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Día: 12 de julio de 2015 (página 1 de 1)

Un antiguo senador confirma la intervención saudí en los atentados del 11-S

En el sótano del Capitolio hay una cámara acorazada donde el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes guarda los documentos confidenciales. Uno de ellos, que lleva guardado 14 años, tiene 28 páginas y se titula “Elementos, discusión y relato de ciertos temas delicados de seguridad nacional”.

El documento analiza el papel de Arabia saudí en la organización de los atentados contra las Torres Gemelas y forma parte del informe oficial sobre el 11-S supervisado por el Comité de Inteligencia del Senado y por su antiguo presidente Bob Graham, senador demócrata por Florida, que ya ha abandonado su cargo.

Cuando se publicó en 2002 Graham se sorprendió al comprobar que las 28 páginas habían desaparecido del informe oficial a petición del gobierno de Bush, que los había clasificado y retirado de la circulación, junto con los demás documentos confidenciales. “Razones de seguridad nacional”, dijo Bush entonces y su naturaleza secreta no ha desaparecido desde entonces, a pesar de los esfuerzos del senador para que se publique.

Graham ha sido uno de los pocos en leer el documento. Según él, su contenido confirma la participación directa de la monarquía saudí en la financiación del 11-S. Varios de los 19 kamikazes que intervinieron en los hechos obtuvieron dinero de varias entidades saudíes, ente ellas del propio gobierno. En el caso de los demás no está tan claro, añade el antiguo senador.

“Los saudíes saben lo que han hecho y saben que nosotros lo sabemos. La verdadera cuestión es la manera en la que interpretan nuestra respuesta”. Graham dice que ha habido impunidad y que, a causa de ello, los saudíes han continuado apoyando a Al-Qaeda luego al Califato Islámico. “Nuestro miedo a mirar de cara a la verdad ha desatado la nueva ola de extremismo que ha sacudido París”, añade el senador.

Otro que ha podido leer el documento ha confesado a la revista New Yorker que “las pruebas del apoyo del gobierno saudí a los acontecimientos del 11 de setiembre eran molestas” y que la “verdadera cuestión es saber si aquello fue aprobado por la familia real o por sus acólitos”.

En 2002 Graham se encontró aislado en su lucha por aclarar los hechos. Pero a mediados de enero dio una conferencia de prensa en el Senado sobre este tema en compañía de dos representantes, el republicano Walter Jones y el demócrata Stephen Lynch, que presentaron la resolución HR428 exigiendo la desclasificación. El apoyo a la petición crece pero hasta el momento no ha sido suficiente para que Obama se sienta presionado y publique el documento. Jones y Lynch le han escrito para pedírselo. Según uno de los miembros de la organización de familiares de las víctimas del 11-S, Terence Schiavo, Obama prometió desclasificarlo.

Los familiares están en primera línea en esta lucha. Si sus abogados pudieran probar la participación del Estado saudí en los atentados, Riad estaría obligado a indemnizarles. “Sabemos que el gobierno del Reino fundó organizaciones de beneficencia para propagar la ideología radical wahabita que han sido utilizadas como fuentes mayores de financiación y de apoyo logístico a Al-Qaeda durante todo el decenio que condujo al 11-S”, ha dicho a New Yorker el abogado de los familiares Sean Carter. Según el semanario, dos de los kamikazes fueron financiados y acogidos en San Diego port un personaje en contacto permanente con la sección del Ministerio de Asuntos Islámicos con sede en Los Ángeles.

Sin embargo, Arabia saudí niega toda responsabilidad y llama a la desclasificación de las 28 páginas a fin de limpiar su reputación. Algunos que han podido leerlo dan la razón a la autocracia saudí y aseguran que del documento no se deduce su intervención en el 11-S de manera concluyente. Es el caso de Philip Zelikow, director de la comisión del 11-S, que califica las 28 páginas como “una acumulación de informes preliminares no confirmados”.

Por el contrario, Graham opina que la autocracia saudí está presionando a Washington para que no publique el informe. Si el informe es superficial y nada convincente, ¿por qué se ha mantenido oculto durante 14 años?, pregunta el antiguo senador.

Durante su viaje a la India, Obama modificó el itinerario para visitar al familia real saudí en compañía de 30 altos funcionarios del gobierno. Es posible que Obama no sólo esté ocultando la responsabilidad saudí sino también la de la familia Bush, muy ligada a la anterior. Pero sobre todo es seguro que para su estrategia regional en Oriente Medio Washington necesita recurrir a un puntal tan importante como el régimen wahabita.

Fuente: http://www.lefigaro.fr/international/2015/02/02/01003-20150202ARTFIG00430-ces-28-pages-qui-menacent-l-axe-washington-riyad.php

El plan europeo de guerra sicológica contra Rusia

La Unión Europea prepara un plan estratégico para contrarrestar la propaganda rusa en Europa. Debía estar acabado para el Consejo Europeo del 26 de junio, pero parece que no se ha acabado de perfilar o, al menos, aún no se ha hecho pública su versión definitiva. No obstante, se ha filtrado un extracto a determinados gabinetes de imagen, que tiene una extensión de nueve páginas.

Los periodistas y corresponsales en Bruselas seguirán bailando al ritmo que marque la Comisión Europea. Como siempre. Pero deberán pasar al ataque, tanto frente a sus colegas de Sputnik, Rusia Today y Ria Novosti, como de otros periodistas que se han mostrado contrarios a las sanciones económicas aprobadas por la Unión Europea. A todos los efectos, tendrán la consideración de “trolls”.

Será considerada como favorable a Rusia cualquier tipo de entrevista moderada o insuficientemente agresiva de altos funcionarios de aquel país, así como la publicación de documentos rusos que no contengan acotaciones despectivas. Ese tipo de artículos y publicaciones serán considerados como parte de la propaganda rusa en el exterior.

El modelo de propaganda rusa a combatir son publicaciones, como la reciente del diario italiano “Corriere della Sera”, que publicó una entrevista neutral con Putin, en la que no le atacaba ni se le menospreciaba. Ha sido severamente criticado por convertirse en una tribuna de propagada rusa. Tuvo que ceder al chantaje y las presiones. Al día siguiente le obligaron a publicar otra entrevista con Paul Bremmer, un diplomático estadounidense, para que realizase comentarios burlescos a las declaraciones de Putin.

Pero la cosa no acabó ahí. Tuvieron que realizar una tercera entrevista con el ministro italiano de Asuntos Exteriores sobre un asunto crucial: Putin. Tampoco sirvió de nada. A pesar de la contrapropaganda, los ataques contra el “Corriere della Sera” no han cedido ni un ápice.

Los planes de contrapropaganda de Bruselas surgieron en diciembre cuando el comisario europeo de vecindad, Johannes Hahn, declaró que la Unión Europea tenía algunas ideas para luchar contra el “creciente esfuerzo propagandístco ruso”.

El primer proyecto de intoxicación mediática lo presentaron el 9 de enero Dinamarca, Estonia, Lituania y Gran Bretaña. Evitaba mencionar la censura directa o las listas negras de medios o de periodistas y subrayaba la necesidad de tener instrumentos para contrarrestar los “esfuerzos de propaganda de Rusia”. Se trataba de llevar la contrapropaganda al interior de Rusia para promover publicaciones con puntos de vistas opuestos a los de Putin, incluso en idioma ruso.

Además, el proyecto pretendía apelar a la reglamentación de los medios en Europa para someter a los periodistas rusos y a quienes se consideran como sus colaboradores si “manipulan, engañan, incitan al odio o propagan la guerra”. Nos parece bien. Pero mientras fustigaba a Rusia, la Unión Europea no cayó en la cuenta de remitir la misma advertencia al gobierno golpista de Kiev y a sus altavoces repartidos por toda Europea, que son muchos.

La Unión Europea no tiene en cuenta que cada día se publican informaciones en Europa informando de que las tropas rusas están invadiendo Ucrania desde Crimea. Esas informaciones van, incluso, acompañadas de fotos que así lo demuestran para poder aparecer en las portadas como grandes exclusivas mundiales. Desde hace un año el New York Times es un especialista en ese tipo de exclusivas a toda plana.

Sin embargo, la Unión Europea no considera que esas informaciones sean falsas ni tendenciosas.

El 6 de febrero la nueva presidencia de la Unión Europea, que corresponde a Letonia, llegó con un proyecto más radical y el Consejo Europeo abordó la cuestión en su cumbre de marzo. Acordaron otorgar a la comisaria de Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, tres meses, hasta junio, para apoyar la libertad de prensa y los valores europeos en Rusia.

