La web más censurada en internet

Etiqueta: Represión (página 86 de 123)

‘Me cago en Franco’: empezó el TOP y sigue la Audiencia Nacional

El 2 de octubre de 1963, Timoteo Buendía bebió más de la cuenta y, cuando vio a Francisco Franco en el televisor del bar, gritó: “¡Me cago en Franco!”. A Timoteo el ataque de sinceridad le costó muy caro: fue condenado a diez años de cárcel.

Con Timoteo Buendía se estrenó el Tribunal de Orden Público (TOP), el siniestro instrumento con que el tardofranquismo reprimió delitos como injurias al jefe de Estado o asociación ilícita, en referencia a militancia en partidos y sindicatos no autorizados por el régimen. Él fue la causa número uno. Pero hubo otras 3.797 antes de que el Gobierno de Adolfo Suárez lo finiquitara, ya en 1977, y trasladara parte de sus competencias a la Audiencia Nacional.

La Fundación Abogados de Atocha, creada para mantener vivo el legado de los juristas de CCOO asesinados por un comando fascista en 1977 editó en 2010 un CD con todas estas sentencias. Incluye un potente buscador que permite rastrear los nombres y apellidos de las víctimas. Y también los del medio centenar de personas que entre 1964 y 1977 formaron parte de esta máquina implacable que condenaba a diez años de cárcel por gritar “¡Me cago en Franco!”.

“Este país conoce muy poco su propia historia y creemos que el CD ayudará a mostrar cómo era el aparato represivo del franquismo y a hacer un reconocimiento a las personas juzgadas”, explica Raúl Cordero, director de la fundación.

En un acto en la Universidad Complutense el ex fiscal Carlos Jiménez Villarejo afirmó que los jueces estuvieron formando parte del TOP hasta 1976. Fueron cómplices hasta el último día de las torturas de la Brigada Político-Social y nunca abrieron una causa ni siquiera por lesiones durante 40 años.

El CD con las sentencias del TOP muestra hasta qué punto los jueces fueron implacables: el 74 por ciento de los 3.798 casos acabó en condena, según el exhaustivo recuento del investigador Juan José del Águila.

Además, el Tribunal Supremo casi siempre ratificó sus penas, explica Francisco J. Bastida, catedrático de la Universidad de Oviedo y autor de Jueces y franquismo (Ariel, 1986): “Los jueces se identificaron totalmente con la ideología franquista de unidad espiritual, política, religiosa, sindical, moral y de cualquier índole”, afirma.

Las peculiaridades de la transición, pilotada por los propios franquistas y pactada con la izquierda vendida, permitió que los magistrados y fiscales del TOP después encontraran acomodo sin problemas en las nuevas instancias. No sólo no sufrieron ninguna represalia sino que la gran mayoría fue ascendido y acabó en el Tribunal Supremo o en la Audiencia Nacional.

Por una cuestión biológica ya no están en las instituciones actuales. Pero como mínimo 10 de los 16 jueces que tuvieron plaza titular en el TOP el 63 por ciento del total fueron en democracia magistrados del Tribunal Supremo o de la Audiencia Nacional. Y todos mantuvieron la Cruz de San Raimundo de Peñafort, la medalla al mérito jurídico instituida en 1944 en el periodo más duro y filonazi del régimen.

“La Transición afectó por igual a toda la sociedad española, incluyendo partidos y, naturalmente, jueces. Todo siguió el mismo patrón y así estamos”, lamenta José Antonio Martín Pallín, magistrado del Tribunal Supremo.

El éxito profesional de los ex fiscales del TOP durante la democracia fue muy parecido al de los magistrados. Y los pocos ex que optaron por un camino distinto también tuvieron una carrera exitosa, como Diego Córdoba, que pasó de juez de Instrucción del TOP a abogado de El País.

La evolución de los miembros del primer TOP, el que arrancó en 1964 con el juicio de Buendía, es ilustrativo: los esfuerzos por hacer cumplir la ley franquista de su presidente, Enrique Amat, fueron recompensados con el ascenso al Tribunal Supremo ya por el franquismo, en 1971. Los otros dos magistrados de aquel momento también fueron promocionados: José F. Mateu, asesinado por ETA en 1979, estuvo el TOP durante toda su existencia diez años como presidente y saltó al Tribunal Supremo en 1977. Y Antonio Torres-Dulce se jubiló en 1986 como presidente de la Audiencia de Madrid.

Por su parte, el juez de instrucción, José Garralda, llegó al Tribunal Supremo en 1980, en sustitución de Amat, que se jubilaba. Y también al Tribunal Supremo llegaron los dos fiscales del TOP de 1964: Antonio González y Félix Hernández.

De hecho, los tres presidentes que tuvo el TOP acabaron en el Tribunal Supremo. A los ya citados Amat y Mateu, hay que añadir José de Hijas, que se jubiló en 1986 como presidente de la Sala Segunda, la misma que juzgará a Garzón.

Algunos de estos magistrados fueron muy cercanos a dirigentes que luego militarían en el PP, como Manuel Fraga y Margarita Mariscal de Gante. Fraga dedicó a Amat “cálidos elogios” cuando fue nombrado, según el Abc del día siguiente. Y ya en democracia, cuando el ex TOP Luis Poyatos se vio envuelto en una polémica por haber contribuido, en tanto que fiscal de la Audiencia, a poner en libertad a un mafioso que acabó huyendo, Fraga salió raudo en defensa de “la justicia”.

Una década después, Mariscal de Gante, ministra de José María Aznar, intentó aupar a Poyatos como fiscal jefe de la Audiencia. No lo logró. Pero quedó claro que Mariscal compartía la devoción de su padre, el juez Jaime Mariscal de Gante, por Poyatos, con quien había coincidido en el TOP. Como su amigo, Jaime Mariscal de Gante también vio recompensada su labor en el TOP con una plaza en la Audiencia Nacional.

http://www.publico.es/espana/del-top-al-supremo.html

Un coronel falangista de la Guardia Civil vendía armas y explosivos a los grupos fascistas

El coronel nazi de la Guardia Civil
El pasado 1 de junio la jueza de Instrucción 4 de Alcalá de Henares amplió en nueve personas más el número de militares y guardias civiles investigados por vender armas y explosivos a los grupos fascistas. En total ya hay 16 acusados.

