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¿Pretende el imperialismo convertir a Kurdistán en cómplice de un nuevo reparto de Oriente Medio?

Juan Manuel Olarieta
El artículo que publica “Resumen Latinoamericano” sobre Kurdistán (*) es bastante peor que desafortunado, sobre todo teniendo en cuenta la trayectoria de un medio tan solvente. Sin embargo, la mayor nación privada de Estado arrastra una aureola de simpatías por todo el mundo que, en ocasiones como ésta, no le benefician en absoluto.

Esas simpatías se han visto acrecentadas, con plena justicia, por la heroica lucha desplegada en la batalla de Kobane contra el Estado Islámico, que por momentos llegó a parecer un frente por sí mismo que había quedado al margen del gobierno de Damasco, como el frente norte durante el inicio de la guerra civil española.

Entonces el PNV también tuvo la impresión de un “tercero en discordia” que al tiempo que “luchaba” contra el fascismo, era independiente de la República. Lo mismo ha ocurrido en Siria, donde algunos creen que se trata de una subespecie de guerra en la que no hay dos bandos sino tres. De esa manera eluden la siempre peliaguda decisión de tomar partido.

El artículo no trata de Kurdistán sino de Rojava, que no es más que una parte de Kurdistán, lo cual es un error bastante típico en las naciones, como Euskadi, repartidas entre varios Estados: el análisis del todo se lleva a cabo sobre una de las partes, como en este caso, mientras que en otros se analiza el todo sin tener en cuenta a las partes.

Cuando se habla de Kurdistán se olvida el origen mismo de la opresión nacional que, como escribieron Lenin y Stalin siempre tiene la misma raíz, el imperialismo, y en este caso concreto el acuerdo Sykes-Picot sobre el reparto que llevaron a cabo Gran Bretaña y Francia hace 100 años en Oriente Medio, que dejó sin Estado a una nación como Kurdistán y la dividió en varios fragmentos.

Por lo tanto, Kurdistán jamás va a conseguir su independencia sin derrotar al imperialismo, mientras que el titular del artículo habla de todo lo contrario: de la existencia de una “cooperación estratégica” entre el imperialismo (Estados Unidos) y una parte de una nación sometida (“Rojava”), es decir, de una alianza entre los opresores y los oprimidos que, además, no es cualquier clase de alianza, sino que tiene un carácter “estratégico” precisamente.

Esa “cooperación” sólo puede tener un significado: que las organizaciones kurdas no tienen una línea propia, no son realmente “independientes” del imperialismo, sino que siguen sus planes, que consisten en un nuevo reparto de Oriente Medio.

Para llevar a cabo ese reparto, Estados Unidos ha creado, armado, adiestrado, financiado y apoyado de mil maneras diferentes al Estado Islámico, al que los kurdos conocieron muy bien en la batalla de Kobane que tantas bajas les causó.

¿Están dispuestos los kurdos a “cooperar” con los imperialistas a pesar de todo?, ¿a costa de todo?, ¿consideran que su enemigo no es el imperialismo?, ¿lo consideran un aliado?, ¿creen que el enemigo es Bashar Al-Assad?, ¿creen que Bashar Al-Assad es un enemigo más importante o peor que Estados Unidos?

Esas preguntas hay que complementarlas con otras parecidas: ¿quiere el imperialismo justificar un nuevo reparto de Oriente Medio concediendo la independencia de Kurdistán?, ¿pretende convertir a Kurdistán en cómplice de sus manejos?, ¿en alguna ocasión los imperialistas han defendido la liberación de las naciones oprimidas?

Lo mismo que durante la guerra civil española, en mitad de los combates el autor del artículo cree ver una “revolución laica”, “igualitaria de género” y de “democracia directa” en Rojava. A quienes no combaten les entusiasma aprovechar las situaciones que toda guerra provoca para emprender experimentos a los que califican como “revoluciones” a causa de una sobredosis de imaginación.

Las nacionalidades oprimidas, como Kurdistán suelen padecer de nacionalismo, lo que les impide disponer de una herramienta básica para conquistar su independencia, que es mucho más importante en los casos en que, además, quiere emprender una revolución: una estrategia que empieza por identificar cuál es el problema que hay que solucionar, quién es el enemigo contra el que hay que luchar y, de rebote, quiénes son los amigos que te van a ayudar.

Esa estrategia sólo la puede ofrecer un partido comunista, como demostró el ejemplo de Vietnam, otro país dividido en pedazos que logró su independencia sólo por un motivo: porque estaba dirigido por una vanguardia realmente revolucionaria, de la que Kurdistán carece.

A diferencia de los nacionalistas, los comunistas vietnamitas lucharon primero contra el imperialismo francés y cuando Vietnam fue invadido por Japón, no se aliaron a estos para luchar contra aquellos, sino que lucharon también contra ellos.

Finalmente, se enfrentaron al imperialismo estadounidense que no llegó allá para ayudar a nadie, ni favorecer la independencia y la unidad de Vietnam, sino todo lo contrario.

Ese es el único camino y la única estrategia, que empieza por la creación de un partido comunista que pueda dirigirla. Por el contrario, los distintos fragmentos de Kurdistán llevan el camino de convertirse en los peones del nuevo reparto de Oriente Medio en el que creen que les va a caer algún pedazo en la boca, como si fueran perros que se aprovechan de las migajas de un banquete en el que quienes comen son otros.

