
Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2015/01/01/la-transicion-fue-una-traicion/
La web más censurada en internet

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Documental sobre la masacre de 1976 en Vitoria
http://www.eldiario.es/norte/euskadi/Adolfo-Garijo_0_340516610.html

No son sólo alcohólicos, drogadictos o enfermos mentales. En Estados Unidos siempre hubo drogadictos, alcohólicos y enfermos mentales sin tener miles de familias viviendo en la calle. Un indicio de lo que ha cambiado es que los sin techo -una minoría de la totalidad de los pobres- lo son a pesar de que el 64 por ciento de ellos tiene trabajo, algunos incluso dos, pero según los criterios gubernamentales continúan siendo pobres a causa de los bajos salarios.
La falta de vivienda convierte al sueño americano es una verdadera pesadilla para los más pobres, y especialmente para los niños. Cada día y cada noche. Según un informe publicado en noviembre por el National Center of Family Homelessness (Centro Nacional de Familias sin Vivienda) en Estados Unidos hay dos millones y medio de niños que carecen de vivienda. Uno de cada treinta viven en la calle, en garajes, furgonetas, tiendas de campaña u otros lugares precarios.
«Los niños han sido invisibles pero son la nueva cara de los sin techo», asegura la doctora Carmela DeCandia, directora del Centro Nacional de Familias sin Vivienda y coautora del informe, que habla de «proporciones de epidemia». Según el informe, en Estados Unidos los índices de pobreza han crecido un 8 por ciento entre 2012 y 1013 y sus efectos a largo plazo sobre la infancia pueden ser devastadores. Casi una cuarta parte de los niños que carecen de vivienda padecen perturbaciones intelectuales, emocionales o conductuales, un porcentaje que en edades escolares alcanza el 40 por ciento.
Las organizaciones que trabajan con los sin techo coinciden al diagnosticar las causas, especialmente el impacto de la crisis económica, que ha disparado a un 85 por ciento el número de menores sin hogar. Además, influyen la creciente desigualdad y la elevada tasa de pobreza.
El problema es particularmente grave en California, que tiene una octava parte de la población de Estados Unidos y que representa más de una quinta parte de los niños sin hogar, con una cifra de casi 527.000. Una de estas familias sin hogar es Gina Cooper y su hijo, de 12 años de edad, que tuvieron que abandonar su hogar en 2012, cuando su salario de menos de 10 dólares, insuficientes para pagar el alquiler de una vivienda. Después de unos meses como nómadas, encontraron refugio y apoyo en Hogar y Esperanza, un programa interreligioso en Burlingame, California, y se quedaron allí cinco meses.
«Fue un momento doloroso para mi hijo», dice Cooper. «En el camino a la escuela lloraba: ‘No me gusta esto'», sollozaba.
Según Shahera Hyatt, director del Proyecto de la Juventud sin Hogar de California, el principal problema es el elevado nivel de vida, junto con una vivienda asequible insuficiente. «Los adolescentes corren el peligro de caer en el intercambio de sexo por un lugar para quedarse porque están tan sumidos en sus necesidades de supervivencia del día a día».

Es curioso que seamos los únicos a los que este asunto nos interesa. O quizá no sea tan curioso, pero si los buscadores no engañan para nosotros es muy sorprendente: ningún sitio en castellano muestra ningún interés por la reina de las torturas, la dirigente de la CIA Alfreda Frances Bikowsky. No es que haya pocas búsquedas, sino que no hay ninguna, o sea, cero. Ni siquiera la nuestra y si algo no aparece en un buscador de internet es porque no existe. No existimos, no somos reales.
Seguramente estamos totalmente equivocados. Hacemos el ridículo, pero continuamos informando.
Decíamos que esta agente de la CIA, nacida en 1965, había iniciado su carrera de espía en 1990 formando parte del frente anti-soviético y que luego dirigió durante años el equipo (conocido con el nombre en clave de Estación Alec) encargado de seguir la pista de Al-Qaeda y otras organizaciones fundamentalistas a lo largo de los cinco continentes, lo que en términos militares equivale a una graduación de general.
El nombre de Bikowsky se destapó recientemente (1) y el Comité de Inteligencia del Senado dijo que, además de un elemento clave del programa de torturas, la espía había sido también una de sus principales defensoras. En Estados Unidos los medios de comunicación la llaman «La Reina de la Tortura».
El reconocimiento oficial por parte del Senado de que la CIA torturó a los detenidos por el ataque a las Torres Gemelas conduce a otro reconocimiento, esta vez oficioso, de que la versión oficial acerca del asunto es -una vez más- mentira. Dado que esa versión oficial decía que Osama Bin Laden había ordenado las voladuras del 11-S, y dado que eso es mentira, la pregunta entonces es quién las ordenó.
La respuesta sólo puede ser una: las ordenó quien vertió después la cortina de humo de mentiras, es decir, la CIA. Según dos periodistas estadounidenses, Ray Nowosielski y John Duffy, los hilos de la trama conducen hacia Bikowsky. La información era harto conocida, pero ahora se le pueden poner nombres, apellidos y otros detalles. Se le llama comisión por omisión, es decir, dejar hacer. Bikowsky y otro agente de la CIA llamado Michael Anne Casey no informaron a la Casa Blanca y al FBI de que Jalid Al-Mihdhar, un miembro de Al-Qaeda al que vigilaban estrechamente, había obtenido un visado para entrar en Estados Unidos en el verano de 2001. Al-Mihdhar fue uno de los secuestradores de los aviones del vuelo de American Airlines 77 que chocó contra las Torres Gemelas.
Además, la CIA no siguió su pista cuando entró en Estados Unidos y diseminó pistas falsas con hombres de paja. En 2003 Bikowsky fue la persona que secuestró, drogó, sodomizó y torturó a un ciudadano alemán, Jalid El-Masri, que nada tenía nada que ver con el terrorismo, a pesar de la oposición de otros agentes de la misma CIA, que conocían la inocencia del detenido.
La reina de la tortura participó activamente en el interrogatorio del jefe de los ataques a las Torres Gemelas, Jalid Sheik Mohammed y en la tortura de la bañera («waterbording») practicada a otro detenido, Abu Zubaydah.
Aunque la propia CIA ha calificado de «repugnantes» los métodos de tortura que ella misma ha venido utilizando durante años, en lugar de ser sancionada por sus crímenes, Bikowsky fue ascendida a la jefatura de la unidad antiterrorisra de la CIA por el entonces director de la CIA, Michael Hayden, que quería promocionar a los espías con más iniciativa (2).
En internet hay un sitio, llamado Cryptocomb (3), especializado en divulgar documentos secretos de la CIA. Hace un año publicó un artículo consagrado a Bikowsky en el que decía que su marido es David Silverstein. Ambos se conocieron a comienzos de los años ochenta cuando estudiaban en la Universidad Tufts
Silverstein dirige uno de los grupos de presión más importantes de Estados Unidos dedicado a la consolidación de los vínculos con Israel.
Por lo tanto, Silverstein es otro de los eslabones que acerca el 11-S a Israel y ayuda a entender las razones por las cuales los fundamentalistas islámicos han tomado como objeto de sus ataques a los árabes, dejando al margen al Tel-Aviv.
En 2007 Silverstein fundó ASMEA, la organización que preside el ultrareaccionario Bernard Lewis. También es vicepresidente de la Fundación para Defensa de las Democracias y analista de la Heritage Foundation.
En un artículo publicado en 1991 Silverstein recomendaba la tesis doctoral de Bikowsky, quien ya era de la CIA y con la que contraería matrimonio. Dicha tesis doctoral versaba sobre un asunto sutil: las diferencias entre las prácticas antiterroristas estadounidenses e israelíes.
La tesis de Bikowsky fue patrocinada por Michael Hayden, un antiguo director de la CIA (y en 2001 de la NSA) que ahora trabaja para Michael Chertoff, que tiene la doble nacionalidad, israelí y estadounidense, que dirigió la seguridad interior de Estados Unidos y se encargó de repatriar a los espías israelíes detenidos inmediatamente después de la voladura de las Torres Gemelas.
Según parece, su imagen es la que ofreció la Casa Blanca en último plano con motivo de las celebraciones por la captura de Bin Laden, aunque en aquel momento la presentaron con el nombre de Audrey F. Tomason y el cargo de «Directora de Contraterrorismo».
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| Bikovsky al fondo con sus jefes |

Los documentos de Snowden, fechados entre 2009 y 2011, muestran que la cacería estuvo organizada por el antiguo comandante en jefe de las tropas de la OTAN, el general estadounidense David Petraeus. Fue una campaña sistemática destinada a asesinar selectivamente a más de 750 personas, incluidos combatientes de mediano y bajo rango. Solo en tres meses en 2011 acabó con la vida de 350 supuestos talibanes, un promedio de cuatro asesinatos al día.
Con los nombres de los talibanes que debían ser asesinados formaron una lista que recibió el nombre de JPEL («Joint Prioritized Effects List»), elaborada por la NSA y su aliada británica GCHQ, quienes rastreaban las comunicaciones telefónicas de los talibanes. Cuando las dos agencias detectaban un número de teléfono se ponía en marcha un sofisticado mecanismo para identificar al autor de la llamada y, en último término, incluir su nombre en la lista JPEL.
La lista JPEL fue elaborada en octubre de 2008 durante una reunión de los ministros de Defensa de los países miembros de la OTAN, por lo que involucra directamente al gobierno español. La participación española fue activa. El programa de escuchas se llamó «14 eyes» (14 ojos) por la participación en el mismo de países como España, Italia, Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Suecia y Noruega.
En un comunicado emitido en inglés el martes, el portavoz talibán Zabiulá Mujahid acusó a las fuerzas de la OTAN de haber llevado al país a un «baño de sangre».
El año pasado el jefe del espionaje español, Félix Sanz Roldán, reconoció a puerta cerrada en el Congreso que el CNI había entregado a la NSA paquetes con millones de metadatos sobre comunicaciones telefónicas y los diputados presentes en el acto dijeron servilmente que salían satisfechos de las explicaciones oficiales del CNI.
En su comunicado Mujahid también califica a la guerra como asimétrica y extiende la derrota a los aliados de Estados Unidos y «a todas las organizaciones internacionales arrogantes». Según los talibanes la retirada de la OTAN se debe a que «quizá» las naciones que invadieron Afganistán se han percatado de que su misión en el país asiático fue «la decisión más idiota de la historia moderna».
«No hemos sido derrotados, no hemos firmado ningún acuerdo con EE UU para concluir la guerra, entonces ¿cuál es el sentido de que EEUU ponga fin a la guerra? Esto significa que EE UU y sus aliados han sido completamente derrotados y están huyendo del campo de batalla».
La guerra de Afganistán, que ha durado 13 años, fue la primera de la OTAN fuera de Europa y América del norte. La desencadenó el imperialismo con la excusa del ataque a las torres gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001 y ha concluido con un rotundo fracaso: a pesar de los númerosos crímenes cometidos por los ocupantes, no han podido derrotar a los talibanes.