Entre los dirigentes de la banda está el coronel de la Guardia Civil Rodolfo Sanz Sánchez, más conocido por los alias de “Rudolf” y “El Nazi”, detenido en mayo de 2015 por su implicación en una red de tráfico de armas.

El coronel confesó a la prensa que es de ideología falangista y que asiduamente participaba en los homenajes a Franco y José Antonio Primo de Rivera. La banda era muy famosa en las cloacas neonazis. “Rudolf” llegó a reunirse en Madrid con un candidato a las elecciones europeas de Falange Española Independiente. Le ofreció un fusil de asalto M-16, grilletes y munición. Pero el falangista se decantó finalmente por una ametralladora valorada entre 4.500 y 5.000 euros.

La banda está relacionada con un falangista que estuvo en prisión por apuñalar a un joven en Guadalajara y el coronel “Nazi” también entregó un paquete sospechoso el 4 de abril de 2015 en la calle Canarias de Madrid a un candidato electoral del grupo fascista Alianza Nacional.

Esta mafia custodiaba las armas y municiones en diversos trasteros de alquiler en Madrid a los que denominaban “zulos”. En el radicado en los bajos de un edificio del número 199 de la calle Embajadores de Madrid, entre botellas de butano y cartones guardaban un total de 24 kilos de explosivo de los tipos TNT y PG-2, un material plástico utilizado por la Guardia Civil y el Ejército en dosis de gramos por su alto poder detonante. También había 12.500 cartuchos, decenas de petardos de trilita y armas de guerra.

El arsenal tenía capacidad para hacer saltar por los aires las viviendas donde se hallaba almacenado en secreto. El subteniente del Ejército Francisco C. M. también acumuló un polvorín casero en dos trasteros en Meco y Alcalá de Henares, donde guardaba cinco fusiles, dos subfusiles, 18 pistolas y revólveres, decenas de cañones y una mina contra carros.

La banda formó el arsenal con material suministrado por un subteniente del Ejército de Tierra en la reserva que, como Rodolfo, pasó diez meses en prisión preventiva tras las detenciones.

Además del tráfico de armas, la jueza investiga otros delitos de extorsión, pertenencia a organización criminal, revelación de información privilegiada, cohecho, riesgo provocado, descubrimiento y revelación de secretos, falsificación de documentos y omisión del deber de perseguir delitos, entre otros.

Todos trabajaban a las órdenes de Jesús de G.L., alias “El Grande”, un capitalista de Benavente con antecedentes por homicidio y amenazas. El jefe ejercía la violencia y el chantaje para cobrar deudas.

Entre los implicados aparece un miembro de los Grupos Rurales de Seguridad, tambien de la Guardia Civil, y además hay dos militares involucrados. Otro acusado es un funcionario civil del Ministerio de Defensa que pretendía transportar 11 millones de euros de procedencia desconocida. Otro miembro de la banda es un civil con antecedentes por narcotráfrico que sobornó al coronel Rodolfo Sanz datos reservados. También aparece un especulador segoviano que compró una pistola a la red mafiosa. Finalmente, otro es un detective privado con pasado neonazi.

El coronel falangista no sólo traficó con armas, sino que además cobró deudas con violencia e incluso asesoró a delincuentes sobre cómo huir de España. Aprovechaba su condición de guardia civil para filtrar a los delincuentes información sensible a las bases de datos de la Guardia Civil a cambio de un sueldo de entre 500 y 1.000 euros al mes.

En el sumario aparece que sus colegas se jactaban de las torturas: “No hace ni diez minutos que le acabo de romper la cabeza a un dominicano. ¡Le he dado una paliza que le he descojonado por completo!”, alardeó un guardia civil.


https://politica.elpais.com/politica/2017/02/14/actualidad/1487090041_119936.html
https://www.lanuevacronica.com/9-investigados-mas-en-el-caso-del-trafico-de-armas-del-coronel-de-la-guardia-civil

Policías de Honduras se declaran en huelga porque no quieren matar al pueblo

Cientos de efectivos policiales de Honduras se han declarado en huelga y se niegan a reprimir al pueblo que protesta por un supuesto fraude electoral en el país.

Ayer se declararon en huelga de “brazos caídos” y se niegan a reprimir a los manifestantes, que denuncian un fraude en las elecciones del pasado 26 de noviembre a favor del presidente Juan Orlando Hernández.

“En estos momentos estamos de brazos caídos (…) para manifestar nuestra inconformidad por lo que está pasando a nivel nacional. Nosotros somos pueblo y no nos podemos estar matando con el propio pueblo, nosotros tenemos familia”, indicó un portavoz de las unidades de las fuerzas especiales hondureñas, conocidas como COBRAS, en declaraciones a los periodistas durante un acto de protesta para expresar su negativa a reprimir a los manifestantes y hacer cumplir el toque de queda impuesto por el Gobierno.

La Policía Nacional, por su parte, publicó un comunicado para expresar su rechazo a la situación en el país, y pidió al Gobierno hondureño que busque la mejor salida a la crisis que se atraviesa el país desde hace más de una semana.

“Nuestro pueblo es soberano y a ellos nos debemos, por lo tanto, no podemos estar confrontando y reprimiendo sus derechos”, afirmó la Policía Nacional en la nota. “Abogamos a que se recupere la paz y tranquilidad para nuestro pueblo lo más pronto posible”, agregó.

Según el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras, el presidente Juan Orlando Hernández obtuvo casi un 43 por ciento de los votos, mientras que el candidato opositor Salvador Nasralla consiguió algo más del 41 por ciento de los sufragios. El anuncio de que Hernández había superado a Nasralla en el conteo de votos fue recibido con incredulidad y se habla de supuesto fraude en las urnas.

Las manifestaciones tras las elecciones presidenciales del pasado 26 de noviembre en Honduras dieron lugar a que el Consejo de Ministros hondureño decretara el pasado viernes el estado de excepción y un toque de queda que regirá durante diez días para controlar las movilizaciones opositoras, en las que han muerto ya siete personas, conforme a los medios locales.

http://www.hispantv.com/noticias/honduras/361586/policia-huelga-reprimir-manifestacion-crisis-electoral

La Audiencia Nacional condena a los 12 raperos de ‘La Insurgencia’ a más de dos años de cárcel por cantar

La Audiencia Nacional ha condenado a dos años y un día de prisión a los doce raperos del colectivo La Insurgencia acusados de delitos de enaltecimiento del terrorismo,quitándoles así la posibilidad de solicitar la suspensión de la pena de cárcel. El alto tribunal les condena también al pago de una multa de 4.800 euros y a nueve años de inhabilitación absoluta.