(*) http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/05/30/kurdistan-y-un-tema-polemico-cooperacion-estrategica-de-rojava-con-eeuu-bueno-malo-o-ni/

A la oposición siria el imperialismo le ha puesto la alfombra roja bajo los pies

Bassma Kodmani, la oposición viste de Armani
Karim Mohsen
Cuando Siria se ve destruida por el fuego de la guerra, el pueblo sirio muere y se ve dispersado por las cuatro esquinas del mundo, una “bien nacida” oposición siria se relaja en los palacios parisinos, londinenses y washingtonianos.

Estos opositores “bon chic, bon genre” “por encima de toda sospecha”… ¿de dónde han salido? Esta oposición expatriada ha jugado un papel decisivo en los sucesos que martirizan a Siria desde hace cinco años. ¿Quién es esta oposición, ante la que los medios occidentales ponen la alfombra roja? ¿A quien representa? Si estudiamos bien sus componentes, puede representar cualquier cosa, excepto al pueblo sirio y sus aspiraciones.

En efecto, limitándonos a las personalidades más mediáticas (portavoces oficiales u oficiosos) del “Consejo Nacional Sirio” (el CNS, escaparate de una dispar oposición de heteróclitas organizaciones) se nota que éstas, una élite expatriada de altos vuelos sin lazos con su país de origen no tienen realmente ninguna relación con las inquietudes del pueblo sirio. Y con motivo. Viven fuera de Siria desde hace décadas, frecuentan a los líderes internacionales y son miembros también de organizaciones internacionales.

Los más conocidos de este “escaparate” del CNS son las hermanas (Bassma y Hala) Kodmani, Radwan Ziadeh, Osama Monajed, Najib Ghadbian… Su punto común estriba en que todos actúan en los altos negocios político-económico- financieros y militares en Washington, Londres, Paris… Ziadeh, cuyo curriculum es confuso, es destacado miembro senior de un think-tank de Washington, financiado por el gobierno federal, el US Institute Of Peace, en cuya directiva abundan antiguos militares y agentes del National Security Council.

El USIP es conocido como patrocinador e impulsor de las “revoluciones de color”, sobre todo en la Europa del Este. Es en este mundo de los servicios de inteligencia en donde se mueve este distinguido portavoz del CNS. Ziandeh, con otros, ha enviado un llamamiento al presidente Obama para una intervención militar en Siria. Sus firmantes son “neoconservadores” tales como James Woolsey (antiguo jefe de la CIA), Karl Rove (mentor de George W.Bush, invasor de Irak en 2003). Osama Monajed y Najib Ghadbian no le van a la zaga, con unas trayectorias también facilitadas y engarzadas en Washington y Londres.

Monajed está presente en los platós de las cadenas occidentales y Al Jazira para contar la “realidad” de Siria, llamando al mundo a “la intervención”, con una “asistencia militar directa [a la rebelión]” y a una “ayuda militar extranjera”. Destaquemos que Bassma Kodmani exige una resolución de la ONU, bajo el Capítulo VII, que permita el uso de la fuerza contra el país. He aquí los patriotas que en vez de apelar a una solución del drama sirio desean la invasión de “su” país por fuerzas extranjeras. Esta Basma Kodmani, cargada de diplomas, es la portavoz mas conocida del CMS (de donde dimitió en 2012), pero sigue comprometida de forma activa.

La señora Kodmani es habitual del non plus ultra de las sociedades de Washington, París y Londres, con acceso a las casas de los más poderosos dirigentes del mundo occidental. Y eso son extendernos en su impresionante palmarés (el mismo caso de la mayoría de estos expatriados sirios) en donde destaca por dos veces en reuniones del grupo con aroma a azufre denominado Club Bilderberg, que reúne personalidades estadounidenses y europeas influyentes en los negocios, la diplomacia, y la política, el ejército y los medios, cuya razón de ser es influenciar y orientar a los políticos. La primera vez, en 2008, asistió en tanto que “francesa” y en 2012 (en plena guerra de Siria) como “personalidad internacional”.

La Actividad de Madame Kodmani “va mas allá del simple contexto sirio, englobando la totalidad de la acción de la OTAN sobre el conjunto de los países árabes, musulmanes y de Oriente Próximo”, según estiman los analistas. Sería incluso una pieza clave del proyecto norteamericano-sionista para el mundo árabe. Como miembro de un montón de organizaciones e instituciones tan prestigiosas unas como otras, es desde 2005 directora ejecutiva del ARI (Arab Reform Initiative), cuya financiación está a cargo de la Fundación Ford y realiza un programa de investigación emprendido por el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), una poderosa herramienta de lobbying.

El ARI es de hecho un anexo del CFR, el proyecto US/Medio Oriente, proyecto norteamericano para Medio Oriente, agrupación de diplomáticos de alto nivel, financiero y oficial de inteligencia, que tiene como objetivo la reflexión sobre la forma de “reformar” Medio Oriente bajo la supervisión de los Estados Unidos. En 2005 los Estados Unidos comenzaron a reunir a expatriados sirios y a trabajar con ellos. También por entonces las relaciones entre Washington y Damasco se vieron deterioradas…

¿Una oposición mediatizada que quiere “liberar” Siria? ¿En función de que intereses?

Fuente: http://www.lexpressiondz.com/article/0/0-0-0/242359.html

La oposición ‘moderada’ siria está al borde de la ruptura

Al-Meslet, portavoz de la oposición
Tres días después del anuncio del emisario de ONU en Siria Staffan de Mistura de que las negociaciones se suspendían durante tres semanas, el representante del Alto Comité Negociador ha dimitido, aduciendo el fracaso de las mismas y la continuación de los combates en Alepo.

