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En Mosul hallan un gran número de misiles estadounidenses en manos del Califato Islámico

El Ejército irakí y las milicias populares han descubierto en las posiciones del Califato Islámico al sur de Mosul varios misiles producidos en Estados Unidos. “Se hallaron varios misiles estadounidenses en la región de Al Shura, ubicada al sur de la ciudad irakí de Mosul”, dijo una fuente local a la agencia Farsnews.

El lunes 31 de octubre, fuentes oficiales de Irak informaron de que el Califato Islámico había enviado armas estadounidenses a la región de Tal Afar para reforzar así a los terroristas que han estado resistiendo allí los ataques del Ejército irakí. “El Califato Islámico envió misiles antitanque TOW a Tal Afar, lo que evidencia que el grupo terrorista está preparándose para una guerra de larga duración”, afirmó la fuente a Farsnews.

Además, el medio destaca que no es la primera vez que se hallan misiles de fabricación estadounidense en posiciones previamente controladas por los terroristas.

En varias ocasiones el Ejército iraquí ha encontrado misiles estadounidenses en la provincia de Anbar. Estas avanzadas armas fueron supuestamente enviadas a la zona por un avión de la coalición dirigida por Estados Unidos.

El año pasado el diario ruso “Svobodnaya Pressa” publicó un informe (*) elaborado por la organización Conflict Armament Research, que se basa en las armas incautadas a los combatientes del Califato Islámico por las fuerzas iraquíes y kurdas.

Entre las armas incautadas a los miembros del Califato Islámico figura el lanzacohetes manual M79 apodado Osa (Avispa), fabricado en la antigua Yugoslavia desde 1979. Estos lanzacohetes fueron suministrados por Arabia saudí en 2013 al llamado “ejército libre de Siria”. Además, el Califato Islámico cuenta con los rifles de asalto Colt M16A4 y los rifles semiautomáticos E2S XM15, con los que está equipado el Ejército de Estados Unidos.

El arsenal básico de armas de fuego de los yihadistas se completada con los fusiles de asalto AK-47, producidos en los años 1960, 1964 y 1970, y la ametralladora china Tipo 80, fabricada en los años 80 y copiada de la ametralladora soviética para uso general PK. Entre las armas hay una cantidad significativa de fusiles de asalto estadounidense M-16 y que muchas armas llevan la inscripción “Propiedad del Gobierno de Estados Unidos”.

En cuanto a las armas cortas, los islamistas están armados con pistolas automáticas Browning Hi-Power, pistolas austríacas Glock G19 y sus homólogos croatas HS Produkt HS-9.

Los islamistas utilizan ampliamente para los ataques rápidos los llamados todoterreno “gun truck” que llevan ametralladoras pesadas y cañones antiaéreos. Después de la derrota de varias unidades del Ejército iraquí, también llegaron a manos del Califato Islámico los todoterreno estadounidenses Humvee, vehículos blindados MRAP y M113 y los vehículos de combate de infantería soviéticos BTR-80, BMP-1 y BMP-2.

También disponen de los cañones automáticos antiaéreos ZU-23, que se montan sobre todoterrenos. Asimismo, los yihadistas tienen los misiles perseguidores infrarrojos tierra-aire FIM-92 Stinger, creados en Estados Unidos y que están en servicio en este país.

El periódico ruso afirmó que los yihadistas habían obtenido un botín de varios tanques pesados estadounidenses M1A1 Abrams. También disponen de los cañones automáticos antiaéreos ZU-23, que se montan sobre todoterrenos. Asimismo, los yihadistas tienen los misiles perseguidores infrarrojos tierra- aire FIM-92 Stinger, creados en Estados Unidos y que están en servicio en este país.

En cuanto a la artillería, el Califato Islámico entre otros tipos tiene en su arsenal el obús remolcado de tamaño mediano El M198, de producción estadounidense, así como morteros.

A finales de agosto del año pasado, un oficial de la inteligencia de Irak afirmó que los helicópteros de Estados Unidos habían lanzado armas y distintos tipos de material de apoyo a los milicianos del Califato Islámico en una provincia occidental de Anbar.

(*) http://svpressa.ru/war21/article/115840/

Hezbollah se convierte en la fuerza dominante en Líbano

En Líbano un pacto nacional de 1943 no reparte los cargos públicos según los votos sino según las confesiones religiosas. La Presidencia de la República es para los cristianos maronitas, el Primer Ministro debe ser sunita, el Presidente del Parlamento le toca a los chiítas, la Vicepresidencia a los cristianos ortodoxos y el jefe del ejército a los cristianos maronitas.

Dicho reparto confesional ha estado ligado, además, al imperialismo porque los valedores de los cristianos fueron tradicionalmente los colonialistas franceses que separaron al Líbano de Siria y luego a Washington. Este esquema se ha acaba de romper y, después de un largo vacío de dos años y medio, el general Michael Aoun, cristiano maronita ha llegado a la Presidencia contra el dictado estadounidense y con el apoyo de Hezbollah, nada menos.

La prensa israelí ha montado en cólera: gana Hezbollah, luego gana Irán. No sólo la milicia chií jamás se va a desarmar sino que se ha ganado a los que hasta ahora eran los más fieles valedores del imperialismo en un país, como Líbano, que es caja de resonancia de Oriente Medio. Al eje de la resistencia Irán-Siria ya no se le une una parte de Líbano, sino el mismo Líbano.

Hasta el peón de Arabia saudí, Saad Hariri, ha bajado los brazos, dice el periódico “Israel Hayom”, de la corriente de Netanyahu. La unión de los maronitas con los chiítas no presagia nada bueno para Israel. Hezbollah es ya la fuerza dominante en Líbano y por encima de su naturaleza confesional tendrá la oportunidad de demostrar que, además, tiene un proyecto nacional.

El plan imperialista para el Líbano es el mismo que para Irak, Siria y Turquía: la partición del país. Un documento israelí de febrero de 1982 publicado por la Revista de Estudios Palestinos destapó (*) el proyecto de división de Líbano en cinco provincias, religiosamente diferenciadas, militarmente desarmadas y políticamente enfrentadas, sobre las que Israel podría imponer un protectorado.

Lo que cambian los tiempos: el 19 de agosto de 1989, desde el Palacio Presidencial de Baabda, Aoun pidió a Francia que llevara sus tropas a Líbano para acabar con Siria y en 2006 se puso al frente de la resistencia, “renunciando a los maletines llenos de dólares”, dice gráficamente un periódico chiíta libanés. Entonces firmó lo que parecía un rocambolesco acuerdo con Hebollah, por el que nadie daba un duro. Diez años después aquel acuerdo se ha impuesto a las presiones y a los chantajes.

Hace muchos años que el imperialismo no tenía otro objetivo en Líbano que enterrar a Hezbollah que, por su parte, reaccionó apoyando al “Movimiento Patriótico Libre” de Aoun para sostener la unidad y la independencia del país, que poco a poco ha ido ganando terreno por su firme oposición a Israel y a los planes de injerencia de las grandes potencias en Oriente Medio.

Hay que destacar las palabras del ministro Gebran Bassil, presidente del “Movimiento Patriótico Libre”, dirigidas al secretario general de Hezbollah, en la que le dice que es el segundo socio de la victoria: “Jamás hemos dudado de la sinceridad de vuestra posición a nuestro lado. No se trata sólo de la lealtad sino de la sinceridad, a fin de que todos los libaneses comprendan que aún existe una ética en la política del Líbano”. Es algo que nunca se había escuchado por aquella región.

Pero no sólo Aoun ha cambiado. Hay mucha marea de fondo que sólo se aprecia tomando una perspectiva de 25 años, cuando Estados Unidos lanzó el primer ataque contra Irak y Haffez Al-Assad le apoyó. Entonces los imperialistas aún creían poder manejar a Siria permitiéndole ocupar militarmente Líbano y acabar con Aoun, que tuvo que refugiarse en la embajada de Francia en Beirut antes de huir del país.

(*) http://www.renenaba.com/revue-detude-palestiniennes-n-14-fevrier-1982

‘Si no tuviese el apoyo del pueblo sirio no estaría aquí’

La prensa intoxicadora nunca publicará esta foto. Entre ellos es corriente referirse a Bashar Al-Assad como un dictador porque es una manera de justificar la agresión imperialista. Como si a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado Estados Unidos se hubiera caracterizado por su defensa de las libertades y la democracia en el mundo.

La personalización es una propaganda facilona, propia de ineptos. Ni siquiera se trata de la sustitución de uno por otro (igual o peor) porque, en tal caso, el propio Al-Assad ha dicho que no tendría ningún problema en largarse por su propio pie.

En una entrevista con la cadena danesa de televisión TV2 a principios de este mes, Bashar al Assad dijo que si no tuviera el apoyo del pueblo sirio no estaría al frente del gobierno. “Si yo fuese la razón de la guerra, me iría”, añadió. El Presidente sirio aseguró que el origen de la guerra no gira en torno a su persona, sino que “es mucho mayor que eso” y se extiende no sólo a la soberanía nacional de Siria sino que también ha terminado siendo un pulso entre las grandes potencias.

En julio, durante una entrevista con canal griego ETV explicó que “los terroristas no dirigen la guerra en Siria contra el presidente del país, sino contra el pueblo sirio”.

“La victoria en la guerra [contra el terrorismo en Siria] no es mi victoria, sino la victoria del pueblo sirio, ya que [la guerra] se lleva acabo contra el pueblo sirio”, aseguró a los periodistas griegos.

La muerte en accidente de su hermano mayor, convirtió en 1994 al joven Bashar Al-Assad, un oftalmólogo que hasta entonces vivía y trabajaba en Londres, en el sucesor de su padre, Hafez Al-Assad, tras cuya muerte en 2000 fue elegido presidente de Siria con 34 años.

Llegó al gobierno con la voluntad de cambiar algunas cosas. Promulgó varias amnistías parciales para los presos políticos y abrió un cauce más amplio a la libertad de expresión. Pero desde hace más de tres mil años, Siria siempre ha sido una encrucijada de caminos.

Su rechazo a la guerra de Irak le pusieron en el punto de mira de los imperialistas. En 2004 Estados Unidos sancionó a Siria por no impedir el paso de combatientes a Irak, por apoyar a los grupos palestinos y al Hezbollah libanés. La última imputación fundamentó las amenazas particulares de Israel, al que el dirigente sirio fue incapaz de arrancar negociaciones de paz ligadas a la devolución de los Altos del Golán.

En 2005 el asesinato del primer ministro libanés Rafiq Hariri le puso contra las cuerdas, obligándole a evacuar Líbano, poniendo fin a una tutela que se remontaba a 1976. El Tribunal Especial de la ONU para Líbano exoneró a Siria del asesinato de Hariri, pero la suerte ya estaba echada. Si no era por un motivo sería por otro.

El momento del giro en la política exterior de Rusia

Lavrov, ministro ruso de Asuntos Exteriores
Juan Manuel Olarieta
A la vista de la intervención de Rusia en la guerra desatada por los imperialistas contra Siria, son muchos los que se preguntan por qué no hizo lo mismo en Libia, por qué no trató de impedir la caída de Gadafi. El mero planteamiento de la duda es muy interesante y quizá se podría responder diciendo que el motivo es que Siria no es Libia o, quizá más exactamente, que Siria no representa para Rusia lo mismo que Libia. Siria es el corazón de Oriente Medio y está a una hora de vuelo desde Rusia: forma parte de su zona de seguridad.

Para no caer en simplificaciones, hay que recordar aspectos ilustrativos, como el hecho de que Rusia no interviene en Siria desde el principio y que si entendemos por intervención, la intervención militar, ésta sólo se produce después de cuatro años de guerra. Tanto la caída de Gadafi como la de Bashar Al-Assad se inician con la Primavera Árabe, por lo que forman parte del mismo proyecto imperialista y basta recordar las declaraciones de los dirigentes rusos en 2011 para darse cuenta de cuáles eran sus posiciones entonces: decían lo mismo que los estadounidenses, o los británicos, o los franceses. No es, pues, de extrañar que algunos metan en el mismo saco a Rusia que a Estados Unidos, o a Francia, o a Gran Bretaña.

Pongamos el ejemplo de Lavrov para ver el vuelco en la política exterior rusa. En una entrevista a la radio Ejo Moskvy, el 4 de marzo de 2011 el ministro ruso de Asuntos Exteriores calificó el levantamiento en Libia como una “explosión popular espontánea” causada por las condiciones económicas internas del país y un ejercicio autoritario del poder. Así se pueden poner numerosos ejemplos de otros países árabes víctimas de la Primavera y otros dirigentes rusos, cuyas declaraciones eran intercambiables con las estúpidas que escuchábamos por aquí.

Por lo tanto, es evidente que en cinco años ha habido un cambio muy radical en la política exterior rusa. Lo que no puedo admitir, ni como hipótesis, es que Rusia no supiera quiénes estaban cocinando realmente las Primaveras Árabes, por lo que concluyo que entonces su política era la de seguir haciendo concesiones, que es la política más vieja y errónea que se conoce ante el imperialismo: la del Pacto de Munich, la de la división de Checoslovaquia, la del Anchluss de Austria, la de la guerra civil española…

Hace décadas que Rusia lleva haciendo concesiones al imperialismo. Es la esencia de su política exterior desde 1956, desde los tiempos soviéticos, la principal de las cuales fue suponer que la voracidad de Estados Unidos se apagaría desmantelando la URSS y el Pacto de Varsovia, la máxima prueba de “buena voluntad” por parte del Kremlin. Esa política rusa (y soviética) no sólo no ha frenado al imperialismo, sino todo lo contrario, ha estimulado su agresividad.

Al mismo tiempo, la política de hacer concesiones demuestra un factor muy importante en la situación internacional: que Rusia ha estado y está a la defensiva, por lo que el ritmo de los acontecimientos lo marcan en Washington.

Pero si eso es importante hay algo que lo es aún más: el objetivo militar y estratégico de Estados Unidos no son los países secundarios del escenario mundial sino Rusia (y China). Durante años Rusia ha tenido sobradas muestras de que Estados Unidos no va a parar jamás hasta lograr su destrucción (y la de China), un objetivo que, como se está demostrando, es independiente del régimen social existente en ambos países.

Dice el refrán que “a la fuerza ahorcan” y Rusia no hubiera cambiado nunca su política de concesiones si los imperialistas no se hubieran plantado delante mismo de sus narices, sobre todo desde del golpe de Estado fascista en Ucrania en 2014. El máximo ejemplo de ese cambio fue la anexión de Crimea. Por fin, los rusos habían dicho “basta”.

Por lo tanto, la Guerra de Siria está relacionada estrechamente con la del Donbas. A partir de 2014 Rusia se dio cuenta de que lo que el imperialismo estaba discutiendo en Siria no era un asunto regional, propio de los países árabes y de Oriente Medio, sino internacional: en Siria se juega el futuro de la propia Rusia y en cuanto el Kremlin se ha plantado, fulminantemente, el imperialismo ha padecido una de sus más severas derrotas desde 1945, sólo comparable a la de Vietnam.

En Siria la guerra sigue y es muy posible que los imperialistas no dejen que nunca llegue la paz, pero sus planes ya han fracasado… en parte, porque realmente el verdadero plan del imperialismo es la guerra misma. Tal y como hoy lo conocemos, el imperialismo sólo se puede sostener por la guerra.

Turquía ha sido expulsada de la ‘coalición internacional’ que interviene en la Guerra de Siria

Mañana se reúnen en París los ministros de Defensa de los países que forman parte de la llamada “coalición internacional”, el heteróclito grupo de fuerzas imperialistas reclutadas por todo el mundo para intervenir en la Guerra de Siria, sin que nadie les haya llamado para ello.

A pesar de su pertenencia, cada vez más formal, a la OTAN, el ministro turco Fikri Işık no ha sido invitado, otro de los síntomas de que Turquía se ha movido del sitio que venía ocupando desde el principio de la Guerra Fría en 1945. Aunque el motivo de la ausencia no está claro, parece que no se trata de que el gobierno de Erdogan no quisiera ir, sino de que no les han invitado, de que la OTAN ha perdido la confianza en sus viejos aliados de Ankara.

Sin embargo, la diplomacia turca sí participó en la reunión de la semana pasada que preparó la estabilización futura de Mosul, una intervención de menor cuantía que no altera el hecho de que, desde el punto de vista militar, Turquía está fuera de juego en la Guerra de Siria y que, aparentemente al menos, no coordina sus operaciones militares con nadie. Se podría decir que hace la guerra por su cuenta, que es lo peor que se puede decir de alguien que está metido en una guerra.

Eso parece dar la razón a los que afirman que, por primera vez en la historia militar, ha estallado una guerra en la que no hay dos bandos sino posiblemente tres o cuatro, pero nadie es capaz de decir cuáles son esos bandos y quién lucha contra quién. Es extraño, pero no cabe descartar nada de eso porque estamos hablando de Oriente Medio, que desde hace 100 años los imperialistas han convertido en el reino de taifas por excelencia.

Hay muchos síntomas de la confusión propia de una guerra de “todos contra todos”. El sábado el Estado Mayor del ejército turco informó de que, por segunda vez en dos días, sus fuerzas aéreas habían realizado ataques contra 70 posiciones sostenidas por el conglomerado kurdo de siglas PKK-PYD que, a su vez, forma parte de las denominadas Fuerzas Democráticas de Siria, junto a algunas pequeñas milicias árabes, que Estados Unidos dirige, apoya y protege en el norte de Siria.

Al mismo tiempo que se producían esos bombardeos, el jefe del Pentágono, Ashton Carter, estaba de visita en Ankara tratando de arreglar un viejo matrimonio entre dos países en el que las recientes rencillas están causando estragos.

Al menos de puertas afuera, Carter dice que Turquía debería colaborar en la batalla de Mosul, en Irak, para desalojar al Califato Islámico. No se ha debido enterar de que quien se opone a ello es el actual gobierno de Irak, no el turco. ¿Se le abren las puertas de Irak a Turquía al mismo tiempo que se le cierran las de Siria?

Gracias al apoyo aéreo de la llamada “coalición internacional”, las Fuerzas Democráticas de Siria desalojaron a los salafistas de la ciudad de Manbi, al tiempo que Turquía inició la ocupación del norte de Siria para impedir que el PKK-PYD se consolidara en Rojava y uniera las zonas de Afrin, Kobane y Yazira bajo el mando de un único gobierno autónomo kurdo tutelado por Estados Unidos.

Lo mismo que en Siria, el ejército turco está presente también en el norte de Irak, en Bachika, una localidad al noroeste de Mosul, donde ha formado su propia milicia local, denominada “Gran Nínive”, integrada por unos 2.000 combatientes dirigidos por  Atheel Nujaifi, el antiguo gobernador de Mosul, a quien el gobierno irakí acusa de haber facilitado que el Califato Islámico capturara la ciudad, hasta el punto de que ha ordenado su detención.

Las relaciones de Erdogan con el gobierno central de Irak no son buenas, lo que contrasta con su familiaridad con el gobierno autónomo de Barzani. Es otro indicio de lo que parece una guerra minifundista de “todos contra todos” en la que los kurdos de uno u otro bando, de uno u otro país, se mueven como pez fuera del agua.

Marruecos colaboró con Israel en la Guerra de los Seis Días contra los ejércitos árabes

Hasan II de Marruecos con Nasser
Un antiguo dirigente de la inteligencia militar israelí, Shlomo Gazit, acaba de confirmar la colaboración de Marruecos con Israel en 1967 durante la Guerra de los Seis Días contra los ejércitos árabes.

El 5 de octubre de 1967 Israel lanzó un feroz ataque militar contra Egipto, bombardeando los aeródromos militares y destruyendo casi todos sus aviones de combate. La agresión fue posible gracias a las informaciones que suministró Marruecos a Israel, traicionando sus vínculos con los demás países árabes.

Durante la Guerra, Israel arrebató la franja de Gaza y la Península del Sinaí a Egipto, Cisjordania y Jerusalén este a Jordania y los altos del Golán a Siria.

En 1965 el rey de Marruecos, Hassan II, autorizó que los servicios secretos de Israel, tanto al Mosad como al Shin Bet, ocuparan una planta entera del hotel Casablanca, hoy llamado Hyatt Regency, para grabar en secreto una reunión de los delegados de la Liga Árabe.

Temiendo que los espías israelíes fueran descubiertos por sus invitados árabes, permitió que ocuparan la planta el día anterior a la reunión.

Los espías estuvieron dirigidos por Rafi Eitan, que a su condición de oficial de inteligencia unía la de político. A sus órdenes intervino Peter Zvi Malkin, un conocido espía del Mossad, muy conocido en su país.

En una nota de servicio enviada a Levi Eskhol, entonces primer ministro israelí, Meir Amit, el director del Mossad entonces, describe la operación marroquí como una de las mayores hazañas de los servicios de inteligencia.

Los dirigentes árabes habían convocado en secreto la reunión e iban acompañados de sus jefes militares y de inteligencia para discutir si sus ejércitos estaban preparados para hacer la guerra a Israel. Cada uno expuso detenidamente sus posibilidades, que fueron cuidadosamente registradas por los espías israelíes, que las transmitieron a la Dirección de Inteligencia Militar de su ejército, que las tradujo al hebreo.

Gracias a la información obtenida, Israel pudo prepararse cuidadosamente y empezar la guerra con una enorme ventaja militar. Supieron que las fuerzas árabes no sólo no estaban unidas sino que muchas de sus unidades militares tampoco estaban preparadas.

Tras esta operación de espionaje, a Shlomo Gazit le nombraron jefe de la inteligencia militar. Pero en octubre de 1973, durante la Guerra de Yom Kippur, el espionaje israelí no tuvo un cómplice tan cualificado como el rey Hassan II de Marruecos, que llegó a cambiar de chaqueta, participando junto a Egipto y Siria en la guerra contra Israel, que estuvo a punto de sucumbir.

La supervivencia del su ejército y, por lo tanto, la salvación del Estado de Israel, fue posible gracias a la intervención de los submarinos de los imperialistas.

Fuente: https://ledesk.ma/2016/10/19/guerre-des-six-jours-un-historien-israelien-dedouane-hassan-ii-et-pointe-la-responsabilite-doufkir/

La responsabilidad saudí en la voladura de las Torres Gemelas compromete la política de Estados Unidos en Oriente Medio

El rechazo del Congreso de Estados Unidos al veto del presidente Barack Obama a la Ley de Justicia contra los Patrocinadores del Terrorismo (JASTA, por sus siglas en inglés), que presenta a Arabia Saudí como el principal culpable de los atentados del 11 de septiembre de 2001, además de afectar las campañas electorales de republicanos y demócratas en Estados Unidos, puede provocar nuevas tensiones en las relaciones de Washington y Riad. De hecho, esta ley influirá considerablemente en las actuales y futuras cooperaciones entre los dos países […]

JASTA puede derrumbar décadas de propaganda de Arabia Saudí para lavar su imagen ante los estadounidenses y el mundo, lo que puede tener consecuencias financieras, políticas y económicas.

La reputación de Arabia Saudí ante los estadounidenses, que no era tan buena debido al apoyo financiero y logístico del régimen de Al Saud a las corrientes salafistas radicales, se ha desmejorado con la aprobación de JASTA pues ha sacado a luz el papel de Riad en los atentados del 11-S.

A pesar de que 15 de los 19 terroristas implicados directamente en el 11-S eran ciudadanos saudíes, gran parte de los estadounidenses no consideraba a Arabia Saudí como responsable directo o indirecto de estos atentados, principalmente debido a las actividades de los lobbies árabes-saudíes en Estados Unidos y su gran influencia financiera sobre políticos, entidades económicas, centro de investigación, asociaciones de arte y ciencia y los medios de comunicación estadounidense.

Además, la presencia de jóvenes saudíes, sobre todo las mujeres, en las universidades y ámbitos comerciales estadounidenses, había logrado inspirar la opinión que los saudíes se han adherido muy bien a la modernidad y la cultura occidental.

Por lo tanto, JASTA alcanzó neutralizar décadas de costosas propagandas saudíes en Estados Unidos y mostrar la cara verdadera del régimen monárquico de Riad. Este proceso que ha comenzado con la demanda de los familiares de las 3000 víctimas mortales y decenas de miles de heridos del 11-S, puede ejercer una gran presión sobre las autoridades saudíes y afectar la opinión de los estadounidenses sobre las políticas de Arabia Saudí, lo que impondrá grandes costos al régimen de Al Saud para volver a lavar su imagen.

La Ley de Justicia contra los Patrocinadores del Terrorismo aprobada por abrumadora mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos, abrió una nueva etapa en las relaciones entre Washington y Riad. Esta ley pone las relaciones entre estos países al borde del peligro debido a varias causas, entre ellas las jurídicas.

Las consecuencias políticas de JASTA serán muy serias y más importantes que sus resultados jurídicos, dado que no solo se aprobó una iniciativa política sino que se convirtió en ley. Por ejemplo, permite que Arabia Saudí sea reconocida como un patrocinador del terrorismo ante las instituciones jurídicas de Estados Unidos, lo que podría crear un precedente. En el pasado, el Congreso nunca había aprobado una ley que reconociera el apoyo de Arabia Saudí al terrorismo, un flagelo que está azotando varios países.

La inacción de Estados Unidos ante el apoyo saudí al terrorismo se debe a la influencia financiera de Riad y de su lobby en el Gobierno y el Congreso, así como su papel como un aliado clave de Estados Unidos en Oriente Medio. Todos esos motivos habían obstaculizado la aprobación de leyes vinculantes contra Riad.

En otras palabras, Los políticos y los legisladores estadounidenses siempre han tratado de minimizar las presiones sobre su aliado estratégico y de entorpecer los planes diseñados en contra de Arabia Saudí. Por tanto, la ratificación de JASTA (debido a las financiaciones y apoyos logísticos de Arabia Saudí a los terroristas de Al-Qaeda) posibilita y facilita la aprobación de otros proyectos de ley en contra de Riad.

Por otra parte, JASTA generará consecuencias jurídicas, políticas y financiaras no solo para Arabia Saudí sino también para Estados Unidos. Según la regla general de inmunidad del gobierno, los estados del mundo tienen que evitar el ejercicio de la jurisdicción sobre la propiedad y los actos de otros Estados ya que la indicada regla se considera una de las bases del principio de inmunidad de los Estados. En este caso, Estados Unidos rompió la impunidad del gobierno saudí por sus apoyos al terrorismo y podría hacer lo mismo con la República Islámica de Irán para poner fin a sus respaldos a la Resistencia.

Desde el perspectivo jurídico, JASTA y medidas semejantes adoptadas por Estados Unidos, además de crear consecuencias graves para los nexos de Washington con los Estados del mundo, puede ser aplicada por los tribunales internos de otros países como un procedimiento legal en contra del país norteamericano. De este modo, es posible que un gobierno capaz de negociar profesionalmente a nivel internacional tenga éxito en condenar a Washington y demandar compensaciones.

Las advertencias y preocupaciones del presidente Barack Obama, antes de que el Congreso rechazara su veto, muestran que Obama considera la ratificación de JASTA como un peligro para los soldados, los políticos, los ciudadanos y, en total, la credibilidad estadounidense en el mundo así como un desafío en los lazos de este país con sus aliados estratégicos.

Fuente: http://alwaght.com/es/news/70738, http://alwaght.com/es/news/71534

El Pentágono ha puesto en marcha una guerra furtiva en Siria

El jefe del Pentágono Ashton Carter
Mike Whitney

“El pasado miércoles [12 de octubre], durante una reunión del Comité de delegados en la Casa Blanca, los funcionarios del Departamento de Estado, la CIA y los jefes del Estado Mayor han discutido sobre golpes militares limitados contra el régimen sirio… Una forma de saltarse la permanente objeción ante esos golpes por parte de la Casa Blanca sin una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sería efectuarlos de forma secreta, sin reconocimiento público (“Washington Post”)

Llamémoslo guerra furtiva, llamémoslo hacer cosquillas al oso, llamémoslo como sea. El hecho está ahí, y la guerra siria ha entrado en una nueva y más peligrosa fase, con más riesgo cada vez de una confrontación catastrófica entre Estados Unidos y Rusia.

Este nuevo capítulo del conflicto es fruto de las elucubraciones del jefe del Pentágono, Ashton Carter, cuyo ataque contra una posición siria en Deir Ez-Zor mató a 62 soldados sirios del ejército regular, poniendo fin al frágil acuerdo de alto el fuego. Carter y sus generales se oponen al acuerdo Kerry-Lavrov porque hubiera sido necesaria “una cooperación militar y de inteligencia con los rusos”. En otros términos, Estados Unidos hubiera debido tener luz verde de Moscú para sus objetivos de bombardeo, minando su capacidad de ayudar a sus combatientes yihadistas sobre el terreno. Fue una auténtica causa de ruptura para el Pentágono. Pero el bombardeo de Deir Ez-Zor lo ha puesto en orden. Ha sacado al Pentágono de sus dificultades, torpedeado el alto el fuego y permitido a Carter lanzar su propio concurso de tiro privado, sin autorización presidencial. Misión cumplida.

¿Qué tipo de escalada militar tiene Carter en mente? Después de todo, la mayoría de los analistas suponen que una confrontación directa entre Estados Unidos y Rusia llevará a una guerra nuclear. ¿Está realmente dispuesto a correr ese riesgo?

Tal vez no, pero no todo el mundo está de acuerdo en pensar que más violencia llevará a un enfrentamiento nuclear. Carter, por ejemplo, parece pensar que puede aumentar la apuesta sin ningún peligro real, motivo por el cual tiene la intención de proceder a una guerra furtiva de baja intensidad contra las principales infraestructuras siria, que obligará a Putin al aumento del compromiso militar de Rusia. Cuanto mas grande sea ese compromiso mayor será la probabilidad de un barrizal, principal objetivo del Plan C, de Carter. Echemos una ojeada a este extracto de un artículo del “Washington Post” del martes [11 de octubre], que ayuda a comprender lo que pasa:

“Los golpes militares contra el régimen de Assad volverán a la mesa de la Casa Blanca este miércoles, en donde los altos funcionarios de la seguridad nacional de la administración Obama discutirán opciones para el camino a seguir en Siria […]

Durante semanas han tenido lugar reuniones en las agencias de seguridad nacional, para examinar nuevas opciones que se pueden recomendar al Presidente para responder a la crisis en curso en Alepo […] Una reunión del Consejo Nacional de Seguridad, que podría incluir también al presidente, podría celebrarse al final de esta semana [15 de octubre].

El pasado miércoles [12 de octubre], durante una reunión del Comité de delegados en la Casa Blanca, los funcionarios del Departamento de Estado, la CIA y los jefes de Estado Mayor han discutido golpes militares limitados contra el régimen […]

Las opciones contempladas […] incluyen el bombardeo de pistas de aterrizaje sirias empleando misiles crucero y otras armas de largo alcance lanzadas desde aviones de la coalición y buques […] Una manera de saltarse las habituales objeciones de la Casa Blanca para golpear al régimen de Assad sin una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sería realizar los ataques de forma secreta y sin reconocimiento público, ha indicado el responsable”.

(Fuente: La Administración Obama estudia una vez más ataques contra Assad, en “Washington Post”)

¿No creen ustedes que el “Washington Post” hubiera debido mencionar que esa sórdida iniciativa de Carter está ya en marcha? Consideremos el bombardeo de Deir Ez-Zor, por ejemplo. ¿No se realiza conforme a la norma del “Washington Post” de “golpes militares de Estados Unidos contra el régimen de Assad”? Desde luego que si.

¿Y los dos puentes sirios destruidos la semana pasada por aviones de guerra norteamericanos? Algo que hace más difícil atacar los bastiones del Califato Islámico en el este del país. ¿No cuenta eso? Claro que cuenta.

Y no hay que olvidar el hecho de que, sobre el terreno, los colegas yihadistas de Carter han lanzado un ataque con mortero contra la embajada de Rusia en Damasco el martes [11 de octubre]. He ahí otra parte de la guerra de baja intensidad que está en curso. Por tanto, todo ese lío de Obama reevaluando “nuevas opciones” para “golpes militares” es una completa chorrada. El plan de Carter está en pleno apogeo, y el tren ya ha partido de la estación. La única cosa que falta es la autorización presidencial que probablemente no será necesaria, porque “il Duce” Carter ha decidido que es su turno para dirigir el país.

Ahora consultemos este extracto de un informe dirigido al presidente por un grupo de ex agentes de inteligencia obligados a advertir a Obama, entre otras cosas, sobre el “control civil del Pentágono por la Casa Blanca”. He aquí un extracto:

“En algunos comentarios públicos, que rozan la insubordinación, altos responsables del Pentágono han mostrado un abierto escepticismo inhabitual en lo que concierne a los principales aspectos del asunto Kerry-Lavrov. Se puede suponer que lo que Lavrov ha dicho a su jefe en privado es muy similar a las desusadamente crudas palabras que tuvo en la televisión rusa NTV el 26 de septiembre:

Mi buen amigo John Kerry […] es objeto de críticas feroces por parte de la máquina militar norteamericana. Pese a que, como siempre, han asegurado que el comandante en jefe, presidente Barack Obama, le apoyaba en sus contactos con Rusia […] aparentemente el ejército no ha escuchado realmente al comandante en jefe.

Las palabras de Lavrov no son simple retórica […] las diferencias políticas entre la Casa Blanca y el Pentágono son raramente tan abiertamente expresadas como lo son ahora a propósito de la política en Siria”.

(Fuente: Obama es advertido de suavizar las tensiones con Rusia, en “Consortium News”)

Realmente chocante ¿no? ¿Cuándo fue la última vez que hemos leído una nota de servicio de los agentes de inteligencia jubilados advirtiendo al presidente de que el Pentágono usurpaba su autoridad constitucional? Parece bastante grave esto.

En resumen, el Pentágono está fundamentalmente persiguiendo su propia pequeña guerra en Siria camelando a Obama que eso le chirría. Más del “Washington Post”:

“La CIA y los jefes de Estado Mayor […] han expresado su apoyo a estas opciones de golpes letales […] Esto demuestra un aumento del apoyo para golpear a Assad, en comparación con la última vez que estas opciones se barajaron” (“Washington Post”).

Claramente, quieren bombardear a Assad. ¡Están perdiendo! Todo el mundo quiere bombardear cuando va perdiendo. Está en la naturaleza humana. Pero eso no significa que sea buena idea. Es una idea muy mala. Exactamente como la de apoyar a los extremistas sunníes es una mala idea. Como dar misiles portátiles tierra-aire (Manpads) a chiflados fanáticos es una mala idea. ¿No es todo esto una locura? ¿Cuánto tiempo pasará antes de que uno de estos fanáticos chiflados religiosos utilice el nuevo juguete para derribar un avión de línea israelí o norteamericano?

No mucho tiempo, me temo. La idea de doblar la apuesta sobre maníacos homicidas suministrándoles armas mas mortíferas es una de las ideas más estúpidas de todos los tiempos, y sin embargo el Pentágono y la CIA parecen pensar que es el “top” de la estrategia militar. Un último texto de presentación del artículo del “Washington Post”:

“El adjunto de Kerry, Antony Blinken, ha declarado la pasada semana que la presión de Estados Unidos sobre Rusia en Siria procede de la idea de que Rusia acabará por cansarse del coste de su intervención militar. ‘Esta presión puede bloquear a Rusia en un barrizal que tendrá un cierto número de efectos profundamente negativos’, ha declarado Blinken al Comité de Relaciones Exteriores del Senado” (“Washington Post”)

Ya lo ven ustedes; está ahí, escrito negro sobre blanco: “barrizal”. La nueva estrategia del Plan C está concebida con el fin de crear un barrizal para Putin mediante la acumulación progresiva de la violencia, obligándole a prolongar su estancia y a profundizar su participación. Es una trampa inteligente y podría incluso funcionar. El único problema es que Putin y sus aliados parecen estar haciendo avances de forma regular sobre el campo de batalla. Eso va a hacer mucho más difícil para los enemigos de Siria continuar las provocaciones y las incitaciones sin desencadenar represalias masivas.

Pero también puede ser que Carter no haya reflexionado sobre esto.

Rusia ha dirigido un aviso al Pentágono: todo avión hostil que amenace a las tropas sirias será abatido. Esto procede de un artículo aparecido el jueves en Sputnik Internacional:

“El ministro ruso de Defensa ha dicho que los S-300 rusos y los sistemas de defensa aérea S-400 desplegados en Hmeymim y Tartus tienen alcances que van a sorprender a los objetivos aéreos no identificados. Los operadores del sistema ruso de defensa aérea no tendrán tiempo de identificar el origen de los golpes aéreos, y la respuesta será inmediata. Toda ilusión sobre los jets ‘invisibles’ se va a encontrar ante una realidad decepcionante”.

Y mas sobre Deir Ez-Zor:

“Aviso a todos los extremistas que, a continuación del ataque aéreo de la coalición el 17 de septiembre contra el ejército sirio en Deir Ez-Zor, hemos tomado todas las medidas necesarias para evitar todo accidente similar contra las fuerzas rusas en Sirias”, ha declarado Konashenkov” (Sputnik).

La armada rusa del Báltico se desplaza hacia Siria con armamento nuclear

Desde los peores tiempos de la Guerra Fría no se había visto semejante despliegue de un cuerpo aeronaval ruso, que ha salido del puerto de Severomorsk para dirigirse al Mediterráneo oriental. La noticia ha sido confirmada por fuentes militares noruegas, asombrados por el imponente desfile naval junto a sus costas.
En rueda de prensa la portavoz del Centro de Operaciones del Ejército noruego, la comandante Elisabeth Eikeland, relató el lunes que una fragata de la Marina de Guerra noruega siguió a lo largo de sus costas a ocho navíos rusos adscritos a la Flota del Báltico que se dirigen hacia Siria. La Armada fue fotografiada por un avión de patrulla marítima P3 Orion y posteriormente los buques rusos serán vigilados por los de la OTAN a lo largo de su recorrido en aguas internacionales.
Entre los buques rusos está el portaviones Almirante Kuznetsov, que inicia así su primera operación militar. Está defendido por el crucero de propulsión nuclear Piotr Veliky (Pedro El Grande), el destructor Severomorsk de la clase Udaloi o Proyecto 1155, junto a otros cinco navíos.
La comandante Eikeland reconoció que los intercambios por radio con el mando naval ruso han sido amistosos y entregó a los periodistas fotografías en las que, además, se observa a un submarino nuclear de la clase Delta IV capaz de lanzar misiles (SNLE). No se aprecian submarinos de ataque SNA, por lo que se deduce que el despliegue no tiene intención de participar en combates navales.
Para llegar a Siria, la Flota del Norte deberá atravesar las costas británicas y, posiblemente, el Canal de la Mancha y Gibraltar, para acabar muy cerca del portaviones francés Charles De Gaulle que ya está en el Mediterráneo oriental.
El portaviones Almirante Kuznetsov es único en el mundo, ya que tiene un poderoso arsenal de autodefensa. En el resto del mundo los portaviones no son más que aeródromos flotantes. El Almirante Kuznetsov está armado hasta los dientes y por eso no necesita tanto acompañamiento como los demás. Tiene doce sistemas antibuque Granit, seis cañones automáticos AK-630, dos lanzacohetes antisubmarinos UDAV (Boa), 60 cohetes de profundidad contra submarinos, el sistema de misiles de defensa aérea Kinzhal y un complejo de cohetes de artillería Kortik que no permiten que el enemigo se acerque ni por el aire ni por el agua.
Para defender a la fuerza aérea rusa desplegada en Siria, que está siendo amenazada por el Pentágono, lleva aviones SU-33, MiG-29KR y MiG29-KUBR. La travesía hasta llegar a Siria se prolongará durante 3 ó 4 meses, según dijo a la prensa el almirante retirado Igor Kasatonov en el mes de julio.
Actualmente el grupo naval ruso en Mediterráneo oriental está formado por al menos seis buques de guerra y tres o cuatro naves auxiliares.

Los aviones británicos en Siria están autorizados a derribar a los rusos

Los aviones Tornado de la fuerza aérea británica que opera en Siria han sido equipados con misiles aire-aire y el Ministerio de Defensa ha autorizado a sus pilotos a derribar a los cazas rusos, según informa el diario The Sunday Times (*).

En el curso de las operaciones militares sobre Siria, a los pilotos se les ha prohibido establecer contacto con los cazas rusos, por lo que están autorizados a disparar sus misiles si se sienten amenazados.

Cada uno de los misiles cuesta 200.000 libras esterlinas y su velocidad multiplica por tres la del sonido, por lo que pueden abatir un blanco en vuelo sin que sean avistados por él. Ese es el motivo de los incidentes que se vienen produciendo entre los aviones rusos y los aviones Tornado alemanes desde febrero de este año.

En una rueda de prensa, el Teniente General Joachim Wundrak afirmó que los cazas rusos Sujoi Su-35 S persiguen a los bombarderos alemanes sistemáticamente en vuelo. Los Tornado alemanes no son atacados ni forzados a abandonar el espacio aéreo sirio, sino que son objeto de medidas de acompañamiento que generan tensión en los pilotos.

Según el general alemán, la intención de estos movimientos es demostrar que los aviones de combate rusos, a diferencia de los de la “coalición internacional” están allí por invitación del gobierno sirio y por tanto gozan de legitimidad, mientras los demás no son bienvenidos.

“Las fuerzas aéreas sirias son también muy activas”, aseguró entonces Wundrak sin entrar a precisar su actitud hacia los aviones alemanes. La ministra alemana de Defensa, Ursula von der Leyen, declaró que, “al contrario que las tropas rusas”, por parte de Alemania no habrá colaboración alguna con tropas bajo el mando del presidente sirio Bashar Al-Assad.

Durante semanas se han escuchado rumores en Berlín sobre la situación de acoso que los Tornado alemanes destinados en Siria sufren durante sus vuelos y finalmente los mandos del Ejército germano tuvieron que explicar con detalle lo que estaba ocurriendo, poniendo de manifiesto que el riesgo de un choque entre la aviación rusa y la británica tiene un alto porcentaje de probabilidades de producirse, con consecuencias dramáticas.

El Parlamento británico aprobó el envío de aviones Tornado a Siria a finales del año pasado, poniendo como excusa el asesinato en junio de más de 20 turistas británicos en… Túnez.

Los Tornado británicos operan desde la base aérea de Akrotiri, situada en la isla de Chipre, donde dispone de unos 860 militares y diversos cazas, entre ellos ocho Tornado GR4 y una aeronave Voyager para repostar, así como drones Predator armados con misiles Hellfire.

Hasta ahora los aviones Tornado iban cargados con bombas de alta precisión Paveway, de los que pueden cargar hasta cinco. Ahora llevarán misiles Brimstone, que alcanzan una velocidad supersónica.

En unas declaraciones a la BBC, el capitán Richard Davies, de la Royal Air Force, aseguró que en los más de 400 ataques aéreos que han realizado en Irak, nunca han tenido ninguna víctima civil. Realmente asombroso. A eso se le llama puntería.

(*) http://www.thesundaytimes.co.uk/sto/news/uk_news/Defence/article1618135.ece

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