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Fuerzas irakíes ejecutan al ‘ministro de la Guerra’ del Califato Islámico

Según el general irakí Ahmad Al Bilaui, responsable militar de Ramadi, el “ministro de la Guerra” del Califato Islámico ha sido ejecutado en la operación de liberación de la ciudad.

En declaraciones a la cadena de televisión saudí Sky News Arabia, el oficial irakí también ha revelado que han sido eliminados otros 36 dirigentes militares de la misma organización.

Estas pérdidas confirman el retroceso sobre el terreno de los mercenarios del Califato Islámico, que en Irak han perdido el 40 por ciento de los lugares que ocupaban hasta este año.

La última derrota de los yihadistas ha sido una zona situada cerca de la ciudad de Haditah, en la provincia occidental de Al Anbar.

En Siria el Callifato Islámico ha perdido un 20 por ciento de sus territorios, según dijo el martes el coronel de la coalición “internacional” Steve Warren en una conferencia de prensa en Bagdad.

Warren añadió que los yihadistas se han puesto a la defensiva y que no han logrado conquistar ni un palmo de terreno en Irak desde el mes mayo del pasado año.

Como consecuencia de ello, desde hace 48 horas los dirigentes yihadistas se han replegado en la ciudad de Haditha, a casi 200 kilómetros al oeste de Bagdad.

Un detenido confirma la intervención Turquía en el contrabando de petróleo

Un mercenario del Califato Islámico capturado admitió a Sputnik que Turquía está involucrada en el negocio ilegal de contrabando de petróleo con el grupo terrorista.

Mahmud Ghazi, de 24 años de edad, dice que se unió al grupo en la ciudad turca de Adiyaman. Junto con otros reclutas, fue llevado a la frontera con Siria, donde recibió entrenamiento terrorista.

Después de haber tomado parte en la agresión imperialista contra Siria, fue capturado por las fuerzas kurdas en junio pasado y ahora está preso.

Durante una entrevista con la agencia Sputnik el mercenario del Califato Islámico revela detalles sobre los supuestos vínculos del contrabando de petróleo entre Turquía y el grupo terrorista.

“En el campo de entrenamiento de mayo 2015, nuestro comandante nos dijo que el grupo vende combustible a Turquía. Que los ingresos cubre los costos del Califato Islámico. Los camiones petroleros que cruzan a Turquía cada día transportan petróleo crudo, así como gasolina”, dijo Ghazi.

Según Ghazi, el petróleo se vende a través de varios empresarios y comerciantes, aunque sus nombres no fueron revelados. “El Califato Islámico también recibe una gran cantidad de suministros procedentes de Turquía y los países árabes”, dijo el mercenario capturado.

El petróleo crudo extraído por Califato Islámico en Siria se vende por tan solo 25 dólares el barril para los contrabandistas, comerciantes sirios e iraquíes independientes que transportan petróleo utilizando sus propios camiones.

El petróleo también podría ser vendido a las refinerías cercanas que producen la gasolina y el fuel oil, o directamente al mercado del petróleo local. Sin embargo, la capacidad de los compradores locales es limitada, por lo que el contrabando de petróleo a Turquía y otros países es más rentable.

Más de la mitad del dinero de Califato Islámico procede de la venta de petróleo. Las estimaciones oscilan entre 40 y 50 millones de dólares al mes por la venta de crudo.

El fin del Pacto del Quincy

El 14 de febrero de 1945, a la vuelta de la cumbre de Yalta con Churchill y Stalin, Roosvelt se reunió con el jeque Abdulaziz Ben Abdel Rahman Al-Saud a bordo del acorazado “Quincy”, donde firmaron un acuerdo de 60 años de duración por el que el reino saudí garantizó el suministro petrolero y, a cambio, Washington le otorgó protección militar contra cualquier amenaza.

Digamos -de pasada- que, según cuentan las leyendas, en Yalta Stalin se había repartido el mundo con Churchill. Pues sólo unos pocos días días después este Pacto demostró todo lo contrario: no hubo tal reparto.

En el Quincy Roosvelt se entrevistó también con el rey Faruk de Egipto y con Haile Selasie de Etiopía, llamado El Negus, aunque su reunión más conocida fue con el jefe de la casa saud. No cabe ninguna duda: Estados Unidos, que en 1945 no tenía nada en Oriente Medio, lo quería todo para sí.

