. Un estudio de 2011 del American Journal of Public Health estima que 400.000 mujeres de entre 15 y 49 años fueron violadas en un periodo de 12 meses entre 2006 y 2007. Un millar al día. 45 cada hora.

El gobierno congoleño sostiene que la película perjudica la reputación del ejército y del país, que ya ha sido bautizado como “la capital mundial de las violaciones”.

En Bukavu, en la región de Kivu del Sur, Mukwege fundó hace 16 años el hospital Panzi, en el que han sido tratadas 42.000 mujeres y niñas que han sido violadas, muchas de ellas, por varios hombres a la vez.

“Esta es un arma de guerra aún peor que las convencionales. La mujer no solo es violada, sino que a menudo lo hacen varios hombres al mismo tiempo, delante de su comunidad y de su familia, de su marido y sus hijos. La deshumanizan. Y destruyen sus genitales. Disparándoles. Con productos químicos. Quemándolas. Usando plástico hirviendo”, cuenta el ginecólogo.

En 2012 pronunció un discurso ante la ONU en el que dijo: “Me encantaría decir que tengo el honor de representar a mi país, pero no puedo. De hecho, ¿cómo puede uno estar orgulloso de pertenecer a una nación sin defensa, abandonada a sí misma, completamente saqueada e impotente frente a 500.000 de sus niñas violadas durante 16 años; seis millones de sus hijos e hijas asesinados durante 16 años sin una solución duradera a la vista?”

Meses después, sobrevivió a un intento de asesinato. Su familia fue retenida a punta de pistola hasta que él llegó a casa. Le esperaban cuatro hombres. Aún no sabe cómo, pero logró esquivar los disparos que, sin embargo, alcanzaron a un trabajador. Decidió escapar a Bélgica. Tras unos meses, optó por volver. “Quiero que las mujeres dejen de ser un campo de batalla. Y quiero que la siguiente generación esté libre de esta lacra. Si no lucho hoy, todo esto será imposible”.

La represión y el control policial no padecen recortes presupuestarios

El 15 de mayo un decreto del actual gobierno aprobó una partida presupuestaria extraordinaria de 10 millones para la “potencialización tecnológica y de los sistemas de información y comunicación” de los servicios de Información.

De ellos 4 millones de euros están destinados a un sistema de geolocalización de teléfonos móviles y 1,09 para comprar dispositivos de seguimiento electrónico y de grabación de conversaciones “en ambientes hostiles”.

Se trata de herramientas informáticas sofisticadas capaces de ubicar a un individuo a través de su teléfono celular o de grabar de forma secreta conversaciones en lugares cuyo acceso es imposible para los policías.

En el preámbulo, el gobierno no es nada original. Justifica la necesidad del crédito al Ministerio del Interior con la excusa de moda: el aumento de atentados yihadistas dentro y fuera de Europa. Se trata de “combatir la amenaza [yihadista], neutralizar o minimizar los riesgos de acciones criminales terroristas contra nuestros ciudadanos y la atomización de los riesgos”.

Además de los sistemas de seguimiento y escucha, 1,1 millones de euros irán destinados a programas informáticos y equipos asociados a la implementación de una herramienta de inteligencia que integre todos los datos de las investigaciones contra el terrorismo y la “radicalización” que llevan a cabo los servicios centrales y los periféricos de la policía.

La Secta manipula la información sobre Siria

Juan Luís González Pérez

Estos días estamos asistiendo a un espectáculo mediático lamentable que se suma al drama humano de la inmigración de centenares de miles de personas hacia Centroeuropa. Los voceros de la guerra, los que la han estado atizando desde el primer día comprándole el discurso a la OTAN en Libia o en Siria, se apunta a la crisis de los refugiados, no ya para pedir a las autoridades el fin de la guerra, sino para abonarse a las tesis belicistas que la han creado y justificado. Es decir, para que siga la guerra.

La agresión a Siria no es una guerra civil, es una agresión exterior apoyada por quintacolumnistas pertenecientes al radicalismo islámico interno. Las pruebas son concluyentes, personalidades no sospechosas de radicalismo como el ex ministro francés de exteriores Roland Dumas, reconocieron públicamente que Reino Unido le pidió apoyo a Francia para el proyecto de desestabilización y destrucción de Siria mucho antes de las revueltas “espontáneas” que se produjeron en el país. Todo estaba cuidadosamente planificado.

