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Turquía está preparando un ejército títere en el norte de Siria

Un oficial de los Estados Unidos hablando con un luchador YPG el 25 de abril (AFP)
Tropas de las YPG y de EEUU
Turquía tiene la intención de formar un “Ejército Nacional” en el norte de Siria, que reúna a las facciones del Ejército Sirio Libre que lucharon junto a las tropas turcas el año pasado en la llamada Operación Escudo del Éufrates, así como a desertores del ejército regular sirio. El objetivo de aquella operación, que comenzó 24 de agosto del año pasado y terminó el pasado 29 de marzo, era combatir tanto al ISIS como a las tropas kurdas de las Unidades de Protección Popular (YPG), según la televisión estatal.

Turquía terminó aquella operación bajo la presión de Rusia, pero el presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan afirmó que las operaciones militares continuarían si el ISIS o las YPG pretendian recuperar el control de la zona liberada por el ejército turco.

Ahora, el objetivo adicional de este nuevo “Ejército Nacional Sirio” es crear una zona de amortiguación o zona segura para los sirios que huyen del conflicto, y así crear un espacio de influencia turco en este área.

Según los medios turcos, casi un millón de personas hasta ahora han regresado a la zona despejada del ISIS y las YPG, o se han trasladado allí desde otras zonas de conflicto.

El papel de las YPG es el factor más importante de la ruptura entre Turquía y los EE.UU. Las YPG son aliadas de las fuerzas armadas de Estados Unidos que los considera la fuerza más efectiva en la lucha anti-ISIS en la región. Sin embargo, debido a los vínculos del YPG con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, Erdogan considera que este movimiento de EEUU con sus socios kurdos es el primer paso para reactivar la guerra en el kurdistán turco y desestabilizar a su gobierno. Se cree que hay cientos de oficiales estadounidenses entre las tropas kurdas, que ya han protagonizado disparos de fuego amigo contra los efectivos turcos.

El gobierno de Erdogan no es capaz de salir de su aislamiento en Oriente Medio

Los vaivenes de Erdogan despistan al más asentado. Tras unos meses de reencuentro con Rusia, la llegada de Trump le hizo volver sobre sus pasos, con declaraciones de lo más estrafalarias y prácticas aún peores que le conducen siempre al aislamiento, sobre todo en Oriente Medio, donde fue la antigua potencia colonizadora.

Tarde o temprano si Turquía quiere salir del aislamiento, sobre todo respecto al mundo árabe, y hacer algo positivo por sí misma en el mundo, será del brazo de Rusia. Son dos antiguos imperios rivales que estan condenados a entenderse en el futuro. El viernes Erdogan y Putin mantuvieron una larga conversación telefónica sobre Siria de la que, naturalmente, no ha trascendido nada oficialmente.

No obstante, el diario turco Yeni Safak asegura que ambas partes hablaron de la importancia de adoptar “medidas conjuntas” para que las negociaciones sobre Siria avancen, en la línea aprobada en Astana y Ginebra.

En el Kremlin se suben por las paredes a causa de las declaraciones de los máximos responsables del gobierno turco, muy alejadas de la diplomacia versallesca. Hay quien dice que esas “salidas de tono” son consecuencia del escaso o nulo eco que los turcos tienen en la esfera internacional, sobre todo en Washington, donde les da lo mismo lo que puedan decir en Ankara.

El ministro de Defensa de Turquía propuso un plan a Estados Unidos para atacar Raqqa conjuntamente y evitar que en el operativo intervinieran fuerzas kurdas. La respuesta ha sido el más olímpico de los desprecios. El miércoles el secretario de Defensa de Estados Unidos inicia una gira por Oriente Medio y en su agenda no está visitar Turquía.

Los mentideros diplomáticos dicen que Turquía carece de relieve en la balanza de fuerzas de Oriente Medio y sus incursiones en Irak o Siria se originan por motivos de orden interno (en referencia a los kurdos), más que otra cosa.

Sin embargo, Turquía es muy importante para Rusia. Tiene la llave de la cerradura del Mar Negro y siempre ha sido uno de los muchos vecinos problemáticos que la OTAN le ha puesto delante de las narices. Por lo tanto, Rusia se esfuerza por atraerse a Turquía hacia su lado también por motivos internos más que internacionales.

