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Zapatero presiona en Venezuela por encargo de los monopolios para liquidar el chavismo

El antiguo Presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero presiona en Venezuela por encargo de Repsol y otros monopolios en favor de una liquidación “dulce” del bolivarismo. Es el mismo papel que viene jugando España en Venezuela desde que Chávez llegó al gobierno en 1999, aunque con algunas variaciones: Aznar trató de dar un golpe de Estado, mientras Felipe González y Zapatero “sólo” presionan.

La actuación de Zapatero es la de cualquier otro lobbista al servicio de los monopolios españolas, que buscan un “hombre de paja” para defender sus intereses en el país latinoamericano. El apoyo de Zapatero ha sido especialmente importante para que Repsol pueda repatriar dividendos de Venezuela.

Pero los monopolistas españoles preparan el desembarco en una Venezuela post-Maduro o participar allí de un capitalismo salvaje. El plan es el de que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) siga en el poder, pero sin la presencia de Maduro y de figuras destacadas del chavismo, sobre todo aparato militar.

Zapatero ya ha actuado como lobbista en Cuba o Guinea Ecuatorial, de la mano de los antiguos ministros del PSOE Miguel Ángel Moratinos y José Bono. Tiene muy buena relación con el todavía subsecretario de Estado de Estados Unidos para Asuntos Políticos de Latinoamérica, Thomas Shannon, uno de los supervivientes del gobierno de Obama. Shannon está al tanto de cada paso que da el equipo de mediadores de Zapatero en Venezuela.

La intervención de Zapatero en Venezuela comenzó, al menos oficialmente, a finales de 2015, cuando aterrizó en Caracas como observador internacional de las últimas elecciones parlamentarias, las que dieron a la oposición la mayoría de la Asamblea Nacional. Tras estos comicios, Zapatero continuó viajando al país latinoamericano como mediador de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), y desde octubre de 2016 participa de forma más activa en las negociaciones entre el gobierno venezolano y la oposición.

En este cometido le acompañan los expresidentes Ernesto Samper (Colombia), Leonel Fernánez (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá). También ha aportado su visión monseñor Claudio María Celli, emisario del Vaticano.

http://www.vozpopuli.com/actualidad/mediacion-Zapatero-lobbista-etapa-post-Maduro_0_1015098724.html

El verdadero objetivo del imperialismo para invadir Panamá en 1989

Hace 27 años más de 20.000 soldados estadounidenses con artillería pesada de última generación invadieron por tierra y mar a Panamá, lo que derivó en la caída del general Manuel Noriega.

Revelaciones de un documento secreto de Estados Unidos confirman que el verdadero objetivo de su invasión militar a Panamá en 1989, era abolir los tratados del Canal y para ello capturaron y derrocaron a Manuel Noriega.

El escritor panameño Julio Yao publicó el 5 de abril en el diario “La Estrella” documentos que confirman cuál era el verdadero objetivo de la invasión militar estadounidense.

“Nuestro objetivo es desestabilizar el país sin arriesgar nuestra presencia e influencia allí, y al mismo tiempo tener una base legítima para derogar los Tratados Torrijos-Carter”, dice el texto del Memorándum Secreto-Sensitivo del Consejo de Seguridad Nacional, del 8 de abril de 1986.

El gobierno de George Bush padre ejecutó la llamada “Operación Causa Justa” de 1989 en la que utilizó 26.000 soldados. El ataque fue durante la noche y la ocupación en las calles y ministerios se extendió durante dos años.

Julio Yao explicó a la agencia Prensa Latina que había recibido este y otros documentos en 1989, y los guardó con el fin de presentarlos junto a una demanda ante la Corte Internacional de La Haya. Lo mismo hizo con una entrevista vía correo realizada al general Noriega en 1993.

El también ex asesor de política exterior probó que además de mantener el control sobre el Canal Interoceánico, Estados Unidos perseguía el objetivo de alejar a Japón de la posibilidad de trabajar en la ampliación del mismo, lo que negociaba el gobierno del general Omar Torrijos y lo continuó Noriega.

Noriega dijo en esa entrevista de 1993 que Japón hizo compromisos para los estudios del futuro Canal, buscando opciones convenientes, lo que se inició con la visita del presidente de la Cámara de Comercio japonesa, Shigeo Nagano.

El entonces jefe de las Fuerzas de Defensa de Panamá aseguró que Estados Unidos hizo presiones para eliminar esos contactos, lo cual calificó de chantaje a los nipones, a partir de los compromisos asumidos por estos en la post guerra.

Hasta el momento no se conocen reacciones estadounidenses que confirmen o nieguen la autenticidad del Memorándum.

El historiador panameño, César del Basto, explicó que en el contexto actual el tema parece no interesar a Estados Unidos. “A nosotros si, pues tenemos la deuda de seguir construyendo una memoria histórica basada en el pasado-presente y no en el pasado-pasado como quieren ellos”.

La invasión de Panamá el 20 de diciembre de 1989 es conocida como la “Operación Causa Justa” y considerada como un acto terrorista.

Estados Unidos ha intervenido siete veces a Panamá desde 1856 hasta 1989. En el país centroamericano no se tienen claras las cifras de muertos causados por la Operación Causa Justa. Según la Asociación de Familiares de los Caídos del 20 de diciembre de 1989 murieron más de 4.000 personas.

El año en que Argentina se convirtió en un refugio nazi

Alejandro López

Tras la Segunda Guerra Mundial, la cantidad de funcionarios, oficiales y colaboradores nazis detenidos fue irrisoria para el alcance del régimen fascista. La sospecha invadió a la comunidad internacional ante la pregunta obligada: ¿Dónde están miles de hombres y mujeres que se encargaron de enaltecer el régimen y exterminar a millones de personas?

El germen más reacio a desaparecer del fascismo aún se mantenía en pie a través de ODESSA, una organización secreta formada a inicios de 1946 con la intención de establecer nexos con naciones lejanas y ajenas al conflicto para ayudar a exiliar a integrantes del Tercer Reich a escapar de la justicia internacional. A pesar de las dificultades para rastrear históricamente el funcionamiento de la red, un sinfín de pruebas llevan a Latinoamérica, específicamente Colombia, Brasil, Paraguay y especialmente a  Argentina, como el destino de escape nazi por excelencia.

El carácter clandestino de la organización para el resto del mundo, resultaba diametralmente opuesto en la Argentina. Según Uki Goñi, periodista especializado en el tema ODESSA, la enorme red de escape se gestó en la misma Casa Rosada a través de una serie de reuniones entre Juan Domingo Perón y oficiales alemanes, belgas y franceses, todos criminales de guerra. Ahí, en la propia sede del ejecutivo argentino, se plantearon las alternativas y la logística para llevar a buen puerto a los altos mandos nazis a disfrutar el resto de su vida.

El tema circula como un vieja leyenda en Buenos Aires, donde a menudo se presume junto con otros mitos urbanos rioplatenses; sin embargo, las evidencias y la portentosa investigación histórica de Uki apunta a una política sistemática de rescate peronista de los nazis sobrevivientes hacia la Argentina.

Públicamente, Juan Domingo Perón se refirió en distintas ocasiones a los Juicios de Nuremberg como “una infamia” que no podía ser tolerada por la comunidad internacional. La estrategia arrancó oficialmente en 1947, donde misiones especiales enviadas por el ejecutivo ayudaron a los alemanes fugitivos sortear la justicia para finalmente llegar a Sudamérica.

La mayoría de las operaciones corrieron a cargo de Carlos Fuldner, un agente germano-argentino que durante la cima del Tercer Reich fungió como Hauptsturmführer (capitán) de la SS. Las principales vías de escape, conocidas como ratlines en Europa que gestionó incluyeron países alejados de Alemania, como Italia, y Suiza. Sujetos encargados de gestionar el genocidio en Europa como el propio Adolf Eichmann y Josef Mengele se ocultaron en el Cono Sur durante la segunda mitad del siglo XX, en un episodio oscuro de la Argentina que aún hoy es un tabú en América Latina.

http://culturacolectiva.com/la-historia-del-refugio-nazi-en-argentina/
 

Venezuela ante la traición histórica uruguaya

Darío Herchhoren

Las noticias que nos llegan de Venezuela no son precisamente tranquilizadoras. La derecha está utilizando los mismos métodos que utilizó en Chile para caldear el ambiente político previo al golpe militar de 1973. Escasez de alimentos, paro de camioneros, desabastecimiento, disturbios, falsas denuncias de actuaciones dictatoriales; y finalmente el pinochetismo. Salvo esto último, la metodología parece calcada.

Pero sin embargo hay una diferencia, y no menor. Se trata de la actuación del ejército. Para entender esa diferencia hay que entrar en las entrañas de ambas instituciones militares; la chilena y la venezolana.

El ejército chileno (Ejército, marina y fuerza aérea) está integrado en cuanto a sus cuadros de oficiales, por miembros de la aristocracia, y generalmente hijos de ingleses y alemanes, que forman los estados mayores. El ejército chileno tiene una matriz prusiana, que implicaba un desprecio absoluto por la política. Esa es la razón por la cual ese ejército nunca golpeó a los gobiernos civiles surgidos de elecciones.

Pero esa “tradición democrática” se rompe cuando el gobierno de la Unidad Popular presidido por Salvador Allende es percibido como un peligro para la gran propiedad, y sobre todo por los planes socialistas del gobierno de Allende. Decía Salvador Allende, que él quería un socialismo con empanadas y vino, que es una combinación propia de la cocina criolla, es decir, que quería un socialismo a la chilena, lo que se llamó la vía chilena al socialismo, que cometió el fatal error de creer que las fuerzas armadas se iban a mantener fieles a su tradición falsamente democrática que acabamos de describir.

Las fuerzas armadas venezolanas en cambio, están integradas en su inmensa mayoría por individuos de origen humilde, incluso en sus estados mayores, y sus oficiales salidos de las academias militares provienen de las clases menos favorecidas, y esta diferencia sustancial es en realidad el reaseguro de la revolución bolivariana.

Pero hay algo que es el talón de Aquiles de toda la estructura bolivariana, y es que no existe experiencia histórica en el mundo donde no se haya aplicado la violencia. Los cambios sociales para que sean tales deben llevar como distintivo la expropiación violenta de las clases acomodadas por las clases desposeidas, y ello solo se puede llevar a efecto aplicando la violencia revolucionaria, y ello generará resistencias que habrá que reprimir por la fuerza. La permanencia en la OEA, de Venezuela es algo inexplicable. La OEA es, como la calificara el canciller cubano Raúl Roa, el Ministerio de Colonias de los EEUU, y permanecer en esa organización es un grave error del gobierno bolivariano.

Es curioso cómo algunas veces se da una constante histórica que parece que no puede romperse, y es como los sucesivos gobiernos uruguayos han sido siempre servidores lacayunos y genuflexos de los diversos imperios. El nacimiento de Uruguay como nación fue una maniobra del imperio inglés para evitar que Argentina controlara ambas orillas del Río de la Plata, que era la llave para penetrar por el Paraná a los ricos territorios bolivianos y paraguayos, y la creación de un estado tapón como Uruguay garantizaba que el imperio inglés utilizara a esa desgraciada nación para sus fines de conquista y agresión.

Esa circunstancia preanunciaba con varias décadas de anticipación las guerras de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay) contra Paraguay y su posterior saqueo y hundimiento en beneficio de Inglaterra, y mucho después la guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia donde los  intereses petroleros de Inglaterra y Alemania despedazaron a ambos pueblos.

Cuando se produce la revolución cubana, la OEA, cumpliendo las órdenes del imperio USA, expulsa a Cuba en la famosa reunión de Punta del Este en Uruguay, gracias al voto que faltaba y que solícitamente le proporciona el canciller uruguayo Carlos Clulow. Otra vez el Uruguay.

Ahora la OEA intenta intervenir en Venezuela y genera una cantidad enorme de declaraciones todas ellas amenazantes contra la revolución bolivariana; y ¿quién preside la OEA esta vez? El antiguo canciller uruguayo Luis Almagro, que fuera miembro del gobierno del traidor venerado José (Pepe) Mugica.

Por si todo esto fuera poco, hay que tener muy presente que Tabaré Vasquez, actual presidente de Uruguay, pertenece a una linea política que finge ser revolucionaria y de origen Tupamaro, pero en realidad es un traidor que aplica políticas muy similares a las PSOE en España.

Uruguay parece tener una suerte de sino trágico, que solo se romperá cuando haya una revolución de verdad y se cumpla el sueño que encarnaron San Martín, Bolivar, Sucre, Manuel Ugarte, Fidel, Chaves, Raúl Sendic, fundador de Tupamaros. (Su hijo, del mismo nombre, ha traicionado a su padre y es el vicepresidente de Tabaré Vasquez) y tantos otros, “La patria grande”, que será desde el Río Bravo a Tierra del Fuego.

OEA, el Ministerio de las Colonias del imperialismo

El Virrey Luis Almagro
Crismar Lujano y Sergio Martín-Carrillo

En 1948 nacía la Organización de Estados Americanos (OEA), heredando el rol que hasta ese momento habían tenido las Conferencias Interamericanas, que se venían celebrando en el continente desde el año 1889 y eran las mejores representantes del panamericanismo dirigido desde los Estados Unidos. Desde el mismo momento de su nacimiento, la OEA se enfrentó a las visiones propias de los países latinoamericanos y caribeños. Es asi como Estados Unidos se convertía en el principal opositor a la creación en el seno de las Naciones Unidas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, que finalmente nacía en ese mismo año 1948 y venía a disputar el espacio y la visión panamericanista.

La OEA está actualmente integrada por 35 países. Decir que está dirigida por los Estados Unidos no resulta un brindis a la retórica anti-imperialista. No hay más que ver su financiamiento para entender de modo claro a quién obedece y para quién trabaja. Estados Unidos financia el 80% del presupuesto del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, que se ha convertido en los últimos años en la principal punta de lanza contra el gobierno democrático de Venezuela. Por otro lado, es la Secretaría General de la OEA la encargada de preparar el programa anual para la asignación de fondos a cada uno de los ejes temáticos de la institución. Es aquí donde se determina el poder de cada Estado sobre la Secretaría General, que se basa en cuotas ligadas a las asignaciones de cada uno de los miembros. En 2015, Estados Unidos financió con 2.000 millones de dólares, lo que representó el 52% del total de su presupuesto. Queda claro, por tanto, a quién debe obedecer el Secretario General Luis Almagro.

Tan solo año y medio después de que Luis Almagro fuera elegido al frente de la Organización, se comenzó una fuerte reforma institucional que venía a reforzar el poder de los Estados en función de sus aportaciones, alejando aún más el funcionamiento de cualquier tinte que pudiera sonar a democrático. La reforma incluía un recorte de 10,5 millones de dólares en su presupuesto anual, monto que principalmente venía de la reducción de personal y la eliminación de algunos programas. Mientras que otros ejes como el de Derechos Humanos, con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Corte Interamericana, obtenían una duplicación en el monto de sus recursos.

Pero la pregunta es si la OEA contaba con cada vez menos recursos ¿de dónde obtenían las CIDH y la Corte Interamericana los mismos? Según un estudio elaborado por Indian Law, la duplicación de recursos provenía de donaciones externas a los canales formales de la OEA y, que hasta la fecha, provenían principalmente de los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y algunas ONGs.

En otras palabras, financieramente la CIDH depende cada vez más de las contribuciones voluntarias de países u otras organizaciones públicas o privadas. Esto ha provocado que el modelo de la OEA con financistas
externos al propio Sistema Interamericano, tenga un importante sesgo ideológico de signo conservador para el tratamiento, defensa y promoción de los Derechos Humanos en el continente.

Si
atendemos al presupuesto aprobado para el fondo regular de la OEA, que
es financiado por contribuciones de los países miembros mediante el
pago de las cuotas, éste asciende a 84,9 millones de dólares. En cuanto a
los gastos, el mismo los concretaba en un valor de 73,5 millones de
dólares. Esto supondrá una reducción de 10,8 millones de dólares
respecto al presupuesto del año anterior. Sin embargo, el monto dedicado a las partidas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos sí que experimentan
un incremento en el presupuesto, pasando de 4,9 a 5,64 millones de
dólares la primera, y de 2,6 a 2,75 millones de dólares la segunda.

Es,
por tanto, clara la intención que tiene la trama que dirige a la OEA de
impulsar el nuevo papel de la organización en el continente. Ya relegado
a un segundo, o tal vez tercer plano su rol de foro de discusión
política en la región, ahora su intervencionismo se basa en una interpretación
sesgada y dirigida de los derechos humanos, con una clara intención de
doblegar la voluntad de los gobiernos que no se sometan a sus intereses
.

En
este sentido, adquiere nitidez el objetivo del documento de 75 páginas
enviado por el Secretario General Luis Almagro para su discusión en
la OEA. En el mismo, se daba un ultimátum a Venezuela para que celebre
elecciones en 30 días bajo la amenaza de aplicación de la Carta Interamericana
y la consiguiente expulsión del país caribeño de la organización. Esta
nueva arremetida es derivada de una clara intención política, pero
también hay que tener en cuenta el trasfondo económico que conlleva,
pues el gobierno estadounidense se ha propuesto reducir un 50% sus
aportaciones a organizaciones internacionales. En este sentido se hace
necesario por parte de la OEA demostrar su utilidad para los
intereses geopolíticos estadounidenses. Luis Almagro teme por su cargo y
por el futuro de la organización que lidera y está dispuesto a salvar
el mismo cueste lo que le cueste. No importa si por delante se lleva a
un gobierno elegido por la voluntad popular expresada en las urnas.
Lo importante no es la democracia ni los derechos humanos, lo importante
es demostrar lo que uno puede hacer por los intereses de su principal
financista. La OEA se comporta como los antiguos Ministerios de las
Colonias, aunque ahora sea un “nativo” quien lo lidere.

http://www.alainet.org/es/articulo/184480

El guerrillero de todos los tiempos: Manuel Marulanda Vélez

Carlos Lozano Guillén
Hace nueve años falleció en las montañas de Colombia, Pedro Antonio Marín o “Manuel Marulanda Vélez” nombre con el que se le conoció en su vida guerrillera, comandante de las FARC-EP, a las que fundó en 1966 en compañía de un grupo de campesinos alzados en armas después del aleve ataque, entre 1964 y 1965, a las localidades de Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero.

El 26 de marzo de 2008 se apagó la vida del legendario jefe guerrillero, uno de los grandes protagonistas de la historia política de la mitad del siglo veinte y de los dos primeros lustros del siglo veintiuno. Toda una leyenda que fue “dado de baja”, casi en un centenar de ocasiones, en los comunicados del Ejército y en los titulares de la “gran prensa”, durante más de medio siglo de conflicto.

Fue el sueño permanente de la oligarquía colombiana y de la cúpula militar, que siempre quisieron tener en su poder el cuerpo abatido de “Marulanda” para exhibirlo en señal de victoria y como trofeo de guerra. No lo lograron. Cerró los ojos en algún lugar del Huila o del Meta, quizás cerca del histórico Guayabero, donde estuvo antes del infarto cardiaco que le quitó la vida, poco antes de cumplir ochenta años. Estaba acompañado de Sandra, su compañera, y de su guardia personal de curtidos guerrilleros y guerrilleras.

Las muertes de Tirofijo

El comandante “Marulanda” contaba que en varias ocasiones estuvo cerca de morir en desarrollo de combates con la Fuerza Pública o de operativos militares. Siempre lo buscaron con desespero por tierra, aire y agua, pero en realidad en muy pocas veces pudieron conocer su ubicación. El 9 de diciembre de 1990, cuando el ataque a la sede del Secretariado en el gobierno de César Gaviria Trujillo, el mismo día en que se elegían los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente a la cual el gobierno esperaba que las FARC-EP concurrieran, el jefe guerrillero se desplazó con agilidad entre las montañas, eludiendo el cerco militar; los helicópteros que transportaban tropas para dejarlas en una de dos montañas, escogieron justo en la que no estaba “Marulanda”, de haber ocurrido, el peligro hubiera sido inminente. Pero siempre sobrevivió a los avatares para contar la historia, una de ellas la de “Las muertes de Tirofijo”, que fueron más de cien las que se inventaron y convirtieron en leyenda.

Su muerte fue tranquila. Los últimos años habían sido duros por la guerra de la “seguridad democrática” uribista. Tras la ruptura de los diálogos del Caguán no hubo sosiego, el asedio militar fue permanente, casi no tuvo condiciones para estar mucho tiempo en un mismo sitio. Tampoco el jefe de las FARC-EP vivió en las condiciones que describió Luis Carlos Restrepo. Según el Alto Comisionado de Paz del gobierno de Uribe Vélez, “Marulanda” estaba solo, sin comida, en la profundidad de la selva y hasta con el uniforme roto. Todo lo contrario, estuvo acompañado por Sandra y su gente, permaneció en los mismos sitios por los que anduvo siempre, rodeado de sus animales y con abundante comida. De alguna manera desafió a los que lo persiguieron toda la vida con la intención de capturarlo o matarlo.

Su vida

Nació en Génova, Quindío, el 12 de mayo de 1928. Desde niño le gustó trabajar en el campo y deambulaba de un lado para otro, siempre apoyándose en sus familiares. Nunca perdió su acento, su modestia y malicia campesina. Cursó cinco años de primaria y en política fue un autodidacta, aprovechando su relación con las organizaciones agrarias, populares y su formación comunista y revolucionaria. “En la guerrilla aprendí de todo”, dijo alguna vez.

Le tocó vivir el 9 de abril en Ceilán, Valle del Cauca, donde fue testigo de la violencia de los conservadores que asesinaron a decenas de liberales y opositores a la dictadura conservadora, algunos, familiares suyos. Esa realidad lo acercó a las organizaciones agrarias de la época que resistían a la violencia de los terratenientes y latifundistas. Así se incorporó a la guerrilla liberal y a la comunista después.

En la década de los años cincuenta llegó al sur del Tolima, bastión histórico de las luchas agrarias y guerrilleras, donde trabó amistad con Jacobo Prías Alape y otros dirigentes comunistas. Así resultó involucrado en la lucha agraria y popular, que hizo historia en la resistencia armada del Davis y años después en Marquetalia y otras regiones del sur del país.

Se convirtió en “Manuel Marulanda Vélez”, nombre que adoptó en una Escuela de Cuadros del Partido Comunista, en homenaje al destacado dirigente sindical comunista,  asesinado por los organismos de inteligencia del Estado en 1950. “Así me bautizaron políticamente […] Así me quedé y así continuaré. Aunque en la fe de bautismo y en la cédula sigo siendo Pedro Antonio Marín”, le dijo al escritor Arturo Alape. Fue el arranque para un revolucionario que se convirtió en una gran personalidad de la historia colombiana.

La lucha por la paz

“Manuel Marulanda Vélez” dirigió la resistencia armada campesina, orientó el asentamiento en Marquetalia y otras regiones agrarias, luego de la agresión militarista e imperialista condujo la primera Conferencia Nacional Guerrillera del Bloque Sur, en 1965, que abrió el camino para que en la Segunda Conferencia Nacional Guerrillera, en 1966, se fundaran las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Fue un guerrillero de todos los tiempos.

Sin embargo, entendió que la lucha armada era en clave de paz. En ese camino, la búsqueda de la solución política dialogada para remover las causas del conflicto, era parte del accionar político y militar guerrillero. Así lo concibió el jefe de las FARC-EP y lo dejó consignado en una frase lapidaria: “La paz es una bandera de los revolucionarios”. Sin duda, no hubiera vacilado en avalar la consolidación del proceso de paz de La Habana y en suscribir el Acuerdo Final.

Pedro Antonio Marín o “Manuel Marulanda Vélez” fue un hombre de la pura entraña popular. Un campesino que jamás dejó de serlo, vivió y actuó siempre como tal. Humilde, modesto y de buen trato. Jamás gritó o insultó a alguien. Reconocía que a todas las personas había que respetarles su dignidad.

En el Caguán, durante los diálogos en el gobierno de Pastrana, duró varios días consternado porque su perro siberiano que siempre lo acompañaba, mataba a las gallinas de las fincas vecinas a su campamento. Estaba apenado con los finqueros y siempre les pagaba los daños como cualquier buen ciudadano. O cuando detectó que la debilidad y el aislamiento político del presidente Andrés Pastrana ponía en peligro el futuro de los diálogos de paz, en reunión con los jefes de los partidos políticos, les rogó para que le dieran su apoyo al mandatario porque de lo contrario no podría soportar la presión para la ruptura de los mismos.

Era muy hospitalario y se preocupaba de cada detalle para que sus invitados la pasaran bien en las incomodidades de un campamento guerrillero, bajo el asedio del fuego enemigo.

“Manuel Marulanda Vélez” fue el guerrillero más antiguo del planeta, pero también el que sentó las bases para que las FARC-EP llegaran hasta la firma de la paz con democracia y con justicia social.

http://semanariovoz.com/guerrillero-todos-los-tiempos-manuel-marulanda-velez/

Cabello revela un nuevo plan golpista en Venezuela contra el gobierno de Maduro

Diosdado Cabello, del PSUV
Ayer el vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela y parlamentario venezolano, Diosdado Cabello, reveló la participación de Estados Unidos en un nuevo plan de golpe de Estado contra el gobierno de Maduro.

Según Cabello, los trabajos realizados desde primeros de marzo por los servicios de Inteligencia de Venezuela, han descubierto los planes de un nuevo golpe de Estado organizado desde el exterior y en el que están involucrados factores tanto nacionales como internacionales, informa VTV.

El golpe contra el gobierno de Maduro debía tener lugar antes de las fiestas de Semana Santa y fue orquestado por un grupo de la ultraderecha venezolana denominado Los Próceres, con la participación de militares activos y retirados, así como oficiales policiales.

Según una grabación revelada por el parlamentario, entre los implicados se encuentra el agente encubierto Eduardo Vetencourt, exmiembro de la antigua DISIP, además de un coronel identificado como Zomacal, presidente del partido de oposición Copei Roberto Enriquez, así como el también político de Copei, Oswaldo Álvarez Paz, entre otros políticos y funcionarios de la oposición.

En un video publicado por Telesur, Cabello ha informado que “desde Colombia habían sido captados cuadros medios de la Fuerza Armada Nacional, incluyendo a un francotirador”, y afirma que “el expresidente Álvaro Uribe esta inmiscuido en los planes de desestabilización”.

El video confirma la tesis de la planificación del plan golpista desde el exterior, sobre la base de una supuesta intervención humanitaria y con uso de violencia, explosivos y fuerzas de reacción.

Según informaciones publicadas por “El Nacional” y recogidas tembién en el video, Roberto Enríquez, el coronel retirado Ricardo Somascal Longo y Eduardo Vetencourt, junto al capitán Heredia, se encuentran detenidos bajo acusación de traición a la patria e instigación a la rebelión.

https://actualidad.rt.com/actualidad/235108-parlamentario-revela-pruebas-nuevo-plan-venezuela

Haití defiende al gobierno de Venezuela de las acusaciones de ‘golpe de Estado’

Jean Baptiste Harvel

El 29 de marzo tuvimos la oportunidad de escuchar uno de los más raros ejemplos de valentía y dignidad que se pueden contemplar en la diplomacia actual, procedente de Haití, un país martirizado hasta la extenuación por el imperialismo, y de su embajador en la Organización de Estados Americanos: Jean Baptiste Harvel.

Gestos como el Harvel contribuyen a entender los motivos por los que el imperialismo masacra a Haití desde hace dos siglos: porque es uno de los pocos países del mundo que habla con voz propia en los foros internacionales.

El embajador haitiano inició su discurso con una protesta que demuestra la manera en que se manipulan entre bastidores los asuntos diplomáticos en todos los organismos internacionales, incluida la OEA, de la que Haití es miembro fundador. A pesar de ello, a la delegación haitiana no le entregaron una copia del documento elaborado por el pelele de turno, Luis Almagro, secretario general de la OEA y pelele de Estados Unidos.

Haití no es un país a tener en cuenta, ni siquiera dentro de la OEA, sobre todo cuando sale en defensa del gobierno de Venezuela, acosado y hostigado por el imperialismo desde que Chávez y los suyos se hicieran con las riendas de gobierno hace 20 años.

En su discurso Harvel acusa a Almagro de saltarse a la torera la Carta fundacional de la OEA, algo que ni siquiera se le pasaría por la imaginación de no actuar por cuenta de sus amos. La OEA no está autorizada a intervenir en la “jurisdicción interna” de los Estados miembros, afirma el embajador haitiano, recordando un principio fundamental del derecho internacional en trance de desaparición desde que no existe la URSS.

El embajador se refería al llamamiento de Almagro para que Venezuela convocara elecciones generales inmediatamente, un asunto que va más allá del problema de Venzuela, ya que puede afectar también a Haití y a otros países de la región. La OEA afronta un futuro “sombrío” porque todos los países que la forman están siendo instrumentalizados.

La amenaza de expulsión de dicho organismo y las sanciones a Venezuela son contraproducentes, “un golpe de Estado maquillado” contra el gobierno bolivariano, como lo califica Harvel en su discurso. Inicia un peligroso precedente que se podrá utilizar en el futuro contra otros países. Por ello, Haití considera que la defensa de Venezuela es “una cuestión de principios”, concluyó Harvel.

La guerra sicologica de la invasion de Panamá

En 1989 Panamá fue objeto de un experimento infame, una estrategia de manipulación cuidadosamente diseñada y ejecutada con éxito por una unidad especial de operaciones sicológicas del ejército de los Estados Unidos. Las estrategias e instrumentos usados les dieron resultados exitosos cuyos impactos aún afectan la psique del panameño.

Cuando Estados Unidos bombardeó e invadió Panamá, el 20 de diciembre de 1989, llevaba casi dos años trabajando en una operación de manipulación sicológica que siguió hasta bien entrado el año 1990. Los encargados eran los miembros del 4º Grupo de Operaciones Sicológicas (4th Psychological Operations, PSYOP), hoy conocido como el 4th Military Information Support Group, con sede en el Fuerte Bragg en Carolina del Norte, cuyo lema es “Verbum vincet” (La palabra vencerá).

Como en toda operación de esta naturaleza, se buscaba influir en las “emociones, motivaciones, razonamiento objetivo y a la larga en el comportamiento” de los individuos, grupos y autoridades de ambos países. A los de Panamá, para que aceptaran la invasión como una “liberación”; a los de Estados Unidos, para que vieran la guerra injusta a la que sometían a un país muy pequeño, de menos de 1 por ciento de su población, como un “regalo” de democracia y justicia. Como objetivo no declarado, no sólo de la operación sicológica, sino de todo el proyecto de invasión, se quería contrarrestar al Subcomité del Senado sobre Terrorismo, Drogas y Operaciones Internacionales, dirigido por John Kerry, que desde 1986 sostenía que el gobierno de ese país no había hecho nada en cuanto al narcotráfico en la región y, desligar a Reagan y a Bush (en pleno periodo electoral) de las razones que en ese entonces eran desconocidas por el público y que serían admitidas por la CIA en 1998: que el gobierno estadounidense apoyó a los Contra en Nicaragua, inundando de la droga crack la ciudad de Los Angeles, California para financiarlos. Operación en la que Noriega los había apoyado.

Podría decirse que para el equipo de especialistas en guerra sicológica iba a ser un trabajo fácil. Para que lo fuera más, a los pocos meses de empezar, en febrero de 1989, a Noriega le levantaron cargos por narcotráfico y lavado de dinero. Con ello era más sencillo convencer a la opinión pública de Estados Unidos de que se trataba de un monstruo capaz, él solo, de poner en peligro a los casi 250 millones de habitantes de ese país. En Panamá, donde Noriega tenía problemas crecientes, ni siquiera los que hacían negocios con él lo iban a defender de las acusaciones de Estados Unidos.

Así, antes del conflicto armado, el trabajo involucró la manipulación de medios de comunicación locales e internacionales, trasmisiones de radio, por teléfonos y máquinas de fax (no existía el internet, así que caricaturas, noticias y artículos circulaban como facsímiles); movimientos de tropas y ejercicios en territorio panameño; y el aprovechamiento de cada bravuconada de Noriega, como la golpiza a Ford y el asesinato de su guardaespaldas, la famosa escena con el machete, o la balacera frente al Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa en la que murió el infante de marina Robert Paz.

Y durante la guerra consistió en el uso de volantes, camisetas y pancartas previamente diseñadas; la deshabilitación de las transmisiones que se opusieran a la invasión; la publicación en los periódicos de caricaturas creadas para este conflicto por un tal Tim Wallace, alias Lobo, que ni siquiera hablaba español pero que usaba muy bien los elementos de la cultura y la política panameña; noticias controladas en medios impresos, radiales y televisivos (memorable la visita a la casa de Noriega donde se mostraban enormes bolsas blancas con el logo del Banco Nacional de Panamá, llenas de dinero y parafernalia de la utilizada para la santería, religión que en Panamá los más conservadores relacionan con la brujería y en Estados Unidos con el vudú); el uso de altoparlantes con música estridente o mensajes leídos por hispanohablantes; las llamadas telefónicas directas con informaciones o amenazas; la distribución de pancartas alusivas a la extradición de Noriega o a la bienvenida a las tropas invasoras, tanto en cartón como en tela; todo el material necesario para lograr que los miembros del ejército panameño entregaran sus armas y pasaran a formar parte de la nueva policía, para la que ya se habían diseñado hasta las placas (con un mensaje alusivo, de orgullo renovado, a los que aceptaran ser miembros) y los emblemas que siguieron usándose; permisos para portar armas para ser firmadas por las nuevas autoridades y, para los más bravos, carnés de afiliación a los boinas negras arnulfistas con los colores de esa agrupación.

La campaña de manipulación

Tal vez no sabremos nunca si otros actos fueron planificados y su ejecución dirigida por esta organización para convencer a la opinión pública de la supuesta justicia de esta guerra no declarada. Lo que sí sabemos es que Noriega, que en 1970 fue alumno de la Escuela de Operaciones Sicológicas de la Armada de Estados Unidos en Fuerte Gulick, en Panamá, no pudo con la avalancha de información y terminó buscando santuario en la iglesia antes de entregarse a los Estados Unidos, mientras que los miembros de las Fuerzas de Defensa se rindieron rápidamente.

El panameño común, constantemente manipulado por la televisión comercial, fue aun menos capaz de enfrentar esta parte sicológica de la guerra y, a pesar de las imágenes de El Chorrillo incinerado y sus miles de habitantes desplazados, de los carros aplastados en las calles y las historias de vecinos de todos los sectores de la ciudad de Panamá, Colón o Río Hato heridos de bala o muertos por unos muy eficientes soldados, hoy recordamos las imágenes, que le dieron la vuelta al planeta, de la gente celebrando la llegada de las tropas estadounidenses.

Manipulados por una propaganda muy bien tramada, el día después de Navidad, los canales de televisión controlados por los militares ocupantes revelaron que Noriega tenía dos días de estar refugiado en la embajada del Vaticano. No sabemos con certeza por qué demoraron ese tiempo en revelarlo, pero fue una información mantenida en secreto hasta ese momento. Las escenas transmitidas, que podemos ver en internet hoy, muestran el área controlada por tropas estadounidenses en varios vehículos artillados, sobrevolada por enormes helicópteros de guerra, y un grupo de personas que se había reunido en el área durante la tarde, portando pancartas en español y en inglés: “Noriega must be judged not exiled”; “Asilo no! Justicia”; “Otro Noriega nunca más”; “Justicia justicia justicia”. Luego, las personas declarando ante las cámaras de manera contundente sobre la necesidad, no de juzgar a Noriega, sino de entregarlo: “Pero nosotros no estamos de acuerdo en que Noriega se quede aquí en Panamá. Si los gringos vinieron por él, se lo tienen que llevar a él y a los secuaces”. A partir de esa transmisión, la gente comenzó a llegar al área voluntariamente. Recibieron con gusto (aunque no sólo esa noche y en ese lugar) camisetas con las banderas de los dos países, mensajes de bienvenida, paz y agradecimiento por la libertad y la democracia.

Los resultados del experimento

Nadie se preguntó cómo pudo imprimirse ese material a favor de la invasión, si la circulación de las personas estaba restringida y la ciudad de Panamá había sido desmantelada por un saqueo general, sin contar que el país llevaba meses casi detenido, con los bancos cerrados por un largo embargo internacional, y las imprentas y locales publicitarios, entre otros comercios no indispensables, cerrados por falta de dinero.

Preguntas que no se hacían en ese entonces y todavía no se hacen. En la mente de la mayoría de los panameños siguen grabadas varias ideas, que persisten a pesar del paso de los años y de otras evidencias.

Por ejemplo, a pesar de tantos libros de tácticas militares publicados en Estados Unidos en los que se describen las batallas que se dieron en Panamá y Colón, incluyendo la del antiguo aeropuerto de Paitilla, que resultó en la mayor cantidad de muertos para los afamados Navy Seals, la mayoría todavía cree que los estadounidenses no encontraron ninguna resistencia. Aún con la información conocida de médicos, enfermeras y otro personal, además de conductores de ambulancias, carros de bomberos y taxis que pusieron en riesgo su vida, muchos de ellos heridos o muertos tratando de llegar a los hospitales o atendiendo las múltiples emergencias que se dieron esa noche de destrucción, es común que se siga diciendo que durante la invasión el panameño actuó de manera cobarde.

A pesar de la disponibilidad de tantos videos (hoy en internet) tomados por el mismo ejército de los Estados Unidos, mostrando la intensidad del bombardeo al que fue sometido El Chorrillo durante toda la noche, todavía se repite que las viejas casas de madera de ese barrio fueron incendiadas por allegados a Noriega al día siguiente. Casas que, en tiempos de paz, se incendiaban constantemente de forma accidental.

Aunque hoy sabemos que la ubicación de Manuel Antonio Noriega al momento de iniciarse las hostilidades era conocida por Estados Unidos, que manejaba sus operaciones de inteligencia para toda la región desde Panamá, se insiste que los muertos, los miles de desplazados, sobre todo los de El Chorrillo, pero también los llevados desde Río Hato, eran necesarios para atraparlo y sacarlo del poder.

Y se sigue creyendo que el repudiado saqueo era inevitable y no el crimen de guerra que fue, imperdonable para el ejército profesional más poderoso del mundo, que durante esta ocupación militar tenía la obligación de realizar las funciones policiales, bomberiles y de otras organizaciones civiles desmanteladas por ellos desde la primera noche.

Por supuesto, no todos los planes de esta organización funcionaron debidamente, como fue el caso de la música estridente que usaron para amedrentar a Noriega, acto que, aunque cautivó al público, fue muy criticado por diversos expertos militares. Sin embargo, la operación fue tan exitosa que sabemos que mucho de lo que aplicaron en Panamá fue utilizado en mayor escala, y de forma refinada, en las guerras siguientes en las que Estados Unidos participó.

La reconstrucción de la memoria

En Panamá, es indiscutible que el 4th PSYOP Group logró su cometido de influir en la mente de la gente para que aún, casi tres décadas después, vean la invasión y todas sus consecuencias horrorosas como algo inevitable, y como el regalo de una liberación.

Urge ahora a los panameños reconstruir los hechos, revelar la verdad, investigar todo lo relacionado con esta guerra no declarada, contar y nombrar a los muertos, que no pueden seguirse viendo como material descartable en una lucha de poderes, exaltar a los héroes y corregir el daño realizado por estas organizaciones dedicadas a la manipulación sicológica y cultural. Daño más terrible, por sus efectos a largo plazo, que toda la destrucción causada al país por los bombardeos.

J.L. Rodríguez Pittí http://laestrella.com.pa/panama/nacional/guerra-sicologica-invasion-panama/23977148

El gobierno de Colombia iniciará una ofensiva contra los disidentes de las FARC

El sábado el vicepresidente de Colombia, Germán Vargas Lleras, ordenó al ejército de Colombia iniciar operaciones contra los disidentes de las FARC.

Desde Cartagena del Chairá, el segundo del gobierno de Juan Manuel Santos, pidió especialmente atacar al Frente 14 en esa localidad.

En diciembre el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, ya declaró como objetivo de alto valor estratégico para el ejército colombiano a cinco jefes de frente de las FARC que manifestaron su oposición al proceso de paz.

Entre ellos está Miguel Botache Santillán, (“Gentil Duarte”), integrante del Estado Mayor, que estuvo en las negociaciones de La Habana y regresó al país para dirigir la disidencia del Frente Primero que opera en el Guaviare.

En julio del año pasado las FARC ya expulsaron a “Iván Mordisco” y los demás guerrilleros del Frente Primero que también se habían apartado del proceso de paz.

Otro de los disidentes es Géner García Molina (“John 40”), que ingresó a las filas de las FARC desde muy joven, después de haber pasado por las filas de las Juventudes Comunistas. Inicialmente inició en el Frente 31 de la guerrilla, hasta convertirse en uno de los mayores dirigentes de las operaciones guerrilleras en la zona fronteriza con Venezuela y Brasil.

También han roto con la dirección “Euclides Mora”, “Julián Chollo” y “Giovanny Chuspas”. Este último fue uno de los jefes del frente 16 de las Farc que asumió el mando tras la muerte de Tomás Medina Caracas, alias “Negro Acacio”.

A los ataques del vicepresidente del gobierno se ha sumado la CNN, que acusa a los disidentes de haberse pasado a la delincuencia común (*), en la típica ofensiva de guerra sicológica que subirá de tono en adelante.

A la campaña se sumarán los propios dirigentes de las FARC, que ya hablan de que los disidentes han sido expulsados y que se dedican al narcotráfico, ya que en los acuerdos de paz, las FARC han admitido formar parte de las redes de narcotraficantes, con las que están obligados a romper.

“Quienes se declaren en disidencia de las FARC no podrán seguir utilizando su nombre, insignias y armas”, dijeron en un comunicado.

(*) http://cnnespanol.cnn.com/2017/02/01/disidentes-de-las-farc-estarian-delinquiendo-en-la-frontera-entre-colombia-y-brasil/

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