“Ahora toca recurrir al Supremo”, ha señalado a El Salto Saúl Zaitsev, uno de los miembros de La Insurgencia condenados. La sentencia de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional no rebaja ni un solo día la pena de cárcel solicitada por el fiscal José Perals -el mismo que 375 años de cárcel para los jóvenes del caso Altsasu-.

Es la misma sala de la Audiencia Nacional que juzgó y condenó a doce años de cárcel a Mónica C. y Francisco S. por la detonación de la Basílica de El PIlar de la Zaragoza con la que comenzaron los procesos judiciales relacionados con el supuesto terrorismo anarquista que dieron lugar a las operaciones Pandora, Piñata -cuyos procesos judiciales ya han sido archivados- e ICE, por la que Nahuel, un joven de 25 años, estuvo un año y medio en prisión preventiva y a día de hoy sigue en espera de juicio. La condena a Mónica y Francisco fue posteriormente reducida a cuatro años y medio por el Tribunal Supremo.

El proceso penal contra la Insurgencia ha sido instruido por la juez Carmen Lamela, ante la que los jóvenes se negaron a declarar. Iba dirigido contra los trece raperos de este colectivo, cinco de ellos residentes en Vigo. Uno de ellos no ha ido a juicio aun al ser menor de edad. Los doce llevados a juicio tienen entre 18 y 27 años de edad.

Durante el juicio, la Fiscalía defendió que las canciones de La Insurgencia “propagan un método violento para combatir un sistema que [los acusados] consideran injusto”. También reiteró que estos raperos hacen enaltecimiento del PCE(r)-Grapo. Comparándoles con yihadistas, el fiscal afirmó que «los acusados tienen una religión que es la lucha sindical obrera y que la explotación de los oprimidos merece una lucha armada contra determinados colectivos».

Los doce raperos de La Insurgencia son los primeros en ser condenados a más de dos años de prisión, por lo que, si el Tribunal Supremo no acepta su recurso, entrarán en la cárcel. Alfredo Remírez, detenido en una de las operaciones Araña, fue condenado a año y medio de cárcel por enaltecimiento tras llegar a un acuerdo con Fiscalía, pero posteriormente la Audiencia Nacional decidió su entrada en prisión por los antecedentes derivados de una causa anterior de enaltecimiento por pedir el acercamiento de presos con muñecos de cartón en las fiestas de Amurrio.

Más información:
– Represión fascista: cuando los jueces reconvierten los derechos en delitos
 

‘El policía que no mata no es policía’, afirma un candidato presidencial brasileño

El diputado durante una sesión parlamentaria
El diputado y militar de la reserva Jair Bolsonaro, que será candidato a la Presidencia brasileña el año que viene, defendió a los policías que matan delincuentes en operaciones contra la criminalidad y dijo que merecen una condecoración.

“Esos policías tienen que ser condecorados. El policía que no mata no es policía”, afirmó el coronel de la reserva del Ejército, que figura en segundo lugar en todos los sondeos de intención de voto para las presidenciales del próximo año.

Bolsonaro, diputado por el Partido Social Cristiano, defendió esas acciones al ser interrogado sobre los cerca de 20 policías investigados por cerca de 356 muertes de civiles ocurridas en operaciones policiales en Río de Janeiro entre 2010 y 2015.

Estos veinte policías de gatillo fácil responden por el 10 por ciento de todas las personas muertas en operaciones policiales en Río en seis años.

El terrorismo policial es considerado como un problema grave e histórico en Brasil, al punto que los policías de los estados de Río de Janeiro y Sao Paulo están entre los más violentos del mundo en números de civiles muertos.

El número de civiles muertos por la policía en Brasil creció el año pasado en un 25,8 por ciento frente a 2015, hasta 4.224 casos el año pasado.

El diputado defendió el derecho de los propietarios brasileños de tierras a portar fusiles para defenderse de las invasiones promovidas por los movimientos de los Sin Tierra y otras amenazas.

En tono irónico el militar también afirmó que sería una buena idea instituir un programa de distribución de subsidios para que las personas puedan adquirir armas.

El coronel de la reserva tan solo es superado en las encuestas de intención de voto por el socialista Luiz Inácio Lula da Silva, el antiguo presidente y dirigente del Partido de los Trabajadores, quien, sin embargo, puede ser inhabilitado debido a que fue condenado a nueve años y medio por corrupción.

Bolsonaro, un polémico parlamentario con una larga historia de declaraciones machistas, racistas y homofóbicas, ha anunciado en diversas oportunidades su intención de disputar la Presidencia de Brasil en representación de quienes, como él, defienden el régimen militar-fascista que gobernó el país entre 1964 y 1985.

El parlamentario, sin embargo, enfrenta diversos procesos en la Justicia por sus declaraciones discriminatorias.

Pese a sus polémicas posiciones y su abierta defensa a la última dictadura, Bolsonaro fue el diputado que más votos recibió en el estado de Río de Janeiro en las elecciones legislativas de octubre de 2014.

Los últimos sondeos le atribuyen al diputado cerca de un 20 por ciento de intención de voto, pero su favoritismo ha crecido, lo cual ha sorprendido a una clase política que, en su mayoría, rechaza su discurso y lo identifica con el fascismo.

https://www.elnuevodiario.com.ni/internacionales/447754-candidato-presidencial-brasileno-defiende-que-poli/

Juicio en la Audiencia Nacional contra un periodista de La Haine

El periodista de La Haine Boro irá el jueves a juicio. Será el primero al que se enfrentará, en relación a la operación Araña, ya que la causa relacionada por el gaztetxe fue archivada al poco tiempo.

La Fiscalía pide para él un año y ocho meses de cárcel por un delito de enaltecimiento del terrorismo, además de 12 años de inhabilitación por publicaciones en Facebook en las que se condenaba la dispersión de presos vascos y la presencia de la Guardia Civil en Euskal Herria.

Una de las publicaciones por las que se le acusa es un mapa en el que se señalan con tricornios los cuarteles de la Guardia Civil bajo la frase “Mapa del terrorismo en Euskal Herria”. “Me acusan de frases como esa, dicen que solo publicar frases como esa ya es enaltecimiento”, señala.

El pasado 5 de noviembre entró en prisión Alfredo Remirez, la primera persona acusada de enaltecimiento. “Lo de Alfredo crea un precedente bastante feo”, lamenta Boro, quien señala también como mal augurio la ratificación por parte del Tribunal Supremo de la condena de Andeka Jurado –también detenido durante una de las operaciones Araña– a un año y medio de cárcel.

“Aparte de que esta sentencia se contradice con otras emitidas por el Supremo previamente, con ella se establece que simplemente retuitear puede ser considerado enaltecimiento del terrorismo. Es otro precedente macabro”, opina.

Sin embargo, es el juicio, aún sin fecha fijada, por la causa de Jaque a la monarquía el que más le preocupa. La Fiscalía le pide hasta seis años de prisión además de 6.200 euros en indemnización. La policía le acusa de atentado a la autoridad y de dos delitos de lesiones.

La manifestación Jaque a la monarquía tuvo lugar el 29 de abril de 2014. Después de que se desconvocara la movilización, gran parte de los manifestantes se dispersaron por el Paseo del Prado.

Según explicó en 2015, vieron cómo la policía bajaba empujando a gente, entre ellos a compañeros de prensa: “La tomaron con mi compañera a empujones y me dí la vuelta para ponerme en medio y tratar de impedir la agresión”. En ese momento, los agentes le tiraron al suelo e inmovilizaron. Varios periodistas acudieron al lugar para grabar la detención, pero la policía respondió agrediéndoles, según denunciaron cuatro de los periodistas en los juzgados, aunque la denuncia fue finalmente archivada. “Parece que no quieren investigar nada”, apunta Boro.

A pesar de haber transcurido ya tres años desde esa manifestación, aún no hay fecha de juicio. “Si salgo condenado en el juicio por enaltecimiento, iría con antecedentes al juicio de Jaque a la monarquía, esa es la jugada que han hecho”, apunta Boro.

En total el periodista ha sufrido tres detenciones en ocho meses. Primero fue en la manifestación convocada bajo el lema Jaque a la monarquía. Tres meses después, cubriendo el aniversario de la ocupación del gaztetxe Euskal Jai. Y cinco meses más tarde, en la segunda fase de la operación Araña.


https://elsaltodiario.com/enaltecimiento/boro-la-jugada-que-han-hecho-es-que-tenga-antecedentes-antes-del-juicio-de-jaque-a-la-monarquia

Estados Unidos es la mayor cárcel que ha conocido la historia

Con 2,2 millones de personas presas, Estados Unidos es el primer país en población carcelaria. Y gran parte de este número es población negra y latina. Desde las calles del país, decenas de organizaciones denuncian la discriminación existente en el sistema legal y penal estadounidense. Hablamos con Juan Cartagena, presidente de Latino Justice y una de las principales voces en la lucha contra el racismo institucional.

Estados Unidos es el país con mayor proporción de población penitenciaria, y de esta, una gran mayoría es latinoamericana y latina. ¿Hasta qué punto el sistema penal estadounidense está dirigido contra la población no blanca?

Vamos a empezar por el hecho de que este país tiene una actitud de castigar de forma muy severa a personas que han cometido errores que van contra las leyes penales. Es una actitud de castigo que sirve, no solamente para encarcelar personas, sino también para castigar mucho después de que salgan de prisión. Por una parte, a estas personas se les hace casi imposible encontrar trabajo, buscar vivienda pública y, en 48 de los 50 Estados, se les quita un derecho tan básico para la ciudadanía americana como es el derecho al voto. En 11 de estos Estados, se les quita el derecho a voto para siempre. En los otros hay diferentes maneras para restaurar este derecho después de un cierto tiempo.

En los dos Estados que permiten el voto a los presos, este se hace desde sus celdas, igual que en Puerto Rico, Canadá y Sudáfrica. Es solo un ejemplo de cómo este país en su totalidad sigue una actitud bastante severa en cuanto a castigar a personas que hayan cometido cualquier delito, muchas veces delitos no violentos, como posesión de drogas. En muchas ocasiones se castiga, incluso a personas que no tienen antecedentes, con sentencias de 10, 15 ó más de 20 años. En Estados Unidos tenemos, no solo la proporción de personas encarceladas más alta del mundo, sino también la cantidad total: 2,2 millones de personas están encarceladas hoy en día.

Estados Unidos es un país referente en cuanto a la privatización de las cárceles. Esta industria penitenciaria influirá en que la población de las cárceles sea tan alta.

Definitivamente, la cárcel es un negocio en diferentes maneras. En primer lugar existen corporaciones que tienen contratos con el Gobierno federal en particular. Esto afecta especialmente a la comunidad latina ya que la tasa de camas que existe en el sistema penitenciario privado es mucho más alta en los centros de detención de migrantes. Desde ese punto de vista, la inversiones del sector privado ha sido bastante alta. Con la administración del presidente Obama hubo un cambio. El gobierno federal estuvo a punto de terminar todos los contratos con el sector privado, pero cuando llegó Trump eso cambió drásticamente.

Me acuerdo, el anuncio se hizo en agosto de 2016. Entonces, ¿no se cumplíó esta promesa? ¿Las cárceles federales siguen siendo privadas?

Sí. Todo empezó por unos estudios que mostraban que la frecuencia de abuso a reos era mucho más alta en prisiones privadas que en las gestionadas por el gobierno. El Gobierno federal tuvo que pagar mucho dinero en indemnizaciones por los litigios que surgieron por violaciones de derechos a presos, por lo tanto, la Administración de Obama decidió terminar con estos contratos, pero con Trump se revocó esta decisión. Por otro lado, volviendo al tema de la industria penitenciaria y la alta población carcelaria, también la economía local de diferentes Estados muchas veces depende del hecho de contar con una prisión, sea de gestión pública o privada.