En la última reunión convocada en Moscú para tratar de Siria, no estuvieron presentes los turcos, seguramente porque tanto los sirios como los iraníes no los quisieron a su lado.

En cuanto al ataque químico de falsa bandera en Idlib, la posición de Turquía fue correcta y se limitó a exigir una investigación que demostrara su autoría. Sin embargo, aprobaron ruidosamente la agresión contra la base aérea de Shayrat y pidieron más bombardeos para echar a Bashar Al-Assad del gobierno de Damasco.

Ahora el ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlüt Çavusoglu, dice todo lo contrario: Ankara está “en la misma longitud de onda que Moscú e incrementará su cooperación para ampliar la tregua alcanzada en Siria”, ha dicho, casi imitando los vaivenes de Trump hacia un lado o hacia el otro.

Podemos pensar que los portavoces turcos son unos bocazas, que tampoco tienen una posición definida sobre la Guerra de Siria, o bien podemos entender sus declaraciones como una reacción a lo que realmente les importa: el apoyo de Estados Unidos a los kurdos en Rojava. Quizá a lo que debamos prestar atención no sea a la política exterior turca sino a la interior.

El viernes el ministro del Interior, Süleyman Soylu, mostró su preocupación porque el PKK ya dispone de 11 misiles de nueva generación que almacenará en sus bases del norte de Irak. Una emisión en árabe de Sky News difundió la noticia, añadiendo que cualquier suministro de armas al PYD-YPG en Siria cae en poder del PKK porque ambas son la misma organización. Por lo tanto, a quien apoyan los imperialistas es al PKK.

Por su parte, el ministro turco de Interior también mencionó la explosión de un vehículo blindado kurdo que mató a tres policías. Ésta es la preocupación del gobierno turco.

Turquía amenaza con invadir el Kurdistán irakí

El 30 de marzo de 2017 el primer ministro de Turquía, Binali Yildirim, declaró terminada la Operación Escudo del Éufrates que había comenzado en agosto, cuando tropas turcas invadieron el norte de Siria con el objetivo declarado de expulsar a los “terroristas” de la zona fronteriza entre Siria y Turquía.

En realidad Turquía no ha hecho más que cambiar el nombre al operatvo militar. El martes en una entrevista concedida a la cadena de televisión turca NTV, Erdogan afirmó que las siguientes fases de aquella Operación no se limitarán a Siria sino que incluirán también a Irak.

Tras la Operación Escudo del Éufrates vendrá el Escudo del Tigris, afirma el periódico turco Yeni Safak. La nueva expedición militar llegará tras el referéndum constitucional previsto para el 16 de abril.

El objetivo es el desmantelamiento de las bases del PKK en las montañas de Qandil. Los planes del periódico son bastante precisos y afectan a nueve campamentos kurdos.

El ejército turco ya está desplegado en Bashiqa, en el Kurdistán irakí, por lo que dichas fuerzas serían reforzadas con nuevas unidades capaces de cortar las vías de comunicación entre Sinjar y Qandil, donde tiene su sede el Estado Mayor del PKK.

La operación permitiría aislar a la dirección de las regiones controladas por el PYD en Kobane y otras zonas del norte de Siria.

Los planes turcos no son ninguna novedad, ya que se iniciaron con la excusa de expulsar al Califato Islámico de Mosul, lo que suscitó ruidosas protestas por parte del gobierno central de Bagdad.

De momento la concentración de fuerzas es evidente en las proximidades de la frontera entre ambos países y es posible que la noticia de Yeni Safak no sea más que globo sonda para comprobar la reacción de Bagdad.

Turquía mantiene con el gobierno irakí un acuerdo para desmantelar la base de Bashiqa, donde el ejército turco entrena a fuerzas de voluntarios para “proteger a la población turcomana”.

Rusia lanza sendas advertencias a Israel y Turquía sobre su intervención en Siria

El lunes Moscú envió una llamada de advertencia al ejército de Turquía. No sólo le marca los límites que no puede transpasar en su Operación Escudo del Éufrates, iniciada el verano pasado, sino que le ha puesto tropas rusas en Afrin, uno de los cantones kurdos en el norte de Siria, que han frenado su avance.

