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Acusan a los kurdos irakíes de cometer crímenes de guerra contra el Califato Islámico

Fuerzas kurdas Assayech
El viernes la ONG Human Rights Watch acusó a las milicias peshmergas del Gobierno Regional del Kurdistán irakí de perpetrar crímenes de guerra contra los yihadistas del Califato Islámico que tenía encarcelados en Al-Maliha, a 70 kilómetros al noroeste de Mosul.

Lama Fakih, directora adjunta de la ONG para Oriente Medio, leyó un comunicado de denuncia que se apoya en los relatos de un antiguo miembro de los peshmergas y seis civiles (1). Según estas fuentes, los milicianos kurdos encarcelaron a un número indeterminado de irakíes y extranjeros en el centro escolar de Al-Maliha.

Luego los servicios de seguridad kurdos Assayech los trasladaron a la cárcel de Shiglia, a unos 45 kilómetros de distancia, y posteriormente a dos lugares cercanos a la localidad de Zumar, donde los ejecutaron y entrerraron en fosas comunes.

Las pruebas que presenta Human Rights Watch dan la impresión de que durante una semana los kurdos han llevado a cabo ejecuciones extrajudiciales masivas por la noche, estimando que centenares de yihadistas han sido ejecutados por ese procedimiento.

En 2015 Amnistía Internacional lanzó una acusación similar contra las milicias kurdas YPG, que habrían cometido crímenes de guerra al provocar el “desplazamiento deliberado de miles de civiles” árabes y turcomanos y la destrucción de pueblos enteros habitados por estas etnias en el territorio bajo su control (2).

En una guerra nadie se libra de cometer crímenes de guerra o, por lo menos, de ser acusado de cometerlos. En 2013 la ONU aseguró que tanto el ejército regular como “los rebeldes” los estaban cometiendo porque atacaban “a la población civil”(3). Pero si la Guerra de Siria es una “guerra civil” o un levantamiento de “la población civil”, ¿a quién hay que atacar?, ¿dónde está la línea de separación entre civiles y combatientes?

No existen guerras humanitarias, ni ejércitos humanitarios. Los Convenios de Ginebra no forman parte de los manuales de instrucción de los reclutas en los cuarteles militares.

(1) https://www.hrw.org/news/2018/02/08/kurdistan-regional-government-allegations-mass-executions
(2) https://elpais.com/internacional/2015/10/12/actualidad/1444686889_203833.html
(3) https://es.wikinews.org/wiki/ONU_denuncia_cr%C3%ADmenes_de_guerra_y_lesa_humanidad_en_Siria

Estados Unidos ya ha comenzado la guerra directa contra Siria poniendo a los kurdos como coartada

Kurdos escoltan un convoy imperialista
Ayer el ejército de Estados Unidos anunció un ataque de sus tropas contra el ejército regular sirio que causó más de 100 muertos pero aún más repugnante que la agresión es la explicación que ha ofrecido de ella, poniendo a los kurdos como coartada.

Según el Pentágono, sus tropas no han salido en defensa propia sino de las Fuerzas Democráticas Sirias, cuya sede fue atacada previamente “sin motivo” por el ejército regular.

Como es natural, los imperialistas no explican qué entienden ellos por “motivos” para un ataque del ejército de un país que está en guerra dentro de sus propias fronteras a causa de una invasión.

En un lenguaje característico, los militares estadounidenses aseguran que en el momento del ataque se encontraban “militares de la coalición [imperialista] que colaboran con asesoramiento, asistencia y acompañamiento”, junto con lo que califica como “socios de las Fuerzas Democráticas Sirias”.

El supuesto ataque del ejército regular, en el que participaron unos 500 efectivos, se produjo a 8 kilómetros al este de la línea acordada de prevención de conflictos en el río Éufrates. El ataque fue apoyado por artillería, tanques y sistemas de cohetes.

“Después de que entre 20 y 30 proyectiles de artillería y tanques impactaran a menos de 500 metros de locación de la sede de las FDS, las FDS apoyadas por la Coalición respondieron a los atacantes con una combinación de ataques aéreos y de artillería”, agrega el portavoz oficial de los imperialistas.

Durante el ataque no se registraron bajas entre los soldados estadounidenses y que un uniformado de la coalición resultó herido.

En diciembre del mes pasado, el Ministerio de Defensa de Rusia denunció en un comunicado que Estados Unidos se dedicaba a obstaculizar las acciones de las fuerzas del gobierno sirio hasta bombardear directamente sus posiciones en Deir ez Zor.

El Ministerio ruso de Defensa acusó a Estados Unidos de la destrucción de Raqqa con bombardeos masivos de la población civil residente y de haber permitido al núcleo del Califato Islámico abandonar libremente la ciudad siria y unirse a otros militantes del grupo terrorista en Deir Ezzor, una información confirmada recientemente por el Pentágono y el diario New York Times que, no obstante, negaron que Estados Unidos hubiera alcanzado un pacto con los yihadistas.

El PKK/YPG es la quinta columna del imperialismo en Oriente Medio

La Guerra de Siria entra en su propio laberinto de contradicciones

Los kurdos escoltan a las tropas del Pentágono
A petición de los kurdos, el ejército regular sirio está apoyando discretamente los movimientos de las milicias de YPG en la frontera con Turquía.

El contingente de 10.000 milicianos kurdos que defiende Afrin frente a los ataques turcos es insuficiente y está padeciendo importantes pérdidas.

Para reforzar sus posiciones, YPG necesitaba trasladar sus fuerzas desde Kobane y otras regiones centrales de Rojava, lo cual era imposible hasta ahora ya que debían atravesar territorio controlado por el ejército turco o por el sirio.

Ahora el traslado es posible gracias a un acuerdo con el gobierno de Damasco, que ha accedido a abrir una ruta de tránsito. Además, YPG está trasladando a sus heridos a hospitales sirios para que sean atendidos. El aprovisionamiento de sus combatientes también recorre territorio bajo control del ejército regular, e incluso procede de fuentes gubernamentales.

Al mismo tiempo Estados Unidos sigue suministrando armamento pesado a las milicias kurdas. En la madrugada de ayer el canal de televisión Kurdistan 24 Türkçe y el diario turco Daily Sabah informaron de que un convoy de ayuda militar estadounidense estaba atravesando la frontera de Irak con destino a Siria, a través de la región del Kurdistán irakí.

El apoyo seguirá complicando las relaciones entre Estados Unidos y Turquía, ambos socios de la OTAN, no solamente en el cantón de Afrin sino, sobre todo en Manbij, donde se pueden producir enfrentamientos armados entre el ejército turco y las tropas especiales del Pentágono asentadas en la ciudad del norte de Siria, dice Newsweek (1).

Estados Unidos sigue engañando a Turquía con promesas. No muestra ninguna intención de dejar de rearmar a YPG y, desde luego, no va a retirar el armamento que ya está en poder de los kurdos, como ha prometido en repetidas ocasiones al gobierno de Ankara.

Por momentos la situación parece complicarse y puede acabar en una guerra de todos contra todos. En Idlib un convoy militar turco se instaló en Al-Eis, al sudeste de Alepo, escoltado por fuerzas de Al-Qaeda, mientras otro similar fue atacado con misiles, muriendo un soldato turco y heridos otros cinco.

El ataque parece proceder de posiciones sostenidas por fuerzas regulares sirias e iraníes. Desde que el ejército sirio ha desplegado nuevas defensas antiaéreas en Afrin, Turquía ha cesado los ataques aéreos e incluso los drones turcos evitan el espacio aéreo sirio. Turquía ha perdido así una parte importante de su capacidad de reconocimiento y ataque en la región. A causa de ello las tropas turcas se han quedado aisladas en Al-Eis y sin apoyo aéreo pueden ser aniquiladas en cualquier momento.

El ejército turco argumenta que Al-Eis es un punto de observación aprobado en los acuerdos de Astana. Los rusos les han dado la razón a los turcos. Pero, al mismo tiempo, quien derribó el sábado el caza ruso fueron los misiles portátiles Manpad de Al-Qaeda, de fabricación estadounidense.

Ahora los rusos investigan quién entregó el misil a Al-Qaeda, que sólo pudo proceder de los arsenales de Turquía o de Jordania, según admitió en febrero de 2014 el Wall Street Journal (2), que ya advirtió de que hay una “cantidad importante” de misiles portátiles Manpad en poder de los yihadistas.

La entrega de ese tipo de armamento sofisticado y el adiestramiento de los diferentes grupos yihadistas en su empleo, fue uno de los motivos que decidió a Rusia a intervenir en la Guerra de Siria en 2015 y el derribo del caza ruso ha sido una llamada de “advertencia” por parte de Washington a Rusia, dice el Washington Times (3). “El Rubicón de los Manpad ya se ha cruzado en Siria”, dice el periódico estadounidense, que resume así sus propias cábalas:

a) quien ha entregado los Manpad a Al-Qaeda ha sido la Casa Blanca
b) lo ha hecho recientemente
c) el objetivo es provocar una guerra con Rusia
d) también ha entregado esos mismos misiles a Ucrania para llegar al mismo objetivo en el Donbas

Es casi seguro que la respuesta es aún más simple: la batalla de Afrin trata de romper la alianza de los kurdos con Estados Unidos. El avance de Turquía en Afrin es lento porque no tiene ninguna prisa. Su objetivo no es apoderarse del cantón kurdo y sólo ha enviado milicianos y fuerzas muy limitadas a la zona.

Tras la derrota yihadista, la Guerra de Siria ha entrado en su propio laberinto, donde esos “rebeldes sin causa” aparecen una y otra vez al lado de sus padrinos, que no siempre son los mismos: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Arabia saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Turquía…

Esa “cantidad importante” de misiles portátiles Manpad en poder de Al-Qaeda y otras mesnadas ingobernables de Idlib, lo mismo sirven para derribar un caza ruso que… un avión comercial de 350 pasajeros, por poner un ejemplo. ¿No creen?, ¿se lamentarán luego?, ¿llorarán lágrimas de cocodrilo?, ¿condenarán los atentados terroristas?

¿Alguien lleva la contabilidad de los aviones civiles que han tenido “accidentes aéreos” en los últimos años?

(1) http://www.newsweek.com/us-military-will-not-leave-city-about-be-attacked-turkey-syria-794134

(2) http://www.wsj.com/articles/no-headline-available-1392425634
(3) http://www.washingtontimes.com/news/2018/feb/4/manpad-rubicon-passed-syria/

Las razones del apoyo de los imperialistas a los kurdos de YPG en Siria

YPG encabeza una columna blindada del Pentágono
Hanaa Hasan

Durante una visita a la Universidad de Stanford la semana pasada, el Secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, expuso los cinco objetivos de la intervención del ejército de Estados Unidos en el conflicto sirio. Desde la expulsión del Califato Islámico y la limitación de la influencia de Irán hasta la agilización del regreso de los refugiados a su país, sus comentarios sobre el tema parecían ser un intento de demostrar que Estados Unidos actuaba con cierta racionalidad a la hora de brindar su polémico apoyo a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), dominadas por milicianos kurdos.

La postura de Estados Unidos en el conflicto ha generado muchas críticas en los últimos meses, ya que las SDF están compuestas mayoritariamente por militantes de las Unidades de Protección Popular (YPG), vinculada a su vez al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), designado como organización terrorista por la OTAN. A menudo se ha considerado hipócrita su apoyo a un grupo que supuestamente consideran terrorista y, dada la intención declarada del partido de establecer un Estado en el norte del país basándose en el federalismo inspirado por los valores comunistas libertarios del fundador del PKK, Abdullah Ocalan, este apoyo contradice los propios intereses de Estados Unidos

Sin embargo, el apoyo continuo de la administración de Trump a las YPG no es tan infundado como parece. Los objetivos de los militantes de la región se complementan con muchos de los establecidos por Tillerson. Pero, aunque puede que, en principio, este apoyo tenga sentido, en la práctica, sus efectos podrían ser más perjudiciales para Estados Unidos de lo previsto.

Los beneficios en la teoría

Según Tillerson, el objetivo principal de Estados Unidos es asegurarse de que Califato Islámico y Al-Qaeda sufren una “derrota definitiva” y, con esto en mente, el apoyo del país a los grupos kurdos tiene sentido. La ayuda inicial a YPG se debió principalmente a la necesidad estadounidense de participar en el conflicto y controlar la situación con el Califato Islámico. Las FDS han tenido éxito en este aspecto, expulsando a los militantes del Califato Islámico de varias zonas de Siria, incluidos los bastiones del grupo terrorista en Raqqa, Mayadeen y Deir Ezzor, y también haciéndose con el control de reservas de petróleo estratégicas en el proceso. También ha priorizado el hacer frente a los grupos rebeldes sirios, a los que considera organizaciones terroristas.

El apoyo a las FDS ha permitido a Estados Unidos mantener una presencia diplomática y militar en el terreno, mientras que los grupos kurdos también permanecen activos en los mismos frentes de batalla. Esta estrategia es útil para Estados Unidos, que, según las palabras de Tillerson, quiere evitar “los mismos errores que se cometieron en 2011, cuando una retirada prematura de Irak permitió que Al-Qaeda sobreviviera en el país y terminara por transformarse en ISIS” (Califato Islámico).

En cuanto a la resolución del conflicto sirio, Estados Unidos ha pedido un proceso político dirigido por la ONU que establezca una “Siria estable, unificada e independiente bajo un gobierno posterior a Assad”. Aunque, a menudo, YPG han sido consideradas como un obstáculo para ese proceso, esta propuesta parece estar lista para abordarse.

En una entrevista publicada con el compañero Aymenn Al-Tamimi, de Middle East Forum, Nouri Mahmud, portavoz de las YPG, enfatizó que el grupo no quiere dividir Siria: “No tenemos problemas. Estamos listos para discutirlo y no queremos partir Siria. Ni tampoco queremos crear nuevas fronteras… pero queremos que Al-Shaam (Siria) sea un país democrático”.

La semana pasada las FDS también pidieron al gobierno sirio que les ayudara en su lucha contra Turquía, afirmando que el objetivo de Ankara es ocupar la tierra siria: “Pedimos al Estado sirio que lleve a cabo sus obligaciones soberanas respecto a Afrin y proteja sus fronteras con Turquía frente a los ataques del ocupante turco… y que despliegue a las Fuerzas Armadas Sirias para proteger las fronteras de la zona de Afrín”.

Si bien Estados Unidos no ha dado indicaciones de que respaldaría las peticiones por un Estado kurdo independiente, tras haber condenado el referéndum kurdo del pasado septiembre como “ilegítimo”, la potencial flexibilidad de YPG al respecto podría suponer una alianza más factible. De la misma forma, sus llamamientos a la democracia y su postura firmemente secular parecen más apetecibles para Estados Unidos y su deseo de una transición fluida, particularmente cuando se contrasta con las demás facciones islámicas presentes entre los grupos de la oposición siria.

Las YPG también reflejan el interés estadounidense de mitigar la influencia de Irán. El gobierno de Trump ha expresado su preocupación por el establecimiento de una “media luna iraní”, con gobiernos simpatizantes en Irak, Siria y Líbano, creando un pasillo desde Irán hasta el Mar Mediterráneo. Las YPG también están decididas a prevenir que esta sea una realidad permanente: “Irán obstaculiza el camino hacia la democracia en Siria para proteger sus propios intereses, y está alimentando la guerra siria para que se mantenga la estabilidad de seguridad en Irán”, enfatizó el portavoz Mahmoud.

Tras demostrarse la utilidad del apoyo estadounidense a YPG a la hora de cumplir sus tres objetivos principales, no es de extrañar que Washington haya optado por mantener su apoyo bajo la apariencia de las FDS. Esta opción parece mejor que cualquier otra alternativa, dada la ausencia de otras partes a las que apoyar, la necesidad de supervisar los cambios en la región y la relación entre Turquía, Rusia e Irán.

Las dificultades en la práctica

A pesar de que el apoyo a las YPG supone numerosos beneficios para Estados Unidos, no se puede decir que esta estrategia sea realmente positiva, sobre todo en términos de relaciones internacionales. Sin duda, financiar a una organización vinculada al PKK, que ha ejecutado a más de 40.000 personas en Turquía durante los últimos 30 años, iba a generar una respuesta de Ankara. Puede decirse que Ankara ha sido paciente durante más de dos años, pero la declaración estadounidense de su intención de establecer una fuerza fronteriza permanente de 30.000 activos pertenecientes al FDS fue la gota que colmó el vaso. Mientras que todas las partes del conflicto han condenado la reciente ofensiva terrestre de Turquía contra los kurdos, la Casa Blanca y la UE han sido obligadas a admitir que Ankara tiene motivos de queja legítimos. Que Estados Unidos se vincule a un conocido grupo vinculado por Occidente al terrorismo antes que con un aliado de la ONU perjudica la imagen del gobierno de Trump.

También es discutible el éxito que podrían tener las YPG frente a las fuerzas turcas. Aunque las milicias demostraron ser efectivas contra los militantes del Califato Islámico, ya han sufrido varias derrotas significativas contra el ejército de Turquía, el octavo más poderoso del mundo. Está por ver hasta qué punto seguirá Estados Unidos apoyando al grupo, dadas sus promesas –que rompe constantemente– de frenar su financiación.

El aumento de la tensión y de la violencia en la región tampoco ayuda a lograr los objetivos estadounidenses de poner fin al conflicto y facilitar el regreso de los refugiados. Crear otro frente de batalla, que se extiende hasta involucrar a grupos de la oposición y del régimen sirios, añade una dimensión más a la compleja red de batallas que lleva 7 años en curso. Incluso si la última ofensiva acabara rápidamente, las denuncias de crímenes de guerra cometidos por las YPG denunciadas por organizaciones defensoras de los derechos humanos –entre ellos el reclutamiento forzoso, la demolición de aldeas no kurdas, o asesinatos extrajudiciales– no sugieren la posibilidad de que el grupo facilite el regreso en masa de los ciudadanos que han huido del conflicto.

El único beneficio práctico, al menos, de momento, es que el apoyo americano a los kurdos supone que Estados Unidos tenga una presencia constante en Siria para supervisar los acontecimientos. Sin embargo, aún está por ver hasta qué punto las YPG demostrarán ser un aliado útil; las señales preliminares indican que, ahora mismo, la influencia de Occidente es mínima, dada su incapacidad de reducir la intensidad de los acontecimientos de la semana pasada.

Una estrategia peligrosa

Al considerar que Estados Unidos sólo ha hecho uso de YPG porque no tenía nadie más a quien respaldar, su apoyo cobra cierto sentido. Aunque es una decisión impopular, Estados Unidos ha demostrado a menudo su falta de interés en el derecho internacional, mientras que reprende a otros por no cumplirla, y el presidente Donald Trump ha demostrado estar satisfecho con su postura contraria a toda la comunidad internacional respecto a otros asuntos de Oriente Medio, cuya última manifestación ha sido el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel. La hipocresía de ayudar a un afiliado del terrorismo a combatir a otros terroristas del Califato Islámico no perturbará a los Estados Unidos.

Aun así, en la práctica, la negativa de Washington a cortar el apoyo a los kurdos ha puesto en marcha una cadena de sucesos muy impredecible. No está claro cómo acabará la ofensiva terrestre de Turquía, aunque la victoria de los kurdos frente al ejército turco es muy improbable. Mientras que la continua financiación estadounidense al grupo se balancea, Turquía espera que Rusia comparta sus preocupaciones con respecto a la seguridad.

Tampoco hay garantía de que los kurdos sigan compartiendo intereses con Estados Unidos, sobre todo en cuanto al establecimiento de la independencia turca. A pesar de ciertas concesiones temporales, los kurdos han luchado con fuerza durante mucho tiempo con una visión federalista en mente. Está por ver cómo se expresará este deseo a largo plazo, con o sin la ayuda estadounidense.

Estados Unidos parece ha cometido un error contra sus intereses al apoyar a YPG, pero aún no sabemos cómo de grande.

http://arabia.watch/es/sept2014/analisis/7384/Las-razones-que-se-esconden-detr%C3%A1s-del-apoyo-estadounidense-a-las-YPG.htm

Turquía amenaza con una ruptura en la OTAN si Estados Unidos sigue apoyando a los kurdos

Manifestación ayer en Afrin
El primer ministro de Turquía, Binali Yildirim, advirtió de una fractura en la OTAN si Estados Unidos sigue apoyando a las milicias kurdas de Siria en vez de respaldar a Ankara, cuyo ejército sigue desarrollando operaciones contra los kurdos en la frontera.

“Tengo algo que decirles a los que están llevando a cabo campañas de desprestigio. Ustedes [Estados Unidos] son nuestros aliados en la OTAN y estamos trabajando juntos en varios campos. Si esta alianza es para persistir, ignorarán las palabras de los saqueadores [kurdos] y acreditarán las palabras de Turquía, un amigo fiable”, dijo ayer.

Sin mencionar ningún nombre, criticó tajantemente a Washington por apoyar al PYD y su brazo armado YPG y por desaprobar la Operación Rama de Olivo turca contra combatientes kurdo-sirios en la región de Afrin.

Yildirim informó que desde el comienzo de la operación militar el 20 de enero, un total de 94 cohetes fueron disparados por los kurdos contra el suelo turco, precisando que 60 de estos golpearon la provincia de Hatay y 34 la provincia de Kilis, como consecuencia de los cuales —agregó— 7 civiles murieron y 113 resultaron heridos.

Al mismo tiempo, el viceprimer ministro turco, Bekir Bozdag, advirtió que las tropas de Estados Unidos que combaten en las filas kurdas con el mismo uniforme que las milicias pueden ser blanco de los ataques del Ejército de Turquía en Afrin.

El premier turco no mencionó las bajas civiles que dejaron sus ataques en Afrin —68 muertos, incluyendo 21 niños—, y la solicitud de los kurdos, que en otro comunicado instan a las potencias mundiales, en particular Rusia, que hagan lo posible para poner fin a los ataques turcos en su contra.

El comunicado de los kurdos de Afrin responsabiliza a toda la comunidad internacional de “las masacres que el fascista Estado turco está llevando a cabo contra civiles inocentes”. Además, exigió la inmediata intervención de Estados Unidos, la Unión Europea y el Consejo de Seguridad de la ONU para detener “la agresión de Turquía”.

La operación turca comenzó tras la revelación de una información que señalaba que los estadounidenses tratan de entrenar a un nuevo ejército compuesto por 30.000 milicianos kurdos en el norte sirio, entre quienes se encuentran las YPG. Ankara insiste en que las YPG están conectadas con el PKK, un partido kurdo al que Estados Unidos, la Unión Europea y Turquía consideran como “terrorista”.

Ayer por la tarde los kurdos convocaron una manifestación por las calles de Afrin contra la invasión de Turquía y la inacción mundial: “Estamos responsabilizando a todo el mundo porque luchamos contra el terrorismo en nombre de todos, pero hoy el mundo acordó matar a los sirios”, dijo un manifestante.

Los kurdos de Afrin piden protección al gobierno sirio

La dirigente kurda Hevi Mustafá
La copresidenta del cantón de Afrín, Hevi Mustafá, ha negado las informaciones recientes sobre unas negociaciones para la entrega de Afrín al gobierno sirio.

Mustafá está al frente de Afrin como parte del Kurdistán sirio —o Rojava—, proclamado unilateralmente por el PYD kurdo en el norte de Siria.

Mustafá ha hecho hincapié en que las autoridades de Afrín no negociaciaron con Rusia una transferencia del control de la ciudad a las fuerzas del gobierno sirio.

“Toda esta información acerca de las negociaciones sobre la rendición de Afrín a las autoridades sirias no se corresponde con la realidad. Los ataques a Afrín se producen precisamente porque no tenemos la intención de transferir este territorio al gobierno sirio”, aseguró.

De acuerdo con Mustafá, los representantes del PYD kurdo han pedido al ejército sirio que participe en la defensa de Afrin frente las tropas turcas.

“Hemos pedido a las fuerzas del gobierno sirio proteger Afrín. Hemos estado luchando por la unidad de Siria desde hace seis años. Las autoridades sirias afirmaron que rechazarían el ataque de Turquía si se producía. Por lo tanto, cuando comenzaron los ataques turcos hicimos un llamado a las autoridades sirias para defender Afrin, que forma parte del Estado sirio. Pero aún no ha dado resultados”, dijo Mustafá.

Turquía lanzó el pasado 20 de enero la Operación Rama de Olivo contra los combatientes kurdos en Afrín, en la provincia noroccidental siria de Alepo.

La intervención militar está dirigida contra la milicia YPG, la fuerza militar del PYD. Para Turquía, YPG es una extensión del PKK, prohibido en el país y en la Unión Europea, que la califica como “terrorista”.

https://mundo.sputniknews.com/orientemedio/201802011075913435-kurdistan-siria-turquia-operacion-rama-olivo/

¿Quién ha traicionado realmente a los kurdos de YPG en Rojava?

El comandante de YPG Sipan Hemo
El segundo día de la operación militar turca en el enclave kurdo de Afrin, el comandante en jefe de los grupos kurdos de YPG Sipan Hemo declaró que Moscú había traicionado a los kurdos. “Acordamos con Rusia mantener a Afrin en paz, pero ahora apoya a Turquía y permite que los aviones de guerra turcos ataquen a civiles en Afrin. Eso significa que Rusia nos ha traicionado”.

Si Hemo hubiera dicho eso, pero sustituyendo la palabra “Rusia” por “Estados Unidos”, sería cierto. Pero como lo ha dicho al revés, levantamos las cejas asombrados y preguntamos al comandante de YPG: “¿Desde cuándo Rusia era aliada de los kurdos sirios?”

Sí, es cierto que el enclave kurdo en el noroeste de Siria luchó durante mucho tiempo codo a codo con los soldados del gobierno sirio contra las llamadas fuerzas del “ejército libre de Siria”. Hasta aquí todo fue lógico y transparente. Los comandos de dicho “ejército” estaban supervisados por Ankara, y en ese momento ni los kurdos ni las unidades gubernamentales sirias podían esperar nada bueno de ellas. Por esa razón, Damasco suministró armas, municiones y alimentos a los grupos kurdos locales.

Entonces el principio era: “el enemigo de mi enemigo es para mí, si no un amigo, por lo menos un aliado”. Cabe destacar que ya entonces los kurdos prefirieron luchar contra enemigos comunes no dentro de las filas del ejército gubernamental, sino como unidades nacionales separadas. Esa postura contrasta con la diáspora armenia de Deir-Ezzor que, temerosa de ser masacrada por los bandidos del Califato Islámico, luchó hombro con hombro con los soldados del gobierno sirio y bajo la bandera de Siria.

En esta simbiosis (los kurdos más el Ejército Árabe sirio) todo fue bien hasta el verano de 2016, cuando Rusia arrastró a Turquía a su campo. A partir de ese momento, y no en enero de 2018, los caminos de los kurdos y del gobierno de Damasco, y por lo tanto de Rusia, fueron divergentes.

Entonces aún tenían una opción. Los kurdos necesitaban entablar negociaciones con el gobierno sirio y participar en el proceso de paz para resolver la situación en Siria. Si lo hubieran hecho, se les habría garantizado un lugar digno en el nuevo Estado sirio y la plena protección contra las invasiones de Turquía.

Pero los kurdos prefirieron elegir por sí mismos un nuevo aliado: Washington. Y con ello, las unidades kurdas YPG pasaron a ser abastecidas por almacenes estadounidenses y sus combatientes comenzaron a ser entrenados militarmente por instructores estadounidenses. En aquel entonces parecía que los kurdos tomaron la decisión correcta, y que Estados Unidos -antigua potencia hegemónica en Oriente Medio- nunca permitiría que nadie les agrediera.

El despliegue de fuerzas rusas de mantenimiento de la paz en la línea de demarcación entre las unidades proturcas y kurdas se convirtió en la última ayuda que a principios de 2017 Rusia ofreció a sus antiguos aliados. Entonces aún había esperanzas de que, tarde o temprano, los kurdos se unirían al proceso de paz en Siria.

Pero sucedió todo lo contrario. Cada mes que pasaba, el poder en el enclave se hacía más pro-americano y menos pro-ruso. Los kurdos no estaban en contra de que los rusos los protegieran de las agresiones de los turcos y crearon una barrera en la dirección más conveniente para una ofensiva del ejército turco: en el este y el sureste de Afrin.

Al mismo tiempo no dejaron de recibir de Estados Unidos armas, municiones e instrucciones para nuevas acciones. Precisamente por esa razón no vimos a los kurdos en las listas de negociadores bajo los auspicios de Rusia. Ya lo habían decidido todo por sí mismos hace mucho tiempo. Para ellos, el enemigo de su amigo -Rusia- no puede ser un amigo de ninguna manera.

Los kurdos recibieron la última oferta de Moscú el 20 de enero, literalmente en vísperas de la ofensiva turca. Rusia instó por última vez a los kurdos a recobrar el sentido común, cortar los lazos con Estados Unidos y levantar la bandera siria. En ese momento Ankara declaró que esa opción les convenía bastante y en ese caso cancelarían la operación militar. La respuesta de los kurdos fue arrogante e inequívoca: “Defenderemos nuestras tierras nosotros mismos”, dijo Aldar Khalil, miembro del Comité Ejecutivo del Movimiento de la Sociedad Democrática.

Al parecer, al dar esa respuesta a Moscú, los políticos kurdos seguían esperando la ayuda de Estados Unidos. Pero el Departamento de Estado, mantuvo una larga pausa de más de 24 horas y, tras mantener consultas con Ankara, prefirió entregar a su aliado de confianza:

“Como expresó ayer el Secretario Tillerson en sus llamadas a sus homólogos turco y ruso, Estados Unidos está muy preocupado por la situación en el noroeste de Siria, especialmente por la difícil situación de los civiles inocentes que ahora se enfrentan a una escalada de combates. Seguimos apoyando las legítimas preocupaciones de Turquía en materia de seguridad como aliado de la OTAN y socio fundamental en el esfuerzo por derrotar al Califato Islámico. Sin embargo, instamos a Turquía a que actúe con moderación y vele para que sus operaciones militares sigan teniendo un alcance y una duración limitados y sean escrupulosas para evitar víctimas civiles. Instamos a todas las partes a que sigan centrándose en el objetivo central de derrotar al Califato Islámico. Ahora es el momento de que las grandes naciones trabajen juntas para garantizar una estabilidad pacífica para el pueblo sirio”.

Aquí está la verdadera traición del pueblo kurdo. Son precisamente los estadounidenses los que traicionaron a su aliado y por razones políticas lo entregaron a sus viejos enemigos para castigarlos. Pero por alguna razón, los kurdos prefieren guardar silencio sobre esta verdadera traición. También Sipan Hemo guardó silencio sobre esto en su discurso. Sabe de dónde le llega el plato de sopa y no se atreve a decir ni una palabra crítica hacia su verdadero amo. Tampoco le avergüenza, en absoluto, que en la situación actual, sus palabras parezcan una absoluta gilipollez.

https://topwar.ru/134345-o-prorossiyskih-kurdah-i-rossiyskom-predatelstve.html

La responsabilidad ‘moral’ de Estados Unidos hacia los kurdos de Rojava

La embajadora de Rojava en Washington
Estados Unidos tiene la responsabilidad moral de presionar a Ankara para frenar la ofensiva turca en el enclave kurdo de Afrín, afirmó Sinam Mohamed, embajadora “in pectore” del PYD/YPG, o sea, de Rojava en Washington.

Posiblemente haciendo gala de ingenuidad, la embajadora Mohamed supone que en las altas esferas de Washington alguien tiene moral y, además, que esa moral que guía sus pasos le conducirá a apoyar al PKK/PYD/YPG y no a un país socio en la OTAN, como es Turquía.

Hablemos más bien de inmoralidad, porque en Washington siguen calificando al PKK como “terrorista”, una condición que alcanza a sus sucursales en Rojava, como el PYD e YPG, para desesperación de Turquía, cuyo planteamiento es de una lógica impecable. Ellos siguen haciendo lo que mejor saben: luchar contra el terrorismo.

Lo otro, lo de Estados Unidos, es lo inmoral: apoyar a los terroristas.

Por eso la embajadora tiene que hacer equilibrios ante los micrófonos: asegura que desde Afrin los kurdos “no han disparado una sola bala” en dirección de Turquía, lo cual no es cierto: ayer mismo por la tarde las FDS destruyeron un tanque turco.

Por lo demás, su retórica es la misma que la de Washington: el PKK -afirma- es un problema interno de Turquía. Para ello hay que vestirse con un doble traje de camuflaje:

a) detrás de las FDS se esconde PYD/YPG
b) detrás de PYD/YPG se esconde el PKK

Como las falsedades no bastan, a la retórica hay que ponerle también el adorno de la democracia, de la que carecen otros: “Para nosotros, Estados Unidos tiene la obligación moral de proteger la democracia y el sistema democrático en esta región”, añadió.

“Esta región” es Rojava, una paradisíaca isla de democracia en un océano regional donde no se respetan los derechos humanos, las libertades y demás.

Como soñaba Proudhon, hay tanta democracia en Rojava que han hecho desaparecer al Estado por arte de magia. Ni siquiera celebran elecciones porque todo es asambleario y autogestionario. Yo me lo guiso y yo me lo como, dijo Juan Palomo.

Ni entraremos a aclarar que lo que ha invadido Turquía desde 2011 (no ahora) no es Afrin, ni Rojava, sino Siria.

Tanques turcos apostados en la frontera de Afrin, en el norte de Siria

Estados Unidos sigue avanzando en la creación de un protectorado en Rojava

Un kurdo de YPG con su instructor americano
El sábado el ejército turco y las milicias bajo sus órdenes en el norte de Siria lazaron un ataque contra las fuerzas kurdas en Afrin, al noroeste de Alepo, según informó el diario kurdo Hawar News.

El objetivo del ataque fueron la colinas próximas a dos ciudades de Jalameh, en la región de Jandariseh e Iska, donde cayeron misiles y disparos de artillería.

Al mismo tiempo, desde un puesto de control en Hatay, el ejército turco atacó la región de Shieh y la ciudad de Deir Baloit, también en la región de Jandariseh.

El mismo sábado Erdogan declaró que el ejército turco aplastaría a las fuerzas kurdas que controlan Afrin. “Si los terroristas que controlan Afrin no se rinden, los abatiremos”, dijo en el congreso de su partido, el AKP.

“Si rompen sus promesas en Manbij, tomaremos cartas en el asunto hasta que no haya más terroristas. En una semana verán lo que haremos”, añadió Erdogan.

La frontera norte de Siria se está convirtiendo en un problema estratégico. Ayer la coalición encabezada por Estados Unidos anunció a la agencia Reuters (*) que trabajaba con las FDS para crear una fuerza fronteriza de seguridad de 30.000 soldados originarios de las regiones próximas.

Es un paso más hacia la creación de un protectorado de Estados Unidos en Rojava, que para Turquía supone una amenaza aún más directa que para Siria.

El 24 de noviembre del año pasado Trump le prometió a Erdogan que dejaría de apoyar militarmente a los kurdos, lo que no tiene ninguna intención de cumplir.

(*) https://southfront.org/us-led-coalition-forming-30000-strong-force-to-control-syrian-border/

Estados Unidos inicia los trámites para crear un Kurdistán bajo su tutela en Rojava

Estados Unidos ha anunciado que, en un futuro cercano, enviará diplomáticos a las zonas bajo el control de las fuerzas kurdas en Rojava, una medida que es el primer paso hacia el reconocimiento de un Estado kurdo independiente en el norte de Siria.

Según ha informado este domingo el diario árabe Al-Sharq Al-Awsat (*) citando a un destacado funcionario occidental —que ha preferido el anonimato— mediante su anunciada medida para enviar más diplomáticos estadounidenses a Rojava, Estados Unidos busca dar el primer paso concreto para reconocer la existencia de un Estado kurdo independiente.

De este modo, afirma el funcionario, Washington busca apoderarse de los consejos locales, adiestrar a suficientes personas para que trabajen en las instituciones gubernamentales de Rojava y facilitar los fondos y el capital necesarios para reparar y mejorar las infraestructuras en las zonas bajo el control de las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), apoyadas por Estados Unidos, que en total ocupan una zona que triplica el tamaño de Líbano.

Además, ha revelado que el gobierno de Trump ya está desarrollando una nueva estrategia para Siria, conforme a la cual, uno de los principales objetivos de Estados Unidos sería facilitar la creación de un Estado kurdo en Rojava y, después, prestar su apoyo diplomático para que sea reconocido en el mundo.

En la actualidad las FDS tienen bajo su control grandes zonas que anteriormente estaban en poder del Califato Islámico, incluido el antiguo bastión de este grupo, Raqa, y no ceden el control de las mismas a las autoridades sirias, por lo que Damasco reconoce a dicha ciudad y a las áreas bajo el control de las FDS como zonas ocupadas.

El gobierno de Siria ha denunciado en varias ocasiones los esfuerzos de Estados Unidos y sus aliados regionales para desintegrar el territorio sirio y sus presuntos apoyos a los grupos terroristas como el Califato Islámico en Siria.

(*)
https://aawsat.com/english/home/article/1135936/us-moves-closer-diplomatic-recognition-sdf-areas-syria

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