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Día: 27 de febrero de 2015 (página 1 de 1)

Detenidos los internacionalistas españoles que combatieron al fascismo en el Donbás

Dentro de la llamada Operación Danko, la Policía Nacional ha detenido esta mañana a ocho antifascistas españoles de la Brigada Internacional Carlos Palomino que han regresado de Ucrania tras haber participado en la defensa del Donbás.
El Ministerio del Interior les imputa diversos delitos totalmente inventados, como tenencia de armas y explosivos, participación para cometer asesinato y actos que atentan contra los intereses de España en el exterior.
La Operación Danko ha sido coordinada por la Comisaría General de Información de la Policía Nacional y desarrollada en Asturias, Cataluña, Extremadura, Madrid, Murcia y Navarra. Los combatientes retornados han sido detenidos a las 6:30 horas de la madrugada. Además, se están realizando diversos registros.
Esta operación culmina una campaña represiva de la Comisaría General de Información dirigida por la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Las diligencias las tramita el Juzgado Central de Instrucción número uno de la Audiencia Nacional. La operación continúa abierta.
Un grupo de antifascistas que se autodefinieron como «anticapitalistas» relataron el pasado mes de septiembre que se habían desplazado al este de Ucrania para combatir al fascismo junto a los milicianos del Donbás. Uno de los integrantes del grupo concedió una entrevista por correo electrónico en la que afirmaba que Estados Unidos «lo sigue arrasando todo» y explicaba que su objetivo es emular a las brigadas internacionales que acudieron a España para luchar en la guerra civil contra las tropas de Franco. El interlocutor no precisó cuántos españoles habían partido a Ucrania, ni sus nombres ni lugares de procedencia.
«Es el cuarto Reich y en Europa la extrema derecha vuelve a resurgir. La clase obrera necesitaba de su ejercito proletario. Y estos son los primeros pasos de su nueva creación. Hermanos proletarios del mundo. No estáis solos», arengaba este antifascista el pasado septiembre. Para ello fundaron la Brigada Internacional Carlos Palomino en homenaje al joven antifascista asesinado en Madrid por un militar de ideología neonazi cuando acudía junto a otros a protestar una manifestación de extrema derecha.
La Brigada Internacional Carlos Palomino la integraban en ese momento unos diez antifascistas procedentes de varias ciudades del Estado español. Su portavoz decía que había personas de otros países que querían unirse a ellos y aclaraba que su grupo es diferente del de otros dos antifascistas que se encontraban en la región de Donetsk. Estos dos antifascistas fueron los primeros en llegar al conflicto procedentes de España y su llegada fue recogida por varios medios de comunicación locales e internacionales.
«Todo nos lo hemos pagado nosotros, de nuestros bolsillos, un dinero ganado con mucho sudor. Somos proletarios. Y no recibimos apoyo económico ni nos dan dinero por pelear aquí. Tampoco lo aceptaríamos, somos anticapitalistas, no somos mercenarios. Hemos venido aquí por solidaridad internacional. Nos pagan con orgullo, compañerismo y dignidad. De eso se alimentan nuestros corazones», explicaba.
El grupo se dejaba ver por las ciudades del Donbás con una bandera de la República Popular. Sobre ella pintaron el nombre de «Brigada Internacional Carlos Palomino» y la usaron para fotografiarse con ella colocándola en la parte delantera de un camión aparcado, según decían, «en un punto de defensa de una ciudad del Donbás».
Sobre la bandera se veía colocada una pistola y en la imagen se veía a cuatro personas, todas ellas con las caras difuminadas para evitar ser reconocidos. Tres de ellos iban vestidos con prendas militares y dos iban armados. El cuarto, aparentemente el único español de la foto, iba vestido con chándal, gorra y una sudadera con un parche de una esvástica tachada. En el camión también se apreciaba una bandera negra de la Acción Antifascista.
Preguntados acerca de si la Carlos Palomino había entrado ya en combate contra las tropas de Kiev, afirmaban que, «por seguridad», no podían contestar. Relataba en cambio que les habían recibido «con los brazos abiertos» y «con mucho cariño». «Somos compañeros de clase y de lucha, independientemente de nuestro color de piel o idioma que usemos», defendía.
Este grupo contaba con un comunicado fundacional en el que manifestaban «el honor de comunicar que las Brigadas Internacionales han vuelto». «Hace casi 80 años, cuando todo el mundo nos dejó solos, contra Franco, Hitler y Mussolini, más de 50.000 trabajadores de más de 54 naciones distintas lo dejaron todo para venir a luchar y morir en nuestra tierra, por nuestra libertad, por nuestro futuro y es hora de que la historia nos ponga a su altura», explicaban.
En ese sentido añadían que «siete brigadas se conformaron en España en el 36… aquí tenéis los primeros pasos de la octava en un nuevo siglo con idéntica esencia de lucha social». «Las Brigadas Internacionales han vuelo y ya no desapareceremos nunca», advertían.

Detienen por pedofilia al director de la lucha antiterrorista

La policía de Washington ha detenido a Daniel Rosen, director de la lucha antiterrorista del Departamento de Estado. A causa de ello el miércoles un alto responsable político tuvo que comparecer ante el Tribunal Superior para explicar las actividades delictivas de su subordinado.
Rosen, de 44 años, había sido detenido el día anterior en su domicilio de Washington, según reconoció Lucy Caldwell la portavoz de la policía de Faifax, en Virginia del norte.
A través de las redes sociales el pedófilo entró en contacto con una policía adscrita a la unidad de delitos sexuales del condado de Fairfax, que se hizo pasar por menor de edad y a quien Rosen propuso mantener contactos sexuales.
La portavoz de la policía reconoció que Rosen era el director de la lucha antiterrorista del Departamento de Estado y que en el momento de la rueda de prensa se encontraba detenido un centro para preventivos a la espera de comparecer ante el juez.
En un comunicado difundido el martes, la portavoz de Departamento de Estado Jen Psaki declaró que los responsables políticos de Washington estaban al corriente de que Rosen había sido detenido y acusado de pedofilia y que le habían retirado las habilitaciones de seguridad.
Las agencias de noticias de todo el mundo han ocultado celosamente la noticia, incluso en los medios digitales y alternativos, para no perjudicar la imagen de Estados Unidos y, en especial, la de Obama.
La detención de Rosen plantea la contradicción de poner al zorro al cuidado de las gallinas, o lo que es lo mismo, de todos esos delincuentes a los que el Estado les da una placa y una pistola.

La policía de Chicago utiliza un almacén para torturar a los detenidos

La policía de Chicago utiliza “un almacén especial” como prisión clandestina para llevar a cabo interrogatorios y aplicar diferentes métodos de tortura contra los detenidos, reveló el miércoles el diario británico The Guardian.
Los policías emplean este almacén, denominado “sitio negro”, para mantener a los detenidos fuera de sus bases de datos, golpearlos, encerrarlos con grilletes durante “periodos prolongados” y evitar que tengan acceso a un abogado durante 24 horas. Incluso niños de tan solo 15 años han sido sometidos a estas prácticas brutales.
Pese a que Estados Unidos ha cometido crímenes similares en todo el mundo desde el 11 de septiembre de 2001 con el pretexto de la “guerra contra el terror”, la investigación del periódico británico indica que el “sitio negro” es para personas no sospechosas de actividades relacionadas con el llamdo “terrorismo”, sino que “es compartido por unidades antipandillas y antidrogas de la policía”.
En este mismo contexto, informa el diario, Jacob Church, un hombre detenido por la policía de Chicago, fue interrogado durante 17 horas en ese lugar “sin recibir sus derechos Miranda”, es decir, la notificación de que puede guardar silencio, dijo Church a The Guardian.“Esencialmente no se me permitió tener contacto con nadie”.
En los últimos meses, la policía de Estados Unidos ha recibido críticas de todos los lados por las palizas brutales, sobre todo a raíz de una serie de muertes de ciudadanos afroamericanos a manos de efectivos que causaron masivas protestas a lo largo del país.
En 1994 Estados Unidos se adhirió a la Convención contra la Tortura, un compromiso internacional que nunca ha ratificado con posterioridad. El año pasado el informe del Senado sobre las torturas practicadas a los detenidos por «terrorismo» desde 2001 resultó demoledor para el mundo entero, a pesar de la tortura es una práctica corriente de la CIA desde su origen en la posguerra.
Pero la CIA no sólo tortura con sus propias manos, sino que siempre ha sido una escuela para los torturadores del mundo entero. En los años sesenta la Escuela de las Américas, donde los espadones latinoamericanos estudiaron la manera de aplastar a sus pueblos respectivos, incorporó la tortura como un método de interrogatorio a los detenidos políticos. En aquella época se redactó el manual “La Lucha Contra la Subversión” en el cual se detallaba los métodos y prácticas, con el uso de instrumentos especiales para hacer “hablar” hasta a los más inocentes. Se calcula que más de 80.000 militares latinoamericanos pasaron por esa escuela que fue llamada por las instituciones de derechos humanos como la “Escuela de la Tortura”.
Posteriormente se cambió de nombre, convirtiéndose en el Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad.
Uno de los jefes del Servicio de Inteligencia de Uruguay en la época de la dictadura militar (1973-1985), el almirante Eladio Moll, declaró que “EEUU nos enseñó y adoctrinó a torturar y matar a los prisioneros políticos bajo el lema “tortura y mata”.
En Chile Augusto Pinochet Hiriart, el hijo del infame asesino reconoció en 2001 que “la guerra antisubversiva no la aprendimos de nadie más, que de los norteamericanos. Cuando ellos hablan de tortura, son los métodos de interrogación que nos enseñaron”.
La técnica de los “vuelos de la muerte” practicados durante la dictadura en Argentina (1976-1983) para tirar a los prisioneros vivos al mar después de torturarlos y en el caso de las mujeres, violarlas, fue la continuidad de la experiencia norteamericana en Vietnam con “el viaje interrumpido en helicóptero” o “la lección de volar”.
La CIA formó los primeros equipos médicos destinados para mantener vitales y saludables a los torturadores y mantener vivos a los torturados durante el interrogatorio. Los mejores científicos fueron contratados para la industria de la tortura.
Estados Unidos redactó el Manual de Entrenamiento para la explotación de Recursos Humanos bautizado como Manual del Buen Torturador. En 1992 Dick Cheney, entonces Secretario de Defensa, ordenó destruir todos aquellos manuales que contenían “material ofensivo y desagradable”.
Diez años después cambió de idea autorizando y legalizando la tortura junto con George W. Bush, George Tenet y Donald Rumsfeld, que convirtieron a su país en un Estado torturador.

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