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¿Auge de ‘la ultraderecha’ en Europa? En Dinamarca han perdido la mitad de los votos que tenían…

Mette Frederiksen: próxima Primera Ministra
En Europa la socialdemocracia ha levantado una cortina de humo sobre el “auge de la ultraderecha” seleccionando unas noticias, las que informaban de la subida electoral de determinados grupos políticos reaccionarios, y ocultando otras, que indicaban su declive.

Los partidos socialdemócratas son los que más beneficios electorales obtienen de esa cortina de humo y su correspondiente pánico. Como ya denunció la Internacional Comunista en su tiempo, es la sociademocracia quien abre siempre las puertas a los fascistas, lo cual comienza ocultando su verdadera naturaleza política, es decir, que no son ninguna “ultraderecha”.

Ayer en Dinamarca el Partido Popular Danés, de tintes claramente xenófobos, sufrió un fuerte varapalo por parte de los electores y perdió la mitad de votos y escaños y cae a la tercera posición, con un 9,6 por ciento.

Un partido que propugna la prohibición del islam en el país, llamado Rumbo Firme, ni siquiera supera el 2 por ciento del recuento, por lo que no tendrá representación parlamentaria.

La abstención ha sido muy baja, un 20 por ciento, por lo que ha triunfado “la izquierda”, la sociademocracia, que es una de las más viejas de Europa (se fundó en 1871). Lo mismo ocurre con otros grupos reformistas “de izquierda”, cuyo número de votos también sube.

Como en los demás países de Europa, la socialdemocracia está tan gastada que hace años que no tiene nada que decir, por lo que necesita buscarse un adversario en la famosa “ultraderecha” y sus tópicos: emigrantes, control de fronteras, islam, velo…

Para rellenar el vacío social, político y moral tienen que recurrir a esa posmodernidad que es el cambio climático, centro de las preocupciones de los que no tienen otra cosa de la que preocuparse. El 46 por ciento de los daneses están agobiados por el cambio climático y en estas elecciones la socialdemocracia les ha prometido que en 2045 Dinamarca quedará libre de combustibles fósiles.

Hoy los votantes se deben sentir muy aliviados: Dinamarca no va a dejar de ser un país de temperatura fresquita.

La ‘izquierda’ indigesta e ‘insumisa’ repite las recetas vacías de siempre para las elecciones europeas

Ione Belarra
Ayer se celebró un mitin en Marsella que reunió una muestra representatva de ese “progrerío” que campea por Europa y la llena de frases altisonantes a las que nadie se puede sustraer. El anfitrión fue Jean-Luc Mélenchon, de la Francia insumisa, y abrió el acto la cabeza de lista a las elecciones, Manon Aubry, aunque había otros personajes de lustre, como la navarra Ione Belarra, de Podemos, entre otros.

La sopa de siglas, que a su vez son otra sopa y otras siglas, se llama “El Pueblo Ahora” y, como todo este tipo de tinglados, es muy reciente. Se creó en abril del año pasado.

Europa debe dejar de ser lo que es para convertirse en un Nirvana, casi autogestionario, algo que los oportunistas han repetido hasta la saciedad con distintos formatos. “Internacionalismo” en estado puro que Aubry resumió proponiendo “salir de los tratados” para construir una Europa de paz “bajo mandato popular”.

Solo les faltó hablar de “comercio justo” para reuir las viejas consignas opuestas a la Europa de los mercaderes y favorables a los pueblos y el planeta, etcétera, aunque ahora muestran su enfado dando un paso más: están dispuestos a desobedecer a esos tratados.

Se han cansado de recoger firmas y de hacer sentadas y ahora quieren mostrarse aún más radicales porque estamos en plena campaña electoral, que es la hora en que los bocazas se sueltan la lengua. De otro modo no nos daríamos cuenta de que hay elecciones y de que estamos oyendo a quienes se definen como “insumisos” (nada menos).

El “internacionalismo” del que hablan no es otro que la ONU, o sea, otros tratados y posiblemente otras guerras, como la de Libia (sin ir más lejos). ¿Es mejor la ONU que la Unión Europea?, ¿es diferente?, ¿defiende a ONU a los pueblos y al planeta?

Según los insumisos, a través de la OTAN, Europa está sometida “al dispositivo militar americano”, lo cual la convierte en algo diferente a la ONU. En fin, su “internacionalismo” es sinónimo de paz.

Aunque nos lo imaginamos, en Europa no tenemos experiencia sobre lo que harían este tipo de bocazas si tuvieran la ocasión de ocupar cargos de responsabilidad, con dos excepciones. Una fueron los verdes alemanes, que en los años noventa llevaron la guerra imperialista a los Balcanes, y la otra es Syriza.

Mélenchon echa pestes de Tsipras y la piara que ha impuesto en Grecia la política económica del capital financiero alemán, bajando el nivel de vida de las masas hasta extremos desconocidos en medio siglo, es decir, que esos que alardean de “izquierda” son los más implacables ejecutores de las políticas reaccionarias. Esta es la única experiencia con que contamos en Europa sobre las hazañas del “progrerío”.

Ahora bien, aunque de boquilla Mélenchon critica a sus pares, se sentará con ellos en Bruselas, donde también se sientan los alemanes de Die Linke (La Izquierda), que es otra jaula de grillos. Más que un restaurante de comida japonesa parece una feria gastronómica en la que se puede degustar un poco de todo, que es el signo diferencial de todo este tipo de grupos. Después de oirles acaba uno con el estómago revuelto.

