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El gobierno turco luchará activamente contra los yihadistas en la guerra de Siria

De fuentes próximas al general iraní Qassem Soleimani, el diario Al-Quds Al-Arabi asegura que los dirigentes turcos han asegurado a Irán que están dispuestos a cerrar la frontera con Siria a fin de asfixiar por completo a las milicias yihadistas que desde 2011 combaten al gobierno de Damasco.

El periódico Al-Quds Al-Arabi es un medio palestino que se publica en Londres para el mundo árabe. Si su información se confirma, y ya hay varios indicios de ello, es un viraje radical, no sólo en la guerra de Siria, sino en Oriente Medio. Según las mismas fuentes, Turquía se va a retirar del “centro de operaciones conjuntas” que desde Jordania dirige los pasos de las milicias yihadistas que operan en Siria.

Es toda una declaración de guerra al yihadismo en Siria. El diario palestino añade que en la batalla de Alepo el gobierno turco está dispuesto a actuar concertadamente con el ejército sirio, por lo que Ankara no se conforma con adoptar una actitud pasiva en la guerra: está dispuesto a combatir activamente a los grupos yihadistas.

Para materializar la coordinación entre turcos y sirios, continúa el periódico, el presidente de la Comisión de Seguridad Nacional y política exterior del Parlamento iraní, Alaeddin Borudjerdi, que está de visita en Damasco, mantendrá reuniones con oficiales de las fuerzas armadas turcas y sirias.

Esta extraordinaria noticia ha sido confirmada por los medios libaneses, que han detectado la retirada de los militares turcos del centro operativo que desde Jordania dirige las acciones yihadistas contra el gobierno de Damasco, lo cual infuirá decisivamente en la feroz batalla que está entablada en Alepo.

Todos los agentes extranjeros que intervienen en la guerra de Siria, asegura Al-Quds Al-Arabi, han acabado aceptando que cualquier solución a la guerra de Siria pasa por admitir la continuidad del actual gobierno de Damasco que preside Bashar Al-Assad.

Erdogan amplia la depuración al interior del partido islamista AKP

Según la agencia de prensa Anatolia, ayer el partido islamista turco AKP inició su propia depuración interna, iniciada como consecuencia del fracaso del golpe de Estado del 15 de julio pasado. La depuración ha comenzado con la expulsión de los simpatizantes del movimiento Gülen, acusados de promover la intentona militar.

En las distintas administraciones, el número de destituidos es de unos 60.000, que han afectado al ejército, el aparato judicial, la prensa y el sistema educativo.

Una circular interna del AKP firmada por el número dos del partido, Hayati Yazici, ordena la limpieza urgente de las filas del partido a fin de eliminar a quienes estén vinculados a la “organización terrorista Gülen”, a la que acusan de crear un Estado paralelo.

A las destituciones hay que añadir las detenciones y la apertura de procesos judiciales, especialmente numerosos para los cargos públicos. No obstante, el jueves Erdogan advirtió que las depuraciones aún no han alcanzado “la punta del iceberg”.

La extraordinaria profundidad de la depuración pone de manifiesto que Erdogan está dispuesto a construir otro Estado diferente del que hemos conocido en el siglo pasado. La determinación del dirigente islamista turco contrasta poderosamente con la pusilanimidad de los bolivarianos, que se han mostrado incapaces de responder a los golpes de Estado de que han sido objetivo, como en el caso de Venezuela en 2002.

Los reaccionarios se muestran más capaces que los reformistas, que en Latinoamérica reculan a marchas forzadas ante la ofensiva que se les viene encima, como en Brasil.

Después de más de una década de gobierno, en Turquía los islamistas se han dado cuenta de los planes de los imperialistas para su país, que no eran diferentes de los de Afganistán, Irak, Libia, Siria… o incluso Ucrania. Pero la crisis es de tal envergadura que ni siquiera con las depuraciones, por extensas que sean, está garantizada la superviviencia de Turquía. Erdogan necesitará mucho más.

La crisis de Turquía es la crisis de la OTAN

En el momento en que se anunciaba la visita de Kerry a Ankara, prevista para el 21 de agosto, altos oficiales de la OTAN han declarado a la BBC que “la crisis turca acaba de comenzar y su impacto internacional será mucho más perturbador a todo lo que hemos visto hasta ahora”.

Lo que no dicen en Bruselas es que si bien Turquía tiene su crisis, la OTAN  tiene la suya propia, es decir, que al fracasar el golpe de Estado, los imperialistas han entrado en crisis, y no sólo en Turquía: no van a poder llevar adelante en Oriente Medio la misma política que hasta la fecha.

Turquía es una pieza clave del triángulo sobre el que pivotan las políticas imperialistas en Oriente Medio. Junto con las monarquías del Golfo e Israel, Turquía ha sido un aliado regional de importancia para Estados Unidos, fundamentalmente por su posicionamiento geoestratégico como paso marítimo de la flota rusa del Mar Negro y por su cercanía con los países productores de petróleo del Oriente Medio.

Además, es un país miembro de la OTAN, y desde 1954 la alianza imperialista cuenta con la base aérea de Incirilik, que ha jugado un rol clave en las recientes operaciones militares norteamericanas en Afganistán e Irak. Según un cable diplomático del Departamento de Estado revelado por Wikileaks, en Incirilik estarían estacionadas “entre 60 y 90 ojivas nucleares” como parte del despliegue nuclear mundial de Estados Unidos en vistas a una guerra internacional con Rusia.

El ejército turco es parte de la estructura militar de la OTAN, el segundo en importancia tras el estadounidense con un contingente cercano a los 630.000 hombres. El desmantelamiento de este ejército es, pues, un golpe muy duro para la alianza militar imperalista.