La prisión provee trabajo para las personas que trabajan en ellas, pero también para las industrias que se benefician de los las personas que visitan a familiares o amigos presos: restaurantes de comida rápida, hoteles, moteles, cadenas de autobuses… Existen pequeñas economías en sectores locales en los que el único negocio tal vez sea la prisión. Peor aún, el Gobierno federal, a la hora de determinar la población en el censo que vive en los distritos legislativos estatales para balancear la población para cada representante, cuenta también con las personas encarceladas como si fueran residentes del territorio donde está ubicada la cárcel, que suele estar a cinco o seis horas de los centros urbanos.

Volvamos ahora a la discriminación o criminalización de la población afroamericana y latina en el sistema penal. ¿Cuál es su punto de inicio?

Todo empieza precisamente con el perfil racial, es decir, el hecho de que la policía, ya sea estatal, federal o local, determina selectivamente cómo va a aplicar la ley penal, y muchas veces lo hacen basándose en estereotipos. Piensan que la cantidad de criminalidad en un vecindario tiene mucho que ver con la raza de las personas que viven en ese vecindario y tal vez con el hecho de que sean migrantes. Ese estereotipo ha sido probado muchas veces en las Cortes, incluso en litigios que hemos impulsado desde mi oficina. Es un prejuicio que no tiene sentido. Las personas cometen delitos sin importar su raza. El mejor ejemplo es el consumo de drogas. Se ha comprobado un sin número de veces que se da en igual proporción en cada raza y etnia en este país. Personas blancas americanas consumen, venden y compran drogas a sus vecinos blancos en proporciones iguales o incluso mayores que afroamericanos o latinos. Pero la aplicación de las leyes antidrogas se hace de manera totalmente selectiva.

Lo que se ve en las Cortes y en las cárceles es una gran mayoría de personas negras y latinoamericanas, la mayoría de veces por posesión de drogas. Segundo, también el sistema tiene mucho que ver con el poder económico, con tener dinero para pagar la fianza. Muchas personas están encarceladas porque no tienen dinero para pagar su libertad hasta que llegue la fecha de juicio. Las personas que se declaran culpables de delitos menores, que no tienen que ser por los que fueron acusados inicialmente, muchas veces lo hacen solo para salir libres de la cárcel antes, y no tienen acceso al dinero para pagar la fianza.

También hemos visto que mostrar mano dura contra el crimen es una ventaja en el terreno político. Hay muchos candidatos que prefieren encarcelar sin preocuparse de lo que las acciones que se dan las prisiones para rehabilitar a los presos. Lo hacen a propósito porque la mano dura siempre atrae votos. En las elecciones que tuvimos esta semana [la entrevista se realizó el 10 de noviembre] en New Jersey, Pensilvania y Virginia, los candidatos republicanos hicieron todo lo posible para pintar con una criminalidad excesiva a las comunidades migrantes de latinos: los relacionan con la mara Salvatrucha 13, utilizan imágenes de latinos indocumentados a las que a veces les pasan un filtro para oscurecer su piel diciendo que estas personas van a traer violencia… El campo político está bien controlado por mensajes y propaganda que mueven estos estereotipos de criminalidad latina.

Y esto también ha ido a peor con Trump.

Exacto, especialmente ha ido a peor con Trump. Trump cuando era candidato ya dijo que los latinoamericanos eran violadores y asesinos. Cuando vino a Nueva York [en julio] para expresar su mano dura contra las maras y dijo claramente a la policía que la próxima vez que detuvieran a personas de este perfil no se apuraran si golpeaban sus cabezas contra el techo de la patrulla, que no se preocuparan de tratarlos de manera justa. Lo dijo así, promoviendo el abuso policial.

Justo con el tema de la violencia policial, desde muchos colectivos estadounidenses se lleva mucho tiempo denunciando abusos, especialmente contra población negra y latina. ¿Alguna respuesta?

Si, pero muchas veces la respuesta viene de nosotros, de los abogados de derechos civiles y constitucionales que no estamos afiliados al Gobierno y tenemos la capacidad de impulsar demandas.

Ahora mismo tenemos litigios pendientes en las Cortes federales por perfil racial en contra de la Policía y fiscales. Este perfil racial se puede observar en cada una de las fases: en la decisión de arrestar o no arrestar, de meter en prisión, de acusar y de qué cargos, a la hora de marcar fianza o no, de procesar o no a la persona, hasta la sentencia. En cada una de estas fases el análisis demográfico muestra que la comunidad afroamericana en particular, y también muchas veces la latinoamericana tiene más proporción de personas que son tratadas de manera mucho más dura que los blancos, incluso cuando los blancos tengan antecedentes y una acusación inicial más graves. Se ve cómo en las Cortes muchas veces ser blanco en este país tiene muchas ventajas. Y lo hemos visto muchas veces.

Cuando llegamos al segundo mandato de Obama se intentó vigilar las prácticas policiales. La administración de Obama hizo cosas que nunca se habían visto antes: el propio gobierno presentó litigios contra diferentes departamentos de policía –lo hicieron en Puerto Rico, en Nueva Orleans, en Chicago, en Los Ángeles, en New Jersey y en Nueva York– y Obama fue el primer presidente de la historia de Estados Unidos que ha visitado una prisión federal y ha hablado directamente con los presos. Hubo un cambio que no fue tan rápido, pero lo hubo. Y ahora, no solamente tenemos al señor Trump, sino también el fiscal general que él mismo nombró, Jeff Sessions, de Alabama, que es muy conservador. Su actitud es como si estuviera en los años 40 ó 50, de mano dura con el crimen, sin dar tregua, cuando todo demuestra que esta necesidad insaciable de castigar está proveyendo menos seguridad pública.

La Administración general no ve un problema en que la tasa de encarcelación de Estados Unidos sea la más alta del mundo. Tenemos menos del 5 por ciento de la población mundial pero tenemos el 25 por ciento de todas las personas encarceladas del mundo y 42 por ciento de todos los que poseen armas a nivel mundial están en este país. No conozco a ninguna persona que no esté directamente afectada. Todo el mundo conoce a gente o tiene algún familiar en prisión. Yo mismo tengo familiares en las prisiones y he sufrido esta persecución por perfil racial caminando por la calle. Hay una presencia policial excesiva que tiene consecuencias. Hay 2,2 millones en las cárceles, pero además hay otros 70 millones que tienen antecedentes penales, que han pasado por la cárcel, han sido arrestadas en algún momento, han estado bajo vigilancia o han pagado una multa. Esas personas están buscando trabajo y en muchos Estados permiten preguntar en las solicitudes de empleo, no solamente si se ha estado preso por un delito, sino si alguna vez ha sido arrestado. Decir que sí la mayoría de veces resulta en que no consigas el empleo.

