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La revuelta de los generales

El artículo de Seymour Hersh en la London Review of Books titulado “La revuelta de los generales” es sencillamente pintoresco. Algunos generales estadounidenses (Dempsey, Flynn) no estaban (están) de acuerdo con la posición anti-siria del gobierno de Obama.

En esa misma posición está Chuck Hagel, el antiguo secretario de Defensa, también partidario de frenar el intento de desbancar al gobierno de Damasco, e incluso parece que esa fue (es) también la posición de Kerry, el actual secretario de Estado. Se trata de admitir el papel protagonista de Rusia en Siria y, por extensión, en Oriente Medio.

Los halcones se han vuelto palomas. Dicha posición es la de una parte, al menos, de la Junta de Jefes de Estado Mayor del ejército de Estados Unidos, por lo que el apoyo a los yihadistas no es algo generalizado en Washington sino sólo de un reducido círculo que rodea a Obama en la Casa Blanca, así como del propio Obama.

El artículo expone un delicado equilibrio de influencias civiles y militares entre los imperialistas estadounidenses en el que nada es como se podía pensar.

Por orden expresa del general Dempsey, al menos desde 2013 los militares del Pentágono están en contacto con sus colegas sirios a través de otros colegas interpuestos: alemanes, israelíes y rusos. Dicho de otra manera: junto con el general Flynn, director de la DIA, la inteligencia militar, Dempsey ha tramsmitido determinadas informaciones a los alemanes, los israelíes y los rusos con plena conciencia de que dichas informaciones acabarían en manos de los sirios, lo cual es una manera de ayudarles en su lucha contra los yihadistas.

Los hechos que refiere Hersh en su artículo son anteriores al derribo por Turquía del bombardero ruso Su-24 y lo que se desprende es que Turquía es la gran ausente. En cualquier caso, motivaron el despido del Flynn de su cargo al frente la inteligencia militar del Pentágono. Como tantos otros, quiso reformar la DIA “desde dentro” y los reformados no se dejaron. Podían más que él, más que el jefe.

Ya ven que es típico. Ocurre incluso en el ejército de Estados Unidos: ni siquiera los generales saben quién tiene la sartén por el mango.
Fuente: http://www.lrb.co.uk/v38/n01/seymour-m-hersh/military-to-military

Para que la memoria de Marcus Klinberg no se pierda nunca

El 30 de noviembre murió en París, absolutamente olvidado, Marcus Klinberg, un comunista del que no deberíamos olvidarnos porque su biografía nos ayuda a entender algunos de los más importantes acontecimientos del siglo pasado.

Al morir con 97 años, Klinberg es casi una metáfora del mismo siglo XX y su vida como espía soviético, más apasionante que cualquier película de acción. Además de comunista, fue también un conocido científico, otra de tantas facetas que convierten a su personalidad en algo fuera de lo común.

El año pasado, poco antes de morir, publicó su autobiografía, “El último espía”, redactada en hebreo, en la que sólo relata una parte de lo que le tocó vivir, más que suficiente para apercibirse de que Klinberg fue el espía más importante que tuvo la URSS en Israel. Su tarea y la de su mujer, Wanda, era la de descubrir los planes israelíes para fabricar armas bacteriológicas.

De origen judío, Klinberg fue detenido en 1983 en Israel acusado de espionaje. En su interrogatorio dijo que él no tenía patria, que no trabajaba para un país sino para una causa: la del comunismo. La hija de ambos, que tradujo la autobiografía al francés, resumió así la vida de su padre: “Era un comunista que actuó por convicción y por reconocimiento hacia el Ejército Rojo, por haberle permitido combatir a los nazis que masacraron a toda su familia en Polonia”.

Le condenaron a él y a su mujer, a 20 años de cárcel, de los que cumplió 15 en régimen cerrado en la cárcel de máxima seguridad de Ashkelon. En 1998, cuando ya no existía la URSS, le conmutaron la pena por la de confinamiento y en 2003 se trasladó a vivir con su hija y sus nietos a París. Era un tipo de judío tan especial que no le dejaban vivir en Israel.

En Israel Klinberg estaba considerado como un universitario, un reputado científico, un investigador de primera línea que participaba en los mejores foros mundiales de su especialidad, la epidemiología. Su nieto, un conocido político francés, Ian Brossat, ha escrito otro libro, “El espía y el niño”, sobre las visitas que hizo a sus abuelos a las cárceles israelíes. Brossat recuerda el trago amargo de la transformación del prestigioso hombre de ciencia en el preso encerrado y repudiado y, finalmente, al hombre que en 1990 observa el hundimiento de aquello por lo que había luchado, la decepción y la desmoralización vividas desde el fondo de una mazmorra.

El preso más enigmático de Israel

En las cárceles israelíes Klingberg siguió siendo tan misterioso como en su vida anterior. Le juzgaron a puerta cerrada y nadie ha podido leer las actas del proceso. Luego le registraron en prisión con un nombre falso, “Greenberg”. Un famoso científico israelí había desaparecido y nadie sabía nada. Todo eran rumores. Israel dijo que había “desertado” a la URSS.En 1988 un diario neoyorkino en hebreo mencionó su detención por primera vez y poco después Peter Pringle, un periodista inglés del diario “The Observer” emprendió una investigación que fue brutalmente interrumpida por el Mossad con los métodos que le caracterizan: le abrieron el coche y se llevaron sus pertenencias, su pasaporte y sus documentos.