Hace muy pocos días la propia ONU, en un informe de investigación de crímenes de guerra en la guerra contra Siria, reconocía que la crisis siria está manejada desde el exterior de acuerdo a los intereses de otras potencias, descolgándose también de las tesis de una guerra civil.

El papel que medios como La Sexta ha jugado en este conflicto ha sido y es absolutamente lamentable. Ya hemos denunciado en múltiples ocasiones las vinculaciones económicas de su grupo empresarial con los mayores patrocinadores de la contienda y con las divisiones mediáticas con Aljazeera a la cabeza. Ahora que está fagocitada por una entidad de filiación conservadora no podríamos esperar ningún cambio a mejor, todo lo contrario. Estos días aparecen en La Sexta testimonios de refugiados o de supuestas organizaciones que los tutelan que ahondan en la división interna del país, división artificial impuesta por los patrocinadores de la guerra.

Ya lo hizo A3Media con Venezuela, donde fue pillado in fraganti seleccionado testigos “por casualidad” en la calle para su documental de “investigación” que, en realidad, estaban seleccionados cuidadosamente por la oposición meses antes. Ahora distintos programas de la Sexta están haciendo lo propio con los refugiados sirios. Los resultados electorales en las últimas elecciones en los campos de fuera del país fueron abrumadoramente mayoritarios hacia su actual gobierno. No es creíble que los refugiados unánimemente digan que huyen de bombardeos del gobierno. Máxime cuando el informe mismo de la ONU de la pasada semana decía justamente lo contrario: que son los crímenes contra la Humanidad cometidos por el Estado Islámico los que han producido la mayoría de los desplazamientos recientes en el país; cita concretamente los “asesinatos, la tortura y la esclavitud sexual”.

En la guerra contra Siria no se dirime democracia frente a dictadura como quieren hacernos creer. Los levantamientos dirigidos desde el exterior han provenido del extremismo religioso, que quiere imponer un califato integrista excluyente en el país. En Siria se dirime civilización frente a barbarie, un estado laico frente a otro extremista, un gobierno —imperfecto, como todos— popular frente a un estado fallido regentado por clanes terroristas. No hay medias tintas, no hay puntos intermedios. Frente al estado sirio está al Qaeda y el Estado Islámico con todos países poderosos que les apoyan y financian.

Es hora de tomar partido de una vez por todas contra el terrorismo y acabar con esta masacre. Usar el chantaje del terrorismo para derrocar un gobierno es aberrante, usar a sus víctimas para hacer lo propio, lo es en igual medida. Y eso es lo que están haciendo por acción u omisión, nuestros democráticos medios de comunicación. Por algo son los menos creíbles de toda Europa y los segundos menos creíbles del mundo, tras los Estados Unidos, claro…

Fuente: http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=12365

El FBI espió a García Márquez por su apoyo a la revolucion cubana

El escritor colombiano y premio Nobel de literatura en 1982, Gabriel García Márquez, fue espiado durante 24 años por el FBI, reveló este sábado el diario estadounidense The Washington Post.

Según indicó la publicación, el espionaje inició en 1961, por orden del entonces director del organismo estadounidense, Edgar Hoover.

Para esa época García Márquez, contaba con 33 años de edad y acababa de llegar a Nueva York y tenía entre sus fines trabajar para la agencia Prensa Latina. Algo que según el FBI podía traducirse como “ayudar a establecer un servicio de noticias del Gobierno cubano”.

La agencia federal publicó un total de 137 páginas de sus archivos relacionados con García Marquez, sin embargo, aún quedan 133 páginas cuyo contenido se desconoce.

Según el mismo FBI, más de nueve personas fungieron como “informantes confidenciales” que además vigilaban las actividades de García Márquez, quien vivía en el país del norte con su esposa Mercedes Barcha y su hijo.

Gabriel García Márquez falleció en abril del año pasado. Durante su vida logró consolidarse como el padre del Realismo Mágico y uno de los mayores exponentes de la literatura latinoamericana.

En su trayectoria destacó su amistad con el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro.

El espionaje a artistas y literatos no es una novedad en Estados Unidos. Escritores como James Baldwin (activista por los derechos civiles de los afroamericanos), Langston Hughes, Richard Wright, Amiri Baraka y Claude McKay forman parte de la lista de quienes también han sido víctimas de intromisiones.

Rodrigo García, hijo del Nobel y actualmente cineasta, señaló que su familia no tenían pistas de que su padre fuera objeto de una investigación por parte del FBI, aunque la noticia no le sorprende. “Considerando el hecho de que este colombiano estaba en Nueva York para abrir una agencia de prensa cubana, hubiera sido inusual que no lo espiaran”, expresó.

