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Mes: enero 2015 (página 6 de 10)

El imperialismo sigue lanzado por la vía de la provocación

El éxito cosechado por Charlie Hebdo ha creado escuela. Una revista sin gracia alguna que estaba a punto de cerrar, ha sido relanzada a los cuatro vientos con siete millones de ventas en la edición de la semana pasada y dinero sin límite para seguir con más de lo mismo: la provocación.

Al imperialismo le ha dado por los chistes. Ahora le toca el turno a otra revista, Fluido Glacial, que también hace gala de muy malos humores hacia el “peligro amarillo”, como se titula su última portada, en la que aparece un francés con traje tirando de una bici-taxi en la que van cómodamente sentados un chino junto a una rubia.

Los imperialistas de traje y corbata han nacido para dominar, para sentarse y que sean los “amarillos” los que tengan que sudar empujando la bici.

El diario Global Times, una marca británica del monopolio chino de prensa Renmin Ribao, ha protestado en un editorial calificando la caricatura de “indecencia”, por lo que hay que esperar reacciones por parte del gobierno chino, que no tiene el mismo sentido del humor que los imperialistas franceses y al que este tipo de “indecencias” no le gustan nada. “No todos tienen buen carácter”, avisa el Global Times.

Los chinos tratan de calmarse. En otro editorial el diario chino Huanqiu Shibao minimiza la ofensa. Concede la palabra a Hu Ronghua, subdirector del Centro de Investigaciones sobre cuestiones europeas de la Universidad de Fudan, en Shanghai: “Esta representación de los chinos considerados como el ‘peligro amarillo’ es muy desagradable, pero no representa el punto de vista de los franceses”. El profesor universitario confía en que los chinos reaccionen con calma a esta nueva provocación.

La postura de Huanqiu Shibao, un diario nacionalista muy agresivo, es un indicio de que por esta vez al menos China quiere reconducir el ataque por las vías subterráneas y diplomáticas que acostumbra. Veremos lo que les dura su proverbial paciencia.

Más de la mitad de los rusos valora positivamente a Stalin

El 52 por ciento de los habitantes de Rusia creen que Stalin desempeñó un rol positivo en la vida del país, indica un reciente sondeo del Centro Levada.
El sondeo se llevó a cabo a finales de 2014 y participaron 1.600 personas de 46 regiones de Rusia. El error estadístico no excede el 3,4 por ciento.
La valoración positiva de Stalin aumenta con el tiempo. En diciembre de 2006, solo el 42 por ciento de los rusos eran de tal opinión. Un 46 por ciento valora positivamente el papel de Lenin.
Sin embargo, sólo un 22 por ciento valora como muy positivo el periodo Brézhnev. Casi el mismo porcentaje (el 19 por ciento) señala que la caída de la Unión Soviética no fue culpa de Brézhnev sino de Gorbachov.
Sobre la época de Brézhnev se expresaron opiniones muy diversas. El 28 por ciento dijo que su gestión comenzó como una breve etapa de bienestar que degeneró luego en el estancamiento, que a su vez tuvo como consecuencia el desmoronamiento de la URSS.
La actitud de los rusos hacia Borís Yeltsin ha cambiado en los últimos años. Hace 15, el 66 por ciento de los ciudadanos valoraba negativamente su gestión y solo el 9 por ciento, positivamente. Actualmente, el grupo de los primeros se redujo hasta el 40 por ciento y de los segundos aumentó situándose en el 11 por ciento.

Provocación neonazi ante la mezquita de la M-30 de Madrid

El movimiento naonazi «La España en Marcha» mantiene la convocatoria de la provocación contra el Islam para este viernes  23, día de oración musulmana, frente a la mezquita de la M-30 de Madrid, a pesar de estar prohibida por la Delegación del Gobierno.

El pasado viernes, la delegada Cristina Cifuentes esgrimió que prohibía dicha protesta porque «podría suponer un grave riesgo para la seguridad ciudadana, con peligro para bienes y personas, con alteración al orden público», tras pedir respectivos informes a la Abogacía del Estado y a la Policía Nacional.

Los nazis hacen un llamamiento a asociaciones y organizaciones «patriotas» para que se sumen a ella y dicen que el objetivo de la provocación es «la denuncia pública de la presencia del Islam en España y en Europa, que constituye una auténtica invasión de la cristiandad europea».

La resolución de la Delegación del Gobierno señala que el lema atenta directamente contra la libertad religiosa de los musulmanes y supone una provocación a la discriminación contra éstos. Considera que se podría estar incurriendo en los delitos tipificados en los artículos 510 (incitación al odio) y 523 (contra la libertad religiosa).

‘Todos los musulmanes no son terroristas, pero todos los terroristas son musulmanes’

Brian Kilmeade, un periodista de la cadena Fox News, resumía así la consigna que el imperialismo quiere transmitir, la que se va a quedar grabada a sangre y fuego para siempre en la conciencia de millones de personas por todo el mundo.
No obstante, según Europol el porcentaje de ataques cometidos por fundamentalistas islámicos en Europa en los cinco últimos años no llega ni al dos por ciento del total. La pregunta es evidente: si eso es cierto, ¿por qué a los atentados salafistas se les concede un relieve tan enorme?
Europol califica de terroristas a 152 delitos cometidos en Europa en 2013, de los que sólo dos los considera cometidos por «consideraciones religiosas», mientras que 84 tienen su origen en reivindicaciones independentistas.
En diciembre de 2013 el FLNC corso lanzó varios ataques con bombas contra comisarías de policía en dos ciudades francesas simultáneamente.
También a finales del mismo año, en Grecia los militantes de las Fuerzas Revolucionarias Populares mataron a dos miembros de la organización fascista Amanecer Dorado.
En Italia el grupo anarquista FAI desató numerosos ataques, entre ellos el envío de un paquete bomba a un periodista.
En el informe destaca un elemento singular que caracteriza a la represión política en la actualidad en toda Europa: hay un escaso número de víctimas (7), e incluso de acciones armadas (152), frente a un gran número de detenidos (535). La represión no se justifica por un incremento de la lucha armada, sino al revés: la represión aumenta mientras la lucha armada retrocede.
A pesar de ello, el imperialismo ha sembrado el pánico, desatando una alarma que no tiene ningún fundamento. Hay menos atentados que nunca y, sin embargo, parece todo lo contrario.
Se trata de justificar las nuevas medidas represivas y la imposición de un estado de guerra larvado. Para acabar con el terrorismo el imperialismo desvía la atención hablando de las distintas maneras de frenar al fundamentalismo islámico, pero nada dicen de lo realmente importante: del 98 por ciento restante. ¿Cómo prevenir el fascismo?, ¿cómo prevenir a los fundamentalistas cristianos como el noruego Breivik que mataron a casi 100 miembros del partido socialdemócrata en 2011?
¿Le han hablado a Usted del fundamentalismo budista?, ¿le parece que algo así no existe? Pues en Birmania han matado a numerosos civiles y en Sri Lanka han atacado a los mulsulmanes, quemando sus casas y comercios y matando a cuatro de ellos.
¿Ha oido alguna alusión al terrorismo judío? Un informe de 2013 sobre terrorismo del Departamento de Estado refiere 399 acciones terroristas cometidas por colonos israelíes contra 93 civiles palestinos a los que han causado daños y lesiones. También han destrozado varias mezquitas e iglesias cristianas.
En Estados Unidos el porcentaje de ataques terroristas atribuidos a los musulmanes es aún más insignificante que en Europa. Un estudio del FBI que abarca el periodo de 1980 a 2005 revela que el 94 por ciento de las acciones terroristas han sido cometidas por personas ajenas al islam. El 42 por ciento de ellos fueron perpetrados por personas de origen «latino», es decir, sudamericanos, mientras que un 24 por ciento el FBI se los atribuye a lo que califica como grupos de extrema izquierda.
El año pasado un estudio de la Universidad de Carolina del norte informaba de que tras el derrumbe de las Torres Gemelas en 2001, los atentados cometidos por islamistas habían costado 37 vidas, un número insignificante al lado de las 190.000 personas asesinadas en el mismo periodo.
En Estados Unidos la probabilidad de que te mate un niño es mayor que la de que te mate un islamista. En 2013 en el atentado de Boston murieron tres personas, mientras que ese mismo día los niños mataron a cinco personas jugando con armas de fuego.
Una de las peores plagas criminales de Estados Unidos es la violencia contra las mujeres procedente de sus propias parejas, que causa el espantoso número de tres mujeres asesinadas diariamente.


¿Pasamos a hablar de los ataques que se producen en Estados Unidos contra las clínicas que practican abortos?, ¿nadie te habló nunca de ellos?, ¿sabes que las cometen fundamentalistas católicos?, ¿sabes que una de cada cinco de esas clínicas ha sido atacada al menos una vez por esos fanáticos?

No hay debates sobre estos asuntos, nadie ha puesto el grito en el cielo por ellos, nadie habla de la posesión de armas de fuego, ni de los accidentes de los niños con ellas, ni de las violencia dentro del hogar. El despliegue propagandístico no tiene comparación con el atentado de Boston, del que todo el mundo oyó hablar en su momento.

De esas cosas -y de otras- no se puede hablar porque vivimos en Estados cristianos y a nadie le gusta mirarse al propio obligo y empezar pensar que el problema lo tenemos nosotros mismos, en nuestros propios países. El enemigo siempre llega de fuera. Es la manera con la que el imperialismo justifica sus agresiones.

Titular: «Miedo sobre Francia»

El Pentágono instruirá a 5.400 salafistas en técnicas de combate

En marzo el Pentágono enviará 400 instructores militares, además de centenares de miembros del personal suplementario, a cuatro campos de entrenamiento, de los que se desconoce exactamente su emplazamiento, aunque se sabe que se reparten entre tres países de Oriente Medio.
El envío forma parte de un plan de ayuda a la oposición siria al gobierno de Damasco que el Pentágono califica como «moderada», aunque su destino es intruir a los salafistas del Frente Al-Nosra y el Califato Islámico. Las previsiones cuentan con formar a 5.400 mercenarios cada año durante tres años.
Los cursos seguirán ciclos de seis a ocho semanas de duración.
Además, el Pentágono pedirá a sus aliados que también se involucren en el proyecto y que pongan en marcha otros proyectos parecidos.
El Pentágono ha elaborado el proyecto pacientemente furante varios meses, consecuencia de las críticas vertidas por los sectores más reaccionarios de Estados Unidos contra Obama por su «pasividad» en el apoyo a las fuerzas «moderadas» que combaten al gobierno de Bashar Al-Asad.
También ha influido la inutilidad de la campaña de bombradeos aéreos contra las posiciones del Califato Islámico, que han revertido en un fortalecimiento de los salafistas.
En diciembre el Congreso de Washington ya aprobó el desbloqueo de los fondos necesarios para financiar la puesta en marcha del plan de entrenamiento, cuyas previsiones son para el mes de marzo de este año.
Hay tres países, Turquía, Qatar y Arabia saudí, que se han ofrecido para albergar los campos de entrenamiento. En esos países se han localizado al menos cuatro posibles emplazamientos.

Gravemente herido el dirigente del Califato Islámico

El Primer Ministro irakí Haider Al-Abadi anunció ayer que el dirigente del Califato Islámico Abou Bakr Al-Bagdadi había sido gravemente herido durante una incursión aérea en el noroeste de Irak, cerca de la ciudad de Al-Qaim.
En una entrevista al diario Al-Hayat, el Primer Ministro dijo que Al-Bagdadi había sobrevivido «de milagro» al bombardeo y que pasa la mayor parte de su tiempo en Siria, país en el que surgió inicialmente la organización salafista que encabeza y desde el cual se extendió posteriormente a Irak, donde controla importantes regiones.
En julio del pasado año, la organización proclamó el Califato Islámico en los territorios que ocupaba en ambos países.
Los bombardeos contra sus posiciones por parte de la aviación estadounidense comenzaron el 8 de agosto en Irak y el 23 de setiembre en Siria.

