La web más censurada en internet

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El parlamento francés aprueba una ley contra la libertad de expresión con el pretexto de las ‘noticias falsas’

La Asamblea Nacional de Francia ha dado luz verde a dos proyectos de ley contra la libertad de expresión con el pretexto de las “noticias falsas” (“fake news”) que se aplicará incluso en periodos electorales.

El texto define noticia falsa como “cualquier alegación o imputación de hechos inexacta o engañosa”.

No es ninguna novedad; ni siquiera es moderno. En Francia ya estaba vigente una ley de prensa de 1881 que prohibía la difusión de “noticias falsas”. Lo que cambia es que ahora la diana es internet.

El partido del presidente Emmanuel Macron, La República en Marcha (LREM), presentó una propuesta de ley ordinaria y otra de ley orgánica específica para las elecciones presidenciales.

Los textos, aprobados en primera lectura, permitirán que un candidato a las elecciones pueda ocultar o prohibir la difusión de determinadas noticias en internet con un procedimiento rápido.

Es un procedimiento que no sólo compromete a los usuarios sino a los grandes monopolios de la comunicación. Un juez podrá ordenar al proveedor de internet, por ejemplo, que bloquee el acceso a ese contenido. Para ello se requiere que la información se haya difundido de forma premeditada y masiva para influir en las elecciones.

Además, las plataformas en línea y las redes sociales se comprometen a una mayor transparencia en relación con los contenidos patrocinados tres meses antes de las elecciones. Con ello se refieren a las situaciones en las que alguien paga para que su contenido sea más visto por los usuarios.

La oposición critica una ley “inaplicable” e “ineficaz”, dada la velocidad de propagación de las noticias en las redes, muchas veces desde sitios ubicados en el extranjero. Denuncia asimismo el peligro de una “policía para controlar el pensamiento” y de un “intento de controlar la información”.

Las ley son una promesa electoral de Macron, quien denunció haber sido víctima de “noticias falsas” antes de las elecciones presidenciales de mayo de 2017, lo que no le impidio ganarlas precisamente con noticias falsas y promesas engañosas.

La ley busca impedir el trabajo informativo de canales como Russia Today y la agencia Sputnik, medios rusos acusados de haberse entrometido en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016 y en las francesas de 2017.

‘Minority Report’: delincuentes en potencia y policías del futuro

“Minority Report” es una película de ciencia ficción dirigida por Steven Spielberg en 2002, basada en un breve relato homónimo escrito por Philip K. Dick en 1956 que se podría traducir como “Voto particular”. A partir de 2015 Spielberg siguió estrujando la película para sacar una de esas horripilantes series de televisión.

El relato, la película y la serie describen el fascismo, el paso de la represión a la prevención, situándolo en un mundo futuro ubicado en 2054 en el que la policía usa métodos predictivos para evitar asesinatos. Se trata de encarcelar a los delincuentes “en potencia”, es decir, antes de cometan un delito.

Hoy la policía pasa más tiempo delante el ordenador que patrullando las calles. La han dotado de dos nuevas tecnologías de la información, las grandes bases de datos y eso que algunos llaman grotescamente “inteligencia artificial”. El propio desarrollo de la técnica y el papanatismo creado a su alrededor, refuerzan la tendencia al cambio del papel de la policía de la represión a la vigilancia y el control en masa.

El mundo de “Minority Report” no es tan fantástico como parecía hace 16 años, cuando se estrenó. Un estudio de 2016 de la organización UpTurn encontró que 20 de las 50 fuerzas policiales más grandes de Estados Unidos utilizan la vigilancia predictiva. Actualmente ha comenzado a implementarse también en Francia.

La vigilancia alimenta las bases de datos que, a su vez, alimentan la vigilancia y el ridículo discurso en torno a ella, repleto de términos, como “peligro” o “riesgo”, que acaban formalizándose en los códigos penales.

En las retransmisiones de los partidos de fútbol, cuando los comentaristas quieren burlarse del árbitro, dicen que ha pitado “peligro”, pero nadie se burla cuando el peligro llega al código penal y a alguien le meten en la cárcel por ello, porque es “peligroso”.

Incluso en las facultades de derecho los profesores se vanaglorian por la desaparición de la Ley de Peligrosidad Social de 1970, a la que califican de “franquista”.

Con el peligro ha ocurrido lo mismo que con la legislación antiterrorista: ya nadie la considera como tal porque se disimuló dentro del código penal. Así se disimula el fascismo.

La policía preventiva de “Minority Report” tiene su paralelo en un código penal lleno de “delitos de riesgo”, que es tanto como decir de delitos que no deberían serlo.

Hace años que en España la Dirección General de Tráfico no funciona ya en base a multas sino a grandes campañas de prevención, como las de alcoholemia o el cinturón de seguridad, manejadas siempre con el mismo criterio discriminatorio, es decir, político: los controles se colocan en unos puntos y en otros no (por ejemplo en las zonas turísticas).

El control y la vigilancia siempre funcionan, así, políticamente. Se vigilan unos barrios y no otros; se controla a unas personas y no a otras; se persiguen determinados delitos y no otros.

Al tiempo que retroalimentan esa discriminación, las nuevas técnicas informáticas encubren su componente político, como si fuera consecuencia de algoritmos matemáticos.

Un programa de la policía de Chicago se apoyó en la llamada “inteligencia artificial” para identificar a personas con altas probabilidades de ser violentas con armas de fuego. Un estudio de 2016 de la Corporación Rand demostró que era una patraña.

Si la policía local de Madrid instala controles de alcoholemia en Entrevías, en lugar de ponerlos en La Moraleja, llena su bases de datos con una conclusión demoledora: el porcentaje de vecinos de Entrevías que son unos delincuentes en potencia es mucho mayor que en La Moraleja.

Es una “verdad” que se retroalimenta a sí misma cada vez que ponen un control en el mismo barrio, que vigilan siempre a las mismas personas y que se ceban en los mismos delitos: el robagallinas.

Como en la película, todo se viene abajo cuando el delincuente en potencia es el policía, porque si vigilaran más a la policía y a las comisarías, las bases de datos se llenarían de todo lo contrario.

Más información:
— La policía predictiva de Los Ángeles ya está en marcha
— La policía predictiva se concentra en los ‘puntos calientes’ de la ciudad
— El funcionamiento de la policía en una sociedad dividida en clases sociales
— Cómo detener a los futuros manifestantes antes de que cometan actos violentos
— El panóptico ya es una realidad, el ojo que todo lo ve
— La represion fascista con algoritmos matemáticos (PredPol)

La decapitación de la libertad de prensa en Alemania

Stefan Frank
Heinrich Kordewiner, un blogger de Hamburgo que descubrió un video en la página de Facebook de Daniel J., y lo subió a YouTube. Unos días más tarde, un equipo de fiscales estatales y funcionarios de la unidad de delitos cibernéticos de la policía de Hamburgo llegó al apartamento de Kordewiner con una orden de registro y confiscó su computadora, teléfono móvil y otros dispositivos electrónicos, supuestamente para encontrar “pruebas” del “crimen”. Fue acusado, y todavía lo es, de subir el vídeo.

Kordewiner y su compañero de piso le dijeron a la prensa sobre el ataque, que tuvo lugar a las 6.45. Relataron que cuando se negaron a abrir la puerta, la policía la forzó e incluso registraron la habitación del compañero de piso, aunque aparentemente no estaba cubierta por la orden.

“El oficial de policía dijo que también podía buscar tarjetas SD (Secure Digital)”, le dijo el compañero de piso a la prensa. “Mientras buscaba entre los libros en mi estante, me sugirió que podía poner patas arriba todo mi departamento. Me dijo que me relajara”.

De acuerdo con la orden de registro , Kordewiner está acusado de haber “invadido la esfera privada” de la víctima de asesinato, en violación de la sección 201a del Código Penal de Alemania. Este llamado “párrafo de paparazzi” –cuya legislación fue lanzada por Heiko Maas (actualmente Ministro de Asuntos Exteriores de Alemania), quien como Ministro de Justicia era responsable de la ley de censura de Internet de Alemania– es una ley apenas conocida y raramente aplicada, aprobada en 2015. Entre otras cosas, hace ilegal tomar fotografías que “muestran a alguien en una situación de impotencia”. Supuestamente dirigida a proteger a las víctimas de accidentes de tráfico de ser filmadas por curiosos, la ley ya era muy controvertida cuando se debatió en 2014, por poner en peligro la libertad de prensa.

Cuando el parlamento alemán debatió la ley, uno de los 10 expertos invitados a dar su opinión sobre el asunto fue Ulf Bornemann, jefe del departamento de “Odio e Incitación” de la fiscalía de Hamburgo. Una ex diputada y miembro del movimiento de derechos civiles de Alemania Oriental, Vera Lengsfeld, escribió en ese momento que Bornemann era el único en abrazar la ley sin reservas: “¿Por qué?”, ​​Informó que había dicho, “¿deberían los datos de un supuesto incitador estar protegido?”

En una declaración escrita, Bornemann elogió la ley de censura por enviar “un claro mensaje político de que la administración está dispuesta a actuar contra los crímenes de odio en las redes sociales”. Bornemann también fue parte del equipo que allanó el departamento de Kordewiner.

La razón declarada para el ataque, una violación de los derechos de privacidad, es endeble. Solo los pies de la víctima se pueden ver en el video, e incluso esos solo por un breve momento. Como señaló el diario Hamburger Abendblatt , la filmación “es borrosa, tomada desde la distancia y no permite la identificación de ninguna persona”.

Mientras tanto, el diario aleman Welt en línea publicó un video que muestra tomas en primer plano de la víctima, algo que no incitó a los fiscales estatales a entrar en acción. La principal diferencia entre los dos videos parece ser el comentario verbal sobre la decapitación en el video de Daniel J. La presunta violación de los “derechos de privacidad”, entonces, parecería ser un pretexto.


La ‘decapitación’

“No comentamos este rumor”, le dijo la fiscal estatal Nana Frombach a la prensa cuando se le preguntó sobre la decapitación. Todo lo que estaba dispuesta a reconocer era que el niño había sufrido “lesiones severas en el cuello“. Cuando el diario Gatestone dijo que la ley no se podía aplicar al video en cuestión porque no mostraba la cara de nadie, ella respondió que esto “aún no se había decidido” y que la redada se basó en una “sospecha inicial”. Gatestone luego mencionó que Kordewiner, en lugar de subir el video de forma anónima (lo que le habría resultado fácil), lo había subido a su canal de YouTube., junto con su nombre completo y dirección, haciendo que el objetivo declarado de la redada de “encontrar evidencia” no sea meramente desproporcionado sino completamente innecesario. Frombach dijo que no se le permitió “comentar los detalles de una investigación en curso”, pero que podía “garantizar” que la orden de búsqueda había sido “aprobada por un juez”.

¿Cómo puede un periodista, bajo tal censura, informar las noticias? ¿Sería ilegal filmar la escena de un ataque terrorista? Frombach dijo que ella podría “no decir” si esto todavía sería legal en la Alemania actual. “Solo puedo juzgar casos específicos, no los que se encuentran en el futuro”, dijo.

El sitio web libertario Achse des Guten (Axis of the Good) fue el primer medio de comunicación en reportar el ataque. Dos días después, el diario Hamburger Abendblatt escribió:

“El fiscal del estado de Hamburgo enjuicia rabiosamente a un bloguero que publicó fotografías de la tragedia en Jungfernstieg… La redada se basó en el párrafo 201a, una ley que el consejo de prensa y las asociaciones de periodistas consideran problemática con respecto a la libertad de información”.

El Abendblatt ha criticado la “redacción nebulosa” de la ley y la “interpretación aún más nebuloso por el fiscal del Estado”, afirmando que “la ley establece que no hay fotos de gran invalidez se pueden tomar. Sin embargo, el material de archivo de teléfono celular no muestra tales personas”.

De acuerdo a la Abendblatt , las fuentes “de dentro del aparato de seguridad” habían sido “sorprendido” por las incursiones de los hogares de la bloguera y Daniel J. El fiscal que ordenó los ataques habían sido “muy caliente en este caso,” estas fuentes dijo, y estaba “disparando de los cañones a los gorriones… es sorprendente cuán rápido se emitió la orden de búsqueda, dados los altos obstáculos que enfrentamos todos los días, incluso cuando se trata de delitos graves”.

En un comentario que acompaña , el editor de Abendblatt , Matthias Iken, calificó el allanamiento de “tonto” porque “apoya las teorías conspirativas de los derechistas”. ¿Dónde, preguntó, “comienzan las prohibiciones? ¿Y dónde se detienen?”

Mientras tanto, el video incriminado se ha eliminado de todos los sitios web y canales de YouTube alemanes (aunque todavía se puede encontrar en sitios web que están fuera del alcance de las autoridades alemanas).


La censura fue contraproducente

Si de hecho fue el plan de las autoridades censurar las noticias y mantener en secreto la información de la decapitación, resultó contraproducente. Debido a los informes sobre el ataque, miles de personas han visto el video, y cientos de miles han escuchado sobre el fallido intento de censura. Incluso peor para los aspirantes a censores, sin darse cuenta revelaron los detalles que querían evitar al público. Esto es porque la orden de búsqueda (una copia de la cual fue entregada a Kordewiner ) resulta proporcionar una cuenta detallada de los asesinatos. Explica que Madou había “querido castigar a la madre del niño” y “hacer valer su derecho al poder y la propiedad”. Con un “intento de matar”, Madou “de repente” sacó un “cuchillo de la mochila que llevaba, apuñaló al niño en el vientre y luego cortó casi por completo el cuello“.

La oficina del fiscal estatal está bajo la autoridad del gobierno estatal de Hamburgo, una coalición de socialdemócratas y el Partido Verde. El ministro de Justicia del Estado, Till Steffen, es miembro del Partido Verde y durante años ha sido acusado de estar detrás de muchos escándalos en su ministerio. Entre estos se encuentran que presuntos asesinos han tenido que ser liberados en varias ocasiones de la prisión preventiva porque sus juicios han demorado demasiado. En 2016, Steffen impidió que la policía compartiera fotos del terrorista de camionetas de Berlín, Anis Amri cuando todavía estaba prófugo, por temor a que compartir imágenes de terroristas yihadistas pudiera incitar al odio racial.
Censura en el Parlamento

El gobierno de Hamburgo todavía está tratando de ocultar la decapitación. Esto se hizo evidente cuando, en mayo, los diputados del partido antiinmigración Alternative for Germany (AfD) realizaron una investigación parlamentaria sobre el allanamiento policial y los detalles del caso de asesinato. Entre otras cosas, querían saber si el niño había sido decapitado. La administración, en violación de su deber constitucional, se negó a responder. También censuró las preguntas oscureciendo oraciones completas. El periódico Die Welt señaló : “Que el texto de una investigación y las preguntas se ennegrecen sin consulta” es algo “que casi nunca sucede”.

Cuando Gatestone contactó a Alexander Wolf, uno de los parlamentarios que realizó la investigación, para averiguar exactamente qué fue censurado, envió la consulta original ( las dos primeras páginas de la izquierda ) y la respuesta del Senado (páginas 3, 4 y 5) en el que se censuraron partes de las preguntas. Todo indicio de una decapitación que podría haber tenido lugar se desvaneció, al igual que el enlace al artículo que primero dio la noticia sobre la decapitación y el posterior ataque policial. Wolf le dijo a Gatestone:

“En la sesión del comité interior, tanto el senador del Interior como el fiscal estatal responsable respondieron de manera muy evasiva a las reiteradas preguntas de nuestro portavoz, Dirk Nockemann, e imputaron una falta de respeto [por la víctima del asesinato]. En mi opinión , esto fue diseñado para causar indignación contra el investigador por parte de los otros diputados. Aparentemente, el Senador quiere barrer el asunto bajo la alfombra“.

Gatestone también se puso en contacto con los oradores de los otros partidos de la oposición: Dennis Gladiator de los Demócratas Cristianos (CDU) y Anna von Treuenfels-Frowein del Partido Demócrata Libre (FDP). Treuenfeld-Frowein respondió:

“Por supuesto, el público tiene derecho a la información. Pero para nosotros, como parte comprometida con el estado de derecho, los derechos personales no terminan con la muerte. Por lo tanto, consideramos que la decisión de desmantelar partes de la investigación es apropiada. Ahora, no hay necesidad de dar detalles del crimen público “.

Gladiador no respondió a las repetidas solicitudes de comentario de Gatestone.

Por qué la decapitación debe mantenerse en secreto es una incógnita. Lo que ha quedado claro es cuán fácilmente las autoridades en Alemania pueden censurar las noticias y castigar a los blogueros que difunden información no deseada. Tienen una vasta caja de herramientas de leyes a su disposición. No parece molestarles que la ley invocada en este caso estipule explícitamente que no se aplicará a la “información de hechos contemporáneos”. El fiscal estatal, sin embargo, argumenta que este caso de asesinato, que fue denunciado, entre otros, en Francia, India , Pakistán , Sudáfrica y Estados Unidos , no constituye un “evento contemporáneo”.

“Para el ministerio de justicia de Hamburgo”, escribió Abendblatt, “el doble asesinato es un crimen pasional que no debe interesar al público”.

https://israelnoticias.com/editorial/alemania-decapitacion-libertad-prensa/

Odio, discurso de odio, delito de odio, grupo de odio

El odio y sus conexos, como el llamado “discurso de odio”, son uno de los mejores ejemplos de la basurilla intelectual que fabrican las facultades de sociología de Estados Unidos, las ONG, los periodistas, los grupos reformistas y los movimientos LGTB, entre otros.

Lo políticamente correcto está de moda y el odio se ha quedado fuera. Le han dado sustantividad propia y lo han convertido en un delito por sí mismo. Hay fiscalías y grupos de la policía dedicados especialmente a perseguir este tipo de delitos. Cabe suponer que si los grupos de estupefacientes han erradicado las drogas, los grupos antiodio acabarán con el odio y el rencor, y harán realidad el mandato bíblico de “amaos los unos a los otros”.

Esta imbecilidad intelectual cumple numerosas funciones de control social, diversión ideológica y ataque a la libertad de expresión.

El recurso al odio es una explicación extremadamente subjetiva de un fenómeno social, de una conducta personal y de un delito del estilo que difunde la telebasura, como “mentes criminales”.

Te radicalizas porque lees páginas radicales en internet. De ese modo, tienes que tener cuidado porque puedes acabar en la extrema derecha o en la extrema izquierda. Así los “expertos” aseguran que los yihadistas cometen crímenes atroces porque leen ese tipo de propaganda y se “reconvierten”. Si leyeran a Bakunin pondrían en práctica la acción directa y si leyeran a Mao, la guerra popular prolongada.

Por eso es imprescindible acabar con el odio, el extremismo y las páginas extremistas en internet, que es su incubadora. “El discurso del odio invade la red”, decía el año pasado un informe del Ministerio del Interior (1).

Es la típica falsedad propagada al unísono desde un Ministerio tan propenso, como el de Interior, cuyas tonterías los medios jalean para crear una (falsa) alarma: internet es el moderno Sodoma y Gomorra, un ámbito especial de criminalidad repleto de piratería y pornografía.

Convierten a lo que es puramente virtual en real. Por ejemplo, es habitual el empleo de expresiones como “ataque” o “agresión” para referirse a mensajes aparecidos en las redes sociales. Alguien se ha debido quedar hipnotizado: un mensaje no es una paliza ni una cuchillada.

El segundo paso es convertir lo virtual en viral. Es otro vuelco de 180 grados. Quieren aparentar que un determinado mensaje se ha expandido por la red, cuando en realidad lo que expande el mensaje es la censura y la represión.

En fin, es una cadena que luego pasa de lo viral a lo “visible”, otra expresión absurda de la jerga moderna.

Un mensaje no es en sí mismo viral; lo viral es la represión. Los delitos cometidos en el ejercicio de la libertad de expresión, como el de enaltecimiento (artículo 578 del Código Penal), requieren publicidad. Pero un mensaje en Twitter no es público; alguien lo convierte en público. Quien ha elevado a Casandra Vera a los altares de la fama no es un chiste, sino la policía, los tribunales y los medios de comunicación.

Además de constituir un delito por sí mismo (artículo 510 del Código Penal), el odio es una circunstancia agravante (artículo 22.4 del Código Penal) en cualquier otro delito, como en el Caso Altsasu.

Por estúpida que resulte, la ideología dominante se propaga como la peste a golpe de subvenciones, ONG y prensa. En el caso del odio ha llegado al delirio, como se comprueba en la noticia del diario ecuatoriano “El Universo” de la semana pasada, donde se informa de que el actual Presidente de la República, Lenín Moreno, había denunciado por un delito de odio a su predecesor Correa porque le llamó “Efialtes” en su cuenta de Twitter (2).

Hay que recurrir a Herodoto para averiguar que Efialtes fue un ateniense de hace 2.500 años que, durante la batalla de las Termópilas, envió a los persas a masacrar a los espartanos que defendían el desfiladero. Es, pues, sinónimo de traidor, el Malinche azteca o el Caín bíblico.

La leyenda es común a muchos pueblos: los extranjeros no nos derrotaron porque fueran más valientes, sino porque uno de los nuestros nos traicionó…

Si dos políticos que ocupan los cargos de máximo relieve de un país, tienen que recurrir a los tribunales llevándoles este tipo de “delitos”, es porque estamos rodeados de gilipollas, y no se trata sólo de periodistas, sino de juristas (jueces, abogados, fiscales, profesores universitarios) y de todos esos colectivos seudoprogres.

A pesar de la represión, el odio aumenta a través de internet, que es su correa de transmisión. “Las redes sociales han permitido el aumento de los ataques y casos de odio en Estados Unidos”, asegura el SPLC (Southern Poverty Law Center).

Además internet pone en contacto a unos odiadores con otros, los recluta y los organiza, de tal modo que el referido SPLC ha registrado unos 900 grupos de odio en Estados Unidos, que Rick Halperin uno de esos “expertos” de pacotilla de una universidad metodista, atribuye a los mensajes de Trump: “Todo empieza con el Presidente”, sostiene Halperin. “Ha demostrado quién es: un intolerante, un mentiroso, una persona que odia”(3).

La conclusión es obvia: si todo empieza con Trump, para acabar con el odio primero deberíamos acabar con él… Pero no podemos. Lo que sí podemos hacer es censurar internet de manera que el odio, el racismo, el yihadismo y el extremismo no se propaguen.

Ahora bien, la censura está mal vista y es antipática si llega desde fuera, sobre todo desde el Estado y sus funcionarios. Lo mejor -y más barato- es que internet se autocensure: que los buscadores se autocensuren, poner a Facebook y Twitter a vigilar a sus usuarios, cerrar los servidores a saco…

(1) https://politica.elpais.com/politica/2017/06/08/actualidad/1496913111_575299.htm
(2) https://www.eluniverso.com/noticias/2018/06/20/nota/6821237/denuncian-rafael-correa-supuesto-delito-odio-tras-llamar-efialtes
(3) https://mundohispanico.com/noticias/aumenta-racismo-y-odio-en-redes-sociales-experto-lo-atribuye-a-trump-video

La manada judicial

Rebeca Quintáns

Una decena de políticos catalanes, entre rejas muy lejos de sus hogares, como tantos militantes de ETA; como los jóvenes de Altsasu, que llevan 600 días de talego; donde ya han estado también varios titiriteros y donde podrían acabar otros seis chavales que han recuperado un pueblo, Fraguas, con una lista de raperos, actores y twiteros que crece día a día.  Y, mientras, los cinco violadores de los San Fermines, en la calle; Iñaki Urdangarín, en una cárcel de lujo reservada para él solito; y su mujer, viviendo en Suiza sin pensar ni por asomo en devolver el dinero robado; como tampoco lo harán Rodrigo Rato, Jordi Pujol, M. Rajoy y un largo etcétera, que ríen las gracias-amenazas a Jiménez Losantos, también en libertad, porque en la cárcel estos no están, ni se les espera.

El despropósito judicial ha traspasado ya todas las líneas rojas, huelga decirlo. Toca ya sacar conclusiones. Evidentemente, no son casos aislados (porque un juez singular esté pasado de vueltas), ni se puede solucionar reformando o derogando un par de leyes. El problema es sistémico, y viene de la misma raíz de nuestro sistema político: el régimen del 78.

Lo primero que se hizo mal fue mantener todo el aparato judicial del franquismo y dejar a los mismos perros con distintos collares.

Los próceres del régimen no sólo mantuvieron su estatus en los juzgados, sino que continuaron reproduciéndose sin problema con sus privilegios de casta: un elitista sistema de acceso a la judicatura facilitó el proceso, para que fueran mayoritariamente sus cachorros los que conseguían entrar por oposición. Ya dentro del cuerpo, los filtros democráticos desaparecen completamente.

Todo lo controla el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), un grupo selecto de 21 jueces elegidos a dedo por los partidos mayoritarios exclusivamente (PP y PSOE). De esos 21 miembros depende todo. Entre sus múltiples atribuciones están la de elegir al Presidente tanto del CGPJ como del Tribunal Supremo (son el mismo), a los Presidentes de Sala y Magistrados del Tribunal Supremo, a los Presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas y a los miembros del Tribunal Constitucional. También se encarga de la selección, provisión de destinos, ascensos y régimen disciplinario de jueces y magistrados en general; de la inspección de juzgados y tribunales, y del amparo de los jueces o magistrados que se consideren inquietados o perturbados en su independencia. Por si fuera poco, fiscaliza, mediante la elaboración de informes, los anteproyectos de leyes y disposiciones generales del Estado y de las Comunidades Autónomas que afecten a determinadas materias, entre otras la organización, demarcación y planta judiciales. Y, como colofón, se encarga en exclusiva de la formación de futuros jueces, a través de la única escuela judicial de España (curiosamente en Barcelona).

En estas variadas tareas, como funcionan como una casta, todo suele quedar en familia. Los apellidos son principios de mayor peso que el mérito y la capacidad, y no es infrecuente encontrarse con sagas familiares como la del juez Ricardo González (el del voto particular absolviendo a la Manada), en la que todos los hijos han salido jueces, casualidades de la vida. La directora de la Escuela Judicial, Gema Espinosa, es la esposa del juez del Supremo, Pablo Llarena, que a su vez es hijo de dos magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (e instructor de la causa por el «procés»). Las escasas iniciativas para protestar por los abusos en este terreno han caído siempre en saco roto. Como cuando en noviembre de 2016 las principales asociaciones profesiones denunciaron que en el CGPJ “no se respetan los criterios de competencia” y que se efectúan nombramientos de personas que tienen vínculos familiares con vocales del Órgano de Gobierno de los jueces o con cargos de la cúpula de la Fiscalía General del Estado. Venía a cuento del nombramiento Rafael Fernández, entonces fiscal en Sabadell e hijo del magistrado del Tribunal Supremo Rafael Fernández Valverde, que fue elegido entre otros 23 candidatos en apariencia con mayor experiencia profesional o tiempo en el ejercicio de la profesión, con el voto a favor del propio presidente del CGPJ, Carlos Lesmes.

Y del caso del hijo de la actual pareja de Eduardo Torres Dulce, anterior Fiscal General del Estado, que fue promocionado como letrado del Gabinete Técnico del Tribunal Supremo.

Desde las altas instancias se controla todo, y si algún juez les sale díscolo por méritos propios, siempre pueden desplazarlo, marginarlo y, en los casos más extremos, inhabilitarlo. A través del Tribunal Superior de Justicia (cuyos miembros eligen ellos mismos), si de algún juzgado provincial o autonómico sale algo que no gusta, todo tiene remedio: El TS puede enmendar la plana a cualquier sentencia de rango inferior; es el único que puede ordenar la detención de sus propios miembros y sólo él puede procesarlos y separarlos por responsabilidades civiles y penales en el desempeño de sus funciones; y el único con atribuciones para juzgar a los aforados (es decir, se encargan de velar por que los políticos y miembros de la familia real estén suficientemente protegidos, no dejando que nadie más los juzgue ni los investigue). Por encima del Tribunal Supremo y el CGPJ sólo está el rey, que no puede ser juzgado ni por ellos.

Así que todo está atado y bien atado.

Felipe VI, como antes su padre, inaugura ceremoniosamente cada año judicial en tanto que máxima autoridad. “La Justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey”, dice nuestra Constitución en su artículo 117; por lo que, para todos los órganos judiciales, salas de vistas, despachos de jueces, fiscales y letrados, la foto de Felipe VI es una obligación. En la imagen oficial aparece, como en los actos protocolarios, con toga aterciopelada, con sus correspondientes puñetas, sobre la que lleva el escudo de magistrado del Tribunal Supremo (aunque no es tal), y el Gran Collar de la Justicia (que el Presidente del CGPJ le cede, porque tampoco es suyo).

Uno de los últimos actos en que pudimos ver juntos a toda esta “Manada” de la judicatura, fue en la entrega de los despachos a la 67 promoción de la Escuela Judicial de Barcelona, en abril de este año. Felipe VI -acompañado por el presidente del CGPJ y del TS, Carlos Lesmes; el fiscal general del Estado, Julián Sánchez Melgar; el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Jesús María Barrientos; la directora de la Escuela Judicial, Gema Espinosa, y su esposo, el juez del Supremo, Pablo Llarena-, trasladó su firme respaldo a los jueces como «garantía última de los derechos y libertades» de todos los ciudadanos y «factor esencial para el respeto de la ley como expresión democrática de la voluntad». “Gozáis del respaldo de todos -les aseguró muy convencido- para que vuestra actuación responda fielmente a las expectativas depositadas en la labor de juez, como garantía última de los derechos y factor esencial para el respeto de la ley, como expresión democrática de la voluntad de los ciudadanos”. Y los asistentes, en pie, le brindaron una cerrada ovación.

https://www.diarijornada.coop/opinio/20180625/manada-judicial

Severino Di Giovanni, un anarquista histórico

Darío Herchhoren

La vida de Severino Di Giovanni, siempre ha merecido la atención de escritores, cineastas y poetas, por la simple razón de que fue un hombre totalmente entregado a sus ideas, que llevó adelante sin miedo, y fue ejemplo para varias generaciones de anarquistas que siempre defendieron a la clase obrera y a los humildes.

Di Giovanni nació en Italia el 17 de marzo de 1903 y tuvo que exiliarse a Argentina como consecuencia a su oposición violenta a la dictadura fascista de Mussolini.

Fué periodista, obrero gráfico y poeta, y dejó una profunda huella en el pensamiento de la clase obrera argentina que en aquellos tiempos formaba parte de una central de trabajadores que se llamaba FORA (Federación Obrera Regional Argentina) y que tuvo entre sus miembros además de a Di Giovanni, al español Durruti, que se destacó en la guerra antifascista contra el franquismo en el conflicto que arrasó a España entre los años 1936 a 1939, a Simón Radovitsky, un anarquista ruso que acabó con la vida del coronel Ramón Luis Falcón y de su secretario como venganza de las decenas de muertos anarquistas que celebraban el primero de mayo como día de protesta universal por los derechos de los trabajadores, y que fueron reprimidos brutalmente por la policía de la capital en la plaza Lorea, frente al Congreso Nacional.

Sus amplios conocimientos de la obra de Bakunin y de Malatesta le llevaron a ocupar cargos de importancia entre los anarquistas de Argentina y llegó a ocupar el cargo de director del periódico «La Protesta», que aún se sigue editando a pesar de largas interrupciones durante las diversas dictaduras que asolaron a la Argentina.

Di Giovanni llega a Argentina con mujer e hijos y de inmediato se incorpora a las luchas obreras junto a los sindicatos sobre todo en la ciudad de Avellaneda, lindante con Buenos Aires, y sede de los grandes frigoríficos y fundiciones de hierro y acero, y lugar de origen de grandes manifestaciones reivindicativas, entre las cuales es imposible no resaltar la que dió origen a la semana trágica de 1919, donde el ejército reprimió durísimamente a los peones de la Patagonia. Es de lectura imprescindible el libro la Patagonia Rebelde del escritor anarquista argentino Osvaldo Bayer que fue llevado al cine con el mismo titulo, y donde el fallecido actor argentino Federico Luppi interpreta magistralmente a «Facón Grande» nombre que utilizaba uno de los más aguerridos dirigentes de esos trabajadores.

En esas luchas se distinguió Di Giovanni. Pero no es posible escribir algo sobre él sin mencionar a los hermanos Scarfó, italianos como él, que estuvieron a su lado en todo momento, y uno de ellos es fusilado con Di Giovanni el uno de febrero de 1931, a los 30 años de edad.

Pero hay una figura imprescindible en la vida de Di Giovanni, y es América Scarfó, hermana de los compañeros de Di Giovanni, que a los 14 años conoce a Severino, y se enamora perdidamente de él. Pero su vida no es una novela rosa. América es una anarco feminista de primera linea, y escribe sobre este tema extensos artículos, y se convierte a pesar de su juventud en una figura importante del naciente movimiento feminista argentino, que reivindica iguales derechos entre hombres y mujeres, derecho a una sexualidad libre; igual salario para hombres y mujeres; y es la musa que inspira a Severno.

Su hermano Paulino Scarfó acompaña a ambos en su proselitismo anarquista; y termina pagando con su vida cuando es ejecutado por fusilamiento junto a Severino.

Tanto Severino como Paulino participan en un atentado en el teatro Colón de Buenos Aires, el más grande e importante en el país donde se celebraba el 25 aniversario del reinado de Victor Manuel Saboya, conocido como Vittorio Emmanuele III, el rey fascita que nombra primer ministro a Benito Mussolini, con asistencia del presidente de la república Marcelo Torcuato de Alvear, y del embajador de Italia el fascista Luigi Maresoti. Estos hechos ocurren el 6 de junio de 1925 y se saldan con heridos y detenidos, que interrumpen el acto al grito de «fuera ladrones y asesinos».

Dos años más tarde, en 1927, Severino publica un comunicado en nombre del movimiento anarquista en solidaridad con Sacco y Vanzetti los dos anarquistas italianos acusados falsamente en EEUU y ejectados en la silla eléctrica.

Pero el culmen de Di Giovanni llega en el año 1930, cuando se produce el primer golpe de estado de la historia argentina. El 6 de septiembre de 1930, el ejército al mando del General José Evaristo Uriburu, y destituye por la fuerza  al presidente legítimo Doctor Hipólito Yrigoyen iniciando con ello lo que se conoce en la historia argentina como la «década infame» que en realidad duró trece años, hasta un nuevo golpe el 4 de junio de 1943, que abre las puertas al primer gobierno de Juan Domingo Perón.

La década infame fue quizá el período más negro de la historia argentina, solo superado por la última dictadura militar de 1976 a 1983 y fue la escuela de todas las dictaduras posteriores, con sus muertos, sus desaparecidos, sus parados, sus salarios de hambre y su represión, que se cebó especialmente en todos los gque luchaban por los derechos de los trabajadores. Fue el gobierno genocida del General Uriburu, quien acabó con la vida de Severino Di Giovanni y Paulino Scarfó fusilándolos en la antigua Penitenciaría Nacional, que fué demolida muchos años despues, y en su lugar se construyó un parque infantil de juegos en la calle Las Heras y Coronel Diaz.

América Scarfó murió en soledad el 26 de agosto de 2006. Había Nacido en el año 1913.

Torturadores

Rebeca Quintáns

En una de sus últimas intervenciones públicas, el actor y activista Willy Toledo se permitió el lujo de llamar “torturador” al nuevo ministro de Interior, el juez Grande Marlasca. Pero no, no lo van aprocesar por esto, no. No se atreven, porque perderían el juicio, literal y metafóricamente, aunque para ello hubiera que llegar al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Ya en 2005 (a raíz de unas declaraciones de 2003), la justicia española intentó condenar a Arnaldo Otegi por haber dicho que “el reyes el jefe de los torturadores” (porque es el “jefe” de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado), y lo sentenció a un año de cárcel; pero en marzo de 2011 el TDHS condenó a España por violar la libertad de expresión del político vasco. Así que no, no se van a atrever a hacer el ridículo procesado a Willy Toledo, por acusar a alguien que, además, no es el rey y sí podría ser responsable penalmente e investigado por ello. Willy ha puesto el dedo en la llaga denunciando la tortura sistemática en España, que ni mucho menos se acabó a la muerte de Franco, y que cuenta con muchos más torturadores entrenados sueltos que Billy el Niño. De las nueve condenas del TDHS contra España por no investigar torturas, en seis ocasiones la responsabilidad fue del juez Grande Marlaska, así que no le faltaban argumentos al activista.

Por ponerle cara a uno de estos seis casos, fijémonos en la del joven de Gasteiz Unai Romano, después de 4 días de septiembre de 2001 incomunicado en manos de la Guardia Civil. La fotografía de su rostro, antes y después del tratamiento, empapeló las paredes del país vasco entonces y a día de hoy continúa circulando por las redes: Al lado de la carita aniñada y casiadolescente de la primera, en la foto de después la tiene tan hinchada y amoratada que parece un monstruo; es una masa informe y sanguinolenta con los ojos hundidos en globos cárdenos de piel a punto de reventar, y el cuello tumefacto tan abultado que cuando le trasladan de urgencias al hospital no le pueden ni ponerel collarín. Casi sin poder ver, con esa misma cara grotesca, lo llevan aprestar declaración ante el juez Grande Marlaska en la Audiencia Nacional. Después de contestar sus preguntas, Unai comienza a narrarle las torturas y malos tratos a los que ha sido sometido. Según su propio relato: “Al cabo de medio minuto, me interrumpe diciéndome que lleva muchos años trabajando con la Guardia Civil y que mucha gente dice sufrirlas torturas y que no me cree. Dice también que, además, al no haber declaración policial, que ése no es el sitio indicado para denunciarlo, y que vaya al Juzgado para poner una denuncia. Me quedo perplejo, le miro a la secretaria y asiente con la cabeza. Mi abogada de oficio no me quita la vista de la cara y tampoco dice nada…”

Sí, el juez -ahora Ministro- Grande Marlaska es un torturador. Quizá no el autor material de los puñetazos y golpes, pero sí colaborador necesario y encubridor, sin ninguna duda. Lo ha dicho Willy Toledo, pero también el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo en al menos 6 ocasiones. No está de más repetirlo cuánto podamos, permitirnos el lujo de decir verdades como puños, por higiene democrática. Sí, el Ministro de Interior, Grande Marlaska, es un torturador; y, por cierto, el rey, Felipe VI, el jefe de los torturadores.

La Marina de Estados Unidos creará campos de concentración para encerrar a miles de inmigrantes

La Marina de Estados Unidos ha diseñado la construcción de grandes campos de concentración para decenas de miles de inmigrantes en bases militares de California, Alabama y Arizona, según un documento interno al que han tenido acceso tanto la CNN (1) como Time (2).

El documento describe la construcción de ciudades de tiendas de tiendas de campaña “temporales y austeras” para albergar a unos 25.000 inmigrantes en aeródromos abandonados en las afueras de Florida, cerca de Mobile, y de Orange Beach, Alabama, y cerca de Jacksonville y Pensacola, Florida.

Según el Ejército, el plan para encerrar a 25.000 inmigrantes costaría de 233 millones de dólares.

También propone crear un campamento para un máximo de 47.000 personas en la antigua Estación Naval de Armamento Concord, cerca de San Francisco, y otra instalación que podría albergar también a unas 47.000 personas en Camp Pendleton, California.

La última instalación que está estudiando la Marina es su base aérea en Yuma (Arizona), en medio del desierto.

No está claro si el documento de la Marina fue elaborado antes o después de que Trump firmara el decreto destinado frenar la separación de niños inmigrantes de sus padres tras cruzar la frontera con México.

Ese decreto abre la posibilidad de que se detenga a inmigrantes en bases militares.

La idea de alojar a los niños en bases militares ha surgido porque los tres centros de detención para familias del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) están cerca de alcanzar su capacidad máxima, pues actualmente albergan a 2.623 personas y tienen capacidad para 3.326.

El ICE expresó su deseo de expandir la capacidad de sus centros para encerrar a unos 15.000 inmigrantes. El ICE pidió a las empresas dedicadas a gestionar estos centros información sobre instalaciones en la frontera con México que “tengan una apariencia residencial y amable para los niños sin que parezcan cárceles”, según detalla la solicitud de propuestas que hizo la agencia.

(1) https://edition.cnn.com/2018/06/22/politics/military-bases-undocumented-immigrant-children/index.html
(2) http://time.com/5319334/navy-detainment-centers-zerol-tolerance-immigration-family-separation-policy/

Presos no-políticos

Sendoa Jurado
ex preso no-político

En los últimos tiempos se ha hablado mucho de los presos políticos, de las injusticias que se cometen con ellos y de la falta de democracia que hay en el Estado español. Son muchos los que se han indignado con la existencia de presos políticos, a la mayoría la situación les ha cogido por sorpresa y, además, piensan que es un fenómeno reciente.

Algunos creen que los de Catalunya son los únicos presos políticos, ya que al fin y al cabo todos los del 18/98 y los del caso Bateragune están ya en la calle. Y claro, entre los presos políticos catalanes, no incluyen a las que están o han estado por ser de ETA. Otros son más listos y se han dado cuenta de que los catalanes no son los únicos presos políticos y que en esa lista hay también tuiteros, artistas y sindicalistas. Y ahí acaba la lista.

Los de Altsasu no figuran entre los presos políticos, porque la suya, en vez de ser una situación política provocada por la ocupación de la Guardia Civil, ha sido una “pelea de bar”. Por eso, antes han reivindicado que “Altsasu no es terrorismo”, y ahora que la Audiencia Nacional les ha condenado a 13 años de cárcel a pesar de reconocer que no es terrorismo, le piden justicia y proporcionalidad a la legalidad extranjera y burguesa española. Los padres y las madres han denunciado que han tratado a sus hijos e hijas “como si fueran terroristas”, sugiriendo sin querer que los hijos e hijas de otros padres y madres que sufren tanto como ellos mismos, y que además están en las peores circunstancias carcelarias, puede que sí lo sean.

La reclamación de la libertad para los jóvenes de Orereta también se ha escuchado alto, y en este caso el argumento principal ha sido que “ellos no fueron”. No fueron ellos y por eso deben estar en libertad y, por lo tanto, nos sugieren que, también en este caso, si efectivamente hubieran sido, la legitimidad de su derecho a la libertad podría estar en entredicho. De este modo están desarrollando un discurso que dará facilidades para reprimir a quienes en el futuro “sí” vayan a ser, a pesar de que el lema de aquella manifestación fue “Errepresioari autodefentsa”.

Y en el contexto político-social que se está imponiendo a la hora de hacer frente a estas condiciones represivas, se genera una paradoja: mientras se roba el carácter político a los militantes que históricamente han entendido la cárcel como un espacio de lucha convirtiendo a estos ante la opinión pública en presos no-políticos, cuando se trata de reivindicar la libertad de quienes tienen como único objetivo salir de la cárcel, algunos no tienen inconveniente en seguir cavando la tumba de los que se mantienen firmes y dignos.

Por ejemplo, en Catalunya piden la libertad de los presos políticos, nunca la amnistía, porque la amnistía incluye la necesidad de cambiar el carácter del Estado, así como la legitimidad de la lucha de quien está preso. La libertad a cualquier precio, aunque para ello tengan que reconocer que la declaración de independencia fue simbólica y tengan que asumir el artículo 155 de la Constitución. Si se consigue la libertad de determinados presos, pelillos a la mar.

Los progres sacaron a la calle la teoría de la amnistía social cuando encarcelaron a algunos sindicalistas, y afortunadamente fallaron en su intento. La amnistía social hace una clara distinción entre presos políticos, diferenciando entre quienes han utilizado la violencia y quienes no, haciendo más profunda, una vez más, la tumba de los militantes más dignos y reconociendo al Estado el monopolio de la violencia.

El lenguaje tiene un efecto directo en la forma de pensar. Los términos que utilizamos a diario pueden cambiar la forma en la que vemos la realidad. Si para denunciar las injusticias que sufren unos tenemos que afianzar las que sufren otros, entonces estaremos desarrollando una estrategia contraproducente y cortoplacista.

Son los complejos de quienes viven en lo políticamente correcto los que crean la necesidad de hacer diferencia entre presos políticos. Necesitan argumentos fáciles, no trabajados. Mientras que explicar la actividad de un preso político choca con quienes piensan diferente, las posturas basadas en dar lástima nos convierten en mansos a ojos del resto. Por eso las causas que son fáciles de asimilar socialmente según el status quo impuesto, tienen más éxito cuando este es medido en términos cuantitativos. La política convertida en marketing.

A menudo se olvida que si no defendemos nuestros máximos nadie reivindicará los mínimos democráticos para poder llevarlos a cabo. Que si no creamos independentistas nadie defenderá el derecho de autodeterminación, que si no defendemos la alternativa del socialismo nadie querrá tumbar el capitalismo, que las fuerzas de ocupación no saldrán de Euskal Herria sin denunciar y hacer frente a esa misma ocupación, y que si no logramos la amnistía los únicos caminos que nos quedarán serán seguir llenando las cárceles o darnos por vencidos como pueblo.

Quiero recordar que lo que convierte en político a un preso no es el no haber utilizado la violencia, sino estar en la cárcel por su defensa activa de las libertades colectivas, no renegar de su carácter político y no perjudicar con su recorrido a las condiciones de vida del resto de presos.

Igualmente, quiero destacar que si esos que para algunos son presos no-políticos utilizaron la violencia, estando de acuerdo con ellos o no, fue para hacer frente a quienes han aplicado el 155 en Catalunya, para que los guardias civiles dejaran de cometer abusos como el que cometieron en el bar Koxka de Altsasu, para dejar al descubierto la actividad represiva de la Audiencia Nacional, para terminar con la impunidad de los torturadores y para ganar la libertad de los pueblos y de la clase trabajadora. Hoy quiero reivindicar que esos a los que han convertido en presos no-políticos son, precisamente, los más políticos de todos.

Se multiplica por cuatro el número de personas afectadas por la tortura en España

1.014 personas sufrieron torturas en 2017 por parte de los Cuerpos de Seguridad del Estado y funcionarios de prisiones y centros de menores en 224 situaciones, según recoge el último informe publicado (*) por la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura (CPDT). La cifra supone el doble de situaciones de torturas y malos tratos que se dieron en 2016, y casi cuatro veces más el número de personas afectadas. Entre 2004 —año del primer informe— y 2017, la Coordinadora ha recopilado 3.602 casos de torturas y malos tratos, y 9.085 personas afectadas.

Este aumento, según señalan desde la Coordinadora, está relacionado con la violencia policial que tuvo lugar el día 1 de octubre en Catalunya, con motivo de la celebración del referéndum. Desde la CPDT también señalan el incremento de violencia contra población migrante.

“Hemos valorado respecto al incremento dos cosas fundamentales, el 1 de octubre hubo una situación en la que más de 500 personas fueron afectadas, que son más del 50% de las personas afectadas que recoge el informe”, afirma Carlos Hernández, miembro de la Asociación Salhaketa Bizakia, una de las participantes en la CPDT, quien destaca también el aumento de agresiones sufridas por personas migrantes, sobre todo en situaciones que tuvieron lugar dentro de centros de internamiento de extranjeros.

El informe detalla que estas agresiones tuvieron lugar cuando las personas afectadas se encontraban bajo la custodia de funcionarios, ya sea en comisarías, cuarteles, prisiones y otros centros de privación de libertad, como los centros de internamiento de extranjeros, así como en el transcurso de intervenciones policiales, especialmente en manifestaciones. También advierten que, aunque son todas las que están, no están todas las que son. Como en los anteriores años, muchas de las denuncias han sido excluidas del informe por petición expresa de las personas afectada o porque no se ha conseguido reunir información suficiente. También, y especialmente, la Coordinadora señala que la mayoría se situaciones de torturas o malos tratos no son denunciadas nunca, especialmente en el caso de las personas presas, sin hogar y migrantes, que son especialmente vulnerables.

Por territorios, la comunidad autónoma con más incidencia es Catalunya. Reúne el 61 por ciento de las personas afectadas por torturas y malos tratos y el 47,3% de las situaciones. Ceuta fue el segundo territorio en número de personas que han sufrido torturas y malos tratos —117—, seguida de Madrid —102—. “En las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla el elevado número de personas afectadas tiene otra explicación, que no es sino la presencia de la Frontera Sur tanto del Estado español como de la Unión Europea, con todas las cuestiones de violaciones de derechos que ello conlleva y su incidencia en el elevado número de personas afectadas por la violencia que suponen las torturas, los malos tratos y otros tratos crueles o degradantes”, explican desde la CPDT, refiriéndose al informe elaborado por Iridia.

En cuanto al tipo de funcionarios denunciados por torturas o malos tratos, los agentes de la Policía Nacional son los que acumulan más denuncias: 82 situaciones —la tercera parte de las recopiladas— y 551 personas afectadas —más de la mitad del total—. Les sigue la Guardia Civil, con 41 situaciones de torturas y malos tratos y 338 personas afectadas. Desde la Coordinadora puntualizan que en muchas de las situaciones participa más de un cuerpo de seguridad. “Prácticamente todos los cuerpos han recibido denuncias, por lo que se puede ver que la práctica de torturas y malos tratos está generalizada y además se extiende por todo el territorio”, señala Hernández.

(*) http://www.prevenciontortura.org/wp-content/uploads/2018/06/Resumen-cas-2017.pdf

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