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Mes: enero 2015 (página 7 de 10)

En Asia los católicos tratan de cambiar las culturas autóctonas

El Papa de Roma acaba de regresar de su periplo por Asia, donde ha visitado Filipinas y Sri Lanka. Hacía 20 años que un Papa no visitaba esos países. Hace seis meses estuvo en Corea del sur, un país que el Vaticano tampoco visitaba desde hacía 25 años.
El interés de la diplomacia católica por Asia corre paralela a su crisis en Europa, sacudida por los escándalos financieros y sexuales. En el viejo continente el número de sacerdotes y seminaristas ha disminuido un 20 por ciento en los últimos 25 años. El Vaticano está pidiendo a sus misioneros que regresen a sus países de origen.
Por el contrario, Asia es una apuesta de futuro. El Papa tiene puestos los ojos en la pujanza económica del continente. Pese a ser una minoría, en Asia hay un crecimiento sostenido del catolicismo. El aumento del número de sacerdotes en los últimos 25 años ha sido del 60 por ciento.
Dos terceras partes de los católicos asiáticos viven en Filipinas, donde son mayoría gracias al colonialismo español.
Pero el catolicismo está muy desprestigiado en Asia, por su estrecha asociación con las conquistas coloniales. Durante la expansión europea, el catolicismo trató de impedir la resistencia, a costa de que los pueblos de Asia perdieran su identidad cultural y nacional.
Los indígenas convertidos al catolicismo fueron los únicos que se opusieron a las huelgas y a las luchas de liberación, especialmente en Filipinas, que el Vaticano utilizó como campo de pruebas para su expansión en Asia. En las Islas el catolicismo se impuso a sangre y fuego en el siglo XVI, matando a todos aquellos que rechazaron la nueva religión.
En Vietnam los católicos son actualmente un 10 por ciento de la población. Los procedimientos de penetración estuvieron ligados al colonialismo francés. Los misioneros estuvieron dirigidos por Alejandro de Rodas y en pocos años llegaron a incorporar a 80.000 prosélitos con la consigna de infiltrarse entre las clases dominantes para acelerar el proceso de expansión religiosa. Este procedimiento provocó numerosas y sangrientas luchas políticas.
En Asia el catolicismo siempre estuvo asociado al colonialismo. En el siglo XVII los católicos se agruparon en torno a los jesuitas de la Sociedad de las Misiones Extranjeras, con sede en París para tratar de derrocar al rey de Tailandia. La tentativa provocó una insurrección budista que expulsó a los católicos del país.
No es casualidad que todos los jefes de los regímenes pro-imperialistas en Vietnam desde Ngo-Dien Diem a Nguyen Van Thieu durante la guerra de liberación fueran católicos. De ahí que los católicos vietnamitas sean vistos con enorme recelo por el gobierno de Vietnam, que no mantiene relaciones diplomáticas con el Vaticano.
El catolicismo sólo logró imponerse en los países que practicaban el budismo mahayana, mientras que en los países de budismo hinayana fracasaron. Utilizaron los mismos métodos que hoy emplean las «revoluciones» de colores.

Se agrava la guerra en el Donbás

Ayer el portavoz del Kremlin anunció que el gobierno Kiev se había negado a retirar la artillería pesada del Donbás. El miércoles el Primer Ministro ucraniano Porochenko firmó un decreto de movilización para llevar al frente un mínimo de 50.000 reservistas. Teniendo en cuenta que hay unos acuerdos de paz firmados en Minsk, el significado de la movilización no deja lugar a dudas sobre las verdaderas intenciones de Kiev.
No obstante, el ministro ruso de Asuntos Exteriores Lavrov manifestó que esperaba que la movilización ucraniana no se tradujera en una agravación de las hostilidades armadas.
Desde luego que sus buenos deseos no se están cumpliendo. Desde comienzos de año los combates se han intensificado. El ejército regular de Kiev ha atacado el aeropuerto de Donetsk. Según el portavoz del operativo, Andrei Lissenko, el asalto ha sido un éxito. El ejército regular ha logrado ocupar el territorio que le corresponde por las líneas de demarcación aprobadas en los acuerdos de Minsk.
Por su parte, las milicias de Donetsk y Lugansk han informado de que el ejército ha empleado bombas de fósforo y que las instalaciones han quedado completamente destruidas. También apuntan que otras 15 posiciones han sido atacadas en Gorlovka y otras regiones por el ejército regular.
Aunque el consejero del ministro del Interior de Kiev, Anton Gerashchenko, asegura que los cinco partidos de la coalición gobernante apoyan la movilización acordada por el gobierno, los ucranianos se oponen a ella. Ya no hay voluntarios. En medio de un profunda crisis económica, la movilización ha supuesto un choque para muchos ucranianos.
Los que no quieren combatir han emigrado al extranjero y otros se han escondido para evitar ir al frente. En las ciudades ya no se ven hombres por las calles. La movilización tiene su contrapartida en la deserción, para la que el gobierno de Kiev tiene previstas medidas draconianas, como la ejecución sobre el terreno.
El estado de ánimo respecto al año pasado ha cambiado radicalmente desde que en la Plaza Maidan todo pareciera un estallido de alegría. Menos de doce meses de combates se han llevado la vida de 4.800 personas, a las que hay que añadir otras 10.468 que han resultado heridas. Los funerales y féretros han inundado los cementerios de los pueblos de Ucrania.
A pesar de los acuerdos de paz firmados en Minsk el número de víctimas aumenta sin cesar. En un vídeo una mujer que tiene varios hijos en edad de ser reclutados pregunta: «¿Por qué no llevan al frente a todos aquellos que se manifestaban el año pasado en la Plaza Maidan?»
Antes la guerra era cosa del cine o la televisión. Ahora se habla de ella en primera persona. Los relatos de la guerra en Donbás corren de boca en boca. La opinión más generalizada es que la lucha se agrava por momentos y que el conflicto se puede generalizar a terceros países.
La movilización empieza mañana y el gobierno de Kiev ha prometido que durará sólo tres meses, un plazo en el que casi nadie confía. Afecta a los reservistas comprendidos entre los 18 y los 40 años, aunque para los oficiales superiores alcanza hasta los 65 años de edad.

Francia quiere enterrar a los hermanos Kouachi en… Argelia

Seguramente quieren demostrar así su absurdo «choque de civilizaciones», porque la petición francesa dice que los hermanos eran «de origen argelino». Los europeos no cometen ese tipo de crímenes horrendos, que siempre llegan con las pateras. Son propios de otros países, otras culturas y otras religiones.
Argelia ha rechazado tajantemente la petición francesa, según la agencia de prensa turca Anadolu. Los hermanos, dicen los argelinos, nada tenían que ver con Argelia. No tienen familia en Argelia. Tampoco tuvieron nunca la nacionalidad argelina.
¿A qué viene esta farsa?
No hay más que leer la manera de informar que tienen las agencias de intoxicación del imperialismo, que siempre se han referido a los hermanos como «franco-argelinos». Pero, ¿qué tiene que ver Argelia en este asunto?
Los vínculos de ambos hermanos eran exclusivamente franceses. Ni siquiera conocieron jamás a sus padres, ya que eran huérfanos y fueron criados en hospicios franceses y educados luego en escuelas francesas.
Durante la guerra de la independencia, Francia combatió ferozmente la descolonización con la consigna de la «Argelia francesa», pero ahora esa propaganda ya no les interesa. Argelia dejó de ser francesa y los argelinos se han convertido en apestados.
Así es el imperialismo. Cuando interesa las cosas son de una manera, pero si no conviene las pueden convertir en su contrario de la noche a la mañana.
Luego se lamentan de que los inmigrantes no se integran. Sin ir más lejos ayer Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, propuso expulsar a aquellos inmigrantes que no se integren. ¡Qué falta de vergüenza! Pasará una generación, y luego una segunda, y luego varias más, y seguirán quejándose de lo mismo, cuando en realidad ni queremos ni dejaremos que se integren jamás. Nunca dejarán de ser ciudadanos de segunda. Siempre les reprocharemos que no son exactamente como nosotros: blancos, nacional-católicos, europeos y amantes de la OTAN.
Lo que ocurre es que a veces podemos ser magnánimos con algunos de ellos, si nos conviene. Por ejemplo, cuando se muera Zidane no dejaremos que le entierren en Argelia porque él no es de origen «franco-argelino» como los Kouachi, sino auténticamente francés. Seguro que ni siquiera come cuscús.

Los judíos europeos exigen llevar armas

El diario La Libre Belgique informa (1) de que la Federación Europea de Asociaciones Judías exige que les entreguen armas para defenderse de los ataques de que son objeto en los países de Europa.
El rabino de Bruselas, Menachem Margolin, presidente de la Federación Europea de Asociaciones Judías ha llamado a los diferentes ministros del Interior europeos a fin de que modifiquen la legislación sobre control de armas para permitir portar armas a los miembros de las comunidades judías. El llamamiento se publicó el martes en el sitio de la Federación como reacción tanto a los atentados perpetrados en París el 7 de enero como al incremento de los ataques antisemitas en Europa.
Al mismo tiempo el periódico World Net Daily informó el viernes de que la policía belga pudo poner en marcha el reciente operativo contra la red fundamentalista en Verviers, Bélgica, gracias a las informaciones procedentes del servicio secreto argelino.
Las mismas fueron transmitidas el martes a los ministros europeos de Interior, permitiendo desencadenar las operaciones policiales de Bélgica y Alemania.
El servicio secreto argelino descubre la existencia de 20 células salafistas repartidas por Europa con un total de 120 a 180 terroristas, así como la inminencia de un atentado de gran envergadura en Bélgica y Holanda, en la que fueron detenidas 15 personas.
También asegura que los fundamentalistas se han entrenado en el norte de África y que la columna vertebral del movimiento son algunas mezquitas europeas, identificando con nombres y apellidos a 100 imanes de ellas.
Parece necesario poner este informe en relación con otro anterior en el que, con un día de antelación, Argelia avisó de que estaba a punto de perpetrarse un grave atentado en París, al que el gobierno francés hizo caso omiso (2).

(1) http://www.lalibre.be/actu/belgique/la-federation-d-associations-juives-demande-de-permettre-aux-juifs-de-porter-une-arme-54b8f54c3570c2c48ada0c91
(2) https://mpr21.info/2015/01/los-servicios-secretos-argelinos.html

Los griegos han dejado de pagar impuestos

El día 11 el diario griego Kathimerini informaba de que los ingresos del Estado griego se han hundido los últimos días a causa de la incertidumbre ligada a los próximos resultados de las elecciones previstas para el 25 de enero. La mayor parte de los griegos han dejado de pagar impuestos en espera de que se modifiquen con posterioridad.
Syriza, a quien los sondeos dan como ganador de las elecciones, ha prometido anular el impuesto sobre la propiedad inmobiliaria así como las deudas que pesan sobre los contribuyentes.
Según Kathimerini el Estado griego esperaba recaudar 4.500 millones de euros en este mes de enero, pero los pagos percibidos en los diez primeros días se habían reducido entre un 70 y un 80 por ciento en relación a las sumas recolectadas en esta misma época hace un año.
En el mes de diciembre del año pasado, la recaudación de impuestos ya acusó un descenso de 620 millones de euros y para la totalidad del año el descenso suma 1.300 millones de euros.

Rumores no confirmados apuntan a que, lo mismo que durante la crisis de 2011, dos bancos griegos habrían solicitado el los últimos días ayuda del ELA, un préstamo urgente que los bancos centrales de la zona euro, con el aval del Banco Central Europeo, pueden conceder a bancos que experimentan problemas de liquidez transitorios que pueden perturbar gravemente el sistema bancario.

Las penurias de liquidez pueden llegar cuando un gran número de ahorradores se presentan simultáneamente a recuperar sus depósitos, lo que se considera como un pánico bancario (bank run).

En diciembre la retirada de fondos de las cuentas de empresas y particulares de los bancos griegos ascendió a 3.000 millones de euros. El movimiento ha continuado este mes de enero y está en claro proceso de aceleración.

Según Euractiv, desde 2010 los bancos grigos han perdido 69.000 millones en depósitos, lo que supone cerca del 30 por ciento del total.

Fuente: Ekathimerini, 11 de enero, http://www.ekathimerini.com/4dcgi/_w_articles_wsite2_1_11/01/2015_546111

‘Doctor Zhivago’, una novela del gusto de la CIA

Recientemente la CIA desclasificó 130 documentos que son una parte de los archivos referentes al escritor soviético Boris Pasternak. Su lectura confirma que fue el espionaje estadounidense quien publicó y difundió la novela “Doctor Zhivago” en 1958. Según el libro “The Zhivago Affair”, escrito por los periodistas Peter Finn y Petra Couvée, fue el mayor arma cultural contra el comunismo durante la guerra fría, sobre todo porque, en cumplimiento del plan de la CIA, la mano del gobierno de Estados Unidos no apareció de ninguna forma forma hasta fechas muy recientes.

Una de las consignas del espionaje, fechada en diciembre de 1957, recomienda prestar a la obra de Pasternak una atención especial. “La tirada de ‘Doctor Zhivago’ debe ser máxima y publicarse en el mayor número de redacciones para una ulterior discusión por la opinión pública internacional así como nominarse para los premios Nobel”, dice el documento.

La novela formó parte del programa de distribución de libros que la CIA puso en funcionamiento durante la guerra fría. La agencia de espionaje gastó millones cada año en la traducción y publicación de todo tipo de obras. Entre 1958 y 1991 el programa propagandístico del imperialismo difundió unos 10 millones de libros y periódicos, no solo literarios, sino también de historia, economía e historia del arte, entre otros temas. Los documentos de la CIA señalan que los autores como Pasternak ayudaban activamente con sus obras a destruir el socialismo en la URSS.

Como principal punto de distribución del libro, el espionaje escogió la Exposición Universal que se celebró en Bruselas en 1958, donde participaron 45 países. La CIA no podía distribuir el libro desde el pabellón estadounidense, por lo que utilizó el pabellón del Vaticano, dirigido por un grupo de católicos rusos, sacerdotes y seglares. Para ello la CIA tuvo que imprimir en su propio cuartel general una edición limitada, clandestina y de bolsillo de la novela, lo que se llevó a cabo en julio de 1959, cuando unas 9.000 copias salieron de sus rotativas.

A Pasternak (1890-1960) no se le conoce por sus poemas sino casi exclusivamente por su única novela, “Doctor Zhivago”, que los instrumentos de propaganda del imperialismo convirtieron en un símbolo, un ariete con el que mentir, engañar y criticar hasta el agotamiento a los países socialistas.

Gracias a “Doctor Zhivago”, a Pasternak le dieron el Premio Nóbel de literatura en 1958 y poco tiempo después se rodó una película basada en la novela, que se tradujo a 18 idiomas. Incluso lanzaron colecciones de cromos para que los niños de todo el mundo aprendieran a odiar al socialismo en una operación propagandística que hasta entonces nadie había sido capaz de poner en marcha.

Pero los Premios Nobel son los galardones más manipulados y corrompidos que existen y por eso la propaganda imperialista les da un realce que no tienen. El caso del “Doctor Zhivago” no es una excepción.

Según el reglamento, para optar al Premio Nóbel de literatura, la novela debía estar editada en su idioma original en su propio país y “Doctor Zhivago” estaba aún sin publicar porque la editorial soviética que tenía prevista su difusión la rechazó finalmente en 1956 a causa de la contrarrevolución en Hungría. Pasternak recibió una carta en la cual la editorial le explicaba las razones por las cuales no le publicaban la novela. Dicha carta se difundió en las revistas Novi Mir y Literaturnaia Gazeta y, además de exponer los motivos por los que rechazaban su publicación, contenía una crítica de la novela. Luego también intervino el diario Pravda con una reseña negativa de Doctor Zhivago firmada por D. Zaslavski.

La CIA decidió tomar cartas en el asunto organizando una operación rocambolesca. Pasternak había enviado el manuscrito de la novela a sus amigos en Occidente y la agencia de espionaje se dispuso a robarlo de un avión al que obligaron a aterrizar en Malta durante dos horas, el tiempo suficiente para fotografiar el original que luego editaron en ruso con el sello de la editorial Mutón de La Haya. Para evitar sospechas, utilizaron el mismo papel de imprenta que era corriente en la Unión Soviética. Asimismo, emplearon un tipo de letra especial, común en Rusia, e imprimieron los capítulos de que consta la novela en diferentes lugares con el fin de evitar que se descubriera la falsificación.

Tras la maniobra el libro fue presentado justo a tiempo al comité de los Nobel y los miembros de la Academia Sueca se mostraron muy sorprendidos ante el hecho de que les obsequiaran con varios ejemplares de una novela cuya existencia hasta entonces desconocían, justo a tiempo para que tuvieran en consideración a Pasternak como candidato al Nobel de 1958.

La CIA financió con fondos propios la primera edición en ruso de la novela. Poco después una editorial italiana con fama de izquierdista, Feltrinelli, fue la primera que editó una traducción, contribuyendo a dar carta de legalidad a la trampa al estampar su sello.

Pasternak nunca recibió el Nobel, premio que rechazó públicamente cuatro días después del anuncio. Debió resultar frustrante para él que le premiaran por lo más flojo de sus escritos. En efecto, Pasternak es un escritor cuyo punto fuerte no es la narrativa, sino la poesía. Es uno de las más grandes poetas rusos del siglo XX, pero no recibió el premio gracias a sus versos, que al imperialismo le importaban un bledo, sino a una novela y sólo por el contenido político contrarrevolucionario de la misma.

“Doctor Zhivago” es la única novela de Pasternak. En 1965 fue llevada al cine por el británico David Lean, con Omar Shariff (Yuri Zhivago), Julie Christie (Lara) y Geraldine Chaplin (Tonia) en los papeles principales, con una soberbia banda sonora de Maurice Jarré. La película fue rodada en la España franquista, que no puso más que facilidades para que pudiera realizarse, con gigantescos decorados en el camino de Canillas en Madrid que simulaban al Petrogrado de 1917 y los campos de Soria como magnífica estepa siberiana. Obtuvo cinco Óscar de Hollywood.

Narra los avatares de un médico y su familia durante los últimos años de la Rusia zarista, la guerra civil, la revolución de Octubre y los albores de la URSS. Además del trasfondo político, la obra relata el dilema sentimental de Zhivago, un poeta burgués, además de médico, que se debate entre su esposa y su amante.

La ambigüedad sentimental del doctor Zhivago corre paralela a su ambigüedad política. La novela expone, pues, el punto de vista de un intelectual desbordado por la furia de los acontecimientos revolucionarios de 1917. Es la mirada desconsolada del propio Pasternak, que no es capaz de diferenciar entre la feroz violencia contrarrevolucionaria del zarismo y la justa respuesta de las masas oprimidas. Pero, como suele suceder, el pacifismo no es más que una hipócrita cobertura lanzada, no en contra de los bolcheviques, como a veces se dice, sino de las propias masas oprimidas que se han convertido en protagonistas de su destino gracias a la revolución.

Pero el médico no quiere formar parte de esas masas; no quiere ser actor sino espectador de los acontecimientos porque cree que es eso lo única que le puede permitir convertirse en juez, falsamente imparcial, situado por encima de los bandos en lucha. El intelectual burgués que es Zhivago ya no es dueño de su vida privada, asaltada por el tumulto de los acontecimientos: la guerra mundial, la revolución, la guerra civil… Fuerzas exteriores a su propia persona le arrastran hacia lugares que no son los suyos y le impiden disfrutar de una vida propia, apacible.

El distanciamiento es el emblema de la intelectualidad fría. Los padres y hermanas de Pasternak emigraron a Berlin después de la guerra civil entre rojos y blancos que siguió a la revolución, una época de grandes hambrunas. Leonid se les había adelantado. Viajó para recibir tratamiento médico de los ojos, pero luego decidió quedarse en Alemania en busca de un futuro mejor, para terminar sus días en Gran Bretaña después de la entrada de los nazis al poder. Como buenos intelectuales, los Pasternak huían de la realidad porque se podían permitir ese lujo.

El personaje de Lara está inspirado en Olga Ivinskaya, la amante de Pasternak. Éste había contraído matrimonio en 1922 con Zhenia (Eugenia), una pintora, con quien tuvo un hijo. Pero en los años treinta se enamoró de Zina la mujer de su mejor amigo, con la que terminó casándose y tuvo otro hijo. Al cabo de los años Olga Ivinskaya, junto con su hija, fueron condenadas por cobrar derechos de autor ilegales procedentes de la publicación en el extranjero de “Doctor Zhivago”. Ivinskaya fue condenada a ocho años de trabajos forzados en Siberia y su hija a tres. La oleada de protestas que desencadenaron los países imperialistas logró que fuera librada cuatro años antes de cumplir su condena.

Aunque ha transcurrido más de medio siglo, la manipulación contra la URSS no se ha detenido ni un instante. Una noticia de la BBC de 22 de febrero de 2004 decía que Pasternak había sido un autor prohibido durante 30 años en la Unión Soviética y que sus obras completas iban a ser publicadas por primera vez al año siguiente, es decir, en febrero de 2005, para conmemorar los 115 años del nacimiento del escritor. Es completamente falso. Ya en 1933 se publicaron todos sus poemas en un volumen.

Así sufrían los autores prohibidos y perseguidos en la URSS.

El verdadero sufrimiento es el de los lectores que cada día tienen que soportar la basura propagandística del imperialismo, como la Wikipedia.

Pidiendo la hora

Nicolás Bianchi

Pedí cívicamente la hora a un peatón y me dijo que yo no tenía derecho a saberla hasta que no condenase la violencia. Sentí la pulsión de zarandearlo pero recordé mis títulos universitarios y me contuve. Discurrí que no había ilación (sí, sin hache) lógica entre saber la hora -pedirla, preguntar por ella- y execrar la violencia. Pero mis reflejos son premiosos. Entretanto, telefoneé a un amigo con la esperanza de que tuviera la gallardía de darme la hora pero, en lugar de eso, y recordándome que él era un ciudadano de un país libre, me recriminó mi desfachatez por importunarlo sin antes haberme desmarcado de la violencia. No entendí, pero tampoco indagué. Recordé que fui versificador y noté gazuza. Resolví -no tenía parné- dirigirme a un Banco y rogar un préstamo de tres euros para vino y pan. Como poseo un alto y, según creo, desarrollado sentido y concepto de la justicia, debo confesar sin remilgo que el Banco se portó y comportó con exquisita corrección y no hizo aspaviento (por lo irrisorio de mi petición monetaria). Era un Banco sin ideología. Quizá por eso no me puso la condición de que negara -y «condenara» como si yo fuera un cura o un juez en un púlpito o un tribunal- la violencia. Es posible que el empleado observara en mí un estado de ánimo que lo indujera a creer que yo era un tipo digno de lástima -curiosa dignidad, pardiez- e incapaz de distinguir entre acto y potencia o saber qué cosa era la violencia y su fase suprema, la teología. Mi mente es muy simple. No hago alardes. Sólo pido la hora en la vida. Me urge el hambre. Me negaron la pitanza en el bar en que entré argumentando que yo y mi circunstancia era un indeseable que no ponía en solfa la violencia y que sólo si me arrepentía accederían, solícitos, a mi pedido. No fue bastante que mostrara mi menguado peculio en una economía libre de mercado pues, ofendidos, alegaron que ellos actuaban por ética, y que no todo en la vida consistía en el metal.

Luego esputó al suelo de madera alabeada. Deduje que era un idealista y yo un ser vil. Salí del local, culposo, doloso y avergonzado, y doné mis monedas, que parecían de Judas, a un menesteroso. Fue algo instintivo, irreflexivo, lo admito.
Una señora vio mi postulación, que un jurado neutral calificaría de altruista, y me dijo que yo era un ente -no una persona- despreciable y poco «heideggeriano» (sic)-. supongo que por eso me llamó «ente»– por tratar de lavar mi infame conducta de no condenar la violencia entregando mi dinero -mi «capital»– a un pordiosero. Medio enajenado agradecí a la madama que me redimiera y la pregunté si era miembro de alguna secta para que me admitiera. En este trance haré un punto y aparte, véanlo. 
Deambulé -hay quien camina y quien deambula- unos metros y una bota me aplastó. Esa grosería de muy mal gusto me hizo ver que yo era un insecto imaginado por Kafka. Dí orden a mi albacea para que destruyera estas borrajas pero, para mayor oprobio, me desobedeció, como Max Brod a Franz. Y pasé a la posteridad.

Marxismo e islamismo

Juan Manuel Olarieta

Hace un siglo y medio que Marx y Engels construyeron el concepto de «conciencia» o de «superestructura», entre otros, en torno a la religión y a la crítica de la misma, y el tiempo les sigue dando la razón. No obstante, hasta quienes se consideran sus seguidores siguen cometiendo los mismos errores de entonces que, en esencia, consisten en pensar que la religiones tienen vida propia, que son algo por sí mismas.
La crítica de Marx y Engels a las religiones y a cualquier otra forma de conciencia consiste en sostener que no son más que un reflejo de algo que está fuera de ellas mismas. Carecen de vida propia. El combate contra la religión en términos religiosos es como la batalla de Don Quijote contra los molinos de viento: no luchan contra la realidad sino contra su alargada sombra.
La influencia de las religiones sobre la humanidad es tan poderosa y dura tanto tiempo que la batalla contra ellas ha adoptado formas religiosas. El caso de Spinoza es el prototipo del ateísmo con una envoltura religiosa.
La lucha contra la religión no es sólo -ni principalmente- ideológica, no va dirigida sólo contra las creencias de los fieles, sino que es política: es una lucha revolucionaria encaminada a derrocar a un poder, a un Estado y a un modo de producción. Ambas luchas son de naturaleza distinta, por más que se dirijan contra la misma religión.
Un movimiento revolucionario debe agrupar a las masas, incluso a los creyentes, para enfrentarse a un Estado que utiliza las religiones, incluida Francia, para apuntalar su dominio.
Las religiones son el ejemplo perfecto de dogmatismo, y presumen de ello. En cualquier religión la palabra de dios es una creencia válida para cualquier tiempo y lugar. Pero los marxistas sabemos -o deberíamos- que eso no es posible. Por lo tanto, afirmar que «todas las religiones son iguales» es una tautología; no dice más que «todas las religiones son religiones».
Un análisis concreto de la situación concreta nos debería llevar a pensar que en distintas condiciones de tiempo y lugar las religiones desempeñan funciones distintas. El islam agrupa hoy a 1.600 millones de creyentes; no puede ser el mismo en países de África, Oriente Medio y Asia que son distintos. Tampoco ha podido ser el mismo a lo largo de la historia.
Las religiones monoteístas, incluida el Islam, tienen un origen y una impronta feudales. A pesar de ser 700 años más moderna que la cristiandad, el islam se ha quedado rezagado no por ninguna ineptitud interna de tipo ideológico, sino porque sus sociedades se han quedado rezagadas y porque en todos los países islámicos el imperialismo ha apoyado y reforzado ese atraso en sus peores versiones.
La religión ha creado los conceptos de «pecado» y de «culpa», transformándolos en el de «responsabilidad» y convirtiéndola, además, en individual y subjetiva. Los creyentes creen en un dios (o en un juez) justiciero que busca chivos expiatorios y cabezas de turco, alguien sobre quien descargar la «culpa». En tales casos es posible condenarle (o absolverle). De no haber sido por su culpa, las cosas hubieran transcurrido de otra manera.
Los científicos y los marxistas no juzgamos (no condenamos ni absolvemos); explicamos o -al menos- lo intentamos. Es algo distinto a lo que hacen los creyentes. Ellos se niegan a explicar porque al encontrar una explicación creen que se minimiza la responsabilidad concreta de cada persona individual. Por ejemplo, los jueces de la Audiencia Nacional, que son como los talibanes, creen que explicar la lucha armada en España (su origen, sus causas, su evolución) significa justificar (e incluso enaltecer) el terrorismo. Ellos no quieren explicar nada; su tarea no es científica sino puro exorcismo. Lo que buscan son cabezas de turco, chivos expiatorios.
Esa es la ideología dominante, la versión oficial, tan ampliamente extendida que la comparten tanto los aparatos represivos del Estado como una gran mayoría de la población, destinada a convertirse en sus víctimas propiciatorias.
El hecho de que la búsqueda de unos «culpables», sea comúnmente compartida, tiene fuerza demostrativa, de tal manera que la lucha contra la religión (y contra la ideología dominante) se convierte en una tarea farragosa, no sólo porque se produce en condiciones de aislamiento social, sino porque se duplica el esfuerzo: primero hay que demostrar que la versión oficial es espuria y luego hay que exponer la tesis en positivo.
La ideología dominante rehuye las explicaciones para apoyarse en las emociones. Para la burguesía el Siglo de las Luces y de la Razón se ha acabado para siempre. No hay vuelta de hoja. Desde el 11 de setiembre de 2001, las sucesivas matanzas se han convertido en el mecanismo más poderoso de manipulación de las masas con llamamientos irracionales a sus más bajos y más primarios instintos, siguiendo el modelo de unidad y unanimidad impuesto por el fascismo en los años veinte del pasado siglo.
Asistimos a una nueva caza de brujas de carácter masivo. El verdadero fanatismo es el que están desatando desde las más altas instancia de los Estados europeos y su objetivo no es una religión, ni un círculo reducido de creyentes fanatizados. No nos confundamos. El objetivo no es la religión. Tratan de distraernos: no vivimos una guerra de religiones ni de civilizaciones sino de clases sociales. Después del ataque a la vanguardia la burguesía ha pasado al asalto de la retaguardia. Una vez destruida la URSS y minimizados los partidos comunistas, van a por toda la clase obrera europea, que ya no tiene en quién apoyarse.
A diferencia de ciertos «marxistas», las clases dominantes sí saben discriminar, no meten todo en el mismo saco. La discriminación es la imposición de divisiones dentro de la clase obrera, el preludio de un ataque a sus sectores más débiles, los inmigrantes, que servirá como modelo para atacar luego al resto. En la medida en que la parte más débil de la clase obrera profesa creencias islámicas, el ataque se disfraza como un ataque a su religión, previamente denostada, ridiculizada y menospreciada.
Para los progresistas y los antifascistas se trata de todo lo contrario; no de defender a una religión sino a la clase obrera en su conjunto, lo cual exige pasar al contra-ataque contra el único enemigo que -a diferencia del Islam- forma parte del poder político en la sociedad europea en la que vivimos: la cristiandad. Si alguien quiere hacer un caballo de batalla de la lucha contra la religión, ahí tiene su mejor adversario. ¿O necesita, una vez más, meterlo todo en el mismo saco?, ¿acaso su coraje sólo les alcanza para atacar a los más débiles?
A la clase obrera europea ya le queda poco que esquilmar. Por consiguiente, una ofensiva de las proporciones que estamos padeciendo sólo tiene una explicación: las potencias imperialistas se preparan para una nueva guerra mundial y, lo mismo que en 1939, necesitan cerrar filas previamente en el frente interior: aplastar la más mínima posibilidad de que encuentren oposición dentro de su propio país.

La caza al hombre ha empezado en Bruselas

Ayer dos personas resultaron muertas y una tercera herida por disparos de la policía durante una operación cerca de Lieja, en Bélgica. Las informaciones oficiales presentan el tiroteo dentro de un supuesto asalto «antiterrorista», aunque también utilizan otras palabras mágicas como «extremismo».
La emboscada se produjo cerca de la estación de tren de Vervières y los testigos escucharon decenas de disparos. Varias personas han sido detenidas, todas ellas acusadas de formar parte de un grupo terrorista hasta ahora desconocido. Además la policía ha registrado varias viviendas en Bruselas y Molenbeek.
Según la policía belga, el operativo trataría de identificar a unos extremistas «como se hace regularmente con quienes vuelven a Bélgica después de participar en la guerra civil en Siria».
La noticia ha coincidido con la aparición en internet de un vídeo en el que Coulibaly, uno de los tres participantes en la masacre del 7 de enero en París, aparece muerto y esposado, lo que desmiente la tesis de un supuesto asalto de la policía al supermercado judío. El vídeo demuestra que Coulibaly fue detenido, esposado y finalmente asesinado a sangre fría por la policía, que ha sido condecorada por este hecho.
También se ha sabido, a través del diario La Vanguardia de Barcelona, que Coulibaly pasó en Madrid la Nochevieja. Llegó el día 30 de diciembre y marchó el 2 de enero acompañado de un individuo no identificado.
Por el contrario, su mujer Hayat Boumeddine llegó a Madrid el mismo día en el que su marido se marchaba. Boumeddine habría utilizado el aeropuerto de Barajas para tomar un vuelo hacia Estambul y, finalmente, desde la capital turca desplazarse hacia la frontera de Siria, a donde llegó el 8 de enero, un día después del atentado de París.

Se ha levantado la veda. Desde el 7 de enero Francia y otros países europeos conocen una ola de violencia islamofóbica. El país galo contabiliza ya más de 50 agresiones. La mezquita de Albi ha sido tiroteada. Han aparecido pintadas racistas en las mezquitas de Bayona y Poitiers. Han lanzado varias granadas contra la de Mans. Un oratorio de Port la Nouvelle ha sido tiroteado. Han incendiado el de Aix les Bains. En Corte, Córcega, han colgado la cabeza de un jabalí con sus vísceras en la fachada del oratorio. En Villefranche sur Saône han volado con explosivos un kebab…

Con el transcurso de los días las dudas acerca de los verdaderos autores de la matanza del 7 de enero en París se acrecientan. Los medios musulmanes franceses vierten sospechas acerca del verdadero papel que ha jugado la desaparecida Boumeddine en los tiroteos y algunos han llegado a relacionarla con el Mossad, aunque sin aportar ninguna prueba.

En unas declaraciones oficiales emitidas este lunes el alcalde de Ankara, la capital turca, Melih Gokcek, ha ligado los atentados de París al reconocimiento por Francia del Estado palestino y ha afirmado rotundamente que el Mossad está detrás de la masacre.


El diario moscovita Komsomolskaia Pravda ha mostrado el siguiente titular: «¿Han sido los americanos los que han sembrado el terror en París?» Un funcionario del Kremlin, Alexander Zhilin, ha sido mucho más contundente, asegurando públicamente que los atentados de París han sido cometidos por Estados Unidos en represalia por el propósito manifestado por el presidente francés Hollande  de levantar las sanciones contra Rusia. Según Zhilin, Washingotn habría organizado los atentados para consolidar los intereses ocidentales en Ucrania.

Las dudas no tendrían mayor importancia de no ser porque ayer el New York Times (*) se hizo eco de las mismas dudas o de otras parecidas. Según el rotativo, si bien el vídeo de la rama yemení de Al-Qaeda reivindicando la acción es auténtico, las afirmaciones vertidas en el mismo no lo son, una tesis que el periódico avala en fuentes del espionaje estadounidense.
El vídeo muestra a Nasser Ben Ali Al-Anassi, uno de los dirigentes de Al-Qaeda de la Península Arábiga, aludiendo a los hermanos Kouachi como «héroes del islam» y afirmando que Anwar Al-Awlaki, el dirigente de la rama yemenita de la misma organización hasta su muerte en 2011, fue quien coordinó el ataque a la revista francesa Charlie Hebdo. Finalmente, afirma también que fue Ayman Al-Zawahri, el máximo responsable de Al-Qaeda quien lo ordenó. Esta última afirmación es la que siembra la duda dentro del espionaje.
El vídeo no reinvindica el ataque de Coulibaly contra una policía municipal, ni la toma de rehenes en el supermercado judío, lo que parece tener relación con las propias manifestaciones que Coulibaly realizó a la televisión, identificándose como miembro del Califato Islámico, una organización rival de Al-Qaeda. Pero si eso es cierto, entonces es falso que ambas acciones estuvieran coordinadas.
Según el New York Times, el espionaje estadoundense cree que Cherif Kouachi nunca viajó a Yemen y, por consiguiente, no pudo entrenarse militarmente allá, ni percibir fondos para organizar el ataque del 7 de enero. El periódico expone las dudas de Brian Fishman, especialista en terrorismo de la New America Foundation: «Imagino que Cherif Kouachi se encontró con mimebros de Aqpa [Al-Qaeda de la Península Arábiga] en Yemen, pero dudo que se integrara plenamente en la organización» porque temía una infiltración. Su conclusión es que Al-Qaeda no ha dirigido el ataque sino que se ha aprovechado de él, apuntándose un tanto de manera oportunista.
Las dudas empiezan a sobrepasar a las certezas. En un momento en el que los países de Europa se aprestan a imponer draconianas restricciones a los derechos y libertades, conviene recordar que en lugar de haber esclarecido las responsabilidades, cada vez parece más evidente que estamos en presencia de una nueva cortina de humo.

(*) http://www.nytimes.com/2015/01/15/world/europe/al-qaeda-in-the-arabian-peninsula-charlie-hebdo.html?hp&action=click&pgtype=Homepage&module=first-column-region&region=top-news&WT.nav=top-news&_r=0

Una oferta que Armenia no podía rechazar

Desde enero Armenia es uno de los países que forma parte de la Unión Eurasiática, una decisión que el gobierno ha adoptado a pesar de la oposición de una parte importante de su burguesía que se ha manifestado -singularmente- en la oposición de la intelectualidad, los universitarios y los periodistas.
Un ejemplo es el artículo de la revista Expert, una especie de escisión de Kommersant ocurrida en 1995, conocida por ser un feudo de las posiciones del caballo de Troya occidental en Rusia. Las cinco ediciones regionales de Expert dan la medida de la complejidad social de Armenia.
El dilema de Armenia era como el de Ucrania hace un año: o con la Unión Europea o con la Unión Eurasiática que, en palabras del imperialismo occidental, no es otra cosa que Rusia, mientras que la Unión Europa no es Alemania en la misma medida. La oposición armenia vende la moto de la manera siguiente: un país se puede incorporar a la Unión Europa y seguir siendo independiente, e incluso se debe incorporar a Bruselas precisamente para asegurar su independencia. Pero asociándose con Rusia se convierte en un vasallo del Kremlin, como en tiempos de la URSS, de la III Internacional o de Stalin, lo cual esconde lo que para Armenia es el eje mismo de su supervivencia como nación: de lo que Armenia fue hasta el siglo pasado sólo queda la Armenia soviética; el resto ha desaparecido de los mapas.
Hay otro axioma que también se repite en la retórica e incluso en la jerga del periodismo: mientras Rusia es un sinónimo de dictadura, como la URSS, la Unión Europea es la democracia por antonomasia, los derechos humanos y el progreso. Este sencillo esquemita es el que le sirve de coartada a la intelectualidad armenia para «elegir» Europa. Su cabeza no da para más.
Como es obvio, esas decisiones tienen poco que ver con los derechos humanos y demás zarandajas que a nadie interesan. Hay otros factores mucho más importantes que la intelectualidad armenia pone sobre la mesa: Rusia mantiene estupendas relaciones con Azerbaián que no forma parte de la Unión Eurasiática y a la que vende armamento.
Pero desde la guerra del Alto Karabaj Azerbaián mantiene pésimas relaciones con Armenia. Por lo tanto, dicen, Rusia nunca va a poder asegurar la defensa de los intereses de Armenia. La Unión Europa sería un socio más fiable.
De este modo, a la oposición armenia se le ve el plumero. Tratan de reproducir a escala local el reparto de cartas que el imperialismo está llevando a cabo a escala mundial. En definitiva, tratan de crear otro conflicto al estilo de Ucrania, que en el Cáucaso tendría unas consecuencias mucho mayores.
Pero Moscú ha puesto encima de la mesa una oferta que Armenia no podía rechazar. Se quedará con el uno por ciento de toda la recaudación aduanera por las importaciones de la Unión Eurasática. Los armenios tendrá libertad de circulación en Rusia, lo cual es fundamental para un país como el caucáisco que tiene un 18 por ciento de paro y a muchos emigrantes que trabajan en Rusia y que envían 1.000 millones de ólares a su país cada año, el 10 por ciento del PIB y el 40 por ciento del presupuesto del Estado.
Para Rusia la incorporación de Armenia tiene un enorme interés estratégico: es su frontera con Irán, de manera que cuando en un futuro se levante el bloqueo contra aquel país, la importancia de Armenia se acrecentará.
De momento, Moscú tiene intención de reabrir la vieja línea ferroviaria que le unía con Ereven, la capital armenia, a través de Chechenia. No sólo supondría un alivio para la emigración armenia en Rusia sino la apertura al mundo de un país que ahora mismo está encerrado entre cuatro paredes.

(*) Зачем Армения и ЕАЭС нужны друг другу, http://expert.ru/2015/01/3/armeniya-i-eaes-nuzhnyi-drug-drugu/

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