Unos mapas publicados por el diario Wall Street Journal para los abonados muestran que el Califato Islámico ha triplicado la extensión de los territorios bajo su dominio desde que comenzaron los ataques aéreos.

Al-Bagdadi nació en 1971 cerca de Samarra, la ciudad sagrada de los chiítas irakíes, de donde deriva su primer nombre: Ibrahim Al-Badri Al-Samarai. Obtuvo un doctorado en estudios islámicos en la Universidad de Bagdad y se incorporó a Al-Qaeda, trasladándose a Afganistán, donde recibió entrenamiento militar entre 1996 y 2000, bajo la dirección del jordano Abu Musab Al-Zarqawi.
Tras la invasión estadounidense de 2001 es probable que, junto con los dirigentes talibanes, abandonara Afganistán para regresar a Irak, donde ejerció como clérigo en la mezquita del imán Ahmad ibn Hanbal en su localidad natal.
Al mismo tiempo organizó la filial de Al-Qaeda en Irak, hasta que en 2003 Estados Unidos invadió el país y le detuvo, permaneciendo once meses recluido como «interno civil» en el centro estadounidense de detención Camp Bucca en circunstancias aún desconocidas. Salió en diciembre de 2004.
En septiembre del año siguiente Al-Zarqawi declaró la guerra total a los chiítas de Iraq, tras la ofensiva conjunta del gobierno chií irakí y Estados Unidos contra los insurgentes en la ciudad suní de Tal Afar. Pero Al-Zarqawi fue asesinado en junio de 2006 por militares estadounidenses, momento en el que Al-Bagdadi asumió la dirección de Al-Qaeda.
En abril de 2009 la policía de Bagdad anunció su detención.
Cuando en 2011 el imperialismo organiza la Primavera Árabe, algunos gobiernos occidentales, junto con Arabia saudí y Turquía, deciden derribar el régimen de Damasco, entrenando y financiando a fuerzas mercenarias, lo que reforzó a Al-Bagdadi y al fundamentalismo, tanto en Siria como en Irak, donde los mercenarios fundamentalistas conquistaron vastos territorios.
En 2013 Al-Bagdadi se separó de Al-Qaeda y creó el Daesh o Califato Islámico de Iraq y la Gran Siria (Sham en árabe).

Los parados no tienen ningún futuro bajo el capitalismo

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el futuro la tasa de paro en España continuará siendo una de las más elevadas en el capitalismo mundial puesto que superará el 21 por ciento al menos hasta 2019, para cuando prevé que el desempleo alcance el 21,49 por ciento, frente al 23,6 por ciento estimado para 2015.
Así lo refleja la OIT en su último informe sobre «Perspectivas Laborales y Sociales en el Mundo», en el que advierte que recuperar los niveles de paro y subempleo anteriores a la crisis será una «ardua tarea».
La OIT pronostica que la tasa de desempleo en España bajará desde el 23,6 por ciento estimado para 2015 al 22,8 por ciento en 2016, situándose en el 22,16 por ciento un año después y en el 21,82 por ciento en 2017, mientras que en 2019 la tasa de paro en España sería del 21,49 por ciento.    
De confirmarse las expectativas de la OIT, la economía española cumpliría una década completa con el desempleo por encima del 20 por ciento, puesto que en 2010 la tasa de paro en el país ya se situó en el 20,23 por ciento, frente al 8,4 por ciento registrado en 2007, año en el que comenzaron las dificultades en el sector hipotecario y financiero que desembocaron en la crisis internacional.
En opinión de la OIT, los recortes salariales en países como España no se han traducido en una mejoría de la competitividad externa y una recolocación interna hacia los sectores más productivos. Según este Organismo internacional, en España, donde las exportaciones se han recuperado, el crecimiento de las empresas se enfrenta a dificultades relacionadas con la debilidad de la demanda doméstica, las restricciones en la concesión de crédito y la estricta regulación de los mercados de productos.
A escala mundial, la OIT advierte de que las perspectivas laborales en el mundo empeorarán durante los próximos cinco años, hasta el punto de que el paro aumentará en tres millones de personas en 2015 y en ocho millones entre 2016 y 2019, lo que situará el total de desempleados en el mundo en unos 212 millones en 2019, frente a los 201 millones que había en 2014.
   
El número de parados actual (201 millones en 2014) supera en 31 millones la cifra registrada antes del estallido de la crisis global, que ha provocado la destrucción de 61 millones de empleos hasta 2014. La OIT calcula que, contando con las personas que se incorporarán al mercado laboral durante los próximos cinco años, se necesitarán crear 280 millones de nuevos empleos hasta 2019 para suplir la brecha de empleo generada con la crisis.
   
La Organización avisa además de que los jóvenes continúan viéndose afectados por el paro «de manera desproporcionada». Así, en 2014, cerca de 74 millones de personas de entre 15 y 24 años buscaban trabajo, triplicando la tasa de paro juvenil la de los adultos.

El FMI califica de ‘sombrías’ las perspectivas del capitalismo

En un breve informe publicado hoy el Fondo Monetario Internacional reduce notablemente sus previsiones de crecimiento económico en el mundo, especialmente en Europa y China, a pesar del golpe de acelerador que la caída de los precios del petróleo podían proporcionar al capitalismo. 
El Producto Interior Bruto no crecerá más que un 3,5 este año y un 3,7 el que viene, marcando un repliegue de 0,3 respecto a las previsiones que el propio FMI había indicado en el mes de octubre. 
«A pesar de la caída neta de los precios del petróleo -que representa una ganancia neta para el crecimieto mundial- las previsiones económicas son sombrías, lastradas por profundas debilidades», señala el FMI. 
Según el FMI la caída espectacular de los precios del barril, que ha descendido un 55 por ciento desde setiembre, va a beneficiar al conjunto de los países importadores de crudo. 
Si los Estados Unidos deberían confirmar su estatuto de locomotora de la economía mundoa (3, 6 por ciento de crecimiento esperado este año, un 0, 5 más que el previsto en octubre), la zona euro va a continuar sufriendo riegos de deflación que lastran su actividad, con un crecimiento pevisto del 1, 2 por ciento, lo que supone una reducción de 0, 2 respecto a las anteriores previsiones. 
Las perspectivas son igualmente sombrías para los países emergentes y, especialmente, para China. La segunda potencia económica mundial conocerá un notable desaceleración este año por una caída de la inversión que continuará en 2016. Este año su crecimiento económico será del 6, 8 por ciento, una reducción del 0,3 respecto a las previsiones de octubre. Supone su progresión más lenta desde 1990, según la base de datos del FMI, que también se muestra pesimista para Brasil, un país debilitado por la salida de capital que apenas se libra este año de la recesión: 0,3 por ciento de crecimiento, una reducción de 1,1 con relación a octubre. 
Sin embargo, es Rusia quien conocerá las mayores turbulencias, provocadas por la caída de los precios del petróleo y por las sanciones económicas impuestas por las potencias occidentales. Este año el país verá contraerse el producto interior bruto un 3,5 por ciento. 

Hay lo que hay

N.B.

En tiempos en que escribir sobre lo evidente resulta poco menos que una proeza dan ganas de mandarlo todo a tomar por saco y dedicarse a la poesía o a cultivar el jardín (del gran Epicuro). Ves lo que ves, tanta injusticia, tanta infamia, y rara vez oyes hablar en plata diciendo que este sistema no da más de sí, que hay que acabar con el capitalismo y el imperialismo que nos lleva a la miseria y a la… guerra. Que hay que hacer -y organizar- la Revolución. 
Menos mal que quedan las fuentes marxistas y no marxistas que no se vendieron. Gracias a Marx, y muchos má(rx)s sabemos que los economistas clásicos (que no estaban corrompidos como los de hoy) justificaban el orden burgués al mismo tiempo que inmunizaban a la clase dominante contra la idea del carácter histórico, por tanto transitorio, de su dominación. Para ellos las relaciones burguesas de producción, al igual que las instituciones burguesas, tenían un carácter «natural». Para aquellos economistas y filósofos burgueses -cuando todavía esta clase tenía un ardite de orgullo- no había más que dos clases de instituciones: unas artificiales y otras naturales. Se parecen a los teólogos, que a su vez establecen dos clases de religiones. Toda religión extraña es pura invención humana, mientras que su propia religión es una emanación de Dios (ponemos «Dios» con mayúscula porque, según la RAE, ponerlo con minúscula, sería una falta de ortografía y aquí, en estas cosas, somos gente de «orden»). Son leyes eternas que deben regir siempre a la sociedad. De modo que hasta ahora ha habido historia (Fukuyama no inventó nada), pero ahora ya no la hay. O sea, hay lo que hay. 
La burguesía -que hace varios parsecs de tiempo que no tiene ideas ni principios y por eso compra a paniaguados amorales y vendedores de crecepelos -tiende a personificar los regímenes o sistemas políticos. El socialismo cubano es, por ejemplo, «castrismo» y, por supuesto, una «dictadura». Lo que hay en el Estado español es una «democracia» porque hay «demócratas» que dicen (y se llenan la bocota) «nosotros los demócratas», esa impiedad cristiana de corte calvinista que valora más lo que uno hace que lo que dice de sí mismo. Las campañas contra Cuba no cesa(ban). Su régimen es/era «artificial» pues pasó al más o menos ortodoxo socialismo sin pedir permiso superando el capitalismo que es lo «natural» y rezan las Sagradas Escrituras. El socialismo cubano -toda forma de socialismo- es «antinatural» y Castro un personaje histriónico (espero que se me entienda la ironía para prevenirme de algún lector quisquilloso). Acabar con él es volver al curso «natural» de la historia, otrosí: la libertad de explotar, digo, perdón, de empresa. Y también la libertad de mentir, digo, perdón, de expresión (freedom of speech). Cuando pase esto, la historia volverá a recobrar su pulso y se desandará el paso que nunca debió dar: el socialismo, ese «accidente artificial»
Ahora parece que se «normalizan» las relaciones entre Cuba y el Imperio, ¿será esto un signo de «evolución» o «involución»?

Llamamiento a la yihad de la Internacional Comunista

Casi al final de la película “Rojos” de Warren Beaty, estrenada en 1981, John Reed toma la palabra en la Conferencia de Bakú y su alocución es recibida por los asistentes con un aplauso tan cerrado que el comunista americano queda sorprendido. Tras acabar la reunión se dirige a Zinoviev, que había presidido las sesiones, para preguntarle por los motivos por los que su discurso había tenido tan buena aceptación.

— “Ha sido por tu llamamiento a la guerra santa”, le responde Zinoviev
— “Pero yo no he hablado de guerra santa sino de lucha de clases”, replica Reed sorprendido

Aparentemente fue una mala traducción que a Reed no le agradó absolutamente nada, como el conjunto de aquella extraña Conferencia. Más que traducir, habían interpretado sus palabras, algo que suele ser muy frecuente. Es más, cabe pensar que dicha interpretación no era un error sino algo deliberado porque en el discurso de cierre Zinoviev utilizó el mismo término, yihad, para que a los musulmanes que participaban en la Conferencia no les quedaran dudas: “Hay que desatar una verdadera guerra santa contra los capitalistas ingleses y franceses”, dijo Zinoviev.

Era el 8 setiembre de 1920. Zinoviev calificó a la Conferencia de Bakú como la segunda parte del II Congreso de la III Internacional que se había celebrado en Moscú unas pocas semanas antes, la reunión más ambiciosa convocada hasta entonces por el movimiento comunista internacional. Reunió a 1.900 asistentes, de los que 700 no eran comunistas sino nacionalistas, o lo que hoy calificaríamos como antimperialistas o tercermundistas procedentes de muchos rincones del mundo. La mayor parte de estos últimos eran musulmanes (turcos, azeríes, chechenos, árabes, afganos) aunque también había judíos, hinduístas y otras confesiones religiosas.

El malentendido entre Reed y Zinoviev no era un problema técnico de traducción, sino algo peor. Tiene un trasfondo político e ideológico que llega a la actualidad, sobre todo cuando los marxistas se ven ante un auditorio masivo y heterogéneo, como la Conferencia de Bakú, que es el que todo movimiento revolucionario espera encontrar alguna vez. Zinoviev tenía razón. El marxismo no es, como creía Reed, un vehículo de comunicación de unos marxistas con otros, sino precisamente con los que no son marxistas, con las masas y, entre ellas, con los fieles de una u otra religión. El auditorio no aplaudió a Reed, lo que aplaudió fue la traducción. De ahí la sorpresa del propio Reed por la acogida que tuvieron sus palabras.

Pero pasemos ahora a la segunda cuestión, a las palabras del propio Zinoviev que tampoco fueron ninguna casualidad, ya que su discurso fue aprobado por la dirección de la III Internacional. La alusión de Zinoviev a una “guerra” contra los capitalistas no puede extrañar a ningún marxista. Ahora bien, ¿por qué una guerra precisamente “santa”? Si había miembros de varias confesiones religiosas, ¿por qué utilizar una expresión musulmana que podía crear rechazo entre los demás o un enfrentamiento mutuo entre los asistentes?, ¿cómo es posible que un ateo, un dirigente comunista, utilice una expresión de clara raigambre religiosa?

Como siempre la explicación está en una manipulación, en este caso del sentido de la palabra yihad, que es una expresión propia del idioma árabe. Pero el árabe es al islam lo que el latín al catolicismo, por lo que al aparato ideológico del imperialismo le ha resultado muy sencillo saltar del idioma (árabe) a la religión (islam) creando una amalgama, el yihadismo, para consumo -curiosamente- no de los árabes ni de los islamistas sino de las masas occidentales. Esa manipulación no existía en 1920. Por eso las demás confesiones religiosas -lo mismo que los ateos- no podían experimentar ningún rechazo, ni hacia la yihad ni hacia el islam.

Son los estragos de la ideología dominante. Según los imperialistas el Corán es un llamamiento a la lucha, a la guerra contra los infieles, un caso claro de enaltecimiento del terrorismo, de los degollamientos y el salvajismo. Los islamistas no sólo quieren acabar con nuestro “estilo de vida” tan maravilloso sino que quieren hacerlo por la fuerza y “nosotros” no podemos consentirlo. No debemos permanecer con los brazos cruzados.

Pero eso no es todo. Los aparatos ideológicos del imperialismo nos han inculcado hasta el tuétano que el islam tiene algo exclusivo, la yihad, que no existe en las demás confesiones, que no serían tan agresivas o violentas como el islam, que los musulmanes son los únicos que actúan de esa manera. Pues bien, es absolutamente falso. El mensaje de Jesucristo a sus apóstoles, expuesto en el Evangelio de Mateo (10,34-36), contiene un llamamiento terrorífico que Mahoma jamás pronunció: “No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido para traer la paz, sino la espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa”.

En la Biblia se pueden encontrar multitud de mensajes parecidos a ese. Por el contrario, en contra de una creencia hoy muy extendida, la palabra yihad sólo aparece tres veces en el Corán, carece de estatuto religioso entre sus fieles y no es tampoco una de las obligaciones religiosas de los musulmanes. Ni siquiera es una palabra de género femenino sino masculino, por lo que en todo caso debería decirse “el yihad”. Al convertirla en femenino los imperialistas la acercan mucho más a la palabra “guerra”, que también es de género femenino. Su traducción más inmediata al castellano no tiene que ver con una lucha armada, que en árabe se designa por la expresión “qital”, que es equivalente a lo que en la cristiandad se entiende como “guerra justa”.

Es entonces cuando empezamos a entender algo de lo que significa la yihad: como todas las ideologías y todas las religiones, el islam tiene una serie de principios que le permiten pronunciarse sobre una guerra, es decir, afirmar su legitimidad y, por lo tanto, rechazarla o apoyarla. En la cristiandad la guerra se regula en base a dos principios generales:

— “ius ad bellum”: las condiciones en las cuales alguien tiene derecho de declarar la guerra a otro legítimamente
— “ius in bello”: las normas que rigen la manera justa de llevar a cabo la guerra

En cualquier religión y, por extensión, en cualquier ideología, esas normas son siempre las mismas. A causa del origen teológico de las normas jurídicas, cualquiera que sea la religión, la guerra santa es siempre la guerra justa, y a la inversa. Los marxistas utilizamos exactamente ese mismo lenguaje y consideramos a unas guerras como justas (revolucionarias) y a otras como injustas, como agresiones o como guerras imperialistas. Por eso en Bakú todos entendieron -y aplaudieron- a Reed y Zinoviev, tanto los ateos como los creyentes: la yihad contra el capitalismo es una causa tan justa que para los creyentes se convertía en sagrada, es decir, en un deber.

Quizá sea posible entender mejor la palabra contrastándola con la palabra castellana “militar”, que tiene un significado doble, porque se refiere tanto al soldado, si es sustantivo, como al afiliado a un partido político, si es un verbo. En el idioma castellano son muy numerosas las derivaciones militares de expresiones políticas, empezando por la definición de Clausewitz de que “la guerra es la continuación de la política por medios violentos”. También son muchos los que asimilan la palabra “revolución” e incluso “lucha” o “huelga” a violencia.

La misma ambigüedad semántica tiene el idioma árabe. En el siglo XII el gran pensador andalusí Averroes (Ibn Rushd) habló de cuatro tipos de yihad: la de la lengua, la de la mano, la del corazón y la de la espada. En el lenguaje árabe corriente la yihad es la disposición interior de alguien para acometer una tarea. Tiene un sentido espiritual: el de mantenerse firme en las creencias religiosas ante un entorno de incredulidad. En el Corán se encuentran expresiones que se pueden traducir como “esfuérzate con toda tu alma” o “haz un esfuerzo en el camino de Dios”.

Pero además de un esfuerzo interior, propio del espíritu, la palabra árabe también tiene el sentido de ejercer una fuerza hacia el exterior. Hay una lucha para cambiar (mejorar) uno mismo (gran yihad) como para cambiar (mejorar) la sociedad (pequeña yihad). Esta última tiene, pues, un claro significado político y, como toda militancia, es un esfuerzo, exige una dedicación y una entrega.

No obstante, aunque no es aceptable una asimilación absoluta entre yihad y violencia o guerra, con el tiempo los ulemas, intérpretes de la ley mulsulmana, fueron ampliando el alcance semántico de la palabra en un sentido más agresivo del que originariamente tenía. Entonces, como los materialistas ya deberíamos saber, el planteamiento del problema cambia significativamente: no se trata de lo que diga la palabra de dios, sino de lo que digan los ulemas, o sea, la historia. ¿Por qué se produjo esa ampliación semántica?, ¿qué factores históricos la provocaron?

La explicación no puede estar en el Corán ni en ninguna creencia sino en la evolución del mundo árabe, su expansión (su emigración) fuera de la Península Arábiga, a la que acompañó el islam (porque junto con los pies también viajan la cabeza y el corazón), así como las escisiones internas que acompañan a toda expansión y, finalmente, el choque con otros pueblos (y con otras creencias y religiones).

Para llevar a las masas a una lucha, a una huelga, a una manifestación o a una guerra, hay que explicar bien claramente que la razón está de parte del convocante, que la decisión es adecuada, acertada y justa. Los creyentes la llaman “santa”, pero eso no cambia las cosas más que para ellos. Pero no nos confundamos. No es la conciencia la que mueve la historia sino al revés. Las masas no van a la lucha por ningún tipo de explicación, ni sindical, ni política, ni militar, ni religiosa. No son los carteles y las octavillas sino las condiciones sociales las que un materialista tiene que averiguar para explicar un determinado acontecimiento.

La consideración de una causa y de una lucha como “sagradas” es lo que -con otras palabras- todo militante discute cada día en sus reuniones: ¿hay que convocar ahora una manifestación?, ¿es conveniente la lucha armada?, ¿en que condiciones es admisible utilizar la violencia?, ¿qué tipo de luchas son acertadas y cuáles contraproducentes?

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