Erdogan pretende acabar con lo que él llama “remanentes golpistas infiltrados en el Estado”, reiterando su acusación y la complicidad de países extranjeros en el fracasado golpe, en clara referencia a Estados Unidos. La depuración militar del gobierno de Ankara es una depuración directamente dirigida contra la alianza militar imperialista.

Armado y formado por Washington, cualquier iniciativa que el ejército turco hubiera tomado, no puede haber escapado al conocimiento de Estados Unidos y a su aprobación.

No obstante, las desavenencias entre el AKP y la OTAN no proceden del golpe del 15 de julio. En 2003 el gobierno islamista se negó a permitir la invasión de Irak a través de suelo turco. El martes el diario turco “Al Sabah” mencionó la primera referencia pública de Erdogan a su homólogo sirio Bashar Al-Assad, refiriendo que había condenado el golpe de Estado, “mientras que Arabia saudí nos ha clavado el puñal en la espalda”.

Siendo primer ministro, en 2013 Erdogan mostró interés en unirse a la Organización de Cooperación de Shanghai, una iniciativa en materia de seguridad para mantener a la OTAN fuera del espacio euroasiático. Según Nazanín Armanian, debido a que Erdogan tenía “su propia agenda en la política exterior, saliendo de la órbita de Estados Unidos”, Washington le castigó “duramente, empujándole al infierno de la guerra de desgaste de Siria”.

Clamor popular para sacar a la OTAN de la base aérea de Incirlik

Ciudadanos turcos, partidos políticos y organizaciones públicas del país otomano exigen cerrar la base aérea de Incirlik para las fuerzas de la OTAN.

Los mensajes sobre la implicación de los militares estadounidenses en el intento de golpe de Estado provocaron protestas en contra de la presencia de la OTAN en la base turca. En particular se informó que en la noche del 16 de julio los aviones cisterna de la base aérea de la OTAN en Incirlik proporcionaron combustible a los golpistas turcos.

«Los planes del golpe se elaboraron en la base aérea de Incirlik. Lo comprobamos. Recibimos estos datos de la gente que trabaja allí», afirmó Selver Kaplan, jefa del departamento regional del Partido Vatan (Patria). Kaplan asegura que Incilrlik «es el centro de control del juego que se lleva a cabo en Oriente Próximo» y «el foco de todos los actos terroristas».

El partido inició protestas con el fin de expulsar a los militares estadounidenses de la base militar de Incirlik y en general de Turquía.

El jefe del departamento regional del Partido de Libertad y Solidaridad (ODP, por sus siglas en turco), Hayri Akgun, también calificó Incirlik como un «lugar para la realización de cualquier plan de Estados Unidos». Al mismo tiempo, el político duda de la posibilidad de cerrar la base a causa de la dependencia de Washington.

El portavoz del Partido del Trabajo (EMEP, por sus siglas en turco), Sevil Araci, declaró que el partido ve las bases militares extranjeras como una intervención foránea. «En Turquía no debe haber ninguna estructura militar extranjera», enfatizó.

En el departamento regional del Partido del Bienestar (SP, por sus siglas en turco) tacharon la intentona golpista como «un acontecimiento oscuro» para el país. El partido también tiene previstas varias protestas con el fin de cerrar la base de la OTAN. «Los aviones se repostaban en Incirlik. Lo que preocupa mucho a nuestro partido. El uso de la base de Incirlik en contra de Turquía es inadmisible», comentó el jefe del departamento Muftafa Gozutok.

En Incirlik —antes animado y bullicioso— ahora pocos se atreven a salir de casa. Los militares y la policía infunden miedo en los residentes de la ciudad, que además sufren pérdidas económicas porque antes ofrecían servicios a los militares de Estados Unidos y otros países. Además, los ciudadanos aseguran que los estadounidenses no salen del territorio de la base por miedo a la reacción de la gente local.

«No esperábamos que los militares de Estados Unidos apoyaran este tipo de acciones. Porque vivíamos aquí como hermanos. Pero, por desgracia, resultó que no somos hermanos», confesó un comerciante local, Ibrahim Kaya.

Sin embargo, algunos ciudadanos están en contra de cerrar la base, según declaró también a Sputnik el vendedor de la calle, Halil Yildirim. «Mucha gente de Adana —región donde se ubica Incirlik— y las regiones vecinas trabajan allí. Si cierran la base, 1.500 personas se quedarán sin trabajo», explicó.

Fuente: http://mundo.sputniknews.com/orientemedio/20160804/1062625553/turquia-protestas-otan-incirlik.html

La nueva alianza bizantina

El 9 de agosto en San Petersburgo, el presidente ruso Vladimir Putin se entrevistará con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. El momento es revolucionario. No ha existido un giro político comparable en los 67 años transcurridos desde el establecimiento del Tratado de la Organización del Atlántico Norte (OTAN); ni en los 100 desde que el Imperio Otomano se alineó con Alemania contra Rusia en la Primera Guerra [Mundial]; ni en los dos siglos desde que el sultán Mahmud II y el zar ruso Alejandro I se unieron contra Napoleón y los ingleses.

Las fuentes rusas dicen estar seguras de que los servicios secretos no avisaron a Erdogan ni ayudaron a vencer a sus fuerzas en el golpe del 15 y 16 de julio. Después de que Erdogan comenzara su contragolpe, y en la lucha que aún continúa entre las fuerzas islamistas de Erdogan y las fuerzas militares regulares, añaden las fuentes, sí que ha habido y habrá ayuda rusa. Está mas orientado hacia el futuro que hacia los hechos de las semanas pasadas lo que el primer ministro Mehmet Simsek dijo a su colega Arkady Dvorkovich en Moscú: “Me gustaría agradecerles el apoyo recibido en los pasados sucesos en Turquía, por apoyar la democracia y el gobierno turco”.

Las fuentes rusas dicen que ya están acordadas por ambas partes las contrapartidas, a través de un comercio de dos vías; el gas, energía nuclear y otros tipos de energía, más el turismo. Hay mucho mas en el tapete, sin embargo, añade una de las fuentes. “Putin y sus consejeros creen que Erdogan aún está en peligro. Le apoyan ahora por la oportunidad para reorganizar la relación con Turquía. Se están refiriendo al asedio de Rusia por la frontera sur y el Mar Negro, desmembramiento del Cáucaso, y ataque contra el Kremlin de sus enemigos. Ahora mismo, con Europa colapsando, el enemigo son Estados Unidos con el apoyo de la OTAN. Si Turquía rompe con Estados Unidos, la OTAN se queda parapléjica. Veremos como Putin y Erdogan presentan la nueva Roma, la nueva Bizancio”(*).

La agenda de la nueva alianza se formalizó en un encuentro del Consejo de Seguridad. El Kremlin anunció que “el presidente informó a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de su reciente conversación telefónica con el presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, en el contexto de los preparativos de la visita del presidente turco a Rusia fijada para principios de agosto”.

Lo que se omitió fueron los informes militares y de inteligencia que Putin recibió del ministro de Defensa, Serguei Shoigu, y del jefe del Servicio de Inteligencia Exterior, Mijail Fradkov, del director del Consejo, Rashid Nurgaliyev y del director del Servicio Federal de Seguridad, Alexander Bortnikov.

Las fuentes rusas quitan validez a las narraciones de la prensa extranjera sobre el conocimiento previo del intento de golpe de Estado por parte de Arabia e Israel. “Maquinaciones, sobornos, ilusiones hubo”, comenta una de las fuentes, “pero nada de conocimiento y participación”.

En un análisis de las operaciones militares en Estambul y Ankara, Yevgeny Krutikov, corresponsal de Vzglyad en Moscú, informaba (1) de que no se dio coordinación entre el ejército turco, la marina y las fuerzas aéreas; pobre dirección y control dentro de cada uno de los servicios y unas inadecuadas tropas y potencia de fuego en las calles para combatir el vuelco a favor de Erdogan. “Simplemente, no hubo suficientes rebeldes. No había cadena de mando. Las ‘unidades de captura’ de diversas instalaciones consistían en un máximo de 10 personas bajo el mando de oficiales con rangos de capitanes a tenientes coroneles. Entre la dirección rebelde no había nadie por encima del rango de coronel. La ‘compañía rebelde’ hizo lo que pudo. Para intentar tomar el poder en un país altamente militarizado [necesitas] más que un batallón de tanques y un par de helicópteros. En divisiones mas grande [los rebeldes] no pudieron dar ninguna orden sin caer en el requisito de responder a una pregunta lógica: ‘¿y quién eres tu, por cierto’?”

¿Ayudaron los servicios de inteligencia rusos a Erdogan? Según Krutikov, “eso es irreal”. “No había en absoluto acuerdos entre los servicios ruso y turco. Además, todos los contactos estaban congelados desde el derribo del avión ruso [SU-24]. Las señales de radio de las maniobras de las fuerzas armadas golpistas estaban monitorizadas por nuestras tropas militares. Hay poca probabilidad de que esta información se transmitiera a los servicios especiales turcos”.

Las fuentes rusas no definen qué papel jugaron las agencias estadounidenses militares y de inteligencia durante los sucesos del 15 de julio en la base de Incirlik, si animaron o no desanimaron el intento de derrocar a Erdogan. Lo que es cierto mientras Erdogan intenta hacer limpieza, según analistas griegos y chipriotas, es que Turquía se ha enfrentado a la alianza de la OTAN y Estados Unidos. “Turquía esta saliendo ahora de la dependencia occidental”, dice una fuente bien informada de la región que pide no ser identificada. “Esto tiene sentido geopolítico, porque el oeste ha perdido control en Oriente Medio. Otros estrechos aliados en la zona, como Egipto, Arabia Saudita e Israel, se están haciendo autónomos, en el sentido de que no obedecen a Estados Unidos. La causa de ello es que Estados Unidos ya no pueden actuar hegemónicamente. Washington no puede dictar ni recomendar soluciones a los conflictos y rivalidades, como Irak, Siria, Libia o Palestina. Ahora, con implicación en el golpe o no, Erdogan ve su oportunidad para hacer una Turquía mas autónoma, y la está aprovechando”.

Las fuentes rusas están de acuerdo. Refiriéndose a la Secretaria Asistente de Estado Victoria Nuland, de cuyos planes de ataque contra Rusia en Ucrania, Turquía, Siria y Chipre ya hemos informado (2,3), una fuente de Moscú deduce: “Todas las conspiraciones de Nuland han fracasado. Estados Unidos ya no pueden hablar con los turcos. Perder ante Erdogan y sus islamistas significa que Estados Unidos ya no pueden dictar en la región. No podemos esperar que los norteamericanos lo acepten sumisamente. Ahora no hay gobierno en Washington. Pero si Clinton gana, habrá un contraataque de Estados Unidos. Será muy tarde”.

Como alguna reina francesa y Victoria Nuland han sugerido públicamente, las revoluciones requieren pasteles, o por lo menos galletas. Los beneficios a corto plazo de los objetivos comerciales de Erdogan y Putin fueron listados rápidamente en el encuentro del 26 de julio entre Dvorkovich y Simsek, y en los siguientes encuentros entre el ministro ruso de Energía Alexander Novak y los ministros de Economía y Energía turcos, Nihat Zeybekci y Berat Albayrak (4).

Las fuentes militares consideran que la posición de Erdogan está aún lejos de ser segura. “El número y la extensión de las purgas indican que esto es un golpe continuo, que podría convertirse en revueltas étnicas o civiles en cualquier momento, o en una guerra civil. Rusia se posiciona, como hizo en el pasado, a favor de la estabilidad del Estado turco; ahora mismo esto significa Erdogan. El Kremlin está contra la ruptura. En los siglos XIX y XX una Turquía débil significaba que los enemigos de Rusia ganaban el control de los vitales intereses rusos de aquella época, tales como los Estrechos”.

Fuentes griegas, chipriotas y rusas preguntadas sobre el actual curso de los acontecimientos dicen que los principales intereses de Rusia son obvios. Erdogan debiera poner fin a la exportación de yihadistas, ISIS y sedición hacia el Cáucaso ruso bajo la forma de los chechenos. Debe también poner fin a su táctica de “cambio de régimen” en Siria, y lo mismo en los Balcanes y Asia central. Las fuentes creen que en su actual dilema, Erdogan es una apuesta mejor para el Kremlin que el ejército turco, o que los llamados grupos kemalistas o gulenistas, apoyados por Estados Unidos. Si los elementos pro-americanos o de la OTAN pueden ser desarraigados y destruidos, Rusia se sentirá más segura, en tanto que la orientación islámica suní de Erdogan hará las paces con Rusia, como los chiítas de Irán e Irak están haciendo.

Según un historiador militar ruso “Putin no puede ser distinto del Zar [Nicolás II] en 1914. La imprevisión y la inestabilidad en Turquía son amenazas para Rusia, porque permiten la entrada de enemigos poderosos” (5).

Los economistas en Moscú ven el recíproco beneficio para Moscú y Ankara si el South Stream (también llamado Turkish Stream), el proyecto de gaseoducto, se recupera. Gazprom asegurará la venta de grandes volúmenes de gas al sur y hacia el oeste; Turquía puede beneficiarse de convertirse en un nudo energético, no solo para el gas ruso, sino también para nuevos flujos de Israel, y tal vez del Líbano y potencialmente Chipre.

Un conocido analista chipriota observa: “Si, Chipre está al margen, pero la situación a nuestro alrededor es trágica. Por lo menos la hegemonía occidental está acabada. Esto es bueno, porque una amplia parte del problema chipriota vino de la hegemonía anglo-americana y sus esfuerzos para afianzarse. Su subversión de la modernización árabe ha sido el mayor crimen del final del siglo XX y principios del XXI”.

“Volviendo a Chipre, con múltiples garantías, no solamente del oeste, y con una Turquía más autónoma y sin ser peón de nadie, las garantías para un Chipre reunificado serán mas realistas. Reflejarán el balance de poder real geográficamente, y también el balance del futuro”.

Hay apoyo en la zona para el acercamiento de Putin y Erdogan, incluso entre los más amargos enemigos de los turcos. Ven al Kremlin como un freno más fiable para las aventuras militares y expansionistas turcas de lo que han sido los estadounidenses, los ingleses o la OTAN. Dice el analista chipriota que “el gas natural es el futuro de Chipre para todas las tendencias políticas. Pero ahora mismo lo que mueve la economía es el turismo y el creciente papel del capital ruso, y también la pequeña pero creciente comunidad rusa. Rusia tiene muchos papeles que jugar en Chipre. Es probablemente la fuerza que atrae a la mezcla más amplia del pueblo: a las masas de la izquierda, últimamente al centro, y a una fracción de la derecha religiosa, tras casi un siglo, a pesar de que no sean aún una fuerza autónoma. Si ahora Rusia estrecha lazos con Turquía, entonces podemos tener incluso la amistad de los turco-chipriotas”.

Notas:

(1) http://vz.ru/world/2016/7/16/821900.html
(2) http://johnhelmer.net/?p=15389
(3) http://johnhelmer.net/?p=15820
(4) http://www.dailysabah.com/economy/2016/07/27/russian-deputy-pm-relations-with-turkey-to-be-better-than-before-crisis
(5) https://www.amazon.co.uk/Towards-Flame-Empire-Tsarist-Russia/dp/1846143810
(*) La doctrina de la nueva o tercera Roma alude a la noción rusa ortodoxa de que, por voluntad divina, Moscú es el heredero del antiguo Imperio Romano y luego del Imperio de Constantinopla (Bizancio) como centro de la cristiandad.

¿Qué está pasando en Turquía?

Mustafá Kemal Ataturk
Darío Herchhoren

Para entender lo que pasa en Turquía, es necesario remontarse a los años de la primera guerra mundial de 1914 a 1918. En esos años Turquía estaba «gobernada» por un Sultán, que era un monarca absoluto al estilo de los reyes de los cuentos para niños. Lo que se llamaba el imperio turco abarcaba el actual territorio, Grecia, todo el medio oriente, Egipto y Chipre. Era conocido en el lenguaje coloquial como «el enfermo de Europa» en atención a la situación de decadencia del llamado «imperio».

El fin de la primera guerra mundial significó también el fin del imperio turco y del propio Sultán y su reemplazo por otros paises tales como Siria, Grecia y Egipto, que pasaron a ser de hecho protectorados franceses e ingleses.

Para entonces en Turquía se había producido una sublevación militar de lo que se llamó «los jóvenes turcos» que eran los oficiales que seguían al General turco Mustafá Kemal, más conocido por «Ataturk» (en turco quiere decir el padre de los turcos), que se hace cargo de la nación turca e intenta cambiar el país en base a una ideología nacionalista, muy cercana a las ideas de Gabriel D’Anunzzio, ideólogo fascista que influyó mucho sobre Benito Mussolini. Ataturk se acerca también a la URSS, y se dota de una ideología confusa y cambia la epidermis de Turquía.

Se prohibe usar barba al estilo musulmán, se moderniza el ejército, se obliga a los turcos a vestirse a la manera occidental, se abandona la escritura musulmana y se obliga a escribir con caracteres latinos. El estado turco se transforma en un estado laico.

Todo esto se hace sin tocar la gran propiedad, ni los bancos, ni las grandes fortunas. Podríamos decir que se trata de una revolución burguesa desde el estado, que crea una burguesía que hasta ese momento era muy pequeña y débil.

El estado turco es omnipresente y omnipotente. Está en todo; y es así como al amparo del estado se crea una burguesía que se enriquece muchísimo y que a la muerte de Ataturk toma las riendas del gobierno, y no las deja hasta la actualidad.

A partir de la muerte de Ataturk, se crean partidos políticos, y el ejército se encarga de que la ideología «kemalista» marque siempre el rumbo de la nación turca. Pero la burguesía turca como todas en el mundo, construye fábricas y esas fábricas se mueven gracias a los millones de trabajadores que emplea, y entonces aparece una nueva clase que es la clase obrera turca, que reclama una parte de los beneficios de la nueva prosperidad que ella crea con su trabajo y su esfuerzo.

Es así como se crea el Partido Comunista de Turquía que tiene gran arraigo entre la clase obrera, a pesar de la represión del ejército y la policía turcas comandados por la burguesía.

Llegamos así a los años previos a la segunda guerra mundial, donde Turquía se alinea junto a Italia y Alemania, aunque no participa en acciones militares; pero otorga apoyo logístico a los paises del eje.

Con la derrota de Italia y Alemania, y el nuevo reparto del mundo surgidos de la segunda guerra, Turquía se somete a los dictados de «occidente», y son los sucesivos gobiernos USA los que manejan su política, y por ende su economía. Turquía pasa a ser miembro de la OTAN, y en 1960, ante un intento del gobierno turco de sacudirse ese yugo se produce un golpe de estado militar, y Adnam Menderes, mandatario turco, es ahorcado.

A partir de ese momento, el ejército turco, se convierte más todavía en un peón de la OTAN y de los USA. Hay solamente un breve gobierno ejercido por el socialdemćrata Bulent Ecevit, en el cual los turcos gozan de ciertas libertades.

Pero ya en la década de los ochenta, el control de Turquía por los USA, es total. Los gobiernos de Tansu Ciller y luego de Turgut Ozal, ambos servidores de la CIA, no hacen sino confirmar ese servilismo.

Surgen entonces opciones «islamistas» como medio de volver al «otomanismo» como una reacción a ese servilismo. Se trata de cambiarlo toda para que todo siga igual.

Erdogan y su inseparable Gul, amigo de correrías, y ambos delincuentes comunes, fundan el Partido de la Justicia y el desarrollo. Primero Erdogan es el primer ministro con su amigo Gul en la presidencia de la república Turca; y más adelante con Erdogan como presidente, el PKK (Su partido según sus siglas en turco), logra el control absoluto del estado, y se subordina más si cabe a los USA. Erdogan permite el paso hacía Siria de los combatientes del estado islámico, permite el paso de material militar y pertrechos y roba y vende el petróleo que el ISIS consigue en Siria.

Todo esto cambia a raiz del derribo de un cazabombardero ruso en Siria en el mes de noviembre de 2015, por parte de un caza turco. Mediante ese acto irresponsable, Erdogan activa un golpe en su contra que ya estaban urdiendo los USA y la CIA. El entendimiento entre USA y Rusia en relación al Isis, hace que Erdogan sea por los USA un aliado incómodo, y utilizando al sacerdote Gulem, que vive en los EEUU, y está manejado totalmente por la CIA, mediante su extensa organización, que está infiltrada en el ejército, en la policía, en la administración de justicia y en la universidad, se monta un intento serio para «destronar» al sultán Erdogan. El golpe es una total chapuza, y fracasa y ello da lugar a una represión con miles de detenidos y despedidos de sus empleos, y se produce una purga enorme en las fuerzas armadas.

Erdogan controla ¿controla? totalmente el ejército, y ello implica el cambio histórico de la ideología «kemalista» y la introducción de una ideología «islamista moderada». Sin perjuicio de esa moderación (igual que los terroristas moderados de Siria), cabe la pregunta de qué pasará ahora en Turquía. ¿Se irá de la OTAN? ¿Podrá irse? ¿Le dejarán a Erdogan hacer eso, ya que ha señalado directamente a los EEUU como responsables del golpe? ¿Sus nuevas e interesadas relaciones con Rusia le inclinaran a cerrar acuerdos militares con ese país? ¿O por el contrario  la OTAN sufrirá un durísimo golpe perdiendo su flanco este?

Todos estos interrogantes son dificiles de responder. Pero la realidad es tozuda, y todos estos hechos llevarán a nuevos cambios. Por ahora parece que Erdogan ha entrado en un túnel que no sabemos a donde le llevará. En sus últimos discursos ha intentado aproximarse a Irán, Irak y Siria, y ha dado pasos para deshacerse de sus anteriores amigos del ISIS, y ya no permite usar su territorio como lugar de paso de hombres y pertrechos.

Parecería que sus nuevos horizontes están junto a Rusia y sus vecinos. Ya hay  negociaciones para que el gasoducto ruso pase por Turquía y provea a Europa de gas abundante y barato, reemplazando a la importación de petróleo de las compañías USA. Cosas vederes Sancho que harán as pedras fablar.

Nuevos indicios de que un general de Estados Unidos dirigió el golpe de Estado en Turquía

La prensa turca sigue apuntando al general John F.Campbell como máximo dirigente del golpe de Estado del 15 de julio. Antes de su retirada del servicio activo, entre 2014 y mayo de este año, Campbell fue comandante de las tropas americanas que ocuparon Afganistán, dentro de la Operación Apoyo Resuelto.

El sitio Balkan Insight desvela hoy un informe sobre la visita a Turquía del jefe de Estado Mayor del ejército estadounidense, Joseph Dunford, en medio de un deterioro creciente de las relaciones entre ambos países de la OTAN.

El portal asegura que las investigaciones en curso sobre el golpe han destapado dos visitas clandestinas del general Campbell a Turquía después de pasar a la reserva en el ejército de Estados Unidos, es decir, desde el mes de mayo de este año. Con el general colaboró para preparar el golpe un equipo de 80 especialistas de la CIA.

La intervención del general Campbell en el golpe de Estado ya fue anunciada antes por el diario Yeni Şafak. Para financiar la trama, Campbell realizó varias transacciones bancarias por un monto de 2.000 millones de dólares a través del banco UBA (United Bank of Africa) de Nigeria, que fueron distribuidos entre los golpistas de la red Gülen y otros oficiales locales de alta graduación.

En el registro practicado en la habitación de uno de los golpistas, el general de brigada Mehmet Disli, se ha encontrado un maletín con una parte importante del dinero entregado por el general estadounidense.

Las transacciones bancarias ponen de manifiesto que el operativo golpista se inició en marzo del pasado año, creando listados con tres grupos de militares: los partidarios, los neutrales y los opositores al golpe.

En 1960 Estados Unidos organizó uno de sus primeros golpes de Estado en Turquía, destituyendo al primer ministro Adnan Menderes después de que viajara a Moscú para pedir ayuda económica de la URSS, entonces dirigida por Jruschov.

20 años después, en 1980, Estados Unidos instigó otro de sus golpes tras la visita a Washington del jefe de Estado Mayor del ejército turco, quedando al descubierto cuando fueron los primeros en anunciar la asonada.

No es la primera vez que Campbel se ve implicado en operaciones turbias. Durante su mandato al frente de las tropas que ocuparon Afganistán ordenó varios crímenes de guerra, como el brutal ataque al hospital de Kuduz, durante el cual fallecueron decenas de heridos y personal médico.

Durante sus dos visitas clandestinas a Turquía, el general estadounidense organizó varias reuniones confidenciales en las bases aéreas de la OTAN de Incirlik y Erzurum, es decir, que utilizó dichas instalaciones para conspirar contra un país miembro de la propia alianza militar.

Algunas fuentes sospechan que, a modo de aviso, Turquía podría retirar sus tropas de Afganistán, donde actualmente hay 523 soldados turcos, la mayor parte de ellos en la base central de Kabul.

En cualquier caso, la OTAN está ante la mayor crisis de su historia, sólo comparable a 1964-1966, cuando De Gaulle abandonó el Tratado y la alianza tuvo que trasladar su sede de París a Bruselas.

La fiscalía turca acusa a la CIA y el FBI de estar detrás del golpe

El martes Erdogan acusó durante un discurso a los países occidentales de “apoyar el terrorismo” en Turquía y “respaldar a los golpistas” que actuaron el pasado 15 de julio. El presidente turco atacó a los países occidentales señalando que el fallido golpe “fue un guión escrito desde fuera” en una aparente referencia a la participación de algunos países occidentales en el mismo.

“Desgraciadamente, Occidente está apoyando el terrorismo y a los golpistas”, señaló. “Este golpe no fue sólo un hecho planeado desde dentro. Los actores actuaron siguiendo un guión escrito desde fuera”, declaró el presidente turco.

Previamente Erdogan había denunciado la implicación de países occidentales, en especial de Estados Unidos, en el intento de golpe, pero las declaraciones del martes fueron las alegaciones más fuertes pronunciadas por él contra sus aliados occidentales.

También criticó a Alemania por un fallo judicial que le prohibió a él y a otros dirigentes turcos dirigirse a un mitin en Colonia en apoyo al gobierno turco. Utilizando la ironía, Erdogan dijo: “¡Bravo! Los tribunales en Alemania trabajan muy rápido”.

Por su parte, un fiscal turco ha afirmado que la CIA y el FBI proporcionaron un entrenamiento a seguidores del clérigo Fethullah Gülen, a quien Ankara acusa de ser el “promotor” del fallido golpe del 15 de julio, con el objetivo de derrocar a Erdogan y a su partido.

Un acta de acusación preparada por la Oficina del Fiscal de Edirne y sometida al Segundo Tribunal Penal busca la pena más dura posible para 43 sospechosos de conspirar para realizar el golpe, indicó RIA Novosti.

El acta señala que miembros de la organización de Gülen fueron entrenados por la CIA y el FBI en Estados Unidos. “La CIA y el FBI proporcionaron un entrenamiento en varios temas a cuadros formados en centros culturales que pertenecen al movimiento Gülen”, dice el acta. “Las operaciones llevadas a cabo por fiscales y responsables de seguridad durante el proceso del 17 de Diciembre pueden ser tomadas como un buen ejemplo de esto”.

El “proceso del 17 de diciembre de 2013” se refiere a la investigación por corrupción contra miembros del gobierno turco llevado a cabo por fiscales y policías supuestamente vinculados al movimiento Gülen.

“El golpe estuvo dirigido a debilitar al Estado con todas sus instituciones y a eliminar complemente al gobierno”, señala el documento. “Aquellos del movimiento Gülen que trabajaban dentro de las instituciones judiciales y de seguridad y que recibieron el mencionado entrenamiento actuaron para lograr el éxito del golpe y pasaron a la acción”.

Las declaraciones del fiscal fueron recogidas en parte por Erdogan, que dijo el viernes en respuesta a las críticas del general de cuatro estrellas Joseph Votel, jefe del CENTCOM (Mando Central de Estados Unidos), que “mi pueblo sabe bien quien está detrás de este plan. Ellos conocen quien es la inteligencia superior que está detrás de él y, con estas declaraciones, que condenan la depuración posterior al golpe os estáis descubriendo a vosotros mismos; os estáis poniendo en evidencia”. Esta declaración fue interpretada como una acusación contra Estados Unidos y sus agencias de inteligencia.

El sábado, Erdogan dijo que Gülen era un “peón” que estaba apoyado por un “cerebro”, lo que ha sido también interpretado como una acusación contra las agencias norteamericanas.

—http://spanish.almanar.com.lb/adetails.php?eid=134869&cid=23&fromval=1

El Partido Comunista de Turquía se pronuncia sobre el golpe de Estado

En su último Boletín Internacional, el Partido Comunista de Turquía analiza con detalle el reciente golpe de Estado, poniendo de manifiesto, además, un aspecto importante del mismo: que no sólo concierne a Turquía sino a todos los partidos comunistas y obreros del mundo porque muestra la debilidad actual del imperialismo.

El artículo es el primero de una serie que promete ser muy interesante porque no incurre en ninguno de los tópicos y estupideces que llevamos soportando desde hace dos semanas.

Comienza afirmando que la mayoría de los oficiales implicados en la asonada pertenecen al movimiento Gülen, aunque también intervinieron otros, incluidos burócratas, que estaban al margen de la Cofradía.

Después explica la expansión de la red Gülen, incluida su interncionalización, que tiene su origen en los años noventa y va de la mano de los capitalistas turcos, como los organizados en Tuskon. Las escuelas Gülen, afirma el PCT, forman cuadros pro-americanos y a partir de 2014 empezó a agrupar a su alrededor a los opositores al gobierno islamista del AKP con el objetivo de controlarlo.

Al PCT no se le escapa el protagonismo que en ese proceso ha tenido lo que califica como “actores internacionales”, lo cual no es ninguna ficción, asegura, ya que estaban organizados “profesionalmente”.

El artículo menciona el comportamiento durante el golpe de la agencia de noticias Reuters, así como de Stratfor, para dejar claro que tenían un conocimiento previo de lo que estaba a punto de ocurrir.

En la misma línea, añade que es esclarecedora la utilización de la base aérea de Incirlik, así como la utilización que hace Gülen de su refugio en Estados Unidos y de sus conexiones con la CIA, porque ponen de manifiesto no sólo el apoyo de Estados Unidos al golpe sino su “intervención directa”.

El golpe no sólo tuvo un componente anti-popular sino pro-americano, procedente “de la misma ideología y la misma base clasista que el AKP contra el cual han tratado de dar un golpe de Estado” cuyo objetivo no era el de imponer el poder de la Cofradía Gülen, “como algunos dicen”. El objetivo era Erdogan y su entorno, es decir, el AKP dirigido por Erdogan. Se trataba de apoderarse del AKP y cambiar su dirección.

A continuación el artículo del PCT analiza la evolución del partido islamista, “creado por el imperialismo americano y la burguesía de Turquía a comienzos de los años 2000 para integrar a Turquía en el sistema imperialista e instaurar un nuevo modelo de acumulación”. Este partido es una alianza de fracciones religiosas reaccionarias unidas al imperialismo, a la burguesía y a la red Gülen “instrumentalizada por Estados Unidos para sus operaciones políticas”.

A lo largo de sus 15 años de gobierno, esa alianza ha destruido, en parte, el régimen laico, ha privatizado casi todas las empresas públicas y ha agredido a la clase obrera, dice el PCT.

Hacia 2011 el AKP se había apoderado completamente del aparato del Estado, acabando con cualquier clase de oposición en su contra. Sin embargo, en ese momento se rompe la alianza con la Cofradía, algo que Stratfor ya había previsto con antelación, según muestran los documentos de Wikileaks.

En Turquía, sostiene el PCT, se había producido un cambio en el modelo de acumulación y en la burguesía, que había comenzado a exportar capitales y debía proteger sus intereses en el exterior, para lo cual debía mantener buenas relaciones con Rusia e Irán, sin alejarse de la OTAN y la Unión Europea.

Rusia es un mercado con grandes oportunidades para los capitales turcos que, además, están muy interesados en la llegada del gas ruso y del iraní.

La burguesía turca trataba de equilibrar sus distintos intereses y nadie mejor que Erdogan representa ese intento de equilibrio. La polica expansionista de la burguesía la condujo a intentar lo que el PCT califica como “maniobras políticas independientes y fallidas” que chocaron con sus aliados, formando parte de la política de Estados Unidos en Siria.

Dentro de su política de tensión militar para cercar a Rusia, Estados Unidos no podía tolerar un aliado “indeciso e inestable” como Turquía.

Hace tiempo que la prensa imperialista ha lanzado una campaña contra Erdogan, que se ha intensificado tras el golpe. Aunque se oculta detrás de temas como la democracia y la libertad de prensa, lo que persigue es una Turquía “estable y dócil”.

Sabemos, concluye el PCT, que no son la democracia, ni la laicidad, ni la libertad, los que explican el golpe, cuyos objetivos no eran otros que la salvaguarda de los intereses del imperialismo de Estados Unidos y de la Unión Europea y desembarazarse de Erdogan.

Fuente: http://www.kp.org.tr/en

¡Ojalá hubiera triunfado el golpe de Estado en Turquía!

Como siempre, tenemos que confesar que del golpe de Estado en Turquía lo que más nos ha atraído no ha sido el golpe, ni siquiera su fracaso, sino lo que han contado en torno al mismo, las informaciones, las mentiras, las opiniones, los análisis… Para nosotros la sicopatología es un imán (no el imán de las mezquitas sino el magnético) porque, como deberían saber, no son las masas las que mueven la historia, sino los perturbados mentales, los sicópatas y dementes.

En relación a este golpe hemos leído toda clase de comentarios, que ni en un mes tendríamos tiempo de resumir, aunque ahora queremos llamar la atención de nuestros amables lectores sobre un subgénero histórico y periodístico al que no le prestamos suficiente atención. Se trata de la analogía, la comparación o el cambalache, porque es un método de análisis que no suele aparecer en los manuales académicos, a pesar de su importancia.

Vean algunos ejemplos. Hemos leído comparaciones del golpe (o mejor dicho, del contragolpe y las purgas de Erdogan) con la Revolución Cultural china, lo cual ha sido una característica común de los comentaristas: lo importante no ha sido el golpe sino el contragolpe (un golpe dentro del golpe, dice El País), hasta tal punto de que ya nadie habla del primero (la causa) sino del segundo (el efecto), lo cual conduce a otro tópico: el de que Erdogan es un sátrapa (un sultán) que actúa por puro capricho, sin motivo ni causa que lo justifique, que es la quintaesencia de un dictador.

No permitan que nadie les confunda, queridos lectores: quien ha dado el golpe ha sido Erdogan. Lo sabe todo el mundo… menos los turcos. En Turquía no ha habido nadie que haya afirmado tal cosa, por lo que una de dos: o se equivocan los turcos o quien se equivoca es “todo el mundo”.

En el método análogico no sólo funcionan las comparaciones que se muestran sino las que no aparecen nunca, porque ha habido muchos países que han llevado a cabo depuraciones incluso sin previo golpe de Estado, es decir, sin motivo. Por ejemplo, la República Federal de Alemania en la posguerra depuró el aparato del Estado para limpiarlo de comunistas y otros indeseables, y nadie puso el grito en el cielo. Sobre todo depuró a fondo el sistema de enseñanza, así que no se entiende bien por qué algunos hipócritas se rasgan las vestiduras cuando Erdogan hace lo mismo.

La analogía, además de sincrónica, puede ser diacrónica. Se puede comparar, por ejemplo, este golpe de Estado con otros anteriores, de los varios que ha habido, lo cual conduce a un comentarista a decir que, en términos relativos, la depuración del sultán Erdogan ha sido benigna. En 1980 los militares kemalistas apoyados por la OTAN detuvieron a 650.000 personas, pusieron a 1.680.000 turcos en las listas negras y juzgaron a 230.000 personas, de las que condenaron a muerte a 7.000 y ejecutaron la pena capital a 517.

En efecto, esas cifras ponen de manifiesto que Erdogan es un santo, pero hay algo más: en el caso de 1980 quienes triunfaron fueron los golpistas, por lo que a partir de ahí todo lo que hicieran sólo podía ser una farsa; ellos debieron ser pasados por las armas. Ahora es al revés. Luego no son casos comparables.

La depuración ha conducido a que los comentaristas salgan por un momento de la sicopatología y recurran a un lenguaje propio de la antropología y el akelarre, en donde Gülen es un chivo expiatorio y la depuración una caza de brujas como la del senador MacCarthy en los cincuenta. Erdogan será el actor principal de la próxima entrega de Los Cazafantasmas.

Puestos a hacer comparaciones, en un país de cotillas y partida de dominó, el golpe turco ha suscitado mucho más interés que el que se produjo en Egipto hace tres años, lo cual es curioso porque no ha triunfado. Eso significa que hay un interés por hacer que un golpe realmente exitoso, también tramado por los imperialistas, pase desapercibido.

Esta forma de colaboración con los imperialistas tiene una explicación: Turquía es un país habitado por kurdos, por lo que los defensores de los oprimidos, a diferencia de Egipto, han levantado la voz de la manera torpe que acostumbran. Turquía no les interesa los más mínimo. Es como si en un análisis del golpe del 23-F en España sólo habláramos de los gallegos.

En una web leemos que “el objetivo de Erdogan es el pueblo kurdo”, es decir, que Erdogan ha dado un golpe de Estado para aplastar a los kurdos. Pero si eso fuera cierto, no entendemos por qué los kurdos no se sumaron al golpe o no apoyaron a los golpistas. La explicación es que después de “democracia” el término más utilizado en los comunicados de los grupos kurdos es el de “paz” y que, al menos el PKK, lo mismo que Erdogan, acusa a la quinta columna gülenista dentro del ejército y la policía de “sabotear el proceso de paz”, por lo que “la depuración de Erdogan satisface al movimiento independentista”, hemos leído en una agencia de prensa.

Lo que merece una atención personalizada es el régimen fascista que el AKP había impuesto en Turquía antes del golpe, lo que le debería convertir en algo plausible: los militares querían liberar al pueblo del fascismo. ¿O se trata de la guerra de unos fascistas contra otros?, ¿otro caso de equidistancia?, ¿de neutralidad?, ¿ni unos ni otros?, ¿son todos iguales?, ¿tan reaccionarios los unos como los otros?, ¿se pelean los fascistas entre ellos?

En una foto de la asonada se ve a un civil golpeando a los soldados, lo que podría ser una buena síntesis gráfica del mismo. Es la primera vez que vemos un fenómeno similar. Estamos acostumbrados a lo contrario. Una foto así ni siquiera necesita un comentario. Sin embargo, también a una imagen se le puede dar la vuelta: la chusma islamista fanatizada torturando a unos soldados que siempre han defendido el laicismo… Los progresistas son éstos, los reaccionarios son siempre los religiosos fanáticos. ¡Ojalá hubiera triunfado el golpe!

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