La web más censurada en internet

Día: 13 de diciembre de 2014 (página 1 de 1)

África no quiere al Tribunal Penal Internacional

El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, acaba de pedir a los países africanos que abandonen el Estatuto de Roma por el que se creó el Tribunal Penal Internacional, que mantiene abiertos varios procesos contra dirigentes del continente.

Museveni ha lanzado este mensaje en los actos de celebración del Día de la Independencia de Kenia, una semana después de que el Tribunal Penal Internacional decidiera archivar el caso por crímenes contra la humanidad contra el presidente de este país, Uhuru Kenyatta. «Yo, personalmente, presentaré una moción en la próxima Cumbre de la Unión Africana para que el continente retire su adhesión a el Tribunal Penal Internacional», dijo Museveni durante la ceremonia, celebrada en la capital keniata.

Museveni acusó al tribunal internacional de ignorar la voz de África y establecer un programa para atacar a los dirigentes del continente. El mandatario ugandés, que estuvo acompañado en Kenia por los presidentes de Ruanda y Ghana, Paul Kagame y John Dramani Mahama, respectivamente, se mostró satisfecho de que el Tribunal Penal Internacional hubiera archivado el caso contra Kenyatta, al carecer de pruebas suficientes para implicarlo en la muerte de miles de personas tras las elecciones de 2007.

«En el mismo sentido, el tribunal también debe considerar la retirada de los cargos contra el vicepresidente William Ruto», quien está siendo juzgado por los mismos delitos por los que se investigó a Kenyatta. Museveni consideró una falta de respeto a los votantes de Kenia que el vicepresidente esté siendo procesado por el Tribunal. «Nosotros, la Unión Africana, pedimos que se aplazaran los casos de Kenia hasta que el presidente y el vicepresidente abandonaran su cargo, pero nos desairaron», ha dicho el presidente ugandés.

Por su parte, el presidente de Kenia acusó a el Tribunal Penal Internacional de amenazar la estabilidad de su país. «Estoy convencido de que el Tribunal Penal Internacional es una amenaza real para la esperanza de nuestro país, para la reconciliación nacional y la estabilidad duradera», manifestó. Kenyatta dijo que el tribunal «no ofrece ninguna promesa clara de justicia para las víctimas de la violencia postelectoral, que traumatizó a este país hace unos años».

Tras las elecciones de diciembre de 2007, 1.300 personas fueron asesinadas y más de 600.000 se vieron obligadas a abandonar sus hogares como consecuencia de la ola de violencia. La Fiscalía de el Tribunal Penal Internacional investigaba al presidente de Kenia y a su vicepresidente por supuestamente orquestar y financiar la matanza.

A finales del año pasado la Unión Africana pidió a el Tribunal Penal Internacional que los gobernantes africanos en el cargo no sean juzgados. El carácter político y discriminatorio de sus juicios quedó patente cuando no emprendió ninguna clase de juicio contra los racistas sudafricanos por los crímenes cometidos durante el apartheid.

El gulag en Estados Unidos

La FEMA (Agencia Federal para la Gestión de Emergencias) es la institución de Estados Unidos que desde 1978 se encarga de poner remedio a desastres naturales como huracanes, terremotos, incendios o inundaciones. Al estilo de «Protección Civil» en España, uno de los objetivos de la FEMA es auxiliar a los que se hayan quedado sin vivienda.

Aunque desde su creación han sucedido muchos desastres «naturales», como el del huracán Katrina de Nueva Orleans, la gente se ha quedado tirada en la calle sin recibir ningún tipo de ayuda. Los objetivos reales de la FEMA parecen, pues, ir por otro lado: se trata de grandes campos de internamiento para mantener encerrada a la población en caso de guerra o revolución. La competencia de la FEMA se extiende, más bien, a desastres que no son tan «naturales», sino sociales, como revueltas y motines en los barrios depauperados de las grandes ciudades.