Fuente: http://www.telesurtv.net/news/El-FBI-espio-a-Gabriel-Garcia-Marquez-durante-24-anos-20150906-0018.html

China promulga una amnistía casi general

El 30 de agosto el presidente chino Xi Jinping aprobó un decreto de amnistía para determinadas categorías de presos políticos, entre los que hay tanto revolucionarios como contrarrevolucionarios. Se sabe que afectará fundamentalmente a los más viejos y a aquellos que padecen algún tipo de parálisis o enfermedad invalidante. Sin embargo no se sabe aún el número de ellos que serán liberados.

El decreto establece cuatro categorías de presos a liberar. En primer lugar están los veteranos de la guerra contra Japón (1937-1945) y de la guerra civil posterior (1945-1949).

Después afecta a los presos que participaron en la defensa de China tras el nacimiento de la República Popular en 1949 en el transcurso de las guerras contra Rusia, India y Vietnam.

En aquel periodo, es decir, entre la fundación de la República Popular en 1949 y los últimos días de Mao Zedong en 1976, los gobiernos de China aprobaron ocho leyes de amnistía para los criminales de guerra.

En virtud del reciente decreto gubernamental, serán liberados los presos que tengan más de 75 años de edad y los que hayan perdido una parte al menos de su movilidad física.

A la muerte de Mao, en la década de los años ochenta la contrarrevolución de Deng Xioping inició una ola de rehabilitaciones, especialmente de quienes habían sido encarcelados por la Revolución Cultural. Al mismo tiempo, encarceló a los dirigentes de la misma, cuyos máximos exponentes fueron Chen Boda, un estrecho colaborador de Lin Piao, y la llamada Banda de los Cuatro.

A muchos otros presos, con duras condenas desde los años cincuenta por crímenes contrarrevolucionarios, las medidas no les afectaron. Lo novedoso del decreto de Xi Jinping es que, por vez primera, va a poner en libertad a los presos más jóvenes, a quienes no tuvieran 18 años de edad en el momento de cometer el delito, a quienes estén condenados a penas inferiores a los tres años de cárcel por infracciones menores o a quienes les reste menos de un año para salir de la cárcel.

De manera muy significativa, el decreto no liberará a los políticos y funcionarios que hayan sido condenados por corrupción activa o pasiva, los traficantes de drogas, los culpables de crímenes violentos o “todos aquellos cuya liberación perjudique la seguridad del Estado”.

India acusa a Greenpeace de injerencia en los asuntos internos del país

Tras varios meses de batalla jurídica, la sucursal de Greenpeace en India ha perdido la autorización para utilizar financiación extranjera en sus actividades locales. En su edición del viernes el “Indian Express” indica que el gobierno ha resuelto que Greenpeace “viola la ley manteniendo la confusión en torno a su financiación interna e internacional”.

En la práctica la decisión ha sido aprobada por el Tribunal Supremo y supone la “congelación inmediata de las cuentas bancarias de la organización” en el país, que representan una tercera parte de sus recursos.

Desde comienzos de este año cerca de 17.000 ONG que actúan en India han tenido que parar sus actividades porque el gobierno de Modi les acusa de amenazar la seguridad económica y servir a los intereses de las potencias occidentales.

Lo mismo ha sucedido en otros países, como Rusia y China, que se habían convertido en el terreno propicio de las campañas de desestabilización política de las ONG. No deja de ser significativo que los tres países formen parte del bloque de países BRICS.

Según el “Economic Times”, tras la derrota Greenpeace prepara una campaña de desestabilización contra el gobierno hindú, a la que califica como meramente “informativa”.

Una larga trayectoria ha acreditado que Greenpeace es uno de los instrumentos que utiliza el imperialismo para impedir que los países del Tercer Mundo se liberen de sus ataduras y adquieran protagonismo económico y político. Pero los manejos del imperialismo no sólo conciernen al terreno de la ecología sino al médico, al caritativo y al humanitario, donde las ONG se han convertido en otros tantos Estados paralelos o caballos de Troya de las multinacionales y de las grandes potencias imperialistas.

En muchas ocasiones las ONG acompañan a las invasiones militares de los países del Tercer Mundo, las justifican e incluso las exigen “por razones humanitarias”, por lo que se las ha calificado como “soft power”, un poder suave. Pero ese tipo de poderes “suaves” son tan importantes como los “fuertes” para el imperialismo.

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