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Día: 19 de julio de 2015 (página 1 de 1)

La policía china mata a tres yihadistas en Xinjiang

El miércoles el diario ruso Kommersant anunció la ejecución de tres uigures, miembros del Movimiento Islámico de Liberación de Turkestán Oriental, una organización a la que en 2002 la ONU acusó de terrorismo y de mantener vínculos con Al-Qaeda.

Los tres uigures gritaban consignas yihadistas desde una vivienda en la que se habían atrincherado y que fue finalmente asaltada por la policía.

La violencia en Xinjiang, en el oeste de China, está en plena escalada. En 2010 murieron 7 personas en atentados fundamentalistas, mientras que el año pasado la cifra pasó a 307.

La semana pasada Tailandia extraditó a 109 uigures a China, a pesar de las protestas de Estados Unidos y de las ONG al servicio del imperialismo como Human Rights Watch. Según portavoces de la policía china, al menos 13 de ellos pretendían viajar a Siria e Irak para unirse a Al-Qaeda.

En setiembre del año pasado y en febrero y julio de este año, Indonesia ha condenado a grupos uigures a largas penas de cárcel por actividades terroristas sobre su suelo.

China está realizando inversiones gigantescas en Xinjiang, antes una región pobre y deprimida. Para Pekín es una región estratégica que forma parte de la nueva Ruta de la Seda. Una parte de los uigures, una nacionalidad de confesión islámica, se sienten invadidos por los chinos, que ya son la mitad de la población de Xinjiang.

No obstante, la mayor parte de los imanes están con el gobierno de Pekín y algunos han sido asesinados por el Movimiento Islámico de Liberación de Turkestán Oriental.

El Turkestán Oriental, o Xinjiang para los chinos, es una vasta región que tiene fronteras con 8 Estados (Rusia, Mongolia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Pakistán y Afganistán), además de Tibet, o sea, que está en medio del rompecabezas geoestratégico de Asia central.

En Afganistán, la CIA ha entrenado a más de 500 terroristas uigures pertenecientes Al-Qaeda.

Un ateo en la galaxia de las mezquitas

El 3 de junio la cadena privada de televisión argelina Echoruk se disponía a entrevistar al escritor Rachid Budjedra dentro del programa Mahkama (Tribunal) que habitualmente suele invitar a personalidades religiosas, como el imán takfirista Hamdache, o a conocidos militantes de la organización terrorista Grupo Islámico Armado, como Medani Mezrag.

Entre los formulismos del programa, que imita a un juicio, es costumbre que los entrevistados juren por Alá que van a decir la verdad a lo que se les pregunte. Ante la periodista Madiha Allalou el escritor le responde: “Lo juro por mi madre”.

Entonces la segunda pregunta versa sobre sus creencias religiosas, ante lo cual el escritor se declara ateo y la periodista insiste: “¿No cree Usted en el islam?” El escritor continúa respondiendo sin inmutarse: “Pues claro que no”.

La periodista sigue insistiendo sorprendida: “¿No cree Usted que Mahoma fue un profeta?” A ello Budjedra responde: “No. Para mi Mahoma fue un revolucionario. Nada más”.

A la periodista le sorprende la existencia de ateos en el país norteafricano. “¿Hay muchos ateos en Argelia?” Según Budjedra sí, aunque no se atreven a hablar “por miedo al oprobio de la sociedad”. Si tuviera que elegir una religión, optaría por el budismo por su pacifismo, añade Budjedra.

Aunque la Constitución reconoce la libertad de culto, en Argelia el islam es la religión oficial del Estado y las cadenas de televisión sólo suelen abrir la ventana a los imanes. En 2006 se aprobó una ley que condena a penas de 2 a 5 años de cárcel a quienes elaboren o distribuyan impresos o material audiovisual que menoscaben la fe musulmana.

Tras la emisión del programa, el diario El Mihwar entrevistó al presidente del partido takfirista Abdelfatá Hamadach, que condenó a muerte al escritor Kamel Daud en una fatwa. Hamadach dijo que a Budjedra no debería ser enterrado junto a los demás argelinos.

Después, un comunicado de la unión de sabios musulmanes publicado por el diario El Bilad se apunta a la prohibición de rezar, lavar el cadáver y enterrar a Budjedra en un cementerio islámico (cuando muera).

Los pronunciamientos se multiplicaron. Los hubo de todos los colores. Un antiguo asesor del Ministerio de Asuntos Religiosos, Adda Fellahi, dijo que el problema fundamental de la sociedad argelina no es el ateísmo sino el “extremismo religioso”. Además, dijo que la Constitución argelina, lo mismo que la sharia islámica, garantizan la libertad de conciencia y de expresión. No hay ningún texto, ni en el Corán ni en los hadiths, que prohíba a nadie expresarse libremente sobre sus convicciones personales, añadió.

El debate se reprodujo en las redes sociales argelinas, donde también se pudieron leer toda clase de opiniones, desde el apoyo y la admiración hacia Budjedra, hasta el linchamiento y las amenazas de muerte.

No es la primera polémica en la que este escritor de 74 años, que se declara comunista, se ve envuelto. Una de las últimas estalló con su última obra, “Primavera”, en la que aborda la homosexualidad en las sociedades musulmanas. En una entrevista a la cadena TV5 dijo: “Llevo 50 años rompiendo tabúes”.

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