Existen unos 800 campos de concentración de ese tipo en Estados Unidos preparados para entrar en funcionamiento. El más conocido es el de Guantánamo, que ha destapado un episodio que los imperialistas estadounidenses siempre quisieron ocultar. La población indígena de Estados Unidos ya había sido recluida en campos de concentración (camufladas como reservas indias) y también se utilizaron para internar a los parados tras la crisis de 1929 y durante la II Guerra Mundial para encerrar a unos 200.000 ciudadanos de origen japonés.

Tras la Segunda Guerra Mundial la Ley McCarran reconstruyó antiguos campos ya utilizados y desde su surgimiento la FEMA ha ido abriendo otros nuevos en lugares apartados, camuflados en ocasiones como aeródromos, bases militares, para ocultar su auténtica finalidad: Estados Unidos se prepara para una nueva guerra imperialista en la cual, además de muchos muertos, habrá también muchos presos.

Tras la caída de las Torres Gemelas en 2001, el fiscal general del Estado John Ashcroft anunció que los campos de concentración iban a albergar «por tiempo indeterminado» a lo que calificó como «combatientes enemigos», bien entendido que no se refería sólo a los extranjeros sino también a los propios ciudadanos estadounidenses «destituidos de sus derechos constitucionales», aclaró Ascroft al diario Los Angeles Times.

En 1987 el director de la FEMA dijo en unas declaraciones al Miami Herald que había dictado una orden ejecutiva para que los campos de concentración pudieran acoger, si fuera necesario, a poblaciones sometidas a la ley marcial, una vez suspendida la vigencia de la Constitución.

Aquel mismo año, en el contexto del escándalo Irán-Contra, el coronel Oliver North se descubrió como el arquitecto del plan militar de defensa civil Rex 84 dirigido por el director de la FEMA, Louis Giuffrida.

En el mes de enero de este año un camionero de Atlanta llamado Dale Bohannon descubrió cientos de miles de ataúdes de plástico negro, modelo militar, almacenados en un antiguo campo de trigo. Un equipo de la televisión de Atlanta filmó el tétrico escenario de los ataúdes alineados en filas compactas sobre el suelo. El tamaño de los ataúdes era tan grande que cabían tres cadáveres. Estaban preparados para enterrar a dos millones de personas.

El camionero había descubierto un futuro cementerio, de los que hay varios repartidos por la extensa geografía, anexos a los campos de concentración, cada uno de ellos capaz de internar de manera inmediata a medio millón de personas, rodeados de alambradas de espino, torres de vigilancia, centrales de energía y vías de acceso. El que está en Arizona dispone incluso de un tren que atraviesa la entrada principal, una imagen exacta al campo de concentración de Auschwitz.

En los campos se alinean barracones sin ventanas, comedores y lugares de trabajo, ahora vacíos, como si esperaran a sus inquilinos. ¿Cómo es posible que unos barracones deshabitados estén protegidos? Si sus moradores van a ser las víctimas de catástrofes naturales, ¿por qué tienen medidas de seguridad?, ¿por qué los campos se ubican en lugares remotos y apartados?

El futuro no está tan lejano. Actualmente algunos de ellos ya se han puesto en funcionamiento para recluir en ellos a los «espaldas mojadas» que atraviesan ilegalmente la frontera con México. En octubre del año pasado la prensa (*) informó que en Carolina del norte habían empezado a internar también a los mendigos. El ayuntamiento de Columbia ha creado una unidad especial de policía para proteger la «calidad de vida» de sus vecinos, que consiste en meter en furgones a los vagabundos que ven por calle y llevarlos al campo de concentración más cercano. A los mendigos se equiparan aquellos otros que son sorprendidos por las patrullas de «calidad de vida» orinando en un árbol del parque.

El mes pasado a un equipo de la cadena de televisión NBC se le ocurrió introducirse en uno de los campos de concentración cercano a Nueva York para rodar un programa cultural. Creían que estaba abandonado y cuando aún no habían sacado las cámaras de sus fundas, unos guardianes uniformados les ordenaron marcharse del lugar. No se puede filmar.

