Tras el secuestro de Nicolás Maduro por parte del ejército de Estados Unidos, el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez parece haber emprendido un viraje económico pragmático y calculado. Su estrategia, presentada bajo el lema de «defender la soberanía frente a la agresión», busca abrir puertas que estuvieron cerradas durante años, especialmente hacia Estados Unidos.