El Pacto del Quincy fue el típico acuerdo imperialista. La monarquía saudí concedió a las empresas americanas, dirigidas por la Aramco, el monopolio de la explotación de sus pozos de petróleo. A pesar de su nombre (Arabian American Oil Company) Aramco no era más que la Standard Oil (futura Exxon) del clan Rockefeller.

En 1947 Aramco abrió su capital a otras empresas, también americanas, como la Texaco o la Socony Vaccum (futura Mobil).

Los monopolios petroleros estadounidenses se apoderaron en exclusiva de la explotación de los pozos en una extensión de un millón y medio de kilómetros cuadrados de la Península Arábiga. En aquella época casi eran la mitad de las reservas de petróleo conocidas en todo el mundo.

Según el acuerdo, a los bolsillos de los sátrapas saudíes les correspondían entre 18 y 21 céntimos de dólar del precio de cada barril exportado, aunque con el paso del tiempo los árabes pretendieron una parte mayor del pastel, del capital de Aramco y de los réditos por barril.

A partir de 1972 los saudíes se quedaron con un 25 por ciento del capital de Aramco, para lo cual crearon la empresa Petromin.

En 1980 Aramco fue nacionalizada totalmente y cambió su nombre por el de Saudi Aramco. Los jeques tomaron el control total del petróleo, desde el pozo hasta el surtidor de la última gasolinera.

Para asegurar un precio bajo y estable al petróleo, en 1960 los jeques saudíes crearon la OPEP, la Organización de los Países Exportadores de Petróleo. Entonces el precio oscilaba entre 22 y 28 dólares y Aramco regulaba el mercado.

Durante décadas, el flujo en dólares fue espectacular. Arabia invertía en Estados Unidos y al revés.

El petróleo hizo más por Arabia que todas las prédicas de Mahoma pero, sobre todo, permitió a Estados Unidos desembarcar en Oriente Medio, ocupando el lugar que antes habían ocupado el Imperio Otomano y el Británico. Estados Unidos necesitaba a la autocracia saudí y ésta necesitaba a Estados Unidos.

El acuerdo firmado en Ginebra en 2013 con Irán para frenar la fabricación de armamento nuclear significa el fin del Pacto del Quincy porque a partir de ahora el pivot de Estados Unidos en Oriente Medio ya no es Arabia saudí.

Los fracasos en Afganistán, Irak y Libia han convencido a la Casa Blanca de que el dúo que forman Riad y Al-Qaeda no es fiable. Es posible que Oriente Medio, en su conjunto, ya no tenga la importancia que tuvo en otros tiempos para Estados Unidos.

La guerra de Yemen, la de Siria y la ruptura de relaciones con Irán, ponen a los jeques saudíes en una situación muy difícil y cada una de sus decisiones es un modelo de torpeza. El intercambio “petróleo por seguridad” se ha acabado para siempre.

2016 será el año de las negociaciones de paz sobre Siria

La resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Siria de 18 de diciembre marcará este año como el de las negociaciones internacionales para la paz en Siria. Sólo hay algo que puede impedirlo: la crisis entre Irán y Arabia saudí.

Por fin podremos ponerle cara a la famosa “oposición”, de la que habrá que empezar a hablar en plural, por lo que hemos podido comprobar el mes pasado, donde hubo unos reunidos en Kurdistán, otros en Riad, otros en el mismo Damasco y otros que no aparecieron por ninguna parte porque son los malos de esta película: los terroristas.

El acuerdo de la ONU no impidió que recibiéramos el año con una excelente noticia: la ejecución el viernes de Zahran Alushe, dirigente de la milicia yihadista Jaysh Al-Islam (Ejército del Islam). Con él se fueron al paraíso otros 12 dirigentes que estuvieron en la conferencia de Riad.

En las negociaciones de paz, como en la guerra, lo que está claro es que se trata de un problema internacional que concierne a todo Oriente Medio. Por lo tanto, es falso que en Siria haya habido nunca una “guerra civil” y que las famosas “oposiciones” no son más que los brazos de una injerencia exterior.

La conferencia reunida en Kurdistán ha sido su mejor ilustración. Turquía presionó a Arabia saudí para que no admitiera a ningún grupo kurdo en Riad, por lo que aquellos tuvieron que organizar sus propias negociaciones de paz en Derik (Al-Malikiyah), en las que participaron un centenar de personas.

La maniobra kurda ha sido simétrica a la de Ankara: para no aparentar la representación de una nación y ser excluidos como tales, han recurrido a la franquicia del FDS, del que forman parte algunos grupos árabes, e incluso han utilizado determinadas siglas para mantener buenas relaciones tanto con Estados Unidos y otras para lograr lo mismo con Rusia.

Pero el plato fuerte de todas las “oposiciones” fue la reunión que mantuvieron en Riad el 10 de diciembre un total de 116 variopintos grupos, incluidos los yihadistas que, con el aplauso de Estados Unidos, acordaron defender la naturaleza laica del Estado sirio y su descentralización, así como la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer y la condena del terrorismo.

El acuerdo adoptado en Riad chantajea al gobierno de Damasco, prometiendo un alto el fuego a cambio de un gobierno de transición para el mes de junio. Bashar Al-Assad y los suyos deberán dejar el poder al principio y no al final del proceso, lo que Irán y Rusia ya han dicho que no admiten. Ceder a esta exigencia supondría que la oposición negocia consigo misma.

Uno de los grupos yihadistas más importantes, Ahrar Al-Sham, criticó la presencia en Riad de lo que calificó como “grupos prorrusos” y junto con otros (Ejército Libre de Siria, Jaysh Al-Islam) quiso apoderarse de la mitad de los cargos del organismo que se encargará de negociar con el gobierno. ¿No han sido ellos quienes han incendiado realmente Siria, quienes han puesto los muertos en los frentes?

Al final sólo les han dejado la tercera parte y Ahrar Al-Sham se desmarcó del acuerdo, por lo que toda la reunión se fue el traste: uno de los objetivos de la convocatoria era el de sentarles en la mesa de las negociaciones, por lo que Riad ha fracasado.

No obstante, uno de los dirigentes políticos de Ahrar Al-Sham, el español Labib Nahhas, decidió seguir en la reunión y asistir a la ceremonia oficial de firmas con toda la parafernalia propia de estos asuntos… y firmar en nombre de su organización para que no quedara fuera, estigmatizada como terrorista.

Hablar de confusión es poco. Desde Turquía los demás dirigentes de Ahrar Al-Sham dijeron que mantenían la decisión contraria, apoyados por el Frente Al-Nosra, también partidario del boicot.

En Riad aprobaron la creación de un comité negociador compuesto por 34 miembros, de los que 9 deben salir de la Coalición Nacional, 5 de la Coordinadora Nacional, 9 son independientes y 11 pertenecen a milicias armadas, aunque su distribución aún no se ha aprobado.

Uno de los cargos se ha reservado para un representante kurdo del PDK de Irak, lo cual ha sido muy mal recibido por las organizaciones kurdas. La delegación será mayoritariamente árabe y dos serán turcomanos.

Una delegación así deberá ser aceptada por las demás partes y, además, no garantiza que sobre el terreno los yihadistas los admitan como portavoces suyos.

El Califato Islámico ha evacuado Ramadi… ¿hacia dónde?

Los medios de todo el mundo han informado de que el Califato Islámico ha abandonado Ramadi, uno de sus bastiones más importantes, donde se concentraban buena parte de sus dirigentes militares más cualificados. Ayer El País la calificó como “la derrota más significativa del califato yihadista en lo que va de año”(1).

“La batalla final por Mosul, la gran ciudad del norte [de Irak] donde Abubaker al Bagdadi proclamó el califato, ya está en marcha”, dice otra noticia del mismo medio, empeñado en poner de manifesto que la victoria es consecuencia de que el ejército irakí ha mejorado su capacidad de combate, gracias al adiestramiento de los imperialistas (2). Es falso. No ha habido ningún combate. Los yihadistas han evacuado Ramadi.

Pero a pesar de que los medios han anunciado la evacuación, nadie ha dicho ni a dónde se han marchado ni cómo ha sido posible que nadie les cortara la retirada. ¿Les han dejado escapar?, ¿para qué sirve tanta aviación?, ¿para qué están desplegadas tantas unidades de choque?, ¿para qué tantos espías si no se enteran de nada?

Rusia sólo opera en Siria, así que la responsabilidad de la fuga de los yihadistas tiene un nombre bien evidente: Estados Unidos.

Pero eso no es todo: Estados Unidos evacuó en sus propios helicópteros a los yihadistas de Ramadi, según Haidar Al-Hosseini Al-Ardavi (3), comandante de las milicias chiítas irakíes Hashd Al-Shaabi (Agrupación Popular).

El objetivo ha sido impedir que cayeran en manos del ejército irakí, que fueran interrogados por oficiales irakíes, que salieran a relucir asuntos escabrosos…

¿A dónde han llevado a los dirigentes yihadistas? Las futuras evacuaciones del Califato Islámico, ¿serán todas iguales?, ¿siempre los van a dejar escapar?, ¿van a desaparecer de la misma manera en que aparecieron?

(1) http://elpais.com/elpais/2015/12/30/opinion/1451502068_671942.html
(2) http://internacional.elpais.com/internacional/2015/12/29/actualidad/1451417099_179608.html
(3) http://en.farsnews.com/newstext.aspx?nn=13941003000828

Los kurdos de YPG prefieren colaborar con Estados Unidos antes que con Rusia

Rusia ha estado tratando de incorporar a las milicias kurdas de YPG (Unidades de Protección Popular) al frente de lucha contra el yihadismo en Siria. Pero después de cinco encuentros, no han alcanzado un acuerdo porque YPG prefiere colaborar con el imperialismo estadounidense.

Los encuentros entre los rusos y los kurdos tuvieron lugar a semana pasada en el aeropuerto Humaimim. Las YPG estuvieron representadas por Redor Khalil, su portavoz oficial. La delegación rusa estaba formada por un general y cuatro oficiales. Estaba previsto que a las reuniones se incorporaran también oficiales sirios.

Los rusos aprovecharon el viaje para visitar Hasaka y otros puestos avanzados de la región. Recorrieron las zonas controladas por los kurdos y otras dominadas por el ejército regular sirio.

Las milicias kurdas exigen como condición previa el reconocimiento por el Estado sirio de la autonomía antes de iniciar cualquier tipo de colaboración. También piden hacer el servicio militar en la YPG, que están situadas en la provincia de Hasaka, y no en las filas del ejército sirio.

Asimismo reclaman la aceptación de la lengua kurda y permitir enseñarla. A cambio ofrecen 50.000 combatientes para luchar contra el Califato Islámico de manera coordinada con el ejército sirio. Sin embargo, los kurdos no tienen más de 25.000 combatientes.

Da la impresión de que los rusos llegan tarde porque la cooperación de los kurdos con Estados Unidos se ha ampliado en las últimas semanas. Estados Unidos ha reparado el aeropuerto Abu Hajar, en Hasaka, para que puedan operar helicópteros. Militares y técnicos estadounidenses trabajan para restaurar otro aeropuerto al norte de Rmelan, también en Hasaka, para recibir aviones militares de carga.

La campaña de reclutamiento forzoso de las YPG ha producido situaciones tensas en algunas zonas. Los árabes, e incluso los kurdos que militan en otros partidos
políticos, no quieren combatir en las YPG. En el pueblo de
Al-Suwaidiya, en la zona rural de Al-Malikiya las YPG detuvieron a
muchos jóvenes que se negaban a incorporarse a filas. Los vecinos
respondieron atacando las patrullas del Al-Asayesh (policía), salvando a 9
jóvenes de la detención y expulsando a las patrullas kurdas, aunque
éstas pidieron refuerzos que cercaron al pueblo y detuvieron a 38 de los
que se manifiestan contra el servicio militar obligatorio.
Las milicias YPG se crearon hace más de tres años y se las considera como el brazo armado del Partido de la Unión Democrática (PYD). Una parte de sus combatientes son militantes -turcos y kurdos- del MLKP, el Partido Comunista Marxista-Leninista de Turquía.

Las YPG controlan zonas que alcanzan los 24.000 kilómetros cuadrados, es decir, el doble del área del Líbano. Paulatinamente se han convertido en una fuerza importante en la guerra contra los yihadistas, así como en uno de los pilares de la autonomía en las regiones kurdas del norte de Siria.

Inminente ataque del ejército irakí contra el Califato Islámico en Ramadi

Esta mañana las tropas irakíes se han preparado para desalojar al Califato Islámico de las posiciones que ocupan en Ramadi, a unos 100 kilómetros al oeste de Bagdad.

Los yihadistas han colocado explosivos en los lugares estratégicos de la ciudad para impedir el avance del ejército.

En mayo el ejército irakí se apoderó de la provincia de Anbar, una de sus victorias más importantes en la lucha contra los yihadistas, que se apoderaron de un tercio del territorio irakí el pasado año.

Un portavoz del ejército irakí, Sabah al Numani, ha asegurado que en 24 horas esperan expulsar al Califato Islámico de sus posiciones en Ramadi.

Si la ofensiva tiene éxito, sería la segunda victoria después del asalto a Tikrit, que cayó en poder de la fuerzas gubernamentales en abril de este año.

No obstante, Ramadi es sólo una escala en el camino hacia Mosul, que privaría al Califato Islámico de su centro más poblado, tanto en Irak como en Siria, así como su más importante fuente de ingresos.

Ayer un mensaje de audio de Abou Bakr Al-Baghdadi difundido por internet aseguraba que los bombardeos de Rusia y la coalición “internacional” no han debilitado al Califato Islámico.

El dirigente del Califato Islámico también menciona a la coalición formada recientemente en Riad: “Si fuera una coalición islamista, se habría emancipado de sus amos judíos y cruzados y habría transformado la muerte de los judíos y la liberación de Palestina en su objetivo”, dice Al-Baghdadi.

La agencia Reuters no ha podido confirmar la autenticidad del mensaje, que se ha difundido en las cuentas de Twitter que normalmente utiliza el Califato Islámico para difundir sus comunicados.

Obama organizó en secreto un golpe de Estado con militares sirios

Según el diario Wall Street Journal (*), durante años Obama estuvo negociando en secreto con oficiales del ejército regular de Siria la dimisión de Bashar Al-Assad, a quien también envió mensajes a través de intermediarios iraníes y rusos para que abandonara el gobierno.

La información de los portavoces del imperialismo pretende hacer creer que Washington ha tenido más contactos con el gobierno de Damasco que con los yihadistas que le combaten. Al mismo tiempo el diario se esfuerza por silenciar que la dimisión de Al-Assad no significa otra cosa que dejar a Siria en manos de los yihadistas.

Al fracasar los planes de dimisión, Estados Unidos dio un paso adelante, proponiendo a los militares sirios dirigir un golpe de Estado contra el gobierno, al tiempo que en la calle provocaban los disturbios caracteríticos de la Primavera Árabe.

Un año después, en el verano de 2012, ese plan fracasó por el apoyo que Irán y Rusia prestaron al gobierno de Damasco. La oficialidad siria más dócil a los imperialistas desertó, creando el llamado “Ejército Libre de Siria”, desencadenando una guerra, una posterior crisis internacional de alcance insospechado y una oleada atroz de crímenes yihadistas.

Los planes de Obama se fueron al traste uno detrás de otro y lo que debía engendrar inestabilidad en Damasco, engendró inestabilidad también en Washington y, de robote, en el mundo entero. Desde 2013 los imperialistas se vieron involucrados en la necesidad de tener que apoyar abierta y duraderamente a los yihadistas, algo con lo que no contaban.

Esa colaboración descarada obliga al Wall Street Journal a lanzar varias cortinas de humo para disimular hasta lo más evidente. El año pasado, dice el periódico, cuando Estados Unidos inició sus ataques aéreos, el Departamento de Estado telefoneó a sus colegas en Damasco para asegurarse de que la aviación siria no les atacaría dentro de su espacio aéreo.

Este mismo año, añade el Wall Street Journal, la Casa Blanca ha vuelto a contactar con oficiales sirios para anunciarles las zonas en las que tenía intención de desplegar a los “combatientes” que habían estado entrenando para “luchar” contra el Califato Islámico.

En la primavera Obama envió a Damasco a Steve Simon para entrevistarse personalmente con Bashar Al-Assad de manera informal…

Pero lo realmente importante es la aclaración que Samantha Power, embajadora de Estados Unidos ante la ONU, hace a esta noticia: informar no significa “colaborar”. Pues le tomamos la palabra: Estados Unidos no ha colaborado con el gobierno de Damasco en la lucha contra el yihadismo.

Creemos que, además, es necesario aclarar esa aclaración: con quien ha “colaborado” Estados Unidos es con el yihadismo para luchar contra el gobierno de Damasco, lo cual sintoniza con los planes que tenían trazados desde el pincipio de la guerra de Siria en 2011.

(*) http://www.wsj.com/articles/u-s-pursued-secret-contacts-with-assad-regime-for-years-1450917657

Los yihadistas desalojan sus posiciones en el sur de Damasco

Esta mañana el Frente Al-Nosra y Califato Islámico han abandonado los tres barrios del sur de Damasco que mantenían en su poder. En total han salido unas 3.567 personas, que se reparten por mitades entre los civiles y los mercenarios que ocupaban las posiciones más cercanas a la capital.

Las conversaciones se iniciaron hace dos meses, poco después del inicio de los bombardeos rusos sobre sus posiciones. La evacuación afecta al campo de refugiados palestinos de Yarmuk y a los barrios vecinos de Qadam y Hajar Al-Aswad.

Antes de la guerra, los barrios estaban habitados por unas 160.000 personas, cuyas condiciones de vida se habían degradado notablemente, sobre todo en los últimos meses. Unos 10.000 palestinos habían salido previamente del campo de Yarmuk, en el que aún quedan otros 7.000 más.

Los evacuados se trasladarán a Raqqa, la capial del Califato Islámico, situada en el norte de Siria, o a Marea una localidad cercana a Alepo, fronteriza con Turquía, que está en poder del Frente Al-Nosra.

El acuerdo se concluyó ayer después de cuatro intentos anteriores parecidos. El traslado se está llevado a cabo en 18 autobuses que han salido de Qadam.

Un funcionario de la ONU en Damasco ha asegurado que la organización internacional no ha tenido ninguna participación en el acuerdo, que supone una importante victoria de las fuerzas regulares. Los yihadistas han abandnado su armamento y el gobierno de Damasco asegura la asistencia inmediata a la población que vivía en los tres barrios desalojados.

Desde abril de este año el Califato Islámico y el Frente Al-Nosra se habían apoderado de más de la mitad del campo de refugiados de Yarmuk.

Turquía se ha convertido en motivo de preocupación también para China

En Oriente Medio el gobierno de Pekín ha venido manteniendo hasta ahora una política de equidistancia, conservando buenos lazos tanto con Arabia saudí, como Qatar, Turquía o Rusia, aunque en la guerra de Siria su posición está claramente alineada con Rusia desde el principio.

Sin embargo, en los últimos meses la preocupación de los medios de comunicación chinos por Turquía ha crecido, lo que indica que algo empieza a cambiar y que China se está viendo entre la espada y la pared por asuntos que le conciernen de una manera más directa.

El idilio chino empezó a estropearse el año pasado, cuando el actual Primer Ministro turco, Ahmet Davutoglu, que entonces era ministro de Asuntos Exteriores, calificó de “ilegal” la detención de 400 uigures chinos en Tailandia.

Los chinos interpretaron aquellas declaraciones de la única manera posible: como un apoyo decidido de Turquía a los yihadistas chinos, que sería más de lo mismo, a saber, consecuencia lógica del apoyo turco al Califato Islámico en Siria.

A lo largo de este año se han sucedido algaradas fascistas en muchas ciudades turcas, organizadas por los “Lobos Grises”. Aunque en ellas los fascistas han atacado -sobre todo- los establecimientos y negocios kurdos, los chinos también han sido víctimas importantes de ellos, y de nuevo ha quedado en evidencia la complicidad del gobierno de Erdogan, que es la misma con los fascistas que con los yihadistas.

Los “Lobos Grises”, una prolongación de los servicios secretos turcos, han agredido a turistas chinos y quemaron una bandera delante de la embajada de China en Ankara. Sus ataques han llegado hasta Bangkok, la capital de Tailandia, donde también atacaron a un grupo de turistas chinos en plena calle.

Desde la redada contra los uigures en Tailandia, la policía china ha estrechado su colaboración con la tailandesa y ha puesto sobre la mesa algunos datos significativos, como la complicidad de la embajada de Turquía en Bangkok con los yihadistas, a los que entregó pasaportes y billetes de avión a Estambul para que combatieran en Siria en las filas del Califato Islámico.

Hasta octubre la policía china ha detenido a 109 yihadistas uigures que regresaban de la guerra de Siria, así como a 20 turcos que reclutaban yihadistas entre los musulmanes chinos.

En las detenciones han intervenido 653 pasaportes en blanco expedidos por Turquía y 200 peticiones de visado de entrada de la embajada de Turquía en Bangkok.

Los chinos no parecen dispuestos a tolerar que Turquía organice en Xinjiang algo parecido a lo que ha organizado en Siria, con la diferencia de que en este caso están por medio los “Lobos Grises” para quienes los uigures son compatriotas.

Fuente: За Турцией теперь «присматривает» и Китай, http://www.vz.ru/opinions/2015/12/22/785345.html

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