En Estados Unidos los jueces tienen bastante poder de interpretación, ¿puede tener también influencia que la judicatura sea mayoritariamente blanca o que en algunos Estados los jueces sean elegidos por la población?

En algunas partes del país los jueces son elegidos por los votantes, como los fiscales, y eso tiene unas consecuencias bastante grandes en el campo del sistema penal. Cada uno compite por ser más severo que el otro. Pero en los últimos 20 ó 30 años hasta los jueces se quejan de que no tienen poder para desviarse de las sentencias imperativas [sentencias mínimas obligatorias] que provee la legislatura. Por ejemplo, en este país hasta recientemente, para personas que consumen cocaína la sentencia fue más severa si es fumada –crack– que si se ingiere por la nariz o boca. Esa diferencia fue establecida por el Congreso durante la ola de consumo de crack. Todos sabían que el crack era más económico y su uso era más habitual en comunidades afroamericanas y latinas que en las comunidades blancas. En este tema, por ejemplo, un juzgado federal no tiene posibilidad de evitar esa condena mínima obligatoria y está obligado a sentenciar con la misma mano dura.Con 2,2 millones de personas presas, Estados Unidos es el primer país en población carcelaria. Y gran parte de este número es población negra y latina. Desde las calles del país, decenas de organizaciones denuncian la discriminación existente en el sistema legal y penal estadounidense. Hablamos con Juan Cartagena, presidente de Latino Justice y una de las principales voces en la lucha contra el racismo institucional.

Estados Unidos es el país con mayor proporción de población penitenciaria, y de esta, una gran mayoría es latinoamericana y latina. ¿Hasta qué punto el sistema penal estadounidense está dirigido contra la población no blanca?

Vamos a empezar por el hecho de que este país tiene una actitud de castigar de forma muy severa a personas que han cometido errores que van contra las leyes penales. Es una actitud de castigo que sirve, no solamente para encarcelar personas, sino también para castigar mucho después de que salgan de prisión. Por una parte, a estas personas se les hace casi imposible encontrar trabajo, buscar vivienda pública y, en 48 de los 50 Estados, se les quita un derecho tan básico para la ciudadanía americana como es el derecho al voto. En 11 de estos Estados, se les quita el derecho a voto para siempre. En los otros hay diferentes maneras para restaurar este derecho después de un cierto tiempo.

En los dos Estados que permiten el voto a los presos, este se hace desde sus celdas, igual que en Puerto Rico, Canadá y Sudáfrica. Es solo un ejemplo de cómo este país en su totalidad sigue una actitud bastante severa en cuanto a castigar a personas que hayan cometido cualquier delito, muchas veces delitos no violentos, como posesión de drogas. En muchas ocasiones se castiga, incluso a personas que no tienen antecedentes, con sentencias de 10, 15 ó más de 20 años. En Estados Unidos tenemos, no solo la proporción de personas encarceladas más alta del mundo, sino también la cantidad total: 2,2 millones de personas están encarceladas hoy en día.

Estados Unidos es un país referente en cuanto a la privatización de las cárceles. Esta industria penitenciaria influirá en que la población de las cárceles sea tan alta.

Definitivamente, la cárcel es un negocio en diferentes maneras. En primer lugar existen corporaciones que tienen contratos con el Gobierno federal en particular. Esto afecta especialmente a la comunidad latina ya que la tasa de camas que existe en el sistema penitenciario privado es mucho más alta en los centros de detención de migrantes. Desde ese punto de vista, la inversiones del sector privado ha sido bastante alta. Con la administración del presidente Obama hubo un cambio. El gobierno federal estuvo a punto de terminar todos los contratos con el sector privado, pero cuando llegó Trump eso cambió drásticamente.

Me acuerdo, el anuncio se hizo en agosto de 2016. Entonces, ¿no se cumplíó esta promesa? ¿Las cárceles federales siguen siendo privadas?

Sí. Todo empezó por unos estudios que mostraban que la frecuencia de abuso a reos era mucho más alta en prisiones privadas que en las gestionadas por el gobierno. El Gobierno federal tuvo que pagar mucho dinero en indemnizaciones por los litigios que surgieron por violaciones de derechos a presos, por lo tanto, la Administración de Obama decidió terminar con estos contratos, pero con Trump se revocó esta decisión. Por otro lado, volviendo al tema de la industria penitenciaria y la alta población carcelaria, también la economía local de diferentes Estados muchas veces depende del hecho de contar con una prisión, sea de gestión pública o privada.

La prisión provee trabajo para las personas que trabajan en ellas, pero también para las industrias que se benefician de los las personas que visitan a familiares o amigos presos: restaurantes de comida rápida, hoteles, moteles, cadenas de autobuses… Existen pequeñas economías en sectores locales en los que el único negocio tal vez sea la prisión. Peor aún, el Gobierno federal, a la hora de determinar la población en el censo que vive en los distritos legislativos estatales para balancear la población para cada representante, cuenta también con las personas encarceladas como si fueran residentes del territorio donde está ubicada la cárcel, que suele estar a cinco o seis horas de los centros urbanos.

Volvamos ahora a la discriminación o criminalización de la población afroamericana y latina en el sistema penal. ¿Cuál es su punto de inicio?

Todo empieza precisamente con el perfil racial, es decir, el hecho de que la policía, ya sea estatal, federal o local, determina selectivamente cómo va a aplicar la ley penal, y muchas veces lo hacen basándose en estereotipos. Piensan que la cantidad de criminalidad en un vecindario tiene mucho que ver con la raza de las personas que viven en ese vecindario y tal vez con el hecho de que sean migrantes. Ese estereotipo ha sido probado muchas veces en las Cortes, incluso en litigios que hemos impulsado desde mi oficina. Es un prejuicio que no tiene sentido. Las personas cometen delitos sin importar su raza. El mejor ejemplo es el consumo de drogas. Se ha comprobado un sin número de veces que se da en igual proporción en cada raza y etnia en este país. Personas blancas americanas consumen, venden y compran drogas a sus vecinos blancos en proporciones iguales o incluso mayores que afroamericanos o latinos. Pero la aplicación de las leyes antidrogas se hace de manera totalmente selectiva.

Lo que se ve en las Cortes y en las cárceles es una gran mayoría de personas negras y latinoamericanas, la mayoría de veces por posesión de drogas. Segundo, también el sistema tiene mucho que ver con el poder económico, con tener dinero para pagar la fianza. Muchas personas están encarceladas porque no tienen dinero para pagar su libertad hasta que llegue la fecha de juicio. Las personas que se declaran culpables de delitos menores, que no tienen que ser por los que fueron acusados inicialmente, muchas veces lo hacen solo para salir libres de la cárcel antes, y no tienen acceso al dinero para pagar la fianza.

También hemos visto que mostrar mano dura contra el crimen es una ventaja en el terreno político. Hay muchos candidatos que prefieren encarcelar sin preocuparse de lo que las acciones que se dan las prisiones para rehabilitar a los presos. Lo hacen a propósito porque la mano dura siempre atrae votos. En las elecciones que tuvimos esta semana [la entrevista se realizó el 10 de noviembre] en New Jersey, Pensilvania y Virginia, los candidatos republicanos hicieron todo lo posible para pintar con una criminalidad excesiva a las comunidades migrantes de latinos: los relacionan con la mara Salvatrucha 13, utilizan imágenes de latinos indocumentados a las que a veces les pasan un filtro para oscurecer su piel diciendo que estas personas van a traer violencia… El campo político está bien controlado por mensajes y propaganda que mueven estos estereotipos de criminalidad latina.

Y esto también ha ido a peor con Trump.

Exacto, especialmente ha ido a peor con Trump. Trump cuando era candidato ya dijo que los latinoamericanos eran violadores y asesinos. Cuando vino a Nueva York [en julio] para expresar su mano dura contra las maras y dijo claramente a la policía que la próxima vez que detuvieran a personas de este perfil no se apuraran si golpeaban sus cabezas contra el techo de la patrulla, que no se preocuparan de tratarlos de manera justa. Lo dijo así, promoviendo el abuso policial.

Justo con el tema de la violencia policial, desde muchos colectivos estadounidenses se lleva mucho tiempo denunciando abusos, especialmente contra población negra y latina. ¿Alguna respuesta?

Si, pero muchas veces la respuesta viene de nosotros, de los abogados de derechos civiles y constitucionales que no estamos afiliados al Gobierno y tenemos la capacidad de impulsar demandas.

Ahora mismo tenemos litigios pendientes en las Cortes federales por perfil racial en contra de la Policía y fiscales. Este perfil racial se puede observar en cada una de las fases: en la decisión de arrestar o no arrestar, de meter en prisión, de acusar y de qué cargos, a la hora de marcar fianza o no, de procesar o no a la persona, hasta la sentencia. En cada una de estas fases el análisis demográfico muestra que la comunidad afroamericana en particular, y también muchas veces la latinoamericana tiene más proporción de personas que son tratadas de manera mucho más dura que los blancos, incluso cuando los blancos tengan antecedentes y una acusación inicial más graves. Se ve cómo en las Cortes muchas veces ser blanco en este país tiene muchas ventajas. Y lo hemos visto muchas veces.

Cuando llegamos al segundo mandato de Obama se intentó vigilar las prácticas policiales. La administración de Obama hizo cosas que nunca se habían visto antes: el propio gobierno presentó litigios contra diferentes departamentos de policía –lo hicieron en Puerto Rico, en Nueva Orleans, en Chicago, en Los Ángeles, en New Jersey y en Nueva York– y Obama fue el primer presidente de la historia de Estados Unidos que ha visitado una prisión federal y ha hablado directamente con los presos. Hubo un cambio que no fue tan rápido, pero lo hubo. Y ahora, no solamente tenemos al señor Trump, sino también el fiscal general que él mismo nombró, Jeff Sessions, de Alabama, que es muy conservador. Su actitud es como si estuviera en los años 40 ó 50, de mano dura con el crimen, sin dar tregua, cuando todo demuestra que esta necesidad insaciable de castigar está proveyendo menos seguridad pública.

La Administración general no ve un problema en que la tasa de encarcelación de Estados Unidos sea la más alta del mundo. Tenemos menos del 5 por ciento de la población mundial pero tenemos el 25 por ciento de todas las personas encarceladas del mundo y 42 por ciento de todos los que poseen armas a nivel mundial están en este país. No conozco a ninguna persona que no esté directamente afectada. Todo el mundo conoce a gente o tiene algún familiar en prisión. Yo mismo tengo familiares en las prisiones y he sufrido esta persecución por perfil racial caminando por la calle. Hay una presencia policial excesiva que tiene consecuencias. Hay 2,2 millones en las cárceles, pero además hay otros 70 millones que tienen antecedentes penales, que han pasado por la cárcel, han sido arrestadas en algún momento, han estado bajo vigilancia o han pagado una multa. Esas personas están buscando trabajo y en muchos Estados permiten preguntar en las solicitudes de empleo, no solamente si se ha estado preso por un delito, sino si alguna vez ha sido arrestado. Decir que sí la mayoría de veces resulta en que no consigas el empleo.

En Estados Unidos los jueces tienen bastante poder de interpretación, ¿puede tener también influencia que la judicatura sea mayoritariamente blanca o que en algunos Estados los jueces sean elegidos por la población?

En algunas partes del país los jueces son elegidos por los votantes, como los fiscales, y eso tiene unas consecuencias bastante grandes en el campo del sistema penal. Cada uno compite por ser más severo que el otro. Pero en los últimos 20 ó 30 años hasta los jueces se quejan de que no tienen poder para desviarse de las sentencias imperativas [sentencias mínimas obligatorias] que provee la legislatura. Por ejemplo, en este país hasta recientemente, para personas que consumen cocaína la sentencia fue más severa si es fumada –crack– que si se ingiere por la nariz o boca. Esa diferencia fue establecida por el Congreso durante la ola de consumo de crack. Todos sabían que el crack era más económico y su uso era más habitual en comunidades afroamericanas y latinas que en las comunidades blancas. En este tema, por ejemplo, un juzgado federal no tiene posibilidad de evitar esa condena mínima obligatoria y está obligado a sentenciar con la misma mano dura.