En 1993 el diario Haaretz tuvo que ganar un pleito contra el Estado israelí para poder contar la historia de aquel enigmático científico encerrado en la cárcel en unas condiciones de aislamiento total. Es el lastre de la “libertad de expresión”: durante 10 años la prensa israelí no pudo narrar que Klinberg había sido encarcelado por espionaje a favor de la URSS y que el castigo se mantenía a pesar de que la URSS había desaparecido. Junto con la URSS también Klinsberg había desaparecido.

¿Hacia dónde se podía huir en 1939?

Klinberg había nacido en 1918 en Varsovia en aquel ghetto que la película “El pianista” ha hecho famoso y donde su abuelo era rabino. En 1936 se matriculó en la Facultad de Medicina de Varsovia. Entonces aún no era comunista, aunque se definía como agnóstico y de convicciones progresistas. Quienes le forjaron como comunista fueron los que se habían empeñado en la lucha contra el comunismo: los nazis. En un diario juvenil fue escribiendo la repugnancia que le producían las nuevas y viejas teorías racistas, tanto nazis como polacas, que se convirtieron en la puerta de entrada a un desarrollo político personal.

En 1939 vio a los nazis ocupar Varsovia. En un momento de lucidez, su padre atisbó que la tragedia se aproximaba y le propuso huir para que, al menos, alguien de la familia se salvara del desastre. Huir, sí, pero ¿hacia dónde? A pesar de que los estúpidos manuales de “historia” de la burguesía dicen que la URSS “invadió” Polonia o se la repartió con los nazis, ni los polacos ni nadie lo vivieron así y muchísimos judíos, como Klinberg, no dudaron en el camino que debían tomar para salvar sus vidas: debían ir a la URSS. Toda la familia de Klinberg fue exterminada, tanto la paterna como la materna. Sólo se salvó él, por lo que la lección para la humanidad es más que evidente: los nazis eran la muerte y la URSS era la vida. Algunos aún no se quieren enterar de algo que entonces era tan sencillo pero tan vital para millones de personas.

La URSS no sólo acogió a un refugiado como Klinberg sino que le facilitó que culminara sus estudios de medicina en Minsk, Bielorrusia, en junio de 1941, justo en el momento en el que, tras el ataque a la URSS, los nazis volvieron a acercarse peligrosamente. La URSS le concedió la nacionalidad y el Ministerio de Sanidad le trasladó a Lida para que hiciera sus primeras prácticas de epidemiología, pero él no quiso huir por segunda vez. Aquella barbarie había que pararla en algún sitio. Prefirió combatir al fascismo de la única manera posible: con las armas en la mano.

¿Cómo pagar un tributo de sangre?

Su vida se confundió con la de la misma URSS. Estudiaba al mismo tiempo que combatía. La situación era tan delicada que no permitía elegir sólo una de las dos cosas. Siguió cursos de especialización en Perm, cerca de los Urales, de donde le trasladaron a un centro epidemiológico de Moscú.

En diciembre de 1943 le nombraron jefe de epidemiología del Ministerio bielorruso de Sanidad y acabó la guerra con el grado de capitán del Ejército Rojo. En aquel momento de euforia sus meditaciones debían ser como las de tantos millones de seres humanos a los que la URSS había rescatado del infierno: ¿cómo pagar aquel tributo de sangre?

En diciembre de 1944 Klinberg entra con el Ejército Rojo en una Polonia exterminada y arrasada por el fascismo. En muy pocos años todo su mundo anterior había desaparecido: la familia, los vecinos, los amigos, las casas, las escuelas, las calles…

En junio del siguiente año se casa con Wanda Jasinska, una colega epidemióloga, también judía, que había logrado escapar del ghetto de Varsovia, donde su familia también había sido completamente exterminada. Para los supervivientes del fascismo, Polonia era un gran vacío. Marcus y Wanda sólo se tenían el uno al otro.

En 1946 el nuevo gobierno polaco les envía a ambos con un puesto en la embajada en Estocolmo, que cambian para trabajar en un hospital de contagiosos, hasta que dos años después se crea el Estado Israel, a donde emigran. Era el momento de pagar el tributo pendiente.

El Instituto de Guerra Bacteriológica Nes Ziona

Allá obtiene en 1969 una plaza en la Facultad de Medicina de Tel-Aviv, donde a partir de 1978 dirige la Escuela de Medicina Preventiva y Social. Escribió y dirigió la publicación de una veintena de libros científicos, así como más de cien artículos de su especialidad en revistas internacionales. Desde 1979 presidía la Asociación de seguimiento de malformaciones congénitas, presidente del comité internacional que realizó al seguimiento a la catástrofe química de Seveso, en Italia, profesor de las universidades de Pensilvania, Filadelfia, Oslo, Londres, Oxford…

Como suele ocurrir en la ciencia moderna, sus galones académicos eran el reverso de la tarea que desempeñaba para el ejército israelí. Desde 1950 fue jefe de medicina preventiva militar, director del Instituto de Medicina Militar, director del Instituto de Investigación Biológica Nes Ziona…

Esa es la palabra clave: el Instituto Nes Ziona es el centro de guerra bacteriológica israelí que dirige directamente el Primer Ministro. Se saben muy pocas cosas de la repugnante tarea que llevan a cabo los “científicos” (matarifes, en realidad) que trabajan en ese centro, pero una de ellas es que han logrado elaborar 43 tipos diferentes de eso que llaman púdicamente “armamento no convencional” y que en otros sitios se conoce como “armas de destrucción masiva” que ha costado la devastación de todo un país, como Irak. Se trata de la fabricación de bacterias, virus, hongos, toxinas y venenos sintéticos para matar en masa a las poblaciones.

