En el mes de mayo relatamos que el gigante bananero Chiquita Brands había despedido a casi 7.000 trabajadores a causa de una huelga. Siguiendo con la presión, luego anunció que abandonaba Panamá. Ahora da marcha atrás, regresa al país centroamericano y volverá a contratar a los trabajadores despedidos.
El anuncio procede del gobierno panameño y la decisión se tomó durante una reunión en Brasil entre el presidente panameño, José Raúl Mulino, y cabecillas de la multinacional estadounidense, tras varias semanas de negociaciones.
“Hemos llegado a un acuerdo positivo para Bocas del Toro [provincia caribeña productora de banano] y los miles de trabajadores despedidos”, declaró Mulino en un video publicado por la presidencia panameña.
Chiquita cerró su fábrica en Changuinola a finales de mayo y despidió a más de 6.000 trabajadores tras una huelga contra la reforma provisional que paralizó parcialmente durante semanas la provincia panameña, cuya economía depende principalmente del turismo y del banano, el principal producto de exportación de Panamá.
“Reiniciaremos nuestras operaciones en el país con un nuevo modelo operativo más sostenible, moderno y eficiente, que genere empleos dignos y contribuya al desarrollo económico y social del país y la provincia”, prometió el presidente de la multinacional, Carlos López, en un comunicado.
La empresa alegó que la huelga, declarada ilegal por los tribunales, le había causado pérdidas por más de 75 millones de dólares.
Un monopolio con una turbia tradición golpista en Latinoamérica
La empresa Chiquita Brands International es una de las bananeras más grandes y conocidas del mundo. Fundada en 1870, tiene su sede en Estados Unidos y ha sido un turbio protagonista en algunos de los peores golpes de Estado en América Latina.
Sus crímenes políticos le obligaron en 1984 a cambiar su antiguo nombre, United Fruit Company, por el cual intentaron lavar su repugnante imagen pública.
La United Fruit Company tuvo un papel significativo en el Golpe de Estado de 1911 en Honduras que derrocó al presidente Manuel Bonilla, que había intentado limitar el poder de la empresa.
En 1948 la empresa condujo a Costa Rica a la guerra civil de 1948.
En 1954 en Guatemala, donde tenía grandes intereses, la United Fruit Company se opuso a la reforma agraria del presidente Jacobo Árbenz. Presionó al gobierno de Estados Unidos para que interviniera, lo que resultó en la Operación Pbsucccess, que llevó al derrocamiento de Árbenz.
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