Ha sido algo parecido a lo que les ocurrió a los turcos también frente al ejército estadounidense en Manbi a comienzos de este mes. Parapetados en sus blindados y alzando la bandera de Rusia, los soldados rusos ocuparon los cuarteles de Afrin, en una zona controlada por las milicias kurdas de YPG.

En un comunicado el Ministerio ruso de Defensa aclaró que sus tropas no se establecían en una “base militar”, como había anunciado YPG, y que tampoco tenían intención de “adiestrar” a las milicias kurdas. Habían llegado a Afrin para supervisar el acuerdo de alto del fuego que entró en vigor tras los acuerdos de Astana de diciembre del año pasado, de los que tanto Rusia como Turquía son garantes.

Es posible que esa sea la intención rusa, pero no cabe duda de que también ha marcado muy claramente los límites de las fuerzas turcos en su avance hacia el oeste.

En febrero del año pasado la aviación rusa apoyó el asalto de YPG a la ciudad de Tal Rifaat, cerca del puesto fronterizo de Azaaz, que estaba en poder del ejército turco.

La Operación Escudo del Éufrates ha quedado, pues, bloqueada. Al sur por el ejército regular sirio y al oeste, en la zona de Manbi, por los sirios y los rusos.

El viernes los rusos también le pusieron el bozal a Israel. En el Kremlin le llamaron al embajador israelí para pedirle explicaciones sobre los motivos del ataque que se había producido pocas horas antes en Palmira contra un convoy de “armas sofisticadas” destinadas a Hezbollah.

Las defensas antiaéreas del ejército sirio replicaron al ataque con el lanzamiento de misiles antiaéreos, uno de los cuales fue interceptado por el sistema israelí de defensa Arrow.

El ataque israelí no se explica sólo por su intento de debilitar a Hezbollah, que tras el desenlace de la Guerra de Siria quedará como “enemigo inmediato” sino que hay otros dos motivos. En el primero de ellos Israel coincide con los yihadistas en su intento de llegar a las negociaciones “de paz” de Ginebra con una guerra ecandente, desde posiciones de fuerza o, al menos, de amenaza.

El segundo de ellos es el objetivo estratégico de Israel en este momento, en el que sus dos enemigos, Bashar Al-Assad y Hezbollah, aparecen fundidos como si fueran uno sólo: los altos del Golán.

El ejército sirio se apresta a desatar una batalla de gran envergadura en dirección a Raqqa

En un artículo publicado en el sitio gazeta.ru, el analista militar ruso Yuri Larogov anuncia una “gran batalla” en Siria para impedir el avance del ejército turco en el norte y el desmembramiento de Siria en pedazos.

Larogov estima que dicha batalla se producirá en el término de dos meses, siendo Raqqa la dirección que tomará la ofensiva, donde no solamente atacarán las posiciones del Califato Islámico, sino también las del Frente Al-Nosra, ya que ambas organizaciones están fuera de las conversaciones de Astana.

Desde comienzos de este año la prensa iraní viene lanzando un dardo tras otro contra Erdogan, un bien índice de que el eje que se había formado durante la Guerra de Siria empieza a resquebrajarse. Según los iraníes el bombardeo ruso en el que murieron tres soldados turcos no fue ningún error sino una advertencia claramente dirigida a poner los límites a la intervención turca en el norte de Siria.

El analista ruso considera que el ejército turco pretende imponer por su cuenta las “zonas de seguridad” de las que habló Trump, para lo cual ha ocupado una gran parte de territorio en el norte de Siria, obligando al gobierno de Damasco a denunciar la invasión ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

Ahora la prensa rusa se une a la iraní y Larogov asegura que el ejército sirio debe tomar el control de Al-Bab, desalojando a los turcos de la ciudad. La “gran batalla” de Siria tiene el visto bueno de Rusia porque Turquía no está cumpliendo con los compromisos contraídos con Rusia, lo que califica como “un golpe de Estado”. Recientemente el nuevo director de la CIA, Mike Pompeo, ha estado en Ankara, su primer viaje después de la llegada de Trump a la Casa Blanca.

El gobierno turco tiene buenas expectativas, por lo que han empezado a emitir declaraciones cada vez más confusas, especialmente sobre el asalto a Raqqa, una tarea complicada a la vista de las debilidades que ha mostrado el ejército turco para capturar Al-Bab.

Un indicio de que las relaciones de Erdogan con Estados Unidos pueden mejorar es la inminente suspensión de la ayuda del Pentágono a las milicias kurdas de PYG, que van a ser sustuitidas por Emiratos Árabes Unidos. Eso explica que en la reciente gira de Erdogan por varios países árabes se haya suspendido su visita a Abu Dabi sin ninguna clase de explicaciones.

Más de 800 militantes del PKK detenidos por la policía turca

La policía turca ha detenido a 834 militantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en varias operaciones que se iniciaron el lunes en 37 provincias del país, entre ellas Ankara, Adana, Konya, Manisa, Hakkari, Gaziantep, Sanliurfa y Antalya.

La mayor operación se llevó a cabo en la provincia meridional de Mersin, donde han sido detenidos 93 militantes. Otros 70 han sido detenidos en Estambul. Entre los detenidos figuran algunos dirigentes del PKK, si bien por el momento no han trascendido sus identidades.

Además el ejército turco ha intensificado sus operaciones contra el movimiento nacionalista tanto en Kurdistán como en el norte de Irak desde que se rompió el alto el fuego entre el gobierno y el PKK en julio de 2015.

A partir de entonces se han reanudado los enfrentamientos, combates y ataques, en una región ya marcada por la violencia de la Guerra de Siria y la de Irak.

La policía turca asegura que en la redada también han ocupado dos Kalashnikov, 11 pistolas, 15 fusiles y 437 cartuchos.

Ha justificado el operativo afirmando que trataban de impedir una ofensiva de primavera coincidiendo con el 18 aniversario de la detención del dirigente kurdo Abdullah Öçalan, actualmente preso.

Como es costumbre, el argumento invocado por la policía es falso. La mayoría de los detenidos son militantes del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), tercera fuerza del Parlamento turco, que agrupa tanto a militantes del PKK como a grupos turcos de izquierda.

Además, el PKK no realiza actividades armadas en Mersin, por lo que no se explican las detenciones en dicha provincia.

Finalmente, a los detenidos de Gaziantep no se les imputa ningún tipo de acciones armadas sino «hacer propaganda de organizaciones terroristas en las redes sociales» e «insultos contra el presidente, las instituciones y las fuerzas de seguridad», según un comunicado de la oficina del gobernador provincial insertado en su sitio oficial de internet.

El gobierno turco vuelve a reincidir en sus torpezas

Kurtulmus, portavoz del gobierno turco
Numan Kurtulmus, Viceprimer Ministro turco y portavoz del gobierno, ha vuelto a poner de manifiesto la torpeza de Erdogan y de algunos de quienes le rodean, tanto más llamativa en cuanto que, a la mínima, pierden los papeles y no son capaces de transmitir un mensaje coherente.

Justo en el momento en el que se estaban celebrando conversaciones en Astana, a Kurtulmus se le ocurre decir en medio de una rueda de presa y rodeado de periodistas, que su gobierno no tiene intención de restituir la ciudad de Al-Bab a Siria.

La declaración se produce en el mismo instante en el que, junto a Rusia e Irán, en Astana Turquía firma un comunicado en el que, entre otras cosas, los tres países llaman a defender la integridad territorial de Siria. Es posible que el gobierno de Ankara crea que los compromisos son para los demás, pero que no les conciernen a ellos.

Kurtulmus ha justificado su idiotez con otra idiotez parecida, al asegurar que Al-Bab no pertenece a Siria sino a sus habitantes. “El control de Al-Bab no se ha restituido a Siria porque Turquía considera quiere asegurarse de que es la población local la que controla los barrios liberados de las manos del Califato Islámico”, ha dicho el portavoz.

La metedura de pata del Kurtulmus es equivalente a la de Erdogan en setiembre del año pasado, cuando se inició la operación militar turca en Jarablus. Entonces Erdogan afirmó que la Operación Escudo del Éufrates tenía por objeto derrocar al gobierno de Bashar Al-Assad, lo que tuvo que ser rectificado en medio del bochorno general, por los diplomáticos turcos con una catarata de disculpas.

Actualmente Turquía ocupa 2.000 kilómetros cuadrados en el norte de Siria dentro de dicha Operación que tiene por objeto cerrar la frontera con Siria, una medida dirigida tanto contra el Califato Islámico como contra las fuerzas del PKK-PYD.

En Astana la delegación siria ha procurado no coincidir con la turca, una señal de que las relaciones entre ambos países no han mejorado ni un ápice desde que en 1999 se firmó el Acuerdo de Adana para que el gobierno de Damasco dejara de prestar apoyo al PKK.

Por lo demás, Kurtulmus también ha puesto de manifiesto las pésimas relaciones de su gobierno con Estados Unidos. “La coalición internacional dirigida por Washington no ha prestado el apoyo necesario a la población de Al-Bab”, ha afirmado Kurtulmus.

Detenido el yihadista que cometió la matanza de Año Nuevo en Estambul

Ayer la policía turca detuvo al responsable del ataque contra la fiesta de Nochevieja de la discoteca Reina de Estambul, a orillas del Estrecho del Bósforo, en el que murieron 39 personas.

El detenido, Abdulgadir Masharipov, fue capturado en la casa de un amigo kirguís situada en un barrio de Estambul. Además de Masharipov y su encubridor, la policía ha encontrado a un niño de cuatro años que es uno de los dos hijos de Masharipov.

Junto al detenido han sido capturadas otras cuatro personas: un hombre kirguís y tres mujeres.

La policía seguía a Masharipov desde la madrugada de Año Nuevo y anteriormente asaltó una casa en otro barrio de Estambul, donde localizaron a su esposa.

Tras el ataque contra la discoteca Reina, Masharipov se desplazó hasta una casa donde se encontró con su esposa, le dijo a ella y a su hijo de cuatro años que se despidieran y se marchó, según ha relatado la mujer a la policía.

El apodo de Masharipov era “Abu Mohamed Jorasani”, un nombre que denota ser oriundo de Jorasan, una región histórica que comprende a Uzbekistán, Afganistán, Tayikistán e Irán. Aunque Masharipov nació en Uzbekistán, el gobierno turco apunta que posiblemente su origen sea uigur, es decir, chino.

El diario turco Milliyet informa de que Masharipov reside en Turquía desde 2011, y sus actividades en el país desde entonces están siendo rastreadas e investigadas.

El gobernador de Estambul, Vasip Sahin, ha asegurado que Masharipov entró en Turquía de manera ilegal desde Kirguistán y fue entrenado en Afganistán. También ha asegurado que es un terrorista bien entrenado y que habla cuatro idiomas.

Una de las pistas que condujo a la policía hasta Masharipov fue un piso al oeste de Estambul, donde la policía encontró dos armas, varias tarjetas de teléfonos móviles y dos drones. Durante la investigación, unos 2.000 policías han registrado un total de 152 domicilios y han detenido a 158 personas extranjeras.

Según ha señalado el gobernador, la policía también encontró 197.000 dólares (184.000 euros). Sospechan que ese dinero era una recompensa para el asesino, quien no parece haber actuado por motivos religiosos, a pesar de que el Califato Islámico reivindicó la matanza.

En su comunicado los yihadistas señalaron que era un castigo por la operación militar de Turquía en el norte de Siria. El dirigente del Califato Islámico, Abu Bakr Bagdadi, ha instado a más ataques en suelo turco.

El domingo el viceprimer ministro turco Numan Kurtulmus afirmó que “el ataque del Reina no es sólo de una organización terrorista, sino algo extremadamente organizado y planificado”, apuntando a la intervención de alguna institución extranjera de espionaje.

Primera sentencia por el juicio en Turquía contra los militares golpistas

Murat Kokak, condenado a cadena perpetua
El jueves un tribunal turco emitió la primera sentencia por el fallido Golpe de Estado del 15 de julio de 2016,  que se saldó con más de 200 víctimas entre civiles y militares. Los jueces condenan a cadena perpetua a dos militares vinculados al clérigo Fetullah Gülen, a quien el gobierno de Ankara señala como cerebro de la asonada.

Uno de los condenados es el comandante de la Gendarmería en la región de Erzurum, el coronel Murat Kocak, a quien Gülen habría prometido un alto cargo militar en esta provincia, de acuerdo con una lista con el nuevo organigrama que pretendían imponer los golpistas y que ha sido aportada como prueba en el juicio.

El otro es el director del Departamento de Orden Público y Operaciones de Erzurum, el general Murat Yilmaz, a quien otro tribunal ha considerado culpable por usar la aplicación de mensajería encriptada ByLock que, según la policía turca, es el medio de comunicación habitual entre la quinta columna gülenista.

En ambos casos, los jueces se han negado a conceder reducciones de la pena por buen comportamiento.

Al día siguiente la Gendarmería turca remitió un informe de 28 páginas a la comisión parlamentaria que investiga el Golpe de Estado en el que relaciona a la quinta columna golpista de Gülen con el PKK y el Califato Islámico, considerando que actúan de mutuo acuerdo para la desestabilización de Turquía.

“Una evaluación de los episodios, muestras de inteligencia, conversaciones de radio y material incautado muestra que miembros del movimiento de Gülen que estuvieron involucrados en el intento de Golpe de Estado viajaron a regiones con la ayuda de miembros del Califato Islámico y del PKK para evitar a las fuerzas turcas”, señala el informe policial.

En colaboración con el Califato Islámico y el PKK, a los que el informe califica como “grupos terroristas”, los miembros de Hizmet, la organización gülenista, lanzaron ataques suicidas y atentados en Turquía en un intento de generar una situación caótica y de conflicto interno, apunta la Gendarmería.

El informe señala que tres ciudadanos turcos en el norte de Irak informaron que miembros del PKK aseguraron que Estados Unidos y la OTAN prometieron a la milicia kurda que Erdogan sería depuesto en el otoño de 2016, y que dimitiría después de ser sometido a una “insurgencia mucho más potente que la de las protestas por el parque Gezi”.

Esta insurgencia, según este supuesto plan, sería iniciada por una coalición formada por la quinta columna gülenista, el PKK y otros grupos.

Por último, el informe asegura que el número de ciberataques desde Estados Unidos crecieron exponencialmente tras la asonada. Antes del golpe solo se registraron 97 ataques estadounidenses, mientras que después de la intentona golpista se registraron más de 4.500 ciberataques contra las instituciones turcas.

Turquía quiere sacar a la OTAN de la base aérea de Incirlik

El gobierno turco ha planteado abiertamente sus dudas por el uso que hace la OTAN de la base aérea de Incirlik, , en el sureste del país, ya que no presta ningún servicio en la lucha contra el Califato Islámico.

El ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu, señaló que ni Estados Unidos ni los miembros de la coalición internacional desplegados en Incirlik brindan el apoyo aéreo prometido en la ofensiva militar de Ankara en el norte de Siria. En concreto, se trata de una operación turca que tiene como objetivo arrebatar la localidad siria de Al Bab a los yihadistas.

Por su parte, el viceprimer ministro de Turquía, Veysi Kaynak, también ha cuestionado la presencia de las fuerzas de la coalición dirigidas por Estados Unidos en la base turca de Incirlik.

Kaynak ha hecho hincapié en que la cuestión de la utilización de la base aérea por las fuerzas de la coalición y la OTAN está en la agenda del gobierno turco.

Tras el fallido golpe de Estado orquestado por la OTAN contra el gobierno turco este verano, en Turquía hay un intenso clamor popular que demanda la salida de las tropas de la Alianza de la base aérea, ante la que se han sucedido las protestas y movilizaciones.

Los militares golpistas utilizaron la base como un punto de coordinación, lo que llevó al gobierno turco a cerrar temporalmente el sitio y detener al el general de brigada Bekir Ercan, comandante de la base. Erdogan afirmó ante el canal Habar Ay que había tomado estas medidas “para imponer un mayor control civil sobre el Ejército”.

Los altavoces del imperialismo vienen denunciado que tras el intento de golpe de estado del verano del año pasado, Erdogan ha emprendido una amplia purga contra la quinta columna emboscada en el aparato del Estado, especialmente militares y policías.

La base de Incirlik alberga a un importante contingente de fuerzas estadounidenses y es una importante base militar de la OTAN que almacena armas nucleares. Desde ella, las fuerzas de la coalición internacional han lanzado ataques contra Irak y Siria.

En setiembre Merkel se entrevistó con Erdogan para impedir lo que parece cada vez más inevitable: que un país miembro abandone la OTAN.

Mientras tanto, Erdogan negocia las mejores contraprestaciones que puede obtener de mantener a su país dentro de la OTAN y espera que Trump le ofrezca lo que aún nadie ha ofrecido a Turquía por tantas décadas de fidelidad y abnegado servicio al imperialismo.

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