—https://elsaltodiario.com/racismo/juan-cartagena-en-ee-uu-el-perfil-racial-se-observa-desde-el-momento-de-la-detencion-hasta-la-sentencia

A la Policía Nacional no se le puede hablar en valenciano

El 1 de marzo la policía denunció a un padre de familia en Benidorm por dirigirse a dos agentes de ellos en valenciano, en un control que había efectuado en las inmediaciones del colegio donde iba a recoger a su hijo de 7 años.

Los hechos ocurrieron a las 13.30 horas cuando, en un control, los policías se acercaron al vehículo donde el conductor les respondió en valenciano. Según relata al diario, estos le dijeron “con malas maneras” que les hablara en castellano porque no lo entendían. “Yo les dije que estaba en mi derecho de hablar mi lengua y que también es oficial junto al español en la Comunidad Valenciana, a lo cual su respuesta fue pedirme la documentación y cachearme con las manos apoyadas en el coche en presencia de todos los niños y padres”.

El acta que levantaron los policías indica textualmente: “Realizando un control en vía pública el arriba denunciado cuando los actuantes proceden a identificarlo se dirige hablando en Valenciano. En retiradas [sic] ocasiones se le dice que no hablamos valenciano y que se dirija a los actuantes en castellano a lo que se niega en retiradas [sic] ocasiones manifestando que realizamos un servicio de chulería”.

El boletín se remitió a la subdelegación del Gobierno de Alicante y no fue firmado por el denunciado. Este aseguraba haberse sentido “humillado y vejado” por la “forma” en la que le “trataron unos policías que tendrían que saber el valenciano”. “Me trataron como si hubiera cometido un delito muy grave”, añadía.

http://www.lavanguardia.com/local/valencia/20170302/42462307490/denunciado-hablar-valenciano-policias-nacionales-benidorm.html

La mentalidad nazi-fascista de los policías municipales de Madrid

El chat de los policías municipales de Madrid en el que se vertieron amenazas e insultos contra la alcaldesa, Manuela Carmena, ha destapado la mentalidad nazi-fascista que impera en dicho cuerpo.

Los policías madrileños alaban a Hitler: “Eso es un señor, de los pies a la cabeza”, apunta uno de los guindillas después de que un colega adjunte una imagen de Hitler, y prosigue pidiendo “borrar del mapa a los países islámicos”.

Los policías se muestran partidarios del terrorismo como método de actuación. Cuando se habla de inmigrantes o multiculturalidad, proponen poner bombas en Lavapiés, en pleno centro de Madrid. “Ahí hay que entrar con lanzallamas y bayonetas. Y electrificar la valla de Ceuta y Melilla. Que se mueran de hambre, no me dan ninguna lástima”, llega a decir un policía, que, según el mismo medio, a menudo se hace llamar Führer.

“Que se vayan todos a tomar por culo a sus países con todos los progres de mierda de Podemos y con la escoria de los antisistemas”, añade otro guindilla.

El juzgado de Madrid que investiga estos delitos ha pedido al ayuntamiento de la capital que identifique a los policías. Sin embargo, hasta la fecha el ayuntamiento no ha tomado nincuna medida en su contra.

La policía municipal de Madrid enaltece el terrorismo contra su alcaldesa

El día 1 de octubre, la alcaldesa de Madrid calificó la dura actuación policial durante del referéndum de Catalunya como un “error terrible”, lo que desató la ira de un grupo de WhatsApp de 115 policías municipales de la capital que realizaban el turno de noche.

A raíz de sus palabras, media docena de agentes insultan a Carmena llamándole “vejestorio despreciable” e incluso le desearon directamente la muerte.

Estos palabras están siendo investigadas por el juzgado de instrucción número 49 de Madrid ya que además hubo amenazas de muerte entre policías.

El grupo de WhatsApp, formado en la actualidad por 115 policías, se creó hace dos años para hablar sobre asuntos laborales y llegó a tener más de 200 guindillas.

Con los atentados de Barcelona y Cambrils, y el Procés, algunos integrantes del grupo han aprovechado el chat para sacar a pasear el instinto fascista que llevan dentro, cargando contra la alcaldesa, los políticos de izquierdas, así como periodistas, inmigrantes y otros policías.

Uno de los policías del grupo recriminó a sus colegas por hacer estas declaraciones en un chat que estaba pensado para cuestiones laborales y le amenazaron, lo que el policía respondió presentando una denuncia ante los juzgados el 13 de noviembre.

Uno de los policías locales lamentó que la alcaldesa no fuera asesinada en el atentado fascista en el bufete de Atocha en 1977 donde murieron cinco abogados laboralistas. “Lo que es terrible es que ella no estuviera en el despacho de Atocha cuando mataron a sus compañeros […] qué vejestorio más despreciable”, escribió el guindilla.

Tras esto, algunos policías comienzan a descalificar el independentismo catalán y algunos pidieron un atentado como el de La Rambla. Un pantallazo de la noticia sobre un acto “contra el día de la Hispanidad” en un local cedido por el ayuntamiento provocó nuevos insultos de uno de los policías: “Hija de la grandisima puta roja de mierda mal parida”.

Otro agente incluso llegó a desear que Carmena tuviera un accidente y “una muerte lenta y agónica […] No creo que merezca otra cosa ella y su equipo de gobierno”, añadió.

Con motivo de unas declaraciones falsas de la periodista Ana Pastor de La Sexta sobre los atentados, de nuevo se enciende el chat y alguien escribe: “Ojalá explote La Sexta con todos ellos dentro y que ese día esté también Pablo Iglesias y Rufián”.

Todos estos comentarios y algunos más están recogidos en la denuncia que presentó el pasado 13 de noviembre uno de los policías que formaban parte del grupo de WhatsApp.

El policía asegura que ha recibido amenazas y que, según él, se está cometiendo un delito de odio.

https://www.digitalsevilla.com/2017/11/20/policias-municipales-vierten-insultos-amenazas-manuela-carmena-se-muera-la-zorra-vieja-ya/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies