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La policía alemana podrá pinchar los teléfonos de los refugiados a discreción

Thomas de Maizière, ministro alemán del Interior
El Gobierno alemán aprobó este miércoles en su Consejo de Ministros un polémico proyecto de ley que endurece su política de asilo y facilita, al mismo tiempo, la expulsión de decenas de miles de refugiados a quienes les fue denegada su petición de asilo. El proyecto de ley, que debe ser aprobado por la Cámara Alta y el Parlamento federal, contempla el acceso, por parte de la policía, a los teléfonos móviles y ordenadores de los peticionarios de asilo para determinar su nacionalidad.

La futura ley, según el deseo del gobierno germano, debe agilizar las deportaciones de los peticionarios de asilo y también incluye sanciones drásticas para todas aquellas personas que hayan facilitado datos falsos a las autoridades en el momento de ingresar al país.

“Si un refugiado ha realizado noventa llamadas telefónicas a Sudán y le dice a las autoridades que él viene de Eritrea, es fácil suponer que se trata de un sudanés”, dijo el ministro del Interior, Thomas de Maizière, al justificar la nueva medida y, al mismo tiempo, rechazar las críticas formuladas por los dos partidos de oposición, Los Verdes y La Izquierda, que denunciaron que la medida vulnera la esfera privada de las personas. “La medida es inteligente y razonable”, añadió el ministro.

La nueva normativa también facilita la detención para su expulsión de todos los peticionarios de asilo que representan una amenaza para la integridad física o a la seguridad nacional. El proyecto de ley, que contempla la posibilidad de utilizar tobilleras electrónicas para vigilar el desplazamiento de los sospechosos, amplía de cuatro a diez días, el tiempo máximo de detención previo a la fecha de deportación.

La medida aprobada este miércoles por el Consejo de Ministros, pone fin a la famosa “cultura de bienvenida” que echó raíces en el país en el verano de 2015, cuando la canciller Angela Merkel ordenó abrir las fronteras alemanas a cientos de miles de refugiados. Ahora y cuando solo faltan siete meses para las elecciones federales, la canciller ha enviado una poderosa señal de dureza para aplacar las críticas que recibió, sobre todo de parte de la CSU de Baviera, a causa de su generosa política de asilo.

La “cultura de bienvenida”, puede convertirse en el curso del año en una polémica “cultura de expulsiones”. Según el ministro de la cancillería, Peter Altmaier, 300.000 peticiones de asilo fueron rechazadas en el curso de 2016, de un total de 700.000.

Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2017/02/22/actualidad/1487786216_783029.html

Los fascistas queman las palmeras para protestar por la ‘africanización’ de Italia

El sábado los fascistas italianos quemaron las palmeras que hay en la Plaza del Duomo, frente a la catedral gótica de Milán, para protestar por la “africanización” de Italia, causada por la llegada masiva de inmigrantes procedentes de la otra orilla del Mediterráneo.

La quema de las palmeras se produjo después de que la Liga Norte y Casa Pound convocaran una manifestación contra los inmigrantes en la que denunciaron la “africanización” de la Plaza del Duomo.

Eligieron las palmeras porque, según los fascistas, se trata de “plantas tropicales” impropias para estar presentes delante de un monumento nacional. Es como si hubieran dicho, a la manera ecologista, que se trata de una “especie invasora”, impropia de la flora autóctona. En otras palabras: para los fascistas Italia no es una país tropical y no debe haber palmeras ni emigrantes.

Los fascistas italianos deben viajar muy poco, y nunca hacia el sur, porque las palmeras forman parte del paisaje italiano, tanto en Roma, como en la Riviera o en Sicilia, que no están en los catálogos turísticos como sitios tropicales.

Además, tampoco leen mucho: su ídolo Benito Mussilini erigió la palmera como símbolo del imperio colonial italiano.

En Italia la única especie invasora es la fascista.

Mapa de los linchamientos racistas en Estados Unidos

Desde noviembre el sitio Monroe Work Today expone una base de datos sobre un mapa de Estados Unidos que refleja los linchamientos de negros habidos en aquel país desde el final de guerra civil en 1865, que marca el final de la discriminación racial… sobre el papel.

En total contabiliza 5.000 linchamientos racistas, un promedio de 9 crímenes mensuales que en las dos últimas décadas ha bajado a 7. Entre 1882 y 1968 el instituto Tuskegee contabiliza el linchamiento de 3.446 negros y 1.297 blancos.

La base de datos lleva el nombre del historiador Monroe Work (1866-1945), hijo de esclavos, que fue el primer investigador en emprender la tarea.

Además de negros, el mapa muestra también otros linchamientos, como los de origen nacional, en el caso de los orientales. También fueron linchadas unas 600 personas de origen hispano, en su mayoría mexicanos, sin que mediase juicio previo y con el pleno conocimiento de autoridades locales, que durante los ahorcamientos miraban para otro lado.

Hasta 1930 una práctica muy extendida en Estados Unidos era la difusión de postales con fotografías de los linchamientos multitudinarios.

Entre 1882 y 1968 se presentaron cerca de 200 leyes contra los linchamientos en el Congreso, de los que tres pasaron a la Cámara de Representantes.

Entre 1890 y 1952 siete presidentes pidieron al Congreso que aprobara una ley federal. En 1920 el Partido Republicano prometió en su convención nacional apoyar la aprobación de dicha ley.

En 1921 Leonidas C. Dyer patrocinó un proyecto de ley contra los linchamientos y la Cámara de Representantes la aprobó en enero de 1922, pero las tácticas dilatorias del Partido Demócrata consiguieron que se retirase en diciembre de aquel mismo año.

El congresista Dyer intentó volver a presentar la ley, tanto en 1923 como al año siguiente, pero volvió a ser derrotado por el Partido Demócrata, máximo representante de los racistas del sur de Estados Unidos.

52 años del asesinato de Malcom X

El 21 de febrero de 1965, hace 52 años, la lucha por la igualdad en Estados Unidos, sufrió un duro golpe.

Malcolm Little nació el 19 de mayo de 1925 en Omaha, Nebraska, en Estados Unidos. Su padre, Earl, murió cuando él apenas tenía 6 años de edad. Se dijo que perdió la vida al ser atropellado por un tranvía, aunque la comunidad negra aseguraba que había sido asesinado por un grupo llamado Black Legion, que formaba parte del Ku Klux Klan. Tras este hecho, la madre de Malcolm fue internada en un psiquiátrico.


A pesar de ser uno de los alumnos más brillantes de su escuela secundaria, abandonó las aulas luego que uno de sus maestros le dijo que ser abogado no era un objetivo “realista” para alguien de raza negra.

A los 16 años se fue a vivir a Boston, donde se convirtió en un criminal callejero. A los 21 años de edad fue condenado a 10 años de prisión. Cuando salió, en 1952, se adhirió a la Nación del Islam, un movimiento que predicaba la redención negra, mediante la conversión a la religión musulmana, unida a un activismo radical en pro de los derechos de los afroamericanos. Fue entonces que cambió su apellido por la famosa “X”. Llegó a llamar a los blancos “demonios de ojos azules”.

Llegó a reunirse con Fidel Castro y abandonó la Nación del Islam en 1964 tras un enfrentamiento con el líder del grupo, Elijah Muhammad. Además había cambiado su actitud hacia los blancos y desechó la ideología de dicha organización, por lo que empezó a temer que alguno de sus miembros lo asesinara.

Incorporó a su discurso la lucha contra el imperialismo norteamericano y fundó la Organización de la Unidad Afroamericana, un grupo que abogaba por el nacionalismo negro. El día que su lucha se extinguió…

Malcolm X fue asesinado el 21 de febrero de 1965, cuando pronunciaba un discurso en el Audubon Ballroom de Manhattan. Al comenzar a hablar en una reunión de la Organización de la Unidad Afroamericana estalló un alboroto entre la multitud. Se oyó que alguien gritó “¡Negro!, quita las manos de mi bolsillo”; y cuando los guardaespaldas del activistas se acercaron a ver qué ocurría, un hombre identificado como Thomas Hagan, de 22 años de edad, sacó un arma y disparó en varias ocasiones contra el líder, impactándole 4 veces en el pecho. Poco después de llegar al Centro Médico de la Universidad de Columbia, fue declarado muerto.

Malcolm ya había sido amenazado de muerte en carias ocasiones, de hecho llegó a declarar: “Vivo como un hombre muerto… Estoy marcado”. Incluso días antes de su asesinato, su familia y él salvaron la vida, luego que su casa fue incendiada. Tras disparar en contra del hombre que buscaba la igualdad racial en Estados Unidos, Hagan intentó huir, pero fue herido en la pierna y la multitud se lanzó sobre él. Junto a este hombre, fueron declarados culpables y condenados: Norman Butler (puesto en libertad condicional en 1985) y Thomas Johnson (quien recibió la libertad en 1987).

Ambos siguen manteniendo su inocencia, mientras que la Nación del Islam siempre negó estar detrás del crimen. Más de 20 mil personas acudieron a las exequias de Malcolm X, quien fue enterrado en el Cementerio Ferncliff, en Nueva York, en una ceremonia a la que asistieron varios líderes de los derechos civiles.

Dicen que uno de los amigos del dirigente asesinado se opuso a que el símbolo de la lucha por los derechos de los negros fuera enterrado por sepultureros blancos, por lo que tomó una pala y él mismo comenzó a echar la tierra para cubrir el ataúd, acto que fue replicado por otros compañeros negros.

Thomas Hagan obtuvo la libertad condicional en 2010, a los 69 años de edad y afirmó: “Me arrepiento de haber participado en algo que nunca debió ocurrir”. Es cierto que la figura de Malcolm X no estuvo exenta de polémica; para algunos fue un firme defensor de los derechos de los afroamericanos, mientras que otros lo acusaron de racista y de alentar la violencia. Pero muchos afroamericanos consideraron que expresaba mejor sus quejas con respecto a la desigualdad que el movimiento por los derechos civiles.

Fuente: http://alwaght.com/es/news/88773

– Pequeña historia de una entrevista de Fidel Castro con Malcom X 
https://mpr21.info/2016/12/pequena-historia-de-una-entrevista-de.html 

Las fronteras de Ceuta y Melilla no son muros sino políticas

En un periodo de cuatro días 850 emigrantes africanos han saltado la valla de Ceuta, algo que no es ninguna casualidad, sino otra demostración palpable de la instrumentalización política de las personas por los motivos económicos más rastreros que cabe imaginar.

Ceuta y Melilla son la única frontera terrestre que tiene la Unión Europea con Marruecos. Mide ocho kilómetros y su cuidado es tanto problema de unos, la Unión Europea, como de otros, Marruecos.

Pero las fronteras no son las alambradas o los muros, como dicen últimamente los despistados de siempre, sino políticas, en este caso la política agraria. Por una vez en Bruselas han aprobado un acuerdo que es plenamente justo: denunciar el acuerdo agrícola firmado con Marruecos en 2012.

A finales del pasado año el Tribunal de Justicia de la Unión Europea excluyó de referido acuerdo al territorio saharahui, lo cual no ha gustado nada en Rabat, que se ha puesto a hacer lo que mejor sabe: presionar en la valla de Ceuta.

Marruecos chantajea abiertamente con abrir la espita de los refugiados, un asunto candente en una Europa podrida hasta el tuétano de fascismo y racismo como en sus tiempos más oscuros que, como ven, nunca fueron superados. Sólo habían quedado archivados en el subconsciente.

El chantaje marroquí tiene otro frente del que se viene hablando mucho últimamente en la otra orilla, aunque aquí casi todos han hecho oídos sordos, como acostumbran. Se trata de que, lo mismo que Turquía, también en Rabat piensan recurrir a otros socios más amigables que los que tienen en Bruselas, que son los mismos de siempre: Rusia y China.

No hace mucho que las unidades navales rusas que se dirigían a Siria no pudieron repostar en Ceuta por presiones de la OTAN y ahora es posible que las podamos ver de manera permanente muy cerca de nuestras costas, lo cual mostrará el lado más desagradable de la cuestión fronteriza.

Si esa perspectiva se abre paso, ya no se tratará de vallas para impedir el paso de los refugiados, ni de acuerdos comerciales sobre legumbres, hortalizas y frutas sino de un abismo estratégico.

Marruecos juega con la Unión Europea lo mismo que con la Unión Africana, a la que se acaba de incorporar. Sabe que en Bruselas el territorio saharaui nunca ha supuesto nada, por lo que están dispuestos a venderlo, como han vendido todas y cada una de sus colonias, en cualquier momento al mejor postor. Si el Sáhara no le importa a la UNU, ¿por qué habría de importarle a la Unión Europea?

El caso de los 5.000 niños yemeníes secuestrados por el Estado de Israel

En los años cincuenta 5.000 bebés judíos de origen yemenita desaparecieron de Israel y, después de ser secuestrados, fueron vendidos en adopción con la complicidad del Estado, la policía y las maternidades.

Es un caso muy parcido al de los bebés robados por los franquistas en España, entendiendo claramente que el “franquismo” se prolongó mucho más allá de la muerte del criminal Franco, hasta los años noventa, y que en tal categoría política, además del personal sanitario, se deben incluir a los católicos que participaron en los secuestros y compraventas de los recién nacidos.

En ambos casos los Estados no sólo fueron cómplices: siguen siendo cómplices cada minuto que pasa negando los crímenes y dejando de investigar los secuestros de niños para luego decir que eso ocurrió hace muchos años y hay que dar la espalda al pasado. Todos los archivos públicos que contienen información sobre este crimen colectivo se han tratado de mantener cerrados hasta 2066.

El caso de los niños judíos yemenitas comprende la etapa 1948 y 1954, es decir, el nacimiento mismo de Israel, un Estado cuyas raíces con todas ellas abiertamente criminales.

Cuando los niños eran hospitalizados por encontrarse enfermos, a los padres se les decía que habían fallecido; si reclamaban el cuerpo para darle sepultura al cadáver, les respondían que el hospital ya había procedido al enterramiento.

Como suele ocurrir, el crimen se hubiera mantenido oculto si los padres se hubieran conformado con las explicaciones falaces de los funcionarios públicos y los profesionales sanitarios, es decir, si las personas creyeran lo que les dicen y, además, si no hubieran emprendido una lucha heroica, larga y amarga, si hubieran desfallecido durante más de medio siglo sin averiguar el paradero de sus hijos.

En estos casos el Estado conoce a la perfección lo que ocurrió. Por eso mantiene el secreto de los archivos. Pero hace como que no sabe nada y cuando le presionan dice que empieza a investigar. En junio del año pasado Netanyahu encargó al ministro Tzachi Hanegbi que echara un vistazo a los archivos ocultos para ver la manera de calmar las protestas y tapar el asunto un tiempo más.

No lo lograron y en noviembre tuvieron que abrir los archivos, al menos en parte. Hay más de 100.000 documenos de los que cabe esperar que no hayan acabado en la hoguera. La decisión del gobierno, ha dicho el ministro Hanegbi, debe ayudar a que las familias de los niños secuestrados dejen de desconfiar del Estado de Israel que, a su vez, confía salir indemne de esta prueba y por eso aún no se ha disculpado.

Pero si el Estado no participó en los crímenes, no tiene sentido ni negarlos ni ocultarlos. Si todo fue obra de determinados profesionales sanitarios que actuaron a sus espaldas, debería ser el primer interesado en poner nombre y apellidos a los delincuentes que, en este tipo de asuntos, forman una red muy extendida. No se trata sólo de los autores materiales sino de los cómplices que están en la policía, en los fiscales, los jueces, los abogados, las funerarias, los burócratas de los registros…

Es imposible cometer estos crímenes masivos sin falsificar montones de documentos oficiales que garantizan el silencio para que luego Presidentes del Gobierno, como Felipe González, aseguren públicamente que “no hay pruebas ni las habrá nunca”. Los criminales pueden vivir tranquilos porque siempre hay algo que juega a favor del Estado delincuente: las víctimas son niños procedentes siempre de las familias más pobres y marginadas. Ni siquiera saben o tienen recursos para presentar una denuncia.

El rabino Uzi Meshulam

Sólo 745 padres presentaron denuncia en su época; de ellos dos tercios son yemeníes, si bien en 1994 el rabino Uzi Meshulam dio un giro a la protesta cuando extendió el radio de las desapariciones no sólo a ellos sino a los Balcanes y Oriente, donde también se habían secuestrado niños. En agosto el diario Haaretz siguió ampliando el radio de acción de las desapariciones con niños de familias originarias de Europa. No obstante, ahora que las investigaciones se han ampliado, la proporción sigue siendo parecida: el 70 por ciento de los secuestrado son yemeníes y sólo el 4 por ciento son europeos, lo que pone de manifiesto el móvil racista de los crímenes.

La vivienda del rabino Meshulam se convirtió en el centro de la protesta y la lucha, incluida la lucha armada. Durante 52 días las fuerzas especiales de la policía asediaron la vivienda, mataron a un manifestante y detuvieron a Meshulam, al que condenaron a seis años y medio de cárcel. Salió de ella a los cinco años, muriendo en 2013.

Una de las claves que va apareciendo en la investigación es que, además de maternidades y centros de salud, la mayor parte de los secuestros se llevaron a cabo en instituciones sionistas, como Hadassah (Organización Sionista de Mujeres de América) y WIZO (Organización Internacional de Mujeres Sionistas).

¿Cuáles son los planes de Alemania para el norte de África?

Chahed, Primer Ministro de Túnez
El Primer Ministro de Túnez, Yussef Chahed, visita en Alemania a la canciller Merkel para tratar el problema de la emigración que, desde el atentado de Navidad en Berlín en el que murieron 12 personas, ha sido reconvertido en un problema de seguridad, uno de esos “fallos de seguridad” de la policía que cumplen la primera ley de bronce: cuanta más seguridad, más “fallos de seguridad”.

La segunda también ley se cumple: hay que echar balones fuera, imputar la responsabilidad a terceros, en este caso a Túnez porque el autor de la matanza era tunecino. Los avisos previos, tanto de la policía tunecina como de la marroquí, no sirvieron para nada. Se produjo uno de esos “fallos de seguridad”.

El plan de Merkel para la seguridad es el mismo que ya puso en marcha en Turquía con los refugiados que huían de la Guerra de Siria: que se se encarguen otros del problema, es decir, crear tapones (léase campos de concentración), en este caso en el norte de África cuyo papel es el impedir tanto la emigración como la llegada de yihadistas.

Es la vieja política del palo y la zanahoria de toda la vida: a cambio de levantar campos de concentración, Alemania incrementa la “ayuda al desarrolo”, es decir, que está dispuesta a llenar el Magreb de ONG, voluntarios, hospitales de campaña y demás parafernalia propia de estos casos.

Además de Túnez, también Marruecos y Argelia deberán ser clasificados, a cambio de dinero, como “zonas seguras” y acoger a todos los refugiados que les lleguen desde cualquier país, incluidos los expulsados de Europa.

Si los países del Magreb se deciden a levantar campos de concentración, entonces las potencias imperialistas podrán provocar guerras sin cuartel en África y desestabilizar cualquier país, como han hecho con Libia o Sudán, sin pagar ninguna clase de consecuencias molestas que empañe a los “Estados de Desecho”.

El mundo se dividirá así mucho más claramente en “Estados fallidos” y “Estados de Desecho”. Los primeros soportan los problemas y los segundos viven a costa de ellos… a cambio de ONG, propinas, “ayuda al desarrollo” y demás.

Twitter registra hasta 10.000 insultos racistas al día sólo en inglés

Según un estudio publicado por Demos en 2014, sólo en idioma inglés Twitter registra hasta 10.000 insultos racistas al día (1), es decir mensajes ofensivos contra una determinada raza o grupo étnico. El estudio analizaba qué tipo de insultos circulan por dicha plataforma y en qué cantidad.

Para ello se centraron en el inglés, analizando más de 125.000 mensajes, pudiendo establecer que uno de cada 15.000 mensajes contenía algún tipo de término o expresión calificada como racialmente sensible, lo que implica que el número de comentarios racistas podría verse incluso más que triplicado.

El estudio indica que a diario se generan aproximadamente 3.000 mensajes que reflejan los prejuicios raciales y falta de sensibilidad con otras etnias. De ellos, 2.000 constituyen expresiones verdaderamente racistas, mientras que 100 incitan a que su mensaje de violencia, se materialice en la vida real.

Demos estableció una clasificación de seis formas distintas en las que se emplean los insultos en Twitter. Así, diferenciaba entre:

– el uso ocasional de insultos: el uso despectivo de términos despectivos frente a un colectivo específico, sin ninguna mención a atributos físicos o de comportamiento
– el estereotipo negativo: aquellos usuarios que atribuyen unas características en cuanto a comportamiento y apariencia de forma despectiva sobre una persona o colectivo de una determinada raza o etnia
– el insulto directo: la publicación de insultos raciales dirigidos específicamente a una persona con la intención de herirla verbalmente
– el uso inapropiado: la reclamación de uso de un término propio de una raza o grupo étnico utilizado con connotaciones negativas
– sin ánimo de ofender: es la utilización de vocablos que podrían considerarse racistas, pero fuera de este contexto; en tono de broma y sin maldad aparente
– la apología del racismo: son mensajes que incitan explícitamente al comportamiento racista, especificando incluso una acción o iniciativa determinada

Las conclusiones del estudio indicaron que, por fortuna, la gran mayoría de estos insultos raciales identificados se utilizaban de un modo no ofensivo, sin mostrar un comportamiento realmente racista. Sin embargo, siguen siendo comentarios despectivos que están ahí.

A Demos se le olvidaron incluir los chistes racistas, que son un subgénero que se publicita y propaga a sí mismo, para lo cual se pueden encontrar sitios en internet que hacen colecciones de ellos (2) para que los usuarios demuestren hasta qué punto el fascismo ha calado dentro de cada una de sus células.

En efecto, en contra de una opinión extendida, los insultos racistas no son consecuencia de una educación insuficiente o de una mala educación, sino de una educación fascista, como lo prueba el incidente que se produjo el 18 de enero cuando tres niños de 12 años que vestían el uniforme del centro escolar Viaró de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), perteneciente al Opus Dei, subieron a un tren en el que viajaba una joven catalana de 22 años de origen hindú. Los niños empezaron a largar las típicas frases («putos negros de mierda, mirad a ésta que hay aquí»), mientras le señalaban: «Mirad a esta india. Son todos asquerosos, los chinos, moros, negros, indios son de clase muy inferior a la nuestra, los blancos somos los mejores» (3).

Sí, los niños del Opus Dei tienen razón: es una cuestión de clase social.
(1) https://www.demos.co.uk/press-release/anti-social-media-10000-racial-slurs-a-day-on-twitter-finds-demos-2/
(2) http://lavozpopular.com/chistes-racistas-para-whatsapp/
(3) http://www.antena3.com/noticias/sociedad/tres-ninos-anos-increpan-insultos-racistas-joven-india-barcelona_2017013158908e790cf2c31a5c655d7b.html

¿De qué habló Trump con el primer ministro australiano?

Darío Herchhoren
Hace pocos días; y dentro de los primeros contactos con dirigentes afines, Donald Trump mantuvo una conversación telefónica con el primer ministro australiano, que en principio estaba previsto que durara una hora, y que terminó abruptamente cuando al parecer; Trump cortó la conversación. Todo indica, que la charla iba a girar en torno a la política sobre inmigración y refugiados que iba a aplicar Trump y de los consejos que le iba a dar el australiano.

Al efecto es necesario conocer algo sobre Austalia y su historia para entender que es lo que pasó para que Herr Trump cortara el teléfono.

Australia es una isla continente, de aproximadamente cinco millones de kilómetros cuadrados, y habitada por unos 15 millones de habitantes. Desde su incorporación a la corona británica  en el siglo XVIII, ese enorme territorio sirvió como lugar de expiación donde eran enviados los delincuentes británicos que fueron los primeros europeos que habitaron el mismo. Australia estaba ya habitada por los maoríes que son una etnia que  habita todo el sur de Oceanía conocido como papuasia.

En un principio los recién llegados que ejercieron el gobierno en nombre de su «graciosa» majestad convivieron en forma mas o menos pacífica con los aborígenes. Una de las primeras medidas que toma la metrópoli inglesa es separar los blancos europeos de los maoríes y encerrar a estos últimos en campos de trabajo para «protegerlos», en lo que fue uno de los mayores crímenes que cometió el imperio británico y que se oculta en forma sistemática.

Los hijos de los maoríes eran separados de sus familias y dados a instituciones de «beneficencia» que los «educaban» en los valores de la religión anglicana, en lo que fué un auténtico genocidio donde murieron aproximadamente cinco millones de individuos.

Al día de hoy los maoríes son menos de 2 millones y gracias a las denuncias que se han hecho por parte de organizaciones humanitarias, se consiguió que finalmente los gobiernos del Reino Unido y Australia pidieran disculpas por los crímenes cometidos sin que haya constancia de alguna medida de reparación.

A pesar de todo lo pasado, Australia no admite refugiados que no sean blancos indoeuropeos ya que desea preservar la supremacía blanca de la población. Si no fuera así, la población blanca sería reemplazada rápidamente por malayos, papuenses, indonesios y filipinos (uf, ¡qué asco!). Y todo ello, a pesar de que la isla continente solo está poblada cerca de las costas.

Hay todo un «hinterland», absolutamente desierto, que podría albergar a millones de seres humanos que lo pasan muy mal. Los supremacistas australianos se parecen como dos gotas de agua a los blancos sudafricanos y yanquis, que cuidan celosamente la «raza». Esto es claramente una ideología fascista, y revela hasta donde llega la insensibilidad humana de estas clases. En Australia, gobiernen los laboristas, que son tan de izquierda como sus conmilitones ingleses, como los conservadores, esta es una política de estado, y la mantienen a rajatabla.

Como anécdota cabe mencionar, que cada tres o cuatro años, aparecen en la prensa argentina unos anuncios, donde se informa a la población que un grupo de «caballeros» australianos viajará a Buenos Aires en busca de mujeres de «buena familia» para casarse con ellas. A esos anuncios suelen responder mujeres arruinadas de la viaja oligarquía terrateniente, que aceptan el convite. De esa manera se mantiene la pureza de clase.

Según informaciones que me han llegado la conversación que estaba prevista para una hora, terminó abruptamente cuando el primer ministro australiano intentó aconsejar a Herr Trump sobre la política a seguir en materia de refugiados, y ello provocó la ira del magnate, que no aceptó esos consejos, por considerar que eran demasiado duros. Aquí el muerto se asustó del degollado. Pero dios los cría y ellos se juntan.

Los antifascistas de Nantes levantan barricadas contra el racismo

El viernes 3 de febrero el alcalde socialista de Nantes cedió una sala municipal en el centro de la ciudad para permitir una charla abiertamente racista, por invitación del GUD y el medio de extrema derecha Breizh Info. Desde hace meses las autoridades locales están aumentando la tensión mediante la organización de foros de grupos de extrema derecha.

El mismo día por la noche unos 500 antifascistas se movilizaron en las calles para evitar la conferencia racista. La manifestación salió desde la plaza Viarme y se dirigió a la calle Bretaña. Los racistas se atrincheraron en una sala pública, protegidos por decenas de policías vestidos de civil y armados.

Los antifascistas se manifestaron mientras gritaban alto y claro: ¡Nantes no es racista! El área que rodea la sala de conferencias estaba tomada por la policía. Lo más sorprendente fue el momento en el que la policía permitió a los fascistas armarse con cascos y barras de metal frente a la sala municipal. A pocos metros estaban los antidisturbios. Sólo los manifestantes antirracistas fueron perseguidos, acusados y detenidos sin previo aviso.

Después de la primera granada de gas lacrimógeno, la manifestación se divide y la ira estalla. Los antifascistas rompen la ventanas de los bancos, levantan barricadas y la policía dispara balas de goma para dispersar violentamente y controlar a los manifestantes. Seis personas fueron detenidas.

Pese a que la manifestación se vio truncada por las cargas policiales, fue un éxito innegable por su alta participación.

Por la noche, varios individuos de extrema derecha atacaron un bar y a varios transeúntes identificados como antifascistas. La concentración de extrema derecha en la sala municipal evidencia la alianza objetiva entre municipio, prefectura y grupos fascistas.

Para los próximos 25 y 26 de febrero los antifascistas también han convocado protestas en Nantes contra la reunión del Frente Nacional.

Fuente: https://freecollective.wordpress.com/

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