Lo que va de un ‘trifachito’ a otro

Algún graciosillo ha inventado la expresión “trifachito” para denominar a la troika de partidos de la reacción Vox, Ciudadanos y PP. Ha sido una manera de intimidar a los electores y llevarlos a las urnas el 28 de abril cogidos de la oreja para votar por el otro costado, o sea, para recaudar votos en favor de quienes alardean de no ser “fachas”: la “izquierda domesticada”. No parece importar -en absoluto- que ese aumento de votos se haya producido “con la pinza en la nariz”. Lo importante es que han votado para “librarnos del fascismo”.
Es la doctrina cristiana del “mal menor”: los unos apestan pero los otros son peores. Es también la opción de aquellos cuyo compromiso contra el fascismo no va más allá de votar cada cierto tiempo, hasta el siguiente desengaño.
En el voto del miedo por el “auge de la ultraderecha” está pesando la impresión de que ahora parece que hay tres partidos “fachas” donde antes sólo había uno, lo cual es otra quiebra de la memoria histórica: esta troika hereda a la de Fuerza Nueva, Alianza Popular y UCD de los tiempos de la transición. En consecuencia, no hay ahora más grupos “fachas” que antes y lo que queda es averiguar es si hay más votantes fachas que antes, con lo cual corremos el riesgo de confundir a los electores con los elegidos o, en otras palabras, a los “fachas” con quienes les votan.
Pues bien, al analizar las elecciones lo más corriente es incurrir en dos reduccionismos sucesivos, propios de la consideración de un aspecto puramente cuantitativo del fenómeno, esto, es, de equiparar la política a las elecciones.
El primero es medir el auge de uno u otro partido político en votos, lo que significar creer que quienes votan al PSOE, por ejemplo, “son” del PSOE. Del mismo modo, quienes votan al trifachito “son” fachas. Este tipo de concepciones son erróneas por muchas razones, sobre todo porque la mayor parte de los votantes lo hacen “con la pinza en la nariz”. No se identifican con su voto sino todo lo contrario.
El segundo reduccionismo es confundir las elecciones con los escaños, la causa con el efecto, hasta el punto de que en tal caso la “fuerza” de un partido la miden por el número de escaños obtenidos. Desde este punto de vista engañoso, lo realmente importante en unas elecciones no es el voto sino dos factores distintos. El primero y más importante es siempre la abstención. El segundo es el reparto de los votos y, en el caso del “trifachito”, el reparto de los votos entre Vox, Ciudadanos y PP.
Si tenemos en cuenta todos esos matices, las conclusiones son harto evidentes: el auge de la ultraderecha es un mito. Ni el PP ni ningún partido de las diferentes troikas han alcanzado nunca los resultados electorales del PSOE. Ni siquiera en sus mejores momentos han llegado a recaudar 11 millones de votos, como logró el PSOE en tiempos de Zapatero. Ni en solitario ni en coalición.
La explicación es que el PSOE es pura mercadotecnia electoral, una fábrica de pucherazos. Su gran salto electoral ocurrió en 1982, cuando dobló el número de votos con la consigna “OTAN de entrada no”, lo que abrió su gran época de gobierno, que se prolongó durante 14 años.
El PP nunca ha sido capaz de alcanzar las cotas del PSOE, por más coaliciones que ha intentado y por más que ha logrado fagocitar a los partidos que le rodeaban, hasta convertirse en único. Pues bien, en 1982 obtuvo la mitad de votos que el PSOE, a pesar de que presentó un frente unido de la reacción. En aquellas elecciones, la desaparición del “trifachito” no sumó más votos en favor del PP (Alianza Popular entonces) sino que lo redujo en más de un millón. 
La época gloriosa del PSOE coincidió con la travesía del desierto el PP y ocurrió lo mismo que en Andalucía. Lo que empezó a nutrir electoralmente al PP fue el gobierno de Felipe González y durante 14 años la letanía fue siempre misma: el “viaje al centro”. El PP debía dejar de “ser” un partido ultra, moderar su discurso y parecerse al PSOE.
En 14 años el PSOE duplicó los votos del PP, que pasó de 5 a 10 millones en 1996. Desde entonces han transcurrido 23 años y el PP ha vuelto a sus peores niveles de votos, es decir, a la mitad que tenía en 1982 porque con la vuelta de la troika el reparto de los votos ha sido diferente.
La etapa de gobierno entre 1982 y 1996 demostró que la verdadera columna vertebral sobre la que sustenta este Estado es el PSOE y todos los demás son satélites menores, parásitos de sus chapuzas.
Lo verdaderamente importante de las elecciones del 28 abril no es el número de votos sino la quiebra del PP porque ha vuelto a dejar al PSOE sin alternativa, ya que ni Vox ni Ciudadanos son -a fecha de hoy- capaces de dirigir nada, ni siquiera a sí mismos.
Por lo demás, hasta el propio Pedro J.Ramírez se aburre de repetir que Vox no es nada diferente del PP, a la que califica como su “matriz”. Cabe añadir que el engaño se reproduce y vuelve a demostrar su eficacia: en la transición, lo mismo que ahora, la UCD eran los “demócratas” mientras que AP/PP eran los “ultras” y los neofranquistas. El PP necesitó durante 14 años al PSOE para que dejaran de calificarle de “ultraderecha”. El surgimiento de Vox acabó por lavar su imagen y, al mismo tiempo, ha acabado de ser una alternativa de gobierno.

Echémosles a todos (empezando por la izquierda)

Iván Leszno

Hasta donde me permite recordar mi corta edad, el clima político antes de unas elecciones siempre se ha sido de coacción. Ya en 1989, Felipe González llamaba a votar a su partido para que no ganase la “derecha” (1). Esta vez, nos han estado machacando durante estos últimos seis meses para que votemos bajo el chantaje del auge de la “extrema derecha” o el “retorno” del fascismo. En cada calle, bar, casa, tienda y sitio al que voy, escucho la misma cantinela: “¡Vota, que viene el fascismo!” “Si no votamos, la ultraderecha nos va arrasar…” “O votas o acaban con la democracia” “Tú vota, o te vas a arrepentir”. El voto del miedo, le llaman. Pero si se supone que vivimos en democracia ¿Cómo es posible votar por miedo?
Parece que los únicos responsables de esta situación son los principales partidos políticos de “derechas”: PP, Ciudadanos y Vox. A los otros partidos, los que llevan toda la vida diciéndonos que son de “izquierdas”, no se les critica tanto. En este país nos han enseñado que lo importante no es lo que haces, sino lo que dices. Y nos dicen que son los que velan por los intereses de los trabajadores. Por eso no son cuestionados. De hecho, si haces la mínima crítica le estás dando alas a los otros tres partidos. Aunque no sepas el motivo. Porque en este país nos han enseñado que primero opinas y luego te informas. Al final, poca gente sabe en realidad por qué va votar o se va a abstener. Yo voy a abstenerme. Pero esta vez he roto con lo que me han inculcado y me he informado para criticar lo que han hecho estos partidos de “izquierdas” y así poder defender mi posición, a riesgo de “estar dándole alas al fascismo”.
Me abstengo por varias razones. Pero me voy a centrar en una, que es el hecho de que ninguno de los partidos políticos de “izquierdas” que se presentan a las elecciones defiende nuestros intereses.
Empecemos por el PSOE. El partido progresista por excelencia, es el partido del robo personificado, con cerca de 1000 millones de euros de botín por el caso de los ERE, repartidos entre más 500 imputados (2).
También fue responsable directo en la guerra imperialista de Libia (3). Hicieron de la zona más prospera de África, un país en el que el esclavismo ha vuelto. Pero lo hicieron con mucho progresismo, no nos olvidemos.
Impulsó la reforma laboral que ha empeorado nuestras condiciones laborales, allá por el 2010 (4). En 1992, aprobaron la Ley Corcuera, que fue la Ley Mordaza de la época (5).
Durante los años 80, se encargó de desmantelar toda la industria del país. La clase obrera se enfrentó a la tiranía del gobierno, que llegó a enviar a la guardia civil y al ejército para reprimir a los obreros que pelearon por defender sus fábricas de las reconversiones. Durante los enfrentamientos, hubo varios muertos (todos obreros) (6).
Muchos partidos políticos democráticos han sido ilegalizados gracias a la Ley de Partidos, aprobada por el PSOE (7).
El ex subinspector de policía Amedo, terrorista de los GAL, banda parapolicial creada por el Estado y responsable del asesinato de treinta personas, reconoció que “los GAL fueron decisión de Felipe González. Él estaba detrás de todo” (8).
En 1982, “el líder socialista Felipe González había anunciado en el pleno que aprobó el ingreso (a la OTAN), que cuando su partido llegase al poder, convocaría un referéndum para promover que España saliera de la Alianza (…) En su discurso presidencial de investidura, González renovó ante el Congreso su compromiso de celebrar un referéndum, que tendría lugar en marzo de 1986. Pero lo que ahora proponía Felipe González era continuar en la Alianza, no salirse de ella. En contra de lo que hasta última hora pronosticaban los sondeos, terminó venciendo el “sí” con una participación del 59,7%” (9). Nos metieron en la OTAN por cojones.
Si hace unos cuantos años se gritaba en las calles: “PSOE, PP, la misma mierda es” no era por gusto. Estas son sólo algunas de las fechorías del Partido Socialista. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Pero como dice la biblia: por sus hechos los conoceréis.
Izquierda Unida también se ha hartado de robar a manos llenas como muleta del PSOE en la Junta de Andalucía. Ha sido parte del caso de los ERE con imputados como Francisco Rodríguez Donaire (el cual se pasó después al PSOE) (10).
Casares fue el cortijo de esta gente. El alcalde de IU, Juan Sánchez, estuvo implicado en el Caso Majestic, por delitos de “prevaricación, malversación con carácter continuado, fraude en la contratación, cohecho y blanqueo de capitales” (11).
Tuvieron cuatro implicados en el caso de las Tarjetas Black, entre los que destaca Moral Santín, ex consejero de Izquierda Unida, que se gastó cerca de 500.000 euros en comilonas y hoteles de lujo (12).
Así es como se ha comportado IU cuando ha tocado gobierno en ayuntamientos y comunidades autónomas. No creo que fuesen a hacer gran cosa en caso de ponerse al frente del gobierno central.
Ahora voy tirar de memoria para recordar una cosa. Hace años, algunos de entre quienes leerán este texto estaban participando en el movimiento popular que se empezó a organizar en las calles de todo el país. Nos dejábamos la garganta gritando: “lo llaman democracia y no lo es”, “no hay pan para tanto chorizo” “vosotros fascistas, sois los terroristas” “PSOE y PP, la misma mierda es” y nos organizábamos en base a estas consignas. Empezamos a hacer trizas lo que nos habían inculcado sobre política, eso de creer que lo único que podíamos hacer era a votar cada cuatro años.
Aprendimos a reunirnos con nuestros vecinos y compañeros de trabajo y de clase en asambleas y colectivos populares de todo tipo para abordar los problemas de nuestros barrios y ciudades, al mismo tiempo que nos coordinábamos con gente de otras zonas que tenían los mismos problemas que nosotros para plantear alternativas. Todo ello sin tener a ningún político diciéndonos lo que teníamos que hacer ni a ningún banquero controlando nuestros pasos. Descubrimos que podíamos encontrar soluciones y aplicarlas. No necesitábamos votar al partido de “izquierdas” menos malo. Es más, los veíamos como parte del problema. Reuníamos programas políticos democráticos y los aplicábamos. Nos concentrábamos a las puertas de las prisiones para reclamar la libertad de los presos políticos mediante comités solidarios, parábamos desahucios con nuestras plataformas independientes… Nosotros éramos quienes solucionábamos nuestros problemas. Entonces llegaron los listos de los señores dirigentes de lo que hoy es Podemos y dijeron que eso ya no valía.
Teníamos que dejar de crear nuestro propio poder popular para volver a las urnas y a nuestras casas. Se presentaron a las elecciones europeas de 2014 con un programa electoral que planteaba alguna de nuestras reivindicaciones de manera oportunista  y ambigua, totalmente vaciadas de contenido político. A finales de ese año, el programa estaba recortado de arriba a abajo. Comenzaron a hacer lo contrario de lo que prometieron en un principio. A cambio de desmovilizar las calles, destruyendo el poder popular que estábamos empezando a construir. “No podemos permitir ni un solo desahucio más en Cádiz. Vamos a trabajar para declarar Cádiz ciudad libre de desahucios”, decía en su candidatura de Cádiz, Sí se puede (13). Una vez que Kichi se hizo con la alcaldía, los desahucios continuaron. “Lo que no vais a conseguir nunca en la vida es que cometa un delito”, le reprochó a una pareja desahuciada cuando protestaba por su situación en el pleno del ayuntamiento (14).
En la Madrid de Manuela Carmena: “La Empresa Municipal de Vivienda continúa con los desahucios a familias en situación de vulnerabilidad, con menores y sin alternativa habitacional” (15). Ada Colau, en su tiempo la campeona antidesahucios y hoy alcaldesa de Barcelona, tampoco ha acabado con los desahucios de su ciudad. En 2017, se produjeron 2519, la mayoría por impago de alquiler (16).
En el transcurso de tres años, se cargaron sus propios círculos. Dejaron tirada a la gente de sus bases, trabajadores, estudiantes, pensionistas y desempleados que estaban dispuestos a seguir creando ese poder popular del que se dijeron representantes cuando crearon el partido. «En esa Asamblea Ciudadana se le dio todo el poder a Pablo Iglesias. Y nosotros ya no podemos tratar nada de lo que allí se aprobó. Las discusiones políticas han desaparecido. Ahora somos como centros culturales donde no se debaten propuestas» (17). Esto es lo que comentó el Círculo de Vistalegre.
En resumidas cuentas, en esto ha quedado el partido que iba nos decía que iba a tomar el cielo por asalto en nombre de los trabajadores.
De eso es de lo que se trata para todos estos partidos. Pelearse con los partidos de “derechas” para gestionar el Estado de la banca y las grandes empresas y ser el que reciba más subvención para vivir del cuento. En eso consiste el miedo que le tienen a Vox. No vaya a ser que les adelanten por la «extrema derecha” a la hora de quedarse con el dinero público.
Respecto a los represaliados políticos, lo único a lo que se han dedicado es a prometer y no meter (en todo caso, a metérnosla doblada). Nos han tratado (y nos tratan) como reclamos electorales. Lo único que han hecho es provocar que la falta de derechos y libertades se denuncie menos.
Esto es lo que PSOE, Podemos, Unidas Podemos y casi todos los partidos que se dicen de “izquierdas” han hecho por mí: (días antes de que varios represaliados participásemos en un acto de denuncia en Alcalá de Henares) “El coloquio estaba previsto en un local municipal cedido a la PAH, pero el rechazo del “Ayuntamiento del cambio del PSOE, Somos Alcalá e Izquierda Abierta” a una charla en la que iba a participar un condenado por enaltecimiento del terrorismo ha forzado a los organizadores a trasladar el evento “ante la posibilidad de que pudiera servir de pretexto para que retire la cesión de uso del local. (…) Ni Somos Alcalá ni Izquierda Unida en Alcalá de Henares se han pronunciado públicamente sobre este acto antirrepresivo ni sobre las presiones para cancerlarlo.” (18) “Los socialistas aseguran que no quieren “este tipo de eventos en nuestra ciudad y, por tanto, pedimos a los organizadores que no sigan adelante, que no realicen este concierto, y en todo caso, estaremos como Partido vigilantes de su contenido” (19).
Esto es lo que los centros sociales, asociaciones de vecinos, colectivos antifascistas, comités solidarios con los presos políticos, plataformas contra los desahucios y mis compañeros de todos los rincones del Estado han hecho por mí: me han ofrecido casas en las que dormir y comer, locales en los que denunciar y reivindicar mi situación, solidaridad económica para costear los gastos judiciales y el apoyo necesario para conseguir que el Estado se lo pensase dos veces antes de meterme en prisión y se decidiese a reducirme la condena.
Por eso soy partidario de la abstención activa. Porque la construcción del poder popular que teníamos en marcha hace años es la única opción que tenemos para cambiar las cosas. Votar cada cuatro años no sirve de nada, tan sólo para legitimar esta falsa democracia en la que sólo tenemos derecho a ir a las urnas, como si fuésemos un rebaño. Tenemos que seguir aprendiendo a juntarnos con nuestros vecinos y compañeros del curro y de clase para abordar nuestros problemas de trabajo, de vivienda, de educación, de sanidad, de derechos y libertades, crear espacios en los que reunirnos, organizar nuestras asambleas vecinales, colectivos juveniles, círculos sindicales independientes y comités solidarios con los compañeros que sean perseguidos por luchar. Nos va a costar mucho. Esta “democracia” no nos ha enseñado a hacerlo, pero es la única manera de conseguir algo. Tenemos ejemplos como el del barrio de Gamonal, que paró las obras del bulevar que iban a construirle a la fuerza gracias a la organización de sus vecinos. Si seguimos este ejemplo, poco a poco nos haremos conscientes de nuestro propio poder y nos daremos cuenta de que no necesitamos a ninguno de estos partidos de “izquierda”. Es hora de vaciar las urnas y llenar las calles.
(1) https://elpais.com/diario/1989/10/26/espana/625359608_850215.html
(2) https://www.eldiario.es/andalucia/cifras-caso-ERE_0_718128984.html
(3) https://elpais.com/elpais/2011/03/22/actualidad/1300785418_850215.html
(4) https://cincodias.elpais.com/cincodias/2010/07/29/economia/1280539407_850215.html
(5) https://elpais.com/diario/1991/11/15/portada/690159601_850215.html
(6) https://rexvalrexblog.wordpress.com/2017/05/04/la-salvaje-reconversion-industrial-de-felipe-gonzalez-provoco-muertos-reinosa-y-euskalduna-hace-30-anos/
(7) https://elpais.com/elpais/2002/06/04/actualidad/1023178619_850215.html
(8) https://www.elmundo.es/elmundo/2011/04/04/espana/1301913970.html
(9) http://www.efemeridespedrobeltran.com/es/eventos/mayo/otan.-hoy-30-de-mayo-de-1982-espana-ingresa-en-la-otan
(10) https://www.elmundo.es/andalucia/2016/07/31/579dc844e5fdea64198b45b2.html
(11) https://www.elmundo.es/andalucia/2017/07/18/596e3c0046163fee208b45d0.html
(12) https://www.eldiario.es/gastos_tarjetas_black/gastos-Moral-Santin-IU-tarjeta_0_312169352.html
(13) https://porcadiz-sisepuede.info/manifiesto/
(14) https://www.lainformacion.com/politica/kichi-desahucios_0_902609915.html
(15) https://www.izquierdadiario.es/Los-desahucios-de-Manuela-Carmena
(16) https://www.metropoliabierta.com/el-pulso-de-la-ciudad/sucesos/colau-frena-desahucios-barcelona_5312_102.html
(17) https://ecodiario.eleconomista.es/politica-eD/noticias/8251913/03/17/La-traicion-de-Pablo-Iglesias-a-los-circulos-desde-Vistalegre-2-son-irrelevantes.html
(18) https://www.publico.es/sociedad/ivan-leszno-insurgencia-persiguen-organizados.html
(19) https://www.facebook.com/notes/psoe-alcalá-de-henares/el-psoe-de-alcalá-condena-cualquier-acto-que-pueda-dar-apoyo-al-terrorismo-que-t/10156477936248470

‘Muerte a la inteligencia’ (por qué los fascistas son gilipollas)

Juan Manuel Olarieta

En sus aspectos fundamentales, la anécdota histórica es conocida. En los inicios del golpe de Estado de 1936, los fascistas convocaron un acto en la Universidad de Salamanca que acabó en una trifulca, típicamente hispánica, en la que algún fascista gritó “¡Muerte a la inteligencia!”, lo cual se ha atribuido al general Millán Astray.

En una Universidad centenaria, como la de Salamanca, o en cualquier otra, incluidas las posmodernas del tipo “Rey Juan Carlos”, tales invocaciones no pueden ser más significativas. A los fascistas no les gusta la cultura, el conocimiento, la ciencia o el arte. La inteligencia les desnuda siempre.

Por experiencia propia, casi todos conocemos que donde hay un ignorante hay alguien que porta todos los estigmas propios del fascismo, todos sus “daños colaterales” como el racismo o el machismo, especialmente en España, donde históricamente se ha adherido a lo típicamente español, que es el cuartel, ese estilo militar zafio y burdo que se observa en los monárquicos, los taurinos o los cazadores.

“No somos fachas, somos españoles”, fue el grito más coreado en la manifestación del 8 de octubre de 2017 en Barcelona y el asunto tiene enjundia, sobre todo en la actualidad, después de que hayan inventado eso del “auge de la ultraderecha”. Vamos a ver: en este país, ¿cuándo no ha existido tal auge? La respuesta es: en la transición, cuando necesitaron disimular que eran algo diferente de lo que son. Ahora se han quitado la careta; todo vuelve a su “ser”. Los fascistas ya no encuentran sus pilares en la Constitución de 1978, que pretenden reformar, sino en el golpe de Estado del 18 de julio, que es donde siempre han estado.

En España se confunde “lo español” con lo fascista porque desde 1936 así se impuso a sangre y fuego. Por ejemplo, se confunde la bandera fascista con la bandera nacional (española) porque se cree que España es una nación y no un Estado.

A partir de ahí, una confusión impuesta sobre cientos de miles de cadáveres se contagia como la peste, es decir, que no es sólo algo propio de la reacción sino también de todos esos que se consideran a sí mismos como “de izquierdas”, como Cayo Lara o Paco Frutos, por poner dos ejemplos.

Es uno de los principales malentendidos ideológicos que prevalece porque “la ideología dominante es la de la clase dominante” o, en otras palabras, aquí el fascismo, que era una ideología muy minoritaria en 1936, se ha propagado gracias al terrorismo de Estado, que aún no ha acabado. En España el fascismo no es la ideología de tal o cual partido, sino la de un Estado que, en cuanto engranaje de dominación de una clase social, se ha diseminado entre amplias capas de la sociedad.

Es evidente, por ejemplo, que cuando en las nacionalidades oprimidas se cuidan mucho de matizar diciendo “Estado español” en lugar de España, es por influencia del fascismo, o sea, que a los independentistas también les han hecho creer en uno de los pilares del 18 de julio: que España es una nación. A partir de ahí los símbolos del Estado, como la bandera, se identifican con los de la nación, lo mismo que el ejército o la iglesia. De ahí que en Galicia, Euskadi o Catalunya algunos califiquen como “española” a la bandera fascista.

Sin embargo, las historias que cuentan los fascistas no son nacionales y, por lo tanto, no son españolas, porque no sólo dejan fuera a ilustres personajes que “han hecho historia” (historia de verdad), como Ferrer y Guardia, por poner un ejemplo, sino que los siguen tratando de terroristas. A partir de aquí, es normal esa afición tan extendida por el terrorismo. Es normal que frente a un fascismo atosigante, a muchos se les escape el enaltecimiento a la más minima oportunidad que tienen de soltarse la lengua en las redes sociales.

La frase es una muleta bien conocida: “Tú no sabes en qué país vives”. Habría que añadir que ni siquiera sabemos quiénes somos porque los fascistas se han preocupado de que así sea. Han propagado como la peste su propia ignorancia. Ni siquiera ellos saben quiénes son realmente, como gritaron bien claro en Barcelona. No saben que son fascistas y se creen simplemente españoles, lo mismo que ante el espejo las personas anoréxicas y bulímicas se ven gordas. Pues bien, de igual manera que a un anoréxico no le puedes dejar que haga su propio diagnóstico, lo mismo ocurre con un fascista.

En la medida en que es dominante y dilatado en el tiempo, el fascismo está muy extendido en la sociedad española y, como enemigo de la inteligencia, no razona por dos motivos: primero porque no lo necesita y segundo porque no sabe.

Los fascistas se hicieron con las riendas en 1939 gracias a una guerra y a la represión posterior, y eso es todo lo que saben hacer, eso es lo que les ha funcionado siempre, durante 80 años. ¿No ven a los del “procès” en el banquillo de los acusados?

Nadie ha enseñado nunca a los fascistas a proceder de otra manera diferente de lo que han hecho siempre, y esa experiencia es la que transmiten a los demás. Lo mismo que un cuartel, un Estado fascista, como el español, no puede funcionar si la infantería se pone a discutir las órdenes que han recibido del capitán (y el capital).

El estilo cuartelero y corrupto del fascismo español se ha propagado, pues, a instituciones como las escuelas y las universidades con la mayor naturalidad. Pensar es criticar y en este país todos los términos asociados al pensamiento, como “discusión”, por ejemplo, tienen una connotación peyorativa. No sabemos criticar porque nadie nos ha enseñado a discutir. Todo lo contrario. Nos han enseñado a obedecer.

“¡Niño no discutas!”, se oye a cada paso. Desde pequeños hemos aprendido a callar, sobre todo ante nuestros “mayores”, ante una autoridad cualquiera, a pesar de que sólo podemos aprender si discutimos y criticamos. El fascismo no podría durar ni un minuto más si fuéramos capaces de adquirir el hábito de aprender, de razonar, de discutir, de criticar y, por lo tanto, de rebelarnos.

Ahora bien, si los fascistas están equivocados por completo, incluso sobre sí mismos, “la izquierda” también tiene sus buenas dosis gregarias. Ayer alguien me dijo que iba a votar -a pesar de los pesares- porque le tenía miedo a “la derecha” y le respondí diciendo que yo no iba a votar porque a quien le tengo miedo es a “la izquierda”. Incluso en el lenguaje, tan corrompido como Gürtel, te obligan a hablar de esa manera absurda.

A cada paso “la izquierda” nos demuestra que sus orígenes también están en el 18 de julio. Lo escuchamos a diario. Recientemente Errejón, prototipo de la estupidez de esa “izquierda”, dejó bien claro que para combatir el auge de la ultraderecha (pongan las comillas), la izquierda (más comillas) debía enarbolar la bandera nacional (comillas), o sea, que debíamos convertir a la bandera fascista en algo que no es, una bandera por encima de todos, de unos y otros…

Que el fascismo mete miedo no es algo reciente; pero que se siga manteniendo gracias al miedo, es ya una definición del verdadero Estado que padecemos, por lo que la pregunta es inevitable: si el voto es -por definición- libre, ¿cómo es posible que en pleno siglo XXI se siga hablando del “voto del miedo”? Algo no cuadra aquí y esos que son “de izquierdas” tampoco lo quieren explicar porque se van a meter todas las papeletas miedosas en el zurrón.

Seamos claros: quien está jugando con el fantasma de la ultraderecha -y por lo tanto con el miedo- es precisamente “la izquierda”, lo cual es ilustrativo de que ellos no son la alternativa al fascismo sino más de lo mismo: el fascismo de rostro humano. Sacudirse de encima al fascismo no es, pues, cosa de urnas sino de la lucha antifascista organizada.

La intoxicación informativa desestabiliza Nigeria

La desinformación y las noticias falsas agravan las tensiones étnicas y religiosas en Nigeria, que se enfrenta a graves amenazas a la seguridad y tensiones comunitarias.

Para Simon Kolawole, que dirige el medio en línea The Cable, las noticias falsas “contribuyen a debilitar el precario equilibrio étnico-religioso en Nigeria y socavan la credibilidad de la prensa en el país”.

Los meses previos a las recientes elecciones presidenciales y legislativas estuvieron marcados por una serie de desinformaciones difundidas por los políticos, con el objetivo de influir en las elecciones.

El presidente saliente, Muhammadu Buhari, musulmán del norte del país, reelegido en febrero de 2019, fue acusado de querer aplicar la ley islámica en todo el país.

Su desafortunado oponente durante las elecciones presidenciales, Atiku Abubakar, también fue víctima de rumores, afirmando que contaba con el apoyo de la comunidad homosexual, una medida destinada a desacreditarlo entre el electorado del norte del país.

Nigeria se enfrenta a múltiples problemas de seguridad, incluida la insurgencia de yihadistas de Boko Haram en el noreste y la violencia mortal entre pastores musulmanes y agricultores cristianos en el centro.

Este conflicto, que se refiere principalmente al acceso a la tierra y al agua, ha adquirido en los últimos años una dimensión étnica y religiosa, agravada por la explosión demográfica en el país más poblado de África (190 millones de habitantes, más de 250 grupos étnicos) y por la instrumentalización que a menudo realizan los políticos locales.

La desinformación amenazan la paz, la unidad, la seguridad y la vida de los nigerianos, dice el Ministro de Información Lai Mohammed, a quien le preocupa especialmente la difusión de rumores o noticias falsas sobre la división del país, entre un norte musulmán y un sur cristiano.

“Cuando uno está en las redes sociales, tiene la impresión de que Nigeria está en guerra, que los musulmanes están matando a los cristianos”, dice.

En un país donde la gran mayoría de la población vive en la pobreza extrema y donde los niveles de alfabetización son muy bajos (59 por ciento), la información falsa se está extendiendo como un reguero de pólvora por los 140 millones de teléfonos móviles del país.

Es cierto que la desinformación se ha utilizado durante mucho tiempo en Nigeria. En noviembre de 1989, la cadena de televisión estatal NTA anunció la muerte de Nnamdi Azikwe, el primer presidente nigeriano, lo que llegó a las portadas de la mayoría de los periódicos. Mientras, Zik, como se le apodaba, estaba vivo: murió en 1996.

Treinta años después, han circulado rumores de que el Presidente en ejercicio Muhammadu Buhari, había muertó en 2017. Desde entonces ha sido clonado o reemplazado por un doble de Sudán, según dicen los rumores.

Las redes sociales se inflamaron tanto que Buhari tuvo que plantear el tema en una conferencia de prensa en Polonia en diciembre del año pasado. “Yo soy el verdadero yo”, dijo.

El hecho de que un presidente en ejercicio tenga que negar su propia muerte demuestra la magnitud del problema causado por la desinformación en Nigeria, y la tarea de los medios de comunicación y las organizaciones que luchan contra la desinformación.

A menudo la desinformación tiene su origen en los propios partidos políticos. Si los rumores sobre la muerte de Buhari fueron inicialmente difundidos por un grupo independentista, los dos principales partidos nigerianos han creado células mediáticas dedicadas a la intoxicación electoral.

De hijos bastados a hijos pródigos

Darío Herchhoren
Al final de la vida de Francisco Franco, se produjo en España un espectáculo único en el mundo. Los viejos franquistas se convirtieron en unos demócratas de toda la vida, y con ello demostraron tener una capacidad de supervivencia muy parecida al de las cucarachas, que parece que son los únicos insectos capaces de sobrevivir a una explosión atómica.