Algunos medios árabes se preguntan por la posibilidad de que la oposición siria se desintegre, si es que alguna vez ha sido algo más que una jaula de grillos. En Ginebra las organizaciones presentes son las siguientes:

1. La Coalición Nacional Siria, presidida por Jaled Jodja
2. El Comité Nacional Coordinación para el Cambio Democrático
3. “Independientes”, como el antiguo presidente de la Coalición Nacional Siria Ahmed Jarba
4. Grupos terroristas, como Jaysh Al-Islam, Ahrar Al-Sham y la brigada de Suqur Al-Jabal

Ahrar Al-Sham mantiene una posición ambivalente. Su portavoz, el español Labib Nahhas, ha puesto de manifiesto su divorcio con los demás integrantes de Comité Negociador. Sin embargo, sigue participando en las negociaciones junto con su aliado Hassan Hajj Ali, representante de la brigada de Suqur Al-Jabal.

Pero el grupo yihadista más influyente es Jaysh Al-Islam, por el apoyo que tiene los saudíes por sus 15.000 terroristas en el frente de Ghouta, al este de Damasco. Su portavoz, Mohamed Allush, ya se había retirado previamente de las conversaciones.

Al mismo tiempo, la fuerza de Jaysh Al-Islam es una fuente de complicaciones internas para la oposición, que se ha planteado su separación de las conversaciones. Tampoco es una organización del gusto de Estados Unidos. Pero ellos no admiten su salida, ya que defienden el proceso de paz mientras pegan tiros en el frente.

En suma, las conversaciones han fracasado y es posible que no se vuelvan a reanudar.

Más información:

Estados Unidos combate en Siria con uniformes kurdos

Un portavoz del Ejército estadounidense, Steve Warren, ha calificado de “desautorizado e inapropiado” el uso de unos parches militares de las kurdas Unidades de Protección Popular (YPG) por parte de miembros de las fuerzas especiales estadounidenses.

“Hemos comunicado a nuestros aliados y compañeros militares en la región”, ha asegurado Warren en unas declaraciones recogidas por “Middle East Eye”. Si bien no es inusual que las fuerzas especiales estadounidense porten insignias de fuerzas aliadas, Warren ha afirmado que en este caso era inapropiado llevarlos dada “la sensibilidad política” del asunto.

Washington tiene desplegados más de 200 efectivos de fuerzas especiales en el norte de Siria, donde dicen asesorar a las Fuerzas Democráticas Sirias, que están formadas mayoritariamente por combatientes de las YPG. Así, unas fotografías de militares norteamericanas junto a combatientes kurdos ha levantado dudas sobre el papel de Estados Unidos en la ofensiva kurda contra Raqqa, la capital de facto del Califato Islámico.

Los parches de la YPG en los uniformes estadounidenses han incrementado las tensiones turco-americanas ya que Ankara considera a los combatientes kurdos como grupo terrorista y les acusa de perpetrar ataques en Turquía y ser la rama siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) que ha librado una insurgencia de tres décadas contra el Gobierno turco.

El viernes Ankara acusó a Washington, su aliado dentro de la OTAN, de tener comportamiento “inaceptable” por mostrar ese apoyo al grupo. “Es inaceptable que un país aliado use la insignia de las YPG”, ha afirmado el canciller turco, Mevlut Cavusoglu.

Fuente:http://www.militarytimes.com/story/military/2016/05/27/why-the-brass-told-troops-to-stop-wearing-kurdish-militia-patches/85

El hundimiento del imperio Bin Laden

El 11 de septiembre de 2015 el hundimiento de una grúa en las obras de La Meca producía la muerte de 111 personas. Que recuerden los peregrinos, jamás un huracán tan violento se abatió sobre la Ciudad Santa. El poderoso soplo del destino se ceba sobre una máquina con solidez “Made in Germany”, pero perdona a otras centenares mas frágiles. ¿Por qué? ¿Por qué un 11 de septiembre? ¿Por qué 111 víctimas? ¡Subhana wa taraala! Alá todopoderoso manifestaba su cólera enviando una advertencia.

Inmediatamente, las autoridades reales y religiosas celebraron un cónclave para interpretar este funesto oráculo. Era algo totalmente inútil, porque todos habían comprendido el mensaje. Así comenzó la caída del imperio Bin Laden, cuya tribu completa está ahora destinada a servir de chivo expiatorio de los crímenes de Osama.

El Saudi Binladen Group (SBG), primera empresa de construcción y obras públicas de Oriente Medio, y desgraciada propietaria de la grúa mortal, se ve excomulgado de la noche a la mañana. Pedidos y acuerdos suspendidos, mercados públicos rescindidos, directivos trasladados. Los Bin Laden, cortesanos y servidores fieles de los monarcas desde 1931, ya no estaban en olor de santidad. Dios y el rey su servidor reclamaban el precio de los pecados de Al Qaeda. El centenar de hermanos y hermanas y los millares de primos de Osama iban a pagar por ello. ¡Entre los árabes, la solidaridad familiar obliga!

Tras ocho meses, el gigantesco grupo está en la agonía. Pero no se detiene la actividad de un gigante igual que se cierra una peluquería. El SBG tiene 230.000 obreros, 6.000 ingenieros y mandos, centenares de obras repartidas en Arabia y los Emiratos Árabes Unidos, en Egipto, en Malasia, en Senegal, millares de subcontratas… Saudi Binladen Group era un Estado dentro del Reino. Mantenía la exclusividad de las grandes obras en La Meca, y obtenía en todos los sitios mercados sin competencia.