Los modelos Abou Ghraib y Guantánamo no tienen que ver con la guerra de Afganistán. Ni siquiera tienen que ver con que acusen a alguien de algún tipo de delito común. Tampoco se celebra ninguna clase de juicio, no hay abogado, ni recurso, ni límite temporal del encierro… Por la cara. En Estados Unidos a eso lo llaman «calidad de vida»; en otros sitios lo llaman fascismo.

(*) Massimo Bonato: Usa. North Carolina. I campi di concentramento Fema per i senza fissa dimora, http://www.tgvallesusa.it/2014/12/usa-north-carolina-campi-di-concentramento-fema-per-senza-fissa-dimora/

Alí Babá nos enseña su cueva

N. B.

(Al final verán el por qué del título.) Cuando en 1951 el Parlamento iraní decide nacionalizar su petróleo comienzan las presiones de EE. UU. y Gran Bretaña que desembocaron en un golpe de Estado organizado por la CIA (Operación Ajax) derrocando al presidente electo Mosaddeq y estableciendo la dictadura monárquica del Sha de Persia, Reza Palevhi, amigo y aliado de los intereses de Occidente y que incluso fue el único país del mundo que llegó a contar con los modernos aviones F-14 estadounidenses (usados recientemente por el Gobierno iraní, por cierto).

En 1979 el pueblo iraní destrona al Sha en la Revolución Islámica y se instaura la República Islámica del Ayatolá Jomeini (que vivía sin sobresaltos hasta entonces en su exilio parisino)… y ahí comienzan los problemas para Irán. Solo un año después, en 1980, el vecino Irak invade Irán dando comienzo a una guerra terrible de desgaste que duró ocho largos años. Desde entonces no han cesado las presiones, ataques, sanciones, etc. de Occidente (encabezados por USA y GB) contra Irán que, casualmente, dicho sea de paso, es el cuarto país del mundo en producción de petróleo y el tercero en cuanto a reservas.

Últimamente la indesmayable batalla de desinformación se empeña en hacer creer a la «opinión pública», que se dice, que en Irán lapidan a las mujeres (adúlteras), que ahorcan a homosexuales en gruas («argumento» favorito del búnker, la caverna, el tea party, que abomina del matrimonio homosexual, pero se la suda), que odia a los judíos y quiere destruir Israel, que niega el holocausto (la Shoah) judío (no serían los primeros «revisionistas» que lo hicieran, a todo esto), que quiere fabricar una bomba atómica (como las que posee el Estado de Israel, este sí), etc, etc.

Al expresidente Ahmadineyad se le pintó como el mismísimo diablo (Satán fue Saddam Hussein), un islamista radical, que, de tan «radical» que era, renunció a su sueldo como Presidente de Irán y cobra el sueldo de profesor universitario, que es lo que es, o sea, como quien fuera ministro con el PSOE Corcuera, antiguo obrero (electricista) de Altos Hornos de Vizcaya, y hoy inaugurando bodegas de Vega-Sicilia entre trago y trago. No hay más que verle -a Ahmadineyad- vestido con una chaqueta de lujo, camisa blanca sin corbata, con siete bugas de alta gama propios y uno oficial, gastos de representación y un palacio que te cagas, que para eso son «orientales» y les va el oropel y el derroche cosa mala.

Igualico, igualico, que el Portal de Transparencia que se acaban de sacar de la manga donde se pueden ver, eso dicen porque no faltan mil pegas técnicas, los honorarios de eso que dan en llamar «clase política» -y otros, «casta»– que no les llega ni para pipas, oiga, pobrecillos. Y todavía hay lameculos rastreros que dicen -es el mantra que quieren hacer colar como consigna- que están mal pagados comparados, no con un puto obrero, con sus homólogos europeos, o sea, con otros ladrones.

Será por eso que meten la mano a la caja, al saco y al cazo: porque no les llega a fin de mes. Se comprende…

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies