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Kursk, la batalla que definió la Segunda Guerra Mundial

Rodolfo Bueno

La mayor derrota alemana durante la Segunda Guerra Mundial se dio en la Batalla de Stalingrado, la más encarnizada de la historia; la misma se prolongó desde agosto de 1942 hasta el 2 de febrero de 1943 y culminó con la increíble victoria del Ejército Soviético sobre el poderoso Sexto Ejército Alemán, algo que nadie en el mundo occidental esperaba.

Sobre esta batalla, el General alemán, Dorr, escribe: “El territorio conquistado se medía en metros, había que realizar feroces acciones para tomar una casa o un taller… Los rusos eran mejores que nosotros en el combate casa por casa, sus defensas eran muy fuertes”.

Al terminar la Batalla de Stalingrado, el Ejército Soviético capturó a un mariscal de campo, 24 generales, 25.000 oficiales y 91.000 soldados. La Wehrmacht perdió en Stalingrado un millón de hombres, el 11% de sus pérdidas durante la Segunda Guerra Mundial, el 25% de todas las fuerzas que en esa época operaban en el Frente Oriental, más de 3.000 tanques y casi 4.500 aviones. Fue la peor derrota sufrida por el Ejército Alemán durante toda su historia. En “Memorias de un Soldado”, el General Heinz Guderian escribe: “Después de la catástrofe de Stalingrado… la situación se hizo bastante amenazadora, aún sin la intervención de las potencias occidentales”. El material militar que se empleó en Stalingrado fue fabricado en las fabricas que los soviéticos habían trasladado desde la zona central de Rusia hasta el otro lado de los Urales, con los alemanes pisándoles los talones.

Luego de la Batalla de Stalingrado se conoció que en el año 1943 tampoco se abriría el Segundo Frente, lo que significaba que Alemania podía concentrar en el Frente Oriental lo más selecto de sus tropas para luchar contra la URSS. El 10 de junio de 1943, Stalin le escribe a Roosevelt: “Usted y Churchill han decidido posponer la invasión a Europa Occidental para la primavera de 1944. Otra vez nos tocará luchar casi solitariamente”; y a Churchill: “Nuestro gobierno nunca pudo imaginar que EEUU y Gran Bretaña revisaran la decisión de invadir Europa Occidental… No fuimos consultados… Usted me dice que comprende por completo mi desilusión. Es mi deber aclararle que no se trata de una simple desilusión… sino de mantener la confianza entre los aliados. No hay que olvidar que se trata de salvar la vida de millones de personas que viven en las regiones ocupadas de Europa Occidental y Rusia, así como también de reducir las inmensas bajas del Ejército Soviético”.

Bajo estas circunstancias se produjo la Batalla de Kursk, en la que, según Hitler, los alemanes “debían recuperar en el verano lo que habían perdido en el invierno”. Para ese entonces el frente soviético alemán se había estabilizado a lo largo de una línea que comenzaba en el Golfo de Finlandia, continuaba en el centro a unos 500 km de Moscú y terminaba en el sur a la altura de la ciudad de Rostov del Don, en el mar de Azov. El frente formaba una curva a la altura de la ciudad de Kurks, desde este arco los soviéticos se proponía liberar Oriol y Briansk. Los alemanes decidieron desatar una ofensiva, tanto desde el norte como desde sur de este arco, para encerrar en su interior a grandes concentraciones de tropas soviéticas; con este fin planificaron la operación “Ciudadela”. Para ganar la batalla crearon nuevos tipos de tanques “Tigres”, los mejores que fabricó Alemania durante la guerra, carros de combate tipo “Pantera” y cañones “Ferdinand”, y concentró para el ataque 70 divisiones de 900.000 soldados, 10.000 cañones y morteros, 2.700 tanques y más de 2.000 aviones.

La operación no correspondía a las posibilidades reales de la Wehrmacht, que no había apreciado correctamente las relaciones de fuerza en el Frente Oriental, donde los soviéticos habían construido 4.240 km en el frente de Vorónezh y otra cantidad semejante en el frente central. La longitud total de las trincheras abiertas en el arco de Kursk podría cubrir la distancia entre San Francisco-Washington-Montreal.

El 5 de julio de 1943 comenzó la batalla. Los alemanes confiaban en que sus fuerzas romperían las defensas rusas tanto en el norte como en el sur, pero su ofensiva terminó en un rotundo fracaso. La contraofensiva soviética marcaría el fin del último intento alemán de recuperar la iniciativa en el Frente Este, iniciativa que a partir de ese momento quedó en manos soviéticas hasta el 9 de mayo de 1945. En la Batalla de Kursk se exterminaron las mejores unidades del ejército alemán, aquellas que luchaban bajo la consigna de vencer o morir, se enterró también el mito de que era el invierno ruso el que ayudaba al Ejército Rojo; también fue la batalla de tanques más grande de la historia, participaron en ella 6.900 tanques de ambos bandos.

El General Guderian escribe en el libro ya citado: “Sufrimos una derrota demoledora en Kursk. Las tropas blindadas, que habían sido repuestas con gran esfuerzo como consecuencia de las grandes pérdidas de hombres y de material de guerra, quedaron fuera de servicio por largo tiempo. Era imposible restituirlas a tiempo para… el caso del desembarco con el que los aliados amenazaban para la primavera siguiente. Como consecuencia del fracaso del plan Ciudadela, el frente oriental absorbió todas las fuerzas que estaban emplazadas en Francia”. La victoria soviética de Kursk demostró a los aliados de Occidente que si no desembarcaban en Europa, la URSS sola era capaz de derrotar a Alemania; fue el factor decisivo para que no se aplazara más el desembarco en Normandía.

Luego de la Batalla de Kursk y de liberar a numerosos países del yugo nazi-fascista, las tropas soviéticas entraron en Berlín y el 1 de mayo de 1945 izaron la bandera su país en el Reichstag, el parlamento alemán. El 9 de Mayo de 1945, después de 1.418 jornadas de denodados combates, terminó una contienda en la que fallecieron cerca de 60 millones de seres humanos, de los que 27 eran soviéticos. La mayor parte de ellos fueron muertos como consecuencia de la salvaje represión ejercida por la tropas ocupantes contra la población civil.

Alexander Werth, un reconocido periodista inglés de la BBC, escribe: “Los rusos llevaron el fardo más pesado en la guerra contra la Alemania Nazi, precisamente gracias a esto quedaron con vida millones de norteamericanos e ingleses”. Edward Stettinus, Secretario de Estado de EEUU durante esta guerra, reconoce que el pueblo norteamericano debería recordar que en 1942 estaba al borde de la catástrofe. Si la URSS no hubiera sostenido su frente, los alemanes hubieran estado en condiciones de conquistar Gran Bretaña; habrían estado en condiciones de apoderarse de África y crear una plaza de armas en América Latina.

En la entrañas de la URSS fue derrotada la Werhmacht, que hasta entonces sólo había conocido victorias. De las 783 divisiones alemanas destruidas durante la guerra, 607 lo fueron en este frente, donde también fueron abatidos 77.000 aviones y destrozados 48.000 tanques y 167.000 cañones, así como 2.500 navíos de guerra, lo que significó el completo descalabro del nazismo. Es bueno recordarlo porque entonces, como ahora, aparentemente el mal crecía sin fin sin que nadie fuera capaz de detenerlo; sin embargo, la heroica lucha de todos los hombres libres salvó al mundo de la barbarie.

https://rebelion.org/kursk-batalla-que-definio-la-guerra/

Alzheimer, el memorioso o reivindicación del abuelo Cebolleta

Bianchi

Casi un oximoron, el título, digo, pues el mal de Alzheimer se caracteriza por la pérdida paulatina de la memoria, que así le querrían a el pueblo: alzheimerizado. O desmemoriado por el mero paso del tiempo, y así se olvide que el siniestro y venal Felipe González fue la X de los GAL: «el Estado de Derecho también se defiende en las cloacas», dijo esta rata.

Mucho se ha hablado y escrrito sobre la promulgación de leyes sobre memorias históricas. Es un contrasentido. La memoria, igual que la historia, no puede aherrojarse en leyes y menos aún si no sabemos -o lo sabemos demasiado bien- quiénes son los que la dictan. Hay la historia y la biografía, colectiva y personal, y también hay memoria y su correlato el olvido. También hay el Alzheimer de la historia como versión cutre del borrón y cuenta nueva (porrón y cuenta nueva, me decía un amigo) que le gustaría al Estado español, una suerte de bebedizo de nepenta -de ese porrón- en las aguas de Leteo. La frase de Borges es socorrida: lo único que no hay es el olvido. Es cierto, para bien o para mal. La memoria, ya sea individual o colectiva, es la identidad de la persona y el pueblo. Dejamos de ser inmortales cuando, ya muertos, somos olvidados. Somos porque tenemos memoria, decía el psiquiatra cordobés -hoy preterido- Carlos Castilla del Pino. Es más: somos nuestra memoria dizque nuestra identidad. No se trata de recordar episodios tristes o abominables por un regusto mórbido -como hacen las AVT-, sino de un acto de justicia -como hace el pueblo con sus héroes-. En el Estado español ni siquiera hubo un Nüremberg y el rescoldo todavía está ahí (no hay más que consultar el callejero franquista todavía visible).

Los replicantes del inquietante film «Blade Runner», cuya vida estaba programada en cuatro años (como las elecciones en que cada cuatro años se elige quién se va a reír de ti), se rebelaron contra sus creadores ergo:sus dioses, por tratar de  alargar sus maquinales y conductistas vidas, es decir, por estirar el tiempo (subjetivo) y darle cimentación suficiente para disponer de una memoria como única forma de poseer una identidad. Y un tiempo, pues una memoria sin contradicciones es un no-tiempo, el olvido.

El padre, la madre,  que, por causa del Alzheimer ya no es capaz de reconocer a su hijo, aunque viva, está en realidad exánime, no existe. No se sabe ya padre de su hijo. Pocas cosas hay en las personas que irriten más que la pérdida de memoria, y ello porque, conscientes, les parece que pierden trancos de identidad. Se deja de ser. «Mi yo, que me roban mi yo», decía Unamuno. El alma, la psique, es la memoria. Con los pueblos pasa lo mismo. De ahí lo deleznable (inconsistente) de tratar de capitidisminuir socolor de un carpe diem mal entendido y sopena de un pirronismo posmoderno a los cuentacuentos y las «batallitas del abuelo». Hay que recordar el pasado aunque sólo sea para no repetir los errores. Son los fascistas quienes tratan de que olvidemos los orígenes de esta seudodemocracia. Hegel decía que las páginas en blanco de la Historia fueron los únicos momentos en que hubo paz.

Como González sea llevado a los tribunales y le toquen mucho los cojones, no dudamos que este felón apuntará más arriba señalando al rey emérito como la verdadera X.

España: otro esperpento más

Bianchi

Casi un año llevó trasladar la momia de Franco de Cuelgamuros al Pardo, y ahora leemos la noticia que da cuenta de que los Letrados del Congreso -ni sabíamos que existía este chollo en la corte de los milagros- se muestran contrarios a que la Mesa de la Cámara admita a trámite las solicitudes de comisiones de investigación sobre el Rey Juan Carlos. O sea, se niegan a investigarlo.

Como en este blog no nos gusta fingir escándalos ni rompernos las vestiduras ni hacer aspavientos ni alharaquientos, aún cuando se nos diga que el PsoE, PP, C’s y Vox (Unidas-Podemos no toca) se han unido para impedir tal comisión, qué vergüenza, oiga, no diremos que nos sorprenda ya apenas nada de esta piara de fascistas. Casi estoy por decir que son coherentes con su ideología reaccionaria y feudal, como es ya de por sí la existencia de una monarquía. Esta vez, al menos, ni se han molestado en disimular ni guardar las formas ni nada, a lo bestia, lo que son.

Vaya por delante que el Rey Emérito (lo ponemos con mayúsculas por respeto a la ortografía) no quería abdicar (hay que conocer a los Borbones) precisamente para que no le buscaran las cosquillas por lo civil, no siendo ya  «irresponsable» ni «inviolable», según la Constitución española, de sus chanchullos y coimas tapados por la actualidad del coronavirus.

Los letrados, sin embargo, alegan que esa inviolabilidad tiene «efectos jurídicos permanentes». En otras palabras, han conseguido que el Rey sólo responda ante Dios y la Historia, igual que Franco, que fue, por cierto, quien lo nombró. Puritita coherencia. Como el esperpento valleinclanesco, nos conduce por «el callejón del Gato» en cuyos espejos cóncavos observamos el grotesco reflejo de nuestra grotesca realidad.

GAL: los gobiernos del PSOE siempre se encargaron del trabajo más sucio del régimen fascista

La CIA siempre ha estado interesada en aquellos aspectos de nuestra vida política y social que pudieran tener repercusión en el exterior. Al fin y al cabo, por ejemplo en los años ochenta, nuestro país era un valioso aliado. Por eso, no es extraño que en 1984 la Agencia se preocupara por uno de los episodios más oscuros de nuestra historia reciente. Gracias a los archivos desclasificados de la CIA podemos saber que Estados Unidos investigó al GAL.

De todo ello hay eco en una serie de documentos, entre ellos un informe titulado “España: Terrorismo vasco y respuesta gubernamental” y que se considera como “una evaluación” del tema. Como es habitual en los informes elaborados por la CIA, desconocemos el nombre del autor del mismo, pero sí se nos dice que fue elaborado por la Oficina de Análisis Europeo. Calificado  como “secreto” y con algunos pasajes todavía hoy censurados, el expediente nos permite saber qué es lo que conocía Estados Unidos tanto sobre ETA como sobre el GAL.

“El Gobierno español ha hecho un considerable progreso combatiendo a ETA en los últimos dos años y pronto conseguirá acabar con el núcleo de la organización terrorista vasca. ETA está plagada de líderes ineficaces, fondos inadecuados, bases bajas y escasez de nuevos reclutas”, se apunta desde la CIA. A renglón seguido se recuerda que “el gobierno del primer ministro Felipe González, que muchos pensaban sería blando con el terrorismo, se ha mostrado implacable en la resolución para erradicar ETA a través de una combinación de concesiones políticas a la minoría vasca e intensificando los esfuerzos legales”. En sus más de veinte páginas, encontramos un detallado esfuerzo por adentrarse en las aguas pantanosas de los llamados Grupos Antiterroristas de Liberación.

A este respecto, el documento apunta que los GAL “han sembrado el miedo y la desorganización entre los rangos de los etarras fugitivos” que se encuentran en Francia donde ya habían sido asesinadas al menos nueve personas. Según el documento de la inteligencia estadounidense “las operaciones de los GAL son de procedencia incierta –en comunicados han asegurado ser de diversas nacionalidades–, con conexiones con el hampa, la Organización del Ejército Secreto (OAS), y la Legión Extranjera Francesa, aunque muchos periodistas españoles y observadores públicos sospechan con fuerza que el grupo pudo ser oscurecido por el gobierno español”.

Tras un largo párrafo censurado, el documento sigue con una reflexión: “Si la supuesta participación de Madrid se confirma, las credenciales democráticas del gobierno español y del Partido Socialista estarían seriamente manchadas”. En una nota a pie de página, el dossier no se olvida de que no se trata de la primera vez que se combate a ETA desde la ilegalidad y que ya habían aparecido en el pasado como Anti Terrorismo ETA (ATE), la Alianza Apostólica Anticomunista (Triple A) y el Batallón Vasco Español.

“Los terroristas están todavía más a la defensiva porque saben que salir de España no garantiza la seguridad”. Pese a que desde el GAL se alegaba que sabían cuáles eran los principales miembros de ETA y que esos eran sus objetivos principales, desde la CIA se recordaba que se atacaba a “peces pequeños” y no a los líderes de la banda. “Desde nuestro punto de vista, otros factores –como las actividades de los GAL y la campaña del gobierno francés hacia los fugitivos– influyen en el fuerte aumento de nuevos miembros de ETA”. Un año después, la CIA redactaba un extenso informe sobre el terrorismo internacional dedicando una especialísima atención a los GAL.

Había más información, mucha de ella, como se reconocía desde la Agencia, procedente de lo publicado en las últimas semanas en el semanario “Cambio 16”. Eso es lo que le permite incluir algunos datos sobre mercenarios que habrían trabajado para el Batallón Vasco Español, como los franceses André Pervins y Jean Pierre Cherid, así como el argentino José María Boccardo Román, cuya biografía en la CIA sigue parcialmente censurada. La CIA también se hizo eco de las detenciones de colaboradores de los GAL por parte de las autoridades franceses.

Pero, más importante, recogía las especulaciones sobre quién podría estar detrás del grupo terrorista. Apoyándose en informaciones periodísticas, la Agencia no olvida que, en este sentido, la creencia general es que se señalaba al gobierno del entonces presidente del Gobierno Felipe González, aunque “ha sufrido poco la política doméstica” respecto a estas alegaciones. También se aseguraba que ni el propio Felipe González ni ningún alto cargo había sido directamente apuntado en estas conexiones. En el informe también se incluía una completa cronología de las actividades de los GAL, desde el secuestro de Segundo Marey, a quien no se nombra por su nombre, el 4 de diciembre de 1983, hasta el asesinato el 2 de agosto de 1985 del miembro de ETA Juan María Otegui.

Uno de últimos expedientes en ser desclasificados está fechado en enero de 1984 y habla de la situación del terrorismo internacional. Con algunas páginas y párrafos todavía hoy suprimidos y pese a incluir algunas menciones a sucesos en Líbano o Siria, existe un atención preferente hacia la antigua Yugoslavia y, sobre todo, España. Hacía poco que ETA había secuestrado y asesinado al capitán de farmacia Alberto Martín Barrios, un atentado que había creado un gran impacto en la sociedad de la época. La CIA apuntaba que el crimen también trajo consigo un cambio en la política antiterrorista del gobierno de Felipe González.

En este sentido, hay un párrafo que llama poderosamente la atención en este informe. Según la CIA “el Gobierno, sin embargo, parece determinado a adoptar una estrategia poco ortodoxa en relación con ETA”. Tras una frase censurada, tal vez por indicar el nombre de la fuente, la Agencia escribe que “González ha acordado la formación de un grupo de mercenarios, controlado por el Ejército, para combatir fuera de la ley a los terroristas”.

Tras otra frase censurada, se añade que “los mercenarios no serían necesariamente españoles y tendrían como misión asesinar a los líderes de ETA en España y Francia. El denominado Grupo Antiterrorista de Liberación (GAL), similar a los escuadrones considerados por el Gobierno, de hecho ha surgido en el sur de Francia. El GAL ha asesinado a dos conocidos activistas de ETA-M en el sur de Francia y ha secuestrado a un hombre de negocios español en Hendaya del que sospechaban que colaboraba con los terroristas”.

https://www.larazon.es/cataluna/20200614/ph5vjbzpvbbfhl3rfyulraf754.html

Las mascarillas de metal fueron uno de los medios de dominación utilizados para someter a los esclavos

Durante la esclavitud, las mascarillas de metal fueron uno de los medios de dominación utilizados para someter a los esclavos. Se impusieron por tres razones:

  1. Para evitar que los esclavos comieran frutas como manzanas, piñas, naranjas, cajús, plátanos, azúcar, etc., mientras las cosechaban. Sin embargo, fueron obligados a trabajar de forma dura en todas las plantaciones.

  2. Para evitar que los esclavos cantaran sus canciones espirituales africanas. Y no sólo las espirituales, también las de guerra, que podían motivarlos a rebelarse y luchar.

  3. Para que no enseñaran los idiomas africanos a sus hijos, forzando a estos a aprender las lenguas extranjeras.

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=2979603012117185&id=100002025450388

Más información:
— ¡Abajo las máscaras!
— Sólo los grandes estafadores pueden recomendar el uso de mascarillas durante una epidemia
— El coronavirus no se transmite a través del aire, por lo que las mascarillas no son necesarias
— Las mascarillas no sirven ni siquiera en los quirófanos
— En Turkmenistán multan a quien lleve mascarilla y guantes en público

‘Muerto el perro se acabó la rabia’ (la verdadera historia del rifle sanitario)

Matanza de reses mexicanas en 1947
Juan Manuel Olarieta

A pesar de las leyendas sobre los búfalos y las praderas del “salvaje oeste” de Estados Unidos, hasta 1947 el país importaba ganado vacuno de México, uno de los más pujantes sectores económicos al sur de Rio Grande.

La balanza de pagos iba bien para México y mal para Estados Unidos, por lo que tuvieron que inventarse una “epizootía”, o sea, una especie de epidemia en la cabaña ganadera, gracias a la cual exterminaron más de un millón de cabezas de ganado.

Fue entonces cuando se acuñó la expresión “rifle sanitario”, que ha pasado a la historia. La balanza de pagos cambió de signo y fue México quien tuvo que importar carne procedente de los ganaderos gringos.

Si pasamos de la medicina a la veterinaria, el debate científico sobre las enfermedades contagiosas no cambia demasiado y el económico y político tampoco. Junto al conocimiento (y a su tergiversación) hay intereses económicos imperialistas, clases sociales y luchas de clases. Un aspecto de la cuestión que no se puede analizar separadamente del otro, por más que los “puros” se empeñen en decir otra cosa.

Lo mismo les ocurre a ciertos “marxistas auténticos”: deberían prestar un poco de atención a este tipo de asuntos porque el “rifle sanitario” propició uno de los mayores levantamientos campesinos desde los tiempos de Revolución Mexicana de 1910.

La historia del “rifle sanitario” empezó como empiezan siempre estas historias: hay una epidemia de ganado que viene de fuera. El mal siempre llega de lejos. Estados Unidos responsabiliza a México que, a su vez, responsabiliza a la importación de cebúes brasileños que los ganaderos querían cruzar con la especie autóctona para mejorarla.

Cuando en Texas aparecieron los primeros síntomas de glosopeda (o fiebre aftosa, que también se imputa a un virus) en los rebaños, Estados Unidos exigió que una partida de sementales brasileños permanecieran en cuarentena en la isla de Los Sacrificios, frente al puerto de Veracruz, donde los habían desembarcado. Además, prohibió la importación de ganado mexicano.

A su vez, México declaró el estado de emergencia e impuso la cuarentena. Fue un descalabro para la economía mexicana, que anualmente exportaba cerca de 800.000 reses a Estados Unidos.

Si bien se detectaron algunos casos de fiebre aftosa en determinados ranchos, tanto en México como en Estados Unidos, los cebúes brasileños no tenían nada que ver. No sólo pasaron la cuarentena normalmente sino que en Brasil no detectaron ni un sólo caso positivo en las regiones de donde salieron las partidas de cebúes.

La epizootía mexicana de 1947 era benigna y tenía tratamiento veterinario. A pesar de ello, Estados Unidos impuso a México el exterminio implacable de su cabaña, es decir, no sólo del ganado enfermo sino también del sano, con el conocido pretexto del “contagio”.

La diferencia entre las enfermedades humanas y las del ganado es que en este segundo caso al enfermo se le puede matar ¿Para qué curar si es más barato matar? El plan de Estados Unidos era exterminar la tercera parte de la cabaña mexicana: 4,5 millones de cabezas de ganado.

La resistencia campesina no tardó en manifestarse y al principio los matarifes tuvieron que recorrer los pueblos acompañados de tropas del ejército. Pero la represión no sofocó los levantamientos, que subieron de tono. Los veterinarios y técnicos tuvieron que marcharse de algunos estados, como Guerrero y Michoacán. Comenzaron las redadas y encarcelamientos, mientras los panfletos que circulaban de mano en mano denunciaban a los “capitalistas, únicos beneficiarios del rifle sanitario, ya que, sin animales no se podrá trabajar la tierra y tendrá que ser vendida por un mendrugo de pan”.

El levantamiento campesino conduce a la lucha armada y los enfrentamientos con el ejército se multiplican. En junio de 1947 un veterinario, un oficial del ejército y seis soldados fueron ejecutados por los campesinos en Senguio, en el estado de Michoacán. El propio gobernador del estado, un general del ejército a la vez que político corrupto, fue víctima de un atentado.

Ante la resistencia de los campesinos, el gobierno federal tuvo que acabar con el exterminio del ganado, primero en Michoacán y luego en toda la República.

Por más que hubiera casos de fiebre aftosa en el ganado, tanto mexicano como estadounidense, la campaña del “rifle sanitario” no fue promovida por un criterio científico sino económico y político, acabando de la misma manera que empezó: no por un criterio científico sino por la resistencia popular al exterminio de los medios de vida del campesinado mexicano.

Bibliografía:

– J.M.Cervantes Sánchez, La fiebre aftosa y el desarrollo moderno de la medicina veterinaria mexicana (1946-1955), Montalbán, 2003
– José Carmen Soto Correa: El rifle sanitario, la fiebre aftosa y la rebelión campesina, Instituto Politécnico Nacional, México, 2009.

Vietnam, una humillante derrota de los yanquis

Darío Herchhoren

Se cumplen 45 años de la derrota militar más grave sufrida por los EEUU, y ocurrió en Vietnam.

Cuando los colonialistas franceses fueron derrotados en Dien Bien Phu, el general De Gaulle advirtió al gobierno de los EEUU de que no intentaran ocupar el sitio que Francia dejaba, porque no saldrían bien parados de ese trance. Y De Gaulle, un hombre de derecha pero con un olfato político enorme acertó con su pronóstico.

Vietnam a consecuencia de la salida de los franceses se dividió en dos, ocupando el sur del país un gobierno servil hacia los EEUU, que buscaba un pretexto para intervenir allí, y para ello el gobierno norteamericano fraguó un incidente en el golfo de Tonkin, donde según decía el buque de guerra de los USA llamado Pueblo, había sido atacado por la artillería costera de la República Popular de Vietnam. Todo era falso, y ello sirvió como excusa para la intervención masiva de las legiones de los EEUU.

Esta intervención significó que se aplicaba la doctrina nazi de la «guerra total». Los Estados Unidos atacaron salvajemente a todo tipo de objetivos, entre los cuales estaban escuelas, hospitales, guarderías infantiles, puentes, ferrocarriles en una guerra donde no existía un frente, el frente era todo el país.

Ante esto el ejército vietnamita dirigido por el General Vo Nguyen Giap, comenzó lo que Mao Zedong llamaba «guerra popular prolongada», que consistía en armar guerrillas que hostigaran continuamente al enemigo con ataques relámpago y desapariciones en la jungla. La defensa de los vietnamitas consistía en hacerse invisibles, y comienzan a excavar túneles que los protejan de los bombardeos yankis, y prácticamente no hay actividad alguna que no se entierre. Las escuelas y guarderías infantiles funcionan bajo tierra al igual que los hospitales al igual que fábricas de armamentos y de uniformes negros para atacar de noche a los soldados del imperio.

No es mi intención narrar lo sucedido en la guerra ni su desarrollo, ya que hay infinidad de publicaciones que lo hacen mejor que yo, pero si es mi interés señalar como un pueblo pobre, mal armado, mal vestido y con medios muy limitados, consigue gracias a su tenacidad y su disciplina, vencer a la que era la potencia militar más grande del mundo, y someterla a una derrota humillante. Desde el punto de vista militar, recomiendo vivamente la lectura de un libro del General Giap llamado El arma y el hombre. Quiero destacar que Giap no era un militar de carrera, era un profesor de historia que se hace militar en la guerra de liberación contra los franceses, y que sus tácticas militares se remontan a más de mil años atrás, cuando los antiguos emperadores vietnamitas resisten los asedios de las tropas de la China imperial.

El pueblo vietnamita resiste la destrucción de su país, la muerte de más de un millón de sus ciudadanos, el abandono de los cultivos de arroz que son el alimento básico de su población y una represión feroz de los imperialistas y sus lacayos del sur. Todo esto había creado en los propios EEUU un estado de opinión contrario a la guerra, que empujó fuertemente a iniciar conversaciones de paz con el gobierno de la República Popular de Vietnam.

Las enormes pérdidas de material de guerra de los EEUU y la muerte de más de cincuenta mil soldados, más mutilados y militares con graves problemas siquiátricos llevaron a los militares yanquis a entender que la guerra estaba perdida.

Esto llevó a que en Ginebra se celebraran conversaciones de paz entre el Secretario de Estado de los EEUU Henry Kissinguer, y el ministro de relaciones exteriores de Vietnam Le Duc Tho, que luego de arduas negociaciones acuerdan la salida de los EEUU de Vietnam, y la entrega de Saigón antigua capital del sur al ejército de los patriotas vietnamitas. Hay una fotografía histórica donde se puede ver un tanque tripulado por los patriotas rompiendo la valla que rodeaba el palacio presidencial de Saigón, que sella para siempre la derrota de los EEUU.

Esta era la primera vez, que un ejército de los EEUU volvía derrotado, y tuvo un enorme valor simbólico demostrando que los EEUU no eran invencibles, además de alentar las guerras de liberación en toda Indochina. Además de liberarse Vietnam y unificarse en un solo estado, significó que Laos y Camboya se vieran libres de la maldita presencia militar de los EEUU. La firma de la paz y la consiguiente capitulación sin condiciones de los EEUU fueron intentados manipular por la propaganda occidental, otorgando el premio Nobel de la Paz a ambos negociadores. Henry Kissinguer recogió el suyo, dotado con un millón de dólares, pero Le Duc Tho, nunca recogió el premio. Su premio fué la derrota sin ambages del imperialismo norteamericano.

El escarmiento aparejado a la expansión del miedo para paralizar la protesta obrera

Patricio Quiroga

Las luchas del movimiento obrero mundial, por la jornada laboral de ocho horas, fue dura… sangrienta. Uno de sus momentos más representativos fue la protesta de los  “Mártires de Chicago en 1886”, enfrentada por los aparatos represivos de Estado con un saldo de 38 muertos y 200 heridos. Acto seguido, como telón de fondo de la tragedia humana, se inició el drama de los dirigentes, los que luego de ser apaleados, reducidos, arrestados y juzgados, fueron condenados a trabajos forzados, penados a perpetuidad y a la ejecución. La matanza conmocionó al mundo de los productores y pronto, como homenaje a su memoria y apoyo al sentido de sus luchas, la Segunda Internacional instituyó desde el 1° de Mayo de 1889 el Día Internacional de los Trabajadores: la gran conmemoración anual del movimiento obrero mundial.

La represión, la matanza y el escarmiento se produjeron en un momento en que el capital de la libre competencia iniciaba la transición al estadio del capital monopólico con la consiguiente centralización y concentración del capital, razón del aumento de la ganancia; contexto de graves enfrentamientos entre los propios propietarios como incendios sospechosos y atentados explosivos contra instalaciones del competidor.

Por otra parte, aumentó el número de trabajadores y la resistencia de estos ante la falta de protección, bajos salarios y exclusión política. Eran días en que el salario no alcanzaba para solventar los precios de la comida, vestimenta, alquileres y el necesario carbón para contrarrestar el frío. Bajo estas condiciones la transición hacia el capital monopólico impulsó en los centros industriales un rápido crecimiento de la organización de la clase obrera que ahora enfiló sus esfuerzos por el mejoramiento de las condiciones de vida y por la transformación de las sociedades en perspectiva socialista.

Las instituciones estatales y la burguesía industrial acometieron. No eran afanes de venganza lo que los guiaba o la imposición de leyes (que no se cumplían) El objetivo era mucho más profundo. Tenía que ver con disciplinamiento de la mano de obra. Es decir, utilizar el escarmiento aparejado a la expansión del miedo para paralizar la protesta obrera. Los trabajadores quedaban notificados que fuera de ser expulsados de la fuente laboral, perderían partes de sus vidas en prisión o que jamás volverían a recobrar su libertad, y que sus familias quedarían condenadas. Pero no era todo. Quedaba rondando en el aire la legitimación de la condena a muerte al insumiso. El “revoltoso” quedaba atrapado así entre dos fuegos: el de los aparatos ideológicos de Estado que expandían la idea del respeto/sumisión y el de los aparatos represivos que los reprimía/condenaba.

El disciplinamiento de la mano de obra es tan vieja como la historia. Durante la invasión española, los Mapuches “levantiscos” eran desgobernados, es decir, les cortaban la mitad del pie y luego los metían en un caldero hirviendo para que no se desangraran y pudieran seguir sacando de los lavadores de oro el preciado metal. Si saltamos sobre la sombra del tiempo, los coolies chinos “levantiscos” eran condenados al cepo en las orillas del mar, sentados en la arena y aterrorizados, al subir la marea en el contorno de las playas de Iquique eran acometidos por cientos de miles de cangrejos. Más adelante en el tiempo, los obreros “levantiscos” de las oficinas salitreras sufrían el martirio del “pulguero”: luego de azotarlos y echar azúcar en las llagas se les introducía en una pequeña casucha y obligados a sentarse en un trapo lleno de pulgas. Estas fueron algunas formas del disciplinamiento de la mano de obra.

El martirio de los Mártires de Chicago, entonces, fue una forma de disciplinamiento de la mano de obra bajo las modernas condiciones de la transición al capital monopólico.

https://cut.cl/cutchile/2020/04/28/primero-de-mayo-el-escarmiento-aparejado-a-la-expansion-del-miedo-para-paralizar-la-protesta-obrera/amp/

¿Es España un estado fascista?

Darío Herchhoren

La pregunta no es baladí. Seguramente muchos de los lectores dirán que de ninguna manera, otros dirán, aunque con muchas dudas que  si lo es.

Los que hemos estudiado el marxismo y los que tenemos como norma ver la realidad a través de la lente del materialismo dialéctico entendemos que las cosas están en continuo movimiento, y por lo tanto en cambio constante. Ya los antiguos griegos Leucipo y Demócrito en su teoría atomista enseñaban que toda materia está compuesta por átomos y que estos están en continuo movimiento, es decir que cambian y cambian en un movimiento continuo.

El fascismo como ideología es la culminación del capitalismo que ya no puede ofrecer nada nuevo, y necesita convertirse en autoritario, o sea en totalitario tal como le gustaba decirlo a Benito Mussolini.

A partir del año 1922 en que se produce la famosa marcha de los fascistas sobre Roma se ponen en práctica las ideas fascistas en Italia, y ello nos muestra que en realidad el fascismo es una dictadura de las clases medias con toda su carga de hipocresía, de banalidad, de falsa moral.

Esas mismas ideas calan en Alemania donde a partir de 1933, se impone la versión alemana del fascismo que allí se llamó nazismo. En España. el fascismo logró derrotar a la República Española en 1933, y aquí se llamó estado nacional católico.

Es decir que nos encontramos con tres versiones de la misma música y letra. La diferencia entre Italia, Alemania y España, es que en los dos primeros países el fascismo fue derrotado en la guerra, y en España, el fascismo hizo una pirueta acrobática, y como por arte de magia se hizo democrático.

Cuando hablamos de democracia nos referimos a una democracia burguesa, y a las libertades democrático burguesas.

Tal como explicábamos al principio, el fascismo ha ido evolucionando, y se ha puesto una nueva careta, pero su discurso es siempre muy similar al de entonces. El Alemania aparece un partido que se llama Alternativa por Alemania, que agrupa a los nostálgicos del nazismo, en Italia está el Movimiento Social Italiano que es continuador ideológico del fascismo, al igual que Forza Italia de Silvio Berlusconi. Pero hay algo en las tres versiones del fascismo, y es su facilidad para llegar a las masas con un discurso simple ante el desencanto que tienen ante las opciones socialdemócratas o socialistas, y ello se debe al manejo de ingentes cantidades de dinero aportado por la gran burguesía a su causa, a un aparato mediático poderoso y a la infaltable iglesia católica con toda su carga de hipocresía y falsedad.

En España, el fascismo o franquismo duró mucho más primero porque los EEUU apuntalaron al fascismo español, y segundo porque el General De Gaulle incumplió la promesa hecha a los antifascistas españoles que lucharon a sus órdenes, de acabar con Franco una vez liberada Francia.

Los fascistas españoles, a la muerte del dictador entendieron que ya no podían hacer fascismo sin Franco, y en una aplicación magnífica de las enseñanzas de Il Gattoparde la cambiaron todo para que todo siga como está.

A la muerte del dictador, la burguesía española no perdió una sola peseta, el aparato represivo de la policía quedó intacto al igual que el ejército y toda la judicatura. Los llamados procuradores en cortes del franquismo se hicieron súbitamente democráticos haciéndose el haraquiri, y votaron a favor de su disolución, y hubo un blanqueo general de todas las figuras y prebostes del franquismo. Es sonrojante ver las fotografías de antiguos fascistas como Manuel Fraga o como Samaranch, que levantaban el brazo haciendo el saludo romano, ahora convertidos en conspicuos demócratas.

Todo esto es francamente obsceno, y ahora al año 2020 nos vemos con una judicatura de esencia fascista, con una policía en que sus altos mandos aprendieron en las mismas escuelas de policía del franquismo, y donde los futuros cuadros del ejército se forman en academias militares en algunos casos presididas por estatuas ecuestres de Franco.

Los que día a día vemos las prácticas aplicadas por la Audiencia Nacional, continuadora del Tribunal de Orden Público del fascismo, nos llevamos las manos a la cabeza, y nos preguntamos si esto es democracia burguesa o si es fascismo puro y duro.

Aquellos que como yo llevamos años peleando contra el fascismo, vemos como no hace falta mostrar uniformes vistosos diseñados por Hugo Boss en su tiempo, ni los cascos de Mussolini, ni las criminales SS, ni la gestapo, ni la ovra (la gestapo italiana), ni toda la parafernalia simbólica del fascismo. Basta con lo que ya tenemos para afirmar que España es todavía un estado fascista.

Un Presidente altamente contagioso: Franklin Delano Roosvelt

En la foto, tomada en Yalta, en el último año de la Segunda Guerra Mundial, Roosvelt, Churchill y Stalin posan sentados. Desde que Roosvelt quedó paralizado por la polio en 1921, sólo hay dos fotos suyas en silla de ruedas. Nunca consintió posar de otra manera e hizo todo lo posible por disimular su parálisis.Los políticos burgueses son forma sin contenido. No son ellos mismos sino su imagen pública, de cara al exterior, pendientes a cada minuto de la pose y de ser recordados para la posterioridad de una cierta manera. En público Roosevelt caminaba con un bastón o sostenido por unas tablillas ortopédicas; en privado, se movía en una silla de ruedas.

Hay un libro de Hugh Gregory Gallagher que detalla los esfuerzos de Roosevelt por aparentar en público que podía caminar con normalidad (1).

El Presidente tenía polio, una enfermedad que la OMS y los manuales de medicina aseguran que es “muy infecciosa” (2). La Wikipedia dice que es “altamente infecciosa” (3). Entonces, ¿cómo consintieron que un político como Roosvelt participara en numerosos actos públicos?, ¿cómo no le impusieron una cuarentena?, ¿cómo es posible que participara en reuniones al más alto nivel como la de Yalta?, ¿Churchill y Stalin no sabían que su colega tenía polio?, ¿no tenían miedo al contagio?, ¿se vacunaron?, ¿o la polio no es contagiosa como quieren hacer creer?

Roosevelt quedó paralizado por la polio en 1921. Los historiadores dicen que se inició en ambas piernas y luego le llegó a alcanzar el pecho. No era un niño; tenía 39 años, por lo que la imagen de la polio asociada a la infancia es un poco extraña.

El médico que diagnosticó a Roosvelt fue Robert Lovett, una eminencia en materia de polio que no supo explicar quién fue el “paciente cero”, ni de dónde provino el contagio del futuro Presidente, si es que lo hubo.

Roosvelt nunca fue sometido a cuarentena. La parálisis no le impidió convertirse en gobernador del Estado de Nueva York en 1928 y ser el único presidente de Estados Unidos elegido cuatro veces, ejerciendo su cargo de 1933 a 1945, es decir, en una época crucial del siglo pasado que va de la Gran Depresión de 1929 a la guerra mundial.

Da la impresión de que nadie le contagió y él tampoco contagió a nadie, lo que es bastante extraño en una enfermedad tan contagiosa. Pero en el mundo de los contagios nadie hace preguntas, nadie obtiene respuestas y nadie se atreve con insinuaciones. Todo queda en el aire.

Como cualquier enfermo, Roosvelt intentó toda clase de curaciones, tanto los remedios convencionales como los más alternativos. En 1926 compró una propiedad en Warm Springs, Georgia, donde fundó un centro de hidroterapia para poliomielíticos, el Instituto Roosevelt de Warm Springs para la Rehabilitación, que sigue funcionando hoy en día (a pesar de que la enfermedad ha sido erradicada, o casi, o al menos eso aseguran los manuales).

Roosvelt no murió de polio sino de una hemorragia cerebral, pero si su fallecimiento hubiera ocurrido hoy, los médicos dirían que la causa fue el poliovirus, que sólo mata a ratos, o más bien nunca. No hay más que leer la rocambolesca historia que cuenta la Wikipedia: aunque los polivirus ya se detectaron hace miles de años, “no hay evidencias de poliomelitis [sic] en poblaciones humanas hasta hace 200 años donde aparentemente el virus se extendió mundialmente” (3).

¿Que ocurrió en el mundo para que cambiara drásticamente una situación sanitaria que se había mantenido durante miles de años (en realidad desde siempre) sin ninguna clase de complicaciones? La respuesta es el desarrollo del capitalismo y sus secuelas: hambre, trabajo extenuante, vivienda insalubre, contaminación, suciedad, urbanización inexistente, ratas, falta de agua potable…

En 1907 y 1916 se desataron sendas “epidemias de polio” en Nueva York, donde impusieron la cuarentena, la policía se adueñó de las calles y a la población le metieron en el cuerpo mucha más histeria que virus. “Prohibido a todos los niños el acceso al cine a causa de la guerra contra la parálisis”, decía un titular del New York Times del 4 de julio de 1916. Se movilizaron todos los recursos imaginables, excepto uno: el de saciar el hambre en los barrios más pobres de la ciudad.

El poliovirus tapa las lacras del capitalismo y van pasando décadas y seguimos igual. No importa que la doctrina fracase. Como el poliovirus no explica nada, algunos expertos siguen buscando otras cortinas de humo, de tal manera que han convertido la enfermedad de Roosvelt en el cuento de nunca acabar (4).

En 2003 el doctor Armond S. Goldman, de la Universidad de Texas, dijo que el diagnóstico de Roosvelt había sido erróneo (5). Los mejores especialistas de la época se habían equivocado al tratarle. No tenía polio sino el Síndrome de Guillain-Barré, que es como desvestir a un santo para vestir a otro.

Lo mismo que sus predecesores, Goldman se puede pasar la vida publicando artículos parecidos para inflar su curriculum académico. Es otro chiste. Los restos de Roosvelt no han sido exhumados, nunca fue objeto de ningún examen de laboratorio y casi todos los registros médicos, que estaban guardados en una caja de seguridad en el Centro Médico Militar Walter Reed, desaparecieron poco después de su muerte. Se supone que fueron destruidos por su médico personal, el almirante Ross McIntire.

Desde hace un siglo, la historia de la polio y demás enfermedades calificadas como “contagiosas” es la de un ridículo espantoso detrás de otro. En Nueva York llegaron a matar a 3.700 perros y gatos en un solo día en 1916, creyendo que eran el foco de la enfermedad.

En los años cincuenta llevaban a cabo fumigaciones masivas con DDT, una sustancia altamente tóxica, en las ciudades de Estados Unidos para combatir la polio, creyendo que el foco infeccioso se había trasladado de los perros y gatos a… los mosquitos.

Las cuarentenas son para los demás. En Estados Unidos aislaron a una ciudad entera del tamaño de Nueva York y no lo hicieron con una única persona: Roosvelt. Que nos lo expliquen.

(1) http://shatnerstoupee.blogspot.fr/2012_06_01_archive.html
(2) https://www.who.int/topics/poliomyelitis/virus-vaccines/es/
(3) https://es.wikipedia.org/wiki/Poliovirus
(4) http://io9.com/5958933/franklin-delano-roosevelt-probably-didnt-have-polio-after-all
(5) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14562158

Más información:
– Contagio: la oscura historia de las enfermedades mediáticas

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