A unos “científicos” canallas les corresponden unos amos de la misma naturaleza. A pesar de que el Estado de Israel firmó en 1993 en París el tratado de desarme que prohíbe la fabricación, el uso y el almacenamiento de armas bacterioquímicas, actualmente en el Instituto Nes Ziona de Tel-Aviv hay (sigue habiendo) ese mismo tipo de armamento.

La firma de dicho tratado por Israel hubiera debido poner en libertad a Klinberg automáticamente, pero no fue así porque Israel necesitaba mantener todo el asunto en el más estricto secreto: el caso Klinberg era el fracaso más importante de sus todopoderosos servicios de seguridad, una prueba de la vulnerabilidad del Estado de Israel.

Eso explica algunas cosas pero no todas ni mucho menos. Si Israel es una parte de esta historia, la URSS es la otra ¿Por qué Klinberg no fue uno de aquellos espías que los países del este se intercambiaron con los del oeste? La familia realizó gestiones con Gorbachov en este sentido. Por todos los rincones del mundo se hicieron listados de espías y presos a intercambiar, con ramificaciones que llegaban hasta Nelson Mandela… Quizá no hay que buscarle tres pies al gato: no hubo tiempo. Cuando cayó la URSS ya no había nada que negociar porque no había nada que ofrecer. Unos lo tenían todo y otros, como Klinberg, lo habían perdido. Hasta sus ilusiones.

¿Está jugando Rusia con dos barajas en Oriente Medio?

Samir Qantar
El sábado dos cazas israelíes penetraron en el espacio aéreo sirio, desplazándose hasta Damasco, donde lanzaron cuatro misiles contra un edificio que mataron a Samir Qantar, dirigente de Hezbolá, así como a todos los vecinos que allí vivían.

Tras el despliegue ruso en Siria es impensable que su ejército no conociera la incursión aérea israelí, a pesar de lo cual no hicieron nada por impedir la muerte de Qantar y los demás habitantes de Damasco.

Este incidente vuelve a plantear los fundamentos de la sólida relación entre Rusia e Israel, así como su no menos sólida relación con los peores enemigos de Israel: Irán, Siria y Hezbolá.

Cuando el primer ministro Netanyahu supo que Rusia se aprestaba a intervenir en la guerra de Siria, viajó a Moscú, donde firmó un acuerdo entre ambos países cuyos términos se han mantenido en secreto, pero que no resultan difíciles de imaginar.

Qantar era druso y un elemento destacado de la resistencia libanesa desde hacía muchos años. Antiguo militante del Frente de Liberación de Palestina de Abu Abbas, pasó 30 años en las cárceles israelíes, antes de ser liberado en 2008 por un intercambio de prisioneros.

En Líbano el dirigente druso Walid Jumblat, dirigente del Partido Socialista Progresista, le ha rendido un merecido homenaje a Qantar como símbolo de la lucha y de la resistencia palestina y libanesa.

Pero Qantar no es un caso aislado. En enero la aviación israelí mató en la parte siria del Golán a un general iraní y varios miembros de Hezbolá, entre ellos a Jihad Mughniyeh, hijo de Imad Mughniyeh, otro dirigente de Hezbolá que fue asesinado en Damasco en 2008.

Los yihadistas se desploman en el norte de Siria

En todo el norte de Siria los yihadistas del Ejército de la Conquista y Ahrar al Sham no son capaces de mantener sus posiciones.

Los síntomas del desplome son muchos: el continuo retroceso de los grupos armados en Latakia, Alepo y otras zonas, la continuidad de los bombardeos rusos y sirios, que ha destruido una gran parte de la infraestructura de los grupos terroristas y de sus almacenes de armas y municiones, las rendiciones y deserciones y la muerte de un gran número de terroristas, incluyendo varios de sus comandantes.

Con sus ofensivas actuales en Latakia, Alepo y Hama, el ejército regular intenta aislar el norte del centro de Siria y cortar las rutas de aprovisionamiento de los grupos armados. La mayor parte de dichas rutas están ahora bajo el control o al alcance de la artillería siria.

La toma del Monte Nuba ha supuesto un gran logro para el ejército regular y sus aliados debido a la importancia estratégica de la región y a su proximidad a Turquía. La montaña se encuentra a dos kilómetros de la carretera entre Selma y Latakia.

En Latakia el ejército regular ha llegado a los alrededores de Selma, el mayor bastión de los yihadistas en la provincia. Es el punto desde el cual los terroristas han estado lanzando cohetes contra Latakia. Se espera una operación terrestre para tomar esta ciudad en breve plazo.

El avance del ejército regular en Latakia impide los planes turcos para anexionarse las zonas turcomanas que viven en el norte del país creando una zona colchón en Siria. Uno de los ejes principales de esta zona iba a ser el área estratégica del Monte de los Turcomanos y otras áreas montañosas del norte de Siria.

El golpe mortal a los planes turcos será la conquista de Selma. La toma de la misma supondrá también la liberación de las restantes zonas del norte de Latakia que continúan en poder de los yihadistas y tendrá efectos inmediatos en otros frentes.

Fuente: http://www.almanar.com.lb/spanish/adetails.php?eid=114607&cid=23&fromval=1

Estados Unidos capitula ante la posición rusa en Siria

La visita del secretario de Estado, John Kerry, a Moscú ha pasado totalmente desapercibida para los medios de comunicación del mundo entero. ¿Ha sido una visita intrascendente? No; todo lo contrario. Luego algo ha ocurrido de lo que no debemos enterarnos. Después de mucho rebuscar creemos que la explicación buena es la que presenta DebkaFiles, o sea, la inteligencia militar israelí: Obama ha capitulado ante Rusia, aseguraba ayer DebkaFiles.

Los militares israelíes, que saben mucho de estos asuntos, utilizaban una palabra tan contundente como “capitulación” para dejar claro que Estados Unidos acepta como propia la política rusa en Siria.

Washington admite que Bashar Al-Assad se va a mantener al frente del gobierno de Damasco y ante un hecho consumado, DebkaFiles analiza las posibles repercusiones que ello supone para Israel, sobre todo en un capítulo tan delicado como es que la posición rusa no es sólo rusa sino que comprende a Irán y a Hezbolá.

Por lo tanto, a Israel no le queda más remedio que admitir la presencia de Al-Assad como vecino, más la de Irán y Hezbolá, un trago demasiado amargo, no tanto por tratarse de Rusia, como la conocida enemistad israelí hacia el trío compuesto por Irán, Siria y Hezbolá, que le ha llevado a sostener al Califato Islámico y al Frente Al-Nosra.

El sitio ruso Lenta.ru recoge unas declaraciones de Kerry sobre Ucrania que tuvieron que sorprender a los rusos: Estados Unidos no busca aislar a Rusia del mundo, añadiendo que estaban dispuestos a levantar las sanciones económicas.

Desde
Washington el portavoz del Departamento de Estado matizó inmediatamente las palabras
de Kerry de una manera sofisticada: “El secretario de Estado ha dicho eso correctamente porque nosotros no seguimos esa política, porque Rusia se aísla a sí misma.

El
matiz que añaden en Washington es muy interesante, tanto como el hecho
mismo de que el ayudante se explique mejor que el propio jefe.

Además, Kerry asegura que Estado Unidos no pretende un cambio de régimen en Damasco. Incluso Kerry fue más allá y rechazó la exigencia de la oposición de que Assad se vaya cuando empiecen las conversaciones de paz porque es una “posición inviable, obviamente”. Pero no dijo por qué es “inviable”, aunque cabe sospecharlo: porque Rusia se opone a ella.

La nota de prensa de Lenta.ru añade que Estados Unidos y Rusia se han puesto de acuerdo en hacer una lista común sobre quiénes son los amigos y quiénes los enemigos en Siria, pero no han sido capaces de poner las siglas que están a un lado y las que están al otro, es decir, quiénes llevan la etiqueta maldita de “terroristas” y quiénes son los “moderados”.

Posiblemente esa sea la tarea encomendada a la reunión del grupo de Viena prevista para el viernes en Nueva York.

La masacre de Deir Yassin

La más importante y más sangrienta de las operaciones sionistas contra los pacíficos habitantes árabes de Palestina ocurrió en una fecha que ahora vive en la memoria de todo árabe: el 9 de abril de 1948. Los árabes tuvieron su propio “Lidice” para llorar sobre él; su propia tragedia tuvo que ser contada una y otra vez. Sobre aquella fecha ocurrió la tragedia que ningún libro sobre Palestina de este período de cualquier nacionalidad o color político. sionista o no sionista, puede ignorar. Es la historia de la matanza de Deir Yassin.

El objetivo sionista de arrojar a los árabes de Palestina fue ampliamente logrado por lo que pasó en Deir Yassin. El horror que produjo en el pacífico pueblo de Palestina. cuando fueron conocidas las noticias sobre Deir Yassin, provocó el más masivo éxodo de pánico imaginable. Los sionistas llaman al episodio “Deir Yassin y después…”

Deir Yassin era una pequeña aldea árabe tres millas al oeste de Jerusalén. No tenía nada de excepcional y ninguna importancia estratégica. A pesar de estar cerca de Jerusalén, quedaba fuera de la carretera entre Jerusalén y Tel Aviv y nadie la tuvo nunca en cuenta. Levin, el locutor de la Haganah, describió la aldea con estas palabras: “Deir Yassin era una de las pocas aldeas árabes pacíficas en los alrededores de Jerusalén. Cuando una banda árabe intentó asentar su base allí el mes pasado [marzo de 1948], los vecinos mismos la rechazaron, al costo de la vida del hijo del muktar” (alcalde).

La gente de Deir Yassin no deseaba tomar partido en la lucha entre árabes y judíos. Aunque eran árabes continuaron siendo neutrales. Estos hechos, que la aldea no tenía ninguna importancia estratégica y que sus habitantes eran pacíficos, son aceptados por casi todos los que han escrito sobre la suerte de la aldea, excepto Begin, que la hizo famosa gracias a lo que sus hombres hicieron en ella.

Una investigación británica del período declara que los habitantes de Deir Yassin “tenían reputación de pacíficos y de llevarse bien con sus vecinos judíos”. Aunque Begin pretende que Deir Yassin “era un importante eslabón en la cadena de posiciones árabes que encerraban Jerusalén desde el Oeste”.

A pesar de esta declaración, en la misma página de sus memorias admite que “el comandante de la Haganah en Jerusalén anunció que su captura no tenia ningún valor militar y era, por supuesto, contraria al plan general para la defensa de Jerusalén”. Esto demuestra que las pretensiones de Begin eran solamente intentos para excusar lo que hicieron sus hombres en aquella aldea. En la medida final, lo que sea de verdad sobre la posición de la aldea, lo que ocurrió allí el 9 de abril nunca puede excusar a los terroristas por cualquier aspiración que pudieran haber tenido referente a la posición “estratégica” de la aldea.

En la mañana de aquel día, “una fuerza del IZL [Irgún] y del Grupo Stern de unos doscientos hombres atacó a la aldea árabe”. Los hombres de la aldea estaban trabajando fuera. Begin describe el principio del incidente. Dice que “uno de los nuestros, que llevaba un altavoz, se colocó a la entrada de la aldea y exhortó en árabe a todas las mujeres, niños y viejos a marcharse de sus casas y refugiarse en las faldas de la colina”. Algunas de las mujeres y niños lo hicieron, pero no todos. Parece que hubo alguna defensa por parte de los árabes, porque hubo lucha. Según Begin, sus hombres “se vieron compelidos a luchar casa por casa [y] para derrotar al enemigo utilizaron un gran número de granadas de mano”, que lanzaron a las viviendas.

En este ataque -dice Begin- sus terroristas “tuvieron cuatro muertos y casi cuarenta heridos”. Sin embargo, según el comandante del Irgún de la fuerza atacante, en un discurso que dirigió a los judíos de Nueva York durante una visita a Estados Unidos más tarde, las víctimas terroristas fueron “8 muertos y 57 heridos”. De los habitantes de Deir Yassin, sin embargo, “unos 250 murieron, alrededor de la mitad de ellos eran mujeres y niños”, según una investigación británica de aquel período. La manera en que estos árabes fueron asesinados causó horror y pánico entre los árabes de Palestina.

Después de acabar con la defensa árabe, los terroristas del Irgún y del Grupo Stern agruparon a los habitantes de Deir Yassin, de los cuales más de la mitad eran mujeres y niños y les dejaron de pie bajo vigilancia en la plaza de la aldea, mientras ellos entraban en las casas y saqueaban todas las cosas de valor que pudieran coger.

La carnicería, que es conocida por todo árabe como “la matanza de Deir Yassin”, empezó en seguida. Los terroristas judíos clavaron sus bayonetas y asesinaron a las mujeres que estaban embarazadas, cortaron a los niños que gritaban en pedazos, delante de los ojos de sus madres. Mutilaron a las mujeres jóvenes y muchachas, cortando sus miembros después de violarlas. Ancianos y hombres jóvenes fueron deliberadamente torturados hasta la muerte, mientras que las mujeres y muchachas que quedaban fueron despojadas de toda su ropa y metidas en camiones y llevadas a Jerusalén para hacer con ellas un desfile en el barrio judío de la ciudad.

Inmediatamente después de la matanza, la Haganah llegó y bloqueó la aldea durante dos días para evitar la entrada mientras quemaban los cadáveres y echaban los restos en los pozos de la aldea en un esfuerzo para borrar toda huella de las atrocidades. Cuando el representante en Palestina de la Cruz Roja Internacional, De Reynier, visitó la aldea dos días más tarde, logró ver alguna de las huellas de lo que había ocurrido.

Quedó horrorizado por lo que vio, la impresión de la acción de la IZL que se formó fue que había sido “una matanza deliberada”. Más tarde escribió un libro sobre su misión en Palestina con la Cruz Roja, en el cual incluye sus impresiones de la matanza. Según el reportero de “Kol Israel”, de la Haganah, Harry Levin, que conoció a De Reynier a su vuelta a Jerusalén después de la visita a Deir Yassin, “no quería hablar, solamente cerró sus labios y dijo: ‘¡Horrible, horrible!’”.

Levin, sin embargo, recibió su informe de la matanza de dos fotógrafos de la Haganah, que habían acompañado a De Reynier en la visita; de hecho sólo uno de los fotógrafos habló, porque el otro “estaba demasiado impresionado para decir cualquier cosa”. El hombre dijo que “él vio un gran montón de cuerpos quemados y medio quemados en una zanja; [también] otro montón de cuerpos de niños, alrededor de dieciséis [y] en la habitación de una de las casas estaban los cadáveres de una mujer y un niño”.

La acción de la Haganah de bloquear la aldea fue llevada a cabo con la intención de evitar la evidencia de la matanza; esto es por lo que a De Reynier se le impidió la entrada durante dos días. Sin embargo, hoy día sabemos casi todo lo que ocurrió aquel día de testigos que han sobrevivido, de lo que admitieron los terroristas que tomaron parte en la matanza, de los informes hechos por la Cruz Roja y otras organizaciones internacionales, tanto como de las fotos de la Haganah, de las que existen todavía reproducciones, de las cuales yo mismo he visto.

Una relación británica de la historia es la siguiente:

“Un mes antes que el Mandato terminara, esto es, a mediados de abril de 1948, dos israelíes borrachos estaban sentados en la terraza de un café en un lugar que se llamaba Deir Yassin, cuando una mujer árabe embarazada pasó.

— ¿Niño o niña? -preguntó uno de los israelitas a su compañero.
— Niño, seguramente.
— Te apuesto a que es una niña.
— Agárrala mientras lo averiguo.

Entonces él cogió una botella de cerveza, rompió el fondo y con lo que quedó de la botella abrió el cuerpo de la mujer, que gritaba, y la dejó tirada para que muriera”.

“Y no hay ninguna duda acerca de que una banda israelita entró realmente en Deir Yassin una mañana cuando los hombres estaban trabajando fuera y mataron a un cierto número de mujeres y niños cuyos cuerpos fueron arrojados a los pozos de la aldea. Existe un testimonio jurado sobre el asunto. Lo que hizo más odioso el crimen es el hecho que Deir Yassin, que es un suburbio al oeste de Jerusalén, es uno de los pocos lugares donde anteriormente árabes y judíos vivían en términos amistosos”.

Las fuentes británicas dicen que las víctimas asesinadas en la matanza de Deir Yassin fueron 250; las fuentes árabes dicen que la cifra exacta fue exactamente 254. Entre ellas había un total de 137 mujeres, de las cuales 52 fueron descritas como “madres que criaban niños, algunos de los cuales tenían pocos meses”. Del resto de las mujeres, 25 estaban embarazadas y las otras eran muchachas y mujeres solteras.

A través de las memorias de Begin sabemos que la Haganah y, en consecuencia, su supervisora la Agencia Judía, conocía de antemano la intención de Irgún de atacar Deir Yassin. Begin manifiesta que recibió una carta de Shaltiel, comandante de la Haganah en Jerusalén, en la cual éste le decía: “He sabido de vuestro plan de atacar Deir Yassin. Deseo señalar que la captura y control de Deir Yassin es una de las etapas de nuestro plan general. No tengo ninguna objeción a la realización de esta operación, con tal de que ustedes puedan controlar el pueblo”. El plan era apoderarse de Deir Yassin y utilizar el campo “para establecer un aeródromo”. Existe una contradicción obvia entre esta declaración y otra del mismo comandante de la Haganah que cita Begin (que ya he reproducido), en la cual aquél declaraba que la captura de Deir Yassin era “por supuesto, contraria al, plan general de defensa de Jerusalén”.

Las noticias de la matanza de Deir Yassin causaron honda impresión en Palestina y el mundo árabe. Los árabes de Tierra Santa quedaron estupefactos. De pronto comprobaron que ser apacibles campesinos no les salvaba del salvajismo judío-sionista. De esta manera, cuando los terroristas sionistas se acercaban a una aldea para atacarla, los habitantes árabes huían aterrorizados. Pronto, pueblos y ciudades fueron evacuados, y cuando los sionistas se enfrentaron con obstinados árabes que rehusaron marcharse, los terroristas con gusto repetían algunos de los actos de la tragedia de Deir Yassin en su beneficio. Los pateaban, los golpeaban y los obligaban a correr a tiros, o torturaban a cuantos tuvieran tiempo para hacerlo. Abundan los relatos del salvajismo judío en Palestina; han sido repetidos de forma ilimitada por Israel en tierras árabes ocupadas como resultado de la guerra de junio de 1967.

Begin insiste en describir los detalles de la matanza con “relatos increíbles de la carnicería Irgún”. También acusa al alto mando árabe y a la Agencia Judía por haber, los dos de acuerdo, fabricado la matanza. Manifiesta que las radios árabes informaron repetidamente a los árabes de Palestina de esos “relatos increíbles”, lo cual inducía a los árabes a huir presos del pánico y del terror. Según la evidencia que se desprende de escuchar los programas de todas las radios árabes en 1948, sin embargo, las declaraciones de Begin son sucias mentiras del principio al fin. Con respecto a la acusación de Begin que la matanza era una fabricación de la Agencia Judía, basta señalar que la Agencia pidió excusas públicamente de la matanza, para ver que la acusación no es cierta. Si la matanza nunca se realizó, como Begin quiere hacernos creer, entonces ¿a qué se debe que la Agencia Judía encontrara la carnicería tan monstruosa que Ben Gurion, su dirigente ejecutivo y más tarde primer ministro de Israel, pidiera excusas públicamente al rey Abdullah de Transjordania por las acciones terroristas? Seguramente esto es una suficiente evidencia. La Agencia Judía declaró que deploraba “la ejecución de semejantes brutalidades como simplemente repugnante”, y además expresó “su horror y repulsión por la bárbara manera en que la acción fue llevada a cabo”.

El novelista y escritor sionista Arthur Koestler, que había conocido a Begin y que fue descrito por el comandante del Irgún como escritor “que se dedicaba a la rama especial de la literatura que se puede llamar psicología política” (en otras palabras, un propagandista sionista), declaró, sin embargo, que “el baño de sangre de Deir Yassin fue la peor atrocidad cometida por los sionistas en toda su carrera”.

Jon Kimche, el judío británico y escritor sionista que estaba en Jerusalén en el momento de las atrocidades de Deir Yassin, describe la matanza como “la mancha oscura en la hoja de servicios judía”. Continúa, para dar a sus lectores una frase que indica la posterior justificación terrorista de lo que ocurrió en Deir Yassin. Dice: “Es históricamente importante porque se convertirá en el principio de una segunda leyenda con que los terroristas intentaban servir a su causa y justificar sus hazañas. De la misma manera que ellos afirmaban que la decisión británica de dejar Palestina era el resultado, de los ataques terroristas sobre las tropas británicas, más tarde justificaron la matanza de Deir Yassin porque desembocó en el pánico que hizo huir a los árabes que quedaban en el ‘Estado Judío’ y disminuyó las pérdidas judías”.

Notas:

— Haganah: organización terrorista sionista, antecedente del Mosad
— Irgún: organización terrorista sionista
— Grupo Stern: organización terrorista sionista que ofreció sus servicios a los nazis
— Menahem Begin: terrorista miembro del Irgún y luego Primer Ministro de Israel

Las milicias chiítas en la guerra de Siria

Campeón de judo muerto en Siria
Oficialmente Irán no tiene combatientes regulares en Siria sino solamente consejeros militares que forman parte de los “Guardianes de la Revolución” (pasdaran) y de la Unidad Al-Qods en especial.

Pero en noviembre se volvió a publicar que el general iraní Qassem Suleimani, comandante de Al-Qods, había sido herido durante ua ofensiva al sudoeste de Alepo.

Las informaciones sobre la gravedad de las heridas eran contradictorias. Unos hablaban de que se trataba de heridas superficiales y otros de que estaba a punto de morir.

El caso es que el general iraní está en Siria, posiblemente al mando de los consejeros militares y las milicias chiítas.

Algunas fuentes estiman que desde finales de noviembre han muerto unos 30 milicianos chiítas llegados no sólo de Irán sino también de Afganistán e incluso Pakistán. En el listado no se cuentan los que proceden de Irak o de Líbano.

Si nos remontamos a octubre, el número de muertos asciende a 80, entre ellos un antiguo campeón de judo, Mostapha Sheikholislami.

Los voluntarios afganos y pakistaníes forman las brigadas “Zeynabiyun” y “Fatemiyun” en homenaje a Fátima, la hija de Mahoma enterrada en Qom, y a su hija Zeynab, que lo fue cerca de Damasco, dos mujeres muy veneradas por los chiítas.

Hace un par de meses el número de combatientes chiítas en la batalla de Alepo era de unos 2.000, aunque es muy posible que su número haya crecido porque el número de bajas también está creciendo por momentos.

“Hoy combatimos a miles de kilómetros para nuestra defensa”, dijo el 9 de diciembre el general Mohammad Ali Jafari, comandante de los Pasdaran, a SepahNews. “El futuro del islam y del mundo se determina por la guerra en esta parte de Asia occidental”, añadió en un discurso pronunciado ante las familias de los voluntarios muertos en Siria.

También en Irak las milicias chiítas desempeñan tareas importantes, aunque ahora están apartadas del teatro de operaciones en Ramadi.

Hace una semana que el gobierno de Bagdad ha pedido a Turquía que retire a las tropas desplegadas cerca de Mosul, en el campo de Bachiqa, para sostener al tambaleante gobierno autónomo kurdo de Barzani.

La máxima autoridad chiíta irakí, el ayatola Ali Sistani, ha criticado duramente la entrada de los turcos en el Kurdistán irakí. Dos días después las milicias chiítas lanzaban un ultimátum de 48 horas a Turquía para que retirara sus tropas.

“¿Acaso sueñan con restablecer la grandeza otomana? Es una ilusión que van a pagar muy cara”, dijo Karim al-Nuri, portavoz de la Brigada Badr.

La oposición chiíta ridiculizó, por si no resultara suficientemente ridículo, al gobierno autónomo kurdo de Barzani, cuyas pretensiones “autonomistas” miran hacia Bagdad, mientras consienten la presencia turca sobre su suelo.

Israel: un Estado creado por terroristas religiosos

Logo de los terroristas del Irgún
El Califato Islámico no es el primer ejemplo en la historia de las pretensiones de una banda de fanáticos religiosos de crear un Estado. Ni siquiera es el más importante, un papel que corresponde a la creación del Estado de Israel en 1948, que fue uno de los episodios más violentos y despiadados que ha conocido la humanidad.

No hay un ejemplo más claro de terroristas fundando una nación que el caso de Israel, creado gracias a la expulsión, vejación e intimidación de aquellos que vivían allí desde hacía miles de años: los palestinos.

Los sionistas no repararon a la hora de desencadenar campañas de terror contra los palestinos para desalojarles de sus casas y sus tierras. Luego tomaron posesión de ellas.

Al reconocer al Estado de Israel, la ONU legitimó el terrorismo y su institucionalización permanente.

Para lograr sus propósitos, los sionistas crearon varias organizaciones paramilitares, especialmente la Haganá y el Irgún, después transformados en el Mosad. En ellas se combinaban el fanatismo con el recurso a la violencia indiscriminada.

En 2005 se desclasificaron documentos del MI5 que revelan los planes de los terroristas judíos de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial para asesinar al entonces canciller británico Ernest Bevin.

En 1946 el MI5 advirtió al entonces primer ministro Clement Attlee de dichos planes, entre los que había una campaña de atentados con bomba en suelo británico. La campaña terrorista planificada finalmente se redujo a una serie de cartas-bomba. En 1947, unas veinte de esas cartas fueron enviadas a figuras prominentes de Gran Bretaña, incluidos Bevin y su predecesor Anthony Eden.

Los documentos también describen el plan del rabino estadounidense Baruch Korif para bombardear Londres desde el aire, que aparentemente fue desbaratado por el MI5 mediante una serie de redadas que se llevaron a cabo en París.

Las advertencias se concentraron en las actividades de los dos principales grupos terroristas sionistas, a saber, Irgún y Stern.

En un informe, James Robertson, jefe de la Sección de Oriente Medio del MI5, reveló que su agente en Jerusalén había recibido información de que “los grupos Irgún y Stern habían decidido enviar cinco células a Londres” y que habían “entrenado a miembros selectos para asesinar a una destacada personalidad británica”. “Varias veces se hizo especial referencia al señor Bevin”, agregó.

Seguro que a más de uno ese tipo de actividades les suenan muy actuales. Sólo cambian las fechas y las siglas (o las religiones).

Las armas utilizadas en los atentados de París proceden de la CIA

El diario estadounidense Palm Beach Post informa que una pistola semiautomática M92 utilizada en el ataque terrorista de París fue vendida por la empresa Century International Arms, que tiene su sede en Delray Beach, Florida. Es una pantalla de la CIA que comercializa armamento militar sobrante, no solamente del ejército estadounidense sino de terceros países.

En 2011 las comunicaciones interceptadas por WikiLeaks indicaban que la empresa vende armas a “intermediarios no autorizados”, uno de los cuales es un traficante israelí de armas.

No es la primera vez que Century aparece implicada en operaciones dudosas. En 2011 el Center for Public Integrity denunció que centenares de fusiles rumanos WASR-10 (una variante del famoso Kalachnikov ruso) que la empresa de Florida comercializa han aparecido también en crímenes cometidos en México por los cárteles de las drogas.

El Palm Beach Post asegura que al menos siete de las armas utilizadas o descubiertas tras los atentados de París del 13 de noviembre proceden de una fábrica serbia gestionada por Century.

A finales de los ochenta, durante el escándalo Irán-Contra, directivos de dicha empresa y el antiguo policía John Rugg declararon a una comisión del Senado de Estados Unidos que Century suministraba armas, incluidos cohetes y lanzagranadas, a los contrarrevolucionarios nicaragüenses.

Rugg dijo que la empresa estaba relacionada con Richard Secord, un general de la Fuerza Aérea que había trabajado para la CIA durante los bombardeos secretos dirigidos contra el Pathet Lao, durante la guerra de Vietnam.

Secord dejó el ejército de Estados Unidos en 1983 cuando se descubrió el tráfico ilegal con el antiguo agente de la CIA Edwin P. Wilson. Luego apareció implicado en el suministro de armas a la contrarrevolución nicaragüense junto con el coronel Oliver North.

Tras su proceso en 1989, North admitió que la Operación Tipped Kettle suministró armas a los contras nicaragüenses en contra de la enmienda Boland y que dicha Operación fue ordenada por William Casey, entonces director de la CIA, así como por el Secretario de Defensa, Caspar Weinberger.

El hecho de que la pistola M92 tenga relación con Secord y la CIA no demuestra que el espionaje estadounidense esté detrás de los atentados de París sino que es quien controla la mayor parte del tráfico de armas en todo el mundo y, en especial, a los grupos yihadistas.

Es otra demostración de que sin la intervención de la CIA y de sus pantallas, las armas no habrían llegado a las manos ni de los talibanes afganos, ni de Al-Qaeda, ni de los diferentes grupos yihadistas, como el Califato Islámico o Boko Haram.

http://www.mypalmbeachpost.com/news/news/crime-law/dealer-gun-linked-to-paris-attack-came-through-del/npgwf/
http://www.palmbeachpost.com/news/news/wikileaks-secret-cables-detail-delray-firms-role-i/nLxsM/

El Mossad asesinó con plutonio al dirigente palestino Yaser Arafat

El Mossad, el centro israelí de espionaje, asesinó al dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina, Yaser Arafat, envenenando su café, informó el jueves el rotativo libanés Ad-Diyar.

El Mossad supo que el dirigente palestino empezaba el día con una taza de café instantáneo con leche. Infiltró a uno de sus mercenarios entre los guardaespaldas y le encargó mezclar el café original con otro que estaba contaminado con plutonio.

El infiltrado accedió a llevar a cabo esta tarea a cambio de una gran suma de dinero y de obtener asilo en occidente bajo una nueva identidad.

El plutonio fue administrado en pequeñas dosis para deteriorar la salud del dirigente palestino de manera progresiva, para de este modo no causar alarma y que no se descubriera que el Mossad estaba detrás de su muerte.

El mencionado diario asegura también que el infiltrado accedió a llevar a cabo esta tarea a cambio de una gran suma de dinero y de obtener asilo en Occidente bajo una nueva identidad.

Tras cumplir con sus órdenes y causar la muerte de Arafat, indica el diario libanés, el espionaje israelí ayudaron al infiltrado a someterse a varias operaciones de cirugía plástica para que no se le pudiese reconocer por sus rasgos faciales.

Según Ad-Diyar, el espía israelí viajó primero a Canadá y posteriormente a Estados Unidos, convirtiendo a Obama en encubridor del asesinato.

El pasado 11 de noviembre, la comisión palestina de investigación sobre la muerte de Arafat anunció haber identificado al autor del asesinato del dirigente palestino, y acusó al régimen israelí de estar detrás de su muerte.

“La comisión de investigación ha conseguido identificar al autor del asesinato del difunto dirigente Yaser Arafat”, se limitó a informar el jefe de la comisión, Tawfiq Tirawi, pero se negó a revelar el nombre del sospechoso o a difundir más detalles acerca de la investigación o la acusación.

Arafat murió el 11 de noviembre de 2004 a los 75 años. Para encubrir el asesinato, inicialmente no se efectuó ninguna autopsia, pese a reclamarlo su viuda, Suha Arafat.

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