Ya se ha puesto en marcha en equipo de trabajo, East StratComTeam, cuyas funciones no se han aclarado y es posible que nunca se aclaren del todo. También han puesto el dinero encima de la mesa. La Federación Europea para la Democracia ha recibido 500.000 euros para un estudio de las oportunidades de “falsabilidad” del pluralismo de los medios rusos. Alastair Rabagliati, director de operaciones de la Fundación ha declarado lo siguiente:

“Con el apoyo de una subvención del gobierno holandés hemos lanzado una iniciativa que va a desarrollar un estudio de ‘falsabilidad’ para proponer recomendaciones claras sobre la vía a seguir para el desarrollo de iniciativas concernientes a los medios independientes en lengua rusa”.

Es un trabalenguas que cuesta comprender pero, en definitiva, no parece nada distinto a lo que Goebbels hacía en el III Reich.

Antes de la cumbre de la Asociación Oriental de la Unión Europea en Riga, Letonia, el 19 de mayo se presentó el estudio de “falsabilidad” sobre los medios en ruso. Los vecinos de Rusia, siempre tan cariñosos, se encargarán de la contrapropaganda y contarán con las fuentes de financiación y subvenciones a fondo perdido que se le regatean a Grecia.

Una parte importante de la contrapropaganda es la difusión de bulos, rumores y mentiras sobre Rusia, para lo cual cuentan con la dilatada experiencia de la Guerra Fría. Por ejemplo, en 2009 EUObserver aseguró que la agencia de noticias Ria Novosti había intentado contratar a una empresa de relaciones públicas de Bruselas para mejorar la imagen de Stalin.

Definitivamente, en Bruselas han perdido los papeles por completo. Lo que deberían hacer es como en España: aprobar una ley mordaza.

¿Hacia un enfriamiento generalizado de la temperatura en la Tierra?

Esta mañana el diario británico The Independent anuncia (1) que en los próximos 10 años sobrevendrá una pequeña edad de hielo. El artículo se apoya en un modelo científico sobre los ciclos solares elaborado por Valentina Zharkova, profesora de Matemáticas en la Universidad de Northumbria.

La profesora Zharkova ha presentado sus previsiones en la reunión de la Royal Astronomical Society, que se reúne esta semana en Gales. Para ello se apoya sobre una determinada concepción que califica como “ciencia” el diseño de modelos, normalmente basados en programas informáticos elaborados por matemáticos, como es el caso de Zharkova, cuya fiabilidad es muy escasa, por no decir nula. Sin embargo, en Gales la profesora Zharkova ha asegurado que la precisión de su modelo es del 97 por ciento.

El interés del modelo deriva también de la importancia que va adquiriendo una corriente alternativa a la vigente, basada en el CO2 y el efecto invernadero, según la cual la temperatura del planeta depende del Sol y de los ciclos solares.

Esta corriente está enfrentada a las hipótesis más conocidas acerca del calentamiento del planeta, hasta tal punto que sus previsiones sostienen todo lo contrario: que la Tierra camina hacia una nueva Edad de Hielo, hacia el enfriamiento. La mayor parte de los científicos soviéticos y rusos han sido partidarios de esta tesis, enfrentada a las concepciones ecologistas más extendidas en los países occidentales.

En la actualidad, dice el artículo, la ciencia es capaz de anticipar los ciclos solares con mucha más precisión que antes gracias al nuevo modelo que revela las irregularidades en el ritmo del sol que pueden producirse durante más de 11 años.

La profesora Zharkova pronostica que la actividad solar va a caer un 60 por ciento entre 2030 y 2040, lo que causará una Pequeña Edad de Hielo como la que se produjo entre 1645 y 1715, es decir, durante unos 70 años, que se conoce como el Mínimo de Maunder, una especie de glaciación (2).

Los astrónomos identifican la actividad solar en proporción inversa a las manchas sobre la superficie del Sol. Las manchas solares son regiones relativamente oscuras y frías en la superficie solar que indican regiones de intensa actividad magnética. Algunas de ellas son gigantescas, a menudo más grandes que la Tierra.

Durante siglos, los científicos han utilizado las manchas solares para medir la actividad solar. Como se pueden ver a simple vista, se conservan registros desde la época de los antiguos anales chinos, japoneses y coreanos que se remontan muchos años antes de nuestra era.

No obstante, algunos científicos creyeron que las manchas eran objetos que se interponían en la visión del Sol desde la Tierra, hasta que en 1610 Galileo demostró que eran fenómenos que ocurrían en el propio astro.

En 1801 William Herschel discutió la naturaleza de las manchas solares, su variabilidad, su efecto sobre el clima, y la posición de los planetas como posible fuerza causante.

En 1843 el alemán Heinrich S. Schwabe encontró que su número estaba sujeto a una variación cíclica, repitiéndose con un intervalo promedio de 11 años, mientras la longitud de cada ciclo dura entre 9 y 13 años. Los ciclos de Schwabe informan sobre la intensidad y la frecuencia de los fenómenos asociados con la actividad solar que afectan al clima y a la vida sobre la Tierra.

En 1893 el astrónomo inglés Edward W. Maunder buscó toda la información que pudo obtener desde las observaciones orientales más antiguas, descubriendo que la actividad solar sigue un ciclo de 11 años. Sin embargo, encontró un hueco: entre 1645 y 1715 nadie había registrado la existencia de ninguna mancha solar.

Incluso durante las fases mínimas de los ciclos de actividad solar es difícil que no haya ninguna. Los científicos creyeron que no se trataba de que no hubiera habido manchas solares en esos 70 años, sino que las mismas no habían podido ser observadas. La tesis de Maunder fue rechazada.

Aunque en 1922 Maunder volvió a insistir en las consecuencias que su tesis tiene sobre el clima del planeta, nadie le prestó atención. En occidente fue olvidado, hasta que en 1976 el astrónomo John A. Eddy publicó un estudio en la revista “Science” titulado “La desaparición de las manchas solares” en el que defendía lo que a partir de entonces se llamó “Mínimo de Maunder”.

Eddy, que falleció en 2009, investigó los datos de muchas regiones terrestres, incluyendo las “Crónicas del Lejano Oriente” que Maunder no pudo analizar y que abarcaban hasta el siglo V a.n.e. A partir de sus investigaciones la teoría del vínculo entre las manchas solares y la temperatura de la Tierra empezó a extenderse también entre los científicos occidentales, sobre todo entre los astrónomos. Esta teoría traslada el centro de gravedad del clima de la Tierra (CO2, invernadero) al Sol. No es tan sorprendente que los cambios en la actividad solar afecten a las condiciones climáticas de la Tierra porque el Sol es la fuente de energía del planeta y de él depende la vida.

En el último milenio, que ha sido predominantemente cálido, han ocurrido cinco mínimos solares que han bajado notablemente las temperaturas en la Tierra:

– Mínimo de Oort: entre 1010 y 1050
– Mínimo de Wolf: entre 1280 y 1340
– Mínimo de Spörer: entre 1450 y 1550
– Mínimo de Maunder: entre 1645 y 1717
– Mínimo de Dalton: entre 1790 y 1820

Los partidarios de la corriente ecológica más extendida se mofan afirmando que sus oponentes son astrólogos más que astrónomos, que se trata de una vieja superstición según la cual los astros condicionan la vida de la Tierra y de los hombres que la habitan. Según ellos, la causa del incremento de las temperaturas es el hombre y la intensa actividad industrial que ha desplegado desde mediados del siglo XIX.

Desde luego que las conclusiones de ambas corrientes no pueden estar enfrentadas de manera más radical: la tesis ecologista dominante pronostica un calentamiento, mientras que la otra predice un enfriamiento.

La tesis dominante es lineal: la concentración atmosférica de CO2 va a continuar aumentando y por lo tanto la temperatura también va a seguir aumentado indefinidamente. La tesis minoritaria, por el contrario, es cíclica: las temperaturas suben y bajan periódicamente, siguiendo los ritmos de las manchas solares.

(1) ‘Mini ice age’ coming in next fifteen years, new model of the Sun’s cycle shows, http://www.independent.co.uk/environment/climate-change/mini-ice-age-coming-in-next-fifteen-years-new-model-of-the-suns-cycle-shows-10382400.html
(2) Predicen una ‘mini edad del hielo’ para 2030 por baja actividad solar, http://www.europapress.es/ciencia/habitat-y-clima/noticia-predicen-mini-edad-hielo-2030-baja-actividad-solar-20150710124300.html

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