La web más censurada en internet

Mes: marzo 2015 (página 12 de 12)

El arte de la guerra sicológica según la CIA

Juan Manuel Olarieta

A comienzos del siglo XIX, Felix Walker, representante de Carolina del norte ante el Congreso de Washington, comenzó a exponer un largo y pretencioso discurso para satisfacer a sus votantes y demostrarles que se preocupaba por defender sus intereses. Los demás diputados le pidieron que abreviara y él dijo que no estaba hablando para el Congreso, sino para Buncombe, una localidad de Carolina del norte cuyo nombre («bunkum», en inglés) quedó desde entonces como sinónimo de charlatanería.

En 1923 el escritor William E. Woodward retomó la palabra a la inversa, «debunk», para describir la tarea de «eliminar la paja» o la palabrería de un libro o un discurso. Si la exposición no se caracteriza por el vacío sino por la falsedad, entonces el término «debunk» es el intento de ridiculizarlo, más que de criticarlo.

El «bunkum» y el «debunk» se alimentan uno del otro. Ambos son criaturas de una ideología típicamente estadounidense que, como no podía ser de otra forma, ha desembarcado por todo el mundo. El «bunkum» es ese discurso y esa rueda de prensa oficial que no dice nada. El «debunk» cree que el discurso no está vacío sino que encubre algo.

Pero los papeles de ambos son como la negación de la negación, intercambiables, como en el siglo XII había escrito el gran Averroes: la refutación de la refutación. Hay quienes defienden cualquier entuerto, normalmente delirantes conspiraciones secretas, y también quijotes que se afanan en deshacerlos, acusando a los anteriores de «magufos».

En abril de 1967 la CIA complicó aún más las cosas. En un memorándum lanzó una campaña para combatir a quienes que desconfían de los discursos oficiales, que resultarían desacreditados como «conspiranoicos», que es casi una enfermedad siquiátrica. Los que buscan tres pies al gato deben ser presentados como personas perturbadas o exaltados.

Sin embargo, en 1976 los partidarios de las conspiraciones ganaron la partida. Una petición del New York Times apoyada en la Ley de Libertad de Información encontró la conspiración. El memorándum estaba marcado como «psych», una abreviatura para las operaciones sicológicas (desinformación) y CS, que indica a la unidad de la CIA encargada de las actividades clandestinas.

La CIA elaboró el memorándum poco después del asesinato de Kennedy. Como consecuencia del escepticismo generalizado hacia el informe oficial de la Comisión Warren, la CIA remitió una directiva a los principales organismos vinculados al espionaje. Se titulaba «Lucha contra las críticas al informe de la Comisión Warren» (*) y en ella ya se hablaba claramente de la necesidad de crear el término «teoría de la conspiración» para desacreditar a quienes criticaban las acciones clandestinas que el espionaje llevaba a cabo en todo el mundo.

El objetivo de la CIA era explícito: había que «desacreditar las declaraciones de los teóricos de la conspiración para impedir su circulación en otros países». Medio siglo después Bush siguió ese mismo guión en su discurso ante la ONU sobre los atentados contra las Torres Gemelas de 2001: «Nunca vamos a tolerar esas escandalosas teorías del complot sobre los ataques del 11 de setiembre. Son mentiras maliciosas que tratan de desacreditar la implicación de los propios terroristas y devolver la culpabilidad contra nosotros».

Para impedir la difusión de versiones alternativas, la CIA propuso varias medidas, la primera de las cuales consistía en «no iniciar una discusión sobre la conspiración cuando no sea pública». En caso contrario, cuando una versión contradictoria empieza a alcanzar una difusión preocupante, hay que contratar lo que califica como «agentes de propaganda» para contrarrestar las críticas. La CIA también propone entrar en contactos amistosos con las élites (políticos y editores) para subrayar que:

a) la investigación oficial ha sido profunda y exahustiva
b) las imputaciones de quienes critican la versión oficial carecen de fundamento serio
c) dar pábulo a sus teorías es hacerle el juego a la oposición, es decir, a los comunistas
d) no hay conspiración porque cuando intervienen muchas personas es imposible que se pongan de acuerdo para guardar silencio
e) los conspiranoicos son personas sin estudios, o bien no tienen una preparación académica equiparable a los que defienden la versión oficial
f) que los conspiranoicos no son imparciales sino más bien propagandistas o militantes que se dejan llevar por su causa, por ideas preconcebidas o financiados por terceros

Con el transcurso del tiempo, el manual de la CIA sigue vigente. En referencia a los atentados contra las Torres Gemelas, Obama utilizó un lenguaje muy característico: «No hay que debatir sobre las opiniones. Hay que tratar sobre los hechos». Los hechos tienen, pues, el carácter de indiscutibles, sobre todo si se trata de los que ellos ponen encima de la mesa.

Cuando el primer ministro británico David Cameron se refirió al mismo asunto, el 11-S, equiparó al «Truth Movement» (Movimiento por la Verdad) con una ideología extremista, que es «la madre del terrorismo», añadió. Los que buscan la verdad, esos a los que Sócrates llamó «filósofos», forman parte del «entorno». Peores que los propios terroristas.

(*) CIA Document 1035-960 concerning criticism of the Warren Report, http://www.jfklancer.com/CIA.html

El Presidente de Sudán asegura que el Mossad y la CIA sostienen al fundamentalismo islámico

En una entrevista concedida el 18 de febrero a la cadena Euronews, el Presidente de Sudán, Omar El-Bechir, ha afirmado que el Mossad y la CIA están detrás, tanto del Califato Islámico como de Boko Haram.
El Presidente sudanés se ha referiso expresamente al vídeo en el que los fundamentalistas mostraron la ejecución de 21 cuidadanos egipcios en Libia.
En su entrevista El-Bechir opina que la lucha contra el extremismo se debe extender también al terreno ideológico, y no concentrarse únicamente en la acción militar.
Utilizar exclusivamente la violencia contra los jóvenes radicales que luchan en organizaciones como ISIS o Al-Qaeda podría conducir a propagar el extremismo, dijo el Presidente.
«He dicho que la CIA y el Mossad debían mantenerse al margen de esas organizaciones. No hay ningún musulmán que pueda llevar a cabo esas acciones», añadió el mandatario africano a la cadena Euronews.
Como cabía esperar, la entrevista tampoco ha merecido la más insignificante reseña por parte de los medios de intoxicación del imperialismo. Pero los medios que se autocalifican como «alternativos» también han guardado silencio.
Vídeo: http://www.agoravox.tv/actualites/international/article/omar-el-bechir-la-cia-et-le-mossad-49094

Represión y desmovilización en España

Yesenia Barragán

Después del surgimiento del movimiento 15-M «Indignados» en 2011, las calles de España estallaban con el poder del pueblo. En Madrid, por ejemplo, donde se inició el movimiento, cientos de miles inundaron la Puerta del Sol, en huelgas generales masivas y mareas de colores coordinadas (mareas de calle) para demostrar su indignación contra los recortes de austeridad del gobierno de derecha. Mientras serpentea su camino a través de las calles de la ciudad, usted será recibido por brillantes pegatinas verdes y rojas del movimiento anti-desalojo, que cubrió con plástico las ventanas de cristal y los cajeros automáticos de los bancos más importantes de España, con las frases «Sí se puede» y «Pero no Quieren». Para mí, que vengo de los Estados Unidos, donde tal acción podría llevarte a serios problemas, la medida era impresionante.

Pero cuando visité España a principios de 2015, las cosas habían cambiado, sin duda. Habían desaparecido las mareas constantes y pegatinas en las ventanas de los bancos. Era extraño. Mientras que los grupos anti-desalojo como PAH (Plataforma de Afectados por Hipotecas) o STOP DESHAUCIOS (Basta de Desalojos) continúan con éxito en aplazar los desahucios de las familias de la clase trabajadora a través de España, me dijeron que el número de seguidores había reducido. Pero este cambio no fue simplemente por la época de frío o por el malestar que afecta a casi todos los movimientos sociales en el Oeste; era el producto de otras circunstancias preocupantes, a saber, la aplicación de la Ley Mordaza que desde diciembre del 2014 criminaliza la protesta pública y las movilizaciones, que recientemente han convertido a España en uno de los centros más vibrantes de los movimientos sociales en el mundo.

La represión y la desmovilización Al pasar por la Puerta del Sol un domingo por la tarde, a finales de enero, me di cuenta de cómo dos policías se acercaron a un grupo de unos siete u ocho manifestantes ancianos que sostenían una pancarta en protesta por los recortes a los servicios sociales. Tras lo que pareció un momento de tensión, uno de los organizadores sacó una hoja en blanco de su mochila y lo agitó en el rostro de los oficiales, que finalmente se alejaron. Para mí, este parecía un lugar extraño para ese espectáculo, especialmente después de haber asistido a muchas reuniones no autorizadas y marchas que comenzaron en esta plaza. Pero todo eso ha cambiado desde que se aprobó una de las legislaciones más polémicas, la ley mordaza, que prohíbe la protesta en la vía pública sin permiso. Dependiendo del contexto, uno puede ser multado en cualquier lugar entre 30.001-600.000 euros por no tener la debida autorización.