Un monopolio unido a la autocracia saudí

El margen de beneficio era descomunal. Tanto en Oriente Medio como en otros lugares, el sector de obras públicas es el más engangrenado por la corrupción. El SBG, apadrinado por el Palacio, no tenía ninguna dificultad en obtener toda la oferta pública al precio que ellos mismos fijaban. La conclusión de las obras estaba sistemáticamente sometida al chantaje de acuerdos de trabajos suplementario imaginarios, con una sobrefacturación que alcanzaba el 65 por ciento. En otras palabras, el soborno estaba en el centro de todas las transacciones.

Pero las actividades de obras públicas no constituyen más que una parte de un formidable imperio familiar. Decenas de hermanos y centenares de primos de Osama ocupan de forma anónima posiciones dominantes en todos los sectores: energía, comunicaciones, armamento, química, farmacia, industria agroalimentaria, transportes; están asociados con millares de empresas internacionales. Las relaciones franco-saudíes no escapan a esta influencia. El poderoso French Business Club está presidido por un abogado de la familia. De hecho, nadie conoce el nivel de la fortuna del “clan” Bin Laden, ni siquiera los banqueros de Luxemburgo y de Panamá. Nadie sabe cuáles serán los efectos de su quiebra en las finanzas internacionales.

Desde la coronación por sorpresa del rey Salman en enero de 2015, y sobre todo desde su declaración de guerra a Yemen en marzo de 2015, los Bin Laden han entrado en la disidencia. Sin embargo, Hadramaut, provincia de Yemen del sur y cuna natal de la familia, nunca ha sido bombardeada. ¿Esto es para proteger a Al-Qaeda, que controla el territorio, o para evitar los daños colaterales? Los montañeses de esta región tienen un carácter corso-siciliano. Molestarles provocaría una inmediata respuesta de la numerosa diáspora repartida por el mundo entero. En Arabia saudí, los yemeníes de nacionalidad o de ascendencia son más de un millón; muchos de ellos trabajadores inmigrantes, pero también muchos millonarios.

Además, los Bin Laden pueden contar con la discreta solidaridad de una fracción de la nobleza irritada por las intempestivas iniciativas de Mohamed Ben Salman, hijo heredero del rey, y con la opinión radical mayoritaria de que Osama Bin Laden sigue siendo el héroe santo del siglo XXI. Es por tanto una lucha por el poder tramada detrás del decorado de una obra.

Lucha de clases en La Meca

El último episodio de la agonía del grupo de empresas data del 1 de mayo. Aquel día el SBG celebró a su manera el Día del Trabajador, despidiendo a 77.000 trabajadores extranjeros, la tercera parte de sus asalariados, y poniendo fin a su permiso de residencia, algo que les obligaba a abandonar el país. Se trata de trabajadores inmigrantes de una treintena de nacionalidades diferentes que hacía siete meses que no cobraban. Han protestado y se han rebelado. Muchas manifestaciones espontáneas fueron reprimidas; el 1 de mayo quemaron autobuses en La Meca, marcando la primera expresión de la lucha de clases en la Ciudad Santa desde el nacimiento del profeta. Según la “shariá laboral” en vigor en Arabia, sus reivindicaciones salariales son justas, porque, como recuerda un pasaje de la vida de Mahoma puesto en las pancartas, “el profeta ordenó a los musulmanes pagar los sueldos de los obreros antes de que su sudor se seque”.

Argumento indiscutible, al que el Ministerio de Trabajo ha respondido prometiendo que los salarios atrasados se pagarían. El gobierno, que teme la proliferación de revueltas, ha iniciado negociaciones discretas con el empleador. Para reanimar la esperanza de los parados, el gobierno anunció además el lanzamiento de un programa urgente de construcción de cien mil viviendas, y ha invitado a las empresas coreanas, británicas y… francesas a presentarse al concurso.

Para templar a los dirigentes del SBG impedidos de ejercer, los banqueros han enviado a Klaus Froehlich, un Mozart de las finanzas que ha abandonado deprisa Morgan Stanley Europa. Se ha unido en Arabia a Samer Younis, un manager superdotado que dirigía “Kharafi”, el gigante de la obra pública de Kuwait. Según las primeras comprobaciones, el “agujero” no sería “más que de” 30.000 millones, y los trabajos en las obras podrían reiniciarse pronto; sobre todo el de la emblemática torre de un kilómetro de altura.

Consecuencias internacionales incalculables

Como el aleteo de las alas de una mariposa en el Amazonas, la caída de la grúa de La Meca podría tener consecuencias internacionales sorprendentes, especialmente después de que el imprevisible Donald Trump pusiera los pies en el plató. Animada por la campaña electoral del candidato republicano, la arabofobia ha conquistado Estados Unidos. La opinión pública está al rojo vivo. En el campus de la pequeña ciudad de Pocatello, en Idaho, estallaron graves incidentes, obligando al Reino a trasladar urgentemente a cuatrocientos jóvenes saudíes.

Incluso Riad ha contemplado la repatriación de los 120.000 estudiantes que viven en Estados Unidos. Una perspectiva más grave es que Donald Trump ha prometido desclasificar las 28 páginas de la investigación sobre los atentados del 11 de septiembre, que contempla la responsabilidad de Arabia saudí.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores saudí ha amenazado con liquidar los 750.000 millones de dólares en activos en manos de Arabia saudí si el Congreso adoptaba un proyecto de ley autorizando a llevar al país ante los tribunales norteamericanos. El dossier de indemnización del atentado más devastador de la historia, con 3.000 muertos, 6.600 heridos, 25.000 millones de gastos ¿finalizará con la negociación de la mayor transacción de todos los tiempos? Los estrategas de la Casa Saúd ¿consideran el pago de todas las cuentas de la tragedia del World Trade Center entregando a la justicia de Estados Unidos la totalidad de los bienes de la familia Bin Laden? Sería una forma cómoda de salvar su dinastía y reconciliarse con Estados Unidos, sobre todo si, entre tanto, el joven príncipe heredero llega al trono.

Mohamed Ben Salman presenta el perfil ideal: moderno, reformador, ultraliberal, monógamo; pero especialmente es totalmente inocente de las vilezas terroristas, y además tiene una sólida coartada: en 2011 solamente tenía 11 años.

El wahabismo va de la mano del imperialismo

Como país, Arabia saudí presenta cuatro características que lo hacen único: tiene las mayores reservas de petróleo conocidas del mundo, está en un enclave estratégico de Oriente Medio, disfruta del sostén incondicional del imperialismo y es una de las autocracias más reaccionarias del mundo, en el que el Estado es confesional e inseparable del wahabismo.

El wahabismo no es el islam ni puede serlo porque es la religión de un Estado y no se entiende al margen del mismo y, por lo tanto, de la política misma de ese Estado.

El wahabismo es beligerante con el resto del islam. Para sus adeptos el término “wahabismo” tiene, sin embargo, un cierto sentido despectivo. Ellos a sí mismos se llaman “muwahhidunes”, que se puede traducir por unitarios tanto como por únicos.

Tiene, pues, una acusada naturaleza de secta que, por lo demás, se cuenta entre las más retrógradas que se conocen. Como la mayor parte de ellas, es evangelizadora o expansiva, con la diferencia de que su pretensión es imponer su hegemonía ideológica sobre el conjunto del islam, una característica que le da un valor añadido a los ojos del imperialismo: la hegemonía política acompaña a la ideológica, como no podía ser de otra forma.

El Pacto del Quincy

El llamado “Pacto del Quincy” firmado con Estados Unidos al finalizar la Segunda Guerra Mundial, convirtió a Riad en uno de los más firmes puntales del imperialismo en la región, junto con Israel y Turquía. Sin el apoyo de Estados Unidos, los príncipes saudíes nunca se hubieran podido sostener en el poder.

A cambio del apoyo militar, Arabia saudí ha estado regando a los países capitalistas con petróleo y luego con petrodólares.

En plena Guerra Fría, el pacto saudí con el imperialismo estadounidense cerraba las puertas a la Unión Soviética en Oriente Medio y le impedía el acceso al petróleo. Este bloqueo obligó al gobierno soviético a desarrollar su propia industria petrolera, que hoy es puntera y de las más importantes del mundo.

Las declaraciones de los más altos dirigentes del imperialismo nunca han dejado lugar a dudas sobre la importancia de la alianza estratégica, pasando por encima de la ausencia completa de libertades y derechos en el país de los jeques.

En junio de 1948 John Forrestall, secretario de Defensa recordó que Arabia saudí debía ser considerada como parte de la zona de defensa del hemisferio occidental.

En una carta dirigida a Ibn Sud, el 31 de octubre de 1950 le escribió Truman: “No podría llegaros ninguna amenaza contra vuestro reino que no constituya un asunto preocupante inmediato para Estados Unidos”.

El presidente Eisenhower impuso su propia doctrina al respecto, asegurando que nadie pondría nunca en dificultades a los aliados petroleros del “mundo libre”, lo que aseguraba a los saudíes no sólo inmunidad, sino más bien impunidad.

El 25 de octubre de 1963 en una carta dirigida al rey Faysal, escribió Kennedy: “Estados Unidos aporta su apoyo incondicional al mantenimiento de la integridad territorial de Arabia saudí”.

En su discurso sobre el Estado de la Unión, lo volvió a repetir Carter el 23 de enero de 1980: “Cualquier tentativa por parte de cualquier potencia extranjera, de tomar el control de la región del Golfo Pérsico, será considerada como un ataque contra los intereses vitales de Estados Unidos de América. Y este ataque será rechazado por todos los medios necesarios, comprendida la fuerza militar”.

Nunca se podrán entender muchos de los acontecimientos de la posguerra sin tener en cuenta esa estrecha relación entre Estados Unidos y Arabia saudí en la que el petróleo se vendía a cambio de impunidad.

En la medida en que el wahabismo es la religión de Arabia saudí, su expansión también está bajo la tutela del imperialismo y, en particular, de Estados Unidos.

Panarabismo y panislamismo

Tras la Unión Soviética, a los países árabes fueron llegando nuevos enemigos cuando en la década de los años cincuenta se inició la ola del nacionalismo árabe, ligado además al anticolonialismo, al panarabismo, al laicismo e incluso a ciertas simpatías hacia el socialismo.

El egipcio Nasser simbolizó aquel movimiento, que se convirtió rápidamente en enemigo mortal de Arabia saudí. Nasser llamó abiertamente al derrocamiento de la autocracia saudí en una consigna célebre: “Antes que liberar Jerusalén, los árabes deben pensar en liberar Riad”.

Nasser impulsó el panarabismo, que es un movimiento político propio del mundo árabe exclusivamente. Por el contrario, los jeques saudíes promovían el panislamismo, que es un movimiento religioso que no conoce fronteras.

La máxima expresión del panarabismo fue el surgimiento de un nuevo Estado, la República Árabe Unida, que surge de la fusión de otros dos ya existentes, Egipto y Siria, lo que convirtió a Siria en la pieza más codiciada para los saudíes.

Con la crisis del dólar de 1971, a partir de los setenta Arabia saudí salva al imperialismo de una crisis aún más profunda transformando las reservas de petróleo en reservas de divisas, petrodólares que vuelven a los bolsillos de los imperialistas frenando temporalmente la crisis.

Además, los petrodólares financian la política exterior saudí, incluida su política religiosa ultrarreaccionaria, el wahabismo, del cual el salafismo es un producto para la exportación.

En 1956 el futuro rey Feysal había propuesto situar al islam, en referencia al wahabismo, “en el centro de la política exterior del reino”.

Para contrarrestar a la Liga Árabe, en 1962 los saudíes crean la LIM (Liga Islámica Mundial), en 1969 la Conferencia Islámica Mudial y en 1972 la WAMY (World Assembly of Muslim Youth, Asamblea Mundial de la Juventud Musulmana).

La Liga Islámica Mundial es una ONG financiada desde su origen por la petrolera Aramco (Arabian-American Oil Company) y por bancos saudíes como el Faysal Finances o la banca Al-Baraka.

Esta Liga crea una red de imanes establecidos por todo el mundo, financia la construcción de mezquitas, como la de Madrid, la edición de libros religiosos y grabaciones de audio.

Por su parte, bajo la cobertura de la ayuda “humanitaria”, la WAMY financia y recluta yihadistas, especialmente en Europa. Son el equivalente wahabita de los misioneros cristianos.

Yihad en Afganistán

En 1979 el wahabismo padece su mayor crisis cuando los chiítas llegan al poder en Irán y los soviéticos ocupan Afganistán. Pero el imperialismo reconduce la beligerancia wahabita no contra los herejes (Irán) sino contra los infieles (Afganistán).

En el país centro-asiático convergen todos los hilos de la Guerrra Fría, que se resumen en la calificación que hizo Reagan de los yihadistas, entonces llamados “muyahidines” elogiosamente por la propaganda imperialista y sus medios de comunicación. Los muyahidines de Reagan no sólo eran los defensores de la fe frente al ateísmo comunista, sino los “combatientes de la libertad”.

En la yihad afgana se repartieron las tareas: los saudíes ponían el dinero y los estadounidenses las armas. De la logística se encargó Pakistán. De esa manera el millonario saudí Bin Laden creó Al-Qaeda.

En 1986 los jeques llevaron mucho más adelante su lucha por “liberar” a la humanidad: hundieron el precio del barril de petróleo, que pasó a 28 a 9 dólares, precipitando la caída de una Unión Soviética moribunda.

Tras la caída de la Unión Soviética, el wahabismo se extiende en su forma salafista a dos regiones próximas, siempre de la mano del imperialismo.

En primer lugar al Cáucaso, en cuyas guerras (1995 y 1999) participan los muyahidines que regresan de Afganistán.

En segundo lugar a los Balcanes, especialmente a Bosnia y Kosovo (1993 y 1995).

En ambos casos, el salafismo llega con el imperialismo, destruye los Estados ya asentados en ambas regiones invocando supuestas aspiraciones independentistas. Pero el wahabismo es sustancialmente antinacional y penetra siempre en abierta lucha contra las prácticas islámicas locales.

Es exactamente la misma instrumentalización puesta en práctica en Siria desde 2011, cuya guerra no es nacional, no pretende un mero cambio de gobierno, sino internacional. Su objetivo es un nuevo reparto de Oriente Medio.

Los dirigentes de la yihad reunidos con Reagan en la Casa Blanca

Capturados cuatro espías, uno de ellos de la CIA, que dirigían Al-Nosra en Alepo

El 12 de mayo Hezbollah capturó a cuatro espías en las cercanías del Monte Samaan, a las afueras de Alepo. Los espías eran de nacionalidad francesa, turca, saudí y estadounidense, este último perteneciente a la CIA. La información de la revista “Veterans Today” procede de dos fuentes distintas tanto sirias como irakíes (*).

Los cuatro formaban parte del Estado Mayor del Frente Al-Nosra en Alepo. Aunque la CIA ha negado que el detenido estadounidense formara parte de su equipo en Alepo, ha propuesto a través de terceros un intercambio para liberar al detenido.

Hasta ahora se creía que la CIA y los consejeros de las fuerzas de Estados Unidos se localizaban principalmente en Rojava, Daraa y Quneitra, pero en octubre del pasado año la revista ya anunció la captura de un consejero militar israelí que operaba con el Califato Islámico. En abril un comando de las fuerzas Delta logró rescatar a un general americano en la reserva que estaba a punto de ser capturado por las fuerzas especiales del ejército regular sirio en Deir Ezzor.

En la provincia de Deir Ezzor, asegura “Veterans Today”, está el enlace entre Mosul, en Irak, y el centro de mando del Califato Islámico en Raqqa, Siria. El general estaba en el punto de mira de las fuerzas especiales del ejército de Damasco desde que fue ubicado gracias a las informaciones proporcionadas por un espía saudí capturado dos semanas antes cerca de Idlib.


“Veterans Today” asegura que es la prueba indubitable de la intervención de Estados Unidos en la dirección operativa del Califato Islámico.

Cuando las fuerzas especiales sirias preparaban la captura del general, sus comunicaciones cifradas fueron intervenidas por la NSA, que puso sobre aviso a un equipo Delta que logró sacar al general de una base secreta al oeste de Anbar, cerca de la ribera del río Eufrates.

Pero esta semana no han logrado impedir que cuatro espías hayan sido capturados en Jan Tuman, una plaza fuerte del Frente Al-Nosra, en una operación impecable de Hezbollah. Los cuatro coordinaban las operaciones de los yihadistas junto a los comandantes militares de la organización.

La captura se produce en un momento crítico para Estados Unidos, que intenta yugular financieramente a Hezbollah por su apoyo al gobierno de Damasco y su inquebrantable guerra contra el Estado de Israel.

La operación también coincide con la muerte de 9 miembros de la Guardia de la Revolución iraní en la localidad de Jan Tuman, que está junto al monte Samaan, a unos 10 kilómetros al suroeste de Alepo, durante una batalla contra el Frente Al-Nosra.

Hay además 5.000 mercenarios de Blackwater, la mayor parte de ellos reclutados en Sudán y en Jordania, que esperan la autorización del Pentágono para entrar en combate en Siria junto a las milicias del Frente Al-Nosra en Deraa si las negociaciones “de paz” fracasan definitivamente.

(*) http://www.veteranstoday.com/2016/05/22/exclusive-hezbollah-captures-cia-officer-in-aleppo-commanding-al-qaeda/

Un dirigente yihadista de Cuenca visita a sus jefes en Washington

El dirigente yihadista de Cuenca
El jefe de relaciones internacionales de Ahrar Al-Sham en Siria, Labib Al-Nahhas, está en Washington, después de que los responsables de fronteras hayan admitido su entrada en el país con un pasaporte británico, que es su verdadera nacionalidad… aunque nació en Madrid y su madre es de… Tarancón, provincia de Cuenca, donde vivió de niño.

Según McClatchy, su estancia en Estados Unidos ha vuelto a suscitar el “compromiso” del gobierno de Obama con las organizaciones terroristas que combaten en la guerra de Siria desde hace cinco años (1).

Al-Nahhas es un conocido dirigente de Ahrar Al-Sham y ya estuvo en Washington en el mes de diciembre pasado, en un contexto en el que las autoridades de inmigración se ven presionados para que impidan la entrada de grupos “extremistas”. No obstante, Ahrar Al-Sham está considerada como una organización de la “oposición moderada”.

Recientemente, al dirigente de una conocida organización humanitaria siria le impidieron la entrada cuando le habían concedido un premio otorgado por grupos estadounidenses de ayuda internacional.

El objetivo de la visita no ha sido aclarado, aunque las fuentes coinciden en destacar que se va a entrevistar con altos miembros del Departamento de Estado y de la Casa Blanca. El secreto protege a ambas partes. También protege a los yihadistas del descrédito que supone para sus milicianos las entrevistas de sus dirigentes con responsables de Estados Unidos.

En otras ocasiones los dirigentes yihadistas ya se han entrevistado con Michael Ratney, enviado especial del Departamento de Estado para Siria. El 5 de diciembre se celebró una de esas conversaciones en Estambul.

El economista canadiense Michel Chossudovsky sugiere que Al-Nahhas puede entrar en Estados Unidos porque es un miembro del espionaje (2), mientras que Meyssan asegura por su parte que es miembro del MI6. El año pasado, recuerda Meyssan, Al-Nahhas publicó una tribuna libre en el “Washington Post” y viajó a Nueva York para informar a su jefe, Jeffrey Feltman, antiguo embajador estadounidense en Beirut y verdadero artífice de la guerra de Siria (3).

Dadas las notables divergencias existentes sobre la línea a seguir en Siria, la Casa Blanca quiere influir sobre los grupos de presión que en Washington critican la postura del Departamento de Estado, tales como periodistas, profesores universitarios, militares, empresas de armamento y funcionarios de la inteligencia.

Los portavoces del Departamento de Estado no han querido responder si los responsables conocían de antemano le llegada del yihadista sirio, o si habían expresado algún tipo de dudas sobre su estancia en Washington, o si le habían ayudado a entrar en el país.

En Estados Unidos los expertos en “seguridad nacional” aseguran lo obvio: el gobierno de Obama conocía de antemano la llegada de Al-Nahhas, como conoce los estrechos vínculos de la organización Ahrar Al-Sahm con el Frente Al-Nosra, la sucursal siria de Al-Qaeda.

“Podían haberle declarado ‘persona non grata’ y haberle expulsado, pero no lo han hecho”, ha afirmado Faysal Itani, un especialista en Oriente Medio.

Nahhas ha rechazado tener “vínculos organizativos” con Al-Qaeda, ni compartir la ideología de Al-Qaeda, pero la respuesta tiene su truco: el vínculo directo no es con Al-Qaeda sino con el Frente Al-Nosra, que no es más que la filial siria de Al-Qaeda.

Como bien afirma McClatchy, el jefe máximo de Al-Qaeda Ayman Al-Zawahiri rindió pleitesía a uno de los fundadores de Ahrar Al-Sham, Abu Jalid Al-Suri cuando cayó muerto en un atentado.

No obstante, continúa McClatchy, es cierto que Ahrar Al-Sham es una organización ideológicamente más diversa, ya que incorpora a un abanico de corrientes yihadistas que van desde los miembros de los Hermanos Musulmanes hasta los salafistas. También se diferencia de Al-Qaeda en que es un grupo puramente sirio.

Notas:

(1) http://www.mcclatchydc.com/news/nation-world/national/national-security/article78962527.html
(2) http://www.globalresearch.ca/syrian-al-qaeda-affiliated-leader-visited-u-s-for-consultations-with-u-s-state
(3) http://www.voltairenet.org/article191846.html

El gobierno británico dirige uno de los grupos terroristas sirios

En primer plano Zahran Alushe
La propaganda de guerra de la “oposición moderada” que opera en Siria la llevan a cabo mercenarios subcontratados por el gobierno británico, según el diario británico The Guardian (1). Para llevar su mensaje a los medios, los imperialistas producen vídeos, fotos, informes militares y folletos identificados con los logos de los diferentes grupos yihadistas.

La foto adjunta es una presentación mediática de los yihadistas de Jaysh Al-Islam (Ejército del Islam). La imagen lleva el logo de dicha organización, que forma parte de la “oposición moderada” y se ha destacado por reivindicar el empleo de armas químicas contra los kurdos (2).

La foto está tomada en las afueras de Damasco. El hombre sentado en primer plano es el dirigente yihadista Zahran Alushe, muerto en diciembre del pasado año por un bombardeo de la aviación rusa.

Como buen “moderado”, Alushe era un admirador de Bin Laden que se caracterizó por su crueldad, ordenando la decapitación de numerosos habitantes y utilizando a otros, encerrados en jaulas, como escudos humanos.

Jaysh Al-Islam sembró el terror en las afueras de Damasco y amenazó la capital siria durante tres años. Aunque su dinero y su armamento procede de Arabia saudí, está dirigida por consejeros militares de las fuerzas especiales británicas (SAS, Special Air Service).

Tras su muerte, la dirección ha sido asumida por Mohamed Alushe, un primo del fallecido que forma parte de las negociaciones “de paz” de Ginebra integrando a la oposición “moderada”. Mohamed Alushe se dio a conocer lanzando desde los tejados a los homosexuales porque Siria es el único Estado árabe que no penaliza a los homosexuales.

Además de la guerra y la propaganda de guerra, el gobierno británico presta apoyo diplomático a los terroristas al oponerse en el Consejo de Seguridad de la ONU a la propuesta rusa de incluir a Jaysh Al-Islam en el listado de organizaciones terroristas.

Este tipo de material propagandístico yihadista es el que, a través de subcontratistas, promociona el gobierno británico con un presupuesto anual de 2,4 millones de libras esterlinas.

Además, el MI6, el servicio de inteligencia exterior del gobierno británico, dirige por su cuenta otra operación de propaganda a través del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Los documentos que menciona The Guardian conciernen a una serie de empresas subcontratistas, como Regester Larkin e Innovative Communications & Strategies (InCoStrat), ambas con sedes en Londres y Washington.

Como todas las empresas de mercenarios fueron creadas por militares, en este caso por el coronel Paul Tilley, quien dispone de unos cincuenta empleados en Estambul. No hace mucho estas mismas empresas obtuvieron otro contrato para intervenir en la guerra en Yemen.

(1) http://www.theguardian.com/world/2016/may/03/how-britain-funds-the-propaganda-war-against-isis-in-syria
(2) http://francais.rt.com/international/18753-jaysh-al-islam-armes-chimiques-alep

La oposición ‘moderada’ siria se matan entre ellos

Las furiosas luchas entre facciones islamistas rivales por el control de una posición fortificada cerca de Damasco han causado la muerte de más de 300 combatientes en el último mes, según el Observatorio Sirio pro Derechos Humanos.

Los choques en el este de Ghouta dejaron malparada a la facción Jaish Al-Islam, respaldada por Arabia saudí, que ha estado tomando parte en las conversaciones de paz de Ginebra. Choques que fueron mantenidos con Faylaq Al-Rahman y Jaish Al-Fustat, ambos apoyados por el Frente Al-Nosra, la rama de Al-Qaeda en Siria.

“Mas de 300 combatientes han muerto en las batallas entre facciones rebeldes por ganar el control del este de Ghouta” desde el pasado 28 de abril, declaró Rami Abdel-Rahman, dirigente del Observatorio, indicando que la mayoría de los rebeldes muertos pertenecían a Jaish al-Islam o al Frente Al-Nosra.

Los choques surgieron tras varios ataques lanzados por Faylaq al-Rahman contra posiciones de Jaish al-Islam en la zona este de Ghouta, un cinturón de pequeñas ciudades campesinas en el este de la capital, que ha sido testigo de duras luchas a lo largo de cinco años de guerra en Siria.

Diez civiles han resultado además muertos, incluyendo un médico y un niño. El doctor, identificado como Nabil Al-Daas, era el único especialista en ginecología en ejercicio en Ghouta. Su muerte fue también informada por la Media Luna Roja de Siria. Residentes y funcionarios locales han intentado mediar para poner fin a los choques y han elevado protestas urgiendo a las fuerzas para detener la sangría.

Los enfrentamientos han continuado de forma intermitente, con bloqueos de rutas y construcción de defensas, según el Observatorio.

Jaish al-Islam es el grupo rebelde dominante en el este de Ghouta. Uno de sus dirigentes, Mohammed Alloush, es el jefe de las negociaciones de la oposición “moderada” en las conversaciones de paz de Ginebra.

El dislocado movimiento de oposición armado se ha visto aquejado por luchas internas, especialmente entre los grupos extremistas y sus rivales.

Fuente: http://www.dailystar.com.lb/News/Middle-East/2016/May-15/352181-rebel-infighting-near-syria-capital-kills-hundreds-activists.ashx

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