Es así como un viejo fascista como Manuel Fraga, funda el partido Alianza Popular, transformado luego en Partido Popular, o como lo llamamos nosotros, partido podrido, con sus iniciales igualmente PP.

Como en una gran cloaca, todos los arroyos confluyen en uno mayor, que es el PP. Todo el facherío albergó a la vieja derecha española, con la bendición de cardenales y obispos en el PP. Falangistas, requetés, carlistas, arrimaron a esa magna obra, y es así como el PP, amamanta a sus hijos: y es así como la prensa adicta como el ABC, La Razón, El Mundo, Intereconomía y demás portavoces de la derecha política fraguaron la especie de que gracias al PP, no había en España partidos fascistas (no se animaban a llamar así a sus amigos, sino que hablaban de «extrema derecha»).

Obviamente era una falsedad. Dentro del PP, se cocinaba una escisión que eclosionó pariendo primero a Ciudadanos que se integró rápidamente con elementos de nuevos cuadros de la vieja derecha falangista, más jóvenes, todos gente de orden, y luego rompió el cascarón del huevo de la vieja serpiente y apareció Vox, como otro hijo bastardo del PP, que comenzó a acusar a su padre de ser la «derechita culposa, cobarde y timorata». Cuando el «padre» intenta corregir a sus «hijos» estos ya han ganado suficiente impulso, y se han hecho imparables.

El PP, es acusado por el Juez de la Audiencia Nacional José de la Mata de no ser un partido político, sino de constituir una «asociación para delinquir» (sic). Ya hace algunos años, uno de los personajes más enfangados del PP, antiguo alcalde de Benidorm, luego presidente de la Comunidad Valenciana, y ungido ministro del interior del gobierno del PP, me refiero a Eduardo Zaplana, llegó a decir que él estaba en política para forrarse. Luego explicó que lo dijo en broma. Pero no era en broma. Zaplana ha estado en prisión porque realmente se forró robando desde su posición de alto funcionario público.

¿Qué hizo el PP entonces? Intentó minimizar el daño que le ocasionaban sus hijos bastardos, criticándolos, pero al final los aceptó como a los hijos pródigos que vuelven a la casa del padre. El PP se convirtió en la casa común de la derecha española. Una derecha dura, católica, fascista.

A día de hoy, el padre, recibe a sus hijos pródigos, y trata de que aniden dentro del viejo tronco apolillado, donde un día nacieron del huevo de la serpiente paterna. Quien marca el ritmo y el tono de esa derecha antigua, fascista, católica, es el mas joven de los hijos. Se trata de Vox, que se ha unido al resto de la familia y gobierna en Andalucía.

Pero por qué pasa esto. Simplemente porque en España no hay una izquierda arraigada en la clase obrera, y lo que genéricamente se llama «izquierda» está sin rumbo y nadie está en el timón. Lamentable.

En España ¿qué institución política no es una cloaca?

En pleno siglo XXI algunos se escandalizan por el espionaje policial (del PP) a Podemos. Ya no se acuerdan del mismo espionaje (del PSOE) a Herri Batasuna hace 20 años.

Lo llaman “Watergate” como si fuera la primera vez que ocurre algo parecido. Hablan de cloacas policiales, de cloacas periodísticas, de partidos políticos que son cloacas, de ministerios cloaca… En este país, ¿qué institución pública no es una cloaca?

Dicen que la policía se estaba dedicando a “fabricar pruebas falsas” contra Podemos y se hacen los sorprendidos. ¿Policías falsificando pruebas? Señores: vivimos en un país donde la prueba es la misma policía. Lo que dice la policía va a misa siempre.

Vuelven a 2011 para gritar “¡Lo llaman democracia y no lo es!”.

Desde los tiempos más rancios del franquismo, los periodistas son una extensión de los cuartelillos. Todo tiene que llegar de fuentes oficiales porque, en caso contrario, es una noticia falsa, un bulo al que hay que oponerse.

Los programas electorales son una mentira. Ni se cumplen ni se van a cumplir nunca.

Los partidos políticos crean cuentas falsas en las redes sociales para difundir mentiras, bulos e infundios.

Sus seguidores también son falsos. Más del 40 por ciento de los seguidores de Pedro Sánchez en su cuenta de Twitter son falsos.

Desde el punto de vista contable, todos los partidos políticos están en quiebra. No tienen apenas ingresos y gastan mucho más dinero del que reciben. Hablamos de muchos millones de euros.

Las elecciones son un pucherazo institucionalizado. Los partidos políticos las falsean con dinero negro. Reciben un dinero ilegal y gastan un dinero ilegal.

Las fundaciones, ONG y demás satélites montados por los partidos políticos son un fraude, lo mismo que las empresas paralelas que recaudan dinero a cambio de adjudicaciones de contratos y obras públicas.

En 2012 la ministra de la Vivienda del PSOE, María Antonia Trujillo, declaró en relación a los desahucios que quien tuviera deudas debía pagarlas. “Que no se hubiera endeudado”, añadió.

Pero los partidos políticos deben más de 230 millones de euros a los bancos y no pagan sus deudas porque los bancos se las condonan ilegalmente. ¿A cambio de qué?

Los bancos no informan de los créditos a los partidos políticos y el Banco de España tampoco. Como cualquier otra banda mafiosa, todos ellos mantienen un pacto de silencio.

No es de extrañar que España sea el país europeo en el que los partidos políticos tienen el menor número de afiliados.

En las encuestas, el 88 por ciento de la población española reconoce que no tiene ninguna confianza en ningún partido político.

Por eso no extraña que habitualmente la abstención llegue, como en las últimas elecciones autonómicas en Andalucía, a casi la mitad del censo.

Lo sorprendente es, sin embargo, que aún haya otra mitad que vaya a depositar la papeleta en una urna.

Por más que un elector tenga unas ganas irresistibles de votar, lo cierto es que no hay nadie en quien pueda depositar ni un gramo de su confianza.

Si es cierto eso de “lo llaman democracia y no lo es”, ¿por qué ese empeño en ir a votar?

La neonazis alemanes se financian con dinero procedente de testaferros residentes en España

La neonazis de Alternativa para Alemania (AfD) han ingresado irregularmente donativos procedentes de Suiza a través de “hombres de paja” en el extranjero.

La AfD ha financiado campañas electorales de algunos candidatos con fondos dudosos, registrados en su contabilidad como donativos de ciudadanos que percibieron a cambio de ese “servicio” unos 1.000 euros en efectivo.

Der Spiegel menciona el caso de un alemán afincado en la Costa Brava, cuya identidad no revela, y que ha admitido haber enviado el dinero.

La ARD añade a otros dos alemanes, un matrimonio asimismo residente en la Costa Brava, que también actuaron de falsos donantes para las campañas de la AfD a cambio de dinero en metálico.

Estas revelaciones comprometen al dirigente de la AfD, Jörg Meuthen, y se suman a sucesivas informaciones de las últimas semanas que apuntan al ingreso irregular de donativos por el partido procedentes de Suiza.

La dirección de la AfD, la tercera fuerza en el Parlamento federal (Bundestag) y con escaños en las cámaras regionales de los 16 estados del país, ha admitido que tales ingresos no fueron registrados correctamente en su contabilidad, lo que se ha atribuido a errores por inexperiencia.

Meuthen ejerce la presidencia colegiada del partido con Alexander Gauland, quien además dirige el grupo parlamentario en el Bundestag y a quien la Fiscalía de Frankfort investiga por delito fiscal.

Las sospechas de financiación irregular surgieron a finales de 2018, tras revelarse un ingreso de 130.000 euros repartido entre varios pagos de 9.000 euros, aparentemente para evitar tener que declarar quién es el donante.

A ese caso se unió hace unas semanas el de otro donativo también ingresado irregularmente, por 89.000 euros, lo que podría acarrear al partido una multa de hasta 400.000 euros.

En ambos casos se trataba de donativos procedentes de Suiza, con los que supuestamente se financiaron campañas electorales de candidatos de la formación.

La irregularidad fue detectada por la administración del Bundestag, encargada de computar, revisar y publicar las fuentes de financiación públicas o privadas de los partidos.

El Bundestag aprobó en 2002 una reforma de la financiación de los partidos –tras revelarse repetidos escándalos en las grandes formaciones–, de forma que a partir de los 10.000 euros debe declararse la identidad del donante.

Quedó explícitamente prohibido fraccionar esos ingresos y se establecía la obligación de comunicar de inmediato a la administración parlamentaria todo donativo superior a los 50.000 euros.

http://www.spiegel.de/politik/deutschland/afd-strohmann-erhielt-1000-euro-fuer-gefaelschte-spendenquittung-a-1259152.html

Más información:

– ¿Quién financia el famoso ‘auge de la ultraderecha’ en Europa?
– La complicidad del servicio secreto alemán con los crímenes nazis divide al gobierno de Merkel
– Nazis y policías: las dos caras de la misma moneda

¿Preparan Estados Unidos e Israel una ‘primavera árabe’ de última generación en Argelia?

Los recientes disturbios que han estallado en diversas ciudades argelinas están coordinados por Estados Unidos e Israel, según informa el periódico libanés Al-Binaa.
La sede de la célula central de operaciones está en Rabat, la capital marroquí. Cuatro oficiales de inteligencia estadounidenses y seis marroquíes son miembros de esa célula. Sus colegas son 12 “especialistas en destrucción”, todos ellos con nacionalidad serbia y miembros de la organización que preparó un de las “revoluciones de colores” en Serbia en el pasado.
El periódico libanés da por supuesto que los agentes marroquíes que forman parte del operativo son, en realidad, israelíes o están al servicio de Israel.
La unidad que opera en Rabat está especialmente diseñada para la “gestión de la revolución” en Argelia y cuenta con el apoyo financiero de Estados Unidos. Se encarga de coordinar las operaciones, así como de financiar, guiar y armar a los responsables de las manifestaciones pacíficas en Argelia para que degeneren en enfrentamientos armados.
Los planes de la célula los ejecutan otras dos unidades de operaciones sobre el terreno, una de las cuales tiene su cuartel general en Oujda, una ciudad marroquí cercana a la frontera con Argelia. Esta célula también está encabezada por 11 oficiales de inteligencia estadounidenses, marroquíes y serbios.
La segunda célula operativa se encuentra en Errachidia, también en Marruecos, a sólo 80 kilómetros de la frontera común con Argelia, y también está dirigida por agentes estadounidenses, israelíes y serbios.
El entrenamiento militar se organiza en tres cuarteles, uno de los cuales está situado en Marruecos, a orillas del Océano Atlántico, y el otro en territorio mauritano, cerca de la frontera marroquí.
La desestabilización de Argelia comenzó con manifestaciones que protestaban porque el Presidente Buteflika se presenta a las elecciones para un quinto mandato, con muchas probabilidades de ser reelegido aprovechando el peso del aparato del Estado que está bajo su control.
No obstante, dice Al-Binaa, que las protestas se planificaron mucho antes de su inicio. Estados Unidos e Israel se prepararon de antemano para aprovechar cualquier protesta callejera en Argelia. Cualquiera que sea la naturaleza de estas protestas, el objetivo común israelo-estadounidense es desestabilizar Argelia.
El periódico libanés asegura que Steve Bannon, el antiguo asesor de Trump, estableció hace unos meses una oficina en Bruselas para organizar “revoluciones de colores” en Europa.
Además, el multimillonario estadounidense George Soros es uno de los principales patrocinadores de este tipo de actividades, incluido el suministro de armas a sus secuaces.
No obstante, otro tipo de fuentes indican que la riada de manifestaciones en Argelia es consecuencia de un enfrentamiento interno entre dos grupos que están enfrentados dentro del ejército y se preparan para la sucesión del Presidente Buteflika, gravemente enfermo y que no podrá llegar al final de su mandato, en caso de que lo renueve.
Una de las facciones la integran los miembros del clan Buteflika, encabezados por el general Ahmed Gaid Salah. La otra está dirigida por el general Medien, alias Tufik, dirigente de los servicios secretos entre 1990 y 2015, que presenta a las elecciones al general Ali Ghediri como independiente.

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