Mientras que en los EE.UU., lugar de nacimiento del complejo industrial de prisiones, encierra manifestantes en la cárcel por la más pequeña de las infracciones, esta Ley Mordaza pretende criminalizar y apagar los movimientos sociales de España por medio de quebrarlos económicamente. Aprobada por el Congreso el 11 de diciembre de 2014, la Ley Mordaza, conocida formalmente como la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, fue aprobada con el apoyo de la derecha, el Partido Popular (PP) pro-austeridad, el Partido Aragonés, y la Unión del Pueblo Navarro. El total de las 45 infracciones se clasifican en tres categorías: infracciones muy graves (con multa entre 30.001-60.000 euros), infracciones graves (601 a 30.000 euros) y las infracciones leves (100-600 euros). «Las infracciones menores» incluyen insultar a la policía, y la ocupación y presencia en casas ocupadas (que busca destruir el movimiento anti-desalojo y de ocupantes ilegales), o las reuniones o manifestaciones en espacios de tránsito público, mientras que las «infracciones graves» prohíben las protestas masivas en frente del Senado y el Congreso (una respuesta directa a las movilizaciones como «Rodea el Congreso» del 25 de septiembre de 2012), los intentos de bloquear los desalojos (señalización de un golpe represivo de las acciones directas valientes del movimiento de vivienda español), o la grabación y fotografiar a la policía (criminalizar efectivamente cualquier referencia grabada de la policía en España). En su defensa de la ley ante el Congreso, el portavoz del Partido Popular, Conrado Escobar, afirmó que las protestas «serán más libres porque estarán protegidas de los más violentos». A través de España, muchos han argumentado, con razón, que esta ley señala un regreso peligroso a la legislación fascista, especialmente preocupante dado el legado del dictador Francisco Franco, que gobernó España durante décadas.

En este clima de represión, la policía española detuvo a once anarquistas –de nacionalidades española, uruguaya, italiana y austriaca- en una iniciativa “anti-terrorista”, llamada «Operación Pandora», en Barcelona y Madrid, el 16 de diciembre, sólo algunos días después de la aprobación de la Ley Mordaza. De estos once, siete fueron puestos en la cárcel. El gobierno les ha acusado de lanzar ataques contra bancos e iglesias. Y las llamadas «pruebas» de su culpabilidad, consisten en haber publicado un libro titulado, Contra la Democracia, que el Estado español ha clasificado como un «libro terrorista”, bajo el nombre de «Grupos Anarquistas Coordinados», el tener cuentas de correo electrónico, correspondencia con presos políticos y el haberles encontrado gas propano, utilizado para acampar. De hecho, sus partidarios crearon un video llamado «Operación Pandora: Yo también tengo gas propano», que cuenta con activistas españoles y catalanes mostrando sus tanques de gas propano para acampar, mostrando lo absurdo de la operación represiva. Los activistas españoles también están cada vez más preocupados de que sus acciones puedan ser falsamente catalogadas bajo, actos de «terrorismo radical», dadas las recientes revisiones al Código Penal por parte del gobierno, a raíz de los acontecimientos en París por Charlie Hebdo y las iniciativas «anti-jihadistas».

Una nube oscura ha caído sobre España en los últimos meses, y la Ley Mordaza es, sin duda, una grave amenaza para los movimientos sociales de todo el país. Además, mientras que algunos han hablado con entusiasmo de la subida de Podemos, un partido político español de izquierdas, formado en las secuelas del 15-M, por su potencial salvador, muchos activistas que trabajan sobre el terreno han hablado de cómo Podemos ha contribuido significativamente a la desmovilización de una organización genuinamente horizontal y de resistencia popular en las calles. En Santiago de Compostela, por ejemplo, hablé con una mujer llamada María, que es líder del movimiento anti-desalojo, quien me dijo que el número de seguidores que salen a las acciones anti-desalojo, se ha reducido considerablemente con el aumento de Podemos en la Izquierda. «No te preocupes por eso», muchos le han dicho, «Podemos solucionará el problema». En esta incertidumbre, donde por un lado las leyes represivas están asustando a la gente a salir a las calles, y por otro lado, donde los partidos como Podemos no sólo están tratando de sacar provecho de la fatiga generalizada de que varios años de marchas y manifestaciones constantes han producido, sino también la promoción activa de la idea que los problemas sociales se pueden resolver a través de la votación, es imperativo reconocer las muchas formas que la represión y la desmovilización pueden tomar.

Fuente: http://www.telesurtv.net/opinion/Represion-y-desmovilizacion-en-Espana.-20150226-0044.html

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies