La web más censurada en internet

Etiqueta: Oriente Medio (página 91 de 133)

La resistencia del gobierno de Siria ha descubierto el baile de máscaras

El desertor Riad Hijab
Juan Manuel Olarieta

Cuando tras la desestabilización en Siria se formalizan los bandos, se inicia un goteo continuo de deserciones de políticos, funcionarios, diplomáticos y militares que cambian de bando y se unen a los que ya estaban exiliados desde tiempo atrás. Si el gobierno sirio era una dictadura sanguinaria, los desertores no eran precisamente ajenos a ella sino oportunistas que cambiaron de chaqueta cuando la cosa se puso fea.

Entre los desertores hay dos a mencionar específicamente. Uno es el general Manaf Tlass, que desertó en julio de 2012 junto con otros 23 oficiales del ejército regular. Pocos meses después en unas declaraciones a la prensa pidió que “la comunidad internacional” entregara armas a la oposición y reconoció que quien le había sacado del país habían sido los servicios secretos franceses (1).

Otro caso singular ocurrió al mes siguiente (6 de agosto), cuando desertó el Primer Ministro Riad Hijab dos meses después de su nombramiento, uniéndose a la oposición en Qatar a cambio de dinero: 10 millones de dólares y un sueldo mensual de 20.000 dólares para él, así como indemnizaciones para 34 miembros de su familia, que fueron pagados por Qatar.

Los desertores no eran sólo oportunistas que cambiaron de chaqueta sino mercenarios a sueldo de países extranjeros, traidores de la peor especie, gentuza sin principios ni moral de ninguna especie.

A comienzos de este año vimos a Hijab ejerciendo como portavoz de la oposición en las conversaciones de paz de Ginebra por cuenta de sus amos del Golfo.

Con los militares que desertan, los imperialistas y los países del Golfo y Turquía crean, financian y adiestran al llamado “ejército libre de Siria” demostrando que, desde el primero momento, la oposición no tenía ninguna pretensión pacífica.

La prensa imperialista presentó un relato unilateral de los hechos en el que faltaban muchos muertos, justamente aquellos que cayeron en el bando del gobierno. Al contar sólo los muertos de un bando, la prensa imperialista transmitió la imagen de una actuación desproporcionada, una fuerza organizada (policía, ejército) que disparaba indiscriminadamente contra una multitud desarmada.

Los atentados terroristas desempeñaron un papel fundamental en la desestabilización. Se trataba de acciones como las siguientes:

– los incendios de sedes oficiales, edificios públicos y del partido Baas
– el asesinato a tiros el 23 de marzo de 2011 de dos soldados en Deraa, los primeros de un total de 88 militares que murieron asesinados sólo en el primer mes de la desestabilización
– el asesinato de 10 militares el 11 de abril en la carretera de Banias
– el 6 de junio grupos armados mataron a 120 soldados y policías en Jisr Al-Chughur
– el 16 de noviembre el “ejército libre de Siria” atacó las instalaciones de los servicios de inteligencia
– el 23 de diciembre se produjeron dos atentados con coche bomba contra edificios de la policía de Damasco que mataron al menos a 40 personas
– el 6 de enero de 2012 murieron 26 personas en Damasco en un atentado suicida

En el primer año del levantamiento, las fuerzas gubernamentales sirias padecieron más de la mitad de las 5.000 bajas que se produjeron en Siria. Pero los portavoces del imperialismo sólo hablaban de la otra mitad, como si no hubiera más.

El corresponsal del diario alemán Bild, Jurgen Todenhofer, acusó a los terroristas de “matar deliberadamente a los civiles para luego presentarlos como víctimas del gobierno”. Describió la “masacre como una estrategia de márketing”, como uno “de los hechos más desagradables que jamás me he encontrando en un conflicto armado”.

Al mismo tiempo que Al-Qaeda cometía toda clase de atentados en Siria, las ONG (Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Médicos Sin Fronteras) desviaban la atención de las miradas, acusando al gobierno de Bashar Al-Assad de cometer crímenes contra la humanidad.

Los atentados terroristas acabaron poniéndose en un primer plano frente a las protestas. A partir de entonces cambió el lenguaje, incluso el de la ONU: ya no hablaban de “represión” sino de “combates”. Al principio de la guerra sólo había un protagonista; ahora hay dos; antes los reproches se dirigían a una parte exclusivamente, al gobierno, y ahora a ambas.

La demagogia mediática cambia y deja de tomar partido. Antes era favorable a la oposición; ahora empieza a aparecer el típico “ni unos ni otros”.

También empieza el carrusel de treguas y altos el fuego. El 21 de marzo de 2012 de Consejo de Seguridad de la ONU envía a Kofi Annan de mediador con el primero de muchos planes de paz, en donde la palabra “paz” significa en realidad “golpe de Estado” y destitución de Al-Assad.

Nunca, ni en las guerras más veteranas, como las de las FARC en Colombia o los naxaliltas en India, se han visto tales tipos de actuaciones vergonzosas por parte de la ONU para ocultar una agresión internacional concertada contra un país. El lema de los imperialistas, repetido hasta el hartazgo una y otra vez, es que no se debía negociar con los terroristas… salvo en Siria.

La guerra empezó como un baile de máscaras y, en cinco años, las caretas se fueron viniendo abajo. Fue un destape progresivo, tanto del imperialismo como de la ONU. En la primera fase, los primeros no querían aparecer para nada; era una guerra civil, un asunto puramente interno. A partir de la creación del CNS empiezan a asomar la cabeza, pero dicen que sólo apoyan a la oposición “pacífica”, luego llamada “moderada”. Después tuvieron que reconocer que también envíaban armas, que entrenan a fuerzas militares, pero sólo a la oposición “moderada”, no a los yihadistas…

Aún era una guerra entre intermediarios en la que los imperialistas tiran la piedra y esconden la mano.

Ha sido una farsa detrás de otra. Nunca hubo ningún movimiento pacífico, nunca hubo una oposición “moderada” o no yihadista. Desde el primer momento el fundador y máximo dirigente del “ejército libre de Siria”, el coronel Riyad Al-Assad, declaró a Al-Qaeda como “nuestros hermanos en el islam”(2).

En setiembre de 2014 otro comandante del mismo “ejército”, Bassel Idris, reconoció públicamente: “Colaboramos con el Califato Islámico y el Frente Al-Nosra” porque “hemos llegado a un punto en el que debemos colaborar con cualquiera contra la iniquidad y la injusticia”(3).

A pesar del carácter yihadista del “ejército libre de Siria”, la guerra nunca ha tenido un carácter confesional; nunca ha sido un enfrentamiento entre los alevitas y los sunitas porque sólo una de las partes tiene ese carácter, mientras todos los demás credos religiosos -absolutamente todos- apoyan al gobierno.

El “ejército libre de Siria” nunca existió como tal. Siempre fueron unas siglas vacías de contenido bajo las cuales se cobijaron 70 grupos yihadistas diferentes cuya colaboración depende del territorio que ocupen.

El referido “ejército” es otro grupo mercenario, creado, armado y financiado por los imperialistas, los países del Golfo y Turquía desde el primer momento. Sin embargo, a pesar de los apoyos, nunca lograron convertirse en los protagonistas que estaban destinados a ser, por lo que las primeras portadas fueron ocupadas por otros, fundamentalmente por Al-Qaeda, cuya sucursal, el Frente Al-Nosra, aparece en internet en enero de 2012 bajo la dirección de Suleiman Jaled Derwich (Abu Mohammad Al-Jolani), un sirio que regresaba de la guerra de Afganistán.

Entonces Al-Nosra era mucho más parecida a una organización terrorista que al ejército en el que se ha convertido ahora. Tras su aparición se produjeron los siguientes atentados terroristas:

– el 10 febrero de 2012 dos atentados con coche bomba reivindicados por el Frente Al-Nosra en Alepo causan centenares de muertos y heridos
– el 17 de marzo dos coches bomba matan a 27 personas y hieren a otras 140 en Damasco delante de la dirección de la policía criminal y un centre de inteligencia
– el 27 de abril de 2012 un atentado suicida en el centro de Damasco mata a 11 y hiere a decenas de personas
– el 10 de mayo de 2012 un doble atentado con coche bomba en Damasco causa más de 60 muertos y unos 400 heridos
– el 17 de julio el ministro sirio de Defensa, cuñado de Bashar Al-Assad, y un general de jefe de la célula de crisis, son asesinados en un atentado en pleno centro de Damasco reivindicado por el “ejército libre de Siria”. Dos días después muere a consecuencia de las heridas el jefe de seguridad, Hicham Ijtiar
– el 3 de octubre de 2012 más de 50 personas mueren en Alepo en un triple atentado reivindicado por el Frente Al-Nosra

Notas:

(1)http://www.romandie.com/news/_Manaf_Tlass_affirme_avoir_ete_exfiltre_par_les_services_francais95100920121955.asp
(2) www.longwarjournal.org/archives/2013/03/free_syrian_army_com.php
(3) http://www.middleeasteye.net/columns/endless-enemies-how-us-supporting-islamic-state-fighting-it-1621962798

Bashar Al-Assad con su antiguo amigo Manaf Tlass

En Siria los planes del imperialismo se han vuelto contra sus patrocinadores

Es todo un síntoma: la visita de Putin a Estambul esta semana ha contrastado con la anulación de una visita a París que hubiera debido realizarse inmediatamente después.

El acuerdo para la construcción de un gasoducto capaz de trasladar a Turquía 15.000 millones de metros cúbicos, es más que un síntoma. Se trata de una cantidad tan fabulosa que, según el diario ruso Kommersant, ha sido el punto más importante de la visita. Lo realmente significativo es que antes ese gas pasaba por Ucrania, que en 2018 se quedará fuera de juego… si todo sigue como hasta ahora, lo cual no es seguro.

El objetivo del gasoducto no es abastecer a Turquía de gas, sino que Turquía se convierta en un exportador del gas ruso. El Turk Stream son dos gasoductos y la construcción del segundo de ellos dependerá de las actuales negociaciones entre Rusia y la Unión Europea, lo que equivale a anular las actuales sanciones y que Bruselas presione sobre los fascistas de Kiev para tratar de hacerles entrar en razón (si es que eso es posible).

Por lo tanto, el gas ruso que se dirige a Turquía puede ayudar a resolver al menos dos problemas importantes, a pesar de la torpeza de que hace gala Hollande desde su llegada al Elíseo en París.

Más que una ocurrencia de Putin, el truco procede de Erogan y es el siguiente: como la excusa que ponen en Bruselas para la llegada del gas ruso por el sur crea una situación monopolística que beneficia a Rusia, Gazprom se asociará a una empresa conjunta con Turquía capaz de sortear el veto comunitario, o al menos servir de excusa para ello.

El negocio no sólo beneficiaría a Turquía en el sentido económico, sino que ayudaría, tanto a Rusia como a Turquía, en las negociaciones que mantienen con la Unión Europea.

Un tercer factor a tener en cuenta de la entrevista entre Putin y Erdogan es la presencia del jefe del Estado Mayor del ejército turco, el general Hulusi Akar, para poner de manifiesto que no sólo se habló de gas sino de Siria.

El plan de Putin es que Turquía no se limite a cerrar la frontera con Siria sino que desempeñe un papel mucho más activo en la derrota de los yihadistas. El director del centro Rusia-Oriente-Occidente, Vladimir Sotnikov, ha asegurado al diario Kommersant (*) que existe un acuerdo secreto entre ambas partes, Turquía y Rusia, aunque lo califica como puramente “circunstancial y forzado”.

Según Sotnikov, en lo que a Siria respecta, Erdogan no es un aliado ni fiel ni a largo plazo. Antes el gobierno de Erdogan actuaba forzado por su aislamiento internacional; ahora por su aislamiento respecto a las potencias occidentales.

Quien le ha ayudado a salir de esa situación ha sido Putin. Pero eso no significa, asegura Sotnikov, que Erdogan pretenda aprovechar las dificultades de Rusia en provecho propio.

Es muy probable que el pronóstico de Sotnikov sea equivocado. Tiene buen parte de razón cuando apunta los motivos puramente del giro de Turquía, que no puramente circunstanciales. Sin embargo, hoy los gasoductos, como las líneas ferroviarias del siglo XIX, son instrumentos de comunicación; crean lazos permanentes entre los países. El tendido del Turk Stream apunta directamente a una colaboración a largo plazo entre ambos países que seguirá reafirmándose en el futuro.

Lo más probable es que a través de Rusia, desde Turquía a Irán se establezca una estrecha colaboración que impida a Estados Unidos mantener las manos libres en una región, como ha las ha tenido durante más de medio siglo.

La Guerra de Siria ha creado un precedente irreversible en Oriente Medio. Los planes del imperialismo se han vuelto contra sus patrocinadores y es muy difícil que logren recuperar el terreno que han perdido en sólo un año de intervención militar rusa.

(*) http://www.kommersant.ru/doc/3113535

La táctica de desestabilización del imperialismo en la Guerra de Siria

Desde los tiempos del Golpe de Estado en Irán en 1953 (“Operación Ajax”), el imperialismo siempre inicia la desestabilización de un país con protestas callejeras, manifestaciones e incluso huelgas con tres objetivos:

(a) simula o amplifica un problema interno
(b) oculta una intervención externa del imperialismo
(b) el descontento de la población justifica la destitución del gobierno

En la Primavera Árabe el plan del imperialismo es una etapa breve de protestas, seguidas de deserciones y acciones terroristas para tumbar al gobierno. Pero en lugar de hablar de “contrarrevoluciones” se permitieron el lujo de hablar de “revoluciones”.

En América Latina los mercenarios locales del imperialismo se llamaron “contras”, una abreviatura de “contrarrevolucionarios”. Ahora se llaman al revés, “revolucionarios”, lo que al imperialismo le sirve para contar con el apoyo de la escoria de los grupos oportunistas y medios que alardean de ser “alternativos” pero confunden deliberadamente una cosa con su contraria.

El decorado decía que quien se levantaba contra el gobierno era el propio pueblo sirio, calificando como “pueblo” a las mesnadas de yihadistas fanatizados. La mayor parte de ellos ni siquiera eran sirios. Según un informe del BND, el servicio secreto alemán, el 95 por ciento son chechenos, pakistaníes, uigures, libios, tunecinos…

El 10 de abril de 2016 el patriarca greco-católico, monseñor Gregorio III Laham, afirmó también que “la discordia en Siria ha venido del exterior mientras que todo el mundo vivía en paz”.

Para tratar de calmar los ánimos, el gobierno de Bashar Al-Assad realiza importantes concesiones de todo tipo a las exigencias populares:

(a) subieron los sueldos
(b) crearon un fondo de ayuda contra la carestía de alimentos
(c) bajaron los impuestos
(d) liberaron a los presos
(e) concedieron la nacionalidad a muchos refugiados kurdos
(f) derogaron las leyes represivas

Las concesiones no sirvieron para nada e incluso se volvieron contra el gobierno. Por ejemplo, los medios de la “oposición” dicen que al liberar a 1.500 presos políticos condenados por yihadismo, es el propio gobierno el que favorece la formación de las organizaciones armadas, ya que los liberados pasaron a formar parte de las milicias que, efectivamente, realizaron ataques sectarios.

Cuando estaban en la cárcel era luchadores injustamente represaliados por el gobierno; cuando los ponen en libertad se convierten en yihadistas…

Las reivindicaciones no eran más que una coartada. El verdadero objetivo es la destitución de Bashar Al-Assad.

Las protestas son, además, otras tantas provocaciones que desatan una espiral de represión, detenciones, torturas y tiroteos en las calles.

También en Siria, el imperialismo pone en marcha las redes sociales para ocultar su propio protagonismo y presentar un decorado presidido por el impulso anónimo del movimiento, un pueblo desorganizado que se alza espontánea y pacíficamente.

La técnica de manipulación no se dirige a la razón sino al corazón. Más que informaciones el imperialismo ha utilizado imágenes para explotar abusivamente la sensibilidad y el humanitarismo de los espectadores. En los medios de todo el mundo la represión del gobierno de Damasco es un acto unilateral y gratuito, en el que hay una enorme desproporción de fuerzas: la policía abre fuego en la calle contra el pueblo indefenso.

Así obligan al espectador a tomar partido por el más débil, el pueblo, con montajes propios de guión cinematográfico, como los niños grafiteros, menores de edad que son detenidos, torturados y encarcelados por la policía del régimen por hechos inocentes.

El componente sicológico y propagandístico de la guerra contra Siria tiene por objeto acarrear apoyo internacional a las milicias yihadistas, mientras las poblaciones que quedan en manos del gobierno no existen, no son visibles, no sufren, no tienen hambre, no necesitan agua ni medicinas y, además, están sujetas al bloqueo económico, por lo que carecen de cualquier clase de solidaridad.

La batalla de Alepo la ha relatado así la intoxicación informativa: los terroristas no ocupan una parte la ciudad, no son responsables de las masacres ni de la destrucción sino todo lo contrario: ellos la “defienden” del “asedio” del ejército regular.

El humanitarismo ha sido un apoyo para el yihadismo y todas las treguas han servido para su rearme y la continuación de la guerra con energías renovadas.

En una farsa así no podían faltar las ONG como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Cascos Blancos y demás, cuyos informes nutren una parte muy importante de las noticias de la prensa imperialista.

El papel de los medios ha consistido en inventar un “régimen” y un dictador (Bashar Al-Assad) execrable que tiene los días contados por obra y gracia de un pueblo heroico que sale a la calle sin temor a la represión.

El imperialismo no deja las cosas al azar. La “oposición” siria fue un movimiento planificado, armado y adiestrado, sobre todo en Jordania, con bastante antelación, cruzando la frontera con armas y explosivos y asesinando de manera indiscriminada, es decir, tanto a policías y militares, como a manifestantes. A finales de 2011 una investigación de la Liga Árabe concluyó:

“En Homs, Idlib y Hama, la misión observadora atestiguó que se cometían actos de violencia contra las fuerzas gubernamentales y los civiles, que resultaban en múltiples muertes y heridos. Ejemplos de esos actos incluyen la voladura de un autobús civil, asesinando a ocho personas e hiriendo a otras, incluyendo mujeres y niños, y el bombardeo de un tren que cargaba diesel. En otro incidente en Homs, explotaron el autobús de la policía, matando a dos oficiales. Un oleoducto y algunos puentes pequeños también fueron volados”.

El cura holandés Frans van der Lugt, que residía en Siria hasta que fue asesinado en abril de 2014, escribió en enero de 2012:

“Desde el principio los movimientos de protesta no eran puramente pacíficos. Desde el principio vi participantes armados marchando en las protestas que dispararon primero contra la policía. Con mucha frecuencia la violencia de las fuerzas de seguridad era una reacción a la brutal violencia de los rebeldes armados”.

Unos meses antes, en septiembre de 2011, había observado:

“Desde el inicio ha existido el problema de los grupos armados, que también son parte de la oposición… La oposición en la calle es mucho más fuerte que cualquier otra oposición. Y esta oposición está armada y frecuentemente emplea violencia y brutalidad, sólo para luego culpar al gobierno de ella”.

Los medios internacionales crean un nuevo lenguaje y un nuevo relato de ficción en el que la guerra comienza como una lucha que presenta dos rasgos fundamentales: es interna y es pacífica. Como consecuencia de la represión posteriormente “degenera”en un choque militar y, en una tercera fase, intervienen otros países desde el exterior.

A diferencia de Túnez y Egipto, la desestabilización fracasa. Pero aunque no cumple todos sus objetivos, logra al menos uno de ellos en la fase inicial de la guerra: a finales de agosto de 2011 crea un fantasmagórico Consejo Nacional Sirio, una especie de gobierno en el exilio que se reúne por primera vez en Estambul el 2 de octubre.

El tinglado desempeña varias funciones. La primera, es ponerle una cara a lo que hasta entonces era anónimo, crear una referencia para seguir nutriendo de contenidos a los medios de todo el mundo. La segunda es mostrar el alineamiento inequívoco de los imperialistas contra Al-Assad, dar respetabilidad a la oposición y elevar su nivel diplomático. Otra función del “gobierno” en el exilio es la de ofrecer una imagen de unidad, de coordinación de la oposición, una tarea que nunca ha podido cumplir. La cuarta es la de delimitar los dos bandos, un aspecto importante que permitió llevar la guerra a su segunda fase.

Quien empieza reconociendo al nuevo “gobierno” sirio como legítimo portavoz de su pueblo es otro fantasma, su homólogo libio del Consejo Nacional de Transición; detrás van los primeros espadas del imperialismo.

Turquía trata de salir de su aislamiento diplomático viajando a Damasco

Ayer el diario turco Aydinlik anunció que en 4 ó 5 días una delegación diplomática turca viajará hacia Damasco para negociar un acuerdo con el gobierno de Damasco. La información se basa en las declaraciones anónimas de un alto responsable del Ministerio turco de Asuntos Exteriores.

La fuente indica al periódico que la visita es consecuencia del viaje de Putin a Estambul el día 10 de este mes, donde se entrevistó con Erdogan.

Se trata, asegura el diario turco, de un cambio “importante” en la política exterior de Ankara. El restablecimiento de relaciones entre ambos países sera inevitable, tarde o temprano, a pesar de que el ejército turco ha invadido el norte de Siria.

Según las fuentes turcas, el gobierno de Damasco estaría dispuesto a cooperar con Turquía en la Operación Escudo del Éufrates que el ejército mantiene en la frontera común entre ambos países.

En el verano de 2011 el gobierno de Erdogan rompió relaciones con Siria y pasó a prestar toda clase de apoyo a las milicias yihadistas que desencadenaron la guerra.

El 22 de junio de 2012 un caza turco F-4 Phantom fue abatido por la defensa antiaérea siria cuando se introdujo en su espacio aéreo. Turquía convocó una reunión de la OTAN, que no apoyó al gobierno de Erdogan.

Tras la caída de Mosul, en Irak, Turquía se convirtió en uno de los mayores cómplices del Califato Islámico en el contrabando de petróleo, del que la familia de Erdogan obtuvo suculentos beneficios económicos.

En la última entrevista concedida por Bashar Al-Assad a la prensa rusa, afirmó que cuando los terroristas sean desalojados de Alepo, “irán por donde han venido”, en referencia a que los mismos que han protagonizados una guerra en Siria pueden establecerse en Turquía con los mismos propósitos desestabilizadores.

La situación de Turquía con sus vecinos sigue siendo extraordinariamente complicada. Además de Siria, su ejército está presente también en el norte de Irak, una zona que las milicias del dirigente chiíta Muqtada Al-Sadr le han conminado a abandonar.

Los turcos han justificado su presencia para intervenir en la liberación de Mosul, pero el gobierno irakí ha negado su intervención y también les ha ordenado que salgan de Irak.

Las claves de la guerra de Siria

Juan Manuel Olarieta

La Guerra de Siria fue desencadenada a comienzos de 2011 por el imperialismo dentro de la campaña de la Primavera Árabe que tiene por objeto cambiar la correlación de fuerzas en Oriente Medio y el norte de África y proceder a un nuevo reparto de las esferas de influencia.

El documento oficial de la DIA (Agencia de Inteligencia del Pentágono) de 12 de agosto de 2012, desclasificado el 18 de mayo de 2015, señala que “los países occidentales, los Estados del Golfo y Turquía apoyan en Siria a las fuerzas de oposición para establecer un emirato salafista en el este de Siria, conforme a los deseos de las potencias que respaldan a la oposición para aislar al régimen sirio”.

La agresión imperialista tiene una estrecha relación con la invasión de Irak en 2003. El gobierno de Bashar Al-Assad fue uno de los pocos que se opusieron a ella y apoyaron a la resistencia contra las fuerzas ocupantes del Pentágono. Los imperialistas obligaron a millones de irakíes a cruzar la frontera y establecerse en el país vecino.

Una vez desencadenada la Primavera Árabe, en diciembre de
2011 las tropas estadounidenses se retiraron de Irak. Pero, lo mismo que en
Afganistán, la retirada nunca fue completa ni duró mucho tiempo.

Estados Unidos trataba de reproducir en Siria el mismo guión que en Irak, dibujar un nuevo mapa, no sólo geográfico sino también político, fragmentar Oriente Medio en territorios religiosa y nacionalmente homogéneos, crear nuevos reinos de taifas, engendrar inestabilidad y, en suma, dividir para dominar.

Es mucho más que una estrategia de “caos controlado” porque a medida que el tiempo transcurría y el gobierno de Siria se mantenía en pie, la estrategia imperialista se convirtió en una guerra de desgaste, interminable, agotadora y cruel.

La elección de Siria como objetivo militar se debe a varios motivos. El primero es su estrecha alianza con Irán, la bestia negra del imperialismo en la región. El segundo es su guerra permanente con Israel, que desde 1981 ocupa los altos del Golán, una parte fronteriza del territorio sirio. El tercero es su oposición a la invasión de Irak, tras la cual muchos irakíes se refugiaron en Siria huyendo de la represión.

La eliminación de Saddam Hussein en Irak fortalece a Irán que, junto con Siria, es uno de los componentes más importantes del denominado “eje de la resistencia” contra el imperialismo en Oriente Medio. En los correos electrónicos de Hillary Clinton, cuando era secretaria de Estado, aparece uno escrito en diciembre de 2012, en el que asegura que, dada la “relación estratégica” entre Irán y Siria, el derrocamiento de Bashar Al-Assad sería un beneficio inmenso para Israel y haría que Israel perdiera el temor a perder el monopolio nuclear.

Además de romper ese “eje de la resistencia” en Oriente Medio (Irán, Siria, Hezbollah), la Guerra de Siria también tiene como objetivo la alianza de Bashar Al-Assad con Rusia, estrechar el cerco sur sobre Rusia, una continuación del que la OTAN intenta trabar desde el Báltico, Ucrania, Cáucaso y Asia central. La Primavera Árabe es una continuación de las “revoluciones de colores” desatadas por los imperialistas desde 1990 en los nuevos Estados surgidos de la fragmentación de la Unión Soviética.

La guerra trató de interferir en la Ruta de la Seda, meter una cuña entre Rusia y China, lo mismo que ya tiene una introducida entre Rusia y Europa.

Ha sido el mayor fracaso del imperialismo en la guerra, ya que ha fortalecido el protagonismo de Rusia, no sólo en Oriente Medio sino en el mundo entero y ha estrechado sus relaciones con Irán y con China.

Al inicio de la guerra la relación de Siria con Turquía es buena. Ambas partes habían firmado en 1999 el Acuerdo de Adana. En plena etapa de esplendor económico, el gobierno de Erdogan se había opuesto tanto a las sanciones contra Irán como al ataque contra Irak en 2003. Turquía está contra los planes del imperialismo en Oriente Medio porque sería una de sus víctimas. Por eso se opone al nuevo reparto.

Sin embargo, muy rápidamente los imperialistas presionan a Turquía para que desempeñe el papel de base logística de los salafistas. Al miso tiempo Siria permite que el PKK se convierta en Rojava en una plataforma contra los vecinos del norte.

Turquía experimenta un doble fracaso. El primero es el de la paz. La política de “cero problemas con los vecinos” fracasa. El segundo es el de la guerra, que le conduce al enfrentamiento con Rusia y un aislamiento total en la región. El realineamiento de Turquía en 2016 es otro de los grandes fracasos del imperialismo en la guerra.

Estados Unidos establece una base militar en Rojava

Las fuerzas del Pentágono se instalan en Rojava
Estados Unidos han emplazado una base militar al sur de Kobane, en Rojava, según una información de BasNews, que ha confirmado un oficial militar del partido kurdo PYD.

El referido oficial añadió que la base militar reforzará el apoyo del imperialismo al PYD y se utilizará para supervisar y adiestrar a sus milicianos.

La base militar está emplazada en la ciudad de Karah Kuzak, junto al río Éufrates, a unos 35 kilómetros al sur de Kobane.

Anteriormente BasNews había informado de los preparativos del imperialismo para instalar dos bases aéreas en Rojava para entregar suministros militares a las fuerzas kurdas que operan en el norte de Siria.

En enero esta misma información fue difundida por la agencia de noticias France Press, si bien situaba el emplazamiento de la base aérea en Abu Hajar, al sur de la provincia de Hasaka.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos confirmó la noticia y dijo que el objetivo de la base no era servir a los aviones que bombardean las posiciones del Califato Islámico, sino el aprovisionamiento y apoyo a las milicias kurdas.

Dicha información fue desmentida oficialmente por el coronel Pat Ryder, portavoz del Centcom, y lo mismo hicieron entonces las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias, de las que forma parte el PKK-PYD.

Sin embargo, la noticia fue confirmada por fotos tomadas vía satélite por Stratfor,
la agencia privada de la CIA, y divulgadas por la BBC. En ellas se veía
una pista de 1.300 metros en la que no había aviones de combate sino de
transporte, así como helicópteros.

Durante los dos primeros debates con Trump, la candidata del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, ha defendido la necesidad de armar y reforzar al PKK-PYD a fin de hacer frente al gobierno de Damasco, que asumiría el papel que hasta ahora el imperialismo ha adjudicado a Al-Qaeda y el Califato Islámico.

Actualmente en Rojava las operaciones políticas y militares del PKK-PYD están dirigidas por 300 soldados de la CIA y las fuerzas especiales del Pentágono, que combaten con distintivos kurdos.

Fuentes: http://basnews.com/index.php/en/news/kurdistan/303813,
http://southfront.org/us-sets-up-new-military-base-in-kurdish-controlled-areas-of-syria-report/

El ataque contra Rusia está pendiente de una grabación de vídeo

La CNN ha difundido una grabación de audio (1) en la que Kerry muestra su frustración por el fracaso de la diplomacia de Estados Unidos. La grabación se llevó a cabo la semana pasada mientras se celebraba la Asamblea General de la ONU.

En la reunión participan los dirigentes de los Cascos Blancos. La grabación completa se puede escuchar en Youtube (2).

En un momento dado de la conversación hablan de los bombardeos rusos. El intérprete de árabe traduce las observaciones de uno de los sirios, probablemente Raed Saleh, miembro de Al-Qaeda y de los Cascos Blancos simultáneamente, quien expone las dificultades que tienen para supervisar las treguas.

“Nosotros nos creemos que Rusia pueda ser el garante de las acciones del régimen [de Damasco]. Para nosotros es un aliado del régimen y bombardea a los sirios, los civiles sirios, las plazas de los mercados, e incluso a nosotros, la Defensa Civil siria. Desde el inicio de la intervención rusa en Siria, desde el primer día hasta febrero de este año [2016], hemos aportado la prueba de que más de 17 miembros de nuestro personal sirio de la Defensa Civil han sido asesinados por los ataques aéreos rusos”.

Kerry: “¿Tienen Ustedes vídeos de los aviones que atacan?”

[El intérprete traduce al árabe la pregunta]

Kerry: “¿Podríamos tener los vídeos [ininteligible] que nuestros agentes han pedido?”

[El intérprete vuelve a traducir al árabe la pregunta]

Interviene un miembro del personal de Kerry: “Me permito decirles que recibimos muchos vídeos de las víctimas de esos ataques. Son terribles, pero no nos sirven para nada. Necesitamos vídeos de las bombas y de los aviones reales. Hay muchos vídeos de esos en internet, pero no sabemos si son verdaderos o no. Vídeos auténticos de los propios aviones: eso es lo que necesitamos”.

El Pentágono parece que ha encontrado la solución que estaban buscando. Christian Borys, un periodista canadiense que trabaja en Europa del este insertó fotos en su cuenta de Twiter en la que aparecen aviones F/A-18 de la fuerza aérea de Estados Unidos pintados como si fueran Su-34 rusos, diciendo que se trataba del “típico entrenamiento”.

Las tres primeras fotos son de los
F/A-18 repintados, mientras que la cuarta es un Su-34 con su pintura original. Salvo para un experto, no son fáciles de diferenciar, sobre si
vuela a mucha altura o a gran velocidad.

Es cierto que en
maniobras el Pentágono utiliza aviones propios repintados como si fueran
del adversario para que los pilotos se habitúen a reconocerlos. Por lo
tanto, es posible que se trate de un “entrenamiento típico”, como dice
el periodista canadiense. Pura casualidad.

Pero escuchando el
audio de Kerry, a los más suspicaces se nos han puesto las orejas
tiesas. ¿Una casualidad?, ¿estarán preparando el rodaje de un vídeo con
uno de esos “crímenes contra la humanidad” de la aviación rusa?
Al fin y al cabo, a un Kerry desquiciado le hemos oído equiparar Alepo
con Gernika. Los imperialistas buscan un “Gernika” en Siria, una provocación, otro montaje más para abrir los telediarios del mundo entero con las imágenes de una masacre.

En
la Guerra de Irak no hubo más que un montaje, las armas de destrucción
masiva, pero la Guerra de Siria, después de cinco años de muerte y la
desolación, puede batir todos los registros en número de farsas
mediáticas, desde la masacre de Hula (mayo de 2012), el ataque con gas
tóxico en Ghuta (agosto de 2013), ataque al convoy humanitario
(setiembre de 2016)…

Ayer mismo Kerry protestaba por un
inexistente ataque de la avión rusa a un hospital y pedía que se abriera
una investigación completamente innecesaria: el veredicto ya está
escrito; si no es un hospital será un campo de refugiados.

Los
menos suspicaces deben escuchar otra perla del cinismo del que hacen
gala los gringos en estas cuestiones. Se trata de un breve discurso
grabado hace cuatro años (3) en el que interviene Patrick Clawson,
vicepresidente del Instituto Washington sobre Política de Oriente Medio,
en el que sin tapujos dice que la guerra contra Irán se está demorando
demasiado y que convendría iniciarla como todas las demás que ha
iniciado Estados Unidos: con una provocación.

Cuando termina su
discurso, el orador que sube luego al atril no puede dejar de sonreír
maliciosamente por la ocurrencia de Clawson de hablar ese tipo de cosas
en público…

(1) http://edition.cnn.com/2016/10/01/politics/kerry-audio-recording-syria/
(2) http://www.youtube.com/watch?v=t3grHmI44mg
(3) http://www.youtube.com/watch?v=C7to_DbLNNM

Los comunistas árabes en la lucha contra el fascismo

Maher Al-Charif
Desde la entrada en escena del fascismo y luego del nazismo en Europa, los partidos comunistas de los países árabes tomaron una neta postura adversa, poniendo en guardia contra sus ambiciones y sus políticas agresivas. Esta posición situó a los comunistas a contracorriente de algunos sectores de la opinión pública árabe, influenciados por la propaganda del fascismo y del nazismo, y que veían en Alemania e Italia potenciales aliados en su lucha contra Gran Bretaña y Francia, potencias coloniales en la mayoría de países árabes.

La actitud de los comunistas árabes ante el fascismo y el nazismo no fue diferente de la adoptada por el conjunto de partidos comunistas en el mundo, reagrupados desde principios de los años 20 en torno a la Internacional Comunista (IC). El séptimo Congreso de la IC, reunido en Moscú entre el 25 de julio y el 20 de agosto de 1935 constituyó un punto decisivo en la historia del movimiento comunista internacional. En presencia de delegados, entre ellos cierto número de árabes, el dirigente comunista búlgaro Dimitrov presento un informe sobre la “Ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera frente al fascismo”. En ese informe Dimitrov apelaba a todos los partidos comunistas para actuar a fin de formar un frente popular de unidad antifascista, que incluyera a la mayoría de las masas de sus países. El dirigente Palmiro Togliatti presentó un informe sobre la lucha contra la preparación de una nueva guerra mundial por los imperialistas, y denunció al fascismo como “la fuerza principal” que fomentaba la guerra y subrayó la necesidad de ligar la lucha contra la guerra a la lucha contra el fascismo y los movimientos de inspiración fascista.

Las campañas contra el fascismo y al nazismo

La primera campaña organizada por los comunistas árabes contra el fascismo y sus políticas de guerra y colonialistas tenía como objetivo apoyar el combate de los etíopes contra la agresión italiana. Se constituyeron en muchos países árabes, a iniciativa de los comunistas, grupos de solidaridad con el pueblo etíope. A principios del mes de octubre de 1935, el Partido Comunista de Palestina publicó, con ayuda de los partidos de países árabes y africanos junto al de Italia, una declaración llamando a organizar una campaña internacional para detener la agresión fascista contra Etiopía. En ella se leía que “nosotros, hijos de los pueblos oprimidos de África y países árabes, nosotros, trabajadores de Italia… tenemos perfecta conciencia de que mediante nuestro apoyo al pueblo etíope, frente a la aventura fascista, nos enfrentaremos al peligro inminente de una nueva guerra mundial, que arriesga arrastrar al mundo entero, especialmente a nuestros países, hacia una destrucción sin precedentes”.

La segunda campaña organizada por los comunistas árabes contra el fascismo y sus complots fue la campaña de solidaridad con los republicanos españoles. Entonces, a iniciativa de la IC, comunistas árabes se unieron a las Brigadas Internacionales que se trasladaron a España para combatir junto a los republicanos españoles. Entre esos comunistas se encontraban miembros, árabes y judíos, del Partido Comunista de Palestina, tales como Ali Abdel Jaleq Al-Jibawi, miembro del Comité Central del Partido, muerto en España, y Najati Sidqi, miembro del secretariado del Partido, encargado por la dirección de la IC de participar en la organización de las campañas de información para los marroquíes que combatían en las filas de los rebeldes bajo el mando de Franco.

En 1936 el partido comunista palestino dedicó numerosas páginas de su semanario clandestino, “Al-Jabha Al-Shabiyya”, para dar a conocer a la opinión pública palestina la verdad de la guerra civil española y la naturaleza de las fuerzas en liza. En su número del 25 de septiembre de 1936, bajo el título “La guerra civil en España, una guerra de la reacción fascista contra la libertad y la democracia”, se escribía: “La atención de nuestro pueblo árabe está pendiente, tras nuestra querida Palestina, a esta guerra civil sin piedad que se desarrolla en España, desde hace dos meses”.

Tras introducir las premisas de estas guerra, el autor escribe: “El movimiento del General Franco es una guerra fascista contra la libertad y la democracia. Este movimiento no es hostil solamente al pueblo español, sino que supone un grave atentado también al pueblo árabe, principalmente a los árabes de Marruecos, que descubre la gravedad del error que han cometido ayudando a los fascistas españoles”. El mismo órgano del Partido había subrayado, en otro artículo publicado el 21 de agosto de 1936, que los jefes del movimiento fascista en España se habían rebelado y combatido el gobierno popular “tras haber recibido la orden, la aprobación y la asistencia material de los fascistas italianos y hitlerianos”.

La creación de los movimientos árabes contra el fascismo

Desde el año 1937, movimientos y organizaciones opuestas al nazismo y al fascismo comenzaron a formarse. En mayo de ese año se constituyó en Líbano y Siria la “Liga de Lucha contra el Fascismo” por un grupo de intelectuales comunistas y demócratas. Esa Liga celebró en Beirut entre el 6 y el 7 de mayo de 1939 el “I Congreso sirio-libanés por la lucha contra el fascismo” en el que participaron más de doscientos delegados llegados de ambos países que representaban a 32 organizaciones, sin contar con decenas de diputados a título personal o que dirigieron mensajes de aprobación y apoyo al congreso.

En Irak, el Partido Comunista llevó una campaña para acercar y unir al conjunto de las fuerzas nacionales opuestas al fascismo. Por su iniciativa se constituyó una organización feminista bajo el nombre de Asociación de Lucha contra el Fascismo y el Nazismo. El órgano central del partido, el diario “Al-Qaeda”, ostentaba como divisa: “¡Masas populares, uníos contra el fascismo, por el pan y las libertades democráticas, en un frente nacional unido!”.

En Egipto, el ardor de los fascistas provocó un recrudecimiento del celo en el campo de los comunistas y demócratas, donde se vio a los opositores al fascismo y al antisemitismo en numerosas asociaciones y organizaciones. En 1933, con el acceso al poder de Hitler, se creó el Comité de Lucha contra el Antisemitismo para emprender campañas contra el nazismo y organizar el boicot de los productos alemanes. Este mismo comité incitaba a los judíos a comprometerse en la lucha contra el fascismo en sus respectivos países en lugar de emigrar hacia Palestina. En 1934 se fundó la Liga de Partisanos de la Paz, que lanzó numerosas campañas de condena de la agresión italiana en Etiopía y para apoyar la lucha de los republicanos en España.

Desvelar la propaganda de los partidarios árabes del fascismo

Los comunistas árabes se aplicaron sin tardanza a la denuncia de la propaganda difundida por fascistas italianos y nazis alemanes en los países árabes. Esta propaganda encontraba una favorable acogida entre ciertos sectores de la opinión pública, sobre todo en las filas de la juventud. El escritor comunista libanés Raif Jury se enfrentó a las ideas que seducían a las jóvenes generaciones y los hacían receptivos al fascismo. En un artículo publicado en la revista “Al-Talia”, refutó la idea de que el fascismo se proponía liberar a los árabes del yugo de la colonización británica y francesa, sosteniendo que el fascismo “creía firmemente en la colonización y se preparaba con mano firme para la conquista”.

En un discurso pronunciado ante los delegados al I Congreso sirio-libanés de Lucha contra el Fascismo, celebrado en Beirut en mayo de 1939, el secretario general del partido comunista sirio-libanés, Jaled Bakdash afirmaba que “el objetivo principal de Hitler y de Mussolini era la ocupación de colonias en Asia y en África, estando sus esfuerzos dirigidos a consolidar su dominación en el corazón de Europa y los países del área mediterránea, no siendo más que un preámbulo estratégicamente necesario para realizar sus sueños de repartirse las zonas de Oriente, y en primer término el Cercano Oriente árabe”. Respondiendo a aquellos que entre los árabes llamaban a adoptar una política neutra en el conflicto que oponía los “países democráticos” a los “países fascistas” en Europa, Bakdash sostenía que los partidarios de la neutralidad ignoraban el hecho de que “si Italia y Alemania ganan la guerra, los jóvenes Estados árabes, desde Bagdad a Riad pasando por El Cairo, perderían su naciente autonomía y se convertirían, a ejemplo de Libia y Etiopía, en provincias italianas y germánicas… En cuanto a los jóvenes movimientos de liberación nacional, en Siria y palestina, serían ahogados en sangre, aplastados por las hachas de los verdugos de Roma y Berlín”.

El Partido Comunista sirio-libanés consagró buena parte de los debates de su 4º Congreso, de noviembre de 1941, a responder a la propaganda fascista que se difundía en los países árabes. En el informe aparecido al término de este Congreso, el Partido lanzó un llamamiento a los ciudadanos sirios y libaneses, invitándoles a rechazar las mentiras de los agentes nazis que pretendían que “la victoria coronaría los esfuerzos de Hitler, el cual preparaba la revancha, en nombre de los árabes contra el colonialismo extranjero y sus agentes”. Aquellos debieran saber, en efecto, que el hitlerismo es el “colonialismo más atroz que ha conocido la historia”.

En Irak, el Partido Comunista puso en guardia contra la política de los oficiales nacionalistas, autores de un golpe de Estado en 1941, susceptible de desembocar en un acuerdo con la Alemania nazi en virtud del principio universal que indica que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

En una carta fechada el 17 de mayo de 1941 y dirigida a Rachid Ali Kaylani, jefe de los oficiales rebeldes, el secretario general del Partido Comunista, Fahd, argumenta que los ejércitos de los países del Eje no son menos proclives al imperialismo que Gran Bretaña y que, por tanto, contar con la ayuda de un país imperialista, fuera cual fuera, no significaría más que la caída del movimiento nacional en brazos de otro imperialismo.

En Palestina, el comité central del Partido Comunista tuvo que reconocer, en 1939, que algunos dirigentes del movimiento nacional árabe palestino “habían facilitado la introducción de la propaganda fascista no solo en Palestina, sino en toda la región del Cercano Oriente, difundiendo la idea de que los fascistas alemanes ayudarían a los árabes en su lucha por la independencia”.

En Túnez, las fuerzas alemanas penetraron en noviembre de 1940; en respuesta a la posición de un gran número de militantes del partido Destur, que habían optado por la colaboración con los alemanes, el Partido Comunista tunecino llamó al pueblo “a enfrentarse, cueste lo que cueste, con el ocupante hitleriano, y unirse en el combate hacia la democracia y la paz”.

Solidaridad con la Unión Soviética y lucha universal contra el nazismo

Tras la firma por las democracias occidentales del Tratado de Munich con Alemania, a finales de septiembre de 1938, el poder soviético, temeroso de ver a las tropas germánicas invadiendo su territorio, dio su acuerdo, el 23 de agosto de 1939, a la firma de un tratado de no agresión con la Alemania nazi. Pese al malestar que esta repentina decisión de la URSS provocó en las filas de los comunistas árabes, no por ello fue menos apoyado, con el convencimiento que era necesario a cualquier precio el único Estado socialista”.

La agresión alemana contra la URSS en junio de 1941 llevó a los comunistas del mundo, incluyendo a los árabes, a considerar el apoyo como una tarea primordial. Es entonces cuando los comunistas árabes organizan campañas de solidaridad con los pueblos soviéticos y a crear comités para su asistencia.

En la declaración publicada al final de su 4º congreso nacional, en noviembre de 1941, el Partido Comunista sirio-libanés consideraba que la consigna “Ayudemos a la Unión Soviética” debiera constituir la llamada de todos los hombres libres del mundo, incluyendo el mundo árabe. La idea era que “el destino de sus patrias y su independencia estaban ligados a la victoria del Estado Soviético y de los pueblos libres contra la Alemania nazi”.

Los comunistas árabes insistieron en la necesidad de unir la lucha de sus pueblos por la emancipación de la colonización franco-británica con la lucha universal contra el fascismo. En el artículo titulado “Nuestro partido comunista y el poder”, publicado en el diario “Sawt Al-Chab” de 22 de junio de 1944, Nicolás Chaui, eminente dirigente libanés, sostenía que la independencia real tal como se desea “no será facilitada y accesible más que en la medida en que la victoria general sobre el hitlerismo y el fascismo en general sea total, sólida y profunda”.

Por una solución democrática de la cuestión palestina

Tomando una firme postura contra el sionismo y sus objetivos en Palestina, los comunistas árabes condenaron la política de persecución de los judíos efectuada por los nazis en Europa.

Farjallah Al-Helu, uno de los dirigentes del Partido Comunista libanés, en un discurso en Beirut el 5 de octubre de 1944, afirmó que el combate de los árabes, incluidos los libaneses contra el sionismo no era debido “a una intención religiosa o de un resentimiento racista, como pretendían los sionistas, porque es innegable que los árabes no fueron nunca por ningún tipo de fanatismo”.

En su búsqueda de una solución democrática a la cuestión palestina, la Liga de Liberación Nacional, que agrupaba desde principios de 1944 a los comunistas, fue la única fuerza política, en el campo árabe, que intentó dar una dimensión internacional a la lucha del pueblo palestino. En este sentido, consideraba la cuestión palestina como un problema de liberación nacional, lo mismo que veían en ella “una parte integrante de una causa defendida a escala mundial por la desaparición de los regímenes racistas, la independencia de todos los pueblos en el seno de sus patrias, y la instauración de la fraternidad y la igualdad entre estos pueblos”.

La Liga de Liberación Nacional había buscado desde sus inicios una demarcación nítida entre el sionismo, por una parte, y la población judía de Palestina por la otra. Invitó al movimiento nacionalista árabe a contribuir, mediante la adopción de una política realista y democrática, “a debilitar el potencial de acción sionista en el seno de las masas judías”, subrayando que los intereses de estas “estaban directamente unidos el éxito de la lucha del pueblo árabe contra el imperialismo y el sionismo”. En esa misma óptica, criticaron las posiciones de los dirigentes nacionalistas tradicionales, que no dejaban de proclamar “que era absolutamente imposible vivir en paz con la comunidad judía de Palestina, o conceder a esta el menor derecho democrático”. Para la Liga, en efecto, la adopción de una política de paz hacia la población judía, así como la concepción de derechos democráticos no significaba, de ninguna manera, la renuncia a los derechos nacionales de los árabes palestinos.

Fuente: http://orientxxi.info/le-moyen-orient-1876-1980/les-communistes-arabes-et-la-lutte-contre-le-fascisme-et-le-nazisme-1935-1945,1490

Los escenarios militares de una guerra total en Siria

Ante el fracaso del plan imperialista para derrocar al gobierno de Damasco, seguido del fracaso de la tregua este verano, Washington no tiene otra opción que doblar la apuesta, iniciar una escalada militar.

Los pasos más inmediatos que va a dar el Pentágono van a empezar por enviar a los salafistas misiles Manpad, Tow y las llamadas “jabalinas”, un tipo de lanzacohetes portátiles antitanque.

Pero los aviones rusos pueden volar por encima de los 5.000 metros, fuera del radio de alcance de los Manpad, por lo que pueden reducir el daño notablemente.

No se puede decir lo mismo de los helicópteros, por más que sean resistentes al impacto de los Manpad. Pero los rusos también disponen de opciones de combate. Los helicópteros rusos Mi-28 y Ka-52 pueden disparar desde 10 kilómetros de distancia, por lo que también quedarían fuera del alcance de los misiles.

El problema más importante para Rusia serían los helicópteros de transporte, que podrían ser un blanco fácil.

Rusia tiene un abanico de opciones más amplio que Estados Unidos, que se ha metido en una verdadera ratonera. Puede enviar al campo de batalla blindados T-90, que hasta la fecha han mostrado ser inmunes a los Tow.

También pueden enviar mucha más artillería, lanzagranadas, lanzallamas pesados como el TOS-1 y la fuerza aérea puede iniciar bombardeos mucho más pesados que los actuales. Sin embargo, por motivos políticos, es complicado que se decida a enviar infantería.

Lo más probable es que ese papel lo sigan desempeñando Hezbollah y los iraníes que, hasta la fecha, han tapado muy eficazmente los agujeros del ejército sirio en los distintos frentes de combate.

La variedad de opciones, tan importante en una guerra como la de Siria, es lo que arroja algo de luz a la táctica que han seguido los rusos, incluso antes de la tregua. De hecho la tregua nunca ha sido otra cosa que una de esas opciones. Su táctica tiene dos claves esenciales: no quieren un enfrentamiento militar directo con Estados Unidos en Siria y consideran que el tiempo juega a su favor.

La segunda clave ayuda a entender la exasperante lentitud de movimientos de Rusia, tanto en el terreno diplomático como en el militar. Parece actuar con retardo y da la impresión de de vacilar, lo que hay que unir a ese lenguaje almibarado y sosegado de Lavrov, que jamás pierde la compostura.

Sus palabras contrastan con las declaraciones chusqueras de los gringos, propias del oeste más salvaje. Algunas de ellas son tan poco originales que volvemos a oír la manoseada comparación entre Putin y Hitler, para consumo de un auditorio muy poco exigente.

Un nuevo rearme de los yihadistas en Siria no resultaría eficaz sin una una zona de exclusión aérea, que es el caballo de batalla de los sectores más reacciones del partido republicano y que, si se deciden a imponerlo, deberá hacer suyo la “demócrata” Clinton.

Una zona de exclusión aérea, ¿conduciría a la guerra directa con Rusia? Los generales del Pentágono creen que sí, pero hay que tener en cuenta la llamada Doctrina Rumsfeld y las experiencias bélicas anteriores.

Hasta ahora Estados Unidos ha impuesto las zonas de exclusión aérea después de intensos ataques con misiles crucero desde la fuerza aérea y la marina de guerra. El objetivo militar consiste en destruir los radares, las defensas aéreas del adversario y su capacidad de mando.

El ataque dura entre 2 y 10 días y va acompañado de una ofensiva de guerra electrónica, de la destrucción de las bases aéreas, de los aviones del adversario en tierra y de los depósitos de combustible.

Tras ello se abre una segunda fase con el despliegue de aviones de combate aire-aire junto con Awacs para lograr la supremacía aérea y atacar las agrupaciones de fuerza del adversario con un mínimo daño.

Trasladar ese plan bélico a Siria es muy complicado y en ningún caso el Pentágono podrá lograrlo sin un coste muy importante.

Aunque el despliegue en Siria de los sistemas S-400 y S-300 en Siria es reducido, el ejército de Estados Unidos no lo ha puesto a prueba.

Hay algo aún peor: Rusia dispone de radares de muy largo alcance que hacen imposible un ataque sorpresa.

Por su no fuera suficiente, Rusia utiliza mecanismos de guerra electrónica capaces de sembrar el caos en los sistemas de mando, control, comunicación e inteligencia de Estados Unidos.

Legalmente la mayor parte de los sistemas S-400 y S-300 están en territorio ruso, en la base aérea de Jmeimim y los cruceros rusos de la clase Slava y Kuznetsov fondeados en la costa siria, por lo que cualquier ataque a ellos es técnicamente un ataque directo contra Rusia, lo que abre la posibilidad de contraataques y represalias por parte de Rusia en cualquier región de Oriente Medio.

Aún en el supuesto de que el ejército de Estados Unidos fuera capaz de imponer su supremacía aérea a toda costa, los rusos tendrían aún importantes bazas que poner en funcionamiento.

Aunque Estados Unidos pueda imponer su supremacía aérea en Siria y aunque fuera capaz de soportar su enorme coste militar, aún tendría importantes problemas políticos, que pueden ser decisivos.

El primero es que no va a contar con el respaldo de la ONU, un factor que no es tan despreciable como más de uno pueda pensar.

En una escalada militar Estados Unidos se arriesga a una ruptura con sus aliados de la OTAN, que no van a poder seguir a su socio hasta esos extremos porque se lo deja muy fácil: no cuenta con el respaldo de la ONU.

Los países europeos punteros, quizá con la excepción de Gran Bretaña, no se van a enfrentar a Rusia en ningún caso, con excepción de los peleles, como los del Báltico, Ucrania, Polonia, Rumanía y otros parecidos.

Queda una última incógnita: una zona de exclusión aérea sobre Siria exigiría un formidable despliegue de aviación, posiblemente de centenares de aeronaves, por lo que hay que preguntar qué bases utilizarán. ¿La de Incirlik? ¿Autorizarán los turcos el empleo de su suelo para una guerra en la que interviene Rusia?

Todo indica que no, porque Turquía ya lo impidió en 2003 durante la invasión de Irak y porque Estados Unidos no podrá invocar el artículo 5 del Tratado de Washington que fundó la OTAN (“uno para todos, todos para uno”), al no contar con el respaldo de la ONU.

En un contexto de guerra total en Siria, lo más probable es que Irak ordenara el cierre de su espacio aéreo y que la fuerza aérea de Estados Unidos tampoco pueda utilizar ni a Jordania, ni a Egipto, ni a Arabia saudí, ni mucho menos a Israel.

La única posibilidad que tienen es la de utilizar portaviones emplazados en el Mediterráneo, un remedio complicado pero factible, sobre todo si la campaña no se prolonga demasiado.

Fuente: http://www.unz.com/tsaker/the-war-against-syria-both-sides-go-to-plan-b/

Los yihadistas impiden que la población civil abandone Alepo

“La llamada oposición minó todas las salidas existentes de Alepo y reprimió a los habitantes que pretendían abandonar la ciudad. Además los jefes de las unidades opositoras se negaron a permitir la entrada en la ciudad del convoy humanitario de la ONU que se dirigía a la parte este de Alepo”, aseguró, el viernes, el viceministro de Defensa ruso, Anatoli Antonov.

El viceministro añadió que como no se pudo garantizar la seguridad del paso de los convoyes humanitarios de la ONU, se frustró la entrega de ayuda a los habitantes de Alepo.

Antonov señaló que a pesar de que el ejército sirio retiró dos veces sus fuerzas de la carretera de Castello, Estados Unidos no logró organizar la retirada de las tropas yihadistas de la zona, por lo que los militares sirios volvieron a ocupar sus posiciones anteriores.

Después de que los intentos de desbloquear la ruta de Castello se fracasara, Rusia creó siete puntos para repartir alimentos y medicamentos a la población de la ciudad Alepo. También abrió un corredor por el que los yihadistas podrían haber abandonado la parte de la ciudad que ocupan.

Las continuas invocaciones a la población civil, los refugiados y el derecho humanitario, demuestran hasta qué punto se han convertido en un instrumento de la agresión y la guerra imperialista.

Al menos la mitad de las informaciones, ciertas o falsas, así como las intervenciones de los dirigentes políticos del mundo entero sobre la Guerra de Siria ponen en primer plano al derecho humanitario.

No se trata sólo de justificar una agresión imperialista, ni tampoco de propaganda de guerra: la población civil está al mismo nivel que cualquier plan de batalla. Desde hace un cuarto de siglo la mayor parte de las víctimas de las guerras no son los combatientes sino la población civil.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies