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Negra y comunista: Charlene Mitchell fue la primera candidata negra a la Presidencia de Estados Unidos

Charlene Mitchell, comunista, feminista y activista por los derechos civiles, fue la primera mujer negra en ser nominada para el cargo más importante de los Estados Unidos por un partido político.

De igual forma, Mitchell no ha sido la única candidata negra del Partido Comunista de los Estados Unidos, CPUSA, que ha aspirado a cargos de alto mando en su país. En 1980 y 1984 la filósofa, dirigente política marxista, activista antirracista y feminista Angela Davis fue candidata vicepresidencial en la fórmula con Gus Hall, el líder de la época del CPUSA.

El texto que sigue a continuación es un discurso hecho por Mitchell mientras se desarrollaba la campaña presidencial en el año 1968. Su vigencia reside en que parecen ser las palabras de cualquier joven negra en un mitin del movimiento “Black Lives Matter” (Las vidas negras importan) que estremecen en la actualidad las calles de los Estados Unidos.

Esta es la traducción de los extractos del discurso que aparecieron en las páginas del diario Daily Worker, antecesor del medio de comunicación People’s World. El discurso completo también se publicó como un folleto con el título “La candidata comunista habla sobre la liberación negra”:

Un sistema incapaz de destruir el racismo

Yo he sido comunista la mayor parte de mi vida adulta. Yo entré al Partido cuando finalmente decidí que el sistema económico que controla este país no puede resolver los problemas de la gente negra. El sistema económico del capitalismo y de las instituciones políticas, le han fallado a la gente porque es incapaz de destruir el racismo que infecta a este país.

Son incapaces porque hacerlo significaría poner fin a las ganancias adicionales obtenidas al mantener la discriminación laboral y un estándar salarial desigual. Esto significaría poner fin a la situación en que mucha gente negra se mantiene, como un grupo de trabajadores desempleados y subempleados, lo cual representaría acabar con la ventaja de los jefes privilegiada por la división social.

Además, tal ataque contra el racismo eliminaría el fundamento ideológico de la conducción de los asuntos exteriores que permite librar una guerra genocida y racista en Vietnam. Este sistema económico no funciona pues desconoce las necesidades de la gente en su país. Garantiza solo las necesidades básicas para los trabajadores; mantiene un gran grupo de pobres; y los ricos se vuelven más y más y más ricos, obteniendo más dinero del que no saben qué hacer.

Mientras que una madre negra esclavizada para llegar a fin de mes para sus hijos cuenta solo con un escaso cheque de asistencia social y a un trabajador negro se le dice que trabaje más y más rápido para producir más y más en cada vez menos tiempo, el número de multimillonarios aumenta y los ricos gastan más en sus perros y gatos que la mayoría de nosotros con nuestros hijos.

Tengo un hijo de 17 años y yo, como cualquier otra madre negra en este país, me preocupo constantemente por su futuro. Las escuelas del gueto envejecen cada vez más, la calidad de la educación de nuestros hijos se vuelve cada vez más pobre. El mundo está abriendo grandes cosas para que la gente haga con sus manos y sus mentes. Pero en su mayor parte, a los niños negros se les niega la preparación para aprovecharse de ellos.

Unidad del pueblo negro

El capitalismo también nos reprime. Los hombres que ostentan el poder en este país temen a los negros y al poder potencial que reside en las comunidades negras. Ahora los negros se han movido para afirmar ese poder mientras la represión aumenta. Cada vez se envía más al club de la policía para atender violentamente la protesta de los negros. Nuestros líderes militantes están siendo incriminados y encarcelados. Otros están sujetos a intentos de intimidarlos para que acepten la situación actual.

Los negros debemos unirnos si queremos resistir a este ataque. Debe haber unidad en nuestros pueblos así sean socialistas, liberales, conservadores, comunistas o independiente. Debemos exigir que todas las barreras discriminatorias que nos impiden aprovechar todo lo que existe para otras personas, sean destruidas de una vez.

Nosotros debemos demandar poder para determinar las condiciones en nuestras comunidades. Nosotros debemos demandar control sobre la policía que patrulla la comunidad, sobre las escuelas que educan a nuestros niños. Nosotros, las personas afectadas, debemos dirigir la comisión de bienestar, la comisión de la biblioteca, la junta de reclutamiento y de salud pública.

En el país, estas demandas son hechas por personas con poder. En nuestras comunidades, estas demandas deben ser hechas por el poder negro.

Únanse

Estas son las cosas que debemos hacer en nuestro país incluso mientras el capitalismo está presente. Este es el tipo de exigencias que nosotros podemos tener ahora. Pero como comunista, yo tengo decidido que en un tiempo tendremos que enfrentarnos a este asunto fundamental, introducir un sistema en que la gente posea y controle la riqueza en conjunto y traer consigo el socialismo.

El hombre que gobierna este país sabe lo que nosotros buscamos. Ellos saben lo que nosotros necesitamos. Saben lo que estamos dispuestos y podemos hacer para conseguirlo y por eso buscan mantenernos divididos a unos de otros, en vez de aliados, fuera de nuestra propia comunidad.

Otra cosa que me hizo una comunista fue darme cuenta de que nuestros únicos posibles aliados en esta lucha, son los trabajadores. A pesar de sus problemas, son el único grupo que no se beneficia de nuestra opresión y están oprimidos por el sistema. Los gobernantes del país quieren mantener separados a los trabajadores negros y blancos. El Partido Comunista está dedicado a la idea de que, sin importar las dificultades, hay que unirnos, de lo contrario ninguno podrá avanzar.

Llamo a mis hermanos y hermanas negras a que consideren la alternativa que ofrece mi Partido. Si están de acuerdo con la mayoría o con todos los programas, si quieren participar en esto, únanse.

http://semanariovoz.com/charlene-mitchell-negra-comunista/

¡Los Borbones son unos ladrones!

Tal día como hoy del año 1878, hace 142 años, moría en Le Havre (Normandía-Francia) María Cristina de Borbón Dos-Sicilias; sobrina y viuda de Fernando VII, reina consorte de España (1829-1833), reina regente de España (1833-1480), y máxima expresión de la corrupción española del siglo XIX. A la finalización de la I Guerra Carlista (1833-1840), el gobierno del liberal Espartero estimó que era propietaria de un depósito opaco denominado «bolsillo secreto» que acumulaba un saldo de 80 millones de reales, y le retiró la condición de reina regente.

No obstante, en el transcurso de su vida, y con los recursos de su particular bolsillo secreto —un agujero negro de dudosísimo origen— y la asociación con la camarilla de palacio (las clases extractivas de la época) financió monopolios oligopolísticos, golpes de estado en España y en las repúblicas americanas de nueva creación y una potente y opaca trama ilegal de comercio de esclavos a través de la colonia de Cuba. Cuando se filtró el escándalo (1854), huyó precipitadamente a Francia, incluso antes de que las Cortes españolas votaran su expulsión.

Poco antes de morir estuvo en el punto de mira de la prensa española, que la acusó de codirigir una trama desde Francia (con su yerno Montpensier), que habría urdido y cometido el asesinato del general Prim, entonces presidente del Gobierno (1870). Joan Prim (Reus, 1814 – Madrid, 1870), que había liderado la Revolución Gloriosa (1868) y había destronado y expulsado a Isabel II (la primogénita de María Cristina), estaba negociando secretamente la venta de Cuba a los Estados Unidos a cambio de enjugar el déficit público español. Pero, en aquel momento, Cuba era la base del mercado negro de esclavos.

https://www.elnacional.cat/es/efemerides/muere-maria-cristina-de-borbo-la-reina-de-la-corrupcion_532026_102.html

‘Pol Pot no es el asesino de masas que nos han hecho creer’, tituló el New York Times en 1990

El ejército de ocupación vietnamita cesó la ocupación militar de Camboya en septiembre de 1989. Poco después el gobierno camboyano que encabezaba Hun Sen, apoyado por Vietnam, negoció con la oposición armada compuesta por tres grupos diferentes aliados para la ocasión, de los cuales el más importante eran los Jemeres Rojos, que aún dirigía Pol Pot.

El gobierno de Hun Sen sólo firmó un acuerdo de paz con dos de las organizaciones armadas. Los Jemeres Rojos, que por sí solos constituían más del 80 de la oposición armada, quedaron fuera, lo cual supuso la continuación de la guerra durante otros 10 años más.

El 17 de agosto de 1990 apareció en el New York Times un sorprendente artículo del periodista Richard Dudman que, desde su aparición, ha sufrido varios cambios, incluido el titular, que primero fue “Pol Pot: brutal sí, pero no un asesino de masas” (1) y luego “Pol Pot no es el asesino que nosotros creemos” (2).

El New York Times fue uno de los que rehabilitó, aunque sea parcialmente, el régimen de Pol Pot afirmando que no sólo no había cometido genocidio sino que era un nacionalista sincero que luchaba contra la ocupación vietnamita. Dudman, fallecido hace tres años, proponía que Estados Unidos siguiera apoyando a los Jemeres Rojos como lo han hecho desde 1979.

Por el contrario, Bush había resuelto apoyar el proceso de paz entre las partes, pero Dudman seguía unas consignas anticuadas: frente a Vietnam, el papel de peón del imperialismo en Indochina era Pol Pot: “El miedo y el odio ciego y desinformado hacia los Jemeres Rojos puede llevarnos a ignorar la principal amenaza para el futuro de Camboya y su pueblo, a saber, Vietnam”, sostenía Dudman.

En su artículo Dudman admitía que Estados Unidos había sostenido a los Jemeres Rojos hasta el inicio de las negociaciones de paz y que, a partir de entonces, abrió una ronda de conversaciones con Vietnam y proporcionó ayuda humanitaria a la Camboya dirigida por Hun Sen.

Durante décadas Pol Pot nunca tuvo más mejor apoyo propagandístico que New York Times. Según el periódico Pol Pot fue “un dirigente revolucionario montado en un tigre”. Los Jemeres Rojos tampoco fueron “fanáticos irracionales”, ni cometieron ningún genocidio, ni masacraron a más de un millón de camboyanos, ni destruyeron la economía del país. El New York Times los califica de “movimiento guerrillero”.

Las víctimas de los Jemeres Rojos eran las “clases medias” y altas de Camboya, no la población en general, mayoritariamente campesina, donde Dudman no vio señales de hambre o desnutrición.

“En cuatro o cinco comunidades, vi un impresionante programa nacional de viviendas para personas de bajos ingresos en marcha. Los agricultores construían casas de madera sencillas sobre pilotes para reemplazar las chozas tradicionales con techos de paja y paredes infestadas de escarabajos, ratones y serpientes”, escribió Dudman.

“¿Pero qué hay de los «campos de la muerte» y las pilas de cráneos? Los restos de unos pocos cientos de víctimas son una prueba innegable de ejecuciones en masa, pero no tienen ninguna relación con la cuestión de cuántos fueron asesinados y ciertamente no prueban que se haya producido un genocidio”, añade el periodista.

Pero lo más importante es que en 1990, decía el New York Times, los Jemeres Rojos seguían siendo la única fuerza de combate capaz de resistir a lo que calificaba como “expansionismo vietnamita”.

(1) http://www.paulbogdanor.com/deniers/cambodia/dudman.pdf
(2) https://www.nytimes.com/1990/08/17/opinion/pol-pot-not-the-killer-we-think-he-is.html

La polémica de la ciencia española

En 1876 el krausista Gumersindo de Azcárate publicaba una serie de artículos en uno de los cuales hacía mención del papel negativo que, a su modo de ver, había desempeñado la intolerancia sobre nuesta cultura. Sus palabras exactas fueron: «Según que, por ejemplo, el Estado ampare o niegue la libertad de la ciencia, así la energía de un pueblo mostrará más o menos su peculiar genialidad en este orden, y podrá darse el caso de que se ahogue casi por completo su actividad, como ha sucedido en España durante tres siglos».

Lo que afirma Azcárate -en La Revista de España– es que cuando el Estado no ampara la libertad no puede darse un desarrollo científico y eso es lo que ha ocurrido en España durante los tres últimos siglos. Esta afirmación que, en principio, carecía de mayor trascendencia -hubo anteriores artículos verdaderamente «duros» a este respecto, como los de Gaspar Núñez de Arce o el matemático y futuro Nobel de Literatura José Echegaray-, al menos Azcárate no se la quiso dar, no pasó inadvertida para otros celosos y vigilantes ojos. Un catedrático de la Universidad de Valladolid, Gumersindo Laverde, escribió a su joven amigo (de veinte años) Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912) haciéndole ver que el aserto de Azcárate constituía una ofensa contra la religión católica a la que acusaba de haber cercenado toda actividad intelectual en España durante los siglos XVI, XVII y XVIII (en realidad, Azcárate estaba pensando en el XVII, XVIII y XIX).Por ello, le instaba a escribir una réplica. Es la llamada «segunda polémica de la ciencia española».

Menéndez Pelayo elabora un trabajo donde no sólo defiende a la Iglesia española, sino que rechaza que la Inquisición hubiera ejercido una acción negativa en el terreno cultural; es más: la defiende como una institución que preservó el espíritu genuino del pueblo español.Como ruido cósmico de fondo estaba la primera polémica habida en 1782 cuando el enciclopedista Masson de Morvilliers, a la pregunta ¿qué se debe a España?, contestaba que la aportación de España a la ciencia era prácticamente nula. Más que un ataque general a España, Masson hacía una crítica a las instituciones feudales absolutistas y al Antiguo Régimen, imperantes en España.Si esta polémica dividió a España, la España instruida, se sobreentiende, entre los renovadores y los partidarios de la tradición, como trasfondo ideológico, la segunda polémica lo hizo entre quienes pensaban, como Manuel de la Revilla, Salmerón, Núñez de Arce, Vidart (militar), que la intolerancia religiosa había asfixiado la actividad intelectual desde el siglo XVI, y quienes, como Menéndez Pelayo, Laverde, Juan Valera, Leopoldo Alas («Clarín») y otros, negaban la mayor, es decir, entre partidarios del progreso, como los krausistas, positivistas y neokantianos, y partidarios de la reacción, como el neotomismo que veía en la escolástica el principio y fin de lo mejor de la intelectualidad española de todos los tiempos; incluso criticaron a Menéndez Pelayo por no condenar el Renacimiento que veían como paganizante.La entrada del darwinismo ya sería el non plus ultra.

Controversias de análogas características tuvieron lugar por las mismas fechas en otras latitudes, no fue un fenómeno privativo de la piel de toro. Pero no hubo eruditos de talla como Menéndez Pelayo que reivindica, sin medias tintas, la intolerancia propia de espíritus valientes (que ratificaría en su «Brindis del Retiro» en 1881 en homenaje a Calderón), el dogmatismo, pues la verdad ha sido revelada por la Providencia, o el rechazo a lo extranjero (krausismo, positivismo), ya que de él vienen los males. Para el montañés (nació en Santander donde también murió con 55 años), ciencia y teología vienen a ser lo mismo, pero aquella subordinada a ésta.

Vayan esta pocas líneas como complemento de las cuatro entregas que hemos ofrecido, entre lo jocundo y lo ditirámbico, para solaz del lector avisado.

 

Miles de mujeres republicanas fueron vejadas y violadas, incluso después de ser asesinadas por los franquistas

La arqueóloga, antropóloga forense e investigadora de la Universidad de Ámsterdam y de la Universidad de Extremadura Laura Muñoz-Encinar ha expuesto en su tesis  “Descubriendo la represión de género: un análisis de la violencia sufrida por las mujeres durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco en el suroeste de España” (*), como durante la Guerra Civil y la dictadura, miles de mujeres fueron vejadas, violadas, torturadas y asesinadas, y a diferencia de los hombres, sufrieron además otro tipo de represión de carácter sexista incluso después de la muerte por ser mujeres.

La antropóloga forense ha realizado un análisis basado en historias de mujeres víctimas, que sufrieron humillaciones físicas y psicológicas, y en fosas comunes con cuerpos de mujeres. Argumentando que las diferentes represiones fueron motivadas por la percepción de las mujeres como ciudadanas de segunda clase y por tanto inferiores a los hombres.

Testimonios orales y archivos históricos han documentado multitud de acciones represivas asociadas al género: se ejercía una posición dominante contra ellas en base a descalificaciones y amenazas para establecer una superioridad masculina. En su cuenta de Twitter Laura Muñoz-Encinar recoge parte de su tesis.

La investigadora explica que ideólogos franquistas, como Vallejo-Nájera,  “consideraban a las mujeres seres inferiores y volubles, que hacían uso de las revoluciones sociales para dar rienda suelta a sus latentes apetitos sexuales, convencidos de su crueldad, perversidad innata y criminalidad natural”.

Para los franquistas el feminismo y las políticas de igualdad introducidas durante la Segunda República caracterizaban “la creciente corrupción de la mujer, castigadas por actuar de forma impropia a su género hasta el punto de que roja adquirió el significado de no-mujer“, añade.

Esta superioridad y valoración subordinada del género femenino fomentó los castigos como consecuencia de su actividad política durante la República o porque eran esposas, madres y hermanas de republicanos.

Las investigaciones se han llevado a cabo a través de exhumaciones de fosas comunes que han aportado datos sobre los centenares de mujeres de las que no existe registro documental.

Los distintos tipos de castigo podían ser físico, a través de la ejecución, tortura y violación primero durante la guerra y luego en las cárceles de Franco, y psicológico, exponiéndolas públicamente con el cabello rapado y desnudas o semidesnudas, tras haber ingerido aceite de ricino, con el objetivo simbólico de “expulsar al comunismo de sus cuerpos”.

“Durante la ocupación militar numerosas mujeres fueron violadas y ejecutadas”, en muchas ocasiones embarazadas, como en Llerena o en Fregenal de la Sierra.

En ocasiones, la vejación de las víctimas continuaba tras la muerte. Varias mujeres fueron enterradas desnudas entre dos varones, con un alto componente simbólico. Paralelamente, en áreas de retaguardia numerosas mujeres eran “paseadas y enterradas en fosas en cunetas o sacadas de las cárceles en la que habían permanecido sin ninguna garantía procesal”.

“En las fosas hemos encontrado un patrón distinto sobre cómo acaban los hombres y las mujeres dentro de un mismo depósito. Generalmente, las mujeres fueron las últimas en ser introducidas dentro de las fosas y se solían depositar en la misma área”.

Tras la guerra muchas mujeres confiaron en las palabras de Franco y volvieron a sus pueblos, pero fueron detenidas de forma inmediata, como la maestra Matilde Morillo, al descender del tren con sus hijas. Torturada, violada y ejecutada. “Su cuerpo permanece aún desaparecido. Al amanecer los perpetradores regresaron con el abrigo de Matilde en la punta del fusil a modo de bandera, como si de un trofeo se tratase”

En el caso de Matilde y de otros tantos cuerpos hallados, Muñoz-Encinar tuvo un gran problema: la identificación de las víctimas. Puesto que en múltiples ocasiones no hay registro alguno de las personas ejecutadas, así como tampoco del lugar donde fueron enterradas, la posibilidad de reconocer a las víctimas se vuelve remota. “Con Matilde, hay una clara intención de ocultar su violento destino en la documentación oficial. Esto es también el caso de muchas otras víctimas de la ‘justicia de Franco’”.

“El porcentaje de mujeres asesinadas es inferior al número de varones. La violencia específica ejercida sobre el cuerpo de las mujeres estuvo basada en el fin purificador del franquismo y la política de deshumanizar a las mujeres antifascistas”, explica la antropóloga.

A algunas mujeres les faltaban pertenencias personales, que probablemente se perdieron durante la tortura o fueron retirados para usarse como trofeo

En relación a la arqueología, las pertenencias personales registradas en fosas comunes incluyen artículos relacionados con actividades e identidades profesionales relacionadas con la mujer. Algunas mujeres de las fosas comunes les faltaban algunos elementos de la ropa y las joyas. Estas pertenencias personales probablemente se perdieron durante el maltrato al que fueron sometidas las mujeres antes de ser asesinadas, en el que el abuso sexual fue recurrente, o como significado simbólico, por ejemplo el caso del abrigo de Matilde Morillo en Castuera, podrían haber sido retirados de las víctimas y utilizados como trofeo por los perpetradores.

La investigadora Laura Muñoz-Encinar, concluye su tesis con una cita del libro Individuas de dudosa moral: la represión de las mujeres en Andalucía, de Pura Sánchez: “Las mujeres eran consideradas como un cuerpo, un territorio donde los hombres proyectaban sus deseos de victoria o dominación. La materialización de esta violenta represión hizo visible simultáneamente, en un mismo gesto, la victoria de los vencedores y la sumisión de los derrotados”.

(*) https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/00438243.2020.1740775

‘Lo que ya sabíamos sobre el Borbón es tan importante o más que lo nuevo que se va sabiendo ahora’

La periodista Rebeca Quintáns
La historia de Juan Carlos de Borbón está repleta de episodios oscuros sobre los que algunos libros han tratado de arrojar algo de luz. Tal vez la obra más exhaustiva al respecto sea Juan Carlos I. La biografía sin silencios (Akal, 2016), de la periodista gallega Rebeca Quintáns. Una biografía no autorizada de la que su autora publicó una primera versión en 2000 (Un rey, golpe a golpe) y en la que se consigna con todo lujo de detalles la vida, milagros y corruptelas del rey emérito, desde sus contubernios con jeques árabes a los favores intercambiados con las élites económicas y políticas españolas durante décadas. Su reciente espantada de la Zarzuela por “ciertos acontecimientos” de su vida privada (léase investigaciones sobre presunta corrupción), podría conllevar, a juicio de Quintáns, consecuencias muy negativas no solo para el reinado de Felipe VI sino también para el principal partido del Gobierno: “Si el PSOE no se distancia de la monarquía ahora, corre el grave peligro de caer con ella”.

En sus dos libros sobre la figura de Juan Carlos I se documentan muchas prácticas corruptas del rey emérito durante su etapa de jefe de Estado. El primer libro se publicó hace 20 años. Sin embargo, parece que ahora a mucha gente le sorprende todo lo que se está publicando sobre esas prácticas. ¿Qué opina de ese manto de silencio que ha habido en España en torno a la figura del rey?

Es verdad, la gente no debería sorprenderse tanto. Lo que ya sabíamos era tan importante o más que lo nuevo que se va sabiendo ahora. El caso Kio, Ibercorp, el pago con fondos reservados a Bárbara Rey, las comisiones por el petróleo… Más que un manto de silencio, lo que ha habido todos estos años es un manto de encubrimiento.

El presidente Pedro Sánchez ha agradecido al rey Felipe VI que haya marcado distancias con Juan Carlos I tras las informaciones publicadas sobre las cuentas del rey emérito en paraísos fiscales, motivo de su huida. ¿Estamos a su juicio ante otra estrategia para salvar a la Corona como la que se urdió en 2014 con la abdicación? 

Sí. A falta de recursos mejores, parece que están haciendo lo de siempre: extirpar la parte más podrida, la que más apesta. Juan Carlos fue sacrificando amigos y colaboradores a lo largo de su carrera, para salvarse él. Dejó incluso que fueran a la cárcel por él unos cuantos… Felipe empezó el reinado expulsando de la familia a Urdangarín y Cristina… Esa es la técnica de los Borbones. Esa, y lo que el coronavirus ha puesto tan de moda: distancia social y lavarse las manos

Su libro Juan Carlos I. La biografía sin silencios da cuenta del maquillaje político y mediático del rey emérito durante décadas. El papel de la prensa fue fundamental en ese proceso. ¿Cree que ese papel ha cambiado hoy en día?

Ha cambiado en lo que se refiere a Juan Carlos. En cuanto a Felipe, sigue exactamente igual. Fíjate que le llaman el preparao y eso que no ha aprobado un solo examen oficial de nada en su vida; que dicen que es muy honrado, intachable, y tiene ya a tres amigos íntimos condenados por corrupción… En fin…

El primero de sus libros, Un rey, golpe a golpe, tuvo que firmarlo con seudónimo. Muchas librerías se negaron a venderlo. Corría el año 2000. Hoy, 20 años más tarde, ¿todavía es tabú expresarse libremente sobre la figura de Juan Carlos I?

En el caso de este segundo libro (Juan Carlos I. La biografía sin silencios. Editorial Akal), no fueron las librerías sino la propia editorial la que lo retiró de los expositores y lo encerró en sus almacenes. La distribución es inexistente, es como un libro fantasma… Se conoce por el boca a boca exclusivamente y circula de una manera más clandestina que el primero. Una pena porque, modestia aparte, es el mejor libro que se ha escrito sobre Juan Carlos y aun te diría sobre la Transición. Y debería haberse difundido mucho más. Pero ya te digo, como si no existiera. Y luego, por otro lado, en todos los canales de televisión prefieren que les cuente mi libro, sin citarlo, cualquier otro que no sea yo (menos en la ETB y TV3). Estoy vetada en todas. En la Sexta ya me han cancelado alguna que otra vez.

Hay episodios todavía muy oscuros en la vida de Juan Carlos de Borbón. El 23F es uno de ellos. Usted menciona en su libro que tuvo una participación activa en la trama y que confabuló con los golpistas. Sin embargo, el rey fue presentado después como el salvador de la democracia. ¿Qué opina de esa imagen que se nos trasladó en numerosos libros y artículos?

A mí no deja de sorprenderme que gente seria y culta, bien informada, y que se declara demócrata y hasta progresista, siga insistiendo después de tantos años en esa patochada. Claro que todo lo relativo al 23F sigue siendo secreto de Estado, pero aun así sabemos muchísimo, hay muchos testimonios… Es una indecencia seguir repitiendo en las tertulias y en las columnas de opinión mentiras, y alimentando esa imagen del salvador de la democracia. Si no saben, que lean un poco y aprendan. Es indignante escucharles.

Los trapicheos económicos del rey datan de antiguo. Sin embargo, la imagen de la Corona no se vio afectada hasta hace pocos años. En su libro habla de algunos casos de censura orquestados desde el palacio de la Zarzuela (como los documentos que Ruiz Mateos quiso hacer públicos en los medios, y no pudo, sobre sus pagos de dinero a la Corona). ¿Por qué cree que los partidos políticos, y en particular el PSOE, no frenaron los desmanes de Juan Carlos I?

Pues por la sencilla razón de que el PSOE participaba con el rey en todos los grandes trapicheos, como el caso KIO, Ibercorp, etc. Lo del PSOE con la monarquía no ha sido un mero compadreo, sino absoluta complicidad y colaboración necesaria. Me refiero en especial al PSOE de Felipe González, pero no exclusivamente. El actual PSOE, el de Pedro Sánchez, arrastra esa culpa y lo sabe muy bien. Por eso le sigue haciendo el caldo gordo. Pero debería tener cuidado. Si no se distancia de la monarquía ahora, corre el grave peligro de caer con ella. No olvidemos, además, que de los actos del rey es responsable legalmente el gobierno que los refrenda. Políticamente sin duda, pero también a nivel judicial. Si no facilitan que se aclaren y se juzguen las irregularidades de la monarquía, podrían acabar siendo juzgados ellos por permitirlos. Históricamente, terminará pasando.

En su investigación, revisada y ampliada en 2016, menciona una fortuna del rey emérito valorada en unos 1.800 millones de euros. ¿Dónde escondería Juan Carlos de Borbón semejante cantidad de dinero?

Es difícil saberlo, probablemente esté muy repartida, entre propiedades inmobiliarias en todo el mundo, y a nombre de distintos testaferros; y en cuentas bancarias opacas, fundaciones, fondos de inversión… Pero yo investigaría en Liechtenstein, que es el paraíso fiscal favorito de las casa reales europeas.

La actitud de Felipe VI ha sido cuando menos ambigua en el escándalo. Tardó un año en hacer público su conocimiento de las cuentas en paraísos fiscales de su padre. Al mismo tiempo, se están conociendo algunos comportamientos poco éticos del rey, como el coste millonario de su luna de miel. Sin embargo, se nos presenta como un monarca ejemplar. ¿Estamos ante otro caso de maquillaje de la figura del jefe del Estado?

En la prensa está clarísimo, y a mí me lo han reconocido colegas de distintos medios varias veces. El control es absoluto, no se puede decir nada de Felipe. Pero para mí lo más grave es la actitud de la clase política. Incluso Unidas Podemos defiende esa imagen maquillada y edulcorada de Felipe VI. “Parece honrado”, dicen. Yo lo he comentado muy brevemente en alguna ocasión incluso con Pablo Iglesias, cuando me invitó a participar en algún programa suyo. Pero es como hablar con un niño… Cuando te dicen eso, que parece honrado y que parece majo y muy preparado… solo te dan ganas de sacar el libro sobre Juan Carlos I, que dicen que han leído, y darles con él en la cabeza.

Durante la presentación de su último libro, mencionó que le gustaría escribir sobre Felipe VI. ¿Está en ello?
Estoy en ello, sí. No tengo mucho tiempo ni medios para investigar y va lento, pero creo que es un libro absolutamente necesario tal y como están las cosas. Y te diré que sí hay por dónde tirar, hay materia… Lo que está pasando con Felipe, cómo se está informando sobre él, me recuerda mucho a los primeros tiempos de Juan Carlos I. Está claro que no aprendemos… Nos dejamos engañar en la Transición por Juan Carlos, y ahora vamos a repetir el mismo recorrido con Felipe. Parecemos tontos.

¿Cree que se dan las condiciones hoy en día para que haya un referéndum en España sobre monarquía o república?

Las condiciones se han dado siempre, desde los tiempos de Adolfo Suárez. No acabo de entender qué condiciones especiales tienen que darse para hacer una consulta popular sobre la forma de Estado, de verdad. ¿Cuál es el problema? ¿Que puede ganar la República? Normal. Claro que ganan la razón y la cordura, si al pueblo se le da la opción de elegir en libertad. Soy una firme defensora de la democracia, y no entiendo qué miedo puede haber a hacer esa pregunta tan fundamental.

¿Cree que es normal que en una democracia no se informe a sus ciudadanos sobre el paradero de quien fuera su jefe de Estado durante casi 40 años? ¿Anticipa eso la escasa probabilidad de que Juan Carlos I sea juzgado algún día?

Como te decía, normal me parecería que se hiciera un referéndum y que ganase la República. Casi nada de lo que hacen los miembros de la familia real me parece normal. Este último episodio, tan rocambolesco, de huir de España sin decir a dónde, es patético. No soluciona nada y no va a evitar el linchamiento mediático del ex rey, y dudo que sirva para evitarle el paso por los juzgados. Sería ya lo más de lo más que se negase a presentarse a declarar en Suiza, un ridículo histórico sin precedentes. Si se atreviera a hacer eso, Felipe no encontraría ya donde exiliarse con sus hijas para tener un poco de paz.

https://ctxt.es/es/20200801/Politica/33107/Cesar-G-Calero-entrevista-Rebeca-Quintans-corrupcion-Juan-Carlos-I-biografia-PSOE.htm

Los franquistas asesinaron a más de un millar de republicanos en la cárcel de El Dueso

Durante 1936 y buena parte de 1937, Santander y Cantabria permanecieron fieles a la República. El avance de las tropas franquistas con el derrumbe del Frente Norte y la liquidación de la resistencia vasca hicieron que Cantabria cayera en manos de los sublevados en agosto de 1937. Comenzó la matanza, a los más de 2.500 cántabros asesinados por los franquistas, hay que añadir al menos 800 presos forasteros muertos en cárceles cántabras, fundamentalmente en el Penal de El Dueso.

Desde el 25 de agosto de 1937 el penal fue habilitado por las tropas italianas como campo de concentración para más de 3.000 detenidos Republicanos. Entre el 4 y el 7 de septiembre los soldados de Mussolini cedieron el control del campo a las tropas franquistas (incumpliendo así el Pacto de Santoña). Muchos reclusos pidieron inútilmente permanecer bajo el amparo italiano. Inmediatamente los franquistas comenzaron con los malos tratos, empeorando las condiciones de vida.

Ese mismo otoño, el tribunal militar instalado allí dictó 510 sentencias de muerte, muchas de las cuales se ejecutaron en la vecina playa de Berria. También se produjeron “sacas representativas”, eligiendo Republicanos al azar para asesinarlos. En una ocasión, como respuesta a una cacerolada de protesta por el apaleamiento de un compañero, se masacró a 42 prisioneros seleccionados aleatoriamente. La mayor parte de los sentenciados a muerte por fusilamiento eran trasladados en camiones a las tapias del cementerio de Ciriego de Santander, para su ejecución y posterior “desaparición”. En el mismo penal también se ejecutaba por medio de garrote vil. En el Penal de El Dueso se ejecutaron más de un millar de sentencias de muerte.

La comida era repugnante, muy escasa, desayunaban algarrobas molidas, aparecían gusanillos; para comer un cazo de caldo de lechugas o coles hervidas sin aceite, con tierra, babosas, sabandijas, parecía agua de fregar. Patatas, cereales, pan, legumbres, no existían. Había guardianes, que por su saña maligna los presos los motejaban: El Rápido, el Alemán, Pescadilla, el Chato de Laredo o Quinoya. Este último era el más sobresaliente en maldad. La vestimenta haraposa y remendada con saco, lona, manta. No daban a los presos ropa ni calzado. El hacinamiento producía abundancia de piojos, chinches, pulgas, ladillas. Eran abundantes los resfriados, bronquitis y pulmonías que, en muchos casos, terminaban con el débil soplo de vida de los más depauperados.

Tras el paso por El Dueso, como campo de concentración de decenas de miles de vascos, cántabros y asturianos, en el Penal fueron internados al menos otros 7.419 presos antifranquistas, en este caso ya con condenas en firme. De los 5.800 casos de presos recluidos por supuestos delitos políticos cometidos durante el desarrollo de la guerra, estudiados todos ellos por la investigadora Raquel Collado Quemada en su trabajo “Santoña y la Colonia Penitenciaria de El Dueso”, 1.884 lo fueron por Rebelión o Rebelión Militar, 3.857 por Adhesión a la Rebelión y 42 por Auxilio a la Rebelión.

De los 1481 casos de presos recluidos por supuestos delitos cometidos con posterioridad al 1 de abril de 1939, 895 lo fueron por Rebelión, 215 por Bandidaje, 245 por Actividades Subversivas de asociación o propaganda ilegal, y 63 por Delitos Contra la Seguridad del Estado. Entre los muchos detenidos en El Dueso, estuvo el dirigente del PSOE Ramón Rubial, o el dramaturgo Antonio Buero Vallejo, condenado a muerte y que estuvo preso 7 años.

https://documentalismomemorialistayrepublicano.wordpress.com/2020/03/12/en-el-penal-de-el-dueso-cantabria-los-franquistas-asesinaron-a-mas-de-un-millar-de-republicanos/

Crítica de la razón impura (por qué el nazismo es biología aplicada)

Desde el origen histórico de las clases sociales y de la dominación de una de ellas sobre la otra, el hecho material del poder político se ha revestido de una naturaleza divina, por encima de los hombres.

No es que el poder político de los reyes derive de dios sino que el rey -como los papas romanos- es la encarnación de dios en la tierra. Las monarquías se perpetúan por herencia, pasando de padres a hijos y en el antiguo Egipto los faraones practicaban el incesto para que su descendencia se pareciera lo más posible a su propia persona, para mantener la identidad y la pureza de su estirpe.

En España las constituciones monárquicas no sólo imponían la “inviolabilidad” del rey sino su carácter sagrado: el rey era inviolable porque su persona era sagrada. Por eso la realeza europea ha practicado la endogamia durante siglos; los príncipes, los nobles, los aristócratas pretendían sobrevivir a sí mismos, perpetuarse en su descendencia.

Lo sagrado ni siquiera se puede tocar o, sea, “profanar”. El rey y la aristocracia perpetúan su condición mediante la endogamia, de tal manera que los hijos habidos con una mujer fuera de su clase, son calificados de “bastardos”, una palabra que es un insulto en casi todos los idiomas. Las mezclas siguen sin gustar porque son impuras y sucias.

Lo mismo que existen personas “nobles”, en la química también existen gases “nobles” y metales “nobles” porque no se mezclan con otros para perpetuar su pureza. Son endogámicos. La nobleza no se cultiva; se hereda de padres a hijos.

La química, la biología y la política burguesas adoran la pureza tanto o más que a dios y las vírgenes que la conservan porque no mantienen relaciones sexuales. El celibato es una esfuerzo sobrehumano por preservar en los pastores de almas (curas y monjas) algo de la condición divina.

Hay animales “de pura sangre” o, en otras palabras, “de raza” porque se cruzan entre sí, lo que les permite preservar su pedigrí. Entre los pueblos germanos, la nacionalidad se otorga por el “derecho de sangre”: son alemanes los nacidos de padres alemanes, cualquiera que sea el lugar de nacimiento, cualquiera que sea el lugar donde residan, y aunque ignoren el idioma o la cultura de su país de origen.

Las claves del racismo, la preservación pura de una determinada raza, bien sea de animales o de personas, están en la sangre. Según la Biblia, el alma y, por tanto, la vida, está en la sangre, que es sagrada: “No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre” (Levítico 17:13). Las morcillas de Burgos son pecado. Los Testigos de Jehová no permiten transfusiones de sangre porque las leyes sobre la sangre son una manera de preservar el sentido sagrado de la vida. El cuerpo le pertenece al hombre pero la sangre (el alma) le pertenece sólo a dios y por eso en los sacrificios rituales, como en las guerras, hay derramamiento de sangre, los homicidios se llaman delitos de sangre y un caballo de buena raza es un “pura-sangre”.

El nazismo se basa en la “limpieza de sangre”, el pedigrí. La aristocracia tiene la sangre de color azul, no roja; ser de buena familia es ser de “buena cuna”, es decir, algo que no surge en la vida, que no se cultiva, sino que se lleva dentro desde siempre y no se debe mezclar. El cuento de la Cenicienta nace entre los plebeyos que aspiran a convertir a sus hijas en princesas, porque los príncipes nunca a aspiraron a otra cosa que a preservar su condición (biológica y social).

Cuando en 1900 se descubrieron los grupos sanguíneos, las seudociencias comenzaron a interesarse por ellos. En 1928 se formó en Alemania la Gessellschaft für Blutgruppenforschung (Asociación para la Investigación de los Grupos Sanguíneos) que editaba la revista “Zeitschrift für Rassen”.

La sangre ocupó antiguamente el papel que hoy ocupan los genes en la biología, en la genética y las subculturas racistas. Si antes había que preservar la sangre, luego hubo que hacer lo mismo con los genes, por lo que surgió la eugenesia, una seudociencia adherida y aún no separada de la genética y de todo lo que concierne al ADN y a los genomas.

En 1921 apareció en Alemania el primer libro sobre genética humana, titulado ”Teoría de la herencia humana e higiene racial”, escrito en dos volúmenes por Erwin Baur, Eugen Fisher (1) y Fritz Lenz (2). El libro lo publicó Julius Lehmann, un amigo personal de Hitler y logró un enorme éxito editorial. Dos años después salió a la venta la segunda edición, justo en el momento en el que Hitler entró en la cárcel por su intento de Golpe de Estado. Lehmann le fue a visitar, llevándole un ejemplar del libro, que le sirvió de inspiración para escribir su “Mein Kampf”. Según la expresión de Lenz, el nazismo fue biología aplicada. La “ciencia” de la época respaldaba los planes de exterminio del III Reich.

El motor de la historia no es la lucha entre las clases sociales sino entre las razas y los pueblos. Según Paul Rohrbach, la historia no es más que una “selección duradera de los pueblos más capaces que llegarán a realizar una porción de progreso humano imprimiendo al universo el sello de su idea nacional” (3). Si algunas religiones consideran que dios tenía su “pueblo elegido”, la biología tenía el suyo propio. La mejora de la raza humana es imprescindible para ganar la guerra, a la vez biológica y militar. El exterminio de las razas inferiores, de los subhombres, los locos y los tontos es consecuencia de esa “seudociencia aplicada”, la eugenesia.

Absolutamente nada en este tipo de concepciones tiene ningún carácter científico, por más que fueran expuestas por canallas elevados a la condición de “prestigiosos científicos”, como el francés Alexis Carrel, Premio Nobel de Medicina en 1912, para quien las cámaras de gas son el único modo de edificar una sociedad verdaderamente civilizada (4).

Se trata de pura y simple ideología que sirve para la dominación de una clase social, en este caso la burguesía, en una época determinada, la del fascismo. No obstante hay quien no es capaz de discernir la ciencia de la ideología y cree que es ciencia cualquier estupidez que surja de la boca un científico.

Tradicionalmente la biología siempre se fundamentó en la hibridación, un principio del que la ciencia soviética se convirtió en baluarte, desatando una batalla ideológica sobre la persona de Lysenko (5) que llega hasta hoy mismo. Mientras la ideología fascista defiende la pureza, la ciencia defiende la impureza: la heterosis, los injertos, los bastardos…

(1) Eugen Fisher presidió el Congreso Internacional de Genética que se reunió en Berlín en 1927.
(2) Fritz Lenz inició su carrera como ayudante de Fisher en la universidad. En 1923 le nombraron catedrático de eugenesia de la universidad de Munich, especializándose en enfermedades hereditarias. En 1937 se afilió al partido nazi. Tras la guerra no fue depurado ni cambió de opinión, lo que no le impidió continuar como profesor de genética de la Universidad de Gotinga. Uno de sus alumnos, Hendrik Verwoed, fue quien redactó las normas reguladoras del apartheid en Sudáfrica.
(3) Le pangermanisme continental sous Guillaume II (de 1888 a 1914), París, 1915, pg.351.

(4) Alexis Carrel, La incógnita del hombre, Joaquín Gil Editor, Barcelona, 5a Ed., 1942, pgs.305 y 353.
(5) Lysenko, La teoría materialista de la evolución en la Unión Soviética, Nómadas, vol. 33, núm. 1, enero-junio de 2012, Universidad Complutense de Madrid

Alemania conmemora el 75 aniversario de la Conferencia de Potsdam con una reconstrucción de la historia

Alemania está conmemorando el 75 aniversario de la Conferencia de Potsdam, que dibujó los contornos del mundo de la posguerra, con una exposición en la que ha invitado a Rusia a participar.

La Conferencia reunió en Berlín del 17 de julio al 2 de agosto de 1945 a los tres aliados vencedores de la Segunda Guerra Mundial representados por el Primer Ministro británico Clement Attlee, que sucedió a Churchill, Harry Truman, que sucedió a Franklin Roosevelt, y Stalin.

En aquel momento Estados Unidos estaba en una posición de fuerza desde el lanzamiento de dos bombas atómica sobre Japón y el acuerdo que se había mantenido durante una parte de la guerra empezaba a desaparecer.

A causa de ello, la mayor parte de las conversaciones fueron un tira y afloja entre Truman y Stalin que condujeron al fracaso de la política común y, en definitiva, a la Guerra Fría.

75 años después, la Fundación de los Palacios y Jardines Prusianos de Berlín-Brandenburgo organizó una exposición de lo que denomina como “los fatídicos días del verano del 45”.

La exposición pretende ser “objetiva y no ideológica”, según sus propias palabras. Por ello los organizadores se pusieron en contactó con el gobierno ruso para que aportara objetos históricos a la exposición. El Ministerio de Cultura de Rusia, entre otras cosas, ofreció las pertenencias personales de Stalin, los uniformes de los participantes en la Conferencia, documentos de la época y objetos de la vida durante la guerra.

Todo fue bien hasta que los organizadores empezaron a escribir las anotaciones que debían acompañar a los objetos aportados por Rusia. Medinsky, antiguo ministro de Cultura y asesor de Putin, explicó que la presentación de los hechos era tan distorsionada y degradante que se trataba de un nuevo intento de falsificar la historia.

Un ejemplo, planteado por Stanislav Davydov del Museo de la Victoria, fue el tópico de que “Stalin era el único dirigente y aseguró su poder con la ayuda de la policía secreta”.

Naturalmente, las expresiones “único dirigente” y “policía secreta” no existían en tiempos de la URSS, pero entre los imperialistas es un cliché que tiene que aparecer siempre por todas partes.

El organizador de la exposición reivindicó ante los medios de comunicación una visión de la historia diferente a la que existía en la URSS y de la que existe hoy en la Rusia actual, lo que tiene muy poco que ver con la “objetividad” y la “desideologización” de la que trataban de alardear.

En fin, 75 años después el imperialismo sigue empeñado en reescribir la historia, sustituyendo los hechos con nuevas palabras.

Un grupo fascista puso 10 bombas y asesinó a 4 personas, pero quedaron impunes de 1978 a 1981 (así fabricaron la ‘transición’)

Los fascistas Rafael Gómez Álvarez, de 24 años; Alejandro Rodríguez Borlado Zapata, de 26 años (ambos detenidos por la policía); Jesús Javier Blanco García, de 24 años (que ya estaba en prisión por otros delitos fascistas), y Pedro B. Fernández (en paradero desconocido) fueron los autores de los asesinatos del toxicómano Carlos Javier Idígoras Navarrete, ocurrido el 7 de junio del 1981 en un solar de la calle del Cardenal Cisneros, de Madrid, y del mendigo Luis Arribas Santamaría, cuando se encontraba tumbado en un banco de la vía pública de Madrid el 5 de julio de 1981.

Asimismo fueron los responsables del envío de cartas-bomba a la redacción del diario El País, el 30 de octubre de 1978, y a los locales del Club de Amigos de la Unesco, el 21 de enero de 1980. De la explosión de la primera bomba resultó muerto Andrés Fraguas Hernández, y sufrieron heridas de gravedad Juan Antonio Sampedro Sánchez y Carlos Barranco, todos ellos trabajadores. La explosión de la segunda carta-bomba causó heridas de gravedad a los directivos del Club Amigos de la Unesco Luis Esteban Barahona y María Dolores Martínez Ayuso.

Estos cuatro terroristas fascistas participaron, en un total de diez atentados con explosivos, entre ellos los perpetrados contra las librerías Fórum y Exprés, las sedes de la CNT y del Boletín Oficial del Estado, un chalé de Torrelodones propiedad de los cantantes Víctor Manuel y Ana Belén; un cafetín, la sede de la Asociación Pro Derechos Humanos, el complejo Aurrera, el automóvil de un súbdito francés y una librería de la zona de la calle de Orense. Todos estos atentados se produjeron en el período de tiempo transcurrido entre enero de 1978 y julio de 1981.

Rafael Gómez Álvarez, Alejandro Rodríguez Borlado, Pedro Bel Fernández y Jesús Javier Blanco fueron los autores de la colocación de un paquete explosivo en el interior de un recipiente de basura en la calle de Manuela Malasaña, de Madrid, acción perpetrada el 15 de julio de 1979, a consecuencia del cual resultó muerta la joven Salomé Alonso Varela, de 28 años y sufrieron heridas un total de nueve personas, entre ellos muy grave el novio de Salomé, Jesús Cañado Vega, de 28 años. Otro de los atentados atribuido a estos cuatro terroristas es el realizado a mediados de julio de 1980 en la plaza de Olavide, de Madrid, en el que resultaron heridas seis personas.

En cuanto al resto de los detenidos, la nota de la Jefatura Superior decía que: “José de las Heras, de 38 años, puso en contacto a los restantes (por los cuatro ya citados) con un individuo que decía ser guardia civil, al que conocía con el nombre de Agapito y que no ha podido ser identificado hasta el momento, ya que afirman los detenidos que las entrevistas con el mismo “las realizaron en locales públicos”, y añade que “el mismo individuo contactó al grupo con Tomás Antón Torregrosa, de 57 años, para que les proporcionara explosivos y detonadores”.

A Joaquín López Martínez, de veintiocho años de edad, se le acusó de haber entregado munición a los autores de los atentados y de transportar, en compañía de Alejandro Rodríguez-Borladi, un cargamento de éstos que le facilitó en Santa Pola el ya citado Antón Torregrosa. Pedro de Haro Pavón, de 32 años, por su parte, facilitó munición al grupo y recibió un rifle, que poseía junto con nueve armas en su domicilio, todas ellas ilegalmente. José Luis Sáez Alonso tuvo en su poder este rifle.

“Leocadio Jiménez Caravaca facilitó al comando una pistola Llama […] y se encargó del transporte de explosivos desde Santa Pola. Es de significar que a este individuo Tomás Antón le hizo entrega de 200.000 pesetas en metálico y de diez kilos de Goma 2 para que los colocara en un edificio de su propiedad, situado en Elche (Alicante), donde a la sazón estaba ubicada la sede de Fuerza Nueva, para que volara el edificio con el fin de edificar él en el solar y cobrar luego el seguro y la indemnización por terrorismo”.

La policía agregó: “El referido Tomás Antón Torregrosa, colocó un artefacto explosivo de dos kilos de Goma 2 en julio de 1978 en la finca de su propiedad, que fue visto a tiempo y desactivado. El mismo individuo, cinco meses después, consiguió colocar otro artefacto, esta vez de cinco kilos de Goma 2, en unos almacenes próximos a su local, cuya explosión produjo daños en el edificio y afectó a la sede de Fuerza Nueva”, dice la nota policial. “Los daños fueron evaluados en medio millón de pesetas y por esta causa consiguió la demolición.

La policía encontró en el domicilio de Rafael Gómez Álvarez, Ramiro Alejandro Rodríguez Borlado y Pedro de Haro Pavón siete pistolas, la mayoría del calibre 9 milímetros corto; tres revólveres, una escopeta, un rifle y una carabina, estas dos últimas del calibre 22 milímetros. Asimismo fueron hallados numerosos cartuchos de diversas marcas y calibres y gran cantidad de munición, lo mismo para pistola que para escopeta o rifle. Otros efectos intervenidos fueron varios detonadores, rollos de mecha y material eléctrico. Uno de los fascistas, Jesús Javier Blanco García, se encontraba recluido en la prisión de Carabanchel desde el 30 de junio por delito de asesinato frustrado, tenencia ilícita de armas, uso indebido del título de policía, amenazas y daños. Este terrorista ingresó asimismo en prisión, también en Carabanchel, el 17 de marzo de 1981 por un delito de lesiones por arma de fuego, y fue puesto en libertad once días después.

En cuanto a Tomás Antón Torregrosa, el 30 de julio de 1981 estando detenido en la DGS, se tiró por una ventana y resultó muerto. Fascista que ya a los diecinueve años, fue reclamado por un juzgado militar de Alicante por tenencia ilícita de arma de fuego. Hizo autoatentados para cobrar. En Elche se le conocía por las tensas relaciones que mantenía con su familia, especialmente con un hermano, que le había denunciado en algunas ocasiones por amenaza de muerte.

Leocadio Jiménez Caravaca, fascista autor de varios disparos contra dos jóvenes, hiriendo en la pierna izquierda a uno de ellos, el 16 de noviembre de 1976 en la estación del Metro de Oporto. Acusado de amenazas y golpear a los sacerdotes de la parroquia de la Fuensanta. Estuvo implicado en la explosión que destruyó el club juvenil Beato, de la parroquia de San Juan de Ávila, en el barrio de Usera. En la misma explosión resultó completamente destruido un despacho laboralista. Entre 1948 y 1969 fue procesado siete veces (dos por hurto, dos por quebranto de condena, una por imprudencia temeraria, otra por imprudencia simple y otra por infracción automovilística). En un registro realizado por la policía en su casa en el verano de 1975 se encontraron armas cortas y largas, granadas, explosivos, mechas, machetes y porras lastradas con plomo. Detenido en marzo de 1977 por la matanza de los abogadas de Atocha.

http://www.presos.org.es/index.php/2020/02/05/un-grupo-conocido-de-fascistas-puso-10-bombas-y-asesino-a-4-personas-pero-fueron-impunes-desde-1978-a-1981/

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