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Mes: febrero 2015 (página 10 de 10)

Los neonazis ucranianos crean un nuevo batallón

La organización neonazi ucraniana Pravy Sektor acaba de anunciar la creación del 13 Batallón de la Reserva, que estará integrado por unos 350 voluntarios.

El servicio de prensa de la organización publica una orden de su comandante Andrey Strempitskiy dirigida a sus subordinados para que procedan a su cumplimentación.

El nuevo Batallón nazi, que combatirá a las órdenes del gobierno de Kiev, estará dirigido por un croata al que llaman por el apodo de “Jorvat” y su adjunto será “Byes” (Demonio).

Además de disponer de 350 mercenarios armados, Pravy Sektor tendrá también una guarnición en Kiev y posiblemente en otras ciudades.

Con su Batallón, los nazis aprovechan la nueva movilización militar, así como las continuas derrotas del gobierno de Porochenko frente a los milicianos del Donbas, para aumentar su peso político en Kiev.

Si finalmente se aprueba, los nazis también podrían aprovechar la introducción de la ley marcial en el territorio de Ucrania para convertirse en un poder de hecho sobre varias regiones, dejando aislado al gobierno central en Kiev.

Financiado por el multimillonario Igor Kolomoisky, Pravy Sektor nació en noviembre de 2013 como organización para militar, aunque pocos meses después, tras el Golpe de Estado de Maidan se transformó en partido político. Cuenta con unos 10.000 militantes que se consideran herederos del movimiento nacionalista de Stepan Bandera que luchó junto al III Reich en la Segunda Guerra Mundial.

Junto con Svoboda, otra organización reaccionaria, Pravy Sektor difundió en la Plaza Maidan de Kiev una edición conjunta del “Mein Kampf” de Hitler y de los Protocolos de los Sabios de Sión.

En las elecciones del pasado año obtuvo un cinco por ciento de los votos y tiene dos diputados en la Rada, unop de ellos su dirigente Dmytro Iaroch, de 43 años. Rusia ha emitido en su contra una orden internacional de busca y captura por incitación al terrorismo.

Pravy Sektor nació del agrupamiento de varias organizaciones reaccionarias ucranianas, entre ellas Tryzoub (Tridente), los herederos de Stepan Bandera. Un ministro del actual gobierno de Kiev, Serguei Kvit, responsable de la cartera de Educación y Ciencia, procede de aquel movimiento. La revista «Focus» le clasificó en el puesto 190 entre las personas más influyentes de Ucrania.

Aprovechando su cargo de rector de la Academia Kiev-Moguila, la universidad más antigua de Ucrania, Kvit está ordenando reescribir el papel de los renegados nazis de Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial.

También lo utilizó para llevar a los estudiantes a las movilizaciones de Maidan del año pasado.

El PCE en la resistencia antifranquista de Guadalajara

Vicente Relaño
Quizás por haber resistido hasta el final de la guerra y por ser escenario de la primera derrota militar del fascismo italiano, la provincia de Guadalajara fue especialmente castigada desde el primer momento por la represión franquista y con un alcance que las cifras nos muestran con horror. Entre 1939 y 1944 fueron represaliadas 7269 personas nacidas o residentes en la provincia, lo que representaba un 4.3% de la población provincial de 1940. De esas 7269 personas, el PCE fue la segunda organización en número de castigados, con 1039 represaliados, siendo la primera UGT con 1904. Al igual que en el resto de España, el Partido Comunista había pasado de ser un pequeño grupo sin apenas presencia militante en nuestra provincia a convertirse en un grupo con miles de afiliados y principal sostén del Quinto Regimiento. Así, en Guadalajara el PCE pasa de tener 90 afiliados en 1935 en toda la provincia, a 8000 carnets entregados en noviembre de 1937.
Desde el primer momento de la represión franquista, en abril de 1939, los principales dirigentes provinciales fueron fueron perseguidos con saña y asesinados o encarcelados; Vicente Relaño, secretario general del PCE de Guadalajara fue prontamente detenido y sometido a un cruel trato, aunque su ejecución se retrasó hasta 1943 porque Relaño tenía más de 10 avales de personas de derechas a las que se había salvado al ponerlas bajo la protección de la Ley republicana en los días difíciles de los primeros meses de la guerra. Otros dirigentes fueron al exilio o fueron encarcelados. Desde Guadalajara se organizó una expedición falangista a Alicante para buscar a todos los republicanos alcarreños allí detenidos. A su regreso, fueron exhibidos por las calles de la ciudad en un recorrido parecido a un auto de fe.
El número de penas de muerte ejecutadas a militantes comunistas en la provincia de Guadalajara, según estadística recogida por el Foro por la Memoria de Guadalajara y basada en las propias sentencias judiciales, fue de 166, de un total de 822 fusilados entre 1939 y 1944 en las tapias del cementerio provincial, siendo la segunda organización con mayor número de asesinados después de la FNTT-UG.

En estas circunstancias es fácil entender que la mayoria de los militantes comunistas que estaban en condiciones en la posguerra de reorganizar el PCE en Guadalajara eran o bien los más jóvenes, que no habían vivido la guerra, o las mujeres, viudas o compañeras de militantes encarcelados o presos.
La militantes femeninas no fueron sólo las que tuvieron que afrontar las multas, ayudar a sus compañeros presos y sostener a la familia en una situación de persecución y postguerra, sino que fueron en muchos casos las encargadas de intentar la reconstrucción de la organización, cuyo principal objetivo era, como en el resto de España, sobrevivir y auxiliar a los presos.
Es de justicia citar a algunos de los militantes comunistas de Guadalajara que arriesgaron su vida y su libertad para reorganizar el partido y apoyar a sus camaradas presos. Son solamente unos pocos aquellos de los que se guarda memoria, pues cientos de ellos murieron anónimamente bajo un dictado de olvido que algunos desean que persista hasta el día de hoy. Como ejemplo de dignidad y lucha llegan hasta nosotros estos nombres:
Maria Valés Santos, natural de Torre del Burgo, encarcelada el 09/07/1942, acusada de reorganizar clandestinamente el PCE.
Gregoria Pérez Barbero, 23 años de Cendejas de la Torre, militante de JSU, detenida en 1943 junto a 21 personas más, acusada de ser «miembro de la organización clandestina del PCE».
Adoración Retuerta detenida «por actividades clandestinas de carácter comunista.(…)», detenida por el reparto en Guadalajara y Madrid de unos pasquines que decían «Franco os roba el aceite y el pan de vuestros hijos hambrientos, ¿a qué esperáis para manifestaros contra el hambre? Viva la República».
Tomasa Cuevas, de Brihuega, de las JSU, quien tras 12 años de cárcel en durísimas condiciones, regresó a Guadalajara en 1950 y se convertiría en uno de los mayores ejemplos de fortaleza moral, de solidaridad y de humanidad que haya podido haber en el comunismo español, rescatando la memoria de la vida, lucha y sacrificio de las mujeres de su generación.
Muchos de los militantes que lucharon por la reconstrucción del partido habían sido presos de primera hora que ya habían sido excarcelados tras cumplir penas menores, como es el caso de Pedro Martinez Magro, maestro de Jadraque que tras ser sobreseída su causa, fue puesto en libertad, participando en la reconstrucción del PCE en Guadalajara y Alcalá de Henares, hasta que en 1947 fue detenido, acusado de la explosión del polvorín militar de Alcalá de Henares y fusilado.
Un caso que ejemplifica muy bien el de aquellos combatientes que habíando logrado sobrevivir no dudan en volver a comprometerse en la lucha es el de Felix Samper Albarracín, jornalero de Sayatón y teniente del EPR quien tras salir de la carcel en 1943, fue detenido de nuevo en el 45 y acusado de pertenecer a la organización clandestina del PCE fue condenado a un año y seis meses.
Entre las mujeres que habían estado presas destaca Mercedes Wandelmer, de la Asociación de Mujeres Antifascistas (AMA) y del PCE, que pertenecía a una familia de luchadores y militantes comunistas en la que hay dos fusilados. Tras salir en libertad condicional de la prisión de Barbastro en julio de 1943, fue detenida de nuevo en 1945, (“ingresó en la clandestinidad en el PCE para combatir y derrocar al régimen legalmente constituido en España y sus más sanas y tradicionales instituciones”). Fue condenada a cinco años más de prisión.
El Socorro Rojo Internacional (SRI) sirvió como primera estructura de apoyo a los presos y permitió una tímida organización del partido en nuestra ciudad con la entrega de comida, ropa y enlace entre los presos y sus familias y con el partido. Esos fardos de ropa eran precisamente usados para la introducción de mensajes, veamos un ejemplo:
Teodora Segura Muñoz, de 18 años, de Peralejos de las Truchas, fue encarcelada en 1945 por propaganda ilegal, junto a Bonifacia de la Riba Esteras “con motivo de haber llevado clandestinamente para lectura de los presos partes de guerra y revistas, las que pasaba envueltas en legajos de ropa para los presos”.
La reconstrucción del PCE en Guadalajara empezó en la propia cárcel pues los propios presos crearon una célula para repartir las ayudas y apoyarse mutuamente. La proximidad de Madrid facilitaba conseguir propaganda y traerla a Guadalajara en arriesgados viajes en tren. Algunas de las más activas militantes de SRI que sirvieron de enlace con los presos fueron: Cecilia Abad, Tomasa Cuevas, Julia García, y Trinidad Merodio, entre otras. Gracias al libro “Mujeres en las cárceles” de la briocense Tomasa Cuevas, conocemos el nombre de uno de los militantes que participó como organizador en el interior de la Prisión Central de Guadalajara de una célula clandestina. Se trataba de un militante malagueño llamado Antonio Ramón, que estaba gravemente enfermo de tuberculosis y que falleció al poco de ser liberado en los años 50. Otro de los miembros del PCE que se hallaba preso y que agravó su causa fue Emilio Alda Garcia natural de Chiloeches, tras ser acusado de ser el responsable clandestino del PCE en la cárcel de Guadalajara.
Clotilde Ballesteros
Los supervivientes de la represión estaban en el constante objetivo de la policía franquista y eso, en una ciudad pequeña como Guadalajara, hacía más difícil su tarea, siendo necesario extremar las cautelas. Hacia 1946 Clotilde Ballesteros, militante comunista nacida en Mirabueno y viuda de un importante cuadro del PCE, Juan Raposo, que había sido cruelmente asesinado a golpes en la Prisión Provincial y fusilado después de muerto, recibió la visita de un extraño personaje que le propuso hacer negocios y reunir a los militantes dispersos para teóricamente reconstruir el PCE. Clotilde lograría mantenerse con éxito en la clandestinidad y sería clave en mantener el contacto con Madrid en los años más duros. Las resistentes como Clotilde estaban especialmente expuestas porque eran el punto de contacto externo. El personaje traía la supuesta carta de un histórico militante llamado Emiliano Wandelmer quien había sido secretario provincial de las JSU. Wandelmer había sido excarcelado en 1943; tanto Emiliano como su padre Pedro y su hermana Mercedes, habían tenido un compromiso público en defensa de la República y como militantes del PCE y eran muy conocidos en Guadalajara. Tras la entrada de la tropas fascistas fueron detenidos y el padre, Pedro Wandelmer, un hombre ya de edad que no obstante llegó a ser oficial del EPR, fue ejecutado, así como Ángel Waldelmer de 22 años y anarcosindicalista. Otros miembros de la familia, como Nieves, Victoriana, Joaquina o Mercedes también sufrieron cárcel y persecución.
Emiliano Wandelmer, encarcelado en Porlier había sido torturado; el odio a su familia y a su militancia valiente le había convertido en una víctima a la que destruir y aplastar moralmente. Los resistentes sabían que Wandelmer había sobrevivido, pero existía el temor de que se hubiera quebrado moralmente y estuviera, ya en libertad, siendo utilizado por la Brigada Político Social (BPS) para romper la seguridad de la resistencia. No había pruebas de que hubiese traicionado, pero las condiciones de lucha eran tan terribles que la sospecha bastaba para tener que tomar medidas preventivas. Antonio Cañadas Dombríz, militante libertario que había sido detenido en los mismos días que Emiliano, en sus memorias inéditas (Cañadas, FMGU) señala que le vigilaron y gracias a ello: (…) Supimos que Waldelmer [sic] era el traidor porque a los que sí se habían reunido con él, les extrañó que a la reunión que él habia convocado y que fue sorprendida por la policia, no acudió el sujeto y le vieron por la calle con algún policía de la Social (…)
Sospechando que el visitante que decía venir en nombre de Wandelmer era un policía o un infiltrado, Clotilde Ballesteros, quien ya entonces participaba activamente en la actividad clandestina del PCE, se hizo la tonta y mintió al sospechoso asegurándole que ya había abandonado toda actividad política y que estaba ocupada sólo en su hijo y su nuevo marido, también encarcelado. El visitante insistió y se entrevistó con otros militantes en libertad, entre ellos con Francisco Mayoral, ex-secretario de organización de las JSU de Guadalajara, quien acababa de salir de la cárcel. Mayoral avisó de la manera más discreta posible a todos los militantes que pudo, no sin antes poner vigilancia y seguimiento al individuo sospechoso, que desapareció tras varias visitas, al comprobar seguramente el escaso eco de sus propuestas.
La lucha en la ciudad estaba muy centrada en recomponer lazos y en apoyar a los encarcelados y sus familias fundamentalmente, pero en las zonas de sierra de la provincia los guerrilleros se mantenían en armas, si bien en situación muy precaria. La capital, una ciudad de 20.000 habitantes donde en 1939-40 llegaron a estar encarcelados simultáneamente 5000 personas, era tan sólo uno de los espacios de lucha, el «llano» y la «montaña» eran los otros. Por el «llano» se entendían las poblaciones rurales y por la «montaña» las zonas agrestes en las que se mantenían los guerrilleros. El llano ayudaba a la montaña. En ese apoyo a la actividad guerrillera el PCE clandestino fue uno de los pilares fundamentales. Guadalajara formaba parte del corredor de la Cordillera Central que permitía conectar el centro y sur con el camino a Francia, pero la principal zona de resistencia fue el Alto Tajo, en las fronteras con Teruel y Cuenca. Entre 1947 y 48 hubo hasta 35 detenciones de vecinos de Ocentejo, Peralejos de las Truchas y otros pueblos de la zona, que fueron acusados de «apoyo a bandoleros» (García Bilbao, X. [et al], 2010).

La actividad clandestina del PCE siguió a pesar de todas las dificultades. Una, y no poco importante, era la de contactar con la estructura del partido a nivel nacional y de esa forma con la dirección en el exilio. Hay informes en la documentación de Jesús Monzón donde Guadalajara aparece claramente conectada con la dirección del partido en 1945 (AHPCE.Informes-jacq3). Tras la masacre de cientos de militantes en los primeros años de la dictadura, los encarcelamientos masivos y las deportaciones, la represión no cesó. Las multas, el expolio, los despidos, la persecución diaria que llegó a suponer la muerte civil de los que se habían atrevido a plantar cara al golpe y defender la República eran una cruda realidad que aplastaba cualquier intento de resistir; recordemos a comunistas como Antonio Buero Vallejo, luego famoso autor teatral, o a Ramón de Garcíasol, periodista y poeta, quienes tras sobrevivir a la guerra, la cárcel y eludir la muerte, se vieron obligados a un duro exilio interior. Buero Vallejo, en fecha tan tardía como 1980, era discutido por parte de la sociedad bienpensante de la ciudad y se entorpeció el darle su nombre a un Instituto de Bachillerato apelando a su condición de comunista.
En medio de este panorama, muchas personas abandonaron la ciudad y fueron a Madrid o a otras provincias. El PCE resistió porque la voluntad de lucha de sus militantes fue absolutamente heroica, pero las condiciones de aislamiento y represión supusieron el desgaste brutal de la generación joven que había conocido la República y luchado en la guerra, siendo los años 40 una época de resistencia que acabó por agotarla.
La salida de la cárcel de los supervivientes de la represión inicial les llevó a encontrar una Guadalajara devastada moralmente y con toda la vida civil en manos de un régimen totalitario donde no había lugar para los que no quisieran rendirse. Las redes de apoyo a presos y familias, una solidaridad antifascista ejemplar, abarcaba a todos, incluidos militantes socialistas y libertarios, aunque las tensiones derivadas del golpe de Casado se hicieron sentir siempre. Tras 1944 y hasta el 49, la actividad guerrillera y con ella el paso por Guadalajara de partidas y cuadros procedentes de Francia en ruta a otras zonas de actividad generó un repunte de la represión y del control. Una nueva oleada de encarcelamientos y juicios se cebó entre los resistentes, llevando de nuevo a la cárcel a muchos de ellos.

A primeros de los cincuenta, la situación era de devastación. Persistían redes de veteranos militantes y el PCE mantenía contacto con la dirección en Madrid y Francia, pero la actividad era sobre todo de resistencia moral, no dejarse vencer, como primer objetivo. Surgieron dos retos: el primero fue la reproducción generacional, los mayores anteriores a la guerra estaban muertos, prisioneros, en el exilio o agotados, sólo un reducido grupo mantenía la red clandestina. Los más jóvenes, sobre todo los antiguos militantes de las JSU, ahora ya en plena madurez, serían de nuevo fundamentales en la lucha, pero era preciso incorporar a las nuevas generaciones a la militancia. El otro reto era la lucha sindical. El PCE orientó su lucha al frente del trabajo y a la lucha en los sindicatos del régimen. Desde los cincuenta hasta los años 70, la historia del PCE sería sobre todo la lucha en el movimiento obrero; la fabrica de VICASA en Azuqueca de Henáres, atrajo obreros de toda España, principalmente de Extremadura y se convertiría en un punto clave de la nueva organización del partido.

Nunca se perdió el contacto con la dirección, pero hemos de esperar a los años 60 para encontrar una red de células del PCE que eran ya nuevas, fruto de la nueva dinámica política y no un eco de la guerra y la primera resistencia. El veterano combatiente Sixto Agudo sería encargado en los 60 de establecer renovadas líneas de comunicación entre la estructura clandestina y la dirección en Francia. El PCE mantiene una red en Guadalajara, con ramificaciones en Molina de Aragón o Sigüenza. Romero Marín, miembro del Comité Central del PCE, acude a Guadalajara en 1962 y mantiene contactos directos con la estructura clandestina gracias a Esteban Hernández Maestre, un joven albañil que había tomado el testigo de los viejos militantes y actuaba como organizador y nudo de la red, junto a su compañero Goyo Muela. Un piso clandestino en la calle Horno de San Gil de Guadalajara pasó a ser un punto clave de la red. En 1968, con jóvenes obreros emigrantes, la  actividad clandestina se relanzó. La Brigada Político Social conocía los nombres de todos los represaliados supervivientes y les tenía sometidos a vigilancia periódica, igual que con los cuadros más activos que estaban en los sindicatos. Vigilar para conocer y conocer para neutralizar era la pauta seguida por la Brigada Político Social en ese periodo. En 1969, Antonio Cezón, obrero de la fábrica Bressel, Antonio Rico, un obrero de Segovia, Juan Ignacio Begoña y Francisco Palero, entre otros, tejen ya una amplia red. La policía les vigila y detiene y maltrata cuando les parece conveniente, pero no lograrán impedir su actividad. La represión de la BPS es constante, siendo su afán tener localizados todos los posibles focos de resistencia. Pese a su historial de crímenes y torturas, los policías de la BPS escaparan impunes en la Transición.
Entre 1964 y 1976, el Tribunal de Orden Público, el famoso TOP, 32 personas de Guadalajara serán condenadas. El primero de ellos fue Enrique Aguado Marco, natural de Cobeta, con 51 años, condenado (Causa 106/64 TOP) por propaganda ilegal —distribución de Mundo Obrero— a 10.000 ptas. y un año de cárcel; Anastasio García, de Mandayona, fue detenido siéndole incautados ejemplares de Mundo Obrero, Nuestra Bandera, Fraternidad y Metal (revistas del sindicato clandestino), resultando condenado a dos años de prisión y una fuerte multa. Serían los primeros condenados en esta nueva etapa del franquismo que no cesaría hasta las elecciones del 77. Policías y jueces de la dictadura seguirían en sus puestos sin ser cuestionados. 
La trayectoria del PCE en nuestra ciudad desde los años 60 hasta la transición será tratada en otro artículo. Pero podemos citar como principal determinante desde los años 50, no tanto la actividad represiva del régimen, sino la nueva línea de «Reconciliación Nacional» implantada desde 1956. Como consecuencia de esa línea, la renovación generacional acabaría por producir una fractura moral entre los veteranos de la resistencia y los cuadros jóvenes de orígen católico o de familias del régimen que se encargarían de aplicar las nuevas directrices; en ellas, la memoria de la lucha de la resistencia resultaba inconveniente. La disolución del sistema de células por centro de trabajo o actividad y la adopción de una estructura de agrupaciones territoriales acabó por destruir los lazos comunistas que en difíciles circunstancias habían logrado mantener durante tantos años.
Se puede decir que a pesar de la dura represión y del ensañamiento contra los comunistas alcarreños, en todos los años de dictadura no hubo ni un sólo día en el que no hubiera una célula clandestina comunista en Guadalajara empeñada en su lucha contra la dictadura franquista.
En 1979, Clotilde Ballesteros y Trifón Cañamares García, volvieron al pueblecito de Mirabueno. Clotilde había eludido la cárcel y en 1951 marchó a Viella y luego a Barcelona donde militó en la clandestinidad. Trifón Cañamares, aquel valiente joven militante de las JSU comisario de compañía en la 49 BM, natural de Cendejas de Enmedio (Guadalajara), había mantenido su militancia en el PCE todos aquellos años. En Mirabueno, Trifón y Clotilde defendieron la candidatura al ayuntamiento de su partido, el PCE, y lo hicieron con la sinceridad y fortaleza de corazón que había caracterizado a los militantes de su generación. En 2014, los jóvenes de la UJCE de Guadalajara le dieron el nombre de Trifón Cañamares a su agrupación provincial, y el propio Trifón, emocionado, firme y lúcido a sus 103 años, pudo dirigirse a ellos, evocar a cuantos entregaron sus vidas por un ideal de paz y justicia social y transmitir el hilo rojo de la memoria que se necesita en las batallas del presente y el futuro.
Fuente: http://memoriaguadalajara.wordpress.com/

Cómo asaltar un edificio lleno de okupas y desahuciados

En Andalucía el gobierno de Susana Díaz  (PSOE) imparte formación especializada a un total de 60 policías en la ESPA (Escuela de Seguridad Pública) para mejorar su capacitación en el asalto e intervención en edificios con individuos refugiados en su interior. El curso, organizado por la Confederación Española de Policía (CEP) y la Consejería de Justicia e Interior de la Junta de Andalucía, se está desarrollando en la sede de la ESPA en la localidad sevillana de Huévar, donde se imparten las clases teóricas y prácticas a los policías.
El objetivo de este curso es mejorar y actualizar el empleo de la fuerza de la que hace uso la policía para enfrentarse a los desahucios o a quienes pretendan valerse de su vivienda o local, o bien los okupen para protegerse en ellos.
Esta actividad forma parte del plan de formación anual de esta escuela para mejorar la preparación no sólo de policías sino también de bomberos y técnicos de emergencias y voluntarios de Protección Civil de Andalucía. Este plan prevé el desarrollo de un total de 237 actividades formativas durante este año.
En el plan de la ESPA colaboran numerosas instituciones, como las universidades, el Instituto de Criminología, escuelas municipales y organizaciones sindicales para potenciar la formación de las fuerzas represivas en Andalucía.
Una de las principales novedades del nuevo plan formativo será que la Escuela de Seguridad Pública de Andalucía otorgará por primera vez diplomas en calidad de ‘Experto en Asalto de Edificios’ como titulación propia, con un itinerario inferior a 300 horas, y de ‘Especialista’, en caso de superar las 300 horas, a quienes realicen todos los cursos incluidos en un determinado itinerario.
La creación de los diplomas de ‘Experto’ y ‘Especialista’ ha sido una figura «muy demandada» entre los colectivos profesionales del campo de la seguridad pública, reivindicación que ahora se va a llevar a cabo a través de acuerdos de colaboración con las universidades y otros organismos que trabajan con la ESPA.
De esta forma, en colaboración con la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), la Escuela de Seguridad Pública otorgará en 2015 diplomas de ‘Especialista en mediación y colectivos de riesgo’; en ‘Crímenes organizados’; y en ‘Prospectiva policía’ y ‘Policía de Investigación’.
Por su parte, en colaboración con la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla, el alumnado de la ESPA podrá conseguir los diplomas de Experto o Especialista en ‘Intervención policial’, y de ‘Aspectos operativos, psicológicos, legales y delincuenciales’.
Por último, en colaboración con la Asociación Europea de Profesionales para Conocimiento y Regulación de Actividades de Seguridad Ciudadana, el alumnado podrá obtener el diploma de ‘Experto en materias aplicables a la seguridad ciudadana’.

Funeral de Lara

N.B.

Título que casi suena a soneto o copla manriqueña o capítulo de cantar de mio cid altomedieval, pero que han convertido poco menos que en un funeral de Estado por donde se ha visto desfilar a todos los paniaguados, pelotas y babosos de este, dicen, «prohombre de la cultura» con la coda añadida de «pluralista». Hay que joderse… Un tipo que entendió la «cultura» (Kultura con, k, sería otra cosa) como un simple negocio y no un servicio para el bien común y para el pueblo considerado como ganado, como grey que ahora, para disimular, llaman «público». O «gente».
Por cierto, el pueblo, ¿dónde estaba el pueblo?
Lo pregunto porque a la gentuza ya la hemos visto en el sarao del funeral, hijo de quien entrara por la Diagonal de la Barcelona «liberada» en la guerra civil junto con un Tercio de la Legión, ese cuerpo de élite que destacó siempre por su brillante «oratoria». Me voy a otro país.

Obama confiesa sus pecados con Ucrania

En una entrevista concedida a Fareed Zakaria, de la cadena de televisión CNN, Obama lleva a cabo una exposición del golpe de Estado que se produjo en Ucrania en febrero del año pasado en el que reconoce implícitamente el papel predominante desempeñado por Estados Unidos. La frase es la siguiente:
«El señor Putin no tomó su decisión sobre Crimea y Ucrania en función de una gran estrategia sino, esencialmente, porque fue sorprendido por las protestas en Maidan y por la posterior fuga de Yanukovich, después de que llegáramos a un acuerdo de transición para el gobierno de Ucrania».
La frase ha tenido que ser cuidadosamente preparada y la duda es si ese «nosotros» que emplea Obama se refiere exclusivamente a Estados Unidos o incluye a la Unión Europea, es decir, a los ministros de Asuntos Exteriores de Alemania, Francia y Polonia que se reunieron con Yanukovich la noche del 21 de febrero del pasado año, no para asegurar la transición del poder a la oposición, sino para acelerarla.
Entonces no había duda de que Yanokovich se marchaba del país porque firma el acuerdo como presidente en funciones y tenía de plazo hasta las elecciones previstas para diciembre del mismo año.
Estados Unidos no defendía el acuerdo de la Unión Europea con Yanukovich porque tenían otros planes. Por lo tanto, tenía que reducir el acuerdo a papel mojado, para lo cual utilizó a los manifestantes en Maidan, totalmente dominados por bandas neonazis, como Pravy Sektor, y profesionales llegados de fuera que cumplían un guión diseñado y financiado por Estados Unidos y otros, como Soros, que no ha escondido su papel en los acontecimientos del año pasado en Kiev.
Una vez que el acuerdo con la Unión Europea se convirtió en papel mojado, cuando Estados Unidos se aseguró el poder de facto en las calles, se produjo el acuerdo del que habla Obama, es decir, la toma del poder por la fuerza. En aquel momento, amenazado de muerte, Yanukovich abandonó Kiev.
Las palabras de Obama confirman, además, que a pesar de la propaganda imperialista acerca del expansionismo ruso en Crimea y Ucrania, Putin no sólo no tenía una «gran estrategia» al respecto sino que fue sorprendido por el golpe de mano de Maidan.
Es más, para no ser tachados de idiotas, ni Obama ni nosotros, debemos pensar que a pesar de haber sido «sorprendido» Putin tenía muchas y muy buenas fuentes de información en un país que es vecino al suyo. No le podía sorprender Maidan. Lo que le pudo sorprender -siquiera un poco- fue el plan exacto que los imperialistas estaban ejecutando en Maidan.
En diciembre el director de Stratfor, George Friedman, en una entrevista a la revista rusa Kommersant lo explicó con una claridad que Obama no podía utilizar, diciendo que Rusia había calificado a las manifestaciones de Maidan como el golpe de Estado más flagrante de la historia y, en efecto, confesaba Friedman cínicamente, «fue el golpe más fragrante de la historia».
¿A qué vienen estas golpes de sinceridad que conciernen a la organización de un golpe de Estado dirigido contra un país soberano de Europa? Sabemos que en cualquier circunstancia Estados Unidos hubiera apoyado las movilizaciones de Maidan, es decir, aún en el supuesto de que no hubieran sido planificadas por ellos.
La duda es si en la Casa Blanca no se quedaron también algo sorprendidos, no exactamente por el desenlace de Maidan sino por la postura de la Unión Europea en noviembre de 2013, que fue el detonante de la crisis. Es posible que Obama torpeadara el posterior acuerdo entre Yanukovich y la Unión Europea precisamente para que los acontecimientos no volvieran a sorprenderles.
Por lo tanto, las declaraciones de Obama, como las anteriores de Friedman, tratan de conceder a la escalada anti-rusa en Europa oriental una coherencia de la que carece, lo cual es una hipótesis que no habría que descartar en absoluto.

La lucha contra el imperialismo (y 2)

Juan Manuel Olarieta

Aunque se habla de él en singular, el imperialismo no es un todo; «no existe ese todo», decía Lenin (1). El imperialismo no se puede asimilar a la troika, ni al Club Bilderberg, ni a la Unión Europea, ni a las transnacionales. Las instituciones públicas y privadas del imperialismo se basan en los tratados y los acuerdos mutuos entre las aves de rapiña imperialistas. Pero además de eso hay que tener en cuenta la ruptura de los mismos.

El siglo XX demuestra que en la época del imperialismo las contradicciones internas siempre han resultado más importantes que la coordinación de los esfuerzos entre los buitres («la comunidad internacional»), que no son otra cosa que otros tantos intentos de imponer la hegemonía de alguno de ellos sobre los demás. Lo que diferencia al imperialismo respecto a la etapa anterior del capitalismo son precisamente esas contradicciones internas. Los acuerdos entre imperialistas son efímeros; lo que realmente permanece entre ellos es su mutua rivalidad.
Este rasgo característico es una fuente constante de paradojas, sobre todo cuando se asocia mecánicamente el imperialismo a la dominación de las potencias más fuertes respecto a los países dependientes. Entonces el imperialismo sigue pareciendo un todo: el que forman dichas potencias hegemónicas.
Las contradicciones internas del imperialismo no son de tipo geográfico o geoestratégico, del tipo norte-sur u oriente-occidente. Tampoco son las contradicciones entre dos enemigos, como el proletariado y la burguesía, sino las que existen en las propias entrañas del enemigo, las que enfrentan a las potencias imperialistas como bloques rivales.
La rivalidad entre las potencias imperialistas, la lucha de unos imperialistas contra otros, propicia en ciertas corrientes del movimiento revolucionario la equiparación de ambos bandos, la tesis de que «no hay imperialistas buenos», de que no se puede criticar sólo a unos imperialistas porque se hace el juego a los otros, de que todos ellos son malos porque, en suma, pretenden repartirse las zonas de influencia en el mundo. Ni siquiera admiten algo parecido a un «enemigo principal». No discriminan entre unos y otros, no existen unos que atacan y otros que se defienden, no hay agresores ni agredidos porque todos son iguales.
Así presentado el asunto no hay ninguna posibilidad, pues, de entrar en ese juego, que es ajeno a la lucha de la clase obrera. La respuesta tiene que ser la inhibición porque no es posible tomar partido en algo así, estar con unos o con otros. Es una postura propia de los puristas que no asumen ningún protagonismo dentro del movimiento de masas, de los que se limitan a elaborar comunicados infalibles con los que es imposible estar en desacuerdo porque se sitúan por encima del bien y del mal, o más bien están fuera de juego, algo característico de quienes viven en un tercer país no involucrado en ninguna batalla.
Por ejemplo, en los primeros años ochenta durante las marchas contra la OTAN la secta UCE portaba pancartas con la consigna «Ni OTAN ni Pacto de Varsovia» que dejaba a los manifestantes estupefactos, no sólo por la consideración del Pacto de Varsovia como una organización imperialista, del mismo estilo que la OTAN, sino porque nadie sabía que existeran en España bases militares de tal organización. Lo propio de ese tipo de sectas consiste en añadir problemas ficticios (Pacto de Varsovia) a los realmente existentes (OTAN).
La equiparación de unas potencias imperialistas con otras también conduce a la concepción del imperialismo como un todo, normalmente porque quienes las adoptan son grupos marginales, algo que les lleva a la superficialidad. Sus comunicados son colecciones de obviedades y frases trilladas.
Las potencias imperialistas se agrupan por bloques, cada uno de los cuales tiene sus propias características, que las organizaciones revolucionarias tienen que saber diferenciar al detalle, teniendo en cuenta que, como decía Lenin en 1916, la peculiaridad del imperialismo es «la tendencia a anexionarse no sólo países agrarios sino toda clase de países» (2).
Cuando Lenin se refería a «toda clase de países» era para incluir a las propias potencias imperialistas, a los países centrales como objeto del reparto del mundo, como le ocurrió a Alemania tras la Primera Guerra Mundial que, paradógicamente, a pesar de ser «uno de los países capitalistas más fuertes y avanzados», Lenin lo consideraba como «un país imperialista oprimido» (3).
Pero, ¿cómo es posible concebir que un país imperialista esté, al mismo tiempo, oprimido?
Esa paradoja es posible por varias razones pero fundamentalmente por la hegemonía: si todos los países imperialistas fueran iguales, ¿qué sentido tiene hablar al mismo tiempo de hegemonía y de lucha por la hegemonía como rasgo distinto del imperialismo?
Si hay hegemonía y si hay lucha por hacerse con ella es porque no todos los países imperialistas están en el mismo plano, no son iguales, como creen los nihilistas porque el imperialismo se rige por la ley del desarrollo desigual, es decir, porque el imperialismo crea desigualdades entre los propios países imperialistas, rompe los equilibrios existentes y crea nuevos desequilibrios entre ellos que, además, no son siempre los mismos, hasta tal punto que con el desarrollo del capitalismo, los imperialistas acaban convirtiéndose en víctimas de su propio juego. Cuando todo el mundo está repartido, son los propios imperialistas los que dejan de ser el sujeto para convertirse en el objeto mismo del reparto, como le estaba ocurriendo a Alemania entonces.
Lenin no ponía a los imperialistas en el mismo plano, hasta tal punto que la Revolución de Octubre hubiera resultado impensable sin una contradicción entre los imperialistas tan aguda como la gran guerra de 1914 que Stalin caracterizó como «una pugna encarnizada entre los dos principales grupos imperialistas»(4). La subsistencia luego de la URSS también hubiera resultado mucho más difícil sin esa contradicción, por lo que, a diferencia de los nihilistas, en 1920 Lenin seguía preguntando: «¿Hay en el mundo capitalista de nuestros días contradicciones radicales que se deban utilizar?»(5).
Es algo que un revolucionario se pregunta a cada momento, un punto de vista muy distinto de quien quiere limitarse a redactar comunicados. Lenin habla de «utilizar», de hacer y no de escribir, lo cual exige ir mucho más allá de las colecciones de frases y de recetas que valen en 1915 lo mismo que un siglo después, como si el mundo fuera el mismo y como si las situaciones fueran intercambiables. Alguien que tiene que hacer, se ve obligado a tomar partido y los amantes de las frases hechas deben saber que ese posicionamiento nunca es el mismo, lo cual es una fuente continua de nuevas paradojas, algo que también explicó Lenin de manera paradógica: en febrero de 1918, escribió, «no vacilé lo más mínimo en llegar a cierto ‘acuerdo’ con los monárquicos franceses», lo cual no consideró como un óbice para hacer luego todo lo contrario: «No dudaré ni un solo instante en concertar un ‘acuerdo’ idéntico con las aves de rapiña del imperialismo alemán»(6).
A causa de su partidismo, en 1917 a Lenin le acusaron de ser un espía alemán, viéndose obligado a huir de Rusia, a la que acababa de llegar después de muchos años de exilio. Lo mismo le ocurrió a Stalin cuando en 1939 firmó un acuerdo de no agresión con el III Reich, algo que los puristas han despreciado durante décadadas y que, sin embargo, cuatro años después no impidió firmar algo similar con el bando contrario: el Acuerdo de Teherán primero y el Tratado de Yalta después.
A pesar de que Lenin ponía la palabra «acuerdo» entre comillas, los nihilistas se siguen asombrando de la posibilidad de llegar a acuerdos con el enemigo, o interpretan que dichos «acuerdos» convierten en un amigo a un enemigo como por arte de magia, o que son un «apoyo» a unos en contra de los otros. «No se puede apoyar a un imperialismo contra otro», dice el grupúsculo francés denominado Partido Comunista Maoísta en referencia a la guerra en Ucrania (7) para hacer creer que la agresión no va dirigida también contra Rusia, que con ella Rusia se está expandiendo, o bien que Rusia tiene algo que ganar y no algo que perder o, mejor aún, que seguir perdiendo.
Los puristas son una especie que ha proliferado mucho en la historia. En 1939 aseguraron que la URSS se repartió Polonia con Alemania y en 1945 que se repartió el mundo entero con Estados Unidos y Gran Bretaña.
Es incalificable poner a los atacantes y los atacados al mismo nivel, casi tanto como asegurar que la guerra civil de 1936 fue un choque fratricida entre unos (fascistas) y otros (antifascistas). Si es difícil en la lucha de clases, por no decir imposible, se torna mucho más complicado en la arena internacional. Por eso los puristas suelen ser escritores, cronistas y redactores de blogs y de comunicados. Quienes asumen responsabilidades dentro de un movimiento revolucionario organizado saben que no hay situación más favorable que la escisión del adversario, que es la propia lucha revolucionaria lo que acaba dividiéndole y, por consiguiente, creando una situación aún más favorable para el movimiento.
Antes de la Revolución de Octubre, Lenin llegó a un acuerdo con la Alemania imperialista para viajar a Petrogrado en tren en mitad de la guerra mundial, junto con la dirección del partido bolchevique en pleno, nada menos que 32 militantes: «Durante la guerra mundial millones de balas alcanzaron su objetivo. Los ingenieros idearon los proyectiles más violentos, más potentes y de más largo alcance. Pero ninguno lo tuvo mayor ni fue más decisivo para la historia reciente que ese tren, cargado con los más peligrosos y más decididos revolucionarios del siglo y procedente de Suiza, atraviesa silbando toda Alemania, para llegar a Sant Petersburgo y allí hacer que el orden de la época salte en pedazos»(7).
Churchill escribió que el Estado Mayor alemán había dejado caer a Lenin en Petrogrado «como si se tratara del bacilo de la peste». ¿Cómo es posible que los imperialistas pusieran un tren a disposición de los bolcheviques para que se trasladaran desde Suiza hasta Rusia para estremecer al mundo entero sólo siete meses después de llegar a la estación de tren de Finlandia?
La misma pregunta se puede trasladar al interior mismo del partido bolchevique, donde también había puristas que se opusieron a un viaje que les hacía parecer cómplices del imperialismo alemán. Para este tipo de personas las apariencias, lo que digan los demás, no sólo son importantes, sino que son lo único realmente importante. No se trata de hacer sino de parecer.
Después de la Revolución, la URSS siguió firmando acuerdos con los imperialistas alemanes. En 1918 firmó el tratado de Brest-Litovsk, en 1922 el de Rapallo y en 1939 el Pacto Molotov-Von Ribbentrop. Pero Lenin y el gobierno soviético no «apoyaron» nunca al imperialismo alemán. Ni siquiera «se apoyaron» en él. Lo que hicieron fue aprovechar sus contradicciones con otros imperialistas para consolidar la revolución proletaria en la URSS.
(1) Lenin, Materiales sobre la revisión del programa del partido, en El imperialismo y los imperialistas, 1917, pg.133.
(2) Lenin, El imperialismo y la escisión del socialismo, 1916, pg.109.
(3) Lenin, Informe acerca de las concesiones, 1920, pg.165.
(4) Stalin, La Revolución de Octubre y la táctica de los comunistas rusos, en Cuestiones del Leninismo, pg.119.
(5) Lenin, Informe acerca de las concesiones, 1920, pg.162.
(6) Lenin, Carta a los obreros norteamericanos, 1918, pgs.147-148.
(7) http://drapeaurouge.over-blog.com/2014/03/ukraine-la-lutte-se-poursuit-entre-les-imperialistes.html
(8) Stefan Zweig, El tren sellado, en Momentos estelares de la humanidad, Editorial El Acantilado, 2012.

Disneylandia

Nicolás Bianchi
El imperio ataca y contraataca; nos quiere infantilizados, ayer Disney y hoy Spielbreg. O embrutecidos como los mangas que empiezan ya asaltando las mentes infantiles. En julio de este año se cumplirán 60 años de la creación de Disneylandia en California en 1955 (luego en Orlando, Florida, en 1971). El «chiste» -o la clave- está en que los parques (infantiles) (a)traen a los niños, que traen a los padres, que traen el dinero que los niños, obviamente, no tienen. 
Walt Disney (1901-1966) nunca escribió ni realizó los dibujos animados clásicos que llevan su nombre. Era un vendedor (como su coetáneo Ray Kroc, el fundador de McDonald`s) de chucherías para los niños. Disney, antes de cumplir treinta años, ya era famoso. Del Medio Oeste se fue a Los Ángeles y montó un estudio. Gran admirador de Henry Ford (no John Ford, el cineasta, que tiene su aquel aparte) introdujo una cadena de montaje («fordismo») y una rigurosa división del trabajo en el Estudio Disney hasta que el personal, dibujantes, guionistas… se declararon en huelga apoyando al Gremio de Dibujantes de la Pantalla, que se decía. Cometieron la «torpeza» de ganar la huelga y a Disney le entró tan mala ostia que los acusó de ser lo peor que se puede ser en este mundo y probablemente en el otro: comunistas. Encabronado y maltrecho como se le quedó el cuerpo, dejó esta lapidaria sentencia a los navegantes como aviso, o como aviso a navegantes: «Es ley del universo que los fuertes sobrevivan y los débiles queden en el camino, y me importa un bledo qué plan idealista se invente; nada puede cambiar eso; no olvidéis esto», decía con aterciopelada admonición este socialdarwinista. Y lo decía creyéndoselo, o sea, que estará en el cielo calvinista (los comunistas ya sabemos adónde vamos de cabeza). 
La huelga le dejó tocado anímica y económicamente. Se olvidó de que era -o iba- un liberal manchesteriano, poco menos, y pidió sopitas a papá-Estado. El Gobierno yanqui le dio contratos como por un tubo en plena II Guerra Mundial para hacer propaganda -vía Pato Donald, sobre todo- y lucrarse, que eso es un patriota. En los años 50, el nazi Wernher von Braun, comandante de las SS y científico nuclear, colaboraba para él (los genios nazis se iban -se reclutaban- a los EE. UU, y los criminales nazis al «patio trasero», a Sudamérica) descubriéndonos algo tan fascinante y novedoso como el espacio exterior y amigándonos con el átomo y la fisión nuclear «tan divertida» y nada terrorífica. No los átomos de Demócrito o